Agostina tomó el miembro en su mano, lamiendo la punta con lentitud, saboreando cada gota de sudor liquido que lubricada ese miembro. Camila se unió, lamiendo el eje desde el otro lado, sus lenguas encontrándose en besos húmedos alrededor de la verga.
Hoy te traigo 3 breves partes de un relato completo, en este caso nuestros 3 personajes se encuentran solos en un futuro post apocalíptico ¿Será un sueño? ¿Será realidad? ¿Que pasará con Camila y Demian? ¿Que pasará con Camila y Agostina?... Descúbrelo
Tras la muerte de su marido Daniela una viuda de 38 años no puede encontrar trabajo por lo que su hijo Alejandro de 19 años decide abandonar la universidad para convertirse en el proveedor económico de la familia Daniela criada con la creencia tradicional de roles asume una actitud sumisa y comienza
Siendo el masoquismo una de mis más fuertes perversiones, encontré en las pinzas de madera para tender la ropa de mi padre, un delicioso instrumento de tormento. Una hija servicial es lo que diría la gente, al saber que lavé la ropa de mi padre, siendo más bien una puta colgada del tendedero.
Laura y su novio, Roberto, deciden probar por primera vez el cuckolding. Lo que empieza como una fantasía le lleva a quedar con Jose, un tipo dominante que pone todo patas arriba.
La única que se dio cuenta fue Maca, que cogiendo con fuerza a María, que dándose cuenta en ese momento ella también, sonriendo se tumbó del todo, en el cuerpo sudoroso de Maca, dejando su culo totalmente expuesto… -María. -¡¡¡Fuerte!!!... Así terminó el último capítulo…
Sonia es una zorra que lleva portándose bien demasiado tiempo. Algo muy cerdo está haciendo mientras graba este audio contando cómo su marido le ordenó dejarse follar por su jefe para ganar más dinero...
Sonia está desatada. Su marido le ordena aterrizar y ser usada por su vecino, después debe follarse a su hijo... Y sólo entonces podrá ver el vídeo que tiene en su telegram. Va llegando a un extremo límite de degeneración.
Un matrimonio tradicional, conservador que viven con normalidad la devastadora mezcla entre asimetría, poder, religión y depravación. No hay artificios, no hay opciones. Es como es y con eso es suficiente y necesario.
Cuando Cristina relaja levemente su cuerpo y, jadeante, sigue el móvil con la vista, sus ojos y su boca se abren de par en par. En la pantalla está su hermana, dando una calada al cigarrillo con el cielo de fondo, en la terraza de nuestro dormitorio... "¿Qué hace la guarra de mi hermana?"
Mi capullo resbalaba por la raja de Cris, que latía con una invitación palpable, más llamándome que cediendo a una presión que aún no ejercía. Ella intentaba protegerse, extendiendo la mano para coger mi polla por la base, como si pudiera sostener mi peso entero con ese gesto...
John descubre a su mejor amigo en un encuentro íntimo con su madre y su padre actuando con sumisión. Entre shock y deseo, todo cambia para él en un instante de emociones encontradas.
Sus tetas vuelven a estar libres, frente a mí, levemente húmedas de su propia saliva. Su coño mojado aún atrapado entre las piernas cerradas. La miro a la cara mientras me saca la polla y la agarra. Ya sabe lo que quiero, no he tenido que ordenárslo, así que empieza a masturbarme lentamente.
Y siempre he disfrutado mirar a Cris. Obviamente, ella lo sabe. Pero gozo más aún de verla sabiendo que puedo observarla detendamente en vivo y desenvolverla cuando me dé la gana.
Cuando se le escapa un gemido y chupo más fuerte y empiezo a darle lametones largos de nuevo, apretando en el pezón. Le azoto el culo y la miro. Estás gimiendo fácil, putilla. Ha sido buena idea, la de Carmen: “espera a pillarla in fraganti, y ahí le das”...
Le junto las tetas para chupar ambos pezones lo más cerca posible, mientras ella acompasa el movimiento de sus caderas a las mías. Está dejándome su humedad en el pantalón, la siento en el tronco de la polla a través de la tela...
Las tetas de Cristina se aplastan a su vez una contra la otra, ondulando rápidas como flanes, presionadas por su brazo izquierdo. Su mano está dentro de su pantalón, entre sus piernas, y sus nudillos se dibujan en la fina tela, mientras se masturba.
Mi señor me ha vuelto a pedir que escriba otro relato, en el anterior ya os conté que me he comprado casa, y la verdad que estoy deseando poder estrenarla