Ya hasta leo páginas de relatos en mi móvil, me llamo Ana y tengo 26 años,desde muy joven estoy en un convento de clausura en las afueras de una gran ciudad,un día me comunican que mis padres han fallecido en un accidente de tráfico en inmediatamente me acuerdo de mi joven y único hermano Alejandro de 18 años, pido los permisos pertinentes y me voy al entierro y a casa estando en todo momento con mi hermano.
Duermo en lo que era la habitación de papá y mamá usando algo de ropa que tenía mi madre mientras mi hermano muy callado no desea salir de su habitación.
El está en una edad muy difícil y supongo no tiene base religiosa pues a mis padres no le gustó nada cuando me vino la llamada de dios.
Al cabo de unas semanas ya iba adaptando mi vida a esta nueva situación y mi hermano aunque de vacaciones estaba más hablador,hasta que por su lógica curiosidad me hizo una pregunta de sexo a la cual realmente no supe que contestar.
Al intentar ayudarlo en todo abri mi mente y como escuché muchas veces en catequesis le comenté que masturbarse era malo y tenía que pensárselo al llegar su momento.
Me sentía rara al ponerme ropa interior de mi madre pero nuestros cuerpos eran idénticos por lo cual me venía bien y no deseaba gastos innecesarios aunque teníamos un buen dinero del seguro, un día al revisar la ropa de mamá vi escondido lo que leí como subsionador de clitoris un bote que ponía lubricante otro plug anal y caja de preservativos quedándome muy sorprendida.
Esa noche me vino ese deseo interior pero esta vez me costaba más sacarlo de mi y por una curiosidad miré si mi hermano dormía y lo vi con su pene grande y duro en la mano frotándose y soltando bastante cantidad de leche, ansiosa a más no poder intenté dormir hasta no pudiendo más saqué ese maldito subsionador y por debajo de la manta bajando mi pijama y braga lo utilize primero con torpeza y más tarde me di cuenta de las varias velocidades y sin poder ya parar y pidiendo perdón me vino la cosa más increíble que había tenido jamás.
Con mucha vergüenza lo escondí pero lo utilizaba casi todas las noches la verdad.
Después de ver el pene de mi hermano me empecé a fijar y en todo momento se me estaba rozando por detrás y cuando en su cama para darle alegría le hacía cosquillas el con toda su fuerza y tamaño me tumbada boca abajo y desde atrás ne daba fuertes empujones los cuales primero pensaba que inocentes pero por último notaba su cosa dura y me sonrojaba bastante.
Y así dias tras dias entre mis humedades y silencio secreto hasta las manchas constantes en el pijama de mi hermano sucedió lo impensable, estábamos de cosquillas y el me tenía boca abajo pero con las almohadas en mi barriga, me reía mucho y el al tener yo el culo elevado por casualidad se estaba pegando hasta casi mi vagina cuando en un arrebato rápido y fuerte me bajo hasta la rodilla el pijama y las bragas y sin decir palabra después de muchos años siento otra cosa dura entrando en mi interior, yo empapada lo recibí sin problemas, el con poca experiencia pero por puro instinto animal me tomaba de las caderas y golpeaba fuertemente, ahora si que no podía fingir y después de sentirla crecer dentro me vino un orgasmo que me hizo gritar y después llorar cuando mi hermano sacando su pene lanza todo ese semen en mi espalda.
Siendo joven yo mi padre entraba muchas noches en mi habitación, con el aprendí a comer y lamer su helado incluso se venía en mi boca.
También después de algún dolor logró entrarme todo pasando varios años sintiendo su dureza dentro de mi.