Capítulo 2
- Ibiza paraíso prohibido I
- Ibiza paraíso prohibido II
- Ibiza paraíso prohibido III
—Papi… nos miran —te susurro, mientras siento cómo tu leche resbala por mi pierna, cómo mi coño aún palpita de la follada que me acabas de dar.
Y sí, nos miran. Una pareja en la barra, él alto con camisa abierta que marca pectorales, ella rubia con vestido rojo corto que deja ver sus tetas perfectas y el culo redondo. Nos miran fijo, con esa mirada de «quiero unirme ya». Ella se muerde el labio inferior, él sonríe pícaro mientras se toca la polla por encima del pantalón.
Tú me aprietas más fuerte contra ti, me metes la mano por debajo del vestido, me abres los labios del coño con dos dedos y me follas despacio ahí mismo en la pista. —Bebé… les gustamos mucho —me dices al oído mientras me pellizcas el clítoris.
Gimo bajito, me apoyo en ti para no caerme. La rubia se levanta, se acerca contoneando esos caderas que me ponen hasta a mí. Su novio detrás, polla ya dura visible. Se para delante de nosotros, sonríe con labios rojos. —Hola… os estábamos mirando —dice con acento extranjero sexy, ojos azules que me recorren las tetas y bajan al vestido levantado—. ¿Queréis beber con nosotros?
Tú me miras, sonríes malo, me metes los dedos más profundo un segundo para que gima. —Claro —dices—. Mi bebé y yo estamos celebrando algo muy especial.
Nos llevan a un reservado en la esquina, luces bajas, sofá grande de cuero. Pedimos champán. Ella se sienta a mi lado, muy cerca, su muslo contra el mío. Él frente a ti, mirándote la polla que ya asoma por el pantalón. —Soy Anna —dice ella, tocándome la pierna «por casualidad», subiendo despacio hasta rozar mi coño empapado—. Y él es Marc. Sois… impresionantes.
Tú me agarras la mano, me la pones en tu polla dura por encima del pantalón. —Encantados —dices—. Yo Miguel, ella Valentina. Mi bebé.
Anna se acerca más, me susurra al oído mientras me mete un dedo despacio: —Eres preciosa… me encanta cómo te toca. ¿Puedo probar?
Gimo, te miro pidiendo permiso con los ojos. Tú sonríes, me das un beso profundo mientras Anna me mete dos dedos, me folla lento, curvándolos para tocar ese punto que me vuelve loca. Marc se toca la polla mirándonos, se acerca. —Hijoepúta…
Anna acelera, me mete tres dedos, me chupa el clítoris fuerte, me pellizca los pezones. Marc se saca del pantalón su polla, me mira pidiendo permiso a lo que yo te digo: —Demúestrale lo que sabes, cómete esa polla bebé.
Le chupo esa polla despacio, mirándole a los ojos, mientras Anna me hace correr ufff fuerte, temblando, gritando bajito contra la polla de Marc. —Papi… me corro… hijoepúta me corro… ufff —gimo mientras aprieto sus dedos, empapándola toda su boca.
Anna se levanta, te besa saboreándote, Marc se besa contigo. Te levantas y coges a Anna, la metes la polla como un perrito, llamas a Marc: —Bebé mira —me dices.
Marc le pone la polla a Anna en su boca mientras yo lentamente la follo. Me chupo un dedo y se lo pongo por detrás. Anna se gira y me dice: —¿Un dedo? ¿No te lo quieres follar?
Tú caliente como perra en celo con 3 dedos dentro de ti, estás empapada. —Sigo —te digo—. Bebé, sí papi no paréis.
Me agacho hacia el oído de Anna y le digo: —Entonces quieres más?
Sí, me dice rotundo: —Quiero todo lo que me podáis vosotros dar.
Así paso mi mano por su coño y utilizo su leche para lubricar su culo y despacio pero hasta dentro se la meto. Un fuerte gemido sale de su boca. Tiro despacio hacia ella y me echo en el sofá ya me quedo sin movimiento pero la polla hasta dentro está. Marc levanta sus piernas le digo y te toca a ti marcar el ritmo ufff…
—No —dice Anna—. No dijiste que lo querías todo?
Su brazo agarrándome la cabeza tumbada encima de mí más entra duro. Yo le noto también dame mejor le digo. Yo le sujeto las piernas mientras te digo: —Ponte aquí de pie pero tú de espaldas contra la pared pero así no veo papi —me dices mientras te colocas.
Notamos como Anna se corre pero lo intenta disimular. Le digo Marc cómete a Valentina y afloja la forma tan dura que tienes de follar. Anna ya no puede disimular los temblores la delatan. Se pelea con Marc por el coño de Valentina y yo ya no aguanto más los temblores de Anna. Ya grita: —Me vais a matar ahhh me corro, me corro.
Y justo ahí comenzamos a palpitar los tres. Anna jadeando como perra: —No la saquéis aún —nos dijo—. Dejarme disfrutar, quiero sentir cómo palpitan vuestras pollas solo un poquito más.
Valentina te digo: —¿Te estás orinando?? Tienes la leche por los tobillos jjj.
Calla papi con cara de vergüenza no seas tan malo.