Juliana me sacó de mis pensamientos cuando me dio su respuesta a lo que le había pedido; me dijo que todas sus pertenencias se encontraban en su domicilio y, que por obvias razones no podía ir, pero que con una de sus amigas tenía guardado un televisor y algunos libros los cuales me los daba como garantía del préstamo. Tomé una bocanada de aire tratando de calmar los nervios y le dije que ese no era el tipo de garantía que yo necesitaba, que lo que le solicitaba era otra cosa
El pasillo que conducía al único cuarto de baño de la casa, era en realidad una larga galería a un costado de la cual se encontraban los cuartos y por el lado opuesto un inmenso ventanal continuo formado por una infinidad de vidrios rectangulares que permitían que la galería fuese inundada por la luz.
Estaba de farra con unas amigas en uno de los tradicionales pubs de la ciudad y la verdad es que estábamos bastante entonadas por el alcohol. Nuestra idea era poder ir a alguna discotheque a bailar y ver si encontrábamos a algunos chicos para pasarla bien (sin necesariamente tener sexo), que dicho sea de paso, yo aunque he tenido mis pololos y he recorrido y me han recorrido todo mi cuerpo, aún soy virgen.
Decidió darle una sorpresa a su novio y la sorprendida fue ella al ver que su vecina le hacía sentirse relajada, morbosa, excitada y muy especial mientras se probaba la lencería sexy y atrevida para su aniversario.
Voy a hacer una mención de Marcelo, amigo íntimo de Roque, a quien también conocí en esos días, y con quien de alguna manera establecí también una amistad. Nunca me pareció atractivo, al menos no de mi tipo de hombre, de cabellos rizados, oscuros, como sus ojos, bastante musculoso, grandote, de labios gruesos, creo que su mejor cualidad era su simpatía, al menos lo más me llamó la atención de él.
Me que esperándola mientras me agitaba el pene para no perder la erección, tardo unos instantes para salir llevaba algo en la mano lo cual introdujo a su bolso, se sonrío y me dijo que ella también gustaba exhibirse pero en la tranquilidad de su casa y solo delante sus hermanas y amigas, pero que ahora había obtenido la visión máxima de exhibirse y estaba dispuesta a hacerlo ella también, le dije que sería su público el día de hoy, me pregunto por María y le dije que estuviera tranquila que hiciera como si ella no estuviera.
No lo sabía pero una chica muy sexy le esperaba en recepción, mientras él en su despacho aprovechando que era la hora del almuerzo leía historias eróticas en Internet.
Cuando conocí a mi cuñada, era una mocosa impertinente y con muy mala leche, no tenía apenas amigas y siempre estaba en su casa. Pero el tiempo no pasa en balde, y esa niña, se ha convertido en una mujer, más bien, es un cañón de mujer. 174cm. 92, 60, 92, (confirmado por ella). Su cara es preciosa y sobre todo, sus pechos, que parece en constante lucha contra la gravedad y siempre sale victoriosa.
Al acercarse pudo escuchar los característicos gritos de combate, así como el sonido de algunos golpes, saliendo del Dojo. Casi con timidez se acercó a la puerta y sigilosamente la abrió un poco. En el interior ambos hombres lucían sudorosos y cansados, pero al mismo tiempo poderosos, en sus posiciones de pelea. Ambos lanzaron un feroz grito de pelea y se lanzaron uno contra él otro, con velocidad sorprendente intercambiaron toda una serie de ataques y contra ataques, para luego volver a separarse.
Se separó, y se abrió de piernas tumbada sobre la cama, y le hizo un gesto a su hermana, que se agachó, y acomodándose cogió uno de sus pechos y empezó a frotarlo arriba y abajo de la vulva de Mónica, que mostraba una sonrisa en la que se adivinaba el placer que sentía en ese momento.
Yo no la amaba, pero amaba coger con ella. Me gustaba y suponía que podría ayudarme a pagar las cuentas. Ella, por otro lado me platicó que cuando las cosas empezaron a ir mal con su primer marido, se dedicó a coger con varios de los amigos y socios de éste, incluyendo uno negro, el primero con que lo hacía.
Un matrimonio conoce a una pareja estupenda, tomaron unas copas juntos y pronto se les notó la cara de ambos de querer poseerla, ya que ella sabía muy bien la manera de ponerlos cachondos.
Un joven conoce a una madurita muy sexy en la playa y dicide que tiene que follarsela. La mujer sacó un bote de crema bronceadora y se empezó a poner por todo el cuerpo empezando por sus perfectas piernas, haciendo un masaje en ellas, luego en sus pechos, vientre, brazos y cara.
Percibí en Isabel el avanzado estado de embriaguez. Pese a molestarme la altanería con la que me hablaba, quise seguirle el punto sirviéndome también un vaso lleno de licor y bebiéndomelo de un trago.
Roberto y yo continuamos nuestra relación, encontrándonos en las tardes tres o cuatro veces por semana. Eventualmente él alquiló un departamentito que tenemos lleno de sábanas de seda, juguetes sexuales, disfraces y otras cositas. Roberto también arregla los viajes de negocios y las conferencias y compartimos la habitación tantas veces como nos es posible.
Me duché y dejé mis braguitas en el cesto, como siempre. Me puse un liviano camisón que se transparentaba y unas braguitas negras para que se notasen bien. Mis pechos sin sujetador se erguían coronados por unos pezones endurecidos de la excitación que sentía.
Aquella noche iba vestido de mujer y sus planes se le habían echado a perder. Su taxista la intentaría consolar mientras unos representantes de la ley les interrumpían.
Inmediatamente a mi eyaculación, Ana se retiró de mí y empezó a lamer el culo de su prima para saborear mi semen caliente. Carlos sacó su enorme polla y se corrió en la boca de Marta, que no paraba de tragar y escupir semen mezclado con su saliva. Los fluidos de la boca de Marta caían por su cara y continuaban por su pecho.
Esto sucedió hace más de 5 meses en una ocasión en que como otras nos volvíamos a reunir un grupo de amigos los cuales nos visitamos muy de vez en cuando, pero lo que paso esa noche fue que sale como siempre cada cual con su supuesto acompañante de noche, sin pensar en que iba a suceder algo de sexo.
Mis rodillas estaban sobre la alfombra, note su pie entre mis rodillas, como las empujaba hasta separarlas, me sentía bien, cómoda sintiendo su fuerza sin dureza, su pie salió de entre mis rodillas, por un momento no supe donde se encontraba, hasta que note como la parte libre del cinturón de seda comenzaba a atarse a mis tobillos, mientras sus manos acariciaban mis piernas desnudas.
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