Decágono incestuoso, bisexual, transgenerista y hermafrodita.

Con mi hermana, mi prima travesti.

Su amante hermafrodita, nuestros primos gemelos.

Mi amigo, su hermana y sus primas gemelas.

¡Hola a todos! Mi nombre es Esteban, nací y vivo en Madrid, tengo 26 años de edad, habiendo nacido en el mes de noviembre del año 1994, y soy en extremo morboso, lascivo, concupiscente, lujurioso, libidinoso, fetichista, parafílico, guarro, cachondo, caliente, bizarro, sexoadicto, obsesivo, impulsivo, instintivo, desaforado, desenfrenado, pajillero, además de incestuoso (pues mantengo una relación sexual con mi hermana Natalia, y con mi primo travesti, quien pasó de llamarse Sebastián, su nombre de pila, a hacerse llamar Estefanía, en honor a mi nombre, a partir del momento en que ya travestida, tras más de un año de proceder a hormonarse, se presentó ante mis ojos, ante su familia, y ante el mundo, como toda una mujer, con un nuevo y femenino nombre, y con toda una nueva y femenina personalidad) y bisexual, atrayéndome los chicos en un 75%, mientras las chicas me atraen tan sólo en un 25%, es decir, que por cada tres (3) chicos que me atraen, sólo me atrae una (1) chica, de modo que en mi bisexualidad sobresale mi preferencia por los chicos y sus cuerpos, desde sus rostros, especialmente los ojos, las cejas, la nariz, los cachetes y los labios, pasando por sus cuellos, que prefiero sean largos; igualmente me fascinan poderosamente los pechos de los chicos, deteniéndome en sus aréolas y pezones (que constituyen algunos de mis más tremendos fetiches, tanto si se trata de los pezones de los chicos, como de los de las chicas); también me encantan los vientres planos de los chicos, lo mismo que sus pies (que también se destacan entre mis principales fetiches), al igual que sus piernas, sus pantorrillas y sus muslos; y desde luego, también sus nalgas, que obviamente prefiero tan turgentes y levantadas, como redondas o esféricas; también me calienta ver el pubis y los huevos cubiertos por una buena cantidad de vello; y cómo no, me fascinan sobremanera los escrotos, los huevos, los chimbos, sus prepucios y sus glandes, deteniéndome en sus frenillos, sus coronas (que prefiero llamar cuellos) y sus hendiduras y ojetes; por otro lado, también me encantan y fascinan las voces de los chicos, en particular, la de uno de mis jóvenes amantes, llamado Christian Daniel, cuya voz, siendo dulce y delicada, es, sin embargo, un poquito ronca, y quien se parece un poco al actor porno de Internet, llamado Johnny Rapid. De suerte que el elemento viril o masculino de mi profunda bisexualidad es tan acentuado, que después de los chicos, y antes que las chicas, quienes más me atraen física, estética, y sexualmente, son las chicas travestis, eso sí, siempre que los chicos, las chicas y las travestis, sean jóvenes, preferiblemente entre los 18 y los 25 años de edad, y en todo caso, no mayores de los 35, salvo que aparenten una menor edad, y bajo la absoluta condición de que sean de raza blanca, es decir, oriundos de toda Europa, desde Rusia, Europa Oriental y los países bálticos, hasta la Península Ibérica, el Reino Unido e Irlanda; y desde Islandia y Escandinavia, hasta el Mediterráneo; lo mismo que los descendientes de los colonos europeos que viven en Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda; y también me atraen muchísimo las gentes de origen europeo que habitan en países como México, Costa Rica, Colombia, Brasil, Chile, Argentina y Uruguay; y finalmente me atraen considerablemente los chicos y chicas de origen semita (ya se trate de chicos y chicas de condición árabe, judía o de otros pueblos vecinos). Pero por ningún motivo me atraen las gentes de Asia, salvo las de Oriente Medio; y tampoco me atraen sexual ni estéticamente, las gentes de origen afro, amerindio, ni las de condición mestiza, mulata, o zamba. Es más, si me someten a elegir con quién sostener un ayuntamiento o acto sexual, de manera que elija, por un lado, entre un chico o una chica de raza negra, amarilla, mestiza, mulata o zamba, y un chico o una chica de aspecto albino, sin vacilación alguna, optaría por los segundos, aunque claro está, negros, amerindios, mestizos, zambos y mulatos que presentan albinismo, en cuyo caso, supongo, no me atraerían de a mucho, salvo que me resultaren tan blancos como exóticos. De manera pues, que me fascinan y encantan los chicos y las chicas de piel blanca, de modo que si además de blancos, los chicos y las chicas gozan de condición rubia, es decir, siendo pelirrojos, constituyen toda una debilidad para mi sensible sistema nervioso central y para mi extrema libidinosidad, de tal suerte, que me encantan y atraen los ojos azules, pero sobre todo los ojos verdes, que consiguen producir un poderoso efecto en mis neuronas, pues para mi muy atenta vista, me resultan como unos exóticos estanques, charcos, lagunas o lagos paramunos, de tales condiciones cromáticas, en cuyas aguas me sumerjo hasta hundirme en sus profundidades.

Tras todos los calificativos propios de mi identidad sexual que al inicio de este bizarro relato erótico y sexual acabo de compartirles a Ustedes, mis apreciados lectores, y como el profundo sexoadicto que soy, siempre me encuentro pensando en sexo, tanto despierto como dormido, de modo que a cada instante me vienen a la mente y a mi inquieta imaginación, las imágenes de huevos, de chimbos, de prepucios y de glandes, entratándose de chicos y de sus atributos; mientras que si de chicas se trata, aunque éstas me atraen sólo en un 25%, también me vienen a mi mente e imaginación, sus tetas, a las que llamo domingas; sus aréolas, sus pezones, sus coños y sus clítoris; lo mismo que imágenes de ayuntamientos sexuales y de faenas de sexo oral entre chicos, entre chicos y chicas, y entre chicas, lo mismo que faenas de sexo entre tres (3) y más chicos, tanto del mismo como de diferente sexo, incluyendo además, los muy bizarros actos autoestimulativos de la selfsuck o autofellatio, tanto míos como entre mis actores porno favoritos del ciberespacio, al igual que imágenes de copiosas e interminables corridas, como las que disfruto permanentemente por parte de los actores porno de la firma Belami, protagonizadas por los apuestos, guapos y atractivos chicos, llamados Adam Archuleta, Andre Boleyn y Kris Evans, a quienes cabe adicionar el nombre de otro actor porno de Belami, ya entrado en años, y no muy guapo o atractivo para mi gusto, pero quien también se corre a cántaros; y también vale la pena adicionar los nombres de Billy Dexter y Dominik Trojan, quienes en el mejor vídeo porno que protagonizan, se corren copiosa y alternadamente el uno en el rostro del otro, bañándose mutuamente con su exquisita, espesa y blanca leche.

Ya desde mi más temprana infancia, se desarrollaron mis representaciones eróticas y sexuales. Hacia los cinco (5) años de edad, recuerdo haber tenido mi primera erección, la cual fue bastante intensa, y que yo intentaba aliviar comprimiendo fuertemente mi impúber e infantil pene con mis manos. En adelante sería muy frecuente que tuviera muy intensas y prolongadas erecciones, pero mi inocencia me impedía comprender a qué se debían, y en qué consistía la excitación y el placer que sentía, limitándome, como dije, a comprimir mi endurecido y enhiesto chimbo, como intentando reducir su tamaño, su dureza y su temple, pues tal situación me resultaba un tanto incómoda, antes que excitante o placentera, tal cual me sigue resultando hoy en día, cuando en horas de la madrugada, o al amanecer, despierto bajo alguna tremenda erección, que ciertamente me incomoda, como si tal sensación en mi endurecido chimbo, me produjera una gran un sentimiento de gran culpa o vergüenza, en lugar de animarme a aprovechar la intensa excitación, para entregarme a una buena puñeta, por lo cual, al igual que en mi niñez, intento reducir la erección de mi chimbo, comprimiéndolo con mis manos. Recuerdo que en varias oportunidades soñaba viendo cómo mi glande, compacto y dilatado, se me desprendía del tronco del chimbo, cual si fuera un accesorio, volviendo a colocarlo yo mismo sobre el tronco, como si lo atornillara en éste de nuevo, o como si se tratara de un accesorio, o de un inocente e infantil juego de lego. Así mismo, también soñaba que les chupaba el glande y el chimbo a mis vecinitos y compañeritos de la escuela. Hacia los siete (7) años de edad, de manera inocente, comencé a estimular mi glande junto al retrete cuando iba a orinar al baño, provocando una deliciosa y excitante erección en mi chimbo, la cual conseguía punzando mi glande con el palillo de un copito de algodón, el cual retiraba, tocándome el glande con el extremo desnudo del palillo plástico y de color azul, provocándome un placer inmenso, y unas inmediatas, intensas, y sostenidas erecciones. Alrededor de mis diez (10) años de edad, compartí algo de sexo inocente e infantil con una chiquilla un par de años menor que yo, blanquita y pecosa, quien vivía justo enseguida de mi casa, con la cual me besaba por largos e intensos ratos en los resquicios de las entradas a las casas de la cuadra, y hasta en el garaje de la suya. Los besos y caricias conseguían excitarme y calentarme, al punto de provocarme unas erecciones tremendas, las cuales exhibía ante ella, mostrándole mi chimbo erecto, el cual ella me tocaba, para seguidamente también ella mostrarme su rudimentario y estrecho coñito. Las últimas sensaciones eróticas y erógenas que con ella pude gozar, vivir y experimentar, consistieron en montar sentados en una patineta, estando ella adelante y yo atrás, posición que yo aprovechaba para sostenerme tomándola de su pecho, pudiendo yo percibir su par de pequeñas teticas, apenas empezando a crecer y desarrollarse. Hacia los once (11) años de edad me empecé a masturbar a conciencia. La primera vez que me entregué a un pajazo, haciéndolo de manera un tanto consciente, fue en una tarde, y lo hice aprovechando que mi madre dormía profundamente, mientras mi padre se encontraba laborando, y mi hermanita Natalia estaba en su cuarto, entregada a sus tareas del colegio; me masturbé sentado en las escaleras de mi casa, que iban hasta la azotea, y tras batirme mi nada entrenado chimbo, llegué al orgasmo, pero sin surtir ni una sola gota del cristalino y viscoso précum, que hoy día vierto abundantemente, y que acumulo para lubricar mis pezones, a fin de frotarlos para animar y acompañar mis cuotidianas, acostumbradas, y muy frenéticas puñetas. Obviamente, tras mi primera puñeta, tampoco conseguí surtir ni una sola gota de leche, muy a pesar de haber llegado a un orgasmo sumamente intenso. La siguiente vez que me masturbé, lo hice en las primeras horas de la noche, sentado en las escaleras junto a la puerta de la calle, mientras mis padres se encontraban en el segundo piso de la casa; recuerdo que lo disfruté muchísimo, pues le estuve dando frenéticamente a la zambomba por un muy buen rato, con extrema fuerza, velocidad e intensidad, llegando a un estupendo orgasmo, pero tampoco eyaculé en esta ocasión, y dado que fue mi segunda puñeta, y en razón, además, de la extrema fuerza que apliqué con mi mano sobre mi chimbo, al siguiente día observé cómo tanto el glande como mi prepucio, se encontraban cubiertos por unas manchas violáceas, las cuales me duraron un par de días. En adelante me masturbaría muy a menudo, tanto como un mórbido y libidinoso primate, incluso varias veces al día, ya fuera en mi cuarto, en el baño, tomando el sol en la terraza, o en la sala de la casa, si mis padres y mi hermana no estaban; me masturbaba incluso en patines, rodando sobre ellos completamente desnudo, a lo largo del pasillo de mi casa. De manera que a partir de los doce (12) años, me habría de masturbar cada vez con una mayor frecuencia, todos los días, e incluso, como acabo de decirles a mis morbosos, apreciados, e invaluables lectores, varias veces al día, quizás unas tres (3), o hasta cuatro (4) veces, de tal manera que me llegué a preocupar por mi salud física, emocional y mental, al punto de proponerme, incluso anotando la frase “No me masturbo más, por mi bien”, en algún cuaderno, creyendo que así conjuraría o neutralizaría mi muy viciosa, mórbida, patológica, y enfermiza adicción a la masturbación, que constituyó, para mí, el primer nivel en mi escalada de una profunda y total sexoadicción, que en adelante, y hasta los días de hoy, se ha venido manifestando en otras variables maneras, tales como la sexoadicción a la pornografía; a la lectura de relatos eróticos y sexuales (como el que ahora mismo escribo), en extremo mórbidos, guarros y bizarros, sobre todo de índole filial e incestuosa, sobre relaciones sexuales entre hermanos y hermanas del mismo o de diferente sexo; a la selfsuck o autofellatio; a la cópula con chicos y chicas, entre otras sexoadicciones, entre parafílicas y fetichistas. Pero nunca llegué a cumplir tal propósito. Por otro lado, desde que me entregué a la práctica de la masturbación, me he tomado con suma frecuencia la leche que expulso tras el orgasmo y la eyaculación, leche que es bastante espesa y blanca, y de un sabor ciertamente ácido. Pero recuerdo que cuando conseguía evitar la eyaculación por el lapso de un par de semanas, la leche que surtía era un tanto amarillenta y menos espesa, con la misma consistencia que presenta la gelatina cuando deja de estar fría, pero lamentablemente, si me la llegué a beber, no recuerdo su sabor. En clase de 6° grado de primaria, cuatro (4) compañeros que se sentaban cerca de mí, se mostraron sus chimbos, uno de los cuales, el exhibido por Edwin, pude apreciar en toda su magnitud, pues se encontraba completamente enhiesto, y como pude observar, puedo dar fe de que se veía ciertamente prominente y apetecible, pues su portador era un tanto guapo, y de piel blanca, tal cual me atraen los chicos y las chicas. Uno de aquellos compañeritos, llamado Sebastián, sumamente guapo y muy blanco, nos comentó cómo espiaba a su hermana mayor, de unos 16 años, llegando a verla completamente desnuda, siendo testigo de sus nalgas prietas, turgentes, redondas, y levantadas; de sus prominentes tetas en forma de peras o merengues, también levantadas; coronadas por unos también pronunciados pezones sonrosados; y de su pequeño coño, cubierto por una abundante vellosidad, la cual, según nos aseguró, era de la misma tonalidad cromática que su largo y lacio cabello, es decir, de un castaño claro. En los meses que siguieron a mi descubrimiento de la autoestimulación que descubrí al iniciarme en la práctica de la masturbación a la que me entregué cuotidiana y excesivamente, di un paso más en el sendero de la autoestimulación sexual, pues descubrí que podía practicar ni más ni menos que la autofellatio (en idioma latín), autofelación (en idioma castellano), o selfsuck (en idioma inglés), aunque para entonces desconocía las denominaciones de tan bizarra, y muy excitante y placentera práctica autoestimulativa, de tal suerte, que la primera vez que la intenté, di lugar a ella, poniendo un poco de salsa de tomate sobre mi glande, consiguiendo chuparlo, inclinando la cabeza hacia mi chimbo. Hacia los trece (13) años de edad, mis padres contrataron el servicio de televisión por cable, de modo que pasaba horas durante las madrugadas, sobre todo los días viernes y sábado, esperando poder ver escenas de sexo, y sobre todo algunos pares de tetas, que era lo único que mostraban (salvo algún chimbo fláccido que en alguna oportunidad pude apreciar) en los pocos programas eróticos de los canales HBO y Cinemax, lo mismo que en una serie de televisión erótica titulada La Serie Rosa. Cuando contaba los catorce (14) años de edad, pasé dos (2) semanas en casa de mi abuela paterna, junto con mi primo Maurice. En una ocasión, mi primo se encontraba en la habitación de nuestro tío Joseph, ordenando su cuarto, que era un completo caos. Entonces mi primo Maurice me entregó un alijo de revistas porno xxx, que estuve viendo una tras otra, página por página, como si recuperara el tiempo perdido, poniéndome al día en complacer mi lasciva vista, y descubrir por vez primera, y a todo color, los atributos sexuales de hombres y mujeres, lamentablemente de elevada edad, y de conocer por vez primera, y a todo color, las prácticas sexuales de la cópula y del sexo oral. Hacia los quince (15) años de edad, al reunirme con los chicos del vecindario, varios de quienes teníamos en nuestras casas el servicio de televisión por cable, compartíamos nuestras experiencias viendo los pocos programas de pornografía más bien suave que hace unas líneas mencioné. En una ocasión, tras compartir lo que acabo de relatar, uno de nuestros vecinos, llamado Ricardo, nos preguntó si en tales programas mostraban el momento cuando el hombre se corre. La respuesta, obviamente era no, pero yo, al ser muy perceptivo, agudo y perspicaz, inmediatamente comprendí que Ricardo había visto vídeos de pornografía para nada suave o moderada como yo, sino auténticos vídeos de porno extremo o XXX, que además no había visto por sí mismo, sino bajo la facilitación de una familia donde él y varios de los vecinos acudían día tras día, ni más ni menos que la familia de nuestro vecino Juan Guillermo, dada la hospitalidad de los padres de éste. Entonces yo me atreví a decirles a los chicos con quienes estaba platicando, que podríamos ver un vídeo de porno extremo, fuerte y XXX, en la casa de Juan Guillermo, quien desde luego no se encontraba presente. Obviamente Ricardo le fue con el chisme a los padres de Juan Guillermo, llamados Antonio y Sonya, de modo que la siguiente vez que los visité, fui confrontado respecto de mi comentario, pero tal cual yo lo había supuesto, confirmaron mi suposición, a tal punto, que nos invitaron a todos los chicos presentes, a ver un vídeo porno XXX, el cual, al siguiente día, mi vecino y amigo Juan Guillermo, fue a alquilar en una videotienda, cubriendo el precio del alquiler con el aporte de cada uno de los vecinos que lo veríamos. Acudimos pues, unos cinco (5) amigos y vecinos de Juan Guillermo, a su casa, al caer la noche, para ver el vídeo porno XXX titulado La Fiesta de Ginger, la cual resultamos viendo en compañía de la señora Sonya, y de su esposo, el señor Antonio, padres de Juan Guillermo, actuando como anfitriones, quienes seguramente nos acompañaron, con el propósito de que no pasara algo fuera de lo normal. El morboso y cachondo vídeo que se inició con escenas de Ginger, una de las protagonistas, masturbándose a tope en el baño, con un largo dildo, el cual, dentro de la trama de la cachonda película, era llamado como la varita mágica. Al rodar el vídeo porno, el muy avezado Juan Guillermo conseguía hacer aparecer imágenes fijas de las corridas o mamadas del cachondo vídeo. Dado que los señores anfitriones tenían certeza sobre el hecho de que yo estaba viendo por vez primera un vídeo pornográfico de contenido XXX, doña Sonya, cuando en el vídeo, una de las chicas estaba siendo follada desde atrás de su cuerpo, doña Sonya procedió a aclararme: “Pero no es por el culo Esteban”. Recuerdo cómo, al impresionarme sumamente al ver en el vídeo a la cachonda y protagonista Ginger, quien le daba nombre al film XXX, dándose todo el gusto al masturbarse a tope con su vibrador, expresando un morbo inenarrable, yo dije en voz alta la expresión “demente”, siendo contradicho por uno de los atentos vecinos que nos acompañaban, llamado Lázaro. El hecho es que un par de días después visité nuevamente la casa de mi vecino Juan Guillermo, encontrando sólo a su madre, doña Sonya, y a su hermana, un par de años menor, llamada Milena. Entonces, tras saludar a doña Sonya en la cocina, ella me expresó que todavía no habían devuelto la película XXX a la videotienda, ofreciéndome volver a verla, no sé si para burlarse de mí como un mocoso morboso, enfermo, y al tope pajizo, pues después de todo, yo había dado lugar al alquiler de la película por un comentario tan perspicaz como imprudente. Yo acepté la propuesta, y enseguida doña Sonya le pidió a su hija Milena que pusiera a rodar la cinta en el VHS, por lo cual pude disfrutar nuevamente del morboso y cachondo vídeo porno XXX, pero esta vez a solas, aunque no recuerdo cuánto lo disfruté, al punto de que quizás no lo disfruté en absoluto, pues con todo lo cachondo y mórbido que ya era yo para entonces, el vídeo resultaba sumamente fuerte hasta para mí. Interregno extraordinario: Dado que me encuentro relatando para Ustedes, mis distinguidos, apreciados, y muy morbosos lectores, mi primer experiencia viendo un vídeo XXX, quiero dejar constancia explícita y escrita sobre cómo, mientras escribo las presentes líneas de este relato erótico, sexual, incestuoso, y bizarro relato, me encuentro entregado a una mediana puñeta, animada por la colocación de una pinza que comprime fuertemente mi muy sensible pezón izquierdo, mientras alterno viendo un poderoso vídeo porno XXX, que está entre los primeros que pude disfrutar al comenzar a navegar por los inmensos, inconmensurables, e infinitos mares y océanos del pornociberespacio, titulado Beauty like in former times, protagonizado por dos (2) de mis actores porno favoritos, ni más ni menos que Billy Dexter, y Dominik Trojan, quienes al interior de una inmensa casa, cuyas paredes y techo están pintados de un color azul celeste, alternado por nubarrones blancos, proceden a follarse mutuamente, de modo que Dexter, estando hincado de rodillas sobre las escaleras, es follado por Trojan desde atrás, exhibiendo unas suculentas nalgas prietas, turgentes, levantadas y redondas, entre las cuales se encuentra un sublime orto, o como yo