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En casa de mi novia por la noche

En casa de mi novia por la noche

La noche de que les voy a contar mi novia Karina estaba particularmente inquieta, probablemente porque la naturaleza le estaba pidiendo lo que toda mujer necesita.

Llegué a su casa, cene y nos fuimos al living a ver tele.

Yo me había dado cuenta que se había echado un par de copas antes de mi llegada por el leve olor a ron que despedía al momento de darme el beso de saludo, que esta vez me lo dio mucho mas largo que otras veces, lo que no dejo de sorprenderme.

Mientras veíamos la tele le pregunte, poniendo mi mano en su pierna, si le pasaba algo, ya que la notaba inquieta.

Ella tuvo un leve temblor al toque de mi mano, hizo un mohín y dijo «nada, cosas de mujeres, tu sabes», llevando su mano a mi pierna, como devolviéndome el gesto carioso.

No hubiera sido sino un gesto similar al mío si no fuera porque su mano quedo a la altura de mi muslo, cerca del final de mis piernas y peligrosamente cerca de mi verga.

Continuamos viendo la televisión en silencio, al poco rato Karina se había quedado profundamente dormida, apoyando su cabeza en mi hombro, con su mano en mi pierna, donde había puesta.

El verla completamente dormida, con su cabeza apoyada en mi y su mano muy cerca de mi verga, me empezó a excitar de a poco y fui perdiendo el hilo de la película que estaba viendo, ya que empecé a tener una erección. Intentaba pensar que eso que estaba rondando por mi mente no podía ser, ya que con ella nunca habíamos tenido nada antes.

La cosa es que con la erección mi verga se acerco mas aun a su mano, que seguía descansando sobre mi muslo.

Entonces hice un movimiento para tratar de apartar su mano de mi verga, ya que si Karina despertaba y me sorprendía con mi herramienta parada completamente y al alcance de su mano, podría tener una escena y hasta temía que me echara de la casa.

Me confundía el pensar que estaba calentándome de esa manera con ella , ya que nunca tuvimos un encuentro tan cercano.

Al moverme para intentar poner termino a la cercanía de la mano de Karina, esta se acomodo en la posición en que dormía e involuntariamente apretó su mano sobre mi muslo, la que quedo aun mas cerca de mi instrumento.

Me quede quieto, sin atinar a hacer nada, cuando me percate que su dedo meñique había quedado tocando la punta de mi verga, la que se estiro en toda su dimensión al estimulo del dedo de ella.

Al verla dormir tan profunda y tranquilamente sentada a mi lado, me sentí mas caliente aun y me olvide de todas mis precauciones y temores. Lo único que quería era acabar sin que ella lo notara.

Abrí mi pantalón y saque mi verga, que estaba a punto de eyacular. Lentamente tome su mano y la subí un poco hasta dejarla sobre mi verga y empecé a moverle la manita de arriba hacia abajo de mi palo como enseñándole a hacerme la paja.

Mi novia movió su mano, lo que me dejo helado ante la posibilidad de que me hubiera se enojara. Pero lo que hizo fue darse vuelta, se encogió y se acomodo con su cabeza sobre el brazo del sofá, poniéndose de lado, con su faldita que con el movimiento se le había subido mas arriba de sus nalgas y me ofrecía el espectáculo de su culo dirigido directamente hacia mi, cubierto por unos calzoncitos blancos que apenas le tapaban la raja.

Entonces me decidí a actuar mas abiertamente para sentir esa raja en mi verga. Me recosté con sumo cuidado a su lado, puse mi verga entre sus nalgas y empecé a moverme suavemente, pasándole el pico entre su calzón y sus cachetes.

Como sus calzones se le apretaban en la raja y se hundían en ella, quedaba un canal entre sus nalgas que hacían delicioso pasarle mi verga y sentir al costado de mi herramienta los contornos de esas deliciosas nalguitas.

Comenzó a moverse lentamente, diciendo quedamente «hummmmmm, hummmmm, hummmm».

Me detuve un rato para no despertarla, pero ella continuo con su movimiento, lentamente. De pronto se mueve y tira su mano hacia atras, como para acomodar su falda, pero se topa a medio camino con mi verga que estaba entre sus nalgas.

Y ahí deja su manita, quieta, sin hacer ningún movimiento, profundamente dormida.

Entonces empiezo a mover mi verga de manera de que su manita la roce, pero ella se mueve y entonces su manita queda descansando sobre mi verga, rodeándola completamente con sus dedos.

Y empiezo con mas confianza a moverme, sintiendo que en cualquier momento iba a acabar en la mano de mi novia.

Para no eyacular entre los dedos de Karina, me detengo para ir a terminar al baño, pero me doy cuenta que ella había seguido con el ritmo de la masturbación, por su cuenta, mientras entre sueños murmura «hummmmmmm, hummmmmm, huuuuy, hummmm».

