Llegué al parador con ganas de acción, no pasó mucho cuando vi a un muchacho rondando cerca de los camiones contoneándose y mirando hacia donde yo estaba.

Le hice un gesto y subimos a la cabina donde corrí las cortinas para mayor intimidad.

Allí me desnude por completo y le enseñé mi verga dura y mojada, el se acercó y empezó a mamarla con ganas mientras yo le bajaba su pantalón jogging para descubrir que no llevaba nada debajo, jugué con mis dedos en su ano para dilatarlo mientras el gemía con mi pene en su boca.

Después se acomodó para quedar sentado encima de mi verga pero antes saqué de mi escondite un preservativo de los tantos que tengo guardados (es una caja llena qué hasta seguramente debe haber algunos caducados).

El muchacho montaba mi verga deliciosamente, tenía un buen culo apretado que sabía dar placer, después de unos minutos ardientes acabé mientras el se pajeaba para llegar también.

Hábilmente se dio vuelta, me sacó el preservativo y comenzó a lamer mi pene para sacar todo el semen que quedaba, cuando se bajaba del camión me preguntó si le podía regalar unos forros cosa que hice.

A la hora de la siesta mi camión era el único en el parador, decidí ir a darme un baño antes de salir, las duchas estaban separadas por paredes pero no tenían puertas, yo me fui a la última para aliviarme del calor y no pasó mucho cuando sentí un ruido y nuevamente apareció el chico con que había cogido antes.

Dejó su ropa en el suelo y se metió listo para dejarse coger pero le advertí que sin forros no cojo. Por lo que de entre sus prendas sacó uno y me lo puso con su boca. Lo puse contra la pared y con vigor lo clavé con ganas, el se quejaba fuerte y sus gemidos hacían eco por todo el baño.

Suerte que estábamos solos. Acabé entre gemidos y resoplando, nuevamente escuché ruidos de que alguien entraba al lugar y al aparecer frente a nosotros vi que era un camionero conocido mío que ya estaba desnudo y una tira de preservativos entre los dientes.

Le dijimos al pibe que se vaya y mi amigo y yo nos quedamos bajo el agua tocándonos, dos osos velludos y calientes que se deseaban uno al otro.

Le chupe la verga y los huevos y me gire abriendo mis nalgas, el me lamio mi agujero ansioso y después de dejarme a punto caramelo me puso su verga en la puerta y me la fue metiendo arrancándome quejidos golosos.

Yo bufaba ante cada embestida suya, mi pija flácida, por haber acabado anteriormente, aún babeando liquido se agitaba de un lado a otro.

Mi amigo me avisó que ya iba a acabar y, a pesar de que tenia preservativo, le pedí que acabe adentro sin sacarla.

Quería sentirlo, sentir su pija acabando y temblando de placer. Terminamos de ducharnos y al salir vimos al chico que antes había estado conmigo siendo cogido en la primer ducha al lado de la entrada, con mi amigo nos miramos y sonreímos.

Esto se estaba transformando en una orgía improvisada.