Afortunado reencuentro I

Ahora pienso, siento como si me acabara de correr otra vez. Voy recordando un sueño que he tenido con el camarero de la piscina, el morenazo con los ojos verdes. Bueno dos polvos en una noche, a cual mejor, no está mal para el primer día de hotel.

Los pecados capitales

Mi marido no había llegado todavía a casa y yo estaba ansiosa de un buen meneo, lo del trabajo me había puesto caliente a más no poder y necesitaba algo, me habían ascendido y era necesario celebrarlo como la ocasión merecía, así que me puse un caro traje de noche que había comprado meses antes para una convención y que sólo había tenido ocasión de utilizar aquella vez y llamé a un taxi.

La violación

Yo estoy tan caliente que todo me importa un rábano, tomo en mis manos dos pollas y comienzo a chuparlas, luego, uno de ellos me toma y me pone a cuatro patas en el suelo, cerca de mi marido para que lo vea bien, y me la clava por detrás mientras se la sigo chupando a su compañero.

Mientras mi marido duerme

Después de esto me condujeron hasta la mesada de la cocina haciéndome acostar sobre ella, al que me penetraba por el culo pasa a chuparle la verga, al que yo le hacia una rica mamada a pasó a chuparme la concha y así quedando el tercero que pasó a acariciar, lamer y succionar mis senos.

La portera

Después del orgasmo, nos lavamos y nos incorporamos sentados en el sofá, ellos estaban alucinando de aquella experiencia, comentando sobretodo Antonia lo bien que se lo había pasado teniendo dos pollas para ella, mientras hablábamos de «la jugada» y comentando lo detalles, José y yo apurábamos las copas de brandy y nos fumábamos unos puritos que él mismo ofreció.

La fiesta de cumpleaños

Lo cual era del todo imposible; pues, con solo mirar hacia abajo ya me daba cuenta de que la tenue gasa lo único que lograba era dar un curioso tono azulado a mis opulentos pechos, logrando que mis pezones destacarán aún más, gracias a su nuevo y llamativo color violeta oscuro.

Fin de año

Abandonó mi coño, para ir desabrochando mi blusa, que estaba tensa por el endurecimiento de mis tetas y los pezones me dolían de calientes, poco a poco, botón a botón dejó al descubierto mi sujetador, besando las tetas con dulzura mientras desabrochaba mi sujetador y se deshacía de él dejándolas al descubierto, él dándose cuenta de mi excitación con la lengua recorrió mis pezones mientas con su mano seguía jugueteando con el tanga.

Mi despertar en el metro

Un chorro potente me inundó la garganta y tuve que tragar su semen, cosa que me repugna bastante. El segundo chorro me quedó en el paladar y el tercero y cuarto y quinto se me quedó entre los labios.

En penumbras

En un momento del diálogo ella dice si es bueno pero no pasa nada, a pesar de tener cierta confianza no hablamos mucho de sexo, solo algunas bromas, ella siguió diciendo que ni la lengua usa, yo pensé y a mí que es lo que más me gusta, en eso sentí una mano en mi muslo y que mi pene se levantaba y marcaba en el pantalón.

Saliendo de la hacienda

Solamente en ese momento pude ver que ella ya tenia la blusa abierta y como no tenia brasier, sus grandes pero bonitos senos de típica gringa se acercaban a los míos hasta que se juntaron en un abrazo donde nuestros pezones se conocieron mutuamente hasta él ultimo detalle.