Isla Margarita III

En la habitación las cosas no habían cambiado mucho, mi esposa estaba sentada en la cama con Sofía en amena charla, colocamos las cosas, Roberto se dirigió al baño, servi los tragos con buen ánimo, me sentí muy bien, no estaba ni cansado ni nada, cuando volteo veo algo que no note al entrar ya que evitaba ver a Abdón, pero que me hizo comprender por qué Roberto se fue tan rápido al baño. Abdón estaba totalmente acostado Maru tenía su miembro en la boca y era ella quien masturbaba a Abdón, le decía constantemente » ya papito, dame tu leche» Maru tenía la blusa abierta y los senos

Descubrí a mi tío con su hija

La sala estaba vacía, seguí mi recorrido hasta la cocina y luego el patio trasero, nada, lo último eran las recámaras así que subí las escaleras con mucho cuidado, vi que la puerta del cuarto de mi prima estaba abierta pero no había nadie, solo me faltaba un cuarto y desde donde estaba se podía ver que la puerta estaba entrecerrada. Mi curiosidad hizo que abandonara mi sigilo y al llegar a la puerta pude ver a mi tío acostado en la cama y a su hija a un lado de él.

Fantasias sexuales en el matrimonio

El día que me contó esas historias yo la estaba excitando, tocándole los pezones, y diciéndole como me imaginaba que se la habían cogido de joven, a lo que ella me contesto que sí, que si se la habían cogido en la oficina en donde trabajaba, ahí, me puse a 1000, y me empecé a masturbar al mismo tiempo que ella me decía como se había dado ese primer momento.

Isla Margarita II

Hubo un largo silencio, Sofía se dirigió al baño por enésima ocasión, Roberto fue a cambiar de vasos y a tirar las cenizas de los ceniceros, Abdón seguía bebiendo y acariciaba a Maru de una forma obscena, nos incorporamos en señal de despedida, Roberto me dio su mano despidiéndose. Sofía regreso del baño y nos pidió que nos tomáramos una última copa para darnos el dictamen, la charla final me había alterado al grado de sorprenderme de mi propia agresividad ante las preguntas de Sofía.

Isla Margarita I

Adentro era otro el ambiente, la música era de menor intensidad y el interior estaba muy cómodo y perfumado, un mesero muy apuesto nos recibió vestido solo con un pantalón y tirantes sin camiseta, él y los otros meseros eran los únicos «vestidos» ya que todas las chicas caminaban entre los cómodos sillones completamente desnudos sobre sus grandes y puntiagudas zapatillas.

Confesiones de Miguel

Seguimos charlando, Clara llamo , me dio con ella, insinuando una disculpa, me dijo que no iba a ir, que fuera mañana, le pase el teléfono a Esteban, al cortar, me invito con un café, soy relativamente flaco mi cuerpo no posee músculos , como no tenía que hacer, eso hicimos, en el living, prendió el televisor y puso una película, porno gay, cuando fui a la puerta me di cuenta que estaba encerrado, fui a la cocina, se había sacado la camisa, mostrando lo que imaginaba

Soy un maestro de preparatoria que me encanta ver las pantaletas de las estudiantes y de vez en cuando cogérmelas

La raza es muy cabrona, y es obvio que tengo algo que ver con las tres, pero de la que más se rumora es de «F», ya que la mayoría del salón le ha visto los calzones y al parecer eso le gusta a ella. De «E» también se rumora, sobre todo desde aquel día que abrió las piernas cuando estaban tres compañeros dando clase, luego se notó porque no dejaban de mirarla y ella al parecer lo gozo mucho, pues nunca cerro las piernas y por el contrario las abrió más.

Ishtar II: La aprendiz

La respuesta fue que su único dedo libre se clavó en mi culo. Te gusta así…te gusta cómo te clavo el culo, muévete zorra, goza goza, me moví en forma inconsciente, donde llevara mi pelvis me introducía algo, adelante mi vagina explotaba en sus manos, atrás y mi ano se llenaba, me soltó y puesto sobre mí me introdujo de un sólo golpe su verga.

El hombre deforme

Ocupó una esquina de mucho tránsito frente a una perfumería famosa. Parecía un buen sitio para mendigar. Un lugar lleno de turistas, de gente de paso, que podrían lanzar miradas fugaces a su rostro, a su cuerpo y a su célula de identidad que enseñaba en su mano derecha, para que la gente no le tomara por un farsante y dejara alguna moneda sobre la caja de zapatos que reposaba a sus pies.

Confesiones de una chica madura

Dejamos el auto en el aeropuerto de Don Torcuato, hablo a alguien, para que retirara el vehículo, me dio el teléfono, para que avisara, le hable a Laura, le di el teléfono de Daniel (mi acompañante), yo igual llevaba el mío, en sus palabras de divertite, sabíamos ambas de que hablábamos.

Mi compañera de la facultad

Llego el día de la primavera, y mis compañeros me habían invitado a ir a un campamento, pero ese mismo día a la salida de la facultad Natalia dijo las palabras que cambiaron el sentido de mi vida sexual para siempre : ‘No queres venir el sábado 21 conmigo a algún lado?'(con una sonrisa complaciente y asomando la punta de su lengua de forma amenazante)…

Ishtar I: La descripción

Nada fuera de lo normal, nada dice mi físico del placer que puedo llegar a proporcionar, mido 1,70 metros descalza, mi piel es blanca, mi pelo castaño, liso y cae hasta bajo mis hombros, delgada sin ser flaca y mis formas, sin ser exuberantes, son proporcionadas entre sí formando un conjunto armónico que sé, me hace deseable.

Era tan fea que nadie queria follar con ella, aunque siempre hay alguien

El caso es que una chava de nombre Edith quedaba entre las menos agraciadas, un día nos toca hacer un trabajo juntos con otras tres personas, al terminar me pidió que si no la acompañaba a su casa, ya en el auto nos pusimos a platicar de varias cosas y en eso surgió el tema de cómo en gustaban las chavas, le dije que de senos grandes, el caso es que la plática me fue calentando al grado de comenzar a desear a mi compañera la fea, nos despedimos y en el camino empecé a fantasear con ella.

La chica de la beca

En clase nos sentamos juntas, mis amigas, yo ni nadie hablo de sexo en clase, pero en el descanso, me presento unos amigos, esa noche los dos se acercaron a nuestra habitación, si bien yo tomo pastillas anticonceptivas usaron condón, en un momento determinado estaba siendo cogida por Willy por el culo, mientras mamaba a Anthony, Clarence me introducía en mi vagina el consolador, yo era totalmente violada, gozaba y me gustaba, cuando hicimos un rato

Confesiones de una acompañante

Me encontré con él, alto, gordo, sus cuatro pelos, estaban despeinados, era el asesor económico de la empresa, (lo conocía de una vez que fue a la empresa) sabía que era casado, con dos hijos (el varón un chico tímido, que me gusto cuando lo vi, pero tiene dos a tres años menos que yo), pero muy suelto me dijo, hola, sabes que serás mi secretaria, mi novia. Luego de mi afirmación, recordé porque verdaderamente estaba ahí.

Historia de una relación sexual IV

Tercero, esta relación que para mí fue durante los primeros años un sueño erótico echo realidad, como también para ella, pero la presión de estar constantemente mintiendo, cuidándote de cada detalle para que no te pillen, y después que me pillaron, sentir la mirada inquisidora de cada miembro de la familia y sabiendo que ya todo lo que digiera para cubrir una salida mía era claro que era para estar con ella. Esto me tiene en un nivel de nerviosismo muy elevado al nivel que me está dañando la salud.