Tengo una silueta marcada por curvas suaves: piernas torneadas, caderas amplias y un trasero generoso que no pasa desapercibido ni siquiera para mí. Soy muy blanco, de piel clara y tersa, porque desde niño aprendí a cuidarla. Mis pies, pequeños —talla 36—, delicados y bien formados.
Esteban se levantó y de un solo movimiento me cargo, yo me agarre fuerte de su cuello y con mis piernas trate de rodear su cintura pero el era muy grande, mi negro con sus manotas me agarraba mis grandes nalgotas y su miembro grande e imponente y duro como el metal...
Me casé con una travesti algo de clóset y le he ayudado a salir en público a exhibirce, claro para alentarla yo también me exhibo. Salimos las dos con short muy cortos de licra y se nos marca bien todo tanto por delante como por atrás, mi Fer parece una mujer ya, y varias veces nos besamos en publi
Soy bajito, apenas un 1.50 cm, y peso 60 kilos. Pero mi cuerpo nunca se ajustó del todo a lo que se espera de un hombre: mi silueta es femenina: piernas torneadas, caderas generosas, mi trasero voluminoso.
Como todos los domingos, salí con mi madre a comprar víveres. Caminábamos juntas como si fuéramos dos mujeres, madre e hija —bueno, ella no sospecha nada—. Y ahí estaba él.
Intenté ignorarlo. De verdad lo intenté. Me repetía cada mañana que Jordan no significaba nada, que era solo un muchachito de 19 años entrometido, altanero, inmaduro, un don nadie comparado conmigo. Salía de casa con la cabeza gacha, decidido a no mirarlo, decidido a pasar de largo. Pero siempre estaba ahí.
Desde aquel día, mi vida dejó de ser la misma. Jordan comenzó a aparecer con frecuencia cerca de mi casa, como si el barrio entero se hubiera convertido en su terreno de cacería y yo en su presa favorita.
Me llamo Arian, aunque todos los que me quieren de verdad me dicen Ari. Tengo 25 años y paso la mayor parte del tiempo en casa, trabajando como contador, escondido entre números rodeado de papeles y mi laptop que, a veces, se siente como la única compañía que me entiende y me da cierta paz.
En mi primer relato les conté mi primera experiencia con un hombre pero esa experiencia dio paso a una serie de acontecimientos que me llevaron a lo que soy hoy Susana
Hice todo lo que un femboy puede hacer en redes sociales, me llene de eso, solo me faltaba una última cosa, dejarme ver por alguien más en la realidad, la dura realidad.
Un día cualquiera con ganas de experimentar algo nuevo, una alta, sonrisa agradable y un gran trasero que solo de verla se paraba mi miembro. una historia fantastica
Soy Samantha como saben soy de Tampico mis historias son 100% un poco de lo que he estado viviendo ahora como mujer tengo ahora 19 años han pasado muchas cosas después de mi último relato. en vez de decirle a mi mama que me independizaría decidí decirle la verdad que era una chica trans.
Mi grito quedó acallado por su boca y su mano totalmente cubierta con mis flujos. Su lengua se movía dentro de mi boca como una pequeña boca y sus dedos seguían impasibles circundando mi clítoris.
María se levantó se acercó a mi mesa y se sentó en ella. Me miró fijamente y acercó su cara a la mía, besándome. Está vez yo correspondí, abrí mi boca y enzarcé mi lengua con la suya. María llevó su mano a mi pecho y gimió. Me lo acarició con mucha suavidad pasando la yema de su dedo
Como saben soy Samantha, asi me puso mi novio madurito y compañero de la ofi. soy de Tampico saben que el tiene 60 y yo 18 y ya hemos vivido unas aventuras juntos, pues ya llevamos 3 meses de novios y les contaré la noche que me quede a dormir con él, pues ya saben que es viudo.
holi, espero les haya gustado mi relato anterior donde les conté como me fue en mi primera vez con mi ahora novio madurito Manuel. esta vez les contare como un viernes en la oficina se la mame 4 veces hasta dejarlo seco y con las piernas temblando.
Conocí a Lucía en una fiesta. Al principio no sabía que era trans, pero su deseo y su polla me acabaron volviendo loco. Empezó con un beso… y terminó con ella follándome como nadie lo había hecho. Descubrí un placer nuevo, intenso… y ahora solo pienso en repetir