El anuncio

Era una mujer de unos cincuenta años, que deseaba tener sexo oral, acepte, quedamos en vernos al día siguiente en un hotel. Me dejo su numero de telefono por si surge algún problema, recién terminado de hablar con ella, recibí una segunda llamada, esta era de una chica joven, que decía buscaba su primera experiencia.

Su primera vez

Ya en ese lugar, Mario se sentó en un sillón mientras mi mujer y yo esperábamos sentados al borde de la cama matrimonial. Por fin llega la juvenil Amanda vestida con un hermoso y liviano vestido corto, Mario se ve excitado al igual que todos nosotros, sólo Amanda luce algo nerviosa y mira a mi esposa para que le diga qué hacer.

Vos y yo en la playa III

Descansamos unos segundos para reponernos, vos yaces boca abajo sobre tus ropas, luego de unos segundos me sitúo sobre tu espalda, comienzo a besarte la nuca y luego el costado de tu cuello de arriba hacia abajo hasta llegar a tus hombros y viceversa, saco la lengua y bajó por el mismo recorrido hasta sentir que todo tu cuerpo se eriza.

La lavadora

Para que no se le bajara se la volví a chupar y él con fuerza me apartó su polla de mi boca mientras yo la seguía como loca para poder seguir chupándosela, me levantó, me giró de espaldas a él y me puso la mano en la espalda.

A tres bandas

Clara erizó su cuerpo, separó sus piernas hasta más no poder y nos regaló el mejor orgasmo que he visto en una mujer, sus jugos manaban de su entrepierna y se deslizaban hasta el suelo, retiré mi pene de su cueva y Sonia continuó la felación sin retirar su coño de la boca de Clara.

Fantasía bisex

Mientras la mujer se metía mi pene en la boca ellos se desnudaron, el mas joven tendría un pene de unos 25 ctms, y el otro no era mucho menor pero más grueso, mientras la mujer me la chupaba, los tres hombres empezaron a hablar entre ellos sin que yo pudiera oírlos.

Tan cerca que no la veía

Soy adicto a la lencería erótica, llámese corseletes, portaligas, hilos dentales, brasieres, medias de seda, baby dolls, etc., adicción que desde el inicio de mi matrimonio encontró eco en mi esposa, ella es una hermosa mujer de 1,68 metros, 49 kilos de peso y con unos espectaculares 90-60-95, que resultan casi perfectos para cualquier clase de lencería.

Dos a un tiempo

De pronto empecé a sentirme inundada por una riada de caliente semen que con la fuerza de un grifo empezó a golpearme en lo más profundo de mí, lo que disparó en mi interior el más brutal orgasmo que jamás había sentido y que seguro nunca sentiré.

Viaje ajetreado en autobus

Mi madre se había comenzado a desesperar por la tardanza del bus y yo ya estaba cansada de esperar, por lo que decidimos, que sin importar si nos tocaba de pie o sentadas, igual nos iríamos, ya que no desperdiciaríamos el tiempo invertido en la fila, al retirarnos a casa sin visitar a los abuelos, al fin al cabo de unos minutos arribo el ansiado bus, de inmediato la gente se dio a la tarea de abordarlo