Nos pasamos el resto de la tarde chichoneando y hablando pavadas, yo pensando el mejor momento de llevar a cabo mi próximo y vital paso, que mi cuñadita se comporte como una verdadera puta.
Primera parte de unos días en los cuales dos hermanos, su prima y un perro dejan correr sus deseos sexuales.
Su padre se tiro en la cama y me arrastro junto con él, y me empezó a besar mientras Gabriel se lanza a mi entrepierna y comenzó a chuparme la verga alternando con la de su padre.
Al terminar la platica le insinue que me gustaba, a lo que ella respondio que por algo lo habia soñado y asi se fue dando la cosa hassta que llegamos los dos a confesarnos que no nos desagradaba la idea de pasar un buen rato juntos.
Sentía como aquella polla iba abriéndose paso dentro de mi en un ángulo que nunca antes había experimentado. Un pequeño gemido de dolor se me escapo. Y pude ver como Derek sonreía. "Vamos pequeña puta latina trágatela toda, quiero verte clavada hasta el fondo en mi verga" me decía en inglés.
Cuando terminé fui al baño y le limpié la almeja para evitar que se diese cuenta. Le puse las bragas en su sitio, el camisón y la metí en la cama, no sin antes besarle por última vez su coño recién regado, sus pezones aún erectos y sus labios de miel.
Luego Miguel y yo quedamos acostados de espaldas en la alfombra y ambos viejos se sentaron en nuestros penes, don Roberto en el de Miguel y don Mario poso su tremendo culo en mi pico, ensartándoselo de una vez dando un tremendo gemido de placer.
Como pude me quite la ropa y comencé por ponerle champú y le restregue la cabeza y pude ver que su verga estaba en completa erección, debía medir unos 16 centímetros y no muy gruesa.
Durante la comida se sentó al lado mio y yo quede en el medio entre mi señora y mi cuñadita, esta me rozó como al pasar una de las piernas y la situación me puso al mango, podía observar las piernas bronceadas y me imaginaba esa peluda conchita empapando sus bombachas como en nuestro primer encuentro.
La experiencia se repitió días más tarde, con el mismo resultado, ese día me invitó a subir a la casa de mis suegros, ellos habían salido, y me invitó a ver TV en la cama de ellos, mi calentura iba en aumento, la veía junto a mí en esa cama matrimonial y por mi mente corrían mil fantasías, jugando en un momento dado nos fundimos en un abrazo