Continua la historia de la hermosa doctora, esta vez una propuesta la hara dudar de sus sentimientos mientras el fuego con Diego sigue creciendo. Por otro lado Mary avanza a una espiral de perversion de la que ya no podra salir.
Diego y Maria Fernanda al fin pueden reunirse sin que nadie pueda interrumpir la pasion que llevan contenida desde hace semanas. Ambos se entregan a una noche sin limites en las que por fin pueden explotar. Por otro lado, Mary, la sensual asistente comienza a tomar mas protagonismo.
Maria Fernanda esta en su limite, sus valores y su educación penden de un hilo. ¿Estara dispuesta a olvidarse de todo y entregarse al placer? En este capitulo veremos que su desgaste emocional la llevaran a ceder ante las garras de Diego, que en su propio consultorio aprovechara su vulnerabilidad.
Continuamos con la vida de Mari Fer, esta vez decide dejar aun lado sus malos pensamientos para intentar solucionar las cosas con su novio, un viaje en familia a Valle de Bravo parece buena opción. Anque Diego no deja de seguir en sus pensamientos mas bajos.
En esta ocasion descubrimos un poco mas de la vida de la linda doctora, la relación actual con su novio y como su libido va en aumento a niveles extremos. ¿La hermosa y admirada doctora caera en la tentación de fijarse en un hobre al que considera inferior? Sigue su camino a una vida de erotismo
Esta es una historia que sucede en Ciudad de Mexico, nos cuenta la histroria de Maria Fernanda una doctora insatisfecha sexualmente que poco a poco ira despertando su libido
Katia seguía delante de mi con el rostro imperturbable. Angélica me miraba juguetonamente. En ese momento alguien toco a la puerta. Mire con cara de miedo a Katia, no parecía ni sorprendida ni enojada por lo que estaba viendo, aunque su rostro era de piedra, la chispa de sus ojos delataba el placer que sentía al verme así. Yo baje la mirada.
Yo no tardé en estar vestida también. Hicieron pasar a mi marido que estaba más despistado que un cateto en Madrid. Se sentó junto a mí. Yo la verdad es que estaba un poco avergonzada, por que no sabía si realmente me habían sometido a un tratamiento o me habían hecho una tortilla.
Tenía los cachetes del culo al rojo debido a los azotes que le habíamos dado. La doctora me dijo que siguiera empujando mientras el cuerpo de Pilar se contorneaba cada vez que recibía un centímetro más de polla, había dejado de gritar pero sin duda lo estaba pasando mal.
Entre aullidos, excitadas hasta la cumbre por las palabras sucias, la doctora y el muchacho estallaron en espasmos y flujos, que salpicaron su ropa interior, que bañaron sus manos, que mancharon el suelo, y chorrearon en finísimos riachuelos muslos abajo.
Apoye mis manos en la camilla y encorve un poco mi cuerpo hacia delante a petición de la Celadora, esta empezó a examinar detrás de mi pelo como si buscara algo, luego bajo la mano por mi espalda y antes que me diera cuenta de un tirón bajo mis bragas hasta los tobillos.
Él se arrepentía de no haber sabido como retenerla a su lado. Siempre ha sido bastante egoísta en esto de los sentimientos. Pero la verdad es que envidiaba a su marido por tenerla.