Capítulo 2

Capítulos de la serie:

Mi tía Clara: La adolescencia y el casamiento

Fue el padrino quién le enseño que el uso del preservativo en “su cosa” era algo que evitaba quedar embarazada, siempre encontraba en la semana quedar satisfecha, su vagina recibía ya sin irritaciones , las poses naturales fueron cambiadas por las del Kama Sutra una revista en dibujos indicaban cada una de ellas, sus compañeras del Colegio cuchicheaban sobre los chicos, aquellos que ya usaban sombreros, esa primavera con sus diecisiete años, su secreto de “juegos” con el padrino, tuvieron un impasse, producto de una descompostura cardiaca , no comprendió su negativa a “jugar” de esa tarde, pese a que se había quedado a cuidarlo, solo se limito a penetrarla con sus dedos, ni siquiera la dejo mamársela, en su sangre sentía ganas, eso agregado a la atracción física del primo que los vino a visitar, su mirada, le hizo pensar y no tuvo recato de pedirle un “velo rosado” el padrino despidiendo su cuerpo del goce de su ahijada se lo dio, entregando en el años de alegría, esa calentura recién la calmo a la noche cuando aprovechando la caminata por el centro de sus padres, con la excusa de escuchar la radionovela el primo y ella quedaron solos, apuesto alto de 23 años, le acaricio suavemente con miedo, ella respondió con una sonrisa, tomándolo de la mano lo llevo a la pieza de arriba, separada de la casa donde el dormitaba, en un cajón bajo el papel el preservativo en su mano era la llave de su disposición , desnuda en un santiamén lo apuro, cuando se dio cuenta sentado en la cama ella arrodillada en una almohada levanto su pene a una erección total mamándolo a lametazos histéricos en busca del sexo que necesitaba, que recostado recibió de espalda saltando como una desatada un entre y saca que con facilidad asombrosa encaja en cada movimiento, lo hizo eyacular en el preservativo entregado y colocado por ella.

Minutos pasaron y ella estaba vestida, peinando su lacio pelo, con un peine que de otro cajón apareció dio una prueba más de la predeterminación del momento.

No dejo nada al azar junto el plateado papel envolvente y la bolsita llena de semen y en sus propias manos los quemo en el humeante pozo, está vez espero a su total extinción.

Ni palabra de la boca de su primo, entusiasmado le acaricio el culo, a lo cual le contesto que guardara todo exceso para el momento requerido, que bastante flojo había estado, antes de irse le enseño algo de lo mucho aprendido con su padrino, tomaba conciencia de que era una puta y de las buenas.

Al irse su necesidad de hombre, el verano se acercaba, su edad en su cuerpo reflejaba sexo, senos parados, culo avispa, vestía con polleras amplias ajustadas arriba, por noches se masturbo en honor del padrino y el primo, sus padres la incitaron a ir a los bailes del Club Social, el baile sensual del Tango la ponían a punto de explotar y rogar verga, se contenía, recordando en especial las palabras de su padrino, un joven de la sociedad se le acerco a bailar, el tango era “Uno” le permitió abrazarla, no le costó mucho que sintiera su sensualidad, la invitación a caminar por el centro cerraba un noviazgo incipiente, virgen para todos, la mantenía en el dilema de poder conseguir marido o directamente ya entregarse , en esa hermosa vida de goce que era el sexo al cual conocía en casi todos sus secretos.

La visita interesada de su primo a menos de un mes casi llegando el verano, le permitió mantenerse felizmente cogida, mientras para la sociedad seguía siendo la virgen y recatada niña, que enloquecía a los chicos, completa fue su aventura con su primo cuando un día al quedarse sin el forro, requisito para la penetración, la penetro analmente haciendo recordar como caminaba el día que fue desvirgada, ese verano conoció a la familia de su novio, ahora formalmente entraba a su casa, con el debido permiso de sus padres, los consuelos con sus dedos y el mango de un cepillo de pelos eran una constante diaria al faltarle su primo, ya su padrino estaba grave y no había posibilidad de su parte, cubría cada una de las intenciones de caliente novio, quién desesperado quería casarse para desflorar el virginal cuerpo , sensual y para colmo incitador con caricias infernalmente deliciosas, una sola tarde en el bosque del pueblo , cedió a besarle ese falo que en verdad era casi tan grande como el de su padrino y simple vista más fuerte , hecho el beso le dio una breve lamida para acto seguido guardárselo, insultándolo por que la trataba como una puta.

Fue su primo en una visita en pleno verano quien le pregunto como haría para esconder la realidad de su cuerpo, los comentarios del casamiento de la pura y virgen Clara en pocos meses, saltarían como el cornudo casado con la puta, verdad inalterable pero con posibilidad de disfrazar, el estudiar medicina le soluciono el problema a su prima, el himen se puede reconstruir con hilos de gato obligando a una pequeña hemorragia que con un poco de teatro esconderían la verdad, eso fue lo que se hizo, ella viajo dos meses antes de la boda para pruebas del traje de novia, la operación fue un éxito en las palabras del doctor, todavía le sobro plata de los ahorros que su padrino le formo en casi cuatro años de sexo.

Se casaron a principios de abril, la noche de bodas la pasaron en un hotel de Pergamino, pieza amplia, decorada con grandes cortinados, una cama de con bolados y almohadones , sobre una gran alfombra roja con arabescos, un taburete al pie , cómoda francesa , fue la vista desde los brazos de su marido, ver la rapidez de ponerse desnudo y las ansias de poseerla, produjeron una sonrisa, se saco lo posible sin ayuda pero el tuvo desnudo frente al espejo sacarle los broches de su espalda, riendo ambos desnudos, se besaron, contenida escuchaba los pedidos de tranquilidad y calma ante la inminente entrada al sexo activo, los jugos en su vagina lubricaban su deseosa vagina el falo erecto se introdujo suavemente, en las piernas un poco cerradas al mantener el culo un poco como apretado al colchón, el “himen” se abrió y un hilo de sangre recorrió el camino a la blanca sabana, una tensión disimulada , aceptaba los besos de su convencido “desvirgador”, ver al terminar el primer y tensionado polvo , su cara mirando la sangre de prueba en total conformidad, la llevo a invitarlo a otra vez, poco a poco se fue desatando, ahora no se cuidaba podía quedar embarazada era con su marido, quince días en Córdoba conformaron un matrimonio donde la “virgen” estaba satisfecha, un libro de las posiciones del “Kama Sutra” fue su primer compra conjunta.

Los dichos que le repetía a su marido, escuchados de labios de su madre, marcaban la nueva filosofía que por favor tuvieran en cuenta ” la mujer es como una carpa, para que no se vuele debe estar bien clavada” ” la mujer debe ser decente y aparentarlo” ” en la cama debe ser con su marido las más puta” fue está última la excusa del libro, mamarlo esa misma noche descarto que de ahí en más sería lo puta que debía ser.

Eso de decente no entraba en sus promesas cumplidas , al primer viaje a la ciudad de Rosario el encuentro con su primo fue lo degenerado que tenia que ser, si bien lo hizo con preservativos, ahora gozo la culeada todavía negada a su marido.

Estar casada no cambio lo puta que era, pero ahora una señora que tenia 18 años.

Continúa la serie