Capítulo 1

Capítulos de la serie:
  • Me cogí al conserje, la razón de mi divorcio

Hola soy una mujer joven de 1.60 cm, voluptuosa curvilínea, cintura pequeña, cadera grande, nalgona y con tetas grandes, tengo la piel blanca y el cabello negro, ojos color verde, labios inyectados para que se vean más gruesos y carnosos y está es la historia de porque me divorcie.

Tengo 30 años, 11 años de casada y una familia con 2 hijos, solo mi segundo hijo es producto de este matrimonio.

Mi exmarido un hombre de 58 años, es director en otro colegio, lo conocí cuando era vecina de su hermano, el los visitaba frecuentemente, y con el paso del tiempo comenzamos una amistad.

Cuando se enteró que quedé embarazada y el hombre que me embarazo no se hizo responsable, el se ofreció a ser la figura paterna del bebé que estaba esperando, así que nos casamos.

Yo era más joven aún, apenas tenía 19 años, el en ese entonces tenía 47, mi familia estaba de acuerdo por su posición como subdirector en el colegio donde posteriormente fui maestra.

Tuvimos a mi segundo hijo y cuando cumplio 4 años entré a trabajar, no quería ser una aburrida ama de casa y al tener tan solo 27 años solo veía mi vida pasar mirándome al espejo.

Entre a trabajar al colegio donde tiempo atrás mi ex fue subdirector, comencé impartiendo clases de inglés para niños de primer y segundo grado.

La vida transcurrio de manera normal durante los siguientes 3 años, hice una vida laboral, comencé un círculo social y me sentía plena y feliz.

En marzo del año anterior, el director dió entrada a 2 nuevos empleados:

Un portero/conserje y a un maestro de arte.

El portero de nombre Manuel (54 años), era un hombre de estatura baja, tal vez 1.55, moreno, se le salía el vello por la nariz.

El maestro de arte de nombre Eusebio (51 años), media 1.78, blanco, cabello largo con bigote, vestía como un hippie y andaba siempre con un morral y chalecos de lana.

Y bien, sin más la relación con ambos se torno de forma distinta, mientras con Manuel se dió una amistad sincera y sin malas intenciones, con Eusebio todo se torno desastroso desde el primer mes, era grosero, vulgar y siempre que tenía oportunidad para desnudarme con la mirada lo hacía sin pensarlo.

Pero para esta historia, primero hablaremos de mi amistad con Manuel.

Manuel era un hombre callado, serio, poco sonriente, muy noble y gentil. Desde el primer día que lo conocí me trató de forma dulce y educada.

Al poco tiempo sutilmente me apartaba un lugar del estacionamiento, cercano a la salida y con buena sombra bajo un árbol grande, además a partir de cierto día comenzó a lavar mi camioneta sin pedir nada a cambio, por ovias razones yo comencé a llevarle cosas de despensa y ropa que ya no usaba mi marido.

Hasta que llegó el día del maestro, el director organizo una comida dentro de la escuela, la mayoría de los maestros asistieron, Manuel era uno de los meseros del evento, pagado por el director. Avanzada la fiesta los maestros comenzaron a sacar botellas de alcohol y lo que empezó como una comida se convirtió en borrachera, todos bebimos casi hasta perder el conocimiento.

Sin embargo, el exceso y la comida, algo me cayó mal al estómago y me dieron ganas de volver, además no podía ni sostenerme en pie de lo ebria que estaba, Manuel se percató de eso, así que corrió a auxiliarme para llevarme al sanitario.

Llegamos y al estar en la puerta escuchamos jadeos, me pareció escuchar la voz de 2 maestros que parecía sospechabamos tenían algo, en voz baja Manuel me dijo: «Venga vamos a mi caseta, además allá el baño está más limpio».

Sin más fui con el, entramos a su caseta y el baño efectivamente estaba muy limpio, todo tenía un buen aroma y estaba ordenado, después de resolver mis inconvenientes, salí y el me llevo hasta mi camioneta, y como estuve a punto de caer con un tropiezo, el me abrazó fuerte y quedamos frente a frente, lo besé.

Fue un beso largo, tierno, sentí tanta calidez como nunca antes había sentido. Pero no estaba bien, yo era casada así que lo aparte de pronto y le dije «esto está mal, debes olvidarlo y no decirle a nadie» me subí a mi camioneta y me fui.

A la semana siguiente dejé de hablar con el.

