Fran se reponía sobre mi culo hasta que finalmente vio a mi hermano. Juan que así se llama mi hermano le hizo un gesto con la mano de que no se saliera y estuviese tranquilo. Yo Estaba agotado y no sabia que iba a pasar.
Me abrazo y luego se arrodillo y me bajó los pantalones junto con los calzoncillos hasta los pies y lentamente fue acercando su boca a mi pene pasando la lengua por el glande para posteriormente introducirlo en su boca, al parecer era su primera vez porque me apretaba con sus dientes, hasta que le dije que tenía que hacerlo suave, hasta que aprendió un poco ya que dejó de apretarme, hasta que en cierto momento me dijo quisiera que metas tu pene en mi culo para experimentar esa sensación, que desde hace mucho deseo.
Yo estaba tan caliente que empujaba con mi culo hacia atrás para sentirlo lo más adentro posible, ya que me encantó la sensación de su pubis contra mis nalgas y sus huevos contra los míos, así que aprovechaba pasando una mano por entre mis piernas apretar sus cojones contra los míos.
Alejandro me recordó que me quedaban 3 minutos, y con voz burlona me dijo que esta vez no lo conseguiría y, aprovechando la situación le reté a que si yo lo lograba el sería el siguiente, lo cuál fue el incentivo más poderoso que se me pudo presentar para conseguir que Aldo sucumbiera a mis caricias.
Él era tres años mayor que yo, de repente empezó a caer una tormenta con el resultado de una increíble mojadura para los dos, ya que ese fin de semana me iba a quedar a dormir en su casa, nos fuimos para allí con la intención de secarnos y esperar a que acabase de llover.
Total nos fuimos a un lugar donde no transitaban muchos autos entonces yo estacione el auto en el lugar menos visible y lo apague, y me dispuse a tocar su pene, (este media no menos de 20 CM y con una cabeza muy grande) y le baje la bragueta y empece a acariciarlo y fue entonces cuando mi corazón casi se me salía
Cuando terminamos vi su cara de satisfacción y él vio mi verga que esta a mil, por lo que me dijo que como asistente no podía permitir que esa verga estuviera así por lo que sí tenía que descarga leche nuevamente que fuera en su culo o en su boca.
Unos cuatro meses después, asistía yo a un cine porno y cuando voy al sanitario y estoy orinando en la pileta común, se coloca a mi izquierda un tipo dotado de un miembro viril de buen grosor y longitud en estado flácido.... lo observé en esa área porque lo sacudía enérgicamente.
En ese momento mi polla se tensó al máximo y al sentir el calor de su leche en mi interior y lo que se escapaba de mi ano resbalando por mis huevos mi polla empezó a soltar leche sin parar.
Después de un rato nos fuimos a la cama de mi tío que era muy grande , encendió la televisión y puso un vídeo porno el cual nos calentó y culíamos nuevamente, quedando exhaustos , hasta el extremo de quedarnos dormidos.
Espere unos 5 minutos y abrí los ojos como disimulando que nada había pasado, pero note que mi verga estaba afuera del pantalón, entonces él me dice, te ha gustado la paja que te acabo de hacer, no respondí solamente sentí mi cara muy caliente, entonces se acerca a mí diciendo ¡¡¡¡ si quieres te la puedo chupar!!!,
Él estaba a cuatro patas, ligeramente echado para atrás, con el trasero un poco levantado, la cabeza completamente bajada, apoyado sobre los brazos entrecruzados. Recordaba a una gatita esperando la embestida de un semental.
Una vez en su departamento, decorado con excelente gusto, entramos a su recámara, decorada con óleos originales de hombres desnudos muy bien dotados y cubiertos los espacios de muro restantes con enormes espejos.
Empecé a bombearla con ganas, mientras ella guiaba el falo del hombre a su boca con una mano y con la otra me abrazaba y me jalaba de las nalgas, tratando de que yo entrara más profundamente en ella.
Abrió el agua de la ducha nuevamente y tras ducharnos me llevó a una habitación que tenía en una cama enorme, pasándome un condón y el bote de vaselina, se puso de rodillas en el borde de la cama dejando su culo a mi disposición, me puse el condón, lo unté con vaselina y tras ponerle una poco en el ojete comencé la penetración.
Esa mañana, como muchas de aquel año, había decidido faltar a la Facultad, en donde estudiaba Sociología, me abrigué lo mejor que pude y comencé a caminar por Av. Providencia, una de las principales arterias de Santiago.
No sin antes bañarnos y arreglarnos un poco, cuando salimos el me presentó a sus amigos, andaba con tres personas dos hombres y una chica que era novia de uno de ellos, eran súper simpáticos.
Fuimos a la recámara, nos desnudamos totalmente, me puso en cuatro empezó a acariciar el agujero de mi culo deseoso con una lengua cálida, muy lubricada por su saliva. Jugueteó ricamente, luego introdujo un dedo, y fue avanzando hasta meter tres.... nunca había sentido eso y fue delicioso.
Allí todo cambió, él tomó la iniciativa, me sacó la remera, me estiró el brazo y se zambulló en mi axila. Eso me excito como nunca lo había estado y quise hacerle lo mismo.
Esto me desanimó, dada mi urgencia. Me dirigí al mostrador, me digeron que no había otra salida sino hasta cuatro horas después. No me quisieron devolver el importe, hice mucho coraje y el tiempo corrí. Fui a otra compañía y conseguí un servicio ejecutivo que demoraba sólo TRES HORAS.
La conversación versó sobre diversos temas hasta que llegó casi la hora de despedirnos y nos intercambiamos teléfonos. Al anotarle mis datos me pregunta si ese es mi nombre y el título mi profesión.
No cumplía con mis tareas y trabajos extraescolares, el maestro, Martín, envió un recado a mi casa y tuve una llamada de atención durísima: cero dinero para gastos, cero permisos para jugar o ver T.V., total, empecé a cumplir y Martín, mi maestro, me empezó a tratar muy bien. Algo había en él que me agradaba, yo tenía 14 años y él unos 20, era gordito, tipo oso pero lampiño, para mi gusto guapísimo...
Más tarde empezó a introducir un dedito, luego otro, y otro, y cuando llevaba cuatro los sacó y yo le pedí desesperadamente que por favor me follara de una vez.
Una noche vino a mi casa, a eso de las 2 de la mañana, mi madre y hermana ya estaban mas que dormidas, tenia tanto miedo de que nos vieran, lo metí en mi cuarto y sin mediar casi palabras se bajó el cierre del pantalón se sacó su verga que a pesar de la poca luz parecí de unos 19 o 20 cm.
Tan concentrado estaba que el timbre de la puerta me asustó, mire el reloj y eran las 12 y 30. La verdad es que el trabajo estaba casi a punto de terminar, solo me faltaban algunos retoques e imprimirlo. Fui hasta la puerta y allí estaba Darío, con su sonrisa tímida de siempre.
Mi negocio se había fundido y debía ya dos meses de alquiler y ya no sabía que hacer, por que no me alcanzaban las horas del día para trabajar y reunir el dinero que necesitábamos. Un amigo me comentó que yo podía obtener buenas sumas de dinero pero tenía que dar algo a cambio.
Después de pasear por la zona observé que había un señor mayor, de unos 50 años aproximadamente, que estaba tumbado desnudo y le pregunté si podía sentarme a su lado, a lo que accedió.