Capítulo 6
- Paja a mi amigo
- Paja a mi amigo II
- Paja a mi amigo III
- Paja a mi amigo IV
- Paja a mi amigo V
- Paja a mi amigo VI
Lo que va a ocurrir este día es lo mejor que me pudo pasar, ya que mi mamá me dijo que se iría el viernes por un viaje de trabajo.
A lo cual me alegré, porque era Semana Santa y esto me iba a dar toda una semana de lujuria y perversión.
No dije mucho para no quedar en evidencia, pero al llegar al cole le dije que íbamos a estar toda una semana solos y que solo quería follar como un maldito animal.
Ese día fue bastante eterno, pero cuando llegamos a casa ya estaba sola. A lo cual le dije: «Vamos a la habitación». Pero él me dijo: «¿Y si lo hacemos en la cama de tu mamá?». Esto se me hizo raro y le pregunté por qué quería hacer eso. Me dijo: «Ya sabes, solo por morbo». Después de los momentos que lo pensé, fuimos lo más rápido posible a su cuarto.
Cuando llegamos, se puso a mirar las cosas que tenía en el cuarto y, cuando llegó al cajón de su ropa, pudimos ver todas las tangas, lencería y demás ropa que usaba. Claro, él no perdió el tiempo para olerlo todo, pero yo no lo hice por obvias razones y seguí mirando.
En los otros cajones estaban sus brasieres, los cuales eran bastante grandes, ya que en alguna ocasión recuerdo que me dijo que mi mamá tenía las tetas enormes. Y sí las tenía, ya que su bra era como copa 44.
Eso nos muestra lo grandes que eran sus tetas. Era un poco raro verlo oler sus bragas y no solo eso, sino con todos sus bras mientras él seguía revolviendo los cajones.
Encontró varios vibradores, eran como 5, todos de distinto tamaño y colores. Comenzó a moverlos mientras se reía y acercándolos a la cara. Para ese momento ya la tenía re dura y le dije que si se iba a quedar payaseando toda la vida o si me iba a poner a comer esa verga.
En ese momento se acercó quedándose al frente de mí y me agaché lo más rápido que pude para sacarle esa verga.
A diferencia de otras veces, esta vez fue distinto, porque al golpearme la cara con su verga me puse a gemir como loco. No paraba de gemir y eso es porque tenía en mi mente que, aunque no lo decía, sabía que deseaba a mi mamá y eso me enojaba un poco. Así que, después de pasarme la verga por la cara un par de minutos, comencé a mamársela lo más rápido que pude. Solo tenía los ojos cerrados y me dejé llevar por la emoción.
Él solo gritaba como un loco: «¡Sííííí, cómetela toda! ¡Haaaaa! ¡Haaaaaaaaaa!». Y claro, por el ruido ninguno se dio cuenta cuando mi mamá llegó, la cual subió lo más lento posible porque era obvio que estaba escuchando todo. En ese momento él solo se paró.
Y comenzó a gritar: «¡Me voy a correr! ¡Ya no me aguanto más!». Mientras gritaba como un animal de campo y yo solo le decía: «¡Dame toda esa leche en la cara!», mientras me reía. «¡Solo dámela toda, carajo!».
Y él gritó: «¡Haaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!».
Y yo solo sentí como salían los chorros pegándome en la frente, en la cara, la nariz, las mejillas, uno tras otro. Y él solo gritaba: «¡Esto es lo que querías!». En ese momento entra mi mamá y ambos nos volteamos sin saber que como 4 chorros de su semen le iban a caer en el vestido.
Él, del susto, se dejó caer en la cama donde estaban sus consoladores y toda su ropa interior, mientras tenía esa verga parada como si fuera una bandera. Mi mamá solo me vio a la cara, donde me vio repleto de toda su leche.
En ese momento mi mamá solo lo agarró de la camisa para sacarlo de la casa junto con su ropa, mientras esa verga se movía de un lado a otro. Noté que esa verga le pegó en la mano más de una vez. Pero antes de salir de la casa, solo lo tiró al sofá donde no dejó que se vistiera.
Así que intentaba cubrirse la verga, pero era muy grande para sus 2 manos. Y mi mamá se sentó al frente. En ese momento tenía las piernas cruzadas, pero al girarlas se le podía ver el color de sus bragas, eran como moradas. Claro, él las vio y es como si nada más importara. Se volvió a correr en cuestión de segundos y mucho de su semen cayó en las manos y pies de mi mamá.
Pero no era solo eso. En la blusa se le notaba cómo tenía los senos re duros y cómo los pezones podían traspasar su ropa. Solo se le podía ver lo duros que los tenía. Y a este loco no se le bajaba esa verga; al contrario, parece que se le ponía más dura con cada momento que pasaba.
Vi a mi madre ver de reojo esa verga y yo solo decía que era suficiente, que nos fuéramos. Pero preguntó que si éramos novios o qué. Y él solo respondió algo así como: «Folla amigos, pero no más».