Y siento entonces que me viene toda la leche y acabo en la mano de ella, llenando esta de semen al igual que sus calzones, los que quedan completamente mojados con mi leche.

Mientras intento limpiar la mano y las nalgas de Karina de los restos de semen con que la cubrí, se mueve y se da vuelta en el sofá, quedando frente a mi, con la verga aun goteando en su mano.

Abre sus ojos, mira mi palo en su mano y luego lleva su vista directamente a mis ojos, fija y largamente, sin decir nada, que puedo decir o hacer, si todo es tan evidente: sus nalgas y manos cubiertas de mi semen, mi verga aun goteando en su mano ? Me quedo mudo esperando su reacción que me imagino será de histeria.

En silencio suelta mi verga, se levanta del sofá, se para frente a mi que no atino a reaccionar, se sube la falda y baja sus calzones blancos, con una agilidad que me hace comprender que en ningún momento estuvo dormida y que había gozado mi paja tanto o mas que yo.

Seguidamente se acuesta en la alfombra, frente a mi y abre sus piernas, sin decir palabra, mirándome fijamente, con la boca abierta de deseo, respirando agitadamente y con algunas gotas de sudor perlando su frente.

Me pongo entre sus piernas y meto mi lengua en su chucha, hasta alcanzar su clítoris.

Al solo toque de mi lengua, mi novia se derrama en mi boca, pero me toma del pelo y sin soltarme empieza a mover su chucha, incitándome a que continúe la mamada.

La lengüeteo entre los labios, que están carnosos de deseo y nuevamente juego con su clítoris, hasta que ella pasa sus piernas sobre mi cabeza y posteriormente las estira a todo lo largo y acaba en medio de grititos reprimidos.

«huuuuuyyyyy, hmmmmmm, hmmmmmmm, hmmmmmm»

Se levanta y al ver que mi verga esta en posición de ataque, me empuja al suelo, donde quedo de espalda, con mi herramienta al aire.

Ella se sienta encima de mi verga lentamente, la que se hunde en su raja poco a poco, hasta que esta desaparece en su interior.

Ella esta montada sobre mi instrumento con la cara frente a mi, mirándome fijamente.

Sin decir palabra empieza a subir y bajar, subir y bajar, subir y bajar, tomando mis manos y llevándolas a sus senos, los que masajeo frenéticamente, sigue con su sube y baja, sube y baja, levantando la cara hacia lo alto, cerrando los ojos y apretando los labios, emitiendo unos grititos ahogados:

«hummmmmmm, hummmmmmm, ayyyyy, hummmmm, guauuuu»

Yo, sin decir palabra alguna, continuo masajeando sus senos, de los que me afirmo mientras bombeo mi verga arriba y abajo, siguiendo el ritmo de ella, que continua con sus grititos:

«huuuuy, huyyyyy, hummmmmm, huuuuuy, hummmmm»

Y de pronto se estira, me toma las manos y las aprieta fuertemente contra sus tetas, mientras me regala con su liquido vaginal.

Yo continuo bombeando, a la espera de mi turno. Pronto se recupera y recomienza su movimiento de arriba a abajo, arriba, abajo, arriba, abajo, en busca de su segunda oportunidad.

Cuando siento que voy a acabar, la tomo con fuerzas de sus tetas y empiezo a empujar fuertemente para ayudar a que mi verga entre mas aun en su coño, como queriendo meterle todo el pico dentro de su zorra, hasta las bolas, sin que quede nada fuera.

Y llega el clímax para los dos, que quedamos botados en el suelo, completamente desnudos y exhaustos.

Pasado un momento, me doy vuelta para continuar nuestro juego, al que ella se presta con mucho agrado, tomando mi verga y llevándosela a la boca, donde empieza a hacerme una mamada tan exquisita. Le tomo la cabeza y la empujo hacia mi para que mi herramienta se entierre completamente en su boca, ocupándola completamente.

Ella no se asusta por el tamaño de mi pene y continua saboreándolo, llegando desde su base hasta la punta de su cabeza, la que muerde entre sus labios cerrados.

Cada vez empujo con mas fuerza, con la idea de llenarle la boca de semen y que se lo trague todo y siento que estoy acabando, que el semen esta por salir, que la voy a inundar la boca…

Tomo la cabeza de Karina que intenta separarse pero la apretó contra mi verga y me muevo rápidamente, logrando acabar y llenando su boca de esperma, la que ella intenta tragar rápidamente para que no caiga al suelo del living.

Karina se levanto rápidamente, se bajo el vestido y sin ponerse los calzones y con la boca aun con restos de mi semen, va a abrir la puerta a su mama mientras me hace seas para que me vaya al baño.

Cuando salí salude a su mama y le dije que me tenia que ir, que solo estaba esperando a que llegara para no dejar a Karina sola.

Después tuvimos otras ocasiones que luego les cuento.

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