Bueno, tengo 42 años y esto pasó en el trabajo, en un sector industrial y de faenas. En el trabajo hay, en su mayoría, puros hombres y un par de mujeres en labores administrativas. Siempre está la fantasía de tersarse con la jefa o encargada de seguridad.

Llegó una mujer de casi 35 años a trabajar en seguridad de la faena. Súper simpática y seria en su trabajo. Nos juntábamos a veces en el casino a almorzar o a compartir un café. A veces nos topábamos en los galpones y me ponía nervioso. Ella hacía su pega de seguridad, seria y profesional.

Me contaba su vida y sus dramas, yo le contaba los míos; así aparecían el cafecito y las risas, los mensajes. Siempre la invitaba a una chelita para distraerse y no quería. Yo le decía: «Claro, soy poca cosa para usted, jajajaja». Al final sabía que me tenía curiosidad; sus conversaciones a veces subían de tono y me calentaba caleta.

A veces nos mensajeábamos y me decía que se había acordado de mí… Así los mensajes subieron de calor y nos mandamos fotos calientes. Me pedía que le contara mis sueños; así, de a poco, le dije que quería tocarla y culiarla.

Una tarde me llamó para juntarnos: su marido estaba en el sur y sus hijos estaban en Vallenar con los abuelos. Se dio todo. Nos juntamos, nos tomamos unas chelas en mi camioneta y luego nos fuimos a un mirador. Nos tocamos, estaba mojada, yo la tenía dura y de ahí como que atinó y me pidió que la llevara a su casa.

Los días siguientes eran videos y mensajes calientes; nos teníamos ganas. Me mandaba videos de su concha y yo le mandaba para que prendiera. Hasta que se dio y fuimos a un motel aquí en San Antonio. Me pidió que la esposara y le di duro por todos lados; gritaba y pedía más, me pidió que acabara adentro.

Ha pasado el tiempo y al parecer se sacó el gusto conmigo y ya no quiere más. No he querido borrar sus videos, mientras se dé una nueva noche caliente como esa… Escribiendo me volví a calentar; le enviaré un mensaje para motivarla a ver qué sale.