Daniela, la hermana de Valeria, aparece furiosa y la obliga a firmar un nuevo contrato de deudas. La humillación pública destruye lo poco que quedaba de su orgullo.
Esta vez es el turno de Ramón. Tras el relato de Tadeo, ahora toca saber el mayor secreto que Ramón guarda en su fuero interno, algo que le agrado y lo avergüenza a la vez. Cómo perdió la virginidad junto a su propio padre en un club de alterne.
En una nueva aventura de acampada, Juan insta a sus amigos a que le cuenten sus secretos más íntimos. El primero en contar su historia es Tadeo, quién cuenta como perdió la virginidad, a los veinte años, con la propia madre de Juan.
Cuando Valeria se ve acorralada por deudas imposibles y un pasado familiar lleno de secretos, no le queda más remedio que aceptar un acuerdo humillante
Liam de la Vega y Valeria Soto son enemigos públicos en la universidad más prestigiosa del país. Él es el heredero intocable de una de las familias más poderosas. Ella, una estudiante brillante y orgullosa que apenas sobrevive con trabajos precarios.
Mientras Thiago profundiza en su conexión con la profesora Violeta al descubrir detalles íntimos de su pasado, la calma se ve interrumpida por la implacable Sofía. Utilizando su red de manipulación, ella lo arrastra a cumplir su oscuro trato bajo amenaza. Sin embargo, la tensión escala cuando Paula
Paula, Natalia y Dianita se juntan para tratar de arruinar los planes de Sofia, por otra parte, Thiago recibe dos llamadas una de la profesora Violeta y otra de Amanda, Cristian empieza a sentir sentimientos por Natalia, ¿Pasará algo entre ellos?
Lautaro: (En voz baja, con los ojos llenos de lágrimas de impotencia) — Romi... mirame, por favor. Sé que me odiás. Sé que sentís que te usé de escudo para cubrir la mierda de mi amigo, y tenés razón. Fui un imbécil. —
Romina: (Sin mirarlo, con la mandíbula apretada y la vista fija en Federico) — S
—¿Estás seguro de que es buena idea? —preguntó ella, jugando con el borde de su blusa—. No quiero que piensen que soy... no sé, ¿y si les caigo mal? —No te hagas drama —le aseguró él, tomándola de la mano—. Santiago y Viviana son copados. Además, estoy seguro de que les vas a caer re bien.
La noche
Él comenzó a repartir besos húmedos y hambrientos sobre el encaje, humedeciendo la tela con su lengua mientras sus manos volvían a sujetar sus caderas, apretándola contra su cuerpo desnudo. Romina soltó un gemido más agudo, un sonido que rebotó en las paredes de metal del taller, y enredó sus pierna
- Tranquilo santi, ¿Qué pasó? - pregunto con algo de preocupación, pero consciente que seguro su amigo había tenido algún problema complicado con su auto o tal vez en el trabajo, entonces pregunta - ¿Qué quieres que lleve? ¿birra o una bolsa y una pala?
Era una pregunta típica que se hacían cuando p
Lautaro y Santiago son amigos de toda la vida. Se criaron juntos en el mismo barrio y asistieron a la misma escuela, pero la vida los llevó por caminos diferentes, aunque nunca rompieron su amistad. Hoy, a los 41 años de ambos, Lautaro trabaja en un taller en su propia casa (tiene su departamento ju
“¿Seguro?” “Si” dijo jadeando mientras seguía recibiendo las embestidas de su violador “¿Dice tu hermana la verdad?”
“Si” dijo lulu “No se yo, no me lo creo así que por mentirosa te voy a pegar terrible cogida” le dijo uno de los chicos a luan tirándola al suelo y poniéndose encima.
En el año 2007, Israel tenía 19 años. Por aquel entonces acababa de terminar el secundario y no quería ir a la facultad, así que se puso a laburar con su madre y su madrina. No era un trabajo que lo volviera loco, pero en ese momento no encontraba muchas más opciones; trabajar con ellas era fácil y
Don Antonio Sánchez iba deprisa a la estación de tren correspondiente a la ciudad de Buena Nueva, en Rodeo de la Cruz, departamento de Guaymallén, Mendoza. Era una fría mañana de otoño de 1920. Antonio era el adinerado dueño de unos viñedos que manejaba junto a su socio, don Luis Ordóñez, un viejo a
Atrapado por la tormenta en el hostel donde lo dejaron las mujeres del sedan blanco. Leo se une a un grupo de viajeros. Entre miradas, risas y un juego nocturno, la tensión erótica crece y la noche promete cambiarlo todo.
Hundí mis dientes en su hombro y agarré el pecho con mi mano firmemente mientras dejaba escapar un fuerte gemido. Mi polla palpitaba, y ambas sentimos hilos blancos de semen cálido cubriendo las paredes de su coño. Extendí mi otra mano y la envolví alrededor de su garganta.