Ya no ocupe «mi lugar» de estacionamiento, el no lavo mi camioneta, entendió que era algo que para mí estaba mal y respetó mi decisión y así fue hasta que terminó el curso escolar en julio.

A finales de agosto cuando regresamos al trabajo para iniciar el nuevo curso decidí revivir el contacto y la amistad, pensé que ya había pasado un tiempo suficiente para olvidar aquel error, con ello volví a ocupar un lugar que ya todos sabían que era para mí y mi camioneta relucía de limpia.

Y así hasta el 15 de septiembre, el día de la independencia, previo a este día, se organizo una kermes en el colegio que por alguna razón propiciada por el director se convirtió en una borrachera una vez que los niños salieron de clases, nuevamente no me medi con el alcohol y me enfieste de más, afortunadamente ahora no sentía esas ganas de volver.

En un momento me dirigí al sanitario y nuevamente fui testigo del amor que se tenían esos 2 maestros porque nuevamente estaba haciendo el amor en ese lugar, está vez se confirmo la sospecha, pero ahora mi reacción interna fue distinta, sentí curiosidad, no por saber, si no por sentir.

Esos 2 eran casados, tenían familias y aún así, en un sanitario se entregaban a la pasión y con la adrenalina de posiblemente ser descubiertos, algo en mi se comenzó a encender. Entonces pensé, que el baño de Manuel estaba más limpio y pues que no quería interrumpir a los enamorados así que e fui de ahí, entre al baño de Manuel, hice mis necesidades pero, me quedé ahí.

Sentí las ganas de pensar un poco en ese sentimiento que recién había descubierto y comencé a frotar suavemente mi vagina, de arriba abajo y abajo arriba, comencé a fantasear, y si fuera yo? Tendría motivos para hacerlo?

Por ejemplo pensaba en cuánto tiempo tenía que no entraba el pene de mi marido en mi boca, y es que a el no le gustaba que le hiciera sexo oral, creo que no le gustaba porque cuando fue nuestra luna de miel lo hice tan bien que lo hice eyacular en mi garganta y me bebi todo su semen, tal vez penso en la cantidad de veces que lo tuve que hacer con mi ex pareja, el padre de mi primer hijo, hasta perfeccionar mi técnica al grado de hacerlo venir solo usando mis manos, mi lengua y mis labios.

Estaba tan perdida en mis pensamientos y mi fantasía con mis dedos en mi vagina que no escuché entrar a Manuel y la reacción que tuvo al verme ahí, sentada en el retrete con las piernas abiertas con mis enormes tetas al aire tocandome.

Manuel no dijo nada, solo se quedó ahí, y cuando se disponía a dar media vuelta lo tome del cinturón, y lo jale hacia mi, desabroché el cinturón, después el pantalón, baje su cierre y le baje la ropa interior hasta media pompa, apenas ví su pene lo metí en mi boca y lo empecé a lamer.

Pase mi lengua por su glande, por la parte de abajo del pene la parte más sudada, también por arriba y por sus huevos, sentí como esa verga se ponía dura poco a poco. Utilice mis manos para masajear y estimular su miembro con movimientos lentos de arriba abajo y alternaba metiendo la de nuevo en mi boca hasta que tocara mi garganta.

Todo iba de maravilla y así hubiera seguido si no hubiéramos sido interrumpidos por nadamás y nada menos que Eusebio.

Eusebio vio a la distancia que la caseta de Manuel tenía las luces prendidas y es que al ser una caseta tenía ventanas por 2 angulos y uno de ellos apuntaba directo a esa puerta del sanitario, puerta que no cerramos pues Manuel estaba parado justo en el marco frente a mi, mientras yo me comía esa verga sudada.

Así que Eusebio se acercó para husmear porque quizá le parecía raro ver a Manuel tanto tiempo en una misma posición y cuando me vio la cara no pudo ocultar el grito que intento ahogar, un grito de sorpresa.

Manuel se asustó, retrocedió y yo bueno, me limpie la saliva que escurría de mi boca, me subí la tanga, baje mi vestido y salí de la caseta, y me hable fuerte a Eusebio, que nadie se tenía que enterar, porque si no yo lo acusaria de algo pero, algo que yo sabía de el y el sabía que yo lo sabía.

Así que me despedí de Manuel, le di un beso de pico y me subí a mi camioneta.

Fin de la primera parte…