Capítulo 4
- Por amor a mi I
- Por amor a mi II
- Por amor a mi III
- Por amor a mi IV
Capítulo 4: Está bien.
Había pasado semana y media desde aquel día los días se me habían hecho eternos había un ambiente de tensión insoportable en mi casa, al menos para mi, ya que mi madre actuaba con total naturalidad como si nada hubiese ocurrido, como si no le hubiese confesado mi deseo y amor por ella. Lejos de tranquilizarme eso resultaba una cuchillada a mi ya mermada autoestima… ¿Qué tan poco le habrá interesado? ¿Realmente soy tan irrelevante y desagradable? vertí todo mi corazón en mi madre, en la mujer que me dio la vida y aun así está como si nada. La espera me carcomía pero no quería insistir… de paso esos días mi padre había pedido vacaciones y estuvo inusualmente muy presente en casa y, eso sí, mi madre muy inusualmente fuera de ella.
Trataba de convencerme de la idea que esa era la razón por la que mi madre no mostraba mayor señal de aquella tarde… volvía a mi el recuerdo de haber estado a punto de besarla, lo sentí, de no ser por mi padre hubiese sucedido, sentí que ambos lo deseamos por primera vez… ¿o nuevamente fue solo mi percepción?
Había perdido el sueño y el apetito por esos días hasta que llego una tarde de martes, regresaba de el curso pre universitario, nuevamente cabizbajo y con un laberinto de pensamientos pesimistas en mi cabeza, mi padre había partido a una “reunión de negocios” muy temprano por la mañana y no iba a regresar hasta ya casi el anochecer. Había realizado mi rutina de siempre, llegar, ducharme e ir a la cocina a almorzar cuando mi madre apareció con ropa casual, se acercó a mi, me dio un tierno beso en la frente, un abrazo y me miró directamente a los ojos.
-”Hoy no hay almuerzo-” me dijo con ternura y algo de nerviosismo -” arreglate, yo hare lo mismo y nos vemos en 15 minutos afuera, vamos a almorzar a un restaurante-”
Yo abrí los ojos de la ilusión, no sabía qué decir, tenía miedo de abrir mi boca y decepcionarme nuevamente. “- ¿y bien? no te quedes ahí quieto mi hijito que el tiempo apremia-” me dijo ligeramente burlona… “- y…. ¿como así?” balbucee tímidamente. “-Hay un tema pendiente que conversar, no lo he olvidado, de he hecho nunca he tenido nada tan presente y quiero agradecerte por haber sido tan prudente y paciente conmigo así que creo que el mejor lugar para dialogar será en algún espacio bonito con una comida muy rica… y tranquilo bebito, como te dije… todo estará bien.” El alma me volvio al cuerpo, mis ojos se abrieron del gozo que me provoco escuchar eso, sobretodo que habia tenido presente aquel día como yo lo tuve, sonreí y muy emocionado le dije que estaria incluso antes de tiempo, ella sonrio timidamente y tambien se retiro a arreglare. Nunca me arregle tan rapido como en ese momento, la mente me daba vueltas pensando en que iba a resultar aquel almuerzo, me perfume y me asee muy bien en caso que la suerte me sonriera y todo terminara como tanto lo habia fantaseado durante años. Bajé rapidamente al parqueadero donde estaba nuestro carro y al cabo de unos minutos salio mi madre… radiantemente hermosa con un vestido floreado sin gota de maquillaje, la cara bien lavada pero fresca, aquel vestido debaja ver las pequitas de sus hombros, no habia nada totalmente especial en su vestimenta pero por alguna razón en ese momento la vi mas hermosa que nunca. “- Vamos que ya tengo hambre-” me dijo sonriendo, subimos al carro y fuimos en el trayecto conversando de trivialidades como dos amigos.
