Deliciosa experiencia de bolsillo

Deliciosa experiencia de bolsillo

He leído tantos y tantos relatos que en alguna forma son similares a los míos, lo digo por la referencia a enormes vergas gruesas, cabezonas, venudas, huevos de toro, que abultan y marcan enormes paquetes en tipos fantásticos, muy masculinos, muy erguidos y dispuestos a coger hasta el último suspiro.

Ayer tuve una super experiencia, deliciosa, a pesar de que la «presa» tiene un distintivo de bolsillo.

Sí, fui por enésima ocasión al baño de vapor…. como siempre probé mi cerveza de lata, encendí un cigarrillo y me dediqué a deambular por los pasillos… saludé a algunos conocidos, tuve algunas propuestas, algunas indecorosas pero otras por demás decorosas, decorativas y de grandes dimensiones, observé ricos culos lampiños, peludos, nalgas redondas, levantadas, invitantes, gente con y sin slip, con y sin sábanas o toallas….. todo un espectáculo….

Terminé mi cigarrillo, entré triunfalmente al salón de masajes y desde allí pude observar hacia el área de las duchas…. cuatro hombres jóvenes, espigados, seguros de sí mismos casi jugaban esgrima con sus sendas rectas, largas, gruesas, jugosas…. en promedio tenían 20 años…. delgaditos, bien proporcionados, sumamente vergudos y con grandes huevos también al aire….. orgullosos de sus trofeos integrados reían y hacían apuestas…. se estaban masturbando en público, para solaz y esparcimiento de los mirones….

Llegué al cuarto de vapor…. varios tipos de muy diversas características parecían aburrirse.

Dos de ellos se dirigían miradas de «quiero contigo», pero había un tipo ajeno al grupo…. seguro de que estaba echando a perder el momento, brincoteaba tratando de decir que se ejercitaba, pero no se salía…. no los dejó concretar su «ligue».

Pasé a otra de las salas y entonces, sorpresivamente, un tipo de muy buen ver me roza el pito sobre la sabanilla….. era lo que me faltaba para entrar en calor….. de inmediato cobré una erección notable y entonces atraje algunas miradas…. varios tipos salieron del recinto y entonces el causante de mi alboroto hormonal se acercó y sin pedir permiso se arrodilló, me propinó una mamada de antología…. tomó el tronco de mi verga con su mano derecha…. engulló materialmente el cabezón de mi estaca y empezó a lengüetear alrededor del glande…. me acabó de poner a mil….. con su mano izquierda levantó mi sabanilla y empezó a darme un masaje circular en las nalgas….. yo me movía al ritmo de su excelente mamada….. no había antes hecho algo así en público….. habían cuatro mirones masturbándose al unísono…… eso me acabó de calentar y solté trallazos de mecos en la boca de mi captor….. se le escurría por las comisuras de los labios y resbalaba por su mentón…..

No faltó alguien que se le fuera encima a lamer mi leche en su cuello.

Yo sentí que me temblaban las piernas, fue una vaciada fenomenal.

Salí de allí, me fui a la ducha, me relajé bajo la cascada de agua fría y salí de nuevo al vestíbulo de los camarines, pedí otra cerveza, fui por otro cigarro y continué mi recorrido por los pasillos.

Al pasar por uno de los camarines abiertos, el ocupante me comenta directamente: «Qué mamada te ha dado ese cabrón, te ha de haber dejado seco».

Le sigo el juego y le digo -«No tan seco»  -le muestro mi verga semi erecta y algunas gotitas de lubricante que están brotando del hoyuelo.

Me dice que me invita otra cerveza, que me traiga mis cigarros y lo acompañe a platicar un rato.

Me agradó la invitación y así procedí.

Cuando estábamos en el brindis, mete su mano por debajo de mi sabanilla y toca morbosamente mis nalgas, yo me vuelvo para mostrarle mi verga ahora sí dura del todo nuevamente, él se retira su toalla y me muestra una verguita no más de 14 cm. eso sí, muy gruesa y cabezona, le brilla de lubricante natural y me dice:

«Esto es lo que tengo para ti, me encantaron tus nalgas, las movías rico cuando el cabrón de allá adentro te mamaba», Y siguió diciendo: «¿Vas a despreciar mi pedacito?, es muy juguetón, anímate».

Caliente y morboso, cerré la puerta del gabinete, me arrodillé y le propiné una rica mamada, aquel pedazo de verga no alcanzó mi golosa garganta, pero sí me obligó a abrir mi cavidad bucal al máximo.

Disfruté tremendamente esa mamada, pero el tipo quería más….

Me colocó de modo que pudiera sentarme encima suyo, se colocó un condón de textura rugosa y olor a fresas, chupó mi orificio engolosinado, abrió mis nalgas y me fue llevando hacia él.

¡Qué bruto! qué manera de coger, sentí riquísimo, me hizo ver estrellitas y lo que vino fue lo mejor, tenía una fuerza tremenda, me subía y bajaba como si fuera yo un objeto liviano, su verga estaba tan dura que a pesar de salir completamente de mi culo, volvía a recibirme sin ladearse, sin rendirse, fueron como diez minutos de estocadas hasta que explotó, fue un mar de leche, cuando me la sacó, el condón se había inflado como un globo de fresa, fue una cogida de campeonato, deliciosa experiencia de bolsillo.

¿Qué te ha parecido el relato?