El chico y mi tío II

El chico y mi tío II

Entonces el chico entró a la ducha, yo continuaba muy excitado, mi tío me tomo del brazo y sin decir palabra alguna me llevo a su habitación.

Estando allí se desnudo pues aún llevaba su ropa puesta.

La clavada que me había dado en el baño fue sin tan siquiera haberse quitado la ropa.

Solo había sacado su verga fuera del pantalón

Por fin pude verlo completamente desnudo por primera vez, sus brazos eran muy musculosos y sus abdominales bien formados; pero lo más impresionante era su inmensa verga rodeada por abundantes vellos oscuros y unas pelotas que le colgaban por lo inmensas que eran.

— Me has dejado sorprendido, le dije; siempre me has gustado mucho pero jamás pensé que algún día podríamos tener sexo.

— Siempre me has gustado, me contestó; pero creía que solo tu gustabas tener sexo con chicos de tu edad.

–Yo he tenido sexo con este chico en varias ocasiones y déjame adelantarte que le encanta que lo penetren. Siempre que viene a visitarme le estoy metiendo la verga por horas.

Apenas había terminado mi tío de decir esto cuando entró a la habitación el chico más hermoso que haya visto.

No tenía un solo vello en su cuerpo excepto por sus vellos púbicos y aquellos en sus axilas.

Entonces ya me había dicho mi tío que el chico tenía mi misma edad, 16 años.

Era más alto que yo y mostraba unos músculos bien trabajados.

Sus ojos eran verdes su piel bien bronceada y una verga flácida que le media al menos 15cm.

Yo estaba sentado al borde de la cama y el chico se me acerco, se puso de rodillas, inclinó su cabeza y sin tocar mi verga se la metió a la boca completamente.

La sensación de aquella boca húmeda y caliente que arropaba toda mi verga hizo que tuviera una erección inmediata.

Comenzó a chuparla muy lentamente pasando su lengua por toda mi cabeza para luego tragársela por completo.

Colocó sus manos en mi cintura para lograr apoyo y continuó mamando mi verga que ya estaba en todo su esplendor.

La tragaba profundamente para luego sacarla de su boca y mirarla fijamente volviendo a meterla toda a su boca dejándola llena de una saliva muy caliente y abundante.

Paso su lengua por mis bolas muy suavemente levantándolas con ella, primero chupo una y luego otra para entonces meterse ambas bolas y chuparlas a la vez.

Mientras tanto mi tío se acomodó en una butaca que había en la habitación al lado de la cama, separó bien sus piernas y comenzó a masturbarse muy lentamente mientras miraba aquella rica mamada que me daba mi nuevo amigo.

Yo no sabia a donde mirar, si al chico mamando mi verga o a mi tío masturbándose aquella inmensa polla y ver sus bolas que saltaban con cada movimiento de su mano.

Entonces el chico de puso de pie, me recostó sobre la cama y levanto mis piernas dejando mi culo totalmente expuesto frente a su cara.

Comenzó a chuparme el culo, yo sentía como su lengua quería penetrarme, la empujaba con fuerza, mi culo estaba aún dilatado de la sabrosa cogida que había tenido en el baño.

Podía sentirla entrar y salir, jamás había sentido una lengua literalmente dentro de mi culo

Mamaba mi culo con desesperación al parecer aquel aroma y aquel sabor a culo recién cogido lo excitaba mucho más.

Yo alcance entonces ver que su verga, estaba completamente parada y ya en su cabeza se veían las primeras gotas de lo que sería su segunda descarga de leche.

Mi tío seguía masturbándose, su verga era de al menos 23cm, estaba realmente disfrutando de aquel espectáculo.

El chico ya había dejado mi culo bien húmedo, estaba completamente empapado de rica saliva caliente y espesa y yo sabía ya que sería lo próximo.

Levantó aún más mis piernas las puso literalmente pagadas a mis hombros, mi culo estaba completamente expuesto ante él.

Fue cuando entonces sentí la cabeza de su verga tocar mi culo, comenzó a meterlo de un solo empujón sin detenerse hasta que todos aquellos 21cm de verga estaban hundidos dentro de mi.

Comenzó entonces a meterla y sacarla al menos a la mitad para empujarla nuevamente esta vez con más fuerza aún.

Mi culo estaba completamente dilatado, no ofrecía resistencia alguna a aquel riquísimo movimiento de caderas que con perfecto ritmo el chico realizaba.

Les juro que jamás nadie me había comido el culo como aquél chico lo hacia.

Sus bolas golpeaban mis nalgas una y otra vez y su verga entraba mas y mas y cada vez con mas fuerza.

Los minutos pasaban, no se cuanto tiempo, y el seguía con aquel ritmo clavando su verga dentro de mi culo.

El placer era inmenso, mi cuerpo vibraba de placer, ya no podía aguantar que mi leche saliera con fuerza, no pude mas y vacié mis bolas de leche caliente.

Sentí como mi pecho se llenaba de chorros de leche espesa y caliente, hasta mi boca fue alcanzada por ella la que lamí con mi lengua.

Entonces sentí que mi culo se llenaba de leche a la misma vez, el chico daba gritos de placer ,mientras se venia dentro de mi culo.

Mi tío tampoco pudo resistir por lo que estaba mirando y ambos pudimos ver cuando lanzaba sus chorros de leche por todo el piso de la habitación.

Eso sí fue una rica venida, le salían chorros y chorros de blanca y espesa leche mientras se retorcía de placer.

Los tres quedamos inmoviles, exhaustos mi nuevo amigo aún jadeaba de placer; entonces saco su verga de mi culo y la llevo a mi boca.

Deje su verga totalmente limpia, lamí y trague los rastros de leche que aún quedaban en su cabeza.

Fue delicioso todo aquello pero en ese momento recordé que mi tío me había dicho que al chico le gustaba que lo penetraran y yo continuaba muy excitado.

Así que me levante, incline al chico sobre el borde de la cama, pase mis dedos por mi pecho que estaba lleno de la leche que acababa de soltar y complete de lubricar mi verga.

Mi tío supo de inmediato mis intenciones, se puso de pie y se acerco a nosotros.

Entonces coloco sus manos sobre las nalgas del chico y las separo completamente para que yo pudiera hacer con mas libertad lo que tanto él chico como yo deseábamos.

Clave mi verga en aquel culo rico y apretado, el chico grito de dolor, mi ataque fue salvaje, mi verga se enterró de un solo golpe.

Ahora era yo quien invadía su interior, su culo estaba muy caliente y de inmediato sentí como el lo contraía para no dejarla salir.

–Esto es lo que te gusta, le dije, esto es lo que tu deseas, verdad? Pues siéntela amiguito, siéntela bien adentro.

–Si, si, si métela, métela duro, rompeme el culo con tu verga; quiero que me llenes de leche.

Y así continuaron sus jadeos.

Mi tío separaba con mas fuerzas sus nalgas y mi verga se hundía mas y mas dentro de aquel culo delicioso.

Lo sujete por las caderas y me impulse con mas fuerza, el seguía gritando, no podía resistir los golpes contra su culo y con la desesperación salvaje que yo lo penetraba.

No paso mucho tiempo, yo no pude resistir aquel placer tan increíble de sentir mi verga dentro de aquel sabroso culo que estaba completamente abierto para mi.

Lo metí entonces con todas mis fuerzas y me vine a chorros nuevamente.

Sentí como mi bolas se vaciaban nuevamente dentro de él.

El chico lanzo un nuevo grito de placer, yo saque mi verga de su culo, él se volteo y fue entonces cuando frente a nuestros ojos el chico comenzó a venirse nuevamente.

Su leche alcanzo la altura de mi pecho y quede nuevamente empapado de mas leche.

La suya la mia…

Continúa la serie << El chico y mi tío I

¿Qué te ha parecido el relato?