Mi primera paja a mi mejor amigo. Era un dia como cualquier otro en el que me preparaba para ir a un nuevo dia de clases, eran las 8 de la mañana donde estaba ansioso de poder ver a uno de mis mejores amigos el cual es conocido por ser bastante popular entre todas las personas del colegio
primera paja a mi mejor amigo parte 2.
al día siguiente los días martes usábamos sudadera en el colegio, realmente ambos hicimos como si no hubiera pasado nada por obvios motivos no quería dar ningún tipo de señal y así evitar malos comentarios, pero andrés ya sabía y al salir al medio dia como sie
paja a mi mejor amigo part 3
Después de eso pasamos un poco más de una semana sin hablar lo cual era realmente difícil porque no me podía sacar de la mente todo lo ocurrido y solo podíamos hablar por celular entonces un dia le dije que me enviara la una foto de la verga ya que solo tenía una imagen
Al día siguiente (miércoles) el colegio se me hizo eterno. Andrés y yo apenas nos mirábamos en clase, pero cada vez que cruzábamos la mirada sabía exactamente lo que estaba pensando. Yo todavía sentía el sabor de su leche en la boca y el ardor que me había dejado en el culo después de habérmelo meti
Al día siguiente era jueves y todo cambió. Mi mamá había pedido el día libre en el trabajo porque tenía que hacer unos trámites, así que estaba en casa desde temprano. Andrés y yo lo sabíamos, pero la calentura era tan fuerte que igual decidimos arriesgarnos.
En el colegio casi no hablamos. Solo nos
Lo que va a ocurrir este dia es lo mejor que me pudo pasar ya que mi mama me dijo que se iría el viernes por un viaje de trabajo
a lo cual me alegré porque era semana santa y esto me iba a dar toda una semana de lujuria y perversión
no dije mucho para no quedar en evidencia pero al llegar al cole
Mi mamá se quedó ahí sentada, con las piernas cruzadas al principio, pero al ver cómo ese imbécil no dejaba de correrse encima de sus manos y pies, descruzó las piernas lentamente. La falda se le subió un poco más y ahora sí se le veían claramente las bragas moradas, de encaje fino, pegadas a su coñ
Mi mamá no esperó respuesta. Me agarró del pelo con más fuerza y empujó mi cara contra sus tetas enormes. Sentí el calor de su piel, el peso de esas tetas 44 aplastándome la mejilla, y el semen de él que todavía me cubría la cara empezó a untarse entre sus pechos.
—Límpiate bien —me ordenó con voz b