Capítulo 1
Capítulo 4: Invitados a la culpa
La semana que precedió al encuentro fue un ejercicio de tortura lenta y deliberada. Cada noche, después de que mi madre volviera de su trabajo —o a veces antes de que saliera—, yo la sometía a lo que llamaba “entrenamiento”. No era sexo, no exactamente. Era preparación. Era moldear su cuerpo y su mente para lo que iba a venir.
“Tienes que poder aguantar a dos hombres a la vez”, le decía, mientras la obligaba a practicar con el consolador doble, el mismo de la vez anterior, pero ahora durante más tiempo, con más intensidad. “Tienes que aprender a relajarte por completo cuando te penetren por detrás mientras tienes la boca ocupada.”
Ella obedecía. A veces con resentimiento, a veces con una sumisión que me excitaba más que cualquier resistencia. Sus gemidos ya no eran solo de placer; eran de entrega a una inevitabilidad que ambos sentíamos rodando hacia nosotros como una roca cuesta abajo.
Yo había hablado con Marco y Diego. No les dije que era
Muestra tu apoyo a Facilitador Hotwife y sigue leyendo esta historia
Compra esta parte de la historia y ayuda a los escritores a ganar dinero con las historias que te gustan.
Inicia sesión para comprar este contenido.
Al comprar aceptas las condiciones de compra.