Samuel y Esmeralda son una pareja cuya vida da un giro inesperado cuando ella queda embarazada. Lo que comienza como una noticia emocionante se transforma en un viaje de autodescubrimiento y placer compartido. A medida que el embarazo avanza, Esmeralda se convierte en una diosa lactante.
El sofá de Carlos ya no era un mueble; era el altar donde nuestros tres deseos se consumarían.
La revelación del embarazo fue un terremoto dulce que reconfiguró nuestra realidad. En la fría sala de espera del ginecólogo, Esmeralda sostenía la ecografía con manos que temblaban de emoción....
Pasaron seis semanas antes de que el ginecólogo diera el visto bueno para reanudar la actividad sexual. La "cuarentena" no había sido de abstinencia para nosotros; hubo masturbaciones mutuas, sexo oral cuidadoso, pero la penetración y, sobre todo, la idea de compartirla de nuevo.
La noche en casa de Blanca y Sergio dejó una huella imborrable. No fue solo el sexo, por intenso y plural que fuera. Fue la sensación de haber sido iniciados en un culto secreto, donde el placer era el ritual y los cuerpos, los altares.