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Mi pareja amiga

Mi pareja amiga

En mi anterior relato les referí de la cena que tuve con ellos y la cogida en el auto en la playa de estacionamiento de la Ciudad Universitaria en Buenos Aires.

Después de allí nos fuimos a la casa del matrimonio de mi amigo Tor y su linda esposa Luz que quedaba cerca de Caseros.

El viaje se me hizo una eternidad, a pesar que Luz y yo nos habíamos ubicado en el asiento de atrás y él hacía de chofer.

Me iba entreteniendo acariciándole la raja de la conchita que seguía sacando la leche del polvo anterior y sus propios juguitos.

En los besos de lengua que nos dábamos se apreciaba también el sabor de la acabada fantástica que tuvimos. A ella la traía prácticamente en bolas.

El top del busto flojo de los abrojos que lo sostenían por la espalda, que permitían ver y sobar frenéticamente los pechos parados, ya que los tiene duros y perfectos por las siliconas. Los pezones estaban muy parados, lo que notada que seguía recaliente.

La minifalda, apenas le tapaba el hermoso triangulito de sabor totalmente descubierto, ya que la bikini negra mojadita la teníamos en el asiento.

Cada ver que pasábamos al lado de un micro bus de pasajeros, alguno de los pocos pasajeros que estaban junto a la ventanilla podía ver el hermoso cuadro, ya que eran pasadas las dos de la madrugada.

Me contó mi amigo que en un viaje a Brasil a ella le encantaba levantarse la remera para mostrarle a los camioneros que venían de frente sus hermosos pechos.

Cuando llegamos a la casa, mi amigo tenia todo preparado.

Champagne en la heladera, un grabador debajo de la cama y la cámara fotográfica, que me olvide de decir en mi anterior relato, que ya habíamos usado en el restaurante.

Una vez instalados, ella se bañó y se puso una bata roja tipo kimono corto que cuando se agachaba dejaba ver los globos de su colita.

Nos pusimos a bailar y tomar champagne. Mi amigo me hizo señas para que la llevara a la cama.

Cuando la puse sobre allí, ella nos dijo que quería poner un ambiente especial, entonces prendió velas rojas y nos dijo que quería sacarse fotos.

Le dimos el gusto y entonces comenzó a ponerse una serie de vestidos sexis, portaligas, medias hasta la cintura con los dos hemisferios de la cola al aire, un sombrero y no se cuantas cosas mas, que en ese momento me ponían muy ansioso, pero que hoy agradezco la idea ya que tenemos todas esas fotos y poses eróticas como un fascinante recuerdo.

Una vez finalizada la sesión fotográfica continuamos con un furibundo franeleo.

El grabador ya estaba funcionando para documentar lodos los suspiros y diálogos de sexo que iban a ocurrir.

Comencé a besar a luz con lengüetazos el la boca oídos y cuello, mientras mi amigo le daba lengüetazos en la concha y culo, por lo que la hacia rotar para alcanzar todos los orificios en profundidad.

De repente se puso de espalda contra el colchón, abrió las piernas y comenzó a gritar que se la pusiera, y así lo hice.

El marido se ubicó al costado de la cama y comenzó a tomar fotografía, mientras se sobaba la pija que la tenia al palo, y luego continuó pajeándose lentamente.

Me encantaba ponérsela y sacársela para sentir el roce de la cabeza de mi pija al pasar por sus estrecheces, pero ella gritaba que no se la sacara, por un momento temí que los vecinos de la casa del fondo escucharan los gritos que daba, pero teníamos las ventanas cerradas y el acondicionador de aire a toda velocidad.

Me pidió cambiar de posición y montarse encima mío enfrentando nuestros rostros, mi amigo se situó a los pies de la cama y desde allí nos tomo una hermosa foto donde se ve mi pija (muy gruesa) abriendo sus labios vaginales y su agujero del culo pequeño.

Mientras ella me cabalgaba, yo la besaba en los labios y sus pechos alternativamente.

Estaba a punto de acabar, cuando ella repentinamente se desacopló, preocupado le pregunté que había sucedido y me dijo que era que su marido había abandonado la habitación, por lo que pensaba que se había retirado por celos.

Yo estaba con una calentura bárbara, así que la seguí hasta el living donde estaba el tomando una copa de champaña, y le pregunte que pasaba, si había algo que no andaba bien, el nos contesto que no, que le gustaba vernos hacer el amor desde lejos y que pensó que su presencia podía perturbar nuestra sensualidad.

Le pedimos que volviera y entonces volvimos a enchufarnos, esta vez ella se puso en cuatro patas y yo empecé a penetrarla por la concha que a esta altura estaba muy lubricada por la excitación, al mismo tiempo Tor nos tomaba fotos desde abajo de ella y desde el costado.

(Muchas veces me ha confesado que frecuentemente se pajea con estos recuerdos que los guarda como tesoros).

Creo que en poco tiempo las pondremos en Internet porque son fabulosas y seria bueno compartirla con la gente para que se convenza que estos encuentros son maravillosos.

Alguna vez cuando ella no está en la casa pone la cinta grabada que me pone a mil por hora y me tengo que retirar por la calentura que me da.

Mi amigo siguió masturbándose hasta que acabó en su boca.

Luego acabe yo en su concha y ella giro rápidamente y me chupo lo que quedaba de mi semen. Acto seguido, le dio un beso de lengua a su marido, compartiendo los jugos.

Yo discretamente me baje de la cama y me fui a higienizar. Ella me pidió un baso de bebida cola helada, (que acostumbra tomar después de hacer el amor).

Después de un rato nos quedamos dormidos.

Ella en el medio.

A eso de las cinco de la mañana me despierto y estando en posición de la cucharita, note que mi pija estaba apoyada en sus nalgas, así que como la tenia parada se la puse primero entre las nalgas y luego despacito se la fui resbalando hasta la concha, con la consiguiente penetración.

Comencé con los movimientos de mete y saca, lentamente, para no despertar a mi amigo, ella comenzó a recular para mejorar la penetración, aumentando también el movimiento.

Todas estas maniobras, mas el pequeño movimiento de la cama hizo que mi amigo se despertara.

Con voz somnolienta nos dijo que no lo hiciéramos si el no nos veía.

Ella ahí no quiso mas lola por el momento.

Así que luego que nos levantamos tomamos el desayuno y me despedí muy agradecido por los hermosos momentos vividos.

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