Al llegar al restaurante ordenamos pasta, hablamos distendidamente sobre cosas sin mucha importancia mientras nos servían comenzamos a bromear y reirnos de trivialidades como si no hubiese ocurrido nada los días anteriores, en un momento mi madre comenzó a jugar con sus pies rozando mis tobillos por debajo de la mesa, la miré a los ojos y ella se sonrojó, bajó la mirada y detuvo el sobajeo, luego hubo un momento de silencio mientras comíamos donde yo comenzaba a volver a estar ansioso. Finalmente mi madre, agacho la mirada y tímidamente me dijo:
— “Daniel… lo que pasó hace unos días…. fue totalmente inapropiado en muchos sentidos”
—“lo se mamá y…”
—“déjame terminar” continuó diciendo. “Pero en muchos otros agradezco mucho que haya sucedido”
Mi corazón comenzó a latir por mil… mi madre suspiro muy hondo para aliviar la sangre que se había subido a su rostro por la vergüenza y nervios… continuó con su relato sin poder levantar su mirada.
—“Quiero primero que nada pedirte perdón por muchas cosas que quizás yo fallé como madre, sobre todo por haberte puesto en medio de los problemas con tu papá. Lo que te contaré espero solo hablarlo una vez en mi vida contigo y te pido por favor que no me interrumpas porque para mi es muy difícil abrirme en este aspecto, más aún contigo y más aun con lo que sucedió.”
asentí con la cabeza y ella continuó.
—“Como sabrás las cosas con tu padre nunca han estado bien, muchas veces me he cuestionado si fue un error casarme con él pero no podria ser asi porque si no no hubieras nacido tu y tu, Daniel, eres la luz de mis ojos, eres lo que tanto espere toda mi vida.”
Contuve las lágrimas de escuchar aquello y las ganas de besar sus labios que era donde estaba toda mi atención mientras hablaba. Mi madre continuó: “mi vida no ha sido sencilla y con mucho pesar se que no ha sido muy feliz o me he permitido disfrutar muchas cosas. Digo todo esto porque entiendo cuando me dices que tu adolescencia no ha sido la mejor, o cuando me dices que te sientes rechazado porque yo tambien me he sentido así toda mi vida”
Quise interrumpir para decirle que no como yo he sentido el rechazo pero ella, quebrandose su voz soltó: “tu papá no fue el primero en mi vida, el primero con el que me acosté me refiero… pero tampoco fue la mejor experiencia mi primera vez… tenía 32 años Daniel, lo hice porque me sentía sola, fea, rechazada, sentía que iba a pasar toda mi vida y me iba a morir sin que nadie me toque y debía sacarlo de mi sistema, asi que lo hice con el primero que supe que me deseaba… o eso creí, pero fue algo espantoso, traumante, me hizo mucho daño, sangre y cuando el acabo se levanto sin decirme nada, se vistio y nunca mas volvimos a hablar… me senti sucia, usada y por mucho tiempo jure que nunca más volvería a intentarlo… cuando conoci a tu papá estaba en un momento muy dificil de mi vida porque tu abuelo estaba agonizado y yo moria por darle el gusto de entregarme en el altar asi que apresuramos todo para casarnos… el unico momento donde tu padre y yo tuvimos relaciones fue las veces que intentamos tenerte, tu padre nunca fue romantico conmigo, me sentia como simplemente un deposito un objeto, nunca una palabra cariñosa, hacia que me pusiera boca abajo para evitar verme el rostro… Daniel llevo ya años sin haber tenido intimidad con el… la última vez que lo intentamos fue cuando tenias 13 porque un terapeuta me insinuo que tu padre me era infiel por que no lo tenia “atendido” sexualmente y fue lo mas humillante, me pidio cosas perversas que me hizo sentirme como una prostituta.”
La curiosidad me invadio y le pregunte que le habia pedido, ella se sonrojo al borde de que parecia que le daria una ataque de ansiedad y aun sin poder verme a los ojos me dijo que por favor no se lo preguntara, que quizas en algun momento pueda tener la valentia de decirmelo. Mi mente voló imagine todas las cosas mas pervertidas que le hubiese pedido mi padre pero me quede con algo que tambien deseaba… su anito… y que bueno entonces que no se lo habia dado.
