Hola estimados lectores. Soy Saúl y actualmente radico en Ecatepec, en el Estado de México. Este relato sucedió en el mes pasado Diciembre del 2025.

Todo comenzó como un día cotidiano de trabajo, responsabilidades y estrés. Pero todo cambió cuando en el transporte para ir a casa después del trabajo coincidí con una amiga que estudiamos juntos la prepa hace muchos años, actualmente estamos en los años 40 tanto su servidor como mi amiga que llamaremos «Ana» por cuestiones de seguridad cambiaremos el nombre de la protagonista de esta historia.

Al encontrarnos todo cambió en mi día, verla me hizo recordar los buenos momentos de juventud. A pesar de vivir relativamente cerca uno del otro teníamos años sin vernos, al saludarnos nos acercamos para viajar juntos en el transporte y todo en un marco de alegría y añoranza.

Después de platicar de cosas triviales comenzamos con temas más personales que me hizo considerar que tendría una oportunidad con Ana. Es el momento de describirla, Ana es una mujer bajita de estatura unos 1.55 aproximadamente, no es delgada ni llenita sino termino medio pero lo que llama mucho la atención de ella son unos tremendos pechos, en cuanto a sus caderas son anchas y muy ricas.

Después de un rato de ir en el transporte platicando terminamos intercambiando números de whatsapp para seguir con la amena platica y sobre todo reirnos con los recuerdos de juventud.

Ana me dijo que trabajaba actualmente como encargada en un negocio de muebles de oficina, antes de despedirnos quedamos en salir a tomar un café el próximo viernes. Toda la semana intercambiamos mensajes y reímos sin cesar, todo iba avanzando en un ambiente de amistad pero con un toque travieso y juguetón.

Por fín llegó el día viernes y salimos a tomar un café en un lugar tranquilo y muy popular. Entre café y un pastel de chocolate que comimos, salieron muchas miradas y caricias sutiles. Durante estábamos en el café recibió una llamada de su hijo, donde le informaba que se quedaría en casa de su abuelita. Cabe mencionar que Ana es una madre soltera que vive sólo con su hijo, al escuchar eso mi instinto de querer llegar a más con Ana se intensificó. Después de colgar la llamada Ana sonrió, yo lo interprete como una invitación a continuar nuestra velada. Y así fue, después de continuar nuestra plática, decidí llevarla a su casa, con la certeza de saber que estaría sola. Llegamos a su casa y le pedí que me dejará pasar al sanitario, ella accedió sin problema. Al llegar a su hogar prendimos la luz de la sala y señalo el baño, pase y estando frente al espejo, me dije a mi mismo que era el momento de proponerle a Ana algo más rico. Saliendo abrace a Ana y le dije que me encantaba. Lo demás fueron besos, abrazos, caricias encima de la ropa y todo se descontroló. Apagamos la luz de la sala y quedó prendida la luz del baño, estábamos a media luz y eso favoreció mucho el proceso de llevármela a la cama.

Al besarnos escuchaba su respiración muy agitada y seguimos acariciandonos y desnudandonos mientras caminábamos a su recamara, al entrar al cuarto Ana iba sólo en tanga. Yo sin playera y sin pantalón sólo en boxer. Así quería que fuera. Ana se recostó sobre la cama y caí sobre sus pechos para comer sus pesones una y otra vez, baje mi mano hasta llegar a su tanga y tocar sus labios vaginales, sentí su calor, su humedad, fue fácil meter mis dedos y escuchar un gemido más profundo.

Era el comienzo de unas ganas contenidas desde la juventud, por fin estaba haciéndola mía, le susurraba a Ana que cerrara los ojos disfrutara cada beso, cada caricia, cada gemido, explorar y maximizar todos los sentidos en este previo tan caliente.

Después quite la tanga y comencé a comer su vagina primero con besos pequeños en el contorno de los labios vaginales, con mi lengua recorrí los caminos más húmedos de su intimidad, fue una experiencia maravillosa, sentir sus manos sobre mi cabello empujando la penetración de mi lengua en la profundidad de su ser. Por momentos perdía el aliento pero continue con esa labor maravillosa del mejor sexo oral.

Le pedí a Ana que me chupara mi pene erecto y húmedo, ella perdida entre mi virilidad es la mejor escena de pornoc asero que jamas he vivido.

Ahora cansados y calientes me coloco entre sus piernas, acarició con mi pene la entrada de su vagina, deslizo mi glande sobre el contorno de sus labios vaginales entre la humedad de nuestros fluidos y en el momento preciso entró en su vientre, un calor indescriptible, una sensación suave, húmeda y comenzamos el mete y saca primero lento pero cada vez más intenso y duro. Cambiamos de posición ahora ella arriba montando como amazona, esa imagen de ver sus enormes pechos saltando al vaivén de sus movimientos de cadera. Tuve que pedirle que parará para no terminar, cambiamos de posición para tomar aire. Ahora de perrito empinada, esa es mi posición favorita para coger, es un espectáculo inigualable jalando sus caderas y con una penetración profunda. Sabía que era el momento de terminar después de unos minutos fue una penetración profunda con nalgadas, gemidos y ruidos tan frenéticos que desencadenaron en una venida tremenda, después de sacar toda mi leche sigo penetrando el trasero de Ana hasta perder la erección, salí de ella y caí rendido a su lado de la cama. Acaricie su rostro, nos besamos y reímos imaginando que todo esto sucedió por encontrarnos en el transporte después de años sin vernos.

Amiga Ana, gracias por reencontrarnos, gracias por ser cómplice de esta locura. Nos vemos hasta la próxima aventura.