Con financiación de la Baronesa, el trío y un elenco de artistas viajan a una isla privada. Filmando una "luna de miel" limpia, vivirán días de sexo libre en playas, cuevas y piscinas, llevando su arte y su lujuria al paraíso.
Invitados por la misteriosa Baronesa, el trío viaja a un castillo gótico. Allí, se someterán a un fin de semana de ritos extremos: flagelación, humillación y sexo ritual. Una prueba de fuego que los unirá aún más en la oscuridad.
Un viaje de descanso planeado, una situación que se salió de control, unas manos que no se detuvieron, dieron como resultado un encuentro entre una madre insatisfecha y un hijo privado de su sexualidad...
Llamo a Sebas, mi polvito de confianza. Me recoge y a mi casa. Él me conoce, no pregunta nada. Si les gusta avísenme, los comentarios son lindos. Pero lo que me digas en privado, dímelo en público jajaja. Lo dejo con algunos errores intencionales porque aquí no hay IAs ni mamadas, solo deseo, sexo
Diez horas en primera clase, con champán y asientos que se convertían en camas, pero ni el lujo podía calmar los nervios que retumbaban en mi estómago.
El medio millón de pesos nos duró menos de lo que imaginábamos. No porque lo gastáramos en tonterías, sino porque mi mamá, Perla, tenía planes mayores. Pagó seis meses de renta por adelantado del nuevo departamento en Polanco
Los veinte mil pesos por la primera sesión se convirtieron en cien mil después de que Eduardo distribuyera el material entre sus suscriptores premium y las regalías empezaran a fluir.
Mi cuerpo, marcado por la doble penetración y por la verga de Eduardo, se recuperó con una rapidez que me asustó. Los moretones en las caderas se volvieron amarillos y desaparecieron.
Mi mamá, Perla, se transformó en una productora implacable. Hablaba por teléfono con Eduardo decenas de veces al día, discutiendo conceptos, vestuarios, horarios.
La idea de ser filmadas, de convertir nuestra lujuria en un producto, en arte según él, era a la vez aterradora y excitante. Mi mamá, Perla, estaba encantada.
Mis piernas abiertas hasta doler por las manos de mi mamá. El aire se me había ido de los pulmones. Solo veía su punta rosada, gruesa, apuntándome como un dedo acusador.
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Las series o sagas eróticas, son un conjunto de relatos eróticos que tienen un argumento central y que son publicadas por entregas. Crea el titulo y una descripción de tu serie, luego podrás añadir relatos a esta.
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