Hola mi nombre es Francesca, soy abuela, tengo 62 y también soy bien puta, desde hace unos 56 años más o menos, ahora tengo un buen trabajo, y por cuestiones de trabajo, visitó a familias que necesitan ayuda del gobierno.
Vuelvo a casa con el cuerpo perlado de mi infidelidad. Ciro está en la ducha, pero un destello en su móvil revela la verdad: un mensaje de Marcos. Mi marido lo orquestó todo. Descubre el explosivo final en la ducha donde las fantasías más sucias se vuelven reales.
El masaje fue solo el principio. En el agua, la tensión con mi compañero estalla entre morbo y confesiones. Descubre qué pasa cuando dejas de resistirte, aceptas el deseo prohibido y tomas el control absoluto de la situación. Pura dinamita bajo el sol.
Aura buscaba desconexión en una cala nudista mientras su marido trabajaba. Quería la libertad de estar desnuda frente al mar. Pero el destino puso a prueba sus límites: la persona menos pensada apareció en su momento más vulnerable. A veces, solo queda dejarse llevar.
Una mujer nerviosa va al taller de noche por una abolladura. El olor intenso del pene del mecánico la hipnotiza, llevándola a una entrega sumisa y oral apasionada mientras él se deja hacer, aferrado al techo del auto.
Esperando en el living, me siento en el borde del sillón con el celular en la mano, pasando de una notificación a otra sin leer nada de verdad. Es diciembre, el comienzo del verano, y el calor pegajoso parece empeorar mi mal humor. Aprovechando que todavía nadie se fue de vacaciones, a alguien se le
Relato de las consecuencias de las hormonas revolucionadas, infidelidades, venganzas y la necesidad de desahogarse unos y otros. Colaboración de una lectora. Parte 2
Alex descubre que su novia le es infiel, y decide averiguar que es lo que hace y quien es la persona de sus aventuras. Pero en el proceso sentirá emociones inesperadas.
Laura se entrega por el ascenso: follada sobre el escritorio mientras el marido llama preocupado. Revientan su culo en el baño de minusválidos, gritos que resuenan por el pasillo. La llenan por turnos hasta que chorrea semen por las piernas. El jefe la tapa con plug y la manda a casa sellada.
El uso del uniforme de enfermera como contraste: la “sanadora” termina siendo la “putita del sótano”. La frase final —“avergonzada de que ya estuviera contando las horas”— convierte la humillación en necesidad; la vergüenza se vuelve adicción.
Laura, una trabajadora casada, inicia una relación sexual secreta y dominante con su jefe, Vargas, que la manipula y la somete mientras ella se siente cada vez más atraída y dependiente de esas experiencias. Paralelamente, en casa mantiene las apariencias ante su marido Marcos, quien empieza a sospe
En pandemia, presté dinero a Diana (vecina casada, esposo postrado). No podía pagar, así que aceptó saldar la deuda con sexo oral: 50 mil por mamada. Primera vez: se arrodilló, me la chupó profundo, tragó todo y agradeció.
Al oír eso yo tampoco aguanté saque mi verga rápidamente de su humedad vagina ella seguía abriendo su culo con sus manos y eyacule una gran cantidad de mi semen caliente sobre su culo y espalda .
Alex descubre que su novia le es infiel, y decide averiguar que es lo que hace y quien es la persona de sus aventuras. Pero en el proceso sentirá emociones inesperadas.
Lautaro: (En voz baja, con los ojos llenos de lágrimas de impotencia) — Romi... mirame, por favor. Sé que me odiás. Sé que sentís que te usé de escudo para cubrir la mierda de mi amigo, y tenés razón. Fui un imbécil. —
Romina: (Sin mirarlo, con la mandíbula apretada y la vista fija en Federico) — S
—¿Estás seguro de que es buena idea? —preguntó ella, jugando con el borde de su blusa—. No quiero que piensen que soy... no sé, ¿y si les caigo mal? —No te hagas drama —le aseguró él, tomándola de la mano—. Santiago y Viviana son copados. Además, estoy seguro de que les vas a caer re bien.
La noche
Él comenzó a repartir besos húmedos y hambrientos sobre el encaje, humedeciendo la tela con su lengua mientras sus manos volvían a sujetar sus caderas, apretándola contra su cuerpo desnudo. Romina soltó un gemido más agudo, un sonido que rebotó en las paredes de metal del taller, y enredó sus pierna
Lautaro y Santiago son amigos de toda la vida. Se criaron juntos en el mismo barrio y asistieron a la misma escuela, pero la vida los llevó por caminos diferentes, aunque nunca rompieron su amistad. Hoy, a los 41 años de ambos, Lautaro trabaja en un taller en su propia casa (tiene su departamento ju
Esta es la anécdota en un viaje que tuve de estudiantes, a una playa; donde fui con mi mejor amiga y dos amigos de otro curso. Y tuve una experiencia única que marcó toda mi vida al pasar esa línea de mis propios prejuicios y del qué dirán..
Parte 1
Continua la historia de la hermosa doctora, esta vez una propuesta la hara dudar de sus sentimientos mientras el fuego con Diego sigue creciendo. Por otro lado Mary avanza a una espiral de perversion de la que ya no podra salir.