Descubre que los hombres son su pasión

Descubre que los hombres son su pasión

Bueno antes de empezar mi historia quiero presentarme, mi nombre es Genaro, tengo 17 años soy delgado, piel apiñonada, mi mayor atractivo son mis nalgas.

Es lo que les gusta más a las chicas, pero hace unos meses me di cuenta de mi atracción hacia a los hombres, a pesar de tener novia, yo tenia teniendo esos «gustos», fantaseaba con algunos de mis compañeros y maestros masturbándome, hasta que un día pasó lo siguiente.

Nos citamos varios amigos en centro comercial para salir al boliche, pero surgió un detalle, se había suspendido y nadie me había avisado, hasta ese rato que me llamaron al celular, yo me senté en una banca del centro comercial, cuando de repente un hombre de unos 38 ó 39 años muy atractivo y varonil, se sentó en la banca de enfrente, aparte de guapo tenía un cuerpo, no musculoso, pero si fuerte, se le veían unas buenas piernas, como si jugara fútbol, a través de su pantalón «dockers» y unas nalgas divinas, aunque ya tenía algo de pelo gris, lucía muy varonil y atractivo, yo me le quedé viendo de pronto él sonrió, yo tímidamente mire a otra parte, luego lo volví a ver y mordiendo su labio inferior me hizo una señal con la cabeza señalando el baño, yo nunca había tenido sexo con nadie en mi corta vida, pero me arme de valor y me fui al sanitario que estaba del otro lado donde hay muchos locales que están construyendo, y lógico poca gente anda por ese lado, entre nervioso y me puse junto a uno de los privados, cuando de repente entra él, me sonríe de manera seductora y me mete en el privado, me tomó de sorpresa, su boca cubrió la mía no sabía qué hacer tenía mucho miedo pero le correspondí, sus manos grandes trataban de quitarme la ropa, cuando sentí sus manos ya debajo de mi camisa en mi piel me puse muy nervioso, mientras su boca estaba en mi cuello, parecía hambriento de caricias y besos pero le dije no espera, me soltó y abrí la puerta y le dije mejor me voy a lo que él dijo mira como dejaste cabrón, fue algo muy suicida de mi parte porque si hubiera querido me violaba, ya que no había nadie.

Eso fue un lunes, el viernes llegó al departamento donde vivo con mis padres, y me dice mi papa que un compañero de su trabajo se mudó al departamento del piso de arriba, y que nos esperaba a cenar, yo le dije que sí, pero mientras me bañaba me masturbe pensando en aquel desconocido que me había agandallado en el centro comercial.

Nos fuimos a cenar y para sorpresa mía el desconocido era el nuevo vecino, el también se sacó de onda y se puso nervioso, supe que su nombre era Javier y que tenía 39 años, y era divorciado, tenía 2 hijos, de 12 y 14 años, en eso me dieron ganas de ir al baño y él me condujo, y al estar solos le pedí que no le dijera nada a papa de lo que ocurrió el Lunes pasado y me dijo como crees, si yo tengo mucho que perder, tan solo eres un menor de edad, casi un niño, pero si te gusto lo del centro comercial, ya sabes donde localizarme, eso fue una clara invitación.

Al día siguiente mis padres iban a una boda, se fueron a las 7 de la noche y como era sábado era lógico que llegarían a altas horas de la noche, yo ya solo pensaba en Javier, pero tenía miedo, pero me anime, me puse una bermuda floja sin cinturón para que el elástico del bóxer se viera, y una camisa sin mangas, llegó hasta su puerta y temblando de miedo y nervios toco el timbre, abre la puerta y aparece vestido solo con un short negro de licra, y a pesar de sus 39 años tenía un cuerpazo, me dice llegaste justo cuando iba a hacer algo de ejercicio, yo demasiado nervioso le digo te conservas muy bien, el sonríe y sin más me pregunta a quemarropa te gusto lo del centro comercial, y yo más nervioso le digo sin pensar porque crees que estoy aquí.

Javier se me acerca toma con sus manos mi cabeza y me da un sabroso beso, y dice: -Espero no me dejes caliente como el lunes.

Yo le digo eso depende si me sabes conducir, me vuelve a besar, y su boca abierta cubría la mía yo correspondiendo, su lengua recorría el interior de mi boca, yo me monte en él rodeándolo como pinzas con mis piernas mientras él lamía mi cuello, me sentó en una mesa y se metió entre mis piernas y me quitó la playera y chupo como un loco hambriento mis pezones, bajó lamiendo mi abdomen, me quitó la bermuda, y por encima de mi bóxer besa mi verga, luego vuelve a subir besando mi abdomen y mis tetillas, y me vuelve a besar en la boca, y al oído susurrando dice:

-Quiero poseer tu piel virgen Genarito.

