La sorpresa de sorprender a Claudia masturbándose pronto fue cambiada por el deseo que despertó en mí ver sus piernas al aire y uno de sus senos que se había librado de su prisión y se mostraba impúdico, mientras los suspiros se hacían cada vez más profundos y el masaje más frenético.
No es mi costumbre masturbarme, pero creí que no sería capaz de salir a la calle con esos pezones duros como piedras y con el flujo chorreándome por la entrepierna, por lo que me masturbé.
Procedió a desnudarme y nos metimos en la cama. Primero me pidió que se la chupara, la tenía enorme, sobretodo gorda. Me la metí toda en la boca, lo que más me gustaba es que era muy suave y cariñoso conmigo. Después me la chupo a mí y me dijo que grande y gorda la tienes, posteriormente hicimos un 69 fabuloso. Le comí la cola mientras él me la chupaba.
Nunca se habían fijado el uno en el otro como objetivo sexual, porque se llevaban bastante bien, pero se llevarían aún mejor cuando por motivos de trabajo hicieron juntos un viaje.
Su esposo enseñó a un amigo unas fotos muy sexy de su mujer en ropa interior. La fantasía de ver a su mujer gozando con otro hombre se iba a hacer realidad.
Como yo vivo sola y muchas de mis amigas aún viven con sus padres es común que algunas se queden a dormir en casa los fines de semana, después de que volvemos de bailar. Este particular Sábado iba a venir una de mi mejor amiga, Vicky, a eso de las nueve de la noche para vestirnos juntas y después ir a un boliche donde nos íbamos a encontrar con otras amigas.
Cuando regresaba de mis viajes, Elena me contaba con lujos de detalles esos encuentros, estos relatos mejoraron por mucho nuestra vida amorosa y sexual, descubriendo con ellos nuevas formas de preámbulos y nuevos juegos eróticos.
Sabrina es mi hermanita mayor... Y de un tiempo a esta parte me ha despertado en la cabeza fantasías sexuales que en más de una oportunidad me han hecho masturbarme, pensando en sus piernas que me ha mostrado involuntariamente cuando se acomoda en el sofá del salón a descansar.
Cuando lo hacía con su amante tenía miedo ha ser descubierta por su prometido, pero el morbo del peligro y la posibilidad de ser descubierta, la excitaba aun más.
Ella me dijo déjamelo una tarde, yo me hice el dormido y me puse a observar como lo haría ella, ella se puso a tomar el sol pegando la toalla de Jorge, era así como se llamaba este chico, a la de ella de manera que si giraba su cabeza quedaría enfrente de su coño, se puso a tomar el sol boca abajo y se ladeo la parte de abajo del bikini como si una ola lo hubiese movido...
Esa tarde todo fueron de Paseo al Parque y yo les dije a mis papás que no tenía ganas de ir, y que mejor yo me quedaría en la casa viendo tele, pues tenía un sistema de parabólica y había mucho que ver.
Ella mientras tanto bajo el cierre de mi pantalón y acariciaba todo cuanto había por debajo del bóxer, levante su pollera muy lentamente, no me pregunten como pero rompí su bombacha y comencé a penetrarla, enseguida se aferró a mí y me abrazo comenzando nuevamente con esos jadeos y gemidos que tanto me calentaban; mi corazón latía presurosamente y mi miembro estaba a full, ella me abrazaba cada vez más fuerte y cuando podía me mordía el cuello.
Cuando escucho el correr del agua, me doy cuenta que estaba en lo cierto. Al volver, retoma el masaje ya no por mi espalda, sino por mis muslos. Recorre cada centímetro con una extraña dureza gentil en su tacto. "Este hombre es un dios" pienso, mientras mi excitación ya rayaba en el éxtasis más desenfrenado. Pensé que si él supiera lo caliente que me tenía, me haría el amor ahí mismo, sin dudarlo.
Me quedé cavilando en lo que había hecho mi hermanita y mientras más pensaba en ello más a gusto me sentía con lo sucedido. El recuerdo de mi instrumento raspando el calzón de Sofía mientras se metía en su grieta me excitó y me vi de pronto tomándome la verga y masajeándola hasta lograr una total eyaculación.
Un día me contó de su fantasía de una doble penetración, así que le traje mi funda para que hiciera de segundo hombre, de modo que no me la puse en la polla sino que la coloqué sobre un tubo plástico para darle firmeza y se la metí en el coño mientras yo gozaba de su culo.
Mis más íntimos y secretos deseos se empezaron a cumplir un Viernes caluroso por la noche: llama Susana a casa y le pide a mi madre que yo la acompañe a su casa quinta puesto que estaba en venta y necesitaba sacar un par de cosas con las cuales quería quedarse... el sábado me pasa a buscar a media mañana y en el camino rumbo a su casa quinta hablamos de casi todo (obviamente excepto el tema: sexo).
Me duché, y aunque antes me gustaba acariciarme en la ducha esta vez fue una autentica tortura notar la monstruosa deformidad de mi cuerpo. El culo seguía sin cerrarse y el coño me colgaba asquerosamente, luciendo las calvas que me había hecho aquel animal al arrancarme varios mechones de pelos.
Noté que Liu se ponía de rodillas detrás de mía y comencé a sentir que una masa carnosa de textura sensual, sus pechos se rozaban contra mis nalgas y subían por mi espalda hasta volver a bajar y luego recorrer mis muslos y llegar a veces hasta las plantas de los pies. La chica alta se puso frente a mí y la Morena puso la cabeza en mis muslos y comenzó a frotar sus senos, flexionando sus piernas, contra mis propios pechos y mi vientre, rozándome entonces los senos con su cara.
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