Capítulo 6
Sin dudas Analía es la más desinhibida del grupo de las tres amigas jugadoras de hockey. Fanática de los juguetes sexuales, tiene una basta colección de consoladores en todos los tamaños y colores, además de ser compradora compulsiva de lencería. Le gusta verse bien, siempre sexy, siempre provocativa.
La conocí en un acto escolar de Francesca, la hijita de Marcela y Nacho, yo fui con Gabriela y ella asistió al acontecimiento de la niña de Marce.
Analía, una rubia divina, 47 años muy bien llevados, un cuerpo esbelto estilo al de una modelo, de piernas y panza lipoaspiradas al parecer ya que no tiene nada en exceso.
Describiendo a las tres amigas diría que Gabriela es más bien una Curvy Milf, la tetona del grupo, Analía la modelito y Marcela con su cuerpazo es más similar a una vedette, medidas 90-60-95, la «ButtWoman» del grupo, y para mí punto de vista es la mujer del culo perfecto.
Está infelizmente casada, no tuvo hijos por propia decisión ya que trabaja y se dedica a cuidar su cuerpo. Su esposo ocupa un cargo en una entidad bancaria y puede darle un buen vivir. Eso sí, él no es muy bueno en la cama, y a veces pasan semanas enteras y hasta meses sin hacer el amor y Analía necesita tener sexo.
Por tal motivo primero recurrió a consoladores, bolas chinas y otros juguetes eróticos…. Y después se animó a más y reemplazó sus juguetes con amantes que le surgían hasta por debajo de las piedras gracias a las redes sociales en donde se dió a conocer.
Pero a Analía no le bastaba con acostarse con hombres más jóvenes que ella, quería llevar por el mal camino a sus amigas, moldearlas a su imagen y semejanza y que salgan con ella por las noches y sean tres vampiresas sedientas de sexo.
Analía y Marcela van juntas al gimnasio y son las veteranas más deseadas del lugar. La primera desinhibida por completo, extrovertida por demás con todo el mundo, pero Marce es un muro impenetrable, habla con los pocos que son de su agrado lo justo y necesario.
Pero volviendo al centro de la historia un fin de semana las cosas se dieron de forma natural. El marido de Analía se había ido a un torneo de golf con amigos así que la rubia tuvo vía libre para portarse mal y disfrutar a su manera.
Todo comenzó con una llamada telefónica que recibió el sábado por la noche. Era Pablo, uno de sus amigos del gimnasio que la estaba invitando para la jornada del domingo a una juntada en las afueras de Buenos Aires en una casona entre varios chicos.
Pablo es uno de sus tantos amigos del gym, tiene 25 años y con él Analía tiene relaciones sexuales con bastante frecuencia. Es uno de sus amigos favoritos con derecho a roce.
Es un chico agradable, con el cuerpo bien marcado por el ejercicio y cumple con el primordial requisito de Analía: tiene una buena pija y la coge más que bien, aunque es bastante inmaduro y eso le resta todos los puntos que obtuvo anteriormente.
Analía le dijo que no, pero Pablo siguió insistiendo. Es más, le pidió que la lleve a Marcela con ella, de quien nadie sabía nada porque hacía meses que dejó de asistir al gym.
Y como Marcela y Analía son las milfs más codiciadas del gimnasio, tal fué la sorpresa de Pablo cuando Analía le contó que Marcela estaba embarazada ya de 5 meses, el chico quedó atónito, sin palabras tanto que no lo pudo creer.
_Dale Analía no seas mala, vení que la vamos a pasar bien.
Y tanto le insistió que al final Analía le terminó dando el sí a Pablo.
Domingo la buscó por su casa y un viaje bastante extenso no dejó de reprocharle por qué no la trajo a Marcela con ella, ya que al saber que estaba embarazada le generó un plus extra de morbo. Vaya uno a saber los planes que Pablo se traía en mente con las dos.
Ya habían llegado todos, Analía y Pablo fueron los últimos en arribar y entre amigos y conocidos eran como 14 personas en total. Algunos de ellos habían llevado a sus respectivas novias y era un buen ambiente de chicos jóvenes.
