En los ojos de ese muchacho pude ver su agrado sobre mi figura, me sonreí esa noche cuando me desnude frente al espejo, algo en mí había despertado, mis medidas a los veintisiete años dicen que soy hermosa, 1,70 de altura, morocha, tez morena, senos normales.

Mi marido dormía a patas sueltas, fue para mi una desilusión no poder contar con sexo esa noche, me duche, mis dedos en mi vagina satisficieron su falta, mientras mi imaginación me llevaba al lecho de sexo del barbado joven, su mirada me acariciaba, estaba contenta de ser deseada y satisfecha al acabar me fui a dormir, esa noche podría haber sido infiel a mi marido, soportar la culpa de hacerlo y disfrutarlo.

Mi vida social se limitaba a la familia y amigos de mi marido, sin hijos pese a buscarlos, no nos cuidamos desde el verano pasado, creo al ser el testículo izquierdo de José (mi marido) demasiado chico, no podremos ser padres, igual me satisface , dado que mis hermanos viven en España y mis padres fallecieron en un accidente hace dos años, las salidas como la recordada eran originadas en mi trabajo de maestra, y ser mujer de un profesional, recatada, toda una lady, escondió esa ebullición que por años, se da al ver un cuerpo de hombre desnudado en la imaginación.

A la mañana en la escuela las chicas me comentaban del joven hijo de la directora, estudiante avanzado, sus novias maduras, (algunas mayores que yo) y una ex novia hablaba de su bien provisto miembro, con una indisimulada bronca.

Descanse en una siesta donde me extraño el sueño de ser poseída por él , con suaves caricias, avanzaba en mi mente la “fantasía” de entregar todo recato en las aras del sexo, en la caminata de esa tarde, quiso la “casualidad” de cruzarlo en mi camino, me hizo parar a saludarlo y ante su invitación !Acepte! con ganas, sabiendo mi traición a toda la hipocresía que mantenía en esta vida junto a mi marido, me acurruque en el buche del auto, mirando su cara, vi en esos labios lujuriosos el preámbulo de mi entrega absoluta.

Nos desnudamos mutuamente, sus besos en mi cuerpo llegaron a mis pezones, succionándolos suavemente , sentí mi calentura en la dureza de ellos, su mano jugaba en mi vagina, los flujos desatados por mi calentura, mojaba sus dedos, la cama nos recibió, pensé en un momento , que ponía en riesgo mi matrimonio, su carrera en la justicia, por una calentura que me llevaba al camino de puta que siempre le había escapado, era tarde su falo penetro en mi vagina, el goce de esa penetración me hicieron exclamar en mi adentro, !si quiero! !Soy puta!, el goce indescriptible de sus juegos en mi vagina, hacía de mi cuerpo un juguete en sus manos, chupada en mis senos, el primer polvo en mi cuerpo entro como un vendaval, borrando cualquier prurito, en ese momento mi entrega era total, en veinticuatro horas de mujer casada hermosa y recatada, pase a ser la puta de ese pendejo, que me daba vueltas y empalaba a su gusto, me sentía suya, gozada, en definitiva era una muñeca en sus manos.

Perdí el recato de años, arrodillarme y mamar ese falo, me pareció natural pese a ser la primera vez, su leche en mi boca , fueron mis labios quiénes pintaron su cuerpo en completa expresión de libertad plena, cuando me dio vuelta y sus dedos jugaron con mi ano, un segundo quise pararlo, su juego acompasado me dilato lo suficiente para recibirlo, segunda cosa nunca hecha en manos de esa mirada tan pura que me llevaba al infierno de calentura irremediablemente.

No me extraño que me pidiera para al otro día repetirlo, si que yo aceptará como un chiclet , el acto sexual más caliente imaginado en mi mente con una naturalidad, que me hizo sentir asustada no por hacerlo, sino porque extrañaría el goce sino lo hiciera.

La excusa de ir a la quinta de una maestra en la ciudad vecina, me permitía llegar tarde, el lugar una casa en el campo de un amigo de mi joven amante, nos recibió con una frondosa arboleda, desnuda en pleno día en la galería abierta un banco de madera , su cuerpo desnudo y ese mástil me invitaron a mi segunda acción de cuernos, en veinticuatro horas me extendió los brazos , llevando a mi deseosa vagina a ser penetrada, calzada en el estrecho banco lo besaba, el goce me invadió, en una acabada por repetición, nunca tanto semen había entrado en mi vagina.

La cena en la casa de mis suegros, había surgido inesperadamente, cuando llegué la preocupación de llegar tarde me hizo decirle que fuera , total podría llegar caminando, el cornudo así lo hice, mi llegada a la reunión pasaba desapercibida, ante algunos amigos de la familia que ingresaban al quincho, las exclamaciones de mi suegra alabando mi cuerpo a viva voz, me hizo receptora de miradas lujuriosas por doquier, la esposa de uno de ellos, me dijo muy suelta al oído.

!Estos son bebes de pecho! te falta conocer a Esteban.

A la media hora, las mujeres y adolescente revoloteaban a su lado, intrigada me contuve de correr a ver al famoso , charlando con una conocida a su paso y saludo amable, me dejo descubierta al sonrojarme, recordando que esa misma tarde habíamos disfrutado un pecado capital.

Su llamada era una orden de entrega de mi cuerpo deseoso , a un mes de la primera vez, tomé conciencia de mi transformación, fue cuando me llevo a un departamento, después de el primer polvo, me invito a hacer sexo compartido mi negativa no contó para nada, dos jóvenes de unos dieciocho años entraron desnudando hermosos falos, que aún “dormidos” se veían bien, mis lagrimas no lo condolieron, sus caricias me llevaba a los brazos del más joven, sabiendo que no podía, hacer mucho, me relajé recordando lo que me dijo una amiga en una situación similar, mi culo ensartado mientras mamaba a Esteban, siguió con la pose que me hicieron repetir con los tres, cambiando de roles, primero Esteban abajo ensartando mi vagina, (Carlos) mi culo y (Fredy) ponía su falo en mi boca ,que mame al principio sin ganas hasta extasiarme y entregarme como lo que soy.

Habrá sido una hora de continua entrega, extrañamente calmada me duche y cambie, ¿ Era el fondo ? cuando llegó mi marido me di cuenta que quizás no.

!¿Te divertiste con Esteban, Carlos y Fredy?!

Mi contestación fue mucho más lapidaria. !SI! Cornudo, me salió del alma.

Al nacer mi hijo, a los nueve meses, me hace pensar que en esa orgía se concibió mi hijo algunos de ellos puso el espermatozoide , puesto que fueron los únicos que llegaron a mis óvulos. Mi intriga desde ese entonces son varias las principales son:

¿Es cierto lo que veo en sus ojos? aceptar mi nueva vida.

¿Como goza el cornudo, cuando me ve ensartada con sus conocidos ?

¿Es posible que quería un hijo legal y no le importó perder el honor?

Con respecto a mi misma , al desatar a esa puta que tenía adentro, me encuentro a gusto ser alimentada por este cornudo que acepta mis salidas y mis entregas más inverosímiles.

Algunas de las cuales son historias dignas de un relato a medida.