Soy de Perú Lima y vivo por santa Anita xd se que no debo dar mucha información pero en fin ando súper caliente y no sé cómo calmarme lo único que me tranquiliza es leer relatos erótico siempre yendo al trabajo nunca me pongo sostén y después de tanto pensar me puse un polo casi transparente.
Isabella no pudo menos que fijarse en la polla del hombre que nuevamente estaba dura y esta vez apuntaba hacia el cielo. Su entrepierna volvió a inundarse y una gotita resbalaba ligeramente entre sus piernas. Se subió sobre el camastro y esta vez procedió a introducir esa dura polla con lentitud.
Después del juego de rol de sexo no consentido, en otra visita al motel, mi novia comienza a hacerme confesiones muy reveladoras que cambiarán mi manera de verla sexualmente y que me llenan de morbo
Infieles en la U,la primera vez que tuvimos relaciones con mi amiga aunque ambos teníamos pareja. Estábamos alcoholizados y casi resulta en un embarazo. Tomamos alcohol y fuimos a un hotel de paso para nuestra primera aventura.
Esta es una historia muy excitante, pero me enoja muchísimo que yo no haya sido el protagonista, en este caso yo fui testigo de cómo un viejo verde logró manosear a gusto a una chava muy bonita, esta historia sucedió tan solo el año pasado.
Sara tuvo sus tres buenos orgasmos y entonces me ordena que me corra, que ya está saciada y que el fuelle comienza a irritarle el chocho. Entonces le pido que me escupa en la boca, que eso me excita muchísimo. Ella lo hace. Me suelta cuatro o cinco salivazos en la cara y en el interior de la boca.
Una de las veces que fui al gym de madrugada, a la media hora de estar allí (practicando mis ejercicios sin más compañía que la música que puse en los altavoces utilizando el Bluetooth de mi móvil), pues oigo unas voces en el pasillo de la entrada. Observo detenidamente quién podría ser y...
Susi, que así se llama la chica y que supe después, al presentarme, tiene un buen revolcón. Medirá 1,65 m. De peso supera un poco su IMC indicado (aunque no me extraña, si se zampa con asiduidad tantas pollas de chocolate, crema y nata). Es rubia y con el pelo corto.
Siempre iba de negro con algunos complementos en rojo. Lucía camisetas de grupos de Black Metal como Venom, Immortal y Satyricon, entre otros. Aquel sábado, sobre las 3 de la madrugada, acudimos a aquel cementerio. Era Luna Llena y había bastante visibilidad aunque siempre llevamos una linterna.
Me hace un buen ordeño. Me estruja el rabo, de dentro hacia afuera, apretando fuerte el glande en la zona uretral. Le pega unas buenas sacudidas. De vez en cuando le suelta un gargajo para lubricarlo y que fluya mejor la manuela. Yo me fijo en su cara de chica eficiente y hábil en su trabajo.
Ya enfrente de su puerta golpeo unas tres veces. Me abre Rebeca. Lleva el pelo recogido en un moño, una blusa blanca con un generoso escote, una falda plisada larga color azul y unos tacones de aguja que la ponen en el 1,76 m, sacándome bastante altura. Sus dos jamones los lleva enfundados. en...
La verdad es que en aquel camping me sentía como Huckleberry Finn en su cabaña del árbol. De noche parecíamos una caravana de un western haciendo una parada, dirección a California. En fin, que Camile y yo recorrimos casi todos los locales de la villa. De madrugada todas las músicas son buenas.
Me arrodillé y comencé a lamer las cuatro plantas de sus esbeltos pies. Tragándome casi sin saborear mucho, mi propia lefa. Emma y Rosa se reían al ver la desagradable cara que yo ponía. Después fui chupando los veinte deditos, muy despacio. Succionaba y mordisqueaba cada uno de ellos.
Cuando el ascensor se paraba en una planta, nos separábamos y guardábamos la compostura. A veces entraba alguien que la conocía. Se saludaban y tenían una pequeña charla. Otras veces entraba gente desconocida, visitas de pacientes, y le hacían una reverencia y le besaban la mano.
Todo el personal sanitario fue muy atento conmigo, pero desde el primer día de mi ingreso noté que una enfermera ponía mucho interés en mí. Para ella había sido un flechazo, amor a primera vista. El hecho de enterarse de que yo tenía pareja, no le hizo desistir de su actitud insinuante.
Hasta que un día nos vio otro vecino más mayor, no nos dimos cuenta de que se acercaba y no sabíamos exactamente lo que llegó a ver, pero cuando me di cuenta de que Jose estaba mirando fijamente hacia nosotros, era tarde porque tenía la polla de Antonio en la boca.
Ella era desplazada y la beca que le otorgaban no le llegaba ni para satisfacer la mitad de lo que necesitaba para vivir con ciertas comodidades. Así que, decidió ejercer la prostitución de forma ocasional. Esther al ver que yo era un trotamundos y que no era natural de aquellas tierras...
En una de las excursiones que hacíamos para recoger setas y otros comestibles, Catherine tropezó, y si no es por mí que la sujeto por la cintura, se hubiera roto la crisma contra el suelo empedrado. Yo, aprovechando la ocasión, le apreté bien de la cintura y le magreé un poco el bajo vientre.
Juan, una tarde de las que reservábamos para nuestras divagaciones filosóficas, de repente, cambió de tema para hacerme partícipe de sus malas impresiones respecto al nuevo sacerdote. Los tres meses que don Antonio llevaba en la parroquia le estaban dejando a Juan una sensación de fuerte decepción.
Entonces ella, sentándose sobre la tapa del váter se bajó los pantalones y me dijo que deseaba que le hiciera una buena comida de coño. A simple vista se le notaban las bragas humedecidas. Le palpé la tela y efectivamente estaban empapadas. Le bajé las bragas y...
En clase éramos veinte alumnos. Pero cuando Julia daba sus clases posaba su mirada en mí continuamente, como si yo fuera el único alumno de la clase. Estaba claro que me estaba haciendo ojitos. Pero, ¿cómo abordarla? En el despacho de profesores era imposible pillarla sola, siempre había alguien.
Cada vez que hacíamos el amor, Sonia sabía que tenía terminantemente prohibido quitarse los pantis. Se colocara a cuatro patas, cabalgara sobre mí o lo hiciéramos de lado, tenía que lucir sus esculpidas piernas con unos sensuales pantis de color verde o rojo.
Antes de comenzar este relato quisiera aclarar que aunque lo escribo en primera persona porque me parece más adecuado, no es autobiográfico. Pero sí es la vivencia de un amigo que abriéndome su corazón y confiando en mi discreción, me la contó.