Analía era la mas grande del grupo, ya que la edad promedio de los chicos del gimnasio ronda entre 19 y 26 años y ella no aparenta sus 47 de edad, tal vez por su esbelto cuerpo y por su manera de ser, pero a los demás les llevaba unos cuantos años de diferencia.
Como el día estaba espectacular, el sol radiante, mucho calor y la casona tenía piscina, casi todos comenzaron a meterse al agua mientras que uno de los chicos se encargó de hacer el asado y el resto charlaba cerca de la pileta entre risas contando anécdotas del gimnasio.
Luego de almorzar hicieron sobremesa hasta pasada la siesta, todos estaban bastante alegres y había abundante alcohol, tanto que Analía tomó en exceso y no paraba de reírse por cualquier cosa.
A eso de las cinco de la tarde empezaron a irse los chicos que habían ido con sus novias, así que quedaron los solteros, solo seis, es decir Pablo, cuatro chicos y Analía, la única mujer en ese grupo.
Los chicos se metieron al agua y seguían tomando y no le quitaban la vista de encima, hablaban entre ellos en voz baja y se reían. Algo estaban tramando.
Analía que continuaba bebiendo les dijo que no se iba a meter al agua porque no había traído traje de baño. Y les pidió que no insistan.
Pablo, quien le hacía marca personal, entre susurros al oído y con sus manos inquietas le pidió que se quitara el short de jean que ella tenía puesto para darle el gusto a los chicos y se me metiera al agua aunque sea en ropa interior.
La situación a Analía la puso hot, la insistencia de Pablo más cuatro chicos muy jóvenes en la pileta deseándola la tentaron.
Todos se habían dado cuenta que no traía corpiño porque sus pezones estaban duros y se notaban a través de su musculosa blanca. Estaba excitada y no podía ocultarlo.
Mientras todos miraban, Pablo con mucho sigilo entre besos y al menor descuido le desabrochó el botón del short, siguió con el cierre, se lo fue bajando y la dejó a la vista de los presentes vestida sólo con una diminuta tanga.
Al verla prácticamente desnuda, los chicos se vinieron para el lado en donde estaban ellos dos y comenzaron a decirle lo hermosa que era, entre otras cosas subidas de tono.
No había vuelta atrás, ya estaba entregada a esos chicos, cosa que la había excitado en su máxima expresión.
Esa musculosa ya molestaba, entonces sola se la quitó dejando unos pezones erectos a la vista de ellos y se tiró la pileta.
Era ella en medio de los cinco. Pablo, el macho dominante se le pegó y comenzó a besarla mientras los otros cuatro miraban en silencio. Uno de ellos tomó la iniciativa, se quitó la malla y comenzó a masturbarse mientras miraba a la pareja.
Los demás imitaron al primero, se desnudaron y con los penes erectos la fueron rodeando y metiéndole manos de donde podían. Todos encimados a ella y Analía estaba en su mejor momento, tenía cinco pijas duras que la rodeaban. No sabía cuál agarrar. Le gustaban todas.
Uno de ellos, precisamente quien se desnudó primero la tomó de la mano haciendo que lo masturbara y por supuesto que la cuarentona lo hizo. Éste tenía la pija hasta el tope y vaya que estaba muy bien dotado, la tenía enorme, tal como a ella le gustaba.
Después de un rato de estar besándose con todos a la vez y masturbándolos, Pablo la tomó de la mano, la sacó de la pileta y la llevó donde estaban las reposeras.
Los otros cuatro también salieron del agua, vieron como jugaba la pareja y se abalanzaron sobre ella. Comenzaron a acariciarla y después recorrieron su cuerpo pero ya de una manera más brusca.
Todos a su alrededor se arrodillaron y empezaron a tocarla, a chuparle las tetas, la concha, el culo y los pies, cada uno tomando posesión de ese cuerpo.
Pablo la apretó del cuello y le dijo: _Esto es lo que te gusta puta?… te vamos a coger entre todos.
Se iban turnando para meterle la pija en la boca mientras no dejaban de manosearla, y Analía chupaba y chupaba sin poner objeción, tenía la boca muy ocupada.
