Lluvia

Lluvia

Pues bien, estoy decidido a contar mi historia.

Es cierto que más de una vez me lo pensé, aunque aún no llego a saber si es mi necesidad de «compartir» con alguien este secreto o la esperanza de saber que la co-protagonista del relato lo encuentre, se reconozca en la lectura y sepa lo que significó (y sigue significando) para mí.

Esta historia nace, como muchas otras, en la casualidad. Una suma de circunstancias que, dadas en otro orden no hubieran permitido que pasara lo que pasó.

Mi trabajo hacía que viajara con frecuencia a las diversas Sucursales de la empresa a la que yo representaba por entonces (entonces es no hace más de 1 año).

En una de mis visitas a esa sucursal, luego de más de 2 horas de avión, mantengo la reunión con los integrantes de la misma (tal como era costumbre) y me dispongo, una vez finalizada la charla, a trabajar junto al Director de la oficina.

Antes, y como era mi costumbre, charlé en forma privada con algún integrante del equipo de trabajo (elegido en forma aleatoria), a la vez que ofrecía una charla individual a quien quisiera.

Lo cierto es que estaba acostumbrado a que nadie se animara, tal vez inhibidos por el temor que les representara la llegada de un superior desde la Casa Central .

Esto hacía que me esforzara en «acortar las distancias», organizando salidas o cenas cuando me quedaba en esas ciudades, demostrando que, fuera de la función de desempeñaba, era un compañero de trabajo más y necesitaba saber si algo no funcionaba como es debido, ya que mis visitas (por frecuentes que fueran), no me permitían reflejar la realidad en la forma más certera posible.

Lo concreto es que la Secretaria del Director me pide unos minutos para conversar.

Me vi sorprendido porque en general era el área comercial la que yo conducía. No obstante, era mi obligación y nos reunimos luego del almuerzo en un despacho de la oficina.

Luego de unos minutos de charla distendida sobre aspectos generales de su trabajo «entramos en el tema» que a ella preocupaba.

Lo cierto es que podía esperar cualquier planteo, menos el que ella tenía. Me dice que está siendo víctima de un acoso por parte del Director.

Imaginen mi cara!!!! Y ahora,? No sabía por dónde continuar. En un momento me pasó por la cabeza cualquier idea………Podía ser verdad. Pero también podía ser que quiera lograr la desvinculación del Director pues no lo soportaba.

Y si hubo alguna «historia» entre ambos y esta es la revancha que se toma ella?

Todo es posible pensaba yo mientras analizaba los pasos a dar. Ella da un paso más y me dice que, en realidad no lo sufre solamente ella, que esto se extiende a dos o tres compañeras más.

Bueno, si esto es así alguna de mis hipótesis quedan fuera de camino.

Me dice que esto ya lo ha planteado, pero no recibió respuesta positiva de la empresa.

Dónde me he metido?, yo hacía poco que ocupaba ese cargo y debía llevar a la empresa un planteo que, según ella, ya había sido elevado.

Pero si esta es una empresa más que seria, de primer nivel.

Cómo puede ser que no se hizo nada al respecto? Cómo no me dijeron al asumir que en determinada ciudad tendría que «ver en detalle» algunas cuestiones?

Me dijo que sabía se estaba ella jugando el puesto pero que si no se hacía algo, renunciaría.

Las percepciones son para el casino, aunque a veces hay que dejarse llevar por ellas. En este caso le creí en un 90% y, al terminar la reunión me pareció que era lo suficientemente honesta.

Madre de familia, marido reconocido en la ciudad. Estos elementos me decían que había una alta posibilidad de realidad en su relato.

Volví a Casa Central, planteo el tema con la Dirección y se decide mi traslado a esa ciudad hasta la solución del tema.

Ja! En buena me he metido, tener que resolver estas cosas, lejos de mi familia y en una ciudad donde no hay absolutamente nada para hacer (eso creía yo entonces).

Pasaron los días y, la cercanía con la gente hizo que todos confiaran un poco más en mi.

El Director no entendía mi presencia «permanente», así que la cosa se fue complicando.

Lo cierto es que, por averiguar una cosa detecté otra (no viene al caso), que hizo que el Director de la sucursal renunciara.

Supe que lo planteado por su secretaria (a la que llamaremos Lluvia) era verdad al ver el júbilo del personal ante la salida del director, en especial dentro del cuerpo femenino y sobre todo de las más atractivas (hay que reconocer que el muy pillo tenía buen gusto).

Bueno, esto me obligó a permanecer más días hasta la búsqueda de un nuevo Director.

Lluvia se mostraba realmente feliz y sus compañeras le agradecían por la valentía de haberse animado a plantear el problema.

Yo estaba muy cómodo con el equipo de esa ciudad y salía a cenar con algunos integrantes en forma periódica.

Esto me permitía pasar los días sin tanta añoranza.

Un día Lluvia me pregunta si conozco un pueblo cercano muy bonito. Le digo que no y

me invita a ir una vez finalizado el trabajo. Acepté gustoso.

La pasamos bien, caminamos a orillas del mar y cenamos luego en un lindo lugar.

Algo se estaba generando (o yo me lo creía?). Repetimos ese paseo un par de días después.

Nos contamos nuestras historias.

Ella cada vez me parecía más linda. Rubia de ojos azules muy fuertes, unos pechos que sorprendían y hermosas piernas, las que descubrí ahora porque hasta entonces solía llevar pantalones.

Nos despedimos en el hotel mío y ella marchó a su casa (me pareció o el beso de despedida se acercó peligrosamente a mi boca?). Cuidado, me dije. No confundamos la fantasía con la realidad.

A la mañana siguiente me despierto temprano y pongo la TV para saber la temperatura y las primeras noticias.

