Capítulo 1

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Vecinos, amigos y algo más

Hace algunos años, compartimos estos relatos, que nos hemos dado a la tarea de rehacer, tratando de no perder ningún detalle de lo que ocurrió y sobre todo ya con una visión diferente de lo que nos pasó, ya no lo hicimos como la vez anterior, cada quien por su lado, sino que tratamos de describirlo en forma conjunta, esperemos sean de su agrado y nos comenten para seguir mejorando…

Esto que les vamos a contar, sucedió hace ya varios años, nos describiremos cómo nos recordamos: (María), mujer joven (en ese momento 35 años), de 160 cms de altura, de cuerpo delgado, cabello a los hombros, más bien lacio, con unos senos de mediano tamaño (34b), firmes, con areolas pequeñas y pezones grandes, oscuros, muy sensibles y que al excitarse alcanzaban un buen tamaño para mamar y morder, una nalgas redondas y firmes y unas piernas delgadas, largas, ágiles. Había hecho ejercicio intenso en sus años de juventud temprana, unos labios de su vagina carnosos, cubiertos por una mata de vellos púbicos rasurados, no depilados, dejando un colchón suave y mullido cubriendo su pubis, que a la menor provocación iniciaba una destilación de fluidos que mojaban su ropa interior, que en esa fecha siempre utilizaba pantaleta completa,

(Pedro) unos años mayor que ella (40 en esa época), de 189 de estatura, pelo negro, siempre recortado, con bigote y sin barba, de cuerpo atlético, medianamente musculoso, con una verga promedio para los mexicanos, 15 cms de longitud en estado de semierección y una circunferencia de 14 cms, con una cabeza prominente en forma de hongo, que quizá alcanza un centímetro más,

Vivíamos en una unidad habitacional del entonces Distrito Federal ahora Ciudad de México por la zona de Xochimilco, de condominios horizontales, conjunto de edificios de dos plantas con 2 departamentos por edificio, uno en la planta alta y el otro en la planta baja, con grandes espacios de áreas verdes y estacionamientos, cercano a las orillas de la ciudad, lo que nos permite tener una mejor calidad del aire, lo único complejo es el ir y regresar al trabajo.

El motivo del relato, son nuestros vecinos, una pareja de jóvenes más jóvenes que nosotros, cerca de 7 años menores, con quienes empezamos una buena amistad dos años antes de los hechos a contar; empezamos a tratarnos un día que coincidimos en las áreas comunes y luego de las presentaciones, (ella Blanca de 155, pelo ensortijado y castaño claro, con un cuerpo regordete, unos grandes senos y nalgas, con una sonrisa fácil y ligera, él (Marcelo) de 165, delgado, con cabello quebrado y un atractivo, de esos que pocas mujeres pueden resistir voltear a verlo, mas bien delgado y con una sonrisa siempre amable…

En esos dos años, la vida transcurría entre el trabajo, los fines de semana y ocasionalmente reuniones con nuestros vecinos, que se fueron haciendo cada vez más frecuentes, donde platicábamos de nuestras respectivas actividades y nuestros gustos deportivos, que eran otra de nuestras afinidades (futbol americano, nuestra discordancia era el equipo de nuestras escuelas, ellos ambos de Pieles Rojas (IPN) y nosotros de Águilas Reales (UNAM), lo que nunca fue motivo de más allá de bromas por los resultados de los juegos entre ellos  una buena cena, tequila infaltable y una conversación

amena, llevaban nuestras veladas hasta cerca de la madrugada, y como en realidad nos separaba un estacionamiento, no había mayor conflicto en cual de las casas era la sede de la tertulia, no había predilección por alguna de ellas, no faltaban las bromas con algún toque sensual, sin llegar a pasar al tinte sexual, ocasionalmente alguna de ellas, usaba alguna prenda más escotada o transparente, o la falda más corta, y eso era motivo de miradas furtivas y comentarios algo picantes, y hasta ahí…