le llamo, leondro, al final de una entrada de forma triangular; mientras que seguidamente, Trojan, a su vez, es follado por Dexter, quien se encuentra ahora sentado sobre las escaleras, siendo poderosamente cabalgado por Trojan sobre su chimbo, quien simultáneamente se entrega a una frenética puñeta. El muy morboso y cachondo vídeo se inicia con Dominik Trojan y Billy Dexter puestos de pie contra la blanca baranda de las escaleras del salón, comiéndose a besos, para después Trojan ir bajando hacia el pecho de Dexter, deteniéndose un instante en su pezón izquierdo, para seguir bajando hacia su vientre, colmándolo de besos, pasando por un instante fugaz por su ombligo, para luego, plenamente erecto, sentarse en las escaleras del salón de la casa, brindándole una frenética y poderosa chupada y mamada al chimbo de Billy Dexter, quien se encuentra de pie contra la blanca baranda de las escaleras, poniendo una cara y unos gestos de cachondo, caliente, lascivo, lujurioso, morboso, y enfermo perdido, moviendo con avidez sus labios, como resoplando o lanzando suaves bufidos como todo un joven y semental espécimen bovino, pleno de gusto, gozo, excitación, placer, y total morbo; mientras Trojan acompaña su excepcional mamada, con una intensa puñeta sobre su propio chimbo; de modo que ambos se prodigan unas poderosas chupadas, mamadas y comidas de sus chimbos y de sus huevos, pues Billy Dexter, tras recibir el muy noble servicio de Dominik Trojan, cuyos labios totalmente rojos, contrastan con el color claro de la piel del chimbo de Dexter; de modo que un rato después, Trojan se pone en pie, ofreciéndole su paquete a su compañero de faena, a fin de recibir él mismo, los nobles servicios de Dexter, quien puesto de rodillas sobre la escalera, se da todo un festín con el enhiesto y duro chimbo de Trojan, de modo que tras un par de minutos, Trojan se sienta en la muy blanca baranda del segundo nivel del salón, que contrasta con el color azul de las paredes y del techo, poblado por delgadas nubes blancas, de modo que su pierna derecha queda hacia el vacío, para recibir una frenética felación por parte de Dexter, quien pasa a darse gusto al tope con el chimbo y con el par de huevos de Trojan, tras lo cual, pasan a follarse el uno al otro, como les he narrado al comenzar la narración del cachondo vídeo, hasta finalizar corriéndose copiosamente cada uno de ellos en la cara del otro, lanzándose varios chorros de lefa, hasta colmarse de blanca y espesa leche. (Fin del Interregno extraordinario) Volviendo con mi primera experiencia viendo una fuerte película porno XXX, así fue como por vez primera pude disfrutar de un tal vídeo, y de condición heterosexual, apreciando por primer vez, en formato fílmico y a todo color, varios pares de tetas, un par de coños, algunos chimbos de buen tamaño, y varios pares de huevos, pero quizás por tratarse de la primera vez, no surtieron el efecto lascivo, de excitación, placer y satisfacción, que sí he conseguido a partir de un par de años después, cuando tomé conciencia de mis deseos, pulsiones, fijaciones, orientaciones, preferencias, varias decenas de parafilias, que oscilan entre la participación de artilugios y artificios de variable utilidad, para acompañar la masturbación o el coito, ya entre dos (2) chicos, ya entre un chico y una chica, ya tratándose de tríos u orgías sexuales entre un número indeterminado de partícipes articulando elementos como el morbo sexual del hecho correspondiente, si se trata de un fetiche sexual o contienen alguno, y si se trata de una parafilia, y qué tan novedoso pueda ser, de modo que hasta hoy, como sexoadicto extremo en toda la extensión de la palabra, también soy un adicto a la pornografía XXX, sobre todo si se trata de sexo oral entre chicos guapos, atractivos, jóvenes, de piel blanca; o si se trata de chicas también guapas, jóvenes, atractivas, y de piel blanca, dotadas de unos buenos pares de tetas, pues éstas, y sus pezones, son objeto de mi casi total deseo, sólo superados por mi fijación por los huevos, los chimbos, sus prepucios y sus glandes, lo mismo que por las corridas de unos buenos sementales, y por la leche que surten. Por otro lado, creo que hay que dar lugar a un libro que registre los records de competencias de índole sexual, tales como el mayor tiempo follando, masturbándose, autofelándose, o practicando la autocunnilingus (en el caso de las mujeres), corriéndose, lanzando el mayor número de chorros o borbotones de leche, la mayor distancia al lanzar un chorro de leche, consiguiendo el mayor número de orgasmos en determinado tiempo, llenando recipientes con leche o con précum, entre otras, para dar lugar a un libro que registre tales resultados bajo el título de los Sexual World Records, en todas las categorías posibles y dignas de serlo, consiguiendo registrar con exactitud, las mayores dimensiones de los órganos sexuales de hombres, mujeres y personas hermafroditas (o como se denominan ahora, andróginas o intersexuales), de modo que sean registrados los chimbos más largos, los más gruesos, los huevos más prominentes, los coños más anchos, los clítoris más largos o pronunciados, las tetas y los pezones más grandes, y los más pronunciados, entre otros. Como expuse algunas líneas arriba, me hice un completo adicto a la masturbación, de tal suerte que mis temores sobre mi salud física resultaron ciertos, pues hasta el final de mi adolescencia padecí un profundo cuadro de eyaculación precoz, el cual sólo conseguí superar cuando tras probar la marihuana, me masturbé bajo sus poderosos efectos, con un resultado tan favorable, que en adelante pude controlar completamente el momento del orgasmo y la consiguiente eyaculación, los cuales llegué a controlar total y completamente, de un modo tal, que desde entonces, los efectos señalados, sólo se producen si es ésa mi voluntad, de tal suerte, que ahora puedo permanecer largamente en el estado de meseta, que es el de mayor excitación, y que precede al clímax del orgasmo y la eyaculación. Pero mi excepcional capacidad para controlar a plenitud, tanto el orgasmo como la eyaculación, es de tal intensidad y magnitud, que he llegado a pasar hasta tres o cuatro meses, matándome por cuenta de prolongadas, intensas, y desaforadas puñetas, durante faenas interminables de autoestimulación sexual. En cuanto a las maneras en que he llegado a conseguir darme gran gusto, estimulación y placer en la práctica de la masturbación, debo decir, en primer lugar, que progresivamente dejé de hacerlo con toda la palma y los dedos de mi mano derecha, y en cambio lo hago sólo aplicando los dedos pulgar e índice sobre el prepucio, a la altura del extremo del glande, sin bajar totalmente el prepucio, pues así consigo una mayor excitación, un mayor estímulo, y un mayor sostenimiento de la puñeta, a fin de prolongar la excitación y evitar llegar a un inminente orgasmo y la consecuente eyaculación. Algo que me resulta sumamente excitante y placentero para animar mis puñetas, es aprovechar, cuando al expulsar el précum, cubriendo y lubricando la muy sensible parte inferior del glande, procedo, al desplegar la puñeta, al frotar aquélla con la parte lateral izquierda de mi dedo índice. Cuando consigo estar extremadamente excitado, estimulado y cachondo, de modo que me encuentre erecto al tope, con el chimbo sumamente duro y enhiesto, y con los huevos completamente contraídos, duros y compactos, formando una esfera perfecta, consigo masturbarme plena, completa y satisfactoriamente, con tan sólo tirar del escroto, es decir, tirando de la bolsa de mi par de huevos, consiguiendo un efecto similar a la autoestimulación del chimbo, como si éste fuera autónomo respecto del resto de mi cuerpo, cual si tuviera una vida propia. Tras un par de años después de haber iniciado la práctica de la masturbación, descubrí cuán excitante y placentero resulta bambolear mi chimbo moviendo mi cuerpo, cuando aquél se encuentra erecto, ya completamente, o al menos parcialmente, es decir, en un 50%, haciéndolo danzar cachondamente. Hacia los 18 años, procedí a perforar un cojín de espuma sintética, de tal manera que simulara un coño, para después meter dentro una bolsa plástica, a fin de masturbarme metiendo en ella mi erecto y endurecido chimbo, lo cual apenas me resultó medianamente excitante, placentero, y grato, aunque ciertamente novedoso; al respecto, hace un par de días, en Youtube, encontré un vídeo en el que una mujer de mediana edad, hace una demostración de cómo elaborar un coño, utilizando un recipiente, dentro del cual se ponen un par de esponjas, para entre ellas ubicar un guante de látex; de modo que en las próximas horas o en los próximos días, intentaré seguir las sencillas y simples instrucciones del vídeo, a fin de elaborar un artificial coño, que le sirva de compañía a mi prominente y ansioso chimbo. Otra modalidad de masturbación que hacia la misma edad practiqué en una ocasión, consistió en frotarme con la parte interna de una cáscara de plátano maduro, pues es suave y pringosa. También he llegado a masturbarme entumeciendo previamente mi brazo derecho, comprimiéndolo al acostarme y dejarlo bajo mi espalda, a fin de que una vez entumecido, al practicarme la puñeta, conseguir la sensación de que no soy yo, sino otra persona, quien me está masturbando. También suelo animar mis pajas aplicándome en el chimbo la poderosa succión de una bomba de vacío, lo mismo que la succión de una bomba de hule en el glande, consiguiendo, con ambos artilugios, una poderosa excitación y estimulación del glande y del chimbo, al punto de surtir una copiosa expulsión de précum. Además, he llegado a masturbarme bañando mi chimbo en aceite, o aplicando en el glande y en su ojete, substancias picantes como el chile o ají, pimienta, o substancias como el gel y el jengibre, crema dental, cremas mentoladas, o también substancias pringosas como el dulce, y la glicerina, lo mismo que líquidos calientes o fríos, e incluso hielo; pero es la fécula de maíz, una de las substancias que mejor estimulan y excitan mi glande y mis pezones, a fin de follar, masturbarme, o frotar los últimos, principalmente mi pezón izquierdo, que resulta ser el más sensible; el efecto de suma excitación y estimulación que se consigue con la fécula de maíz, obedece a su extrema suavidad y muy fina textura. Por otro lado, siempre que me masturbo, lo hago mientras froto y estimulo mi muy sensible pezón izquierdo, lo cual hago generalmente con un cepillo de dientes, humedecido con mi précum y con agua, o impregnado con las substancias que acabo de indicar. También lo hago con el rodillo de un encendedor, incluso caliente. Otro estímulo que le brindo a mis pezones, consiste en la aplicación de la manguera de la bomba de vacío con que succiono mi prominente, enhiesto, y endurecido chimbo; consiguiendo, mediante la aplicación de la manguera sobre mis pezones, que éstos se dilaten, se pronuncien, se erecten, y se endurezcan al tope. Una más de las formas extremas en que he llegado a animar mis muy cachondas, excitantes, y extremas puñetas, consiste en hacerme picar en los pezones, por los soldados de unas pequeñas hormigas rojizas, suficientemente ponzoñosas como para producir un elevadísimo placer en las que no son sólo regiones o habitáculos erógenos tanto entre las mujeres, como entre los hombres, y particularmente en mí, cuyos pezones no sólo resultan sumamente sensibles, sino que por su forma, textura, y estructura, siempre imagino que son en mi cuerpo, algo así como un par de pequeños glandes adicionales, razón por la cual, permanentemente froto, estiro, retuerzo, lamo, y succiono con artilugios con efecto de poderosas ventosas. Desde hace más de seis (6) años, cuando me hice picar por hormigas soldado en mi muy sensible pezón izquierdo, dada la elevada excitación que tal acto bizarro me produjo, llegué a capturar un puñado de ponzoñosas abejas, las cuales se estaban dando, junto a decenas de ellas, libando el polen de las flores de un espécimen de palmera areca, la cual es muy común en varios barrios de Madrid, pero no llegué a tener el valor y la valentía suficientes para provocarme la fuerte picazón, de manera que se trata de un acto que sigue pendiente. Sin embargo, mi historia con la excitación producida por ponzoñosos insectos se remonta a una curiosa anécdota que tuve hacia mi 16 o 17 años de edad, y tuvo como protagonista, no sé si a una abeja, a un abejorro, o a una avispa; aunque dado su tamaño, creo que se trató de un abejorro, pero en todo caso, estoy plenamente seguro de que se trató de un himenóptero volador. El hecho es que estando en la terraza de mi casa tomando el sol desnudo, y entregado a una frenética puñeta, de pronto apareció el ponzoñoso insecto volador, que cual si se tratara de un diminuto dron, se fue justo a por el pronunciado prepucio, que en ese momento cubría mi dilatado y estimulado glande, pues aunque me encontraba entregado a una desaforada puñeta, mi chimbo tenía una erección que sólo llegaba al 50%, siendo en ese instante, sorprendido por el victimario y ponzoñoso insecto volador, que tras alcanzar mi chimbo, inmediatamente procedió a clavarme su poderoso aguijón en tan sensible parte de mi pene. La experiencia fue sin duda tan inusitada y sorprendente, como excitante y grata, pues me produjo una intensa y sostenida erección por parte de mi muy estimulado chimbo, de modo que seguí entregándome a mi interrumpida puñeta, bajo un estupendo sol y al aire libre que me permitía estar en la azotea de la casa; consiguiendo disfrutar tanto el sorprendente regalo que la diosa Natura me prodigó, al enviar al ponzoñoso himenóptero a mi encuentro y al de mi chimbo, que en un instante se encontraba ya prominente, enhiesto, y hasta el tope endurecido. Supongo que el insecto alado llegó a picarme, tras verse atraído por el color de mi chimbo descubierto y desnudo, decidiéndose a visitar lo que le parecía ser una suculenta flor, dado el color rojizo de mi pronunciado glande, la floricolorida cabezota del también pronunciado chimbo de 23 cm. de largo; y tras comprobar que no se trataba de una exótica flor, se sintió amenazado, picándome como una instintiva respuesta defensiva ante un eventual e inminente peligro para su vida. Lamentablemente, los himenópteros como las abejas, pierden la vida tras clavar su aguijón, razón por la cual, aunque hubiera capturado a mi pequeño, alado, y volador agresor, éste no me habría brindado ni siquiera una segunda picazón. Siguiendo con las formas y maneras extremas con que he llegado a estimular mi chimbo, mi glande, y mis pezones, pues he llegado a masturbarme tras aplicar la electricidad del cable telefónico en mis pezones, en la muy sensible parte inferior de mi glande, en la entrada de mi ojete, y también en su interior, práctica tan mórbida como bizarra, dado el poderoso estímulo y la tremenda excitación, que aun los bajos niveles de electricidad, provocan en mi sistema nervioso, y en las zonas erógenas donde es aplicada la electricidad. Por otro lado, en razón de la total flexibilidad de mi cuerpo, suelo lamer mi muy sensible pezón izquierdo, a fin de conseguir un mayor estímulo, y una mayor excitación sin par, para seguidamente proceder a frotármelo con un cepillo de dientes, con sus cerdas bañadas en mi viscoso y cristalino précum, para animar mis frenéticas, desaforadas, y cuotidianas puñetas, en las cuales fustigo al tope mi chimbo, comprimiendo, estrujando, y magreando con variados niveles de fuerza, velocidad, intensidad, la bolsa de mi par de huevos, de suerte que frecuentemente me masturbo limitándome a jalar hacia arriba y hacia abajo el escroto, la bolsa de mis huevos. Me encanta la sensación de excitación, y absoluta belleza estética, que evidencio cuando la bolsa de mis huevos se encuentra totalmente contraída y compacta, formando una perfecta esfera. Algunas veces comprimo con cauchos o resortes elásticos la bolsa de mis huevos, o la base de mi chimbo, o ambas a la vez, cuando éste se encuentra en extremo duro, erecto y enhiesto, a fin de mantener la erección del chimbo y la dilatación del glande. Y también he llegado a sujetarme objetos pesados al chimbo, con la intención de hacerlo crecer, pero lamentablemente, sin resultados positivos, aun cuando tengo entendido que entre algunas etnias negras del continente africano, los hombres, ya de por sí dotados por la Diosa Natura con unos chimbos que superan el promedio de la longitud que tienen los chimbos en el resto del mundo, incluyendo a los hombres de origen caucásico y europeo, por no hablar de los diminutos chimbos propios de los hombres de raza amarilla, como los chinos, los coreanos, y los japoneses, cuyo promedio de longitud es de unos doce (12) o trece (13) cm. Entre los hombres de algunos pueblos y etnias del África Negra, puede ser común que consigan que sus ya prominentes chimbos, crezcan varios centímetros más mediante técnicas como la comentada líneas arriba. También practico, ocasionalmente, el llamado sounding, al introducir un termómetro por el ojete de mi glande, artilugio que por estar formado por cristal, entra perfectamente por el ojete lubricado por précum, provocando un poderoso efecto de placer, excitación, y satisfacción, al estimular el glande desde el interior, provocando, a su vez, el incremento en la producción del viscoso y cristalino précum, tan valorado por mí, al formar parte del circuito de estímulos con que acompaño y animo ms frenéticas puñetas, y mis desenfrenadas cópulas con chicos y con chicas. En el mismo sentido, suelo animar mis muy frenéticas y cuotidianas puñetas, acoplando el ojete de mi glande, una vez que rezuma mi lúbrico précum, con mi muy sensible pezón izquierdo, erectándolo y endureciéndolo para tan morboso efecto. De igual manera, disfruto sumamente surtiendo mis copiosas cantidades de cristalino y viscoso précum, depositándolo en pequeños o medianos recipientes, haciendo caer en ellos los numerosos borbotones desde lo más alto que puedo.

Cuando cursaba el segundo (2°) grado de bachillerato, contando con apenas 16 años de edad, nuestro profesor de educación física y deportes, quiso seleccionar los estudiantes más aptos y en mejor condición física, atlética y fisiológica, a fin de participar en las competencias atléticas y deportivas del torneo interclases, representando a la Institución frente a las demás instituciones educativas de Madrid. A tal efecto, nos concentraron en el coliseo multideportivo del Colegio, haciéndonos desnudar a todos, formando una enorme U de lados rectos, lo que me puso tremendamente nervioso, encontrándome yo en toda la mitad de la U, no pudiendo evitar mirar de reojo la desnudez de mis compañeros, uno de los cuales, situado en el extremo derecho de la U, se exhibía luciendo un prominente chimbo, que aunque fláccido, resultaba sumamente enorme, tanto así, que me conmocionó profundamente. Durante el último año de secundaria, me hice muy amigo de un compañero de otro grupo de la Institución, llamado Vladimir, de suerte que diariamente, tras el final de las clases al medio día, nos íbamos a pie hasta nuestras casas. Vladimir es alto, muy blanco, casi rubio, por lo cual llegué a enamorarme de él, pero sin éxito alguno. Cuando llegábamos a su barrio, llamado Villas de Occidente, a veces compartíamos algunas palabras con otro chico, de quien nunca supe su nombre, pero quien era de piel blanca, sumamente alto, como de más de 1.90 m. de estatura, esbelto, y muy guapo, y tremendamente atractivo, por lo cual me atraía profundamente, además, porque me imaginaba las dimensiones y la forma de su chimbo, seguramente más que prominente, y que a día de hoy imagino con una talla superior a los 23 cm., es decir, superior a la talla de mi chimbo, y tan esbelto como su cuerpo. El barrio Villas de Occidente limita con un pequeño riachuelo llamado La Loca, en cuyas riveras, sobre un pequeño puente, llegué a masturbarme hasta correrme, en razón del morbo de hacerlo en un espacio público. Un par de años después, ya adelantando mis estudios universitarios, me volví a masturbar en una calle solitaria, tan pronto cayó la noche, buscando el morbo que acabo de expresarles. También llegué a masturbarme en un paraje rústico y campestre, aprovechando la soledad, lo mismo que el morbo de hacerlo en sitios solitarios, pero con el infartante riesgo de poder ser sorprendido dándole frenéticamente a la zambomba. Finalmente, también llegué a masturbarme en las cabinas privadas de un café internet, mientras veía vídeos porno de mis actores porno favoritos, y leía relatos de sexo filial, abusando a tal punto del servicio prestado, que me entregué a fumar hachís en una pipa. La faena de puñetas que me propuse conseguir en aquel café fue fallida, pues permanentemente rondaban y me espiaban no pocos hombres mayores y poco agraciados, todos ellos cacorros perdidos. Pero además, los administradores del café recibieron la denuncia de que yo me encontraba en la cabina consumiendo estupefacientes, por lo cual fui amonestado, de manera que opté por abandonar el lugar inmediatamente, dado que no resultaba propicio para complacer en aquel lugar algunos de mis mórbidos y lascivos vicios, que esperaba por un lado satisfacer, y por otro lado, emprender para dar lugar a algún encuentro sexual con algún chico que se encontrara en las cabinas privadas, consiguiendo por ejemplo darme un buen festín con algún prominente chimbo blanco, prominente, y curvado hacia arriba, que es como a mí me gustan los chimbos a los que noblemente sirvo con entrega, veneración, lascivia, morbo, gula, y devoción, cual si se me fuera la vida en ello.

