Labores humanitarias

Y bueno de un tiempo hacia aquí soy yo el que no la deja satisfecha, ya que no sé si por aburrimiento o que, termino corriéndome antes, y le tengo que hacer unos dedos porque sino le irrita mucho otra penetración, digamos que últimamente esta caliente de veras y yo la dejaba a medias, tonto de mi, aunque siempre he tenido claro que nunca me engañara.

Venganza placentera

Instalada en el departamento frente al mar sus días transcurrían entre la playa, donde aprovechaba para broncear su bien proporcionado cuerpo pese a los casi 50 años que tenía (le hubiera gustado hacer «topless» como cuando viaja al exterior pero ya se sabe que en el país ello no está permitido en cualquier playa) y las salidas por el centro de la ciudad donde generalmente cenaba antes de ir al cine o a otro tipo de espectáculo.

Mimos en el avión

Yo mientras tanto seguí con mi tarea, que la verdad no me disgustaba. Le daba vueltas con mi lengua alrededor del glande, me detenía en la corona, en el frenillo y trataba de introducírmela toda en mi boca lo que no era posible debido a sus dimensiones. Le acaricié los testículos con mi mano y él empezó a estremecerse.

Ardid

Mientras yo le daba a la lengua, mi marido se recuperaba y empezó a moverse como para penetrarla por el culo. Obviamente, con solo ver sus glúteos parados y carnosos daba ganas de ponérsela. La ubicamos en posición y la lubricamos un poquito.

Mi amante

El pasaba siempre en su auto enorme, saludando parcamente, mi marido se iba al trabajo muy temprano a las seis de la mañana volviendo a las siete de la tarde de lunes a viernes, mis fantasías fogueadas con mis visitas a la pornografía, cada día me llevaban más cerca de caer en el pecado, en el sexo caliente que en mis venas sentía fluir.

Hogar dulce hogar III

Y por eso, algunas noches, cuando salimos a la calle, ella se pone una falda muy corta, se deja las braguitas tanga transparentes, se coloca las sandalias de alto y fino tacón y me coge de la mano para salir a dar una vuelta y a sentarnos en una terraza, donde inexcusablemente abre mucho sus muslos para que todos vean sus braguitas mientras me susurra al oído que se siente como una puta salida y muy excitada porque, al verla, todos sepan que lo es.

La amiga de mi mujer

Nos metimos en el baño y cuando nos desnudamos ellas comprobaron que yo ya estaba empalmado. La japonesa era una auténtica monada. Estilizada; de rostro sumamente bello; pechos finos pero exquisitos. Mi mujer en cambio es más robusta como yo.

Puteando a mi esposa con su examante

Me excitaba tanto la idea de que el tipo se la cogiera que se lo dije abiertamente y la convencí de que lo llamara pero que el creyera que yo no sabía. Al fin lo logré y oí la conversación; él le recordó la primera vez y hablaron de cuando la desvirgó en un paseo en el baño de la finca de recreo en una madrugada.

Diario de Florencia III: Un padre ejemplar

Pero nuestro vecino, Jaime, no venía para quejarse, al contrario, llegaba a mi hogar en señal de gratitud. Le dijo a mi esposa que apreciaba el favor que le hacía a su niño. Ella dijo, que no se hiciera problema. « Sabré como tratarlo, no tiene nada que temer ». « No lo pongo en dudas, pero me gustaría estar presente ». La petición le pareció descomunal a Florencia, pero los hizo pasar y colocó una silla al pie de la cama para que el padre de Hernán tomara asiento.

Crónicas desde Lesbos II

Me encuentro paralizada por el temor. Entonces siento como empieza a besar mi vagina abriéndose paso lentamente, con su áspera lengua, a través de mis labios, jugueteando con mi clítoris, hasta que todo se vuelve más húmedo, y más, me pone a mil, su lengua, su gran, gran lengua entra y sale suavemente de mi concha.

Un amante joven

La autopista terminó y el ingreso a una ruta angosta, sin luces hacían aún más negra la cinta asfáltica, no bajo la velocidad y le pareció ver sobre la frente de Carlos una gota de sudor, las luces del automóvil a pleno, daban seguridad en el manejo a Claudia, una pequeña llovizna requirió del limpiaparabrisas, un murmullo se escucho , bajando la radio se hicieron audibles las palabras.

De cómo conseguí llegar a cornudo

En fin, que el caso de mi esposa era extremadamente difícil, ¿Cómo conseguir realizar mi fantasía?. ¿Proponérselo? Imposible. Lo más probable es que se lo contase a nuestros hijos para entre todos llevarme al psiquiatra. Eso en el mejor de los casos. En el peor podría ser incluso que me sacase de casa.

Mi amada suegra

Comencé a fijarme en su hija, una preciosa niña rubita de 18 años cuando yo tenía 23 y descubrí maravillado que tenía una madre que parecía su hermana y que todo el mundo se giraba para observarla el movimiento de culito, ella tenía en ese momento 40 años, no sé si inconscientemente por esa visión, acabé tirándola los tejos a su hija y nos convertimos en novios.

Un dedo en mi culo

Como había tomado algunas copas se me ocurrió reírme, aprovechando cualquier momento, pensando en lo sucia que era tía Marta. Cuando Ricardo me toca el culo tomo antes las medidas higiénicas pertinentes, pero lógicamente en aquella ocasión no estaba preparada.

Mujer no es

Nunca estuvo claro por qué los padres de René Paso, que terminaron ambos sus estudios secundarios en la escuela de la iglesia San Ramón, nunca hicieron tratar el caso de su, digamos, hijáceo y lo/la dejaron crecer así, desprosvita de identidad de 12 años que ya desde los 9 era portadora de cierta fama en la succión peniana de los hombres de cualquier edad de Fray Luis Beltrán, la ciudad del interior de la provincia de Santa fe que los acoge a todos desde siempre.

El señor del mar I

Jamás había hecho a nadie partícipe de sus fantasías, las cuales alimentaba en la contemplación de fotografías y videos en la red. El chat le atemorizaba, ante la posibilidad de que le propusieran un contacto real. Sin embargo, aquel anuncio captó su atención e hizo crecer su inquietud y sus deseos de probar.

Rubia y morena

El caso es que llegó el verano y yo dejé de tener que ir tanto a trabajar, no así mi mujer. Un día el niño se encaprichó con la piscina de la azotea y mis dos monumentos nos acompañaron. Buf, Patricia con un bikini gris plateado, de cordel por la espalda y Cristina con uno negro.

El lado oscuro de una pareja

Ahora sus pezones estaban duros y Cacho los mordía con evidente placer. Tomás se bajó el pantalón, y en un instante pude ver como su miembro erecto por completo, se perdió dentro de la vagina de mi esposa. Ella asimiló el embate sin resistirse, tan solo se mordía los labios