Peeeeeeeeeeeeeeero, sucedió que en una de esas veladas, nos comentaron que Marcelo, estaba cursando con una recaída de una enfermedad que lo había atacado haría unos 10 años antes, al parecer como nos lo habían mencionado con anterioridad, estaba en remisión, pero de esas cosas que tiene la vida, tuvo un nuevo brote, físicamente, solo lo minaba en cansancio y algo de intolerancia a ciertos alimentos y bebidas, lo que lo obliga a permanecer en casa la mayor parte del tiempo, afortunadamente en su trabajo, lo habían comprendido y no había hasta el momento repercusiones en su situación laboral. Blanca tenía que continuar laborando, así que nos pedían, bueno en realidad  María, que cuando ella fuera a trabajar, estuviera pendiente de cualquier cosa que pudiera llegar a necesitar Marcelo, ya que en esos años, María había hecho una pausa en su desempeño profesional, por algún problema con las hijas, que no es motivo de este relato….y por lo tanto se mantenía en casa a tiempo completo.

Así lo hicimos, normalmente yo salía a trabajar muy temprano y conforme avanzaba el día, luego de preparar a las hijas para ir a la escuela, María se daba un tiempo para ir a saludar a Marcelo, ver como estaba y acompañarlo un rato, para continuar con sus labores del día, entre esperar a las niñas que regresaran a la casa y preparar el resto de las actividades vespertinas que realizaban juntas…. Al principio fueron dos o tres veces por semana, sin embargo, la carga de trabajo hacía que estas visitas se fueran espaciando, por supuesto lo compensaba con algún detalle, un postre, o algo para compartir en una especie de almuerzo, sin embargo, Marcelo empezó a deteriorarse, por lo que visitas tuvieron que volver a ser más constantes, al grado que Blanca le dio una llave de la entrada, para evitar que Marcelo se levantara del sofá o la cama donde se encontraba reposando…

Resultó que una noche que estábamos en cama disponiendo todo para descansar, empezamos a platicar del caso de Marcelo, y como lo veía conforme avanzaba el tiempo, y entonces, me comentó lo siguiente:

-“hoy que fui a verlo, lo encontré mejor, con mucho mejor ánimo para platicar y comer, incluso estuvimos bromeando, y cosa rara, se levantó para ir al baño, cosa que normalmente no hace mientras yo estoy con él…. Le ayudé a ponerse de pie y cuando quité las cobijas de la cama, se notaba su verga erguida a través de la tela del pantalón de la pijama…. Yo me hice la desentendida, para no hacerlo sentir incomodo, pero me llamó la atención, que estuviera erecto…

*“que sentiste, te incomodó a ti, estaban platicando algo “interesante”,

-“noooooooo, solo al saludarlo y darle el beso en la mejilla, nuestros labios quedaron muy cerca, al contrario, lejos de incomodarme, me sentí intrigada y te soy sincera, me dieron ganas de verle la verga…

*“y luego????, que pasó

-“nada, solo esperé a que regresara del baño, por supuesto cuando regresó ya no la tenía parada y salí lo más pronto que pude de su casa …… pero todo el día he estado muy caliente ….. tócame como estoy solo de recordarlo

En ese momento metí mis manos bajo su camisón y me encontré su puchita, totalmente húmeda y caliente, esa noche no hicimos el amor, COGIMOS como locos, como teníamos algunos meses de no hacerlo, me metí bajo las sábanas hasta encontrarme con su botoncito de placer y mamarlo hasta hacerla explotar,(que no me costó tanto trabajo como en otras ocasiones, de tan caliente como estaba), luego de esa explosión, ella me tomó la verga que ya estaba parada y dura y se la llevó a la boca, primero dándole unos besos en el glande y luego recorriéndolo con su lengua, desde el agujero hasta los huevos, recorriendo y chupando a cada lugar al que se movía, luego empezó a chupar, primero la cabeza, luego absorbiendo cada vez más, hasta tenerla toda dentro de su boca, (cosa que no siempre hace, pues le causan arcadas), y una vez ahí empezó a succionar, como si me quisiera absorber todo, metiendo y sacándola haciéndome chocar contra su garganta y yo sintiendo como se cerraba alrededor de mi glande….. oprimiendo, y un vacío que hacía con su mamada que estaba a punto de venirme dentro de su boca, intenté salirme pero me abrazó de las nalgas impidiéndome salir y exploté dentro de su boca, profundamente en su garganta, siguió mamando, hasta que mi verga se contrajo por última vez, expulsando lo que me quedaba de leche…… y empezó a perder tamaño y dureza, entonces siguió chupando y lengüeteando, hasta dejar limpia mi verga, debo mencionar que fue la primera vez que me dejó venirme en su boca, y que no se atragantó y se tragó toda mi leche,

*“que rico estuvo, me encanta que te pongas así de caliente, aunque nunca me imaginé que Marcelo te calentara……..