“Entiendo todo lo que sientes” continuó mi madre “me ha costado dias analizarlo pero cada palabra hermosa que me dijiste entre lagrimas aquella tarde ha rezonado en mi cabeza dia y noche y no he podido quitármelo de la mente… Hijo… nunca nadie se me habia declarado asi, es más nunca nadie me había dicho que me amaba, no al menos como un hombre ama a una mujer y por eso te lo agradezco…. pero lastimosamente saliste de mi mi amor, soy tu mamá y esto que sientes quizás es una confusión de muchas cosas de tu edad.
“ No lo es” le dije interrumpiendola con firmeza. “he considerado toda posibilidad mamá, creeme, he tratado de no verte como una mujer y cada vez fracasó en el intento, lo quieras aceptar o no en serio te amo y dudo mucho que haya alguna vez alguien que te ame como yo… se que también lo sientes, se que sabes que es verdad y que la conexión que tenemos es especial y va mucho mas alla de ser madre e hijo… quizás desde que estaba dentro de ti, quizas… sabia que eras el amor de mi vida y que siempre voy a pertenecer ahi… dentro de ti…” mi madre comenzó a soltar lagrimas, tomo mi mano, levanto su mirada y me dijo mirándome con sus ojos maravillosos.
— Lo sé…y sé que todo lo que dices es cierto, tienes toda la razón, cada palabra, cada pensamiento que has tenido, lo se pero entiendeme que es muy dificil para mi, estos días han sido un infierno en mi mente porque si, eres todo lo que hubiese deseado, me tratas como siempre idealice que un hombre me tratara y he tenido enterrado en mi mente el verte de otra forma porque era imposible pero estos días… “
— te amo. Interrumpi y busqué su boca.
— Y yo a ti. Dijo mi madre pero apartando la suya.
En ese momento aunque mi sueño estaba siendo realidad y estaba siendo correspondido por el amor de mi vida ambos realizamos que seguiamos en un lugar público e intentamos moderarse. Mi madre suspiro, se acomodó un poco el vestido y continuó.
— He conversado con varios psicólogos Daniel y todos me han dicho que lo tuyo es debido al rechazo de mujeres de tu edad y que se te quitara el dia que puedas por fin estar con una mujer y estoy de acuerdo”
Mi corazón comenzaba a romperse, ella lo noto en como se transfiguró mi rostro pero enseguida continuó parando así mi sufrimiento.
— Hasta cierto punto yo también soy virgen Daniel, y quiero que mi primera vez sea la mas especial así como la tuya…. quiero hacerle el amor a alguien que ame y que el me ame tanto de vuelta como para que también me haga el amor de la misma forma… y se… que ese alguien eres tú… hijo…
Lo había dicho, no era un sueño, mi madre había aceptado que estemos juntos, dios, no sabia que hacer era impensado un imposible, un hermoso sueño imposible, no pude contener las lágrimas y solo balbucee.
— haré todo lo que quieras mamá, te juro que seras la mujer mas feliz, me entregare a ti, por si ya no lo estoy, sere devoto a ti, jamás habrá nadie más hasta el dia que nos muramos, quiero que seas mi primera y mi unica mamá”
“No tanto asi hijo… Aceptar esto me ha costado demasiado, siento que una parte de mi ha sido desgarrada pero quiero verlo como que estoy haciendo paso para que una parte más hermosa me complete y ese eres tú, solo quiero decirte que en la eventualidad que suceda será solo una vez, una… tu seguiras con tu vida y en algun momento encontraras a una mujer que te ame y con quien formes una familia maravillosa.
— Esa eres tu mamá
— No, Daniel y necesito que me jures que así será, que avanzaras con tu vida por favor.
No contesté ni sí ni no solo hice una mueca y ella continuó.
— El tiempo de hacerlo, lo decidiré yo… tengo que hacerme a la idea hijo, esto va en contra de todo y debo estar preparada porque esto será el momento más especial de nuestras vidas así que solo te pido dame tiempo para prepararme ¿si? que mi mente y mi cuerpo estén totalmente listos, no te puedo decir cuánto tiempo será pero solo te asegurare que lo lograre, lo lograremos.