El primero en cogerla fue Pablo. Se la cogió largamente mientras los otros esperaban su turno mirando y masturbándose.
Pablo alcanzó el orgasmo, salió y sin darle tregua se la metió otro. Los chicos eran insaciables. La cogían un rato cada uno y no paraban de decirle cosas y eso la excitaba aún mas. Era su primera vez con varios hombres.
Gonzalo, el que tenía la pija mas grande, le pidió que se pusiera arriba de él. El chico estaba con la idea fija, tenía un objetivo en mente.
Obediente se subió, agarró esa pija enorme y se la metió hasta el fondo cabalgando desaforada.
_Te gusta puta… como te gusta la pija mami, te vamos a llenar de leche vas a ver. _Le decía.
Y tras sus dichos puso sus manos en esas nalgas, las abrió y sin mediar palabra se la metió por el culo.
Cuando se cansó de hacerla entrar por atrás volvió a su concha, los otros que aguardaban ansiosos se pusieron en fila y me empezaron a penetrarla por ese agujero abierto que quedó vacante. Se salía uno y le daba lugar a otro mientras que Analía tenía incrustado a Gonzalo adentro y éste no tenía intención de salirse.
Con la pija de Gonzalo dentro de ella más una pija metida en el culo y otra en la boca la escena idéntica a una película porno. Era la primera vez que se la cogían de a tres.
No se cuanto tiempo pasó, lo cierto es que Analía ya no podía mas, nunca había tenido tantos orgasmos y tan intensos, hasta que por fin ellos comenzaron a acabar, uno tras otro.
El primero en hacerlo fue Gonzalo, quien le llenó la concha de leche, se salió y se la metió en la boca para que se tome lo que aún quedaba.
El segundo fue Pablo quien repuesto del primer polvo le descargó todo en la cara y los otros prefirieron acabarle en el culo, sobre la espalda o en el rostro.
Analía quedó exhausta, cumplió su fantasía de un gang bang con cinco chicos jóvenes y dispuestos a todo.
Todos satisfechos, se tiraron a la pileta y estuvieron dentro del agua, no se despegaban de su lado y la seguían tocando y le decían _Que buena cojida te dimos, sos muy puta, te gustó? Lástima que no pudo venir Marcela… Uy lo lindo que hubiese sido cogerlas a las dos. Yo a Marcela la cojo solo por el culo, y yo también y yo dijo un tercero y todos rieron.
Tenían la idea fija con el culazo de la rubia de los lentes.
Y por hablar de Marcela todos ya estaban con una erección otra vez y la pobre Analía obligada por la situación se hizo la idea de que la iban a utilizar otra vez.
Y como ya había oscurecido y el agua estaba fría fueron todos adentro de la casa.
Cuando llegaron al interior, Analía algo celosa les dijo:
_Asi que todos están calientes con Marcela no?… Bueno, ahora estoy muy enojada porque la prefieren a ella, así que me van a conocer de verdad.
Les pidió que se sentaran y a uno por uno, celosa de su amiga se las empezó a chupar.
Haciendo apuestas, a ver quien duraba mas sin acabar la desafiaron a si era capaz de tragarse la leche de todos y por supuesto que lo hizo, se las chupó y uno a uno los hizo acabar, porque a la milf le gusta chupar pijas y tragarse la leche.
La rubia salió triunfante, alcanzando su meta como de costumbre.
Se quedaron un rato largo entre toqueteos y mucho vodka Gonzalo y Pablo (sus favoritos) le hicieron una doble penetración ante la vista de los demás.
Ya entrada la noche, la rubia se dió cuenta de la hora. Era muy tarde y tenía que regresar a su casa como sea. Debía estar ahí antes de que su marido regrese.
Quedaron en que el encuentro se iba repetir y por la insistencia de los cinco como condición debía de convencer a Marcela para que se sume al segundo gangbang. Todos se la querían coger a Marcela si o sí, embarazada o no, y cueste lo que cueste.
Así que le encargaron esa misión a Analía.
Los chicos solo quieren diversión y nada mejor que hacerlo con dos rubias maduras con mucha experiencia.
Solo habrá que convencer a la más difícil, el gran desafío.