-“ sabes, nunca había pensado en él como hombre, en realidad han sido amigos tanto él como Blanca, que a pesar de los juegos que hemos tenido y de los chistes en doble sentido, nunca lo vi más que como la pareja de mi amiga, hoy algo pasó, que al verle la verga parada me hizo sentir deseo…….

*“deseo??, de verla, ya me dijiste, de tocarla? De mamarla? De que te cogiera??

-“Siiiiiiiiiiiiii, a todo eso, si me dio ese deseo, justo cuando te estaba mamando, estaba pensando en su verga, si sería así sentirla dentro de mi boca, de chuparla, de mamarla, de tragarme su leche sin dejar escapar nada…….

Por eso te tragaste mi leche? Siempre te habías negado a ello¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

No se, simplemente me dio deseo de sentir tu leche en mi boca y de imaginarme que era a él a quien estaba mamando..

*“entonces quieres que te coja?

-“mmm, no sé, es más fácil hacerlo contigo y pensar que es el, a ir y ofrecérmele para coger, no me gustaría que me rechazara y perder esa buena amistad que tenemos con ellos dos….

Luego de eso, seguimos cogiendo el resto de la noche, en varias posiciones, pero la idea de que se la cogiera mi vecino y amigo, daba vueltas y vueltas en mi cabeza, el sentimiento de que ella seguía pensando en su verga mientras le metía la mía era una sensación extraña pero a la vez muy excitante, tanto que esa noche terminé varias veces, en su panocha, y así nos dio la madrugada, cuando sonó el despertador para anunciar el inicio del día, habíamos dormido escasamente media hora, así que nos levantamos e iniciamos el ritual diario para prepararnos a iniciar las actividad diaria. Cuando le besé para despedirme, le dije,

*”te amo, gracias por la confianza……………

Una semana después, cuando estábamos terminando de cenar me dice:

-“hoy que vi a Marcelo, me preguntó de la situación que te comenté……….

Seguimos con el fin del día y una vez que las niñas se fueron a dormir, empezamos a platicar nuevamente:

*”y que te dijo?

-“ que estaba muy apenado por como lo había yo visto, que no se lo tomara a mal, pero que por la enfermedad y la actitud de Blanca no han tenido relaciones en todos estos meses y que al besarlo y quedar nuestros labios tan cerca, se había empezado a excitar, quería ir al baño, para lavarse la cara y que el frío, le quitara la tentación de tenerme tan cerca; que nunca se imaginó que yo quitaría las cobijas para ayudarlo y que le viera la erección que tenía,

*“y??

-“pues le dije que no se apenara, que no me había dado cuenta de ese “pequeño detalle”, que no se atormentara …

*“jajajaja, que malvada eres, si supiera el impacto que te causó¡¡¡

-“pero, creo que la siguiente vez que vaya lo voy a provocar, te gustaría??

*“provocar, para?, que se le pare, para mamársela, para cogértelo?? Que quieres hacer??

-“aún no se, me gustaría volver a verle la verga parada a través de la ropa, pero no sé si se lo mamaría, ni si me lo cogería.

*“Hagamos un ejercicio, provócalo, y si se le para la verga, mámala, pero con una condición,

-“Dime?

*“Que me platiques toooooooooooooodooooooo, con cada detalle, de acuerdo?? Y ahí vemos si te gustaría que te cogiera,

-“y si me dan ganas de que me coja en ese momento??