Mientras abro la ducha escucho que golpean a la puerta de mi cuarto.

Al preguntar me dicen que traían el desayuno (si no he pedido nada!!). Cuelgo la toalla por sobre mi cintura, y al abrir la veo…………..Lluvia!

Su presencia hizo que me viniera una erección instantánea, que intenté disimular arreglando la toalla. Notó mi nerviosismo y me preguntó si podía pasar.

Claro, claro, adelante…

Disculpa un momento, fui por un short y una remera.

Lavé mi cara y mis dientes y me presenté nuevamente ante ella con una sonrisa nerviosa.

Lluvia caminaba por el cuarto con una campera larga hasta las rodillas, mirando así, como al descuido el paisaje por las ventanas del hotel.

Bueno, le dije. Que sorpresa. De veras creí que traían el desayuno por error.

Es que lo he traído yo, me dijo.

Instintivamente miré a la mesa del cuarto buscando lo que dijo traer y no vi nada.

Se acercó a mi, su mirada me puso en órbita se quitó la campera y debajo ………….nada.

Bueno, nada no. Debajo de la campera estaba el mejor cuerpo que vi en mi vida.

Yo también quiero desayunar me dijo. Me dio un empujón con la fuerza suficiente para ser extremadamente erótico y no violento.

Yo soy un tipo más que normal, de una vida tranquila y alguna que otra aventura (ahora siento que estoy «retirado»), que podía mandarme un par de polvos en momentos de calentura y chau. Lo cierto es que Lluvia me sacó.

Nos revolcamos en la cama con una pasión digna de ser filmada. Recién veía su cuerpo y, en medio del forcejeo la agarré por su cintura, y la senté sobre mi cara. La comí toda, su clítoris bailaba con mi lengua. Sentía su orgasmo venir.

Te voy a ahogar, dijo. Lo tomé como que tendría un orgasmo enorme y me dispuse a esperarlo, pero no.

Me ahogó literalmente. En sus orgasmos llegaba a orinarse y allí la tenía yo, bañándome.

Esto me puso como una moto y llegué yo también al orgasmo antes de poder hacer cualquier otra cosa.

En mi vida me había pasado esto.

Estaba absolutamente mojado. Mi orgasmo le llegó a su espalda. Al sentirlo hizo que se acostara boca arriba en mi cuerpo, ensuciándome todo.

Le pedí por favor más y comencé a comerla nuevamente. No demoró nada. Otro chorro mezcla de orgasmo y pis recorrió mi mejilla.

Seguí si detenerme, ahora solo le sacaba orgasmos.

Uno tras otro hasta llegar a 6. El frenillo de mi lengua estaba lastimado. Me detuve. Se dio vuelta y, exhausta se sentó sobre mi verga y me hizo acabar al momento.

Alcancé a retirarla justo antes de acabar, por lo que volvimos a mancharnos. Que enchastre era todo!!!!

Mi verga casi no bajaba, aunque yo no podía más. Mientras charlábamos ella jugaba con sus manos en mi verga y, así sin pensarlo y en medio de la conversación le regalé otro polvo.

Nos duchamos, volvió a su casa a arreglarse para ir al trabajo (le dije que fuera por la tarde) y yo con mis restos de ser humano me presenté en la oficina más muerto que vivo.

De allí en más aumenté mi frecuencia de visitas a esa ciudad. Nos las ingeniamos para que se tomara algún día y me acompañara a otra ciudad. Total, nadie nos vería si ella no saldría del hotel. Así que yo trabajaba en la oficina y nos prodigábamos amor en las noches de diversas ciudades.

Un día le dije de «cortar» con la historia. La verdad es que empezaba a confundirme y mi relación familiar podía deteriorarse.

Pasado ese lapsus volvimos a lo nuestro.

Ahora nos superamos, cierta noche, durante un viaje a un lugar hermoso que pudimos planificar durante semanas, en medio del fervor amoroso, cuando percibía que yo estaba apunto de estallar se separa de mi, me dice que tiene un reagalito. Se da vuelta y con sus manos se abre las nalgas.

Dámela por atrás, me dice.

Mi desesperación era tal que quería coger durante horas pero sabía que iba a acabar en segundos, así fue. Tuve un orgasmo de tal magnitud que la obligó a salir disparada hacia el baño.

Quedé tumbado en la cama preguntándome dónde había estado esta mujer durante estos años.

Quedé así, con los ojos cerrados hasta que la escuché regresar.

No abrí los ojos, pensé que se recostaría a mi lado, la escuché gemir y al abrir los ojos la veo parada en la cama, las piernas abiertas a amos lados de mi cuerpo masturbándose.

Logró lo que sabía me gustaba…….un orgasmo de esos en los que me da todo lo que tiene dentro.

Ya nos conocíamos muy bien y antes de cada encuentro ella tomaba litros y litros de agua, por lo que al acabar recibía yo auténticas duchas. Este ha sido uno de esos casos.

Nos reíamos de pensar que dirían los servicios del hotel pues dejábamos todo mojado

El destino quiso que yo cambiara de trabajo, de ciudad y de país.

Hoy el contacto es por mail o teléfono.

Somos excelentes amigos.

Sabemos que nos unió algo muy fuerte.

Es nuestro secreto que ahora comparto con Uds. y con la esperanza de saber que Lluvia lo leerá (aunque es difícil).

El ciberespacio es muy grande, pero la esperanza la tengo.

A ti, Lluvia, que sabes quién eres y quién soy.

Aún perduras en mis sueños.

Un comentario

  • Excelente.Realmente bien escrito aunque quizá haya un poco de exajeración respecto a los orgasmos no deja de ser creíble y sobre todo muy caliente.

¿Qué te ha parecido el relato?