Tras llegar a los 17 años, ya no pude seguir reprimiendo el tremendo deseo sexual de sentir ser penetrado por mi orto, de ser empalado por un buen y prominente chimbo que se alojara en mi anhelante, dispuesto, y hospitalario vientre, de modo que al carecer de información, y de no tener a la mano un dildo, consolador, o vibrador, dada mi profunda inexperiencia al respecto, tomé un plátano verde, le retiré su cáscara, lo bañé en aceite de oliva para lubricarlo, pero obviamente resultaba inapropiado, entonces decidí probar con un artefacto diferente, decidiéndome por una botella de vino, procediendo a lubricar mi orto y el pico de la botella, consiguiendo en esta vez, estimularme con cierto éxito y satisfacción, comenzando pues a conocer y a explorar las sensaciones excitantes que penetrar en mi vientre me produciría, hasta llegar al nivel de lo absolutamente inefable e inenarrable, cuando por gracia y fortuna del destino, pude ser empalado por una bellísima, esbelta, delicada, sensual y muy femenina chica travesti, llamada María Fernanda de Becker, a quien dedicaré unas buenas líneas del presente relato erótico, morboso y sexual relato, que también es de condición y contenidos transgeneristas y travestis, cuya estatura, es de más o menos 1.90 m., y como es apenas de esperar, su principal atributo pende o se levanta entre sus piernas, pues la Diosa Natura le ha prodigado con el muy excepcional privilegio de contar con un hermoso, y como ella, esbelto chimbo de más de 23 cm. de largo, es decir, de mayor tamaño que el mío, y para mi gusto por los chimbos, justamente curvo y levantado, que es la forma en que los chimbos me gustan y me ponen cachondo perdido, el cual no sólo me brindó exquisitos banquetes y festines, para satisfacer mi desaforada gula, avidez y glotonería, y todos mis apetitos, sino que me empaló en varias exquisitas oportunidades, haciéndome ver galaxias, sistemas solares, estrellas, súper novas, planetas, cometas, astros, y hasta agujeros negros increíblemente poderosos, cada vez que su prominente, enhiesto, endurecido, y curvamente levantado chimbo, llegaba hasta el último lugar de mi muy hospitalario, dispuesto, y receptivo vientre. A continuación quise probar unos lápices o marcadores de material plástico y medianamente gruesos, que introduje por mi orto, consiguiendo algo de placer. Pero meses después, al comprar mi primera bomba de vacío para mi apreciado y siempre muy bien y noblemente servido chimbo, con total fervor, entrega, y sacrificio, el ventoso artilugio venía acompañado por un artefacto de baterías que contaba con un cilindro de condición vibratoria, diseñado para poner sobre los huevos, estimulándolos al tope con sus numerosas, fuertes, y veloces vibraciones, consiguiendo obviamente, una excitación placentera y estimulatoria realmente considerable. Yo, sin embargo, le dí al artefacto una función diferente, en razón del hecho muy morboso y cachondo que en las siguientes líneas del muy guarro, bizarro, y a propósito, transgenerista relato erótico y sexual, vengo escribiendo para todos Ustedes, mis dignos, respetados, apreciados, y cachondos lectores de cualquier sexo, género, orientación sexual, o edad, en particular si se ven representados en los personajes y protagonistas que se suceden a lo largo del relato, o si han practicado o desean hacerlo, los diferentes actos sexuales que se exponen en las presentes líneas, ya sean actos sexuales comunes, ordinarios, o corrientes, o ya se trate de perversiones, parafilias, o fantasías sexuales inusuales, extraordinarias, o poco comunes y frecuentes, máxime si consisten en prácticas sexuales en extremo guarras y bizarras, tales como la selfsuck o autofellatio, el sounding, el docking, o el sexo de condición incestuosa o filial entre hermanos y gemelos de igual o diferente sexo. Volviendo con la narración que unas líneas arriba inicié, resulta que aunque siempre me sentí bisexual, me moría tres (3) veces más por los chicos que por las chicas, aun teniendo a mi voluptuosa, atractiva, y muy bella hermana Natalia, siendo muy morbosa y cachonda como yo, al punto de ser tremendamente caliente, guarra, y bizarra, tanto como libertina, llevando, como yo, una vida y una conducta en extremo disolutas; siendo sumamente buena chupando, mamando, y comiéndose un buen chimbo y unos buenos huevos como aquellos con que fui prodigado por la Diosa Natura; lo mismo que follando, cabalgando; y hasta besando; todo lo cual he comprobado de primera mano, por mí mismo, disfrutando directa y materialmente de su voluptuoso y esbelto cuerpo; de sus íntimos atributos, es decir, de sus prietas, redondeadas y levantadas nalgas; de sus prominentes y levantadas tetas, con forma de peras; y de su prominente y abultado coño, digno de ser llamado sapo o peluche, y presidido por un clítoris tan pronunciado, que su apariencia llega a ser glandiforme; y de sus muy nobles servicios en mi chimbo y en mi prominente par de huevos. Desde que tuve uso de razón, conciencia de sí, y conciencia sexual, los chimbos han estado en mi mente, en mi conciencia, en mi subconsciente, en mis instintos, en mis apetitos, en mis sueños, y en mis fantasías sexuales más profundas o permanentes. Por ello, ya llegado a los 17 años, tal cual acabo de narrarles unas líneas arriba, al comenzar el presente párrafo, tuve que meterme varios artilugios por mi orto, satisfaciendo un tanto mi profundo y muy fuerte deseo sexual de ser empalado por un buen y prominente chimbo. Pero tras ello, ya fue el deseo de ser penetrado por un buen chimbo, aunque sin creer posible que me entrara completa y fácilmente, pues no tenía ni idea sobre las dimensiones de mi vientre tras pasar el ojete del orto. Así las cosas, mientras compartía la muy deliciosa actividad sexual de condición morbosa y enfermizamente incestuosa con mi libertina y cachonda hermana Natalia, con chicos y con chicas, muchas veces hermanos y hermanas entre sí, tuve la fortuna, al pasar por una calle del Centro de Madrid, de descubrir que se trataba de una libertina zona de tolerancia, ni más ni menos que de condición transexual y travesti, por lo cual me sentí fuertemente atraído por una de las chicas travestis, quien lucía sumamente alta, esbelta, elegante, exquisita, femenina, atractiva, y sumamente bella, sobre todo su rostro y sus ojos, y por si fuera poco de piel blanca, tal cual me gusta que sean los chicos y las chicas con quienes llego a practicar el sexo. Entonces me acerqué a ella y le dije “Hola guapa”, a lo que ella me respondió diciéndome “Hola. ¿Cómo estás?”. A lo que yo le respondí diciéndole: “Bien, gracias. Soy Esteban, ¿Cuál es tu nombre?”, recibiendo por respuesta: “Me llamo María Fernanda”. Entonces le expresé cuán guapa y atractiva me resultaba, y la invité a que estuviéramos juntos; de manera que enseguida entramos en un cuarto de alquiler, donde disfruté las dimensiones y proporciones de su cuerpo y de sus atributos, gozando no sólo de unas muy buenas y suculentas nalgas, redondas, prietas, turgentes y levantadas, sino también de un buen par de huevos, sobre los cuales se levanta un prominente chimbo, que en estado de total erección, resultó alcanzar los increíbles 21 cm. de largo; sin embargo, en este primer encuentro sexual con esta travesti sin par, cuyo nombre completo resultó ser María Fernanda de Becker, no llegué a permitir que me follara, limitándome a tocar y tomar con mis manos su prominente paquete, ocultado por sus bragas, y tras retirarlas, me permití tomar con mi mano derecha sus abultados huevos, y su enorme, erecto, y endurecido chimbo, tan levantado como esbelto. Dado que esta bellísima chica travesti superó en creces mis expectativas estéticas y sexuales, me llevé atesorando la tarjeta de presentación, quien resultó vivir en un cuarto de hotel en el Centro de Madrid; por lo cual, la siguiente semana le llamé telefónicamente, acordando con ella que me recibiría esa misma noche, hacia las 7:00 P.M. Tan pronto llamé a su puerta, la abrió y me recibió cubierta por una bata o albornoz obscuro, haciéndome pasar, entrando así en un cuarto muy pequeño en comparación con el metro noventa (1.90 m.) de estatura de mi muy esbelta, delicada, femenina, y glamurosa anfitriona. De modo que en el cuarto sólo había, aparte de una pequeña cocina, un baño, y una cama, un cómodo sofá, al que María Fernanda de Becker me invitó a sentarme junto a ella. Entonces, para romper el hielo compartimos algunas palabras, poniéndonos al tanto de nuestras labores y quehaceres, comentándome ella que hacía cuatro (4) meses se había marchado de casa de sus padres, en razón de que cuando tomó la decisión de adoptar externamente su condición femenina, es decir, su identidad como mujer, su padre lo había reprobado, expresando: “Eso sí no lo voy a permitir yo”. De modo que tomó la decisión de abandonar su casa, no obstante recibir el apoyo incondicional del resto de su familia, es decir, de su madre, de sus dos (2) hermanas, y de sus dos (2) hermanos, quienes siempre le habían amado, quizás por ser el menor o la menor de todos los hijos; y también quizás, porque desde niño, habían pensado que era homosexual, en razón de su amaneramiento, delicadeza, y femineidad. Me comentó que tras marcharse de su hogar, se había refugiado en casa de una querida tía, quien vivía, además, con su hijo de veinte (20) años, es decir, un primo suyo, quien era justamente uno de sus mejores amigos, lo mismo que su íntimo confidente; de modo que su tía y su querido primo le recibieron con las manos abiertas, invitándole a quedarse en su casa todo el tiempo que quisiera, si acaso no volvería a su hogar. Según me dijo, aunque se sintió sumamente cómoda y muy bien atendida por su tía y por su íntimo primo, decidió marcharse, pues decidió que era el momento de comenzar una nueva vida, en función de su nueva identidad sexual y de género, por lo cual pretendía guiarse sólo por sus anhelos de libertad y realización de sus proyectos de vida, como era el caso del modelaje, el cual se encontraba estudiando en una reconocida academia de Madrid. Yo le comenté sobre mis estudios, pero sobre todo cuánto me había encantado el hecho de encontrarla en plena calle, bendiciendo mi afortunada suerte, de modo que le expliqué cómo, sintiéndome bisexual, los chicos me atraían tres (3) veces más que los chicos; lo mismo que cuánto me obsesionaban los chimbos prominentes como el suyo, al cual, le expresé, le calificaba con una excepcional nota de Sobresaliente (SS), 5.0, o Triple AAA, no sólo por su tamaño, sino también por su forma, y por su coloración; de modo que tras agradecer mi morboso piropo, me expresó que mi chimbo, que ya se encontraba plenamente erecto y endurecido, era casi de su mismo tamaño, compartiendo también su forma curva y levantada. Enseguida, mientras comenzamos a magrearnos mutuamente nuestros huevos y nuestros chimbos, pasamos a besarnos, a comernos los labios y las bocas, a jugar con nuestras lenguas, a acariciarnos, alternando el magreo de nuestros paquetes, con el cachondo magreo de nuestras nalgas. Entonces empecé yo a tomar conciencia de la situación increíble de que estaba disfrutando por vez primera en mi vida, al estar compartiendo mi tiempo, mi intimidad, mi sexualidad, y mi existencia, no sólo junto a una bellísima y excepcional chica, sino también gozando de un excepcional, estupendo, súper prominente, suculento, apetitoso, delicioso, exquisito, jugoso, y esbelto chimbo, comprimiéndolo, estrujándolo, agitándolo, y entregándome a brindarle a mi generosa anfitriona, una sin igual puñeta, tal cual sé hacerlo yo desde mi pubertad, siendo un innato experto, tanto como lo soy brindando mis excepcionales y nobles servicios felativos, en los cuales, a su vez, no obstante el hecho de que hasta entonces, no había practicado felación alguna, salvo las faenas de autofellatio o selfsuck a las que me entregué desde el inicio de mi pubertad; de modo que lamiendo, chupando, mamando, y comiéndome un buen chimbo, he sido también un innato experto; a lo cual me entregué enseguida, dándome un auténtico festín de chimbo por vez primera en mi vida, sintiéndome todo un afortunado, no sólo por tratarse de un chimbo que justo colmaba mis preferencias en cuanto a tamaño y forma, sino por pertenecer a una legítima poseedora, dada su belleza, su estatura, su delicadeza, su elegancia, su femineidad, y su esbelta figura. Tras varios minutos de estar satisfaciendo mi goloso paladar con aquel suculento, jugoso, y delicioso chimbo, mi travestida y superdotada amante me hizo saber que me follaría, a lo cual dispuse mi entregado cuerpo, procediendo ella a lubricar mi orto y su prominente chimbo, con su crema de manos; de tal suerte, que instantes después, ya su chimbo se encontraba hasta el tope visitando lo más profundo de mi hospitalario vientre, para total impresión mía, pues no esperaba que ese mástil pudiera penetrar mis entrañas hasta el propio fondo, y tan fácilmente, en un abrir y cerrar de ojos. El hecho es que mi primera vez siendo follado por un chimbo, resultó ser simplemente extraordinario, mágico, extremo, e histórico. Recuerdo cómo gozaba al tope cuando el chimbo de María Fernanda llegaba al último lugar de mi vientre, produciéndome un placer simple y sencillamente inefable e inenarrable, que todavía, a día de hoy, no he vuelto a disfrutar. En las siguientes oportunidades en que tuve la dicha y la fortuna de ser follado por María Fernanda, metiéndome su enorme mástil por mi orto, cuando ella ponía su prominente glande en mi ojete, yo le decía: “Otra vez el Infierno”, e instantes después, ya encontraba una promesa de redención, al pasar a un transitorio Purgatorio, de modo que en menos de un segundo después, me encontraba disfrutando la plenitud de las maravillas en el Jardín del Edén, en la Gloria de un Paraíso tan Celestial y sublime, en el que todos los sentidos resultaban atendidos por exquisitos aromas, melodías armoniosas, vibraciones sutiles, imágenes bellísimas de cada rincón del infinito cosmos, y cantidades alarmantes de un rico manjar, ni más ni menos que el precioso maná celestial, el cual, siendo indescriptiblemente delicioso, no producía empalago ni saturación, por mucho que fuera el volumen masticado, comido e ingerido, que se abría para mi cuerpo radiante y glorioso como los ángeles, los querubines, y los serafines, como una cuarta dimensión aquí en la Tierra, provocando que yo me sintiera pleno de gozo, de satisfacción, de gusto, y de placer, tras purgar y redimir plenamente, toda falta, toda culpa, toda vergüenza, toda mancha, toda pasividad, toda bajeza, toda flaqueza, toda debilidad, y toda pequeñez en mi alma, en mi espíritu, en mi mente, en mi conciencia, y en mi memoria; sintiéndome entonces libre y en armonía con todo el infinito cosmos y sus criaturas.

A los 16 años quedé huérfano de padre y madre, quienes fallecieron en un aparatoso accidente de tránsito, pasando a vivir solamente con mi hermana Natalia, quien actualmente cuenta con veinte (20) años de edad, con la cual inicialmente la pasé muy mal ante la pérdida intempestiva de nuestros padres, pero tras un par de meses superamos el profundo sentimiento de vacío dejado por ellos, pues nos sentimos francamente libres, en razón de que ambos pudimos empezar a llevar una vida cada vez más licenciosa, libertina, espontánea, desaforada, y promiscua, al punto de que tanto ella como yo llegábamos a casa a cualquier hora de la madrugada, o no volvíamos en un par de días, pues era muy frecuente que ambos nos entregáramos a largas faenas de sexo con nuestros amantes, y tanto ella como yo, con chicos o con chicas, faenas que continuábamos cada uno en nuestras propias habitaciones, formando unos orgiásticos tríos y cuadriláteros, que en varias oportunidades formábamos con parejas y tríos de hermanos y primos de igual o diferente sexo, empujándolos a la muy cachonda, morbosa y bizarra práctica del sexo filial o incestuoso. Como dije, tan libertinos hemos llegado a ser mi hermana y yo, que acostumbramos traernos a nuestros amantes, tanto chicos como chicas jóvenes a casa, para follar como locos y al tope, con unos y otras, dando lugar a tremendas y desaforadas orgías, pues tanto ella como yo nos confesamos abiertamente bisexuales, aunque de una manera matizada, tal cual hemos convenido al compartir ciertas reflexiones sobre nuestra identidad sexual, nuestras pulsiones, nuestros deseos, nuestros instintos, nuestras preferencias y fantasías sexuales, y nuestras experiencia sexual y erótica desde nuestra más temprana infancia, durante la pubertad, y durante la subsiguiente adolescencia, y nuestra actual juventud. El hecho es que aunque nos sentimos ciertamente bisexuales, también nos sentimos algo así como andróginos, hermafroditas, o como se dice ahora, intersexuales, pues tanto ella como yo, creemos firmemente que gozamos de elementos erógenos, hormonales, sexuales, y cerebrales o neuronales, propios del género opuesto al que muestra la exterioridad de nuestros cuerpos, o nuestra genitalidad. De manera pues, que no nos identificamos plenamente con las identidades sexuales, eróticas o de género englobadas en la comunidad LGTBI, salvo que se reconozca, o a condición, de que presentamos de manera real, plena, y totalmente auténtica, caracteres propios de las varias identidades o subjetividades en ella contenidas o representadas, de suerte que tanto Natalia como yo, nos encontramos como en un punto de intersección entre la bisexualidad, la transgeneridad, y la intersexualidad, en lo más profundo de nuestras mentes, pulsiones, y espíritus, pues a pesar de que mi hermana se siente plena y completamente mujer y femenina, mientras yo mismo me concibo de igual forma, completamente hombre y masculino, ambos creemos portar y llevar en lo más profundo de nuestro interior y de nuestra conciencia, elementos del género opuesto al de cada uno de nosotros. Obviamente, ni Natalia ni yo gozamos del escasísimo y excepcional privilegio del hermafroditismo, la androginia, o como se denomina actualmente, la intersexualidad, es decir, contar con órganos genitales tanto de género femenino, como de género masculino, o sea, tanto de pene, como de vagina, o como es el caso de ciertas chicas, que gozan tanto de vulva, como de unos clítoris de tan grandes proporciones, que constituyen unos auténticos glandes, tanto por su tamaño, como por sus formas, los cuales pueden llegar a medir desde unos cuantos milímetros, cuando son ciertamente pequeños, hasta varios centímetros, de modo tal, que pueden pues, como vengo diciendo, tener la forma de un glande del tamaño promedio con que cuentan la mayoría de los hombres, pero que también puede ser tremendamente alargado, presentando hasta unos cinco (5), seis (6) o más centímetros de longitud, tal cual lo hemos podido evidenciar Natalia y yo, al ver vídeos e imágenes porno reales y auténticos, de personas que presentan tanto unos buenos coños, como unos buenos chimbos de tamaño promedio o incluso mayor, o unos buenos coños presididos por unos clítoris tan prominentes, que constituyen unos auténticos glandes de variadas dimensiones, incluyendo, como dije, aquellos clítoris que no presentan la forma, digamos ovalada de los glandes comunes, sino una dimensión alargada, superior a los dos (2) o tres (3) centímetros de longitud, constituyendo, en estos casos, unos auténticos chimbos. Así las cosas, según hemos conversado mi hermana y yo, ya quisiéramos los dos (2), gozar del excepcional privilegio de contar ella no sólo con su coño, sino con un buen chimbo, o al menos con un clítoris de dimensiones suficientes para consistir en un auténtico glande; mientras yo también quisiera contar no sólo con mi prominente chimbo, sino también con un buen coño, también presidido por un clítoris tan pronunciado, como para constituir un segundo glande. El deseo por conseguir tal fantasía, ha sido inspirado por el porno animado de origen japonés del Anime, el Hentai, el Manga, y el Eroge, y específicamente por el género Futanari, expresión propia del idioma japonés, que justamente proviene de la palabra Futatsu, que significa segundo, doble, o dos (2), y de la palabra Nari, que significa forma o convertir; de manera que la expresión Futanari se puede traducir como dos (2) formas o doble forma, traduciéndose además, al idioma castellano, como Hermafrodita. El hecho es que el género del Futanari, nos ha permitido a mi hermana y a mí, vivir y animar nuestras más profundas fantasías sexuales, particularmente en lo que tiene que ver con nuestra propia identidad sexual y de género, pues Natalia y yo hemos disfrutado de alrededor de un centenar de vídeos porno de tal género de condición animada, tanto viéndolos a solas cada uno de nosotros, dándonos gusto a tope mediante frenéticas faenas de masturbación; así como en compañía, practicando sexo oral o follando; lo mismo que con nuestros amantes, animando con ello nuestros sexuales ayuntamientos; y con terceros, es decir, con algún o algunos de nuestros amantes y compañeros de faena, tanto chicos, como chicas, dando lugar a orgiásticos tríos, o a orgías con un número mayor de partícipes. El género Futanari, aun consistiendo en un formato de animación, supera sin embargo la ficción, pues en tales vídeos se representan los cuerpos de una manera sumamente real o auténtica, tanto en formas, como cromáticamente, es decir, respecto de la coloración del cuerpo humano y de cada una de sus partes, es decir, hasta de los propios genitales. Un tal realismo en la figura de los cuerpos de los personajes que se representan en estos vídeos animados, deja sin embargo, un espacio para llevar al extremo las fantasías sexuales de quienes disfrutan viendo las prácticas sexuales animadas, de modo que las chicas y las mujeres no sólo son representadas con unas tetas entre grandes y prominentes, hasta enormes, tanto como lo son los chimbos, incluso los de las chicas Futanari o Hermafroditas, al paso que los orgasmos suelen dar lugar a unas copiosas eyaculaciones, lanzando incontables chorros y borbotones de leche, incluso luminosa, dejando a un lado el realismo, para volver con la fantasía, para mayor asombro, sorpresa, gusto, placer, y excitación de los fieles y atentos espectadores. Del mismo modo, dado el enorme tamaño de los chimbos con los que se encuentran dotadas las chicas Futanari o Hermafroditas, éstas suelen darse gusto a solas, o mientras mantienen sexo con otra u otras chicas, practicando el acto sexual de la paja rusa, es decir, pasándose sus inmensos chimbos entre sus tetas, y practicando a su vez la selfsuck o autofellatio. Según me ha confesado Natalia, a ella le encantaría contar con un prominente chimbo de 23 cm. de largo como el que a mí me ha regalado la pródiga Diosa Natura, pudiendo así follarme por el orto a tope, tal cual yo lo hago con el suyo, y a fin de practicar, como yo, el arte de la autofellatio, tal cual lo consiguen las chicas Futanari, dado que ella ha llegado a gozar del enorme y absoluto placer de darse gusto practicándose a sí misma el sexo oral o autocunnilingus, es decir, lamiendo y chupando su propio clítoris, que siendo un tanto prominente, al punto de constituir un pequeño y minúsculo glande, en razón de contar con unos más que relevantes y ciertamente increíbles cinco (5) mm. de longitud, para mayor sorpresa y deleite por parte de sus amantes y compañeros de faenas sexuales, incluyéndome a mí mismo; tamaño clitoriano que le permite así, a mi muy mórbida y cachonda hermana, sentirse