*“pues te lo coges, con la misma condición…

Cada noche que llegaba a casa, esperaba las nuevas noticias de nuestro amigo, al parecer todo había mejorado, él ya estaba casi listo para volver al trabajo, solo quedaban unos cuantos días de su licencia médica y pronto dejaría de estar en casa, así que cada día estaba más lejos la posibilidad de que mi amigo se cogiera a mi mujer… eso causaba una sensación extraña en mí, por un lado, nunca habíamos tenido una aventura y por otro deseaba que mi mujer fuera cogida por otro y quién mejor que uno de mis mejores amigos…

Así llegamos al viernes, último día de la licencia médica de Marcelo, en la noche, que llegué a casa, todo estaba más tranquilo que de costumbre, las niñas le habían pedido permiso para ir a pasar la noche a casa de una amiguita vecina de nosotros también, María preparando la mesa para cenar, platicamos de los deberes y de mis eternos disgustos con mis jefes, terminamos de cenar y nos preparamos para ir a dormir…

Como parte de nuestra rutina, nos quitamos la ropa, cada uno a su lado de la cama y vamos cambiando la ropa de uso, por la de dormir, pero esa noche, María, se fue a sentar al lado mío, y me pidió que le ayudara con el cierre del vestido, extrañado, pero con gusto le fui bajando el cierre para descubrir un juego de lencería negro muy sensual, la empecé a abrazar con la intención de continuar con mi labor de desnudarla, pero me detuvo y me dijo:

-“hasta ahí, de aquí en adelante solo te vas a sentar y dejarme hacer…

Y a partir de ese momento empezó algo que podría parecer una verdadera locura…

Mientras caminaba hacia el otro extremo de la recámara, para darme una mejor vista de su cuerpo, y caminando coquetamente, comenzó a platicarme…

-“hoy por la mañana, decidí ir a ver a Marcelo, me bañe con especial atención a mi puchita y mis nalgas, dándoles una masaje con gel aromático, busqué entre mi ropa aquella que sé que te excita y te pone más caliente de lo habitual, y me puse este juego negro de encaje (por lo que se pudiera ofrecer), conforme iba poniendo crema perfumada y me vestía, mi panocha empezaba a secretar más y más humedad, luego me que terminé de vestirme, me quedé un rato sentada en la sala, sin saber si salir o no, sin poder decidir a dar el siguiente paso, me regresé a la cocina, me preparé un café y mientras sentía el calorcito rico del café como invadía lentamente mi cuerpo, mi mente volvió a recordar aquella verga parada y me decidí a cruzar el estacionamiento, hasta la casa de Marcelo, conforme caminaba, sentía mi tanga cada vez más húmeda hundirse entre mis labios y mis nalgas lo que provocaba aún más excitación, sentía que mi corazón quería salir de mi pecho y que

mis piernas ya no respondían para avanzar los escasos 20 pasos que me faltaban para llegar a la puerta….

Se tomó un respiro, para poder seguir con su narración, a estas alturas mi verga ya estaba empezando a dar señales de vida, de solo ir imaginando lo que venía a continuación………

-“al llegar a la puerta, toqué y a los pocos segundos ya me estaba abriendo la puerta, se me quedó viendo, como quién ve a un fantasma y me dijo

+“pasa, justo estaba pensando en ir a verte……pero que bueno que estas aquí..

-“que pasa?, necesitas algo? Te sientes mal?

+“no, todo lo contrario, solo que como es mi último día de licencia, quería verte y conversar un rato……….

-“entonces me abrazó justo ahí en la puerta, que se fue cerrando a mi espalda, sin más me besó en los labios, beso que correspondí ansiosa, abriendo los labios para recibir su lengua y sentirla jugar con la mía, chuparla y corresponder a beso y abrazo, pegando mi cuerpo al suyo, sintiendo inmediatamente su verga entre los dos cuerpos………………………………………………………………………… A partir de ese punto, ya no había marcha

