De como terminó el juego erótico con un amigo de mi marido

De como terminó el juego erótico con un amigo de mi marido

Mi nombre es María, y esto me ocurrió en una fiestas de mi ciudad.

Teníamos un grupo de amigos en el cual conocí a mi actual marido Claudio, y también a mi amigo José, entre José y yo siempre bromeábamos pues había buena química y a los dos nos daba morbo él hacerlo.

Cuando me case seguimos viendo a esta gente y José seguía con el mismo juego, me iba a visitar cuando estaba sola a casa pero no se atrevió a nada mas que rozarme, saludarme con besos muy cerca de mis labios y poco mas y eso que yo lo incitaba a mas, recuerdo que una noche quedamos varios a cenar en mi casa y el llego pronto para ayudarme, al saberlo me vestí con una mini vaquera que al sentarme se me subía bastante y una tanga blanca, me puse un perfume que siempre me decía el que lo volvía loco y espere que llegara, al llegar le ofrecí una cerveza y nos sentamos en el salón a conversar, se puso frente mío así que me podía ver las piernas y como yo soy un poco descuidada además de premeditadamente cruzaba mis piernas o las abría un poco para que pudiera ver mi tanga y ponerlo cachondo, note que se ponía nervioso y su pantalón empezaba abultar, le sonreí y me dijo que era perversa.

Mas tarde al terminar de cenar subí por el postre mientras los demás seguían abajo en la bodega y me dijo José yo te ayudo, ahí me abrazo por atrás y pude sentir su pene duro que se apretaba a mi culo, me beso el cuello y me dijo me vuelves loco, yo estaba empapada y le dije venga para y bajemos, me contesto tu primero que a mi se me nota y a ti no.

Pero la historia final fue en fiestas como os había dicho antes, después de cenar nos fuimos a una peña, tanto bailar y con unas cervezas de mas yo estaba cansada así que me senté en el único sillón que me había en el local en un rincón mas o menos en penumbras, ese ida llevaba una minio escocesa de esas que al girar bailando se te levantan unas tanguitas amarillas que contrastaban con el rojo de mi falda.

Llego José y me dijo estoy muerto así que me parre y le dije siéntate mientras yo fui a bailar y hablar con mi marido que estaba con otros amigos, pasado un rato volví donde José y le dije ahora me siento yo párate, me contesto no siéntate en mis rodillas o no hay huevos, que no conteste y me senté levantando mi faldita para que sintiera directamente mis piernas en sus rodillas, luego me dijo que me sentara mas atrás que se cansaba y me moví hasta sentarme encima de su pene que ya lo tenia durísimo, yo me movía y el me besaba el cuello, luego empezó a tocarme suavemente las piernas hasta que me metió su mano debajo de mi falda, párale le dije pero no hizo caso, yo estaba mojada y también muy excitada ya que mi marido estaba mas allá tomando una cerveza con sus amigos, José siguió subiendo la mano y me abrió las piernas hasta llegar a mi tanguita, notó que estaba mojadísima y me acarició, por encima tocando mi clítoris, luego la hizo a un

Lado y me metió sus dedos en mi vagina, yo gemí bajo para que no nos oyeran pero estaba a cien, a continuación me dijo párate un poco, cuando lo hice el abrió su cremallera y saco su pene, ahora siéntate me dijo y me lo acomodo en mi vagina, me fue penetrando suavemente mientras yo me iba sentando era maravilloso ser poseída así y delante de mi marido, hacíamos movimientos suaves y con su mano me acariciaba el clítoris ya que mi falda le tapaba, al fina en un movimiento nos corrimos y derramo su semen en mi vagina que al parame yo para ir al baño me corría por las piernas y manchaba mi tanguita, esa fue la ultima vez que jugamos, nuestra relación se hizo mas distante pero cuando me acuerdo no puedo evitar masturbarme.

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