Serie erótica: Mi Prostimadre

Esta es la historia de mi madre y yo. No es bonito. No es moral. Es la crónica de una obsesión que creció en la sombra de nuestro apartamento y terminó por devorarnos a los dos. Me llamo Lucas, tengo veintidós años, y esto es lo que hicimos. Se los cuento a ustedes, porque alguien tiene que saberlo.

5 capítulos

Mi prostimadre I

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Les presento mi mundo. La infancia de silencios incómodos y ausencias nocturnas. Los primeros indicios: espiarla salir de la ducha, robar su ropa interior usada, la tensión eléctrica que llenaba el aire cuando, ya viviendo solos como adultos, nos cruzábamos en poca ropa.

Mi prostimadre II

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La nueva y envenenada normalidad. Las conversaciones se volvieron un campo minado. Yo empezaba a hacer preguntas sobre su “trabajo”, pidiendo detalles sórdidos. Era un juego cruel, y ella intentaba poner límites con una voz que ya no tenía convicción. Su cuerpo me había dado la razón.
amor filial

Mi prostimadre III

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Los roles se invirtieron. Yo era quien decidió. Empecé a elegir su lencería, a marcar sus salidas. Hablábamos de fetiches con una crudeza clínica. Introduce juguetes en nuestra dinámica.
amor filial

Mi prostimadre IV

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El abismo. La idea de compartirla nació de un deseo retorcido: verla siendo usada por otros para reafirmar que, al final, era mía. Convencí a Marco y Diego. Se lo presentó como un “juego extremo”. La negociación fue sucia: usé la grabación, su miedo al escándalo, y también el dinero (ellos pagarían)
amor filial

Mi prostimadre V

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Las secuelas. Una depresión profunda de su parte, pero también una extraña liberación. Ya no había máscara que poner. Mi deseo se volvió técnico, obsesivo. Quería conocer los límites físicos de su cuerpo, empujarlos.
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