orgullosa y privilegiada, pues por tan excepcional atributo, entra dentro de la condición del hermafroditismo, o como se denomina ahora, la intersexualidad, pudiendo además, en razón de la capacidad para practicarse la autocunnilingus, no sólo lamer y chupar su prominente clítoris glandiforme, sino también hurgar con su versátil lengua alrededor y al interior de su muy ansioso coño. En el mismo sentido, fantaseando con su hipotético y prominente chimbo, mi hermana me ha expresado cómo gozaría pasándoselo entre sus tetas, hasta alcanzar sus labios y su lengua, para noblemente servirlo; y acoplando, como yo lo hago, sus prominentes y erectos pezones, con el lubricado ojete de su hipotético glande. Y como Natalia suele ver cuánto disfruto al aplicar mi poderosa bomba de vacío sobre mi enhiesto y endurecido chimbo, cosa que también ella practica sobre su depilado coño, estimulándolo al tope, pues también fantasea sobre cuán excitante, grato, y placentero, le resultaría aplicar una segunda bomba de vacío en su hipotético y muy prominente chimbo, estimulándolo al extremo. De manera recíproca, yo le he comentado a Natalia, cómo me encantaría contar con un buen coño, a fin de recibir dentro de él, un buen chimbo que me folle y me empale con frenesí, partiéndome el coño en dos (2), llenándomelo de blanca y espesa leche; dándome también gusto, masturbándome al tope, un tal hipotético coño con mis dedos, con un buen dildo o vibrador común y corriente, o de baterías, o aplicando ya, no sólo una bomba de vacío sobre mi chimbo erecto, sino simultáneamente, una segunda bomba de vacío, sobre mi hipotético coño, dilatándolo al extremo; pudiendo, además, masturbarme simultáneamente el chimbo y el coño, o masturbarme el chimbo mientras soy follado hasta el tope, taladrando mi hospitalario e hipotético coño. De igual manera, Natalia ha conseguido hacer volar mi imaginación, planteándome el hipotético hecho de cómo, si ella contara con un buen chimbo, y yo, con un ben coño, podríamos acoplar nuestros genitales en la postura del 69, para conseguir follar y ser follados los dos (2) a la vez, es decir, de manera recíproca y simultánea; y de manera análoga o similar, podríamos practicarnos el sexo oral, de forma recíproca, lamiendo, chupando, y comiéndonos el chimbo y el coño de ambos, a la vez, y alternando entre uno y otro órgano sexual. Otra práctica sexual que me ha comentado mi hermana Natalia, le gustaría compartir conmigo si gozara de un chimbo tan prominente y esbelto como el mío, consistente en el denominado frottage (frotamiento en idioma castellano), por el cual se ayuntan los dos (2) chimbos de sendos amantes, frotando el uno contra el otro en estado de erección; de tal suerte, que mi mórbida, lasciva, cachonda, caliente, y por si fuera poco, incestuosa hermana, me expresó que de contar con el hipotético chimbo, que lo imaginaba como una réplica o clon del mío, tomaría ambos chimbos con su mano derecha, para brindarnos a mí y a ella, una buena faena de frenéticas puñetas. Y otro acto sexual, en extremo morboso, guarro, y bizarro, que Natalia, embargada por cuadro inéditos de extremada y desaforada lujuria, lascivia, deseo, y calentura por la fantasiosa idea que ambos compartíamos sobre la hipotética dotación de nuestros cuerpos por los órganos sexuales de ambos sexos o géneros, consiste en que me expresó lo mucho que gozaría practicando conmigo el denominado docking (o acoplamiento, en idioma castellano), por el cual, el prepucio de un chimbo, cubre parte de un segundo chimbo, ya sea el glande, cubierto o no por su prepucio, o una mayor parte del tronco de tal chimbo, si acaso el prepucio del primer chimbo, resulta suficientemente extenso, prominente, o pronunciado, tal cual es mi caso, dado el tamaño privilegiado y excepcional del chimbo con que me ha dotado la diosa Natura. Una más de las prácticas sexuales de autoestimulación que me ha expresado mi lasciva, cachonda, morbosa, e incestuosa hermana Natalia, también se inspira en mí, y consiste en el guarro y bizarro acto del sounding, que unas líneas arriba expresé que practico, por el cual introduzco algún artilugio de cristal por el lubricado ojete de mi glande, específicamente, un termómetro, lo cual me produce un goce, placer y excitación extremos, al estimular mi glande desde adentro. Pero la impresionante fantasía sexual de mi hermana, al imaginarse dotada de un chimbo de las mismas dimensiones que el mío, ha sido acompañada por una segunda fantasía, no menos impresionante, la cual consiste en imaginar que ella y yo somos ni más ni menos que dos (2) hermafroditas gemelos idénticos, y que en tal condición nos entregamos a unas frenéticas y desaforadas faenas de sexo libre y espontáneo. Ésta fue pues, la doble fantasía sexual de Natalia, que no podía ser más extrema, pues el sexo entre gemelos idénticos resulta, sin lugar a dudas, el tope del incesto. Entonces Natalia, embargada de lascivia, morbo, lujuria, y deseo sexual desaforado por su calenturienta mente y su ilimitada imaginación, me pidió que ya que fantasearíamos con la idea de ser dos (2) hermanos gemelos y hermafroditas, exteriormente de sexo masculino, la llamara en adelante con el nombre de Estéfano, es decir, una variable de mi nombre Esteban; y a continuación, me propuso que para vivir a plenitud la fantasía de que fuéramos no sólo dos (2) hermanos amantes, sino además gemelos, nos llamáramos, en adelante, Twin Lovers, es decir, en idioma castellano, Amantes Gemelos. Tras este inusual y muy cachondo, morboso, caliente, y por si fuera poco, incestuoso acuerdo, mi hermana Natalia, o más bien, mi ahora hermano gemelo, Estéfano, me propuso que para animar y celebrar nuestra nueva identidad, tuviéramos sexo al tope desde ese preciso instante, hasta las 10:00 P.M. del siguiente día, acompañando y animando nuestro incestuoso ayuntamiento, leyendo relatos de sexo incestuoso entre gemelos, mellizos y hermanos de igual o diferente sexo, y viendo vídeos del mismo contenido, como es el caso de los vídeos porno protagonizados por los gemelos idénticos de apellido Peters, Milo y Elijah, quienes laboran para Belami, la firma pornográfica de internet, de sexo homoerótico entre jóvenes chicos, una de las mejores firmas que en el ciberespacio, ofrecen vídeos prolongados y de gran calidad, de sexo entre chicos muy guapos, esbeltos, y atractivos, todos ellos de raza blanca, y en buena medida, originarios de países de Europa Oriental, como República Checa o Hungría. Y por supuesto, Natalia también propuso que animáramos nuestro inminente y cachondo ayuntamiento sexual, viendo vídeos porno del género futanari, de condición animada, pues en nuestra imaginación, ambos gozaríamos de los dos (2) órganos sexuales, tanto el femenino, como el masculino, es decir, de un buen coño, en mi caso, presidido por mi chimbo, y en su caso, de un buen chimbo, presidiendo su coño, tal cual están dotadas las chicas que protagonizan los vídeos de sexo extremo, bajo tal género pornográfico, que a pesar de su condición animada, resulta lo suficientemente real como para animar fantasías sexuales como las representadas por Estéfano, mi hipotético hermano gemelo. Entonces yo, para no quedarme atrás en la animación y realización de las fantasías sexuales que mi hermana Natalia me propuso, embargada de morbo, lascivia, lujuria, deseo, y calentura, le expresé cuánto me gustaría, excitaría y calentaría hasta el tope, que ambos viéramos vídeos e imágenes porno de los chicos más guapos y mejor dotados de chimbo que he acopiado o identificado en los últimos tres (3) o cuatro (4) años en el infinito mundo del pornociberespacio, tales como Steven Prior, David Garret, Helmut Huxley, Bastian Dufy, Peter Annaud, Joel Birkin, Kieran Benning, y Nate Donaghy, quienes poseen unos chimbos ciertamente tan prominentes, como en la mayoría de los casos, sumamente gruesos, por lo que tales chimbos me resultan altamente suculentos, deliciosos, jugosos, apetecibles, provocativos, e irresistibles para mi muy goloso paladar. Para seguir animando el inminente ayuntamiento sexual que me esperaba con Estéfano, mi hipotético, ambiguo, y ambivalente hermano gemelo, también preparé unos tres (3) cachondos vídeos porno protagonizados por sendos chicos sumamente jóvenes, guapos, apuestos, y atractivos, cuyos chimbos están entre mis favoritos, dado que son tan curvos como levantados, a tal punto, que llegan a tocar sus vientres en estado de erección, pertenecientes a Johnny Rapid, Fabien Jacq, y Kevin Warhol, quienes son, además, en extremo cachondos, lascivos y morbosos. Tras expresarle a Natalia, o más bien, a mi hipotético hermano gemelo Estéfano, mi anterior propuesta de ver tales vídeos e imágenes porno, ella me propuso que usáramos todos nuestros artilugios e instrumentos sexuales, es decir, su estupendo vibrador de baterías de más de veinte (20) cm., nuestras bombas de vacío para su coño y para mi chimbo, la pequeña bomba de hule para succionar mi glande, las cuatro (4) pequeñas bombas de vacío para aplicar en nuestros sendos pezones, el termómetro para introducir en el lubricado ojete de mi glande, cuatro (4) pinzas para comprimir cada uno de nuestros pezones, y por último, el cable de la línea telefónica, que acerqué con el fin de aplicar un poco de electricidad sobre los pezones de ambos, lo mismo que sobre el glandiforme clítoris de mi hermana Natalia, sobre la parte inferior de mi glande, y dentro de su ojete. Pero se nos olvidaba algo, pues dado que una de las fantasías de Natalia ha consistido en gozar de un chimbo tan prominente como el mío, a fin de podérselo lamer con su versátil lengua, y chupar con sus poderosos y ventosos labios, nos faltaba alistar unos cinco (5) buenos vídeos de selfsuck o autofellatio, para animar la inminente faena de masturbación, y del ayuntamiento sexual incestuoso que estábamos preparando; de manera que escogimos un estupendo vídeo de una guapa, joven, esbelta, femenina, y delicada chica travesti, dotada de un estupendo chimbo curvo y levantado, coronado por un glande de tonalidad rojiza, vídeo en el cual la mencionada chica se da un suculento festín chupándose y comiéndose su prominente chimbo. Así mismo, escogimos otros tres (3) estupendos vídeos de chicos muy jóvenes y guapos entregados con devoción a la autofellatio. Finalmente, el quinto (5°) vídeo que seleccionamos, fue uno de contenido futanari, en el que dos (2) chicas hermafroditas y muy esbeltas, atractivas y voluptuosas, follan al tope, alternado con la práctica de la selfsuck, a la cual se entregan pasándose sus prominentes chimbos erectos por entre sus muy buenos y suculentos pares de tetas, coronadas por unos jugosos pezones prominentes, endurecidos y erectos. Pero también olvidábamos alistar en una de las pantallas, una cachonda serie con unas treinta (30) imágenes porno de chicas exhibiendo su coño coronado y presidido por prominentes clítoris de tales dimensiones, que constituían unos auténticos glande de entre cinco (5) y diez milímetros (10 mm.), tal cual, como he dicho, es el caso de Natalia. Entonces, ya embargados por un cuadro clínico y patológico de morbo, lascivia, deseo, y calentura, Natalia y yo nos fuimos desnudando el uno al otro, para recostarnos en la cama y comenzar a divertirnos viendo porno y leyendo relatos de incesto entre gemelos y gemelas, para animar y acompañar nuestro inminente, cachondo, e incestuoso ayuntamiento sexual. Entonces Natalia le dio inicio a uno de los mejores vídeos de sexo incestuoso entre gemelos idénticos, para seguidamente lamer y chupar mis pezones, para luego comprimirlos, estirarlos y retorcerlos, tras lo cual me invitó a secundarla, de tal suerte, que yo le practicase exactamente lo mismo sobre sus rojizos, pronunciados, y erectos pezones. Tras el extremo estímulo al que sometimos nuestros sendos pares de pezones, yo empecé a pronunciar intermitentemente las palabras “Pezones, Pitones, Botones, Comandos, Campanillas, Nipples”, como un mantra para el ritual de sexo incestuoso que acabábamos de iniciar, invitando a mi cachonda hermana a acompañar mis palabras con su voz, formando entonces un morboso coro, con el cual rendíamos culto y veneración a nuestros cuerpos, a la lascivia, y al sexo. Entonces Natalia me pidió que acercara a nuestro lecho mi par de poderosas y ventosas bombas de hule para ella aplicarlas sobre mi par de pezones, mientras ella iría a su cuarto por las suyas, lo mismo que por su bomba de vacío, y su vibrador de baterías para estimular con ambos artilugios su ansioso coño. Al regresar, se recostó en la cama junto a mí, y enseguida nos pusimos a gozar viendo el súper cachondo e incestuoso vídeo porno de sexo entre gemelos; justo uno producido por la estupenda firma Belami, protagonizado por los gemelos idénticos de apellido Peters, llamados Milo y Elijah, acompañados, ni más ni menos, que por el muy guapo y semental actor porno, Kris Evans, originario, como muchos de los actores de Belami, de Europa Oriental, específicamente de Hungría; deleitándonos con las voces y los poderosos gemidos y jadeos de placer y excitación expresados por los incestuosos y homosexuales amantes gemelos, y por el compañero que con ellos conformaba un ayuntamiento triangular, Kris Evans. Entonces Natalia acercó un alfiler, pidiéndome que con él perforara su par de pezones, de modo que quedaran justo como los míos, es decir, perforados de manera horizontal, y también desde los extremos, de manera perpendicular. Entonces accedí al morboso pedido de mi muy cachonda, lasciva, e incestuosa hermana, y para impedir que sufriera por el dolor de las perforaciones, procedí a comprimir, retorcer, y estirar fuertemente su par de pezones, o como yo les llamo, pitones, botones, y comandos. Enseguida perforé horizontalmente su pezón izquierdo, sin que ella se quejara en absoluto, y a continuación perforé el mismo pezón desde su extremo superior, hasta abajo, de manera perpendicular, y tampoco se quejó. Al instante practiqué las mismas perforaciones en su pezón derecho, también sin que expresara dolor alguno, y al contrario, mi morbosa, lasciva, caliente, incestuosa, y muy fantasiosa hermana, me dio las gracias, plena de gozo y satisfacción, por la muy cachonda faena sexual que nos encontrábamos iniciando, y que sería sumamente intensa, no sólo por su considerable prolongación en el tiempo, sino también por la condición de las prácticas sexuales a que nos entregaríamos ella y yo en nuestro inminente y desenfrenado ayuntamiento. Entonces Natalia, atrapada como estaba en un mar turbulento de lascivia y de deseo casi sin precedentes, me propuso que para celebrar las cuatro (4) perforaciones que acababa de recibir en su par de prominentes, endurecidos, y enhiestos pezones, volviéramos a practicar la estimulación con que instantes antes habíamos iniciado nuestro actual ayuntamiento sexualmente incestuoso y bizarro. Así las cosas, mi hermana me comprimió, retorció, y estiró al tope cada uno de mis endurecidos, pronunciados, y erectos pezones, para luego besarlos, lamerlos, y chuparlos, alternando la aplicación de su versátil lengua, haciéndola aletear sobre cada uno de ellos, dando lugar a unas diez (10) series, al final de las cuales me pidió que procediera de manera recíproca con su par de pezones, pedido que enseguida satisfice, para su mayor disfrute, goce, placer, excitación, y satisfacción. Tras este último estímulo, Natalia tomó las cuatro (4) pequeñas bombas de vacío, colocándolas sobre nuestros sendos pezones, consiguiendo el obvio efecto de unas poderosas succiones de condición ventosa, colmándonos a ambos de una tremenda excitación, y de un profundo y sostenido placer. Y entonces mi hermana Natalia, me propuso que bombeáramos cada uno el par de ventosas al otro, jalándolas para aumentar y potenciar su poderoso, profundo, placentero, y muy excitante efecto, producto del vacío y de la succión de las bombas de hule. Tras estar estirando las cuatro (4) bombas de vacío unas dos (2) decenas de veces, las retiramos de nuestros pezones, los cuales lucían pronunciados, dilatados, y al tope erectos y endurecidos, gracias al extremo y poderoso estímulo al que les sometimos. Entonces Natalia me sorprendió, al proponerme que practicáramos un nuevo acto sobre nuestros dilatados pezones, como un preludio de la extrema y bizarra faena de autocunnilingus, y de selfsuck o autofellatio que de manera inminente, unos minutos después, habríamos de iniciar ella y yo, conjunta y sincronizadamente. El preludio consistiría, según me expresó mi morbosa, lasciva, cachonda, caliente, e incestuosa hermana, en lamernos y chuparnos nuestros pezones, o al menos uno de ellos, nosotros mismos, por un lapso de al menos un (1) minuto y cuarenta y cinco (45) segundos. Así lo hicimos ambos, consiguiendo, por la versatilidad, plasticidad, y elasticidad de nuestros cuerpos, darnos todo un suculento festín con nuestros en ese momento, ya sobreestimulados y muy sensibles pezones, al tope pronunciados, endurecidos y erectos, apuntando de manera perpendicular, es decir, hacia el frente; Natalia con ambos pezones, y yo sólo con mi pezón izquierdo, no sólo en razón de que es el que mejor es alcanzado por mi lengua y por mis ventosos y poderosos labios, sino por ser muchísimo más sensible que mi pezón derecho. Mientras lamía y succionaba mi pezón izquierdo a lo largo del lapso propuesto por mi hermana Natalia, no podía dejar de pensar en lo muy morbosa, lasciva, caliente, cachonda, y hasta guarra y bizarra en que se había convertido, en buena medida, gracias a mi experiencia sexual con ella compartida, esmerándome en que conociera y explorara su cuerpo, su sexualidad, sus fantasías sexuales, sus pasiones, sus deseos, sus instintos, y sus pulsiones, con total confianza en sí misma, sin vergüenza o pudor algunos, y sin más límites que el respeto hacia los demás, exigiendo, a su vez, todo el respeto hacia ella misma, por parte de sus amantes o compañeros de faenas sexuales, ya fuesen chicos o chicas. Así pues, yo divagaba, plenamente satisfecho, por los increíbles derroteros por los que había conseguido llevar a mi hermana para que gozara, tanto o más que yo, con su cuerpo y su sexualidad, a fin de compartirla con quienes ella quisiera, ya fuera conmigo, como su hermano abnegado, desinteresado, y entregado total y plenamente a ella, tanto como su amante, su macho, su hombre, su marido, su cómplice, su confidente íntimo, y su compañero de faenas sexuales desenfrenadas, desaforadas, extremas, e intensas, como su hombre, su macho, su follador, su semental, y su marido; ya fuera con otros chicos o chicas que ella quisiera y la merecieran, siendo yo su afortunado testigo de excepción frente a su licenciosa vida erótica y sexual. Tan concentrado estaba pensando en la condición libertina, licenciosa, y sexualmente desaforada de Natalia, que estuve lamiendo, succionando y chupando mi pezón izquierdo sin darme cuenta, llegando a hacerlo de manera ininterrumpida por casi cuatro (4) excitantes, estupendos, exquisitos, deliciosos, y suculentos minutos, de suerte que cuando volví en sí, mi hermana estaba mirándome fijamente, extasiada por mi devota entrega a mi dilatado y prominente pezón izquierdo. Entonces Natalia volvió a sorprenderme, pues me pidió que dado que había servido tanto tiempo y tan noblemente mi muy sensible pezón izquierdo, quería ver directamente, en primer plano, cómo lo acoplaba con el húmedo y lúbrico ojete de mi glande, tal cual yo acostumbro hacerlo casi diariamente, a fin de animar tanto mis puñetas, como mis ayuntamientos sexuales casi cuotidianos, ya con ella, ya con chicos y chicas que Natalia, yo, o ambos, consigamos seducir sexualmente, pues siempre andamos, en razón de nuestra enfermiza y patológica condición de total sexoadicción, en plan de cacería y conquista, siempre respecto de chicos o chicas jóvenes, que en lo posible no superen los 25 años de edad, y preferiblemente de poco más de 18. En el momento que mi hermana me formuló su lúbrica petición, mi glande ya rezumaba abundantemente mi viscoso y cristalino précum, dada la progresiva excitación que hacía ya varios minutos nos venía embargando a ambos, como consecuencia de la desnudez de nuestros cuerpos, que ella y yo exhibíamos ante el otro, luciendo en mi caso, una erección extrema por parte de mi endurecido, prominente y elevado chimbo, en razón de estar viendo el cachondo y morboso vídeo de incesto homosexual entre el par de enfermizos y muy bizarros gemelos, de nombres Milo y Elijah Peters, quienes laboran para la estupenda firma de pornografía masculina, Belami; lo mismo que por estar escuchando sus gemidos, jadeos, palabras, frases, y muy cachondas exclamaciones; y por estar estimulándonos al tope nuestros pezones. De modo que Natalia me solicitó que acoplara mi pezón izquierdo con el ojete de mi glande, haciendo entrar aquél en mi hospitalario ojete, de modo que moviera éste cual si se hiciera follar con mi pronunciado, erecto, y al tope endurecido pezón izquierdo, y tras complacer a mi morbosa, lasciva, cachonda, fantasiosa, e incestuosa hermana, me pidió a su vez, que tal cual es mi costumbre, frotara mi pezón izquierdo contra la muy sensible parte inferior de mi muy dilatado, lúbrico y brillante glande rojizo, desde el frenillo, pasando por el canal de la hendidura, hasta llegar al ojete; y al complacer su morboso pedido, procedió no sólo a fotografiar el bizarro, morboso, y lascivo acto de extrema autoestimulación sexual, sino a filmarlo por un par de minutos, a fin de compartir tal material fotográfico y fílmico, sin duda de condición pornográfica y amateur, con sus amigos y amigas sexuales, incluso con los que la muy cachonda Natalia se entrega a la práctica del sexting en el infinito y libertino del pornociberespacio de internet, compartiendo con chicos y chicas su vida íntima y sexual, exhibiéndose ante los usuarios magreándose su cuerpo, sus tetas, y sus deliciosas y suculentas nalgas prietas, turgentes, redondas, y levantadas; pellizcándose, estirándose, comprimiendo, y retorciéndose sus jugosos pezones enhiestos y endurecidos; y hurgando con sus dedos su abultado coño, azotando tanto suave y sutilmente, como con fuerte y furiosamente, su prominente y pronunciado clítoris glandiforme. Yo mismo, dado mi cuadro patológico y enfermizo de extrema sexoadicción, suelo participar activamente del sexting junto con mi hermana, exhibiéndome ante la webcam teniendo sexo de toda índole con ella, para mayor complacencia y satisfacción de quienes se hacen testigos excepcionales de nuestros incestuosos ayuntamientos sexuales; lo mismo que exhibiéndome con todo aquel o con todos aquellos con quienes doy lugar a cualquier ayuntamiento sexual de toda índole, ya se trate de chicos o de chicas, con la participación o no, de mi muy morbosa, caliente, cachonda, e incestuosa hermana; o finalmente, si no cuento con la participación de alguien con quien consumar algún ayuntamiento sexual, exhibiéndome yo solamente, entregándome a alguna frenética y desaforada puñeta, lo mismo que, cómo no, practicando ante la webcam, el muy bizarro acto de la selfsuck o autofellatio, haciendo testigos de mis suculentos festines con mi propio chimbo, a los voyeristas o mirones de las redes sexuales eróticas. Entonces Natalia, bajo un estado de calentura y lascivia extremas al ser testigo directo del frotamiento entre mi pezón izquierdo y la parte inferior de mi glande, me pidió que acoplara ahora el ojete de mi glande, con cada uno de sus también estimulados y