Liria VIII: y Tatiana

Liria VIII: y Tatiana

Con mi amiga estábamos preocupadas por Boris debido a la frialdad sexual que aparentemente le brindaba su noviecita.

Sólo nos comentaba de las calenturas y que no sabía cómo coger a Tatiana

El chico le pidió a l abogada le diera un día de asueto el viernes para ir a la granja de descanso de sus padres.

Ese día extrañamos al chaval pues no dejaba de ser una gran ayuda en los quehaceres de nuestra pequeña burocracia.

Liria pasó el día en su despacho, yo en el mío contiguo al de ella entre papeles.

A casi el fin de la jornada de trabajo me comunicó que se retiraba a entrevistar un cliente que le llevaría mucho tiempo tomar notas y aclarar cosas propias de un trámite legal.

Me guiño un ojo y dijo «¿A que no sabes quién me llamó?.

La joven Tatiana, dice quisiera tener una plática conmigo. Si podía ir a verla por la tarde en el apartamento de su prima Leticia.

Por supuesto le dije que si, en poco habrá novedades sobre la parejita»

La pequeña letrada llegó como a las diez de la noche a ver a la chica, antes le había avisado, por su móvil, que se demoraría.

Tatiana le dijo que no habría problema por la hora si no le importunaba ir ese día; Liria respondió que no, por lo tanto estaba acordado.

Mi barbie conoció a Taty (apodo cariñoso dado por su prima) que al presentarse le dijo la llamara así. Es una chica muy alta, más que Boris, su cuerpo el de una estatua femenina de Fidias (una venus griega completa), sumamente proporcionada, cabello rubio casi blanco, tez bronceada del sol del Caribe (según ella), toda una mujer de dieciséis años. Vestía una bata de salto de cama atada por delante, asomando por la abertura algo alto del dobladillo un pliegue de tela de gasa muy fina de su ropa interior.

Algo infantil aún su voz, aunque muy seguras sus frases.

La invitó a pasar, fueron a la sala, se sentaron en sillones muy cómodos ambas de manera de poder mirar a la chica durante la charla , ver como reaccionaba e irla conociendo mejor.

«Tu eres Liria, te conozco por las fotos de las reuniones, la amiga de todos y consejera en tu trabajo. Boris me ha hablado mucho de ti por ello quise conocerte. Te diré que me pareces encantadora en persona, las fotos no dicen todo sobre ti. Te llamé para que habláramos sobre mi novio ya que no está, pues tengo inquietudes y según él tu puedes darme una guía»

Mi amiga preguntó que hacía allí en el piso de su prima. Ella le respondió que cuando Leticia no estaba, ella quedaba para cuidar a Urso. -«¿Urso? Vaya nombre»- inquirió – «Es el perro de Leticia» respondió Tatiana.

Taty sirvió a Liria una copa de licor, que ésta aceptó y de paso, tratando de sentirse mayor, se sirvió igual. Luego de varias copas la charla se volcó netamente a la pareja.

Se habló de besos, caricias, intercambio de opiniones sobre gustos respecto a eso entre la pareja. Todo era afirmativo según la jovencita y funcionaba de mil maravillas.

Liria no sabía como llegar al quid del asunto.

Taty se acomodaba en su sillón cruzando piernas y sentándose. Mi pequeña la observaba. «¿Y que de algo de sexo?» le espetó. Contestó «Me gustaría tenerlo con Boris. Solo que Leticia dice que los hombres si prueban la fruta luego dejan el árbol. Mi novio me gusta y me…» aclaró su garganta» …caliento cuando nos besamos, las caricias en mi cuello, su lengua en mis labios. Es un gran amante aparentemente. Pero me da miedo que luego me deje, … por lo que dice mi prima …»

«¿Eres virgen?» preguntó mi chiquita. Quedó pensando, como que el alcohol la ponía lenta. «¡No!» dijo. Bajó de su asiento, cruzó las piernas y se sentó en la alfombra. Pasó su mano por su frente queriendo despejar las ideas. Suspiró y dijo «El licor me da coraje, tu me das confianza, te contaré»

«Cuando culminé la primaria, junto con el hermano de Leticia mi primo Pedro, se hizo en casa de mis tío una reunión de pijama. Mis tíos, como estaba Leti que ya era mayor la dejó a cargo de nuestro cuidado.

La reunión de los chicos era en el garaje de la casa.

Nosotras veíamos los juegos por la ventana. Uno de los chicos, el más travieso, en un descuido se adueñó de una botella de licor de la casa, bebiendo parte de ella a escondidas de los demás. Sentíamos la jarana hasta que llegó el silencio. Nos dispusimos a ir a la cama.

Antes fui a hacer pipí, sentado en el inodoro estaba el chico de la botella masturbándose.

Lo miré con desconcierto, me vio y dijo que sentía algo extraño en el cuerpo como le había dicho otro chico. Era una cosa que no podía decir que era, pero que tenía que seguir dándole a la mano hasta que algo pasara.

Se rió por que yo no podía hacer lo que él.

Abrí mis piernas, vi la diferencia cuando pasé mi manos por mi sexo, sentí algo extraño al tocar en medio de el. Volví a hacer la misma maniobra, algo me impulsó a repetirla.

Luego seguí por que me pasaba como a él, algo debía suceder.

Sentí una presencia cuando ya me venía mi primer flujo. Leticia nos miraba lamiéndose los labios. ¿Que hacen?- dijo. Los dos seguimos, pues nos pareció que no era importante.

Dijo «Bien, cuando sientan algo muy extraño e imposible de contar, deténganse» Mi amiguito dijo -¡Ya!- «Taty, deja. Tú quédate allí» se dirigió al chico que estaba con su falo parado. Me tomó por los hombros, me guió hasta él, me giró, me separó las piernas, me hizo retroceder.

Quedé de espaldas al pibe con las piernas abiertas a cada lado. Mi sexo estaba sobre el pequeño falo.

Leticia se arrodilló, tomó el falo, y me hizo flexionar las rodillas hasta sentir la punta caliente en los labios de mi vagina. Ella miraba con los ojos desorbitados. Sentí la indescriptible sensación. Ella movía el falo en vaivén.»

«Liria, perdona si mis palabras no son muy correctas en tono, pero el recuerdo me está calentando»

«El movimiento hacía que mis flujos salieran, me estaba aumentando el deseo de saber que pasaría cuando la verga entrara en mi concha. La cabeza de la pija me hacía sentir volar. Comencé a gemir. El chico también. Ella observaba los sexos, la pija entrando en mi concha hasta el himen. Yo quería que entrara, mi virginidad lo impedía. Sentí algún dolor muy suave en algún momento.

Leticia detenía el empuje cuando lo notaba. Sentí algo caliente que mojaba mi concha. Grité, gemí. Otra vez, algo líquido me hacía desear. En un momento Leticia no evitó mi caída y con un grito de dolor que fue al instante placer, perdí mi virginidad, gemí y acabé.

Mi prima nos dejó un rato hasta que la verga escapó de la cueva por primera vez hollada. Con cuidado me sacó a un lado poniendo una tolla pequeña en mi vagina para evitar que la hemorragia ensuciara algo. No sentí dolor, solo un ardor, el placer me hizo olvidar todo lo demás. Me besó en la boca y me dijo estuviste muy bien tu primera vez. Sólo al otro día me dijo que fue lo que realmente pasó. De ahí en más no he tenido sexo con ningún chico, de aquel no me acuerdo pues se fue muy lejos.»

«¿Cual es problema entonces? Ya sabes lo que es el sexo. El placer que se siente» dijo barbie.

Tatiana abría y cerraba las piernas, apretaba la bata. Observaba a Liria que para brindarle mas confianza se había sentado como ella sobre la alfombra. Alguna vez durante su historia en ademán de familiaridad posó su mano en las piernas de ella.

Liria quedó en silencio, de pronto abrió los ojos muy grandes y quedó paralizada mirando por encima del hombro de la piba. Esta giró siguiendo la visión de mi pequeña, detrás de ella estaba la cabeza de un gigantesco perro. Tatiana se paró, el mastín llegaba con su lomo a la altura de sus senos. Mi amiga podría usarlo perfectamente como caballo de paseos. «No te preocupes es muy dócil, aún no es el guardián perfecto, es sólo un perro tonto, juguetón y está en la pubertad»

Acarició el hocico de gigante y se sentó nuevamente sobre el piso alfombrado. El animal pasó entre ellas y mi pequeña vio como el descomunal animal dejaba ver totalmente a su interlocutora por debajo. El Urso se acostó entre ambas y quedó allí.

La plática comenzó a ser mas liberal. Liria comentó algún encuentro sexual con su amiga, sin mencionar el de Boris, claro. Ya las palabras eran mas acordes con el ánimo subido de tono de ambas. La piba abría y cerraba sus piernas, cruzaba aun lado, luego a otro. El Urso movilizó su nariz olfateando el aire, se dio una vuelta, se recostó y comenzó a lamer un pie de la chica, esta tuvo un leve estremecimiento que no pasó desapercibido para la abogada. Cada tanto apuntaba su esfínter nasal hacia la adolescente. Como una estrella fugaz le pasó la imagen del Jazmín a nuestra pequeña.

«¿Sabes? Con Leticia encontramos que una combinación de aromas de incienso Urso se excita.»- «¿Si?»- replicó- «Nos dimos cuenta pues comienza a lamerse, saca la punta de su pene, roja, grande; luego gime y comienza a dar vueltas lamiéndonos. Nos huele por todo el cuerpo y trata de meter su hocico entre nuestras piernas»

«Y ustedes ¿qué hacen?» – «Leti lo toca allí, el se queda quieto y saca más. Le da unos masajes, lo envía a su lugar y gime mirando con tristeza. Cuando nos vamos a acostar, ella en su recámara y yo en la otra, el la sigue para acostarse a su lado en la alfombra»

«Alguna vez siento que ella le gime, el le replica. Están jugando. Me imagino al Urso parado al costado y ella bromeándolo para que la deje dormir.»

«Te diré que alguna vez me tiento a tocarlo, lo hago, el se pone manso esperando, gime si no lo toco; le digo algo cariñoso, le doy un toque para tranquilizarlo, lo dejo y me queda mirando hasta que se,. ¿Tonto no?»

«Te demostraré los aromas. Aguarda» Encendió siete inciensos de diferentes olores.

«Tatiana, ¿nos pensaste que Leticia tenga sexo con el Urso? ¿no lo imaginas?»

«Imagino que le dará una chupadas, pues, alguna vez gime fuerte y siento a Leti decir:- Que pija linda la de mi amor, dame un chorrito caliente..- otras siento –Que verga divina mas adentro, mas, mas… – Y luego un gritito como de acabarse»

Liria vio que el can comenzaba a ponerse nervioso, olfateaba por todos lados buscando en el aire. En varias oportunidades dirigió sus narices hacia el oculto sexo de ambas intentando correr las faldas de una y la bata de la otra. Lo cierto es que su pija comenzó a liberarse de la peluda funda. Parado era como un pequeño pony, menos rollizo, más atlético; su pelo era pegado a la piel como todo gran danés. El cancerbero puso sus patas delanteras sobre el sillón, se estiró como desperezándose, quedó entre ambas mujeres que miraron a la vez, allí asomaba la punta enrojecida y brillante de la pija.

Tatiana estiró su brazo, con sus dedos tocó diciendo «Mira, lo toco y comienza a hinchar su verga. Está muy caliente el tizón rojo. Me gusta tocarlo, pienso que es la de mi Boris» Exhaló un sus piro, el aire caliente de la boca de la piba cerca de la verga hizo que el can bajara sus patas del sillón quedando muy cerca de los ojos de ella.

Liria le dijo, en tono de broma, que al Urso le apetecía algo mas que una bocanada de aire. La jovencita riendo dijo «Se la voy a chupar para que vea que soy buena»

La pija estaba a la altura justa de su boca, la abrió, se inclinó hacia delante y se engulló la punta hasta tocar la piel que la guardaba con los labios. Le dio unas chupadas y la dejó. «No tiene feo gusto, es suave y pegajosa, me excita» El falo había aumentado de tamaño. Nuestra heroína viendo los acontecimientos comenzaba a sentir las neuronas alborotadas recordando aquel polvo del Jazmín, cuando la tuvo diez minutos colgada de la pija enorme que tanto disfrutó y de los litros de leche que le dejó dentro.

Tatiana volvió al ataque, se lamió los labios, abrió su boca y otra vez tragó la verga, esta vez tocando la piel donde se esconde la polla, a la vez que paladeaba los jugos que le sacaba y tragaba con fruición. La bolsa que guarda la pija comenzó a agrandarse dejando ver dos enormes protuberancias. Liria miraba las enormes bolas, la pija en la boca de Tati, su cuerpo comenzó a sentir choques eléctricos y un enorme deseo de chupar esa verga.

Tatiana dejó su chupetín, se levantó; sin más se quitó la bata y luego la camisa de dormir, debajo solo su cuerpo escultural. «Estoy caliente, la ropa me molesta» dijo

La celestina la miró, un cuerpo perfecto delante de sus ojos. La piel con un bronceado totalmente parejo, sólo marcado por los triángulos diminutos que cubrieron sus pezones y el nacimiento de un monte venus totalmente liso, sin vello. Los labios vaginales eran dos diminutas medias lunas abultadas hacia fuera dejando ver un clítoris robusto en medio. Cuando hizo un giro para volver al ataque, observó que por detrás su nido de amor era muy visible a través del hueco de las piernas juntas. La tenía mojada. Nuestra amiga deseaba sexo y esa vista la inspiraba.

«Quítate tu ropa, anda. Deseo ver tu cuerpo hermoso» dijo yendo hacia Liria. A ésta sólo le quedaba puesta su diminuta tanguita que la otra dama quito muy rápido. Cuando hincada termino de quitar la prenda, le pasó la lengua por el clítoris parta dar mas vivacidad al fuego. Se paró, sus tetas quedaron a la altura de la boca de la pequeña y la atrajo para que se las mamara. Luego de esto, se sentó nuevamente, esta vez juntas.

El Urso estaba recostado a los pies de ambas, que tenían sus piernas cruzadas y se pasaban recíprocamente caricias en sus conchas gimiendo de placer. Con el aroma de los sexos femeninos y el coctel de incienso, comenzó cancerbero a sentir el llamado de la naturaleza. Entre sus patas traseras comenzó a asomar la punta de su pija. Las dos la vieron a un tiempo. Tatiana comenzó a tocarla. Liria por su experiencia le dijo «No retraigas su piel mas allá de los bultos. Hazle una paja deteniendo tu mano cuando los sientas debajo de la piel» Lo hizo lentamente, adelante, atrás, adelante, atrás; mientras murmuraba «Que pija mi amor, que linda, que caliente, dale leche a mi muñequita divina, así… dale..mas leche.. » La verga se hinchó, estaba muy gruesa, mojada. La pequeña se hincó, abrió la boca y tragó la pija hasta la mano de Tatiana. Tragaba los chorros de calostro deleitándose con su sabor, con una mano se hacía la paja y con la otra le daba a su amiga.

No mucho tiempo mamó, dejó para que la otra también disfrutara. Tatiana al sentir la enorme candela en su boca se mandó una acabada de lujo. Liria mientras daba los masajes lujuriosos decía «Que verga mi amor, que linda, que caliente, dale leche a mi muñeca divina, así… dale..mas leche.. »

Quitó a Taty amorosamente, pues, quería más para ambas. La tomó con las manos de las mejillas y la besó. Saborearon sus salivas con leche, las mezclaron y revolvieron con sus lenguas, tragaron el coctel de sexo. Besaron sus cuellos, sus tetas, sus pezones. Tatiana se sentó al borde del sofá, abrió las piernas, fue besada, lamida por la experiente pequeña. La diminuta lengua recorrió con maestría los pequeños labios vaginales hechos a medida de su boca. El saliente coño rojo por la calentura fue chupado con deleite. «Mas, mas…, dame lengua, chúpame, muérdeme… es divino, hermoso. Te mandaré una acabada. Pon tus labios en mi concha y abre la boca. Ahora, si, si. Me matas de pasión. Sigue. Te va otra»

Vino el cambio, Liria se sentó en el brazo del sillón. Se inclinó hacia el asiento y sus piernas quedaron en alto mientras su concha se abrió como flor en primavera.

La visión de Tatiana se nubló con el espectáculo. Muy rápido se fue a los labios vaginales de Liria. Los besó, chupó, mordió. Succionó su jugos mientras oía «Que lengua divina y caliente tienes, recórreme por dentro, lame mi placer. Así, así, así….. Te mando mis jugos, ya, ya, así…» Tatiana mamaba ruidosamente y hundía un dedo en el culo de su amante que acababa copiosamente en su boca.

El can repuesto de las pajas rondaba intentando unirse al juego, su lengua atrapó la vagina de la piba, comenzó a lamer mandándola a lo mas profundo. Ella abrió las piernas facilitando el camino, acababa a gritos. Dejó la labor con su compañera y se entregó al mastín. Con una gran acabada dejó lugar para la otra. El cancerbero estaba mas excitado, su lengua era como látigo. A Liria la tomó donde se había ejecutado la mamada, estaba en la misma posición, el primer lengüetazos dio hasta el fondo, la cantidad de jugo contenido hizo que le revolviera dentro para comérselos. Con cada movimiento del músculo bucal, la dama lanzaba un grito y acababa. Tres gritos después se entregó. Quería tener un final con la pija dentro

La chica estaba tendida en el sillón. Liria le insinuó de probar la pija en su concha. Ella asintió inmediatamente. La veterana amazona la hizo ponerse en posición perrita en celo, hincada boca abajo. Su concha quedaba casi a la altura del enorme falo perruno. Llamó a la mascota, la acaricio, le tocó la verga, le hizo una pequeña paja. Se puso en cuclillas y le dio una mamada hasta que salió un chorro de leche. Luego lamió la concha expuesta, recorrió la hendidura uniendo con saliva el culo con la vagina. Tatiana estaba totalmente mojada, aún en esa posición sus jugos salían.

Condujo entre chupadas y caricias al Urso hasta colocarlo con sus patas delanteras a los lados del torso de la joven, mientras su arma quedaba pronta para hundirse en las entrañas de ella. La pija estaba muy cerca del hueco del placer, la celestina comenzó a hacerle otra paja. Cuando comenzaron lo vaivenes del can que apuntaban a cualquier lugar tratando de encontrar el húmedo recipiente, ella lo fue dirigiendo hasta que logró sentir el calor. Un gemido le indicó que ese era el lugar, se adelantó y la verga comenzó a penetrar en cada vaivén un poco. Los movimientos aceleraban a medida que penetraba más profundo. Las pequeñas medias lunas que formaban los labios de la concha comenzaron a estirarse hasta desaparecer a medida que la verga adquiría un descomunal diámetro.

Mi amiga se puso detrás del perro para ver el espectáculo. Veía el miembro morado del can hollando la tersa concha húmeda, dilatándose y contrayéndose debido a la forma de la verga. Desde el clítoris totalmente visible miraba caer las gotas del flujo que se deslizaba desde la vulva hasta allí. Invadida de lujuria se metió entre el hueco de patas y piernas traseras y comenzó a lamer el coño chupando el calostro sexual.

Tatiana gemía. «Que calentura tengo, Mas pija amor, mas. Dame fuerte. Chúpame el coño, así.., así… Siento un orgasmo. Quiero acabar. Sigua. Sigan…así…»

El enorme falo pegaba con sus hinchadas bolas en la boca de la vagina ardiente, la chica la abrió más. Al Urso le llegaban sus primeras oleadas de leche, empujó con más energía. La piba gritaba acabando más aún al sentir que la enorme masa de carne estaba dilatando sus labios para pasar. Con un gran alarido de dolor y placer las bolas entraron en la concha de Taty, el músculo de los labios vaginales apretaron el naciente de la pija y el cancerbero arremetió en vaivenes mas prolongados. «Me llena toda, me inunda de lecha. Me gusta. Me calienta. Me acabo…… Mas Urso, mas…»

Liria con el sonido de los líquidos batidos dentro de la concha de su chica se mandó tres orgasmos múltiples. La escena de las bolas estirando la concha de ella y el placer que esta sentía, la hicieron acabar muchas veces. Con cada acabada del perro y su empuje salían los jugos en chorros hacia fuera.

El mastín detuvo sus avances, quedó quieto. Liria veía como el enorme miembro se movía de cuando en cuando enviando leche dentro de Tatiana. El Urso giró sin poder sacar su verga del cepo que lo aprisionaba. Su culo quedó contra el de Taty. Así se mandó mas acabadas. «Urso divino…, que pija…, que caliente está. Leche Urso, leche…Me acabo… si… me acabo…»

La pequeña acababa junto con su amiga. En éxtasis miraba lo sexos unidos, como la joven concha aprisionaba la enorme verga sin dejarla ir. El falo comenzó a liberarse, no sin antes arrastra un poco a la empalada Tatiana. Al salir la verga la piba exhaló un grito de sensual placer. La mezcla de jugos en su concha comenzó a salir a raudales cuando los músculos del útero volvieron a su posición. Liria sin perder ocasión puso sus labios en los vaginales y bebió como licor de una copa, la cantidad era impresionante. Bebía y bebía. Acababa a cado trago. El último lo saboreó con el mayor de los deleites mandándose el tal orgasmo múltiple.

Ambas quedaron rendidas. Tatiana se durmió. Liria quedó pensando en probar en su concha la pija del Urso, el sueño la venció.

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