Capítulo
- Mi educación como sumisa XXVIII
- Mi educación como sumisa
- Mi educación como sumisa II
- Mi educación como sumisa III
- Mi educación como sumisa IV
- Mi educación como sumisa V
- Mi educación como sumisa VI
- Mi educación como sumisa VII
- Mi educación como sumisa VIII
- Mi educación como sumisa IX
- Mi educación como sumisa X
- Mi educación como sumisa XI
- Mi educación como sumisa XII
- Mi educación como sumisa XIII
- Mi educación como sumisa XIV
- Mi educación como sumisa XV
- Mi educación como sumisa XVI
- Mi educación como sumisa XVII
- Mi educación como sumisa XVIII
- Mi educación como sumisa XIV
- Mi educación como sumisa XX
- Mi educación como sumisa XXI
- Mi educación como sumisa XXII
- Mi educación como sumisa XXIII
- Mi educación como sumisa XXIV
- Mi educación como sumisa XXV
- Mi educación como sumisa XXVI
- Mi educación como sumisa XXVII
Estábamos mi señor y yo en mi casa, mi señor acababa de llegar, y cuando mi señor llega deja de ser mi casa para ser la de mi señor, por lo que paso a ser de su propiedad, según entras cierro la puerta y me quedo detrás de mi señor esperando a alguna de sus órdenes, sintiéndome su sumisa, se dirige a la cocina y me pide que nos sirvamos una cerveza, una para cada uno, coge su vaso y se dirige al salón, yo me quedo esperando, se sienta en el sofá y con un chasquido de dedos me manda ponerme a su lado de rodillas, mientras me acaricia la cabeza y me va dando permiso para beber, al rato de estar así me manda quitarme el pantalón, yo me levanto y cumplo su orden, elevo las tiras del tanga como se que le gusta a mi señor, me manda girarme, pedirle un azote y después otra vez ponerme de rodillas a su lado, haciéndome sentir expuesta ante mi señor.
Al rato se levanta del sofá, va a la habitación y viene con algunos de nuestros juguetes, el collar y las pinzas para los pezones, viene hacia a mí, me manda levantarme, me quita la camiseta que llevaba puesta, y primero me pone el collar para después ponerme las pinzas, las aprieta lo justo para poder controlarme y hacerme sentir humillada, tira de ellas y vuelvo a ponerme de rodillas, el se vuelve a sentar en el sofá y me dice «es hora de que mi perrita coma» así que me acerco a mí señor, le desabrochó los pantalones y primero meto mi mano para empezar a jugar para después llevármela a la boca y empezar a comer, hasta que mi señor me manda parar, tira del collar y aprieta un poco más las pinzas y me manda tocarme mientras me mira haciéndome sentir muy expuesta, y cuando estoy a punto de correrme tira de las pinzas para hacerme parar, al final mi señor es quien controla mis orgasmos.
Como aquel día, que aún estar mi señor presente, mis orgasmos dependían de si ganaba o perdía su equipo favorito, sí sí equipo ganaba podía usar el satisfayer y correrme, pero si perdía debía usarlo y quedarme a medias tantas veces como la diferencia de goles.