excitados pezones, frotando también la parte inferior de mi glande contra sus dos (2) pezones, pedido que con total gusto le complací, dándome gusto con el inefable e inenarrable placer de sentir en el ojete de mi glande, y en la parte inferior de éste, sus pronunciados, erectos, y endurecidos pezones, que resultaban como devorados por mi ojete, tras humedecerse y lubricarse con mi cristalino y viscoso précum, copiosamente surtido, tras viajar desde mi par de huevos, que por la excitación acumulada, se encontraban compactos y contraídos, de modo que la bolsa que los contenía, formaba una perfecta esfera. Tras un par de minutos realizando este morboso, cachondo, y muy bizarro acto sexual, conseguí satisfacer casi plenamente el deseo desaforado de Natalia, quien gozaba de sentir la carne de mi glande, y las paredes de su ojete, al penetrarlo con su par de pezones, al extremo sensibles por obra de la excitación y la estimulación que desde hacía unos treinta (30) minutos venía disfrutando tal cual, también yo lo había gozado, recibiendo en mis pezones la compresión de sus dedos, sus estiramientos, sus pellizcos, y sus retorcimientos, para después gozar al tope de sus lametazos, succiones, y chupetones; para finalmente aplicarnos mutuamente, las poderosas bombas de vacío de hule, estimulando y excitando al tope nuestros pezones, los cuales resultaron dilatados, y todavía más pronunciados de lo que ya estaban. He dicho que conseguí satisfacer casi plenamente el deseo desaforado de Natalia al gozar del acoplamiento del ojete rezumante de mi glande con cada uno de sus prominentes, pronunciados, y al tope erectos y endurecidos pezones, pues ella resultaba y resulta siempre insaciable, muy golosa y glotona, lo mismo que lenta para la fatiga, de modo que siempre quiere gozar sexualmente más y más, sin límites ni reservas, por muy exhausta o agotada que se encuentre bajo alguna de sus muy frenéticas faenas sexuales conmigo, con cada uno de sus amantes, tanto chicos como chicas, o participando en tríos y orgías, ya sea incluyéndome o no a mí; su tremenda resistencia sexual es tal, que cualquiera diría que lo consigue gracias al consumo de substancias estimulantes como la cocaína o las anfetaminas, pero yo soy testigo de que todo lo que consume a diario, son varias tazas de chocolate, café, y té; consumiendo también, tal cual lo hago yo, algunos tragos de whisky o de vodka, lo mismo que algo de cannabis, y hasta de hachís, dada la profunda excitación que el alcohol y el tetrahidrocanabinol producen, de suerte que resultan sumamente efectivos para animar cualquier ayuntamiento sexual, o para conseguir que una buena paja resulte ser una excepcional y extraordinaria experiencia; lo que sí resulta que yo consumo con cierta frecuencia, mas no Natalia, es ni más ni menos que el Viagra, por obvias razones, medicamento del cual he llegado a consumir hasta tres (3) poderosas píldoras, es decir, unos 150 mg., y que me produce unas poderosísimas, prolongadas y sostenidas erecciones, hasta por unas seis (6) o más excitantes, gratas, placenteras, y gratificantes horas. En todo caso, Natalia es una auténtica ninfómana, pues ni siquiera deja su coño y sus tetas en paz, cuando no contando con algún compañero de faena sexual, se entrega entonces a unas tremendas masturbaciones, en las cuales se da gusto a tope con su vibrador, con la bomba de vacío aplicándola en su ávido coño, o con las bombas de hule aplicadas en sus pezones; de modo que es frecuente que al llegar a casa hacia las 6:00 P.M., la encuentre entregada a la estimulación y excitación de su coño, dándose todo el gusto del mundo con los artilugios sexuales que he comentado; y en caso de yo no poder ayuntarme sexualmente con ella por mi agotamiento, o por tener algún compromiso laboral o académico, ella permanece entregada a la masturbación, viendo vídeos porno de sexo entre chicos y chicas, viendo imágenes de igual contenido, leyendo relatos de sexo entre hermanos y hermanas, y a hasta exhibiéndose por la webcam ante el pornociberespacio, practicando el llamado sexting, llevando sus faenas de autoestimulación hasta el amanecer, cayendo rendida, al punto de dormir hasta la media noche siguiente, de tal suerte, que al despertar, sigue cachonda hasta el tope, por lo cual me busca para que le acompañe en una nueva, desaforada, desenfrenada, e incestuosa faena sexual, que si es el caso, de ser posible, llevamos a cabo durante unas 48 excitantes e intensas horas, vinculando a cualquier chico o chica que resulte interesado, si tenemos éxito, respondiendo de manera positiva a nuestra íntima invitación mediante alguna llamada telefónica o de celular, o mediante algún mensaje de texto en algún chat o red social de internet, siendo pues convocados a tomar parte en la inminente faena sexual que Natalia y yo iniciaríamos con su orgiástica participación activa, pudiendo también invitar a un par de chicos, preferiblemente hermanos o primos, del mismo o de diferente sexo, y en lo posible, con apenas 18 años de edad recién cumplidos (pues Natalia y yo tenemos como regla de oro, no vincular a menores de edad, por su ilicitud, y por evitar líos o problemas judiciales con sus progenitores, con sus familias, o con las autoridades públicas), y que preferiblemente, sean además vírgenes y castos, pues a mi hermana y a mí nos encanta instruir en el infinito universo del sexo y del erotismo, a chicos y chicas puros, diáfanos, e inocentes, pues en tal estado resultan plásticamente maleables, y son sumamente aplicados y receptivos ante las enseñanzas que sobre el sexo, el deseo sexual, el cuerpo, la excitación, y el placer, les prodigamos con gran afecto y consideración, tanto Natalia como yo, con fundamento en la libertad y en su dignidad como personas humanas, y por ello únicas e irrepetibles, y sin más limitaciones que la dignidad y los derechos de las demás personas. En muchos casos, al compartir sexo mi hermana y yo con estos chicos y chicas jóvenes, aun siendo vírgenes, nos confiesan cómo se suelen entregar a la práctica sexual autoestimulativa de la masturbación, realizándola cuotidianamente, y hasta dos (2) y tres (3) veces al día, pero sin obtener mayor placer y satisfacción, pues llegan a sufrir unos severos cuadros de eyaculación precoz en el caso de los chicos, y de frigidez en el caso de las chicas, las cuales apenas si consiguen llegar a unos orgasmos deficientemente gratos y satisfactorios, y en los casos más graves, patológicos, severos, extremos, y enfermizos, padeciendo prácticamente, la penosa condición de una auténtica anorgasmia, con todo lo que tal situación conlleva para su salud física, fisiológica, psíquica, y mental, afectando negativamente su autoestima personal, su vida sexual y social, sumiéndose en cuadros tremendos de depresión y de vacío espiritual, y además, en razón de no conseguir unos orgasmos plenos e intensos, les suele perseguir cierto sentimiento, no sólo de frustración, sino de culpa y vergüenza, y lo peor de todo, de temor por no estar a la altura de aquel con quien lleguen a compartir su primer encuentro sexual, o se propongan hacerse amantes. La única condición que le imponemos a los chicos y chicas que aceptan visitarnos a nuestra casa para consumar los ayuntamientos sexuales que les proponemos, consiste en que deben presentarse luciendo prendas interiores, tanto sostenes, bragas, tangas, calzoncillos, sleeps o boxers, de color blanco, rojo, o rosa, de condición transparente, para incrementar el morbo entre todos los partícipes. Al dar lugar a los encuentros sexuales con estos chicos y chicas, comenzamos nuestras faenas de tres (3) o más partícipes, incluyendo, obviamente, a Natalia y a mí, platicando un rato sobre temas cuotidianos o triviales sobre sus vidas, hábitos, costumbres, hobbis o aficiones, preferencias musicales, sobre cine, literatura, recreación, deportes, artes y hasta gastronomía, con lo cual nuestros invitados van tomando hacia nosotros una plena y absoluta confianza, tras lo cual pasamos a indagarles sobre su vida y hábitos íntimos y sexuales, sobre sus fantasías sexuales, y sus orientaciones y preferencias en materia de sexo, sobre cuánto disfrutan de la pornografía, sobre cuándo y cómo se iniciaron en la práctica de la masturbación, sobre su frecuencia y el grado de satisfacción que han conseguido, y sobre cuáles son sus categorías, temáticas o contenidos favoritos, a fin de animar todo el despliegue de vídeos, relatos eróticos, y en general, todo el subsiguiente ayuntamiento sexual colectivo, de modo que resulte afín a sus preferencias sexuales. Para iniciar formalmente a nuestros chicos y chicas en las artes del sexo y del erotismo, Natalia y yo hemos puesto tres (3) monitores conectados a un (1) ordenador, y un (1) televisor, todos de pantallas sumamente grandes, a fin de animar nuestros ayuntamientos sexuales con tales chicos y chicas, de modo que puedan ver, al tiempo, series de fotografías o imágenes porno de varias categorías temáticas, vídeos porno de sexo entre chicos de igual o diferente género, incluyendo hermanos, mellizos y gemelos, o leer relatos de sexo incestuoso o filial entre hermanos del mismo o de diferente género, incluyendo también, y por supuesto, mellizos y gemelos idénticos; todos ellos, materiales pornográficos de una altísima calidad, y en extremo mórbidos y cachondos, que Natalia y yo hemos acopiado en los últimos años. Pero para mayor morbo de nuestros jóvenes visitantes, en una de las pantallas ponemos a correr alguno de los varios vídeos porno en los que aparecemos mi hermana Natalia y yo, ya solos, masturbándonos, o juntos, practicando sexo, o en las orgías a que nos entregamos con nuestros privilegiados y excepcionales invitados, pues siempre filmamos las faenas de sexo que con ellos tienen lugar en nuestra casa, tanto en el salón, como en nuestras habitaciones, en la ducha, en la bañera, y hasta en la piscina, pues ésta es imposible de ver desde otras viviendas y desde la calle. Con igual y cachonda orientación, los techos del salón, de nuestras habitaciones, y del baño, cuentan con enormes espejos de aumento, a fin de que tanto nuestros invitados, como nosotros mismos, podamos apreciar en primer plano y en detalle, todo el desarrollo de los ayuntamientos y faenas sexuales a los que nos entregamos, ya sea en pareja, en tríos, en orgías de cuatro (4) o más partícipes, o individualmente, es decir, entregándose algún invitado, mi hermana Natalia, o yo mismo, de manera solitaria, a alguna puñeta, ya sea frenética, moderada, o sutil. Una de morbosas y cachondas condiciones que les imponemos a nuestros jóvenes visitantes, consiste en que deben venir con sus pubis, sus huevos y sus coños, completamente depilados, y en lo posible, con sus vellos separados de raíz, para una visión tan estética como provocativa, y una sensación táctil plena, completa y excitante, a fin de que al tocar las zonas despojadas de toda vellosidad, sean percibidas por las manos, los dedos y los labios, con tanta suavidad como la propia de la piel de una manzana. consiste en que deben venir sin prendas interiores ni sostenes, pero no más llegar, les desnudamos, para seguidamente ofrecerles las prendas interiores que mantenemos para que las luzcan, de suerte que a los chicos les ofrecemos generalmente unos boxers de color blanco o rojo, y a las chicas, bragas y sostenes de color blanco, rosa o lila, pero para mayor morbo, los boxers cuentan con una abertura para que se exhiban los chimbos, ya fláccidos, ya erectos, mientras las bragas también cuentan con una abertura para que se pueda ver perfectamente el coño de las chicas, y de la misma manera, los sostenes cuentan con dos agujeros para que se asomen los pezones. A todas éstas, tanto mi hermana como yo esperamos a nuestros excepcionales, privilegiados y jóvenes visitantes, sin llevar puestas ni las prendas interiores ni el sostén, de modo que una vez entran nuestros inminentes compañeros de faena sexual, procedemos a desnudarles a ellos y a desnudarnos nosotros, para después conseguir que se pongan las prendas interiores y los sostenes que les hemos escogido, procediendo también nosotros a ponernos nuestras prendas interiores, que siempre resultan ser de la misma coloración que las que escogemos para ellos, según el género sexual, es decir, en mi caso, el color de los boxers es el mismo que el de los chicos, y en el caso de mi hermana, el color de las bragas y del sostén es el mismo que el de las chicas, y en ambos casos, nuestras prendas cuentan con las mismas aberturas que las prendas escogidas para ellos. El ambiente que compartimos con nuestros jóvenes visitantes en el salón y en las habitaciones de nuestra casa es sumamente erótico y sexual, por no decir morboso, pornográfico y bizarro, pues en las paredes hemos ubicado imágenes de nuestros actores y actrices porno favoritos, tanto de carácter individual, como imágenes de parejas, tríos, cuartetos, y hasta orgías, de igual o de diferente sexo, lo mismo que imágenes de mi hermana y de mí mismo, tanto desnudos, y en mi caso, erecto hasta el tope, y tanto ella como yo, exhibiéndonos ante la cámara mientras nos entregamos a unas poderosas puñetas, lo mismo que posando mientras llevamos puestas, en el coño y en mi chimbo, sendas y poderosas bombas de vacío translúcidas, que permiten apreciar nítidamente nuestros muy dilatados sexos, y de la misma manera posamos ante la cámara exhibiendo sobre nuestros dos (2) pares de pezones, sendas y poderosas bombas de cristal, que también permiten apreciar su extrema dilatación por obra de la poderosa succión que sobre ellos producen. Así mismo, tanto Natalia como yo posamos en las cachondas, morbosas y bizarras imágenes lamiendo y chupando nuestros dilatados pezones, lo mismo que exhibiéndonos ante la cámara entregados a unos suculentos banquetes con nuestros propios sexos, es decir, practicando mi hermana el bizarro acto de autoestimulación de la autocunnilingus, y yo, el acto autoestimulativo, y no menos bizarro, de la selfsuck o autofellatio. Interregno extraordinario: Introduzco aquí el presente Interregno extraordinario, para registrar de manera expresa, explícita y escrita, el hecho de cómo, mientras escribo el presente relato erótico y sexual, me encuentro disfrutando de una poderosa, deliciosa, devota, estupenda, y exquisita mamada por parte de mi morbosa, cachonda, caliente, lasciva, lujuriosa, insaciable, glotona, e incestuosa hermana Natalia, quien con total entrega y devoción, se está dando un suculento festín con mi par de huevos y con mi prominente, enhiesto, y durísimo chimbo, pasándome su versátil lengua alrededor de mi glande, y por su muy sensible parte inferior, aleteando con ella como una mariposa, e intentando entrar con la misma en mi lúbrico ojete, pues ella es conocedora de cuánto me excita tan noble acto sexual felativo, alternando los muy nobles servicios de su lengua, con el paso de ésta entre mi prominente prepucio y mi muy dilatado, húmedo, brillante, cálido, y sobreestimulado glande, tras cubrirlo con aquél, formando círculos con su versátil lengua. Mientras mi hermana Natalia me da todo el gusto del mundo con su poderosa y devota mamada, me magrea con ambas manos mis abultados, contraídos y compactos huevos, alternando tal acto con el magreo de su par de levantadas, compactas, y turgentes tetas en forma de peras, haciéndolas brincar, danzar, saltar y bambolearse con sus manos, procediendo también a comprimir, estirar, frotar y pellizcar cada uno de sus pronunciados, erectos, endurecidos, dilatados y muy sensibles pezones; alternando, a su vez, tan morbosos y lascivos actos sexuales, con la propia masturbación, hurgando con sus dedos en su prominente y húmedo coño, y azotando con furor su sensible y prominente clítoris, colmándose de excitación, placer, gusto y satisfacción, de tal suerte, que en los instantes en que dejaba de chupar mis huevos, mi chimbo y mi glande, me decía, a viva voz, de manera agitada y estertórea por la excitación, frases como las siguientes: “¡Oh, hermanito, qué chimbo tan delicioso y rico tienes! No me canso de saborearlo, degustarlo y disfrutarlo. No sabes cuánto me encanta y me fascina tu chimbo por su tamaño y por su forma, queriendo siempre tenerlo entre mi boca, llegando hasta mi hospitalaria garganta, lo mismo que teniéndolo al interior de mi coño, soñando no pocas noches con tu precioso chimbo metido en mi boca, en mi coño, entre mis tetas, o entre mis nalgas. Siempre contarás con mis labios, con mi boca, con mi lengua, con mi garganta, con mis tetas, con mis manos, con mis pezones, con mi coño y con mi vientre, para que te des todo el gusto que quieras en tu chimbo con todo mi cuerpo, del cual eres el único titular, propietario, amo, poseedor, dueño, Dios y señor. Y no te imaginas cuánto disfruto cuando recibo tus poderosos chorros de leche blanca, espesa, cálida y dulzona en mi lengua, mi paladar y mi garganta, lo mismo que en mi cara y en mis tetas. Es que después de tu prominente y poderoso chimbo, tu considerable glande, tu extenso prepucio, y tu abultado par de huevos, lo que más me encanta, fascina, y me excita de ti, disfrutándolo al máximo, es tu preciosa, blanca, espesa, y cálida leche, que para mi mayor goce, satisfacción, disfrute, y muy sensible paladar, goza de un exquisito sabor entre ácido y dulzón, cual miel silvestre que no empalaga, néctar que no satura, almíbar que no fatiga, o añejo vino que embriaga sin perturbar, y que por fortuna me brindas copiosamente, y que antes de tragar lenta y pausadamente, degusto y saboreo tanto como puedo, haciéndola girar una y otra vez en mi goloso paladar, dándole a éste todo el gusto posible. Y por supuesto, después de tu exquisita leche, lo que más aprecio de ti, es tu cristalino, viscoso, y copioso précum, que a falta de tu cotizada leche, me resulta un perfecto sustituto de ésta”. Tanto es el aprecio y el valor que Natalia le da a mi espesa, blanca, y dulzona leche, que siempre me dice que yo soy su vaquita lechera, y ella mi tierna, dócil, sumisa, obediente, sedienta, y joven ternerita, consiguiendo convertirse en una aquilatada catadora, tanto de mi leche, como de mi abundante, cristalino, y viscoso précum (que es como se denomina el líquido preseminal que precede a la eyaculación), el cual, como acabo de expresarles, es lo que más disfruta después de mi blanca, copiosa, y espesa leche, siendo su perfecto sustituto cuando no cuenta con ella, y que tras conseguir superar el lamentable y molesto cuadro patológico de la eyaculación precoz, que llegué a padecer en mi temprana adolescencia, entre los quince (15) y los dieciséis (16) años de edad, en razón de la calentura que en tal tiempo nos persigue a los chicos, provocada por las múltiples puñetas a que en tal tiempo solemos entregarnos, pero que como les digo, conseguí ponerle término, de modo que ahora sólo me corro a voluntad, de modo que desde mis 17 años, cuando conseguí superar mi profundo cuadro de eyaculación precoz, hasta la actualidad, tras sólo unos instantes de iniciar la excitación y erección de mi chimbo, ya sea entregándome a una frenética puñeta, a follar, a pasar mi enhiesto y endurecido chimbo entre las tetas de mi hermana o de alguna chica, tras recibir una poderosa chupada y mamada de mis huevos y de mi chimbo, tras practicar el muy bizarro acto del sounding, tras aplicar en mi glande una poderosa bomba de hule, o en el extremo de mi glande otra poderosa bomba de hule, tras aplicar mi poderosa bomba de vacío en mi chimbo, lo mismo que practicando el excepcional acto autoestimulativo de la selfsuck o autofellatio (animando tales actos sexuales, si es posible, con la frotación de mis muy sensibles pezones con un cepillo de dientes bañado, justamente, con mi précum, lo cual estimula considerablemente mis niveles de placer, satisfacción y excitación, mientras mi mano derecha me entrega a una buena puñeta de variada intensidad; del mismo modo, con alguna frecuencia, animo mis frenéticas pajas o puñetas, mediante la frotación de mis pezones con el rodillo metálico de un encendedor, calentando, incluso, tal rodillo; y desde luego, obviamente, también animo mis actos sexuales con la lectura de relatos eróticos de sexo entre hermanos, primos, y tíos y tías con sus sobrinos y sobrinas, lo mismo que viendo los vídeos de sexo que me resultan favoritos), comienzo a producir en cantidades alarmantes en mis prominentes y muy eficientes huevos, para después expulsarlo a través del ojete de mi glande, el cual funge como grifo abierto, pues consigo producir una muy considerable cantidad, tanto de leche como de précum, en razón de mi ahora muy afortunada capacidad para evitar la eyaculación y el orgasmo de manera prácticamente ilimitada, pues de padecer una aguda eyaculación precoz, pasé al otro extremo, de tal suerte que casi siempre me corro sólo a voluntad, llegando a pasar no sólo días y semanas, sino varios meses (mi récord está en los 9 meses y 23 días) sin eyacular ni una sola gota de leche, o lanzando al aire sólo unos cinco (5) chorros de ésta, lo cual es como no eyacular, pues tal eyaculación parcial, no mengua en absoluto ni mi excitación ni la erección de mi chimbo, las cuales se mantienen absolutamente plenas, para mayor fortuna y disfrute, tanto de mis compañeros de faenas sexuales, como de mí mismo, pero sobre todo de mi morbosa hermana Natalia, quien disfruta a tope con el hecho de que por mucho que ella me chupe mis huevos y mi chimbo, o por mucho que yo me la folle, consiga mantener la plena y absoluta erección de mi chimbo, pues ella disfruta al máximo brindándole sus muy nobles e incestuosos servicios a mi prominente, enhiesto, y endurecido chimbo, echando mano de su lengua y de sus poderosos y ventosos labios, dándose todo el gusto del mundo con los muy considerables 23 cm. de mi chimbo, dimensiones que le fascinan y obsesionan, pues siempre se lo enhiesto y duro como una roca, o recibiéndolo tanto en su estrecho y abultado coño, como en sus prominentes, macizas, levantadas, y turgentes tetas, entre las cuales cuotidianamente disfruto a tope pasando mi prominente, enhiesto y endurecido chimbo; y de la misma manera, Natalia goza pajeándome el chimbo, con variada fuerza e intensidad, pues por mucho que lo haga con frenesí, mi chimbo permanece duro y enhiesto, consiguiendo, eso sí, que brote por el ojete de mi glande una gran cantidad de mi cristalino y viscoso précum, el cual recibe en sus manos, o en su boca, o que consigue sorber de la propia fuente, al succionar poderosamente mi glande, aplicando toda la fruición que le permiten sus poderosos y ventosos labios, colmándose de gozo, placer, excitación, gusto, y satisfacción, para deleite de su muy goloso paladar, lo mismo que para untárselo en su cara, en sus labios, en sus tetas, y en sus pezones, y lo más cachondo de todo, en su pronunciado y glandiforme clítoris, pues la aplicación de mi viscoso précum en aquél, consigue que al frotarlo con sus dedos, le resulte sumamente placentero, tal cual lo he evidenciado yo mismo, al disfrutar a tope la frotación de mis muy sensibles pezones cuando éstos se encuentran humedecidos por mi précum, de la misma forma en que disfruto sumamente la frotación de la muy sensible parte inferior de mi glande, cuando ella se encuentra humedecida por el précum que escurre desde el ojete de mi glande. Volviendo con el hecho de cómo disfruto de la excepcional capacidad sexual de evitar la eyaculación, y en particular, de expulsar únicamente unos cuantos chorros de leche, sin perder en nada ni la erección del chimbo, ni la excitación, ello constituye todo un plus sexual de lo más morboso, cachondo y bizarro, al apreciar cómo el chimbo y el glande presentan no sólo una condición húmeda y brillante por rezumar el cristalino précum, sino también blanquecina, por haber expulsado algo de blanca y espesa leche, la cual escurre por todo el tronco del enhiesto y endurecido chimbo, de modo que la blanca leche toma la consistencia de una fina espuma de jabón. Como acabo de expresar, mi hermana Natalia se ha convertido en una excepcional, experta, y muy avezada catadora de mi espesa, blanca, cálida, y dulzona leche, lo mismo que de mi muy abundante, viscoso, y cristalino précum, pues según el tiempo que lleve sin correrme, que como dije, puede llegar a ser de unos varios meses, es decir, todo el tiempo que yo quiera, la leche cambia en su consistencia, tonalidad cromática, y por supuesto, en su sabor, de tal suerte, que Natalia aprecia grandemente disfrutar de mi leche mientras lleve un mayor tiempo sin correrme, pues así le resulta, según me lo ha hecho saber, un tanto más ácida y menos dulzona, cual si fungiera como un apreciado vino o licor añejo, y como es de suponer, tras varios meses sin expulsar una sola gota de leche, cuando me permito correrme, lo hago de manera simplemente apoteósica, pues consigo expulsar incontables chorros y borbotones de mi blanca y espesa leche, que pueden llegar a la increíble cifra de las dos (2) docenas, o incluso algo más, y dada la extrema e intensa excitación que precede a mis orgasmos y las correspondientes eyaculaciones, alcanzo a lanzar mis chorros de lefa hasta bien lejos, alcanzando el increíble récord de los 5.33 m. de distancia (y que tuvo lugar tras un extremo y frenético ayuntamiento sexual con mi mórbida, lasciva, caliente, cachonda, guarra, insaciable, e incestuosa hermana Natalia, el cual se prolongó por el muy considerable lapso de los 3 días con sus noches, es decir, por 72 exquisitas horas –faena sexual a la que nos entregamos no más iniciar el día, pues ella y yo activamos la alarma de nuestros celulares para despertarnos justo a las 6:00 A.M., habiendo dormido juntos para reponernos de toda una intensa jornada de 2 días con sus noches, es decir, por un lapso de 48 frenéticas y desaforadas horas, follando ella y yo con una pareja de hermosos, rubios, y muy esbeltos hermanos mellizos, chico y chica, ambos de 1.75 m. de estatura, de tan sólo 18 años de edad recién cumplidos, y de apariencia andrógina, de una manera tal, que el rostro del chico lucía como el propio de una chicahttps://www.madgaysex.com/g=kris-offers-kevin-a-gigantic-present_580199, mientras el de su hermana melliza parecía el propio de un chico; vale la pena mencionar, que siempre que Natalia y yo dormimos juntos, prolongamos nuestras acostumbradas y cuotidianas conductas y hábitos sexuales de condición bizarra y en extremo mórbida y lasciva, pues al dormir el uno junto al otro, no sólo lo hacemos bajo una completa desnudez, sino que además, siempre lo hacemos disfrutando de los atributos físicos y sexuales del otro, de modo que acercamos el coño y el chimbo; las turgentes, redondas, macizas, y levantadas nalgas de mi hermana a mi endurecido y enhiesto chimbo, o la boca de ella también a mi chimbo, y la mía a su abultado coño y a su prominente y glandiforme clítoris; o sus tetas a mis labios, y también, desde luego, en un caso extremo, que sólo acordando hacerlo nos excita y pone sumamente cachondos y calientes tanto a ella como a mí, intentando mantener y sostener el acoplamiento de nuestro incestuoso ayuntamiento, es decir, la propia cópula sexual, consiguiendo ambos dormirnos con mi chimbo dentro de su ávido, húmedo, cálido, y muy hospitalario y respectivo coño, para lo cual contamos con la invaluable ayuda del poderoso Viagra, pues éste asegura el sostenimiento de una plena y total erección de mi chimbo, y dada mi capacidad para evitar el orgasmo y la eyaculación, consigo mantener mi enhiesto y endurecido chimbo en el interior del coño de mi hermana durante la mayor parte del tiempo que consigamos dormir, para mayor satisfacción de Natalia y de mí; y del mismo modo, en otras ocasiones nos entregamos a dormir practicando el exquisito acto sexual del 69, de modo que mientras yo me duermo gozando y disfrutando del delicioso y abultado coño de Natalia, y de su pronunciado y glandiforme clítoris, ella se queda dormida mientras juguetea con mi prominente, enhiesto, y endurecido chimbo, alternando sus juegos con lametazos y chupetones a mi par de abultados, compactos, y contraídos huevos, que por mi plena excitación, se le presentan formando una perfecta esfera, con la que disfruta sumamente; pero lo más excitante y delicioso del hecho de dormir de tales maneras, consiste en que frecuentemente, tanto ella como yo, ante el estímulo de tal forma de dormir, solemos soñar que estamos practicando sexo, tanto copulando, como practicando el sexo oral del 69, de modo que nos resulta sumamente morboso y excitante, el hecho de que soñemos que nos entregamos a practicar el sexo que en efecto nos encontramos sosteniendo mientras ambos, o uno de nosotros, se encuentra profunda o casi completamente dormido, y cuando tales sueños llegan a despertarnos a ambos o a alguno de nosotros, entonces, ya plenamente conscientes de la realidad de nuestros ayuntamientos, ya sea copulando o practicando sexo oral, procedemos a continuar con el ayuntamiento sexual que veníamos sosteniendo dormidos, y entre nuestros cachondos sueños; una más de las maneras en que acostumbramos dormir cuando lo hacemos el uno junto al otro, es una variante del 69, con la diferencia de que mi chimbo no queda a la altura de la boca de mi hermana, sino entre sus prominentes, macizas, turgentes, levantadas, y suculentas tetas en forma de apetecibles peras–, tras acumular, exactamente, los 163 días sin llegar a correrme, disfrutando por ello, obviamente, de la práctica sexual desaforada con mi hermana Natalia, con mis compañeros de faenas extremas; con los chicos y chicas jóvenes que seducidos por mi hermana y por mí, conseguimos traer a nuestra hospitalaria casa; masturbándome a tope, o practicando el arte de la selfsuck o autofellatio, alternando con la aplicación de una bomba de hule sobre mi dilatado glande, y con la aplicación de una poderosa bomba de vacío sobre mi prominente, enhiesto, y endurecido chimbo, ya sea ante un atento espectador voyerista, ya presente físicamente, o virtualmente, en algún portal porno del infinito ciberespacio, disfrutando de mi exhibición ante mi webcam practicando el sexting, y dado el tremendo gusto de mi incestuosa, lasciva, mórbida, caliente, cachonda, y muy guarra hermana por mi blanca y espesa leche, se sentó desnuda en el suelo, totalmente desnuda y abierta de piernas, a una distancia de 5 m. frente a mí, con el fin de que yo dirigiera mis abundantes y copiosos chorros de leche hacia su coño expuesto, hacia su buen par de turgentes, macizas y levantadas tetas en forma de jugosas y apetecibles tetas, hacia su boca, y hacia su rostro, y a fin de que la lefa que no llegara hasta su cuerpo no se perdiera ni ensuciara en el suelo, procedimos a ubicar sobre éste, una capa de plástico, cuya superficie recibiera la totalidad de la leche lanzada que no diera en el blanco, de modo que mi hermana pudiera recogerla, depositándola en una copa –y dada la gran cantidad de chorros por mí lanzados, los cuales fueron contados tanto por Natalia como por mí, llegando a la muy considerable cifra de los 32 chorros, la copa quedó casi rebosante de espesa y blanca leche, pues también echó en la copa la leche que llegó hasta su rostro, hasta sus tetas y hasta su vientre, recogiendo también con sus dedos la leche que llegó hasta el exterior de su prominente y abultado coño–, para poder catarla, degustarla, saborearla, y beberla según sus apetitos y su goloso paladar, pues tanto es el aprecio de ella por mi abundante leche, que no pocas veces sólo se toma la tercera parte o la mitad de mi abundante lefa, conservando el resto en el refrigerador, para darse gusto varias veces más, según se lo pide su muy ávido, experto, catador, y goloso paladar, de tal suerte, que mientras algunas veces la saborea y consume bien caliente, calentándola en el horno microondas, en otras la consume totalmente congelada, cual si fuera una paleta de helado, mientras en otras ocasiones la mezcla con leche condensada, con miel, o hasta con algún almíbar de frutas, como mora, piña, melocotón, o durazno), ya sea por estar follando a tope, por recibir una poderosa felación, por masturbarme frenéticamente, al practicar el muy bizarro acto autoestimulativo del sounding, el cual practico introduciendo un termómetro de vidrio por el lúbrico ojete de mi prominente y dilatado glande (acto que ciertamente constituye una masturbación del interior del chimbo, del interior de su glande, y que en los vídeos más bizarros y retorcidos que he encontrado en el infinito universo del pornociberespacio, he podido apreciar con cierta estupefacción, cómo algún chico procede a introducir alguno de sus dedos en el ojete de su glande, situación que no obstante suponer yo que debe resultar grata, excitante y placentera, supongo también que debe ir acompañada por algún nivel de dolor, por lo cual, tan bizarra práctica sexual y masturbatoria, no me resulta para nada atractiva, en razón, además, de que un tal acto tan sumamente extremo, muy seguramente, debe ensanchar el ojete del glande, dando lugar, con toda seguridad, a alguna deformación, en perjuicio de la estética del glande y de su ojete, al ensanchar excesivamente tal orificio), por entregarme a una faena de selfsuck o autofellatio, dándome todo un suculento festín con mi propio chimbo y su dilatado glande, comiéndome y mamándome aquél, y succionando, chupando y lamiendo éste con mi lengua, pasándola en círculos alrededor de su corona, o más bien, de su cuello (que es como prefiero llamarle, en consideración del hecho de que para mí, la figura y la apariencia física del chimbo, se me asemeja a una diminuta persona humana de sexo masculino, cuyo cuerpo corresponde al tronco del chimbo, el glande, a su cabeza, como justamente se le denomina vulgarmente, y por lo cual, entre el cuerpo y la cabeza, debe mediar el cuello, tal y como yo lo aprecio), apuntalando mi lengua en el lúbrico ojete del glande, lo mismo que en su frenillo, y en la parte inferior del glande donde nace su hendidura, aplicándole a mi chimbo, por si fuera poco, la poderosa succión de mi translúcida bomba de vacío, animando, además, la excitación, el estímulo, y el placer de tales actos, con la aplicación de substancias como las del jengibre, lo mismo que substancias gélidas y mentoladas, incluida la pasta dental, pero sobretodo, y principalmente, el poderoso, urticante y picante ají americano, que produce tanto una intensa excitación, como una placentera sensación sumamente cálida, es decir, una sensación, en el glande, de un tremendo aumento de temperatura. Mientrasestoy gozando a tope de la lengua, los ventosos labios, y la ávida boca de mi lasciva e incestuosa hermana, me encuentro, como he dicho, escribiendo el presente relato, animado por tan noble y privilegiado servicio, el cual me estimula a dar todo de mí al redactar esta cachonda, morbosa, e incestuosa narración erótica y sexual, cuyos dos (2) principales protagonistas, somos, justamente, mi hermana Natalia quien esto escribe, de manera que el tema del sexo filial o incestuoso, tan recurrente a lo largo del presente relato, en el que Ustedes, distinguidos y morbosos lectores, encontrarán experiencias incestuosas entre primos, hermanos, gemelos y mellizos, tanto del mismo como de diferente sexo, pueden disfrutar, muy especialmente, de la narración de la vida sexual incestuosa que por años vengo sosteniendo con mi hermana Natalia, y con mi travestido primo, llamado, siendo pues, tales casos, las dos (2) situaciones que presiden el contenido incestuoso o filial del presente relato erótico y sexual, a los cuales se podría agregar una tercera situación, consistente en el triángulo incestuoso que hemos formado mi hermana y yo, con nuestro travestido primo, ahora convertido en una guapa, bellísima, y muy atractiva chica. A todas éstas, yo, pleno de gozo, placer, excitación y satisfacción, le agradecía a mi incestuosa hermana Natalia su excepcional, única, y muy avezada felación, animándola a continuar ofreciéndome en mis abultados y compactos huevos, y en mi prominente, enhiesto y endurecido chimbo y en su dilatado glande, sus muy nobles servicios, diciéndole a viva voz: “¡Oh, hermanita, qué gusto me estás dando! No sabes cuánto te lo agradezco. Me siento el hombre más afortunado por contar con una mujer que resulta ser toda una hembra que sabe cómo complacer a su hombre, a su macho, a su follador, a su semental; y lo que más morboso, lascivo y cachondo para mis ilimitadas pulsiones, mis instintos, fantasías sexuales, parafilias, fijaciones, obsesiones, y fetiches, es el hecho de que esa hembra que me acompaña, me complace, y me satisface con total entrega y devoción, es precisamente mi hermana, quien complementa perfectamente todo mi ser, toda mi existencia, todos mis instintos, todas mis pulsiones. Tan pronto termines con esta deliciosa faena, le devolveré tus nobles y excepcionales servicios que me vienes brindando, a tu delicioso, provocativo, exquisito y suculento coño como nunca lo he hecho, y como sólo tú te lo mereces. Eso es, eso es, eso es; sigue, sigue, sigue; así, así, así; más, más, más; eso es, eso es, eso es; sigue, sigue, sigue; sigue así, sigue así, sigue así, que lo haces muy bien; sólo tú sabes hacerlo como yo lo disfruto; sigue, sigue, sigue; así, así, así. ¡Qué bien lo haces! ¡Oh, qué delicia! ¡Oh Dios! Es estupendo, inefable, inenarrable, inexpresable, indescriptible, indefinible. No tengo aliento ni palabras para describir el infinito gozo que me estás brindando”. Enseguida mi hermana suspendió sus nobles servicios ofrecidos a mis huevos, a mi chimbo y a mi glande, para masticar un poco de ají, a fin de reanudar su práctica felativa, de modo que consiguió excitarme a tope con el inmenso calor del urticante jugo del ají, mezclado con su saliva, haciéndome sentir en mi dilatado, endurecido, y muy sensible glande, algo así como un poderoso y ponzoñoso aguijón que dio lugar a una sensación, que aun siendo próxima a un intenso dolor, me resultó sumamente agradable, excitante, grata, y placentera, al tiempo que Natalia disfrutaba al máximo del sabor de mi húmedo y rezumante chimbo y de su glande, aderezándolo con la capsaicina del ají, cuyo efecto consiste, justamente, en estimular las papilas gustativas, consiguiendo que los sabores sean percibidos con una mayor intensidad. Entonces, ante la tremenda excitación que me estaba brindando Natalia con sus muy nobles servicios en mis prietos y compactos huevos y en mi enhiesto y endurecido chimbo, ofreciéndome toda la voluptuosidad y desnudez de su esbelto y proporcionado cuerpo, procedo a suspender por un momento la digitación del presente relato y la visión de la enorme pantalla del monitor, para pasar a contemplar la completa desnudez de mi morbosa, cachonda, caliente, lasciva, e incestuosa hermana, quien se encontraba de rodillas ofreciéndome su exquisita y poderosa mamada, para proceder yo, enseguida, a magrear las hermosas, levantadas, y turgentes tetas de mi noble servidora, deteniéndome en sus pronunciados, enhiestos, y endurecidos pezones, los cuales procedo a lamer y succionar como si se tratara de las dos (2) chupas de sendos biberones, para después frotarlos, estirarlos, comprimirlos, retorcerlos y pellizcarlos, tal cual sé yo que a ella le agrada, le gusta, le satisface, le complace, le estimula, le excita, le calienta, y le pone sumamente cachonda, sobre todo en razón de que sus pezones son tanto o más sensibles que los míos, tal cual ella me lo ha hecho saber, y tal cual yo lo he evidenciado desde que comenzamos nuestros cuotidianos, extremos, e incestuosos ayuntamientos sexuales, a los que hasta el día de hoy nos entregamos en unas frenéticas y desaforadas faenas que se prolongan hasta por más de 72 horas, de una suerte tal, que nuestros ayuntamientos resultan en extremo satisfactorios, excitantes, placenteros, excepcionales, únicos y siempre memorables, de modo que tras pasar el umbral de la barrera psicológica de las avanzadas 48 horas, ambos pasamos a un estado mental y psicológico de condición onírica, de ensoñación, y psicodélica, en razón, por un lado, de la vigilia a que nos entregamos, es decir, por privarnos del sueño, y por otro lado, por el consumo de whisky, de cannabis, de los hongos alucinógenos suaves que crecen en los boñigos excretados por el ganado bovino, hongos ricos en el agente activo de la psilosibina, de los poderosos hongos alucinógenos de la especie amanita muscaria (cuyo sombrero es de color rojizo, cubierto por puntos de color blanco), belladona, guaraná, y muchísimo café, para evitar quedarnos dormidos, y en cambio estar follando a tope, y practicando no sólo el sexo felativo y la cunnilingus, en unas frenéticas faenas practicando el muy cachondo acto sexual del 69, sino también todos los diversos actos sexuales que pueden tener lugar entre un macho y una hembra, con todo el morbo, además, de que el ayuntamiento sexual tiene lugar entre dos (2) hermanos; lascivia, lujuria y concupiscencia que se multiplican por cuenta de nuestra alocada, ilimitada y ocurrente imaginación; de nuestra lasciva, mórbida, calenturienta y muy bizarra mente; de nuestras inusuales ocurrencias; y por la recurrente e ilimitada experimentación sexual que siempre estamos buscando, conseguimos el estado de un auténtico paroxismo, pleno de psicodelia, alucinación, ensoñación, obnubilación, arrebatamiento y surrealismo, animando, tal estado, como acabo de narrarles, por el consumo de whisky, de cannabis, de hachís, de hongos alucinógenos, de belladona, y de mucho café. Pero lo que resulta desde todo punto de vista absolutamente surrealista, sobrenatural y sumamente increíble, consiste en que el estado en que Natalia y yo conseguimos tener lugar en las intensas y prolongadas faenas y jornadas sexuales como las que vengo narrando, trascendemos hacia el plano de lo paranormal, pues ambos conseguimos ni más ni menos que desdoblarnos. La primera vez que conseguimos tan increíble y paranormal desdoblamiento, Natalia y yo llevábamos más de 52 horas entregados a un ayuntamiento sexual desenfrenado, desaforado y frenético, animado por el consumo de las substancias psicotrópicas que acabo de mencionar, y veníamos bebiendo mucho café muy cargado; de pronto, mi hermana y yo comenzamos a sentir una excitación y un placer que nunca habíamos vivido, colmándonos de gozo, y que en mi caso resultaba ser un estado muy similar al de meseta, es decir, ese estado que precede al orgasmo y la eyaculación, el cual, obviamente, es el de mayor intensidad durante la cópula o la masturbación, y que en mi caso, en razón de mi capacidad para postergar o evitar el orgasmo y la eyaculación, y por mi dieta mediterránea, a base de mariscos, pescado, vino, aceite de oliva, frutos secos, resulta en extremo intenso, y tan prolongado como yo quiera, pues tras disfrutar a tope el estado de meseta, si no opto por llegar al orgasmo y la eyaculación, simplemente voy reduciendo el estímulo que me permite estar en tal estado, descendiendo pues de la meseta, para dar por terminada la faena sexual a que me encontrase entregado, ya sea el acto de follar, o el de la masturbación, pudiendo también reiniciar desde cero (0) la faena sexual, ya fuera una frenética paja, un suculento, delicioso y exquisito festín con mi propio chimbo, es decir, una faena de selfsuck o autofellatio, o un ayuntamiento sexual con mi hermana o con algún chico o alguna chica; pero en este caso, el placer, la excitación, el disfrute, y el goce que sentía por todo mi cuerpo, y en particular, por supuesto, en mis sensibles pezones, en mi par de huevos, en mi chimbo, y en mi glande, se encontraba elevado a la enésima potencia, sintiendo cómo palpitaban, tanto mi chimbo enhiesto y al tope endurecido, como mi húmedo, brillante, y compacto glande; sensación que también sentía en mis dilatados, endurecidos y enhiestos pezones, que parecían girar como separados de mi pecho; mientras sentía que mis huevos fungían como un par de motores, produciendo una ingente cantidad, tanto de leche como de précum, el cual era surtido a chorros por el ojete de mi glande, mientras mi hermana Natalia, totalmente enmudecida y asombrada, sólo contemplaba mis gestos y las palpitaciones de mi enhiesto y endurecido chimbo, que por sí mismo, en razón de las intensas y fuertes palpitaciones y pulsiones que presentaba, danzaba ante sus asombrados ojos como si lo hicieran para ella, de suerte que también mis dos (2) huevos danzaban rítmicamente, ascendiendo uno y otro de manera alternada, de tal manera, que una y otra danza me recordaron cómo la de mi enhiesto y endurecido chimbo estaba resultando sumamente similar a la que pude apreciar en un cachondo vídeo protagonizado por el sumamente mórbido y guapo actor porno de la firma Belami, Adam Archuleta, en el cual se entrega a una estupenda puñeta, en la que provoca hacer danzar su chimbo hacia arriba y hacia abajo, cual si tuviera vida propia; mientras la danza de mis huevos resultó ser también similar a la del actor porno, igualmente vinculado a la firma Belami, Kris Evans, quien consigue hacer ascender cada uno de sus prominentes huevos de manera alternada. Pero tras apreciar el asombro con que Natalia contemplaba mi inusual y extraordinario estado de extremo gozo, placer, excitación y satisfacción, me percaté de que también ella se encontraba embargada por un estado idéntico al mío, pues pude evidenciar que sus pezones se encontraban dilatados, enhiestos y endurecidos al tope, mientras también su prominente y glandiforme clítoris palpitaba fuerte y velozmente, cual si fuera un pequeño corazón, al paso que también sus pezones, tal cual los míos, palpitaban y vibraban telúrica y velozmente, expandiéndose y contrayéndose, siguiendo en su caso el ritmo de los pálpitos y las vibraciones de su electrizado y sobreestimulado clítoris, mientras mis también vibrantes, electrizados, y sobreestimulados pezones, seguían el ritmo de los movimientos de mis huevos, de mi chimbo y de mi glande, que con vida propia, de manera plenamente autónoma, ascendían y descendían vibrantemente, para mayor asombro y sorpresa, no sólo mía, sino también de mi arrebatada e incestuosa hermana. Pero para mayor asombro mío, y después también de ella, pude ver cómo su buen par de prominentes, levantadas, macizas, y turgentes tetas, también se bamboleaban hacia los lados y hacia arriba y hacia abajo, dando lugar a una estupenda danza de lo más erótica y seductora. Las anteriores danzas de nuestros órganos sexuales, es decir, de mis huevos y de mi chimbo y su glande, de las tetas de Natalia, y de los pezones de ambos, resultó acompañada por el movimiento involuntario de nuestros labios, que consistió en el que tiene lugar cuando se practica la felación o la succión del glande y de los pezones, de modo que los labios de ambos se movían exhibiendo justamente el movimiento que presentan cuando se entregan al acto sexual de mamar y de succionar huevos, chimbos, glandes y pezones, fungiendo así como las poderosas ventosas de un pulpo o de un calamar. Pero también nuestras lenguas recibieron el fuerte corrientazo de energía, procediendo ambas a aletear de la misma forma con que mi morbosa e incestuosa hermana y yo mismo, desplegamos la práctica de nuestras excepcionales, expertas, estupendas, y muy devotas felaciones y cunnilingus, en las cuales aplicamos nuestras lenguas sobre los huevos, los chimbos, los glandes y sus ojetes, los coños y los clítoris, de manera similar a como los insectos baten sus alas, es decir, aleteando con nuestras muy versátiles y cuasiprensiles lenguas, sobre los órganos y partes del cuerpo mencionados, lo mismo que sobre las tetas y los pezones de nuestros compañeros de faenas y ayuntamientos sexuales. De pronto, sin pronunciar con nuestros labios palabra sonora alguna, tanto Natalia como yo empezamos a comunicarnos mentalmente, es decir, de manera telepática; entonces nos expresamos mutuamente el estado de extremo y total gozo, excitación y placer que ambos, en ese momento, y desde hacía unos cuantos minutos, veníamos disfrutando. Tan sólo unos instantes después, tanto Natalia como yo comenzamos a sentir que nuestros espíritus procedían a abandonar nuestros cuerpos, de suerte que en mi caso, sentí una poderosa fuerza en mis nalgas, como si mi espíritu fuese a salirse a partir de ellas, de manera que en efecto fue eso lo que sucedió; y enseguida vi cómo también mi hermana procedía a poner sus levantas, macizas, redondas y turgentes nalgas en pompa, pero dado que yo podía leer la mente de Natalia, me percaté inmediatamente de que le estaba costando consumar el abandono de su cuerpo por parte de su espíritu, de modo que le ordené a mi cuerpo que le diera a Natalia un fuerte golpe con sus manos, con sus pies o con sus piernas a sus nalgas, acción que tuvo total éxito, de suerte que tanto su rostro físico, como su espíritu, ya fuera de su cuerpo como lo estaba el mío, me miraron complacidos. Ya pues por fuera de nuestros exhaustos, aunque no satisfechos cuerpos, empezamos a flotar en el aire, contemplando con gusto nuestros desnudos y ayuntados cuerpos, que seguían ardiendo de deseo, lascivia, concupiscencia, lujuria, y gula, no obstante llevar ya 52 intensas horas de desenfreno, exceso, desafuero, descontrol y libertinaje, incestuoso incluso. De modo que nuestros espíritus salen de nuestros cuerpos, pasando a flotar por el aire, mientras vemos cómo nuestros cuerpos prosigue su desenfrenado, desaforado, frenético, cachondo, e incestuoso ayuntamiento, muy a pesar de que ya no contienen nuestros espíritus, pues contrario a permanecer inertes, pasivos, inactivos o dormitando, obedecen a las órdenes que mi hermana y yo les damos, tal cual como si se tratara de un control remoto operado desde nuestros espíritus o cuerpos astrales, de modo que no sólo conseguimos que la faena sexual prosiguiera su curso como si no pasara nada, sino que ambos contemplamos todos los actos sexuales que seguimos manteniendo con nuestros cuerpos físicos, como si fuésemos unos simples y voyeristas espectadores, haciéndonos pues testigos del cachondo, morboso, desaforado, libertino, y por si fuera poco, incestuoso ayuntamiento sexual, y de una manera tal, que podíamos percibir, evidenciar y sentir cómo nuestros cuerpos físicos disfrutaban el hecho de que nuestros espíritus fueran los excepcionales testigos de su desnudez y de su ayuntamiento sexual e incestuoso, pues les resultaba que se estaban exhibiendo ante nuestros espíritus

Del mismo modo, al llegar nuestros jóvenes y expectantes visitantes, reproducimos, ya sea en Youtube, o en el ordenador, algún relato erótico de sexo entre hermanos o hermanas, de igual o de diferente sexo, o algún audio pleno de jadeos, exclamaciones o gemidos. A fin de calentar y excitar al tope a nuestros excepcionales, privilegiados y jóvenes visitantes, no más llegar a nuestra casa, les damos a ingerir a los chicos unas dos (2) o tres (3) píldoras del poderoso Sildenafil o Viagra, a fin de conseguir ponerles en un estado de total, absoluta, plena, completa y extrema excitación, de modo que sus chimbos alcancen una poderosa y total erección y dureza, y para mayor excitación, bañamos sus glandes con substancias como crema de jengibre, cremas mentoladas, pero sobre todo con jugo de pimientos medianamente picantes (o como los denominan en América, ajíes o chiles), introduciendo tales substancias, también, en el propio interior de los ojetes de sus glandes, mediante el muy funcional instrumento de un termómetro, que por ser de cristal de vidrio, resulta completamente liso para abrirse camino entre los ojetes, tras ser cubierto por las substancias indicadas; mientras a las chicas, dado que no existe medicamento alguno que resulte análogo al poderoso Viagra, para calentarlas y excitarlas sexualmente, procedemos a aplicar en sus coños, tal cual lo hacemos con los chicos, alguna de las substancias mencionadas. Para ponernos al mismo nivel de estimulación y excitación sexual con nuestros jóvenes e inocentes invitados, Natalia introduce en su coño la misma substancia que introduce en el coño de las eventuales chicas, mientras yo mismo procedo también a ingerir las dos (2) o tres (3) píldoras del poderoso Sildenafil, a la vez que también yo baño mi glande con la substancia que aplico en los glandes de los chicos, introduciéndola también en el interior del lúbrico ojete de mi glande. La condición filial o incestuosa es una constante en los ayuntamientos sexuales que tienen lugar en nuestra casa, pues nuestros chicos y chicas visitantes cuentan con la práctica del incesto por parte de mi hermana y de mí, o por parte ellos mismos, si acaso constituyen parejas de hermanos o de primos, de igual o de diferente sexo, que con cierta frecuencia se suman a nuestras faenas sexuales, las cuales, en tal caso, se tornan en unos ayuntamientos sexuales que resultan doble, o hasta triplemente incestuosos, y obviamente, también fungen como ayuntamientos bisexuales, de una sola o de varias caras o facetas, de tal suerte, que si del ayuntamiento sexual que emprendemos Natalia y yo, participa un solo chico o una sola chica, el ayuntamiento sexual resulta entonces bisexual y de una sola faceta, si acaso apreciamos que el partícipe se ayunta con mi hermana o conmigo, siendo pues homosexual, tanto si se trata de un chico, caso en el cual su ayuntamiento sexual conmigo; y será también homosexual (o lésbico), si tratándose de una chica, ésta se ayunta con mi hermana; mientras que si participan dos (2) chicos, de igual o de diferente sexo, el ayuntamiento resultará doblemente bisexual y de varias facetas. Lo que buscamos al ubicar en nuestra sala las cuatro (4) enormes pantallas, es satisfacer los gustos y las preferencias que en materia pornográfica y sexual, tienen cada uno de nuestros exclusivos, excepcionales, afortunados y privilegiados visitantes, como inminentes partícipes en los orgiásticos ayuntamientos sexuales a los que les invitamos a tomar parte activa con nosotros; con lo cual, además, incrementamos y potenciamos al extremo el ambiente de morbo y lascivia en nuestra sala, al colmarla con los incestuosos y morbosos relatos eróticos de condición incestuosa o filial, con las cachondas imágenes, con los incestuosos, homoeróticos, y lésbicos vídeos porno, y con la sinfonía de melodías eróticas, de cachondas y morbosas exclamaciones de los actores y actrices porno, y de sus gemidos y jadeos de variada fuerza e intensidad. Así pues, tan pronto llegan nuestros excepcionales invitados a nuestra sala, muchas veces parejas de hermanos del mismo o de diferente sexo, gemelos idénticos incluso, les hacemos sentar en el sofá de nuestra casa, el uno al lado del otro, para que entren en confianza, y enseguida damos inicio a unos dos (2) o tres (3) vídeos porno de sexo entre chicos y chicas, ya sean parejas, tríos, cuadriláteros, u orgías con un mayor número de partícipes, incluyendo algún vídeo protagonizado por actores porno que sean hermanos o mellizos, del mismo o de diferente sexo, o de gemelos o gemelas, en los cuales nos encontremos representados los compañeros de la faena sexual ya iniciada, si acaso resulta que los invitados son hermanos o hermanas, tanto del mismo como de diferente sexo. También acostumbramos romper el hielo presentando secuencias de imágenes porno por categorías temáticas o variadas; o presentando relatos eróticos de sexo filial entre hermanos y hermanas del mismo o de diferente sexo; y si tenemos la fortuna de que nuestros invitados sean mellizos, o gemelos idénticos, pues hacemos desplegar relatos eróticos y sexuales sobre tal temática. Seguidamente indagamos a nuestros invitados sobre su experiencia sexual, sobre sus preferencias y gustos sexuales, sobre sus fantasías, y sobre las dificultades o frustraciones que hayan tenido al masturbarse, o al practicar sexo con otra persona. Entonces los chicos y chicas empiezan a expresar con total sinceridad su vida íntima y sexual, ante lo cual Natalia y yo les expresamos nuestra total comprensión, y cómo estaremos a partir de ahora, totalmente dispuestos para acompañarles en la superación de toda situación negativa en el disfrute del sexo. A continuación Natalia y yo les brindamos a los chicos un masaje suave por todo su cuerpo, todavía sin desnudarnos ellos ni nosotros, comprimiendo, estirando, y pellizcando sus pezones; magreando y estrujando las tetas de las chicas; magreando los paquetes ya abultados de los chicos; presionando los coños de las chicas, ya seguramente húmedos y ansiosos; y magreando las nalgas de chicos y chicas; todo lo anterior, mientras los invitados, y mi hermana y yo, permanecemos plenamente vestidos, pues no sólo resulta más interesante y placentero, y eventualmente fetichista, sino que permite que nuestros nuevos amantes tengan plena confianza en sus excepcionales anfitriones y en ellos mismos; de suerte, además, que tiene lugar una cocción a fuego lento, que nos permite a todos alcanzar el punto óptimo de placer, gozo, satisfacción, y excitación, consiguiendo que todos los partícipes del encuentro orgiástico gocemos al tope de una excitación altísima, sostenida, y extrema, aplazando o defiriendo el momento del orgasmo, del clímax y de la eyaculación, a fin de mantenernos en un nivel muy elevado de estimulación, lo que en los hombres se llama el estado de meseta, ese estado que precede al orgasmo y la eyaculación, en el cual se consigue un gozo inmenso, y que mientras más se prolongue en el tiempo, dará lugar a unos orgasmos excepcionales, poderosos e increíbles, en proporción a la duración del estado de meseta, que cuando tiene lugar durante faenas de varias horas, o faenas extremas de todo un día o de toda una noche, permite gozar de unos subsiguientes orgasmos excepcionales, extraordinarios, y sumamente poderosos, a tal punto, que en el caso de los hombres nos permite eyacular de una forma tan extrema, que llegamos a lanzar incontables chorros de blanca leche. El tratamiento al que sometemos a los chicos que participan de nuestros ayuntamientos sexuales extremos es tan efectivo y saludable, que siempre conseguimos que los chicos superen y neutralicen cualquier condición de eyaculación precoz, y que las chicas derroten todo cuadro de frigidez, gozando en adelante, de unos orgasmos inimaginables. Tras el masaje y magreo sobre los cuerpos y atributos sexuales de nuestros inocentes amantes, les proponemos que vayan siguiendo la secuencia del vídeo porno que estemos todos disfrutando, escuchando, con un volumen medio, los suspiros, las respiraciones, las exclamaciones, y los eventuales jadeos y gemidos de los protagonistas, de modo que todos los presentes practiquemos los mismos actos que vayan desplegando los actores, lo cual resulta sumamente entretenido, divertido, y morboso, consiguiendo incluso que nuestros compañeros de faena, y sus anfitriones, nos imaginemos que somos los actores y actrices porno de los vídeos que estemos disfrutando al tope. Interregno extraordinario: Registro el siguiente Interregno extraordinario para dejar constancia expresa, explícita, y escrita, sobre cómo me encuentro animando el tejido del presente relato erótico y sexual, sumamente morboso, cachondo y caliente, de condición lasciva, bisexual, transgenerista, incestuosa, además de guarra y bizarra, fumando algo de cannabis, bebiéndome un par de tragos de whisky, tras ingerir, además, 100 mg. del poderoso Sildenafil, es decir, de Viagra, mientras leo, a la vez, un estupendo, cachondo, morboso, e incestuoso relato de sexo filial entre una pareja de hermanos mellizos, chico y chica, de tan sólo 18 años de edad recién cumplidos, llamados Andrew y Andrea, consiguiendo animar así, una poderosa y frenética puñeta, mientras además me encuentro disfrutando de un excelente vídeo porno protagonizado por dos (2) guapos, atractivos, esbeltos, y jóvenes chicos, quienes están entre mis actores porno favoritos, Kevin Warhol y Sven Basquiat, dotados de dos (2) preciosos y esbeltos chimbos tan curvos como levantados, coronados por dos (2) suculentos, provocativos, deliciosos, e irresistibles glandes, siendo el de Warhol de una tonalidad un tanto obscura, y el de Basquiat de una tonalidad rojiza; chicos que están vinculados con Belami, una de las mejores firmas porno de internet, de sexo entre chicos, casi todos de origen europeo, sobre todo de Europa Oriental, donde los chicos son sumamente guapos, esbeltos y atractivos. Del mismo modo, me encuentro animando la escritura del presente relato erótico y sexual, viendo uno de los mejores vídeos porno de sexo entre chicos, también vinculados con la firma Belami de Internet. En este caso, se trata de un vídeo de sexo extremo y orgiástico, protagonizado por Andre Boleyn, Jack Harrer, Kevin Warhol, Adam Archuleta, y un quinto (5°) chico cuyo nombre no aparece ni en la presentación del vídeo ni en éste. En el vídeo, los tres (3) primeros guapos, apuestos, y muy atractivos y morbosos chicos (o twinks, para emplear la cachonda expresión de la jerga que en idioma inglés registra las expresiones relativas al tema del sexo, que traducida al idioma castellano, se refiere a los chicos homosexuales atractivos, apuestos y delicados, de entre los 18 y los 25 años de edad), le ofrecen sus chimbos para que les sean noblemente servidos por él, hasta que los tres (3) chicos, uno a uno, van corriéndose a cántaros, lanzando unos copiosos chorros de blanca y espesa leche por el aire, hasta bañar el rostro del quinto (5°) chico, entrando también en su muy ávida, golosa, y muy vulnerable boca. Seguidamente, Adam Archuleta, tras follarse a tope al chico de nombre desconocido, se corre también a cántaros, lanzando unos copiosos chorros de su leche contra el orto de éste. Para mayor y extrema estimulación de mi chimbo, dándome gusto a tope con la desaforada y desenfrenada puñeta a la que en este mismo momento me encuentro entregado devotamente, me pongo una bomba de hule que succiona exquisita, y muy poderosamente, la brillante, húmeda, lúbrica, y muy dilatada cabezota que corona mi chimbo, consiguiendo así una estupenda excitación y estimulación, al punto de provocar que mis huevos produzcan una elevada cantidad de mi cristalino, viscoso, y muy apreciado précum, el cual es surtido por el ojete de mi glande, el cual funge como un manantial o grifo abierto; la aplicación de la bomba de hule sobre mi glande, la alterno a su vez con la aplicación, en mi prominente y enhiesto chimbo, de mi muy poderosa bomba de vacío, la cual, al ser de un material transparente como el cristal, me permite ver el aumento en el tamaño de mi enhiesto y hasta el tope endurecido chimbo, cuando la bomba alcanza el mayor nivel de succión, consiguiendo elevar al máximo el estímulo y la excitación sobre mi polla, al punto de hacerle crecer entre la bomba de cristal, que tras retirarla, me permite apreciar cómo mi chimbo luce sumamente dilatado como consecuencia de la sobreestimulación a la que fue sometido por mis desafueros, que aunque ciertamente abusivos e indolentes ante mi chimbo, traen después su recompensa para él, al alcanzar el estado de suma excitación y total goce que consigo brindarle, para mayor gusto y satisfacción de ambos, pues en mis fantasías eróticas y sexuales, imagino que mi chimbo es mi mejor amigo, mi hermano, mi amante, mi novio, mi marido, y mi compañero de faenas sexuales. Pero tampoco mis rojizos pezones escapan a mis excesos y desafueros, en particular porque para mí, los pezones, tanto los de las chicas, como los de los chicos, y desde luego los míos, constituyen ciertamente un par de pequeños y sensibles glandes, los cuales, lejos de ser regiones sin importancia, o meros accesorios o apéndices en el caso de los hombres, consisten en unas poderosas y muy sensibles zonas erógenas, que merecen toda la importancia y la atención de uno mismo o de quienes practiquen con su pareja cualquier acto sexual pleno y atento, por lo que deben ser estimulados y noblemente servidos por la lengua, por los labios, y mediante cualquier otra práctica que funcionalmente consiga su excitación y la plena satisfacción de sus poseedores y propietarios, no sólo tratándose de chicas, sino también de chicos. Quien me ha inspirado para concebir los órganos sexuales y las zonas o regiones erógenas del cuerpo humano, tanto masculino como femenino, ha sido mi amiga y amante travesti, María Fernanda de Becker, a quien dedico un buen número de líneas en el presente relato erótico y sexual. Ella, no obstante gozar de un enorme y esbelto chimbo de 23 cm. de largo, se refería al mismo como su clítoris (de hecho, en nuestros desaforados y desenfrenados ayuntamientos sexuales, me ofrecía su suculento, delicioso, y exquisito chimbo, diciéndome: “Chúpeme ese clítoris”), lo cual incrementaba exponencialmente mi calentura, excitación, y arrechera, poniéndome sumamente cachondo, lascivo, libidinoso, y ansioso, procediendo entonces a complacer a mi travestida y amante chica, dándole todo el gusto en su prominente, endurecido, y enhiesto clítoris de 23 cm. de largo, como experto e innato mamador de chimbos que soy, dándome todo un suculento festín con su privilegiado, excepcional, y enorme clítoris, llevando a su muy exclusiva propietaria, a la plenitud y al paroxismo del placer y la excitación, colmándola de gusto, de satisfacción, y de goce, hasta brindarle a mi goloso paladar, potentes y copiosos chorros de su exquisita y ligeramente dulce leche, producida en cantidades alarmantes por su buen par de prominentes huevos), quizás en razón de sentirse toda una auténtica mujer, siendo sumamente delicada y femenina, al punto de ser una completa hembra. Pero la asimilación a asunción que asume María Fernanda respecto de su enorme chimbo, no resulta meramente metafórica ni coloquial, sino plena y absolutamente veraz, pues la persona humana, durante varias semanas después de la concepción, sus órganos sexuales no se encuentran completamente definidos; y de igual manera, las personas de índole intersexual, que es como ahora se denominan las personas hermafroditas, bien pueden contar tanto con un coño o vulva, y con un chimbo, no sólo pequeño o rudimentario, sino también prominente; al paso que muchas personas intersexuales cuentan con un clítoris de un tamaña tal, que constituye un auténtico glande, tanto por su forma, como por su tamaño, muchas veces de más de 1 cm. de longitud. Así las cosas, cuotidianamente, varias veces al día, y cuando no, durante faenas de todo un día, mañana, tarde y noche, o hasta durante 24 desenfrenadas, desaforadas, intensas, excitantes, placenteras, gratificantes, y muy satisfactorias horas, permanentes y continuas, los fustigo y azoto sin compasión ni consideración algunas, de modo que antes de someter a muy variados estímulos mi par de pezones, especialmente el izquierdo, que resulta ser el más sensible, procedo a lijarlos con el fin de aumentar su sensibilidad, pues dado que a diario soportan la fricción de variados artilugios, al acompañar y animar mis permanentes y desaforadas puñetas, van perdiendo la necesaria sensibilidad, al tornarse callosos y ásperos, la cual consigo reactivar plena, total, y completamente tras proceder a lijarlos, dejándolos entonces tan suave como la piel de mi chimbo. Una vez que lijo mis pezones, especialmente mi pezón izquierdo, que como digo, es el más sensible, suelo comprimir éste con pinzas, estirándolo, pellizcándolo, y retorciéndolo, para después frotarlo con el rodillo de un encendedor, incluso caliente, que deviene en un eficaz y funcional artilugio sexual, con lo cual consigo aumentar considerablemente los niveles de excitación, procediendo seguidamente a frotármelo con las cerdas de un cepillo de dientes, previamente sumergidas en mi apreciado e invaluable, viscoso y cristalino précum, que voy acopiando mientras es producido por mis estimulados huevos, para ser enseguida surtido por el ojete de mi glande, el cual funge como un grifo abierto, del que escurre y gotea el mencionado lúbrico líquido. Justo en este instante, mientras escribo las líneas del presente relato erótico y sexual, ajustando la muy considerable cantidad de las 143.669 palabras, me encuentro alternando la frotación de mi muy sensible pezón izquierdo con las cerdas del cepillo de dientes bañadas en mi précum, haciéndolo ahora con agua fría y caliente, consiguiendo un placentero y muy excitante contraste. La frotación con las cerdas del cepillo de dientes también la alterno con substancias como crema dental y con gel, consiguiendo un poderoso efecto de excitación y estimulación. Seguidamente, estoy procediendo a dar lugar a una doble y poderosa estimulación, acoplando el lúbrico ojete de mi dilatado glande con mi pronunciado, endurecido, y erecto pezón izquierdo, frotándolo a su vez con la muy sensible parte inferior de mi glande, lo cual consigue excitar ambas regiones erógenas de gran manera. A continuación procedo a someter mi pezón izquierdo a la poderosa succión de una bomba de hule, a fin de incrementar su sobreestimulación y su dilatación; para finalmente servir noblemente mi muy sensible pezón izquierdo, brindándole lametazos con mi versátil y prensil lengua, culminando con chupetones, aplicando sobre él mis ventosos y poderos labios. Dada la extrema estimulación que me doy en brindar a mi chimbo y a mis pezones, procedo a culminar la serie de actos que les he narrado, dándome todo un suculento y delicioso festín con mi chimbo, entregándome a la bizarra práctica de la autofellatio o selfsuck, disfrutando de la carne de su cuerpo, de su glande, de su sabor, y del abundante, copioso, cristalino, translúcido, y muy viscoso précum surtido por el ojete de mi dilatado glande, que funge como un poderoso manantial que me ofrece el diáfano líquido producido por mi buen par de huevos, tras soportar todo tipo de mis poderosos estímulos. El acto de la autofellatio o selfsuck lo disfruta grandemente mi goloso y ávido paladar, mientras el placer sexual de tal acto no es percibido por parte del chimbo, aun cuando resulta tan noblemente servido, quizás como consecuencia de que al doblarse el vientre en su búsqueda, tal posición neutraliza total, absoluta, y completamente, cualquier sensación de placer, goce, estimulación, y excitación, por lo cual tales sensaciones sólo son percibidas y disfrutadas hasta unos instantes después, cuando se reanuda la correspondiente puñeta, la correspondiente cópula, o el paso del chimbo entre un buen par de hospitalarias tetas, lo cual, ahí sí, da lugar a un gozo, a una excitación, y a un placer simplemente inefables, inenarrables, e indescriptibles, que son percibidos fuerte e intensamente; y si se pretende conseguir un nivel aún más alto, las series de selfsuck o autofellatio, y de puñetas, cópulas y pajas rusas, se pueden alternar con la muy morbosa y bizarra práctica sexual del sounding, es decir, la introducción de algún artilugio alargado, suave y totalmente liso, preferiblemente de un material como el cristal de vidrio, por entre el ojete lubricado del glande; en mi caso, el artilugio sexual que utilizo en la práctica del sounding, consiste en un termómetro, que justamente, por ser de vidrio, resulta plenamente funcional para la práctica autoestimulativa de tan morboso, lascivo, y muy bizarro acto. Dado que me he propuesto escribir algunas de las morbosas líneas del presente relato erótico y sexual bajo una estimulación y excitación extremas, totales, y absolutas, no puedo dejar de utilizar una de las substancias que más placenteras me resultan, consistente en el jugo del jengibre, con el cual baño todo mi glande, y que también consigo hacer entrar en su ojete, pues el jengibre me produce una gran excitación, lo mismo que un aumento en la temperatura, sintiendo un fuerte calor, casi urticante, tanto en mi dilatado y sobreestimulado glande, como en su ojete. Para finalizar la faena de extremos estímulos sobre mis pezones, mi glande, y su ojete, he procedido a aplicar en todos ellos, una moderada carga de electricidad, echando mano de la línea telefónica, consiguiendo con ello una poderosa estimulación, suficiente para seguir animando la poderosa puñeta a la que me encuentro entregado al escribir las presentes líneas de este inusual relato erótico y sexual, para gusto, goce, y disfrute de Ustedes, mis distinguidos y excepcionales lectores, a quienes es mi deseo que el presente relato les exciten, estimulen, y animen sus puñetas y sus coitos, y que les potencie vuestros sueños y fantasías de condición erótica y sexual. Para continuar la desaforada, extrema, y desenfrenada puñeta a la que me encuentro devotamente entregado al escribir las lascivas y morbosas líneas del presente relato erótico y sexual, me acabo de disponer a animarla disfrutando a tope con tres (3) cachondos y muy mórbidos vídeos porno, y uno más que no es de contenido porno, sino sólo la intervención de mi vecino y amor platónico, llamado Maurizio Karmonn River. El primero de los vídeos es producido por Belami, la estupenda firma que en la Internet, exhibe la mejor pornografía de sexo entre guapos, apuestos, y jóvenes chicos; se trata de un vídeo protagonizado por Kieran Benning y Nate Donaghy, ambos sumamente guapos, y dotados de unos más que prominentes y muy gruesos chimbos; tremendamente suculentos, exquisitos, deliciosos, provocativos, e irresistibles, los cuales, con todo el morbo posible, se chupan, se maman, y se comen golosamente el uno al otro. El segundo vídeo porno que me encuentro ahora mismo disfrutando, tiene una duración de 24:18 minutos, y está protagonizado por Tim Walker y Xander Hollis, dos (2) guapos, atractivos, apuestos y jóvenes chicos, vestidos como colegiales, y dotados de sendos chimbos curvos, que en estado de total y completa erección, lucen esbeltos y levantados, siendo ambos chimbos un tanto similares en forma, coloración y tamaño, tanto en sus troncos como en sus glandes; mientras Hollis es blanco y de cabello negro, exhibiendo su chimbo erecto con el glande cubierto por su bello prepucio (o foreskin en idioma inglés), Walker es un tanto rubio, luciendo una cabellera de tonalidad castaño claro, contando con un muy estético lunar en la base de su chimbo. Finalmente, el tercer vídeo que me encuentro disfrutando, corresponde a mi condición bisexual, pues como he dicho al iniciar el texto del presente relato erótico y sexual, las chicas me gustan en un 25%, es decir, en una relación de 3 a 1, y como también he dicho, de las chicas, lo que más me atrae y excita son sus tetas, siempre que no sean muy grandes; lo mismo que sus areolas y pezones, preferiblemente en forma de tapón de poceta; sus coños, en lo posible abultados como un sapo (tal como acaban de leerlo, como un sapo, es decir, esa especie animal y vertebrada, perteneciente a la clase de los anfibios o batracios, que nacen en los cuerpos de agua, tomando el nombre de renacuajos, sufriendo una metamorfosis, hasta convertirse, ya adultos, en sapos, mientras otras especies llegan a ser ranas y salamandras; de hecho, yo mismo llamo y me referiré a la vagina a lo largo del presente relato erótico y sexual, con mucha frecuencia, no sólo con las expresiones como “chimba”, “conejo”, “gallo”, “peluche” y “coño”, sino también con la expresión “sapo”, que es como según me expresó un amigo cibernauta de la ciudad de Medellín, en Colombia, llaman en su región, la del departamento de Antioquia, a la vagina, en razón de la condición abultada de ésta, sobre todo si se trata de coños un tanto prominentes); y sus nalgas, mientras sean prietas, turgentes, redondas y levantadas. El vídeo porno que he escogido para animar la puñeta con que a su vez me encuentro animando estas morbosas y cachondas líneas, está protagonizado por la actriz porno Lucy Li, quien como expresé al comenzar este relato, al describir físicamente a mi hermana Natalia y a mí, es sumamente similar o parecida a mi morbosa y libertina hermana, tanto en su rostro, como en su cuerpo, sus curvas, sus íntimos atributos, lo mismo en sus tetas, su coño, y sus nalgas, casi como si fuera su hermana gemela, o al menos su hermana melliza, salvo en cuanto a su edad. De modo pues que me encuentro gozando y disfrutando a tope de este vídeo protagonizado por Lucy Li, quien por el gran parecido físico con Natalia tal como acabo de especificar, me permite fantasear con que mi hermana es tal actriz porno, lo cual me calienta y excita notablemente. En este vídeo porno de condición lésbica, Lucy Li interpreta a una entrevistadora de una firma porno de sexo entre chicas, quien entrevista a una guapa y joven chica rubia, de buenas tetas, ricos pezones, buen coño, y buenas nalgas. Lucy Li le pregunta a la guapa aspirante a modelo, por qué está interesada en modelar para su agencia. El último y cuarto vídeo con que me encuentro complaciendo mi lasciva vista y mis sensibles oídos, no es de índole pornográfico, pues está publicado en Youtube; se trata de una intervención de siete (7) minutos por parte de quien desde hace unos años ha sido mi amor y mi amante platónico, me refiero a mi vecino Maurizio, quien dirige una casataller de artes visuales y plásticas, la cual se ubica justo junto a mi casa; Maurizio es un chico sumamente guapo, atractivo y apuesto, y sumamente joven; su estatura es como de 1.72 m., es muy blanco, aunque de piel de tonalidad bronceada, casi como una coloración canela; es muy esbelto, dotado por la diosa Natura con unos preciosos ojos verdes que me dominan y cautivan, y me imagino que su paquete cuenta con unos buenos huevos, y un buen chimbo de al menos 20 cm. de largo; su voz es dulce, melodiosa, sutil y delicada; y vivo obsesionado con sus pies, que son delgados y delineados, pues los pies se encuentran entre mis principales fetiches sexuales; de modo que al igual que fantaseo cuotidianamente con que le chupo, le mamo, y me como sus huevos y su chimbo, dándome un sabroso, delicioso, suculento, y exquisito festín, también imagino cuánto froto sus rojizas areolas, haciendo círculos con mi dedo índice, y cuánto estimulo, seguidamente, sus prominentes, endurecidos y enhiestos pezones, ante los estiramientos, pellizcos y retorcimientos que sobre ellos aplico con mis dedos, para después colmarlos de besos, lametazos y chupetones que le brindo con mis ávidos, golosos, poderosos y ventosos labios. Seguidamente traigo a mi libertina, mórbida, lujuriosa, libidinosa, concupiscente, lasciva, guarra, cachonda, y muy bizarra mente, la imagen del ojete lúbrico de mi dilatado glande, acoplándose con cada uno de los prominentes, endurecidos y enhiestos pezones de Maurizio, como haciéndose follar por ellos. Así mismo, con frecuencia imagino y fantaseo con la idea de que me encuentro ante sus pies, colmándolos de besos, de caricias, y de chupetones; es tal mi obsesión con Maurizio, que he tenido unos diez (10) sueños eróticos en los que le veo desnudo y erecto bajo la ducha; o en los que puedo apreciar sus deseados pies, sus dedos, y sus uñas. Finalmente, el pasado 25 de agosto del año 2021, tuve un estupendo sueño erótico con él, en el cual, yo me daba gusto ofreciéndole una poderosa faena de sexo oral, chupando su chimbo, pero éste no era el suyo, sino el de uno de mis amantes reales, concretamente el de Edward, el cual es prominente pero sumamente grueso, coronado por un prominente glande de tonalidad violeta. Unas semanas después, tuve otro estupendo sueño, más bizarro que erótico, con otro de mis compañeros de faenas sexuales, de nombre Felipe, quien es de piel blanca, como me gusta que sean tanto los chicos como las chicas, y quien es un tanto guapo, y dotado de un prominente y levantado chimbo, con el que he gozado un par de veces, sorprendiéndole con una de mis poderosas chupadas y mamadas, en lo que soy un avezado experto. En el sueño, Felipe se encontraba sentado, y no sólo erecto, sino lanzando al aire una copiosa serie de chorros de blanca y espesa leche, ante lo cual me lancé a por su chimbo, embargado de lujuria, gula y glotonería, a fin de recibir en mi boca y paladar su cálida leche, disfrutando de su grato sabor, el cual me resultó un tanto ácido y exquisito. (Fin del Interregno extraordinario). Volviendo con la narración del presente relato erótico y sexual, por lo general, tras las medianas y fuertes caricias que se van prodigando los actores porno entre sí, procediendo a magrearse sus principales atributos sexuales, se van besando, inicialmente, de una forma suave y sutil, para después comerse sus bocas, mientras recorren los cuerpos de sus compañeros de faena, para seguidamente irse despojando de sus prendas de vestir de manera sensual, erótica y pausada, cual si se tratara de un ritual místico, espiritual, y religioso. Entonces, Natalia y yo, siguiendo la secuencia del vídeo que estemos disfrutando, procedemos a besar de manera progresiva a nuestros invitados, hasta comernos sus bocas, mientras recorremos y magreamos sus cuerpos; para continuar retirando las blusas, camisas o camisetas de nuestros invitados, y después magrear las tetas de las chicas por sobre sus sujetadores, de los que les despojamos tras un par de minutos; y entratándose de los chicos, una vez desnudos sus pechos, Natalia y yo los acariciamos, frotando las areolas alrededor de sus pezones con las yemas de nuestros dedos índices, y comprimiendo, estirando, pellizcando, y retorciendo sus pezones, para finalmente frotarlos con las yemas de nuestros dedos, con una variable fuerza e intensidad. A continuación, mi hermana y yo, siguiendo en lo posible la secuencia del vídeo porno con que estemos animando el orgiástico ayuntamiento sexual, procedemos a retirar los pantalones o faldas de los chicos y de las chicas, de modo que queden en ropa interior, dando lugar a una situación tremendamente cachonda y fetichista, que Natalia y yo disfrutamos al tope, pues procedemos, además, a seguir magreando las tetas de las chicas por sobre sus sujetadores; lo mismo que a presionar y comprimir sus coños por sobre sus bragas o sobre sus tangas; y los paquetes de los chicos por sobre sus sleeps o calzoncillos, disfrutando sumamente, tanto mi morbosa hermana como yo, apreciar cómo las prendas interiores contienen el erecto y enhiesto chimbo que apenas logran cubrir. Debo enfatizar, que mi hermana y yo nos vamos desnudando al mismo ritmo que nuestros excepcionales invitados, de modo que a estas alturas, Natalia y yo nos encontramos también cubiertos únicamente con nuestras prendas interiores, que en el caso de ella suelen ser de color blanco, muy a pesar de ser una pervertida, mientras yo acostumbro lucir prendas interiores de color rojo escarlata, pues me resulta un color muy erótico, sexual, y además fetichista. Entonces, estando nuestros inocentes amantes vistiendo sólo sus prendas interiores, mi hermana y yo volvemos a besarles sus labios, a hurgar en sus bocas con nuestras versátiles, expertas, entrenadas, y casi prensiles lenguas, entrelazándolas con las suyas, y llevándolas hasta la campanilla donde inician sus gargantas, para continuar comiéndonos sus bocas con una total avidez y una profunda gula, dándonos todo el gusto del mundo, mientras nuestras inquietas manos siguen magreando tetas, chimbos, huevos, y nalgas, para culminar despojando, en el caso de mi hermana, a la chica o a las chicas que tenga a la mano, de sus sujetadores, lo cual va haciendo muy lenta y sutilmente, iniciando el retiro bajado los sostenes por los hombros, o desabrochándolos por detrás, hasta descubrir lentamente, primero uno, y después el segundo pezón, hasta exponer ambas tetas, para finalizar retirando los sostenes; mientras yo despojo a los chicos que tenga a mi merced, también suave y sutilmente, de sus sleeps o calzoncillos, hurgando previamente con mi mano entre su paquete, procediendo a magrear su par de huevos, para seguidamente tomar el enhiesto y endurecido chimbo, para finalizar disfrutando sobremanera, una vez retiro hacia abajo las prendas interiores de los chicos, al ver y apreciar el instante en el cual, el retenido chimbo salta como un resorte, o como catapultado, tras liberarse de la energía acumulada por la contención a que se encontraba sometido estando absolutamente enhiesto. Tras descubrir el chimbo de los chicos, retiro yo también mis prendas interiores, o les pido a ellos que lo hagan, tras invitarles a que magreen antes de ello mi paquete, y que tal cual yo procedí con ellos, introduzcan su mano en mis interiores, estrujando mi par de huevos, en ese instante compactos, duros y contraídos, y mi enhiesto y también endurecido chimbo, el cual, por sus 23 cm. de largo, les impresiona sobremanera, por lo cual, enseguida, retiran mis boxers o sleeps, a fin de apreciar directamente mi muy descomunal aparato, para mayor impresión de los atentos chicos, al poder ver en primer plano, la forma y el prominente tamaño de mi chimbo, enhiesto y endurecido hasta el tope, colmándome de elogios por la privilegiada dotación que me entregó la diosa Natura. Otro tanto sucede enseguida con mi hermana, quien tras despojar a sus chicas de sus sostenes, procede a comprimir, estirar y retorcer sus pezones, hasta ponerlos duros y enhiestos, magreando sus tetas un instante después, invitándolas a que le retiren sus blancos sostenes, también lenta y pausadamente, deteniéndose al descubrir sus pronunciados, erectos, y duros pezones, hasta exhibir plenamente su buen par de prominentes tetas, solicitándoles que le sean magreadas y estrujadas, y que sus pezones sean comprimidos, frotados con las yemas de los dedos, estirados, y retorcidos, para luego retirar plenamente su sostén. Entonces Natalia, seguidamente, procede a hurgar en sus coños, metiendo uno y después varios de sus dedos en ellos, hasta frotar sus erizados clítoris, consiguiendo hacerles gemir, y después jadear, embargadas de lascivia, morbo, calentura, excitación, gusto, deseo, y placer, como nunca habían pensado llegar a sentirse, y menos en manos de otra chica, varios años mayor que ellas, y de la cual, por su edad, reconocen sin reservas ni reticencias, toda una autoridad moral. También los chicos, por igual razón, al inspirarles confianza, evidencian los mismos sentimientos íntimos y sexuales, reconociendo en mí, una plena autoridad moral que me legitima para encauzar debidamente sus deseos, preferencias, apetitos, pulsiones, e instintos sexuales, a fin de que consigan satisfacerlos, en función de una total potenciación que les llene de satisfacción, placer, gusto, y disfrute, desterrando y neutralizando todo sentimiento de vergüenza, frustración, culpabilidad, o autorrepresión, sintiéndose, por el contrario, absolutamente libres dentro del infinito universo, con la dignidad de ser hijos del Creador, y tan magníficos como el polvo de las inconmensurables estrellas que pueblan con su magnificencia, la infinidad de galaxias que deambulan por el inconmensurable cosmos, a la vez caótico, entrópico, confuso, violento, explosivo y desordenado; como pacífico, estable, racional, claro, organizado, coherente y ordenado.

 

Hacia los 17 años y medio inicié mis estudios universitarios. No más iniciarlos, con alguna frecuencia practicaba alguna actividad física, o iba a nadar en la piscina universitaria. Recuerdo cómo en alguna ocasión, en el vestuario, pude apreciar a un chico muy guapo, de baja estatura, pero de piel blanca y exquisitamente bronceada, tal cual me gustan los chicos y las chicas. El apuesto y atractivo chico se encontraba cambiándose de ropa, luciendo su desnudez por unos instantes, que me permitieron apreciar su genitalidad, la cual estaba presidida pon un chimbo fláccido, pero tan atractivo y suculento como él. Uno de los compañeros con quienes inicié mis estudios superiores, llamado Charles, a quien afectivamente llegué a llamarle Carlitos, me resultaba sumamente guapo, esbelto y atractivo, al ser algo alto, como de 1.72 m. de estatura, y de piel blanca, tirando a pálida (sólo los chicos de raza o piel blanca son de mi gusto, ya sean caucásicos, es decir, europeos, desde la Europa Oriental, hasta España y Portugal, y desde el Mar Mediterráneo, hasta Escandinavia e Islandia, y también los chicos de condición racial semita, es decir, los de origen judío, los árabes, y otros pueblos del Oriente Medio, pero siempre que sean rubios, de piel blanca, o al menos un tanto clara), luciendo unos delgados, pero muy jugosos labios rojos como el fuego, además de una bella cabellera de color castaño obscuro, y larga hasta los hombros. Uno de sus íntimos atributos, tanto para entonces como hasta hoy, han sido sus nalgas turgentes, prietas, y levantadas, por lo cual Charles se ganó el mote de Nalguis, por parte de un grupo de triviales y banales chicas pijas de la Facultad, lo que a mi atractivo, joven y guapo compañero de escuela, no le hizo ninguna gracia. Promediando nuestros estudios superiores, en razón de nuestras afinidades intelectuales, me hice bastante amigo de Charles, aunque sin llegar a congeniar suficientemente, dados nuestros muy diferentes gustos en materia de música, y porque mientras yo era abiertamente bisexual, él se obsesionaba con las chicas. Mientras estábamos recibiendo clase, yo me detenía en apreciar el prominente paquete que se formaba en sus jeans, imaginándome el muy probable buen tamaño de su chimbo, y su forma, que imaginaba curva y levantada en estado de erección, mientras mi mente y mi imaginación divagaban sobre cuál sería la forma de su glande, el cual suponía también prominente, y de una tonalidad cromática rojiza o violeta; al paso que también intentaba plasmar en mi mente la bolsa que contendría su buen par de huevos, imaginándola distendida y colgante, tanto como compacta y contraída, formando una perfecta y estética esfera, tan prominente como el chimbo que sobre ella se levantaría, suponiendo así mismo su tonalidad marrón clara, cubierta, además, por una vellosidad también clara, y extendida a su vez por todo su pubis; para finalmente imaginar cómo se vería su pubis y su paquete tras rasurar plenamente su vello púbico. De igual manera, mi mente procuraba darle forma a su prepucio, imaginándolo también pronunciado, cubriendo tanto total como parcialmente el glande, que a su vez también supuse prominente, coronando su chimbo, tanto plenamente enhiesto y duro, como pendiendo en estado de competa flaccidez, como pendiendo bajo una mediana erección; imaginando también, cómo el prepucio cubriría el glande, tanto en estado de flaccidez, como en estado de semiflaccidez, y también de completa erección, cubriendo el glande, ya parcialmente, ya plenamente; siendo todas esas representaciones, las que me gustan y excitan ver en los chimbos, tanto en vivo y en directo, como en imágenes y vídeos porno, tanto de chicos dándose gusto con una frenética puñeta, como practicando sexo con otro chico, o en alguna cachonda orgía. Y claro, dada mi extremada obsesiva, enfermiza, y patológica obsesión y fijación por los atributos íntimos de los chicos guapos, esbeltos y jóvenes, como mi deseado amigo y compañero de escuela, Charles, también mi mente imaginaba cómo sería el frenillo, el cuello (o corona, como se denomina en anatomía) que rodea la base de su glande, y la hendidura que parte del frenillo hasta el propio ojete, el cual también suponía que contaría con una gran abertura. Y cómo no imaginar cuánta leche surtirían sus huevos a través del ojete de su glande, y con cuánta fuerza lo haría, lanzando quizás, en estado de máxima excitación, estimulación y placer, los chorros de su lefa hasta bien lejos, y cómo no imaginar, también, cuál sería el sabor de su leche, quizás algo dulzón. Durante mi relación de amistad con Charles, mi atracción hacia él se tornó muy intensa y hasta obsesiva, fantaseando con la idea de que él me permitía ofrecerle mis muy nobles, avezados, y expertos servicios a sus huevos, a su chimbo, y a su glande, de modo que llegué a desearlo sexualmente en un grado sumo, tanto, que ciertamente me enamoré de él, de suerte que tal sentimiento me persiguió, incluso, hasta un par de años después de nuestras graduaciones, y hasta hoy tengo sueños eróticos con él y sus íntimos atributos, un puñado de veces durante el año. Nunca tuve el valor de insinuármele sexualmente a Charles, ni mucho menos llegué a confesarle el deseo, la atracción, y la obsesión enfermiza que me producía, pero procuraba estar cerca suyo, mientras me extasiaba apreciando sus finos y delicados gestos, el sutil movimiento de sus labios al hablar, no obstante ser muy viril, y de la misma manera disfrutaba escuchando su suave y dulce voz. Lo que determinó que yo nunca me atreviera a intentar seducirlo sexualmente, de una manera directa y contundente, fue no sólo el hecho de que él siempre anduviera en plan de cacería, yendo tras de alguna guapa, bella, y esbelta chica, sino además, que de manera expresa llegó a manifestar, en varias ocasiones, que él era tolerante frente a las personas homosexuales, pero que le resultaba sumamente molesto que algún hombre pretendiera seducirle. Recuerdo cómo una de las chicas tras la cual Carlitos empleó toda su artillería seductora, fue una muy bella, voluptuosa y esbelta rubia de nombre Carolina, quien se encontraba estudiando Comunicación Social, y cuyo principal atributo, consistía en sus nalgas, tan prietas y turgentes, como levantadas y absolutamente redondas. En todo caso, lo que sí lamento, es no haber intentado indagarlo sobre sus conductas sexuales, en particular las relacionadas con su autoestimulación sexual, es decir, sobre sus pajas o puñetas, pues siempre se confesó como un auténtico y frenético pajillero, expresando unas poderosas apologías en favor de la masturbación, condenando el hecho de que desde posturas religiosas, la masturbación juvenil resulte mal vista, tal cual había sido el caso, cuando cursando los estudios de secundaria en un colegio religioso, algunos profesores trataban la práctica de la masturbación como un mal vicio; y también yo, cursando los dos (2) últimos grados de secundaria, al recibir los cursos de