La narradora es madre Y terapeuta auto-impuesta: convierte el incesto en “tratamiento” para la masturbación compulsiva del hijo. El lector queda atrapado no solo por el acto, sino por la forma en que ella traduce cada paso en un supuesto deber clínico que se desmorona palabra tras palabra.
pasaron varios minutos y ninguno de los dos decíamos nada, quizá porque sería absurdo pensar que uno se pone caliente con su sobrina o con un tío, a lo mejor había sido por accidente pero el roce de sus labios con los míos, el estar en la misma cama abrazados y acariciándonos nos puso muy calientes.
Un encuentro salvaje envuelto en una atmosfera primitiva, redescubriendo las bajas pasiones carnales y el gusto por el sexo sucio. La lujuria teñida de rojo escarlata me invita a rebasar mis límites y a disfrutar de mi sexualidad en pleno periodo.
El “semen como firma”: la madre se queda con la mano “manchada” de leche, la lleva a su cuarto y se masturba “imaginando la polla gorda de mi hijo abriéndose paso en mí”. El acto no es solo sexo; es un contrato tácito: ella lo ordeña, él la nombra, y ambos firman con líquido la nueva relación.
Consejo y confesión de un hijo 🔥 para las mujeres que son mamás, que son mamás principiantes, mamás super jovenes, mamás maduras, incluso mamás casadas o que mejor mamás solteras.
Confesión de los deseos sexuales 🔥 que nosotros como hijos sentimos por ustedes nuestras madres o nuestras mamás...
Un joven de 24 años, posesivo y curtido en el sexo, vive con su padre de 59 y su madrastra caliente de 39. Tras años de tensión y gemidos escuchados, la frustración de ella lo lleva a cruzar la línea prohibida con deseo intenso y adicción inevitable.
Tras la muerte de su marido Daniela una viuda de 38 años no puede encontrar trabajo por lo que su hijo Alejandro de 19 años decide abandonar la universidad para convertirse en el proveedor económico de la familia Daniela criada con la creencia tradicional de roles asume una actitud sumisa y comienza
El pacto era tocar tan solo las tetazas de Clarita, pero Carlos necesita más y quiere llegar a un acuerdo con su hermano. Manu quiere seguir morboseando con ella y lo tiene claro.
Toda la vida desde que tengo memoria he fantaseado sexualmente con mi mamá, desde que era un niño muy pequeño, desde antes de la adolescencia y hasta de adulto, incluso desde mucho antes de saber acerca del sexo, de la sexualidad, de los noviazgos de pareja en diferentes etapas de mi vida...
Mi hermanita se lo monta con su novio en un parque y por la tarde, al regresar a casa, mi madre entra en mi habitación y la meto mano de forma descarada.
Mi hermana me cuenta que la enseñaron un vídeo en el que vio a mi madre gimiendo y pidiendo rabo como loca a un desconocido. Al final no es tan angelical como parece y su pasado oscuro me deja confundido.
Mi hermanita me despierta y me lleva a su habitación, al otro lado de la pared se oye a mis padres follando y a mi madre diciendo “Métemela por el culo”
Se me paró la pita otra vez. Le quité la tanga. —Papi —masculló otra vez. Me detuve impertérrito y le contesté: —Dime, mi amor. Pero no contestó nada. —¿Quieres que pare? Después de cuatro interminables segundos, ella repuso