Síguenos ahora en Telegram! y también en Twitter!

La venganza

Les voy a contar una historia verdadera. Me llamo Ramón. Tengo 33 años. Tengo dos compañera de trabajo. Ambas creo que tienen unos 24 años. Las dos son muy atractivas. Miriam es rubia, de ojos verdes y con un cuerpo parecido al de Britney Spears.

Ana, mi cuñada

Estando en una ciudad costera con mi novia y mi cuñada asistimos a una de esas típicas veladas de noches de hotel que suelen ser tan cutres, en ésta la estrella invitada era un hipnotizador de tres al cuarto, que pidió voluntarios para su show y les durmió para que hiciesen el ridículo un rato.

La posesión

Era como si el chico dormido hubiera desconectado la maquina, y yo me pusiera a los mandos. Me costo muchos esfuerzos, pero pronto aprendí como podia mover sus manos, brazos y piernas como si fueran los míos propios mientras el crio dormia.

El hipnotizador II

Desde ese día eran ellos los que solían venir a menudo por nuestra casa, o invitarnos a la suya, para hablar de negocios, o pasar la velada. Allí se turnaban en entretenerme; así, uno de ellos me daba conversación, para que el otro pudiera beneficiarse a mi esposa.

El hipnotizador I

Mientras esperaba que le llegará una nueva remesa, mi esposa, comprensiva con sus clientes mas asiduos, cumpliendo así las órdenes que le daba Luis, les dejaba que permanecieran con ella en el interior del probador mientras se ponía las pocas prendas que le quedaban por vender.

Sexo en Londres – versión femenina

"Mi padre me prohibía llegar a casa después de las diez, justo a las diez que es cuando empezaba la gente a ser divertida.... Recordé aquella carta que mi padre me descubrió cuando yo tenía 14 años, (era una carta de amor, sin maldad), recordaba sus guantazos en mi cara, sus gritos, y las discusiones que tuvo con mi madre reprochándole que ella me había educado muy mal y que ella era la culpable... Y todo, por una simple carta..."

Flash hipnótico IV: Doble diversión

A los gemidos de estas chicas se unieron los míos mientras seguía mamando la raja jugosa de Dianita y recibía tremenda follada por parte de Claudia, entre los húmedos sonidos escuchaba como las chicas se seguían besando en la boca mientras sus sexos se mantenían ocupados conmigo. No se como le hice para no explotar, pero estuvimos así por eternos momentos, hasta que les ordené que cambiaran lugares.

Un libro de hipnosis le permite descubrir un poder con sorprendentes posibilidades

Elena tenía mi misma edad. Nos habíamos criado juntos. Sólo que ella era muy guapa y sensual. Tenía el cabello castaño, rostro hermoso, era más alta que las chicas de su edad y tenía un cuerpo de diosa. A pesar de ser mi prima, me volvía loco, y me excitaba muchísimo la idea de hacerle el amor, pero yo sabía que sería muy difícil llegar a tener algo con ella.

Pasion inducida II

Para Martina y para mi el tiempo siguió transcurriendo como si nada muy importante hubiese pasado entre las dos. Nuestra vida universitaria era completamente normal y nuestra relaciones personales no acusaban ningún tipo de impacto derivado de la experiencia erótica vivida.