Ambos teníamos la cara cubierta por nuestras lágrimas, en mi eran de alegría y mucha emoción, mi madre había aceptado estar conmigo, ser mi primera mujer y yo quería que fuera la única para siempre. Ella, con lágrimas de alivio y a la vez nervios y quizás miedo. Queria besarla, moría por hacerlo, pero sabía que no sería el lugar adecuado ni el momento, solo tome sus manos y las sostuve lo más fuerte y amoroso que pude, la mire a los ojos sonreír y solo le dije.
— Te amo mamá, te amo mas que a nada en este mundo.
Ella sosteniendo con todas sus fuerzas la mirada para que no le ganase la vergüenza o el pudor me respondió.
— Y yo a ti hijo, solo por favor, paciencia, es lo único que te ruego.
— Esperaré por ti toda la vida si es necesario.
— No será tanto. Me dijo entre risas nerviosas.
Nos retiramos del restaurante ambos nerviosos como jóvenes enamorados. No tocamos el tema en el camino a casa y continuamos hablando de otras trivialidades: política, la universidad, chismes, etc… Al llegar a casa mi madre me miró, tomó mis manos y me dijo.
—Pronto. Dándome un beso en la mejilla seguido de un abrazo, busqué su boca pero ella puso nuevamente su mejilla. — Pronto mi hijito, pronto. Volvió a decir, yo asenti con la cabeza y entramos.
Las siguientes semanas fueron desesperantes para mi, cada día que pasaba hacía que piense que aquella conversación había perdido vigencia volví a sentir que estaba tan cerca pero tan lejos y que no se volvería a dar, pero no encontraba un momento adecuado para recordarle que seguía esperándola, ni siquiera me atrevía a volver a espiarla a ver si la podía ver desnuda.
Pero mi paciencia tuvo su recompensa. Fue una tarde de febrero… ya había pasado navidad, año nuevo, el calor de enero, estaba por despedir mis 18 años y escuche tener una gran discusión a mis padres. Unos tíos de mi mamá habían dejado para la familia una casa en la playa en herencia. En ella vivían una pareja amiga de la familia y le habían propuesto a mi madre que vayamos allá a pasar una semana al menos, yo me podía permitir faltar unos días a clases pero mi madre no quería eso en un principio, le pregunto a mi papá si la podía acompañar pero el dijo que solo podría ir ida por venida y comenzó la discusión, porque claro, mi madre no es tonta y sabe que mi padre aprovecharia para irse con sus amantes. Mi padre se fue de la casa no sin antes llamarla celopata y enferma, mi madre entró a mi cuarto aun con lagrimas en los ojos.
— Dani, perdón nuevamente si tuviste que escuchar.
— Perdón por no defenderte mamá.
— No, es mejor así y lo sabes, sino es peor. Gloria me ha invitado a pasar una semana en la casa de la playa y de verdad necesito ir, pero no quiero ir sola… no quería pedirte a ti para que no faltes a clases pero…
— Tu sabes que si mamá, sabes que si iré contigo…
— Gracias mi amor… de verdad gracias.
Mi madre me abrazó pero está vez sentí algo distinto, levantó su mirada, me vio a los ojos y me dijo.
— Dani, está semana será, allá quiero que sea nuestra primera vez, estoy decidida y espero estar lista.
Nuevamente salieron lágrimas de mis ojos, abracé a mi madre y le dije cuánto la amaba, intenté buscar su boca pero ella puso su frente.
— Todo se dará cuando lleguemos se que así será. Lo dijo más para convencerse a ella misma que para decirmelo a mi. Se que era algo totalmente fuera de la norma para ella, un pecado, una aberración pero aun así, en contra de todo lo que decía su mente mi madre, por amor a mi, estaba cediendo y eso me hacía sentir especial.
Nos abrazamos y bajamos a la cena. Está de más decir que esa semana pasó demasiado lenta para mi hasta que por fin llegó el lunes.