Liria I: y Aarón

Aarón era un individuo con una polla de buen tamaño, de 23 centímetros de largo y una circunferencia de ocho y medio (ella cuenta se la midió en una de esas orgías que tenían ambos, cuando vio que la tenía al máximo de parada), «Recuerdo que mi concha la recibía ajustada, apretada, pero como yo me mandaba cada mojada que parecían acabadas me entraba con un placer fabuloso» contaba.

Liria II: y Jazmín

Poco a poco fue girando, mientras el can, a cada lamida iba excitándose mas, haciendo asomar su verga desde su funda. Ella había puesto sus ojos nuevamente en falo de Jazmín, quería llegar a el con su mano, en poco tiempo quedó con la cabeza entre las patas traseras del perro, extendió su mano, comenzó a masturbarlo.

Liria III: y Eros

No había espuma de jabón. Me recibió con una sonrisa, como preguntando mi opinión, mientras impulsaba el elemento con su manos y brazos como intentando apartarla. El cuerpo sonrosado de ella sobresalía en el oscuro fondo, aunque se difundía en el fragor del movimiento del agua. La observé con curiosidad y ansiedad tratando de adivinar como era en todo su forma oculta.

Liria IV: y Flor

Abrí los ojos, su braga estaba exactamente frente a mi, ella estaba parada e inclinada apoyando sus brazos sobre el respaldo del sillón, un botón muy brillante y rojo emergía por encima de la tela, un enorme clítoris húmedo esperando ser chupado por mi boca

Liria V: y Sandra

Besé su boca en un arranque de lujuria, realmente deseaba lamer la boca de Liria y probar el sabor que le había dejado la leche que había tomado; ella dejó hacer, luego me tocó la concha con gran maestría, separando los labios de ella rozó mi coño encendido, al instante acabé.

Liria VI: y Boris

Mi chica seguía hurgando mi fuente, me llegó otro orgasmo, ella lo sintió lanzando un gemido de placer y replicando con otro; al mismo tiempo apreté con mis labios la pija, desplacé su forro para sentirla mas dentro de mi boca y Boris me lanzó una bomba de leche caliente que llegó hasta mi garganta.

Liria VII: y Daniel

De inmediato dejó el garrote, se inclinó sobre él y lo embistió con su boca hasta que le tocó la profundidad de la garganta. Apretó los labios entre el glande y el prepucio comenzando a pajear a Boris moviendo su cabeza en lentos vaivenes. El chico se desesperaba, gemía.

Liria VIII: y Tatiana

Nosotras veíamos los juegos por la ventana. Uno de los chicos, el más travieso, en un descuido se adueñó de una botella de licor de la casa, bebiendo parte de ella a escondidas de los demás. Sentíamos la jarana hasta que llegó el silencio. Nos dispusimos a ir a la cama.

Liria XI: y Maurice

Mi Liria había sido pasiva espectadora. Aunque se notaba exaltada por nuestro acto. Cuando vio emerger de mi concha la leche, me chupó y lamió. Con sus dedos aceitó con el cremoso néctar su máquina para probar su vigor. Apenas en cuclillas sobre la pija probó su ardiente cabeza, cerró los párpados para que la sensación se hiciera más profunda. Cuando comenzaron a estirase los labios íntimos suspiró con deleite. Tendida yo observaba.