atrás, inmediatamente bajé mi mano para tocarla y sentirla por primera vez, le fui quitando el cinturón para poder abrir su pantalón y meter mi mano y tocarla piel a piel, no sabes el placer que me dio, tocarla, sentirla en mis manos y comprobar que estaba dura y apetitosa como me la había imaginado, imagina ahora, una verga larga, yo creo que como 18 cms, y gorda, tanto que no me cabía en la mano, me arrodillé frente a él para poderla observar a mi completo antojo, verla detenidamente, sin ninguna tela que se interpusiera y me ocultara ese glande rojo, ya brillante por la humedad que empezaba a salir por su hoyito, la tomé entre mis manos y la saqué por completo de sus boxers los que se fueron cayendo junto con el pantalón hasta llegar a sus tobillos, le fui besando la verga, iniciando desde ese orificio que goteaba, y recorriendo, todo su trayecto hasta llegar a la base y regalarle un beso a sus huevos, luego regresé acariciando con mis labios todo su costado, hasta llegar al glande, ahora fue mi lengua, la que recorría cada centímetro de esa verga humedeciéndola con mi saliva y su jugo que aumentaba y tenía un saborcito salado, rico, mezclarlo con mi saliva y saborearlo, llenaba de humedad mi boca y mi panocha, que a estas alturas estaba más que inundada ya que la había recorrido empecé a meterla entre mis labios, abriendo la boca lo más que podía para poderla dejar que fuera resbalando dentro de mi boca, primero la cabeza, una vez resuelto este problemita fui avanzando con el tronco, tragándomela cada vez más profundo, jugando con ella, metiéndola y sacándola, para irla absorbiendo cada vez más profundo, mientras la metía y sacaba, succionaba sus jugos, haciendo un ruidito muy especial cuando salía, por la mamada que le estaba haciendo, me tomó de la cabeza, para cogerme por la boca, metiendo su tranca profundamente en mi garganta, provocando una arcada muy intensa, que me obligó a sacarla de mi boca, y déjame decirte, que en ese punto, no alcancé a meterme más que la mitad y un poco más de ese pito duro, gordo y largo…………..

En este punto de su narración, debo mencionar que mi verga estaba totalmente erecta, y empezaba a chorrear gotas, me estaba matando el deseo de que me mamara tal y como se la había hecho a Marcelo, sin embargo, podía más mi curiosidad y morbo, así que la dejé continuar con su relato…

-“después de ese incidente, me levantó de mi posición de hincada y me hizo sentar en el sofá que hay a la entrada de la casa, metió sus manos bajo mi falda y fue subiendo rozando mis muslos a través de la tela de mis medias, (coquetamente volteó a verme y me dice “Te gustan? esas medias negras sujetadas con un liguero a juego con la lencería, que sabe me enloquece cuando las usa) hasta llegar a la parte donde se tocaba directamente la piel, se colocó entre mis muslos arrodillado frente a mí y fue subiendo lentamente mi vestido, descubriendo mis muslos y apreciando mi panocha cubierta por esta tanga completamente empapada de mi humedad, acercó sus labios a mis muslos y los fue recorriendo, parte con los labios, parte con la lengua, dejando un camino de saliva subiendo por mis muslos hasta llegar al borde de mi tanga, la que hizo a un lado suavemente y siguió en su trayecto con la lengua hacia los laterales de mis labios, saboreando a cada paso mi jugosa humedad y llenándola a su vez de saliva, subió hasta encontrar mi botoncito, duro, grande, palpitante y dándole unas mordiditas a modo de saludo, continuó dándole unos toquecitos con la punta de la lengua para después absorberlo, mamarlo, y volver a morder suavemente, continuó así por unos minutos que me hicieron tener un orgasmo tan intenso que le llené la cara de jugo, saliendo disparado un chorro, (tu eres el mejor testigo que tengo, que antes no había sucedido eso), pero estaba tan caliente y deseosa que seguro fue por eso……….

*“me imagino, ve nada más como tienes mi verga con lo que has contado, la vas a tener que atender como es debido, eh¡

-“espera, no comas ansias, ya llegará tu turno, déjame continuar contándote, no querías todos los detalles?

*“por supuesto, sigue pues…

-“cree que valdrá la pena lo que viene a continuación, pues después de esa explosión de placer que me dio con esa mamada, me empezó a quitar la tanga, dejándome las medias y el liguero, y se fue acomodando, para penetrarme con ese pedazo de carne que mi panocha ya estaba ansiosa por recibir, nos acomodamos para que lo pudiera ensartar sin problema, pero estaba tan encharcada mi chocha, que sin ninguna consideración me la clavó profundamente de un solo golpe, haciéndome suspirar por tan fuerte y tan profunda que fue la penetración inicial, empezó a bombear fuertemente clavándome la verga sin compasión, pero era tal mi calentura que lejos de sentirme lastimada, me hacía desear todavía más fuerza, estábamos sudando de tan intenso que era el ritmo de la cogida, al grado que toda mi ropa estaba húmeda de nuestros sudores compartidos, alcanzamos un ritmo frenético de metidas y sacadas, que mis jugos eran cada vez más abundantes y empecé nuevamente a sentir llegar la venida tanto o más intensa que la anterior, y empecé a gemir y gritar diciéndole:

-“Cógeme, fuerte, duro, más

+“claro mi puta lo que tu digas, para eso eres mi puta¡

-“no podía creer que Marcelo se expresara así, pero esa expresión llena de lujuria y deseo, pasión y pecado, fue música para mis oídos, y en ese momento me sentí, así, puta, puta puta……….. deseaba sentir su verga profundamente y que me llenara de leche toda mi panocha, que la dejara rebosante, escurriendo, que me impregnara con su olor a sexo, a cogida, a puta, con esos movimientos tan intensos, mi botoncito estaba hinchado, duro, y a cada nuevo roce, era más intenso el placer que me estaba otorgando, hasta que nos venimos juntos, ya no sabía yo sí mis jugos eran tantos o si su leche era tan abundante, pero mis nalgas y vestido quedaron totalmente empapados de tal cantidad que expulsamos los dos, entre los sexuales y el sudor…

-“después de eso, nos quedamos como mensos, tirados él encima de mí, yo con las piernas abiertas y suspirando hasta que se fue encogiendo y finalmente se salió de mi puchita, no hablábamos, solo nos veíamos con esa sonrisa que aparece después de una cogida espectacular… después de unos minutos y que nuestra alma volvió al cuerpo, pudimos empezar a hablar, simplemente no había mucho que comentar, fue sexo, puro y llano, atracción, llena de cariño y amistad, en lo que seguíamos comentado, empecé a ponerme la tanga y acomodar mis ropas, viendo los estragos que habíamos realizado al sofá, y así como todo empezó con esa pasión acumulada y ante la tormenta ya pasada, nos dimos un último beso lleno de ternura, sabiendo ambos que era casi imposible volver a repetir lo que habíamos hecho, por nuestra amistad, por ti, por Blanca, pero además, en ninguno existía una solo muestra de arrepentimiento por lo que acababa de suceder.

Después de terminar su relato, María, se puso de pie, y empezó a quitarse la tanga, misma que me aventó, aún húmeda, llena de leche y jugo, con ese olor característico del sexo reciente, me levanté con mi asta firme y dura, a punto de explotar y sin más la puse en cuatro patas encima de la cama y le metí la verga en su panocha que hacía ruido por la presencia de leche de Marcelo, al sentirme dentro de ella, empezó a gemir y pujar, gozando nuevamente, le quité el bra y empecé a jugar con sus senos, a jalar sus pezones que se pusieron rígidos y bombeando dentro de ella escurría la leche aun guardada en su puchita,

“así que te gusta que te traten como puta?, dímelo, quieres ser mi puta de hoy en adelante?

Te gusta que te cojan fuerte?, si eso quieres, eso vas a tener. Dímelo

“siiiiiiiiii, quiero ser tu puta, ya me descubrieron y sabes me gustó, me gusta que me digan puta, sentirme puta, quiero sentir tu verga en todo mi cuerpo, en mi garganta, en mi panocha, en mi culo, ese que tantas veces me has pedido, pronto será tuyo, quiero que me sientas caliente, deseosa, llena de placer cada vez que me cojas, que me llenes de leche y tragármela, que mi culo, no duela cuando lo penetres y seguir siendo siempre tuya, poder decir esas palabras que antes me daba no sé qué decir, y que ahora, siento que las puedo decir con confianza y seguridad …………..

La noche siguió y muchas noches más, Marcelo y Blanca se mudaron un año después, él se mejoró mucho,

No dejo de agradecer a Marcelo, el haber descubierto esa faceta de María, aunque ya lo sospechaba y por eso fue la provocación, pero siempre se había contenido, siempre habíamos platicado de la posibilidad de tener sexo con alguien más, pero hasta esa ocasión, nunca antes se había dado la oportunidad, (al menos eso creo)

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