Yo le contesto haz de mí lo que quieras, él me baja de la mesa y en sus brazos me lleva a la recámara, me baja y dice siéntate en la cama, luego se para frente a mí y se baja su short, saltando una hermosa verga de 21 cm.

Y dice:

-Quieres mamarmela? Por supuesto Javier y la tomo en mis manos y la llamó, luego despacio la va introduciendo en la boca, mientras Javier empezaba a gemir, le estaba dando una buena mamada a pesar de ser mi primera vez, finalmente con la ayuda de Javier logre que ese miembro estuviera en su totalidad en mi boca, era demasiado placentero, él gemía más fuerte, pero lo seguía haciendo lento, pero el arrecio el vaivén y jadeaba y gritaba, y me dijo:

-Espera que me corro.

Yo lo que hice fue engullírmela toda y sentir en mi interior los trallazos de semen vaya cantidad de leche que arrojo, no deje nada lo succione hasta que no quedó nada, mientras a Javier se le doblaban las piernas y sus rodillas apretaban mi cabeza.

Javier me levanto y volvió a besarme, y me bajó el bóxer, me sentó en la cama y el se hincó y comenzó su trabajo, me la mamo, el sentir su cálida y húmeda boca me llenaba de placer, yo estaba fuera de órbita, ya que era la primera vez que me la mamaban, y el experto, sabía llevarme a alturas insospechadas de placer, lo hacía de una manera tan lenta succionando y apretando con sus labios, se notaba su experiencia sabía detenerme para no correrme, fue una mamada larga hasta que no pude más, no le avise y me corrí en su boca, yo sentía volar, era mi primer orgasmo con alguien, siempre había llegado solo en masturbadas, luego subió a la cama y se puso encima de mi, yo con las piernas abiertas y la verga de Javier encima de la mía rozándola, claro sin dejar de comerse mi boca y diciéndome:

-Quiero cogerte Genaro, hacerte mío una o y otra vez.

A lo que yo dije, sí cógeme hazme todo tuyo, y Javier me dijo será un placer chiquillo, y me puso boca abajo en la cama y con su lengua partiendo de mi nuca recorrió centímetro a centímetro mi cuerpo, hasta que llegó a mis pies y luego subió y con sus manos separó mis nalgas y su lengua acariciaba y penetraba mi ano, sus manos grandes me acariciaba todo, mi ano ante tal chupada se fue dilatando, y yo me retorcía de placer hasta que me hizo decirle:

-Métemela Javier la quiero toda papito el se dio cuenta de lo dilatado de mi ano, y dijo:

-Ya estás listo para metértela toda buey.

Me puso boca arriba y mis piernas apoyadas en sus hombros y sentí como su verga protegido por un condón estaba entrando en mi, yo me quebraba de dolor a pesar de que mi amante lo hacía lentamente, claro me tenía que doler, ya que estaba perdiendo mi virginidad, poco a poco mi ano se amoldaba ante ese miembro enloquecedor, a tal grado que del dolor pase en un segundo a olas de placer que me hacían apretar y que mi ano se lo engullera todo yo no paraba de gemir, y ya enloquecido de placer le dije:

-Dámela toda Javier, así Uhm! Hasta dentro toda mi amor.

Y Javier dijo: -Genarito que rico aprietas, eres mío todo mío de nadie mas, yo soy el primero que te coge mi amor.

Finalmente después de varias estocadas y de estar bajo su completo dominio y experiencia, dijo: -Estoy a punto de correrme.

Me la saco se quito el condón y dijo chúpamela quiero correrme en tu boca, yo rápido la devoré y me la ensartó de inmediato, ya que se estaba viniendo, finalmente descargó su enorme pistola en mi garganta, al final exhaustos yo encima de el acostados descansamos, y me dijo sabes nunca había tenido sexo con alguien a quien le llevara tantos años, ya que podrías ser mi hijo, eres menor, es algo prohibido ambos somos hombres, sabes te había visto varias veces en el centro comercial, pero me decía es un niño apenas, sin embargo me hiciste gozar tanto como uno de mi edad y me comió a besos, no me quería dejar ir, a lo que le dije:

-Tranquilo Javier, nos veremos las veces que quieras.

Y así fue hasta que lo transfirieron a otra ciudad del norte del país un año.

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