Utilizando el fetiche por las medias y los tacones aguja de su paciente, una terapeuta lo transforma en su esclavo, luego educa a su esposa para que se convierta en la Ama del paciente.
Una pareja de mediana edad, con una vida sexual rutinaria, consulta a una sexóloga con la esperanza de cambiar la monotonía, los resultados son espectaculares.
Llevé a mi esposa a casa de mi mejor amigo Juan para una noche de juegos sexuales y placer intenso, recordando y superando una experiencia pasada donde la engañamos con dos hombres negros. La atamos, la vendamos y exploramos sus límites, llevándola a un viaje de sumisión y éxtasis.
Rápidamente los besos se volcaron a una sesión de sexo en la que nuestros clítoris se tallaban uno con otro, Andrea rozaba su panocha contra la mía haciendo un delicioso ruido, resultado de la mojadez de nuestras vulvas...
Esta noche se encontraba súper sexy, su dueño llegaba con un hombre duro que no conocía. Estaba asustada porque hablaban de una deuda que tenía su amo y sometida a su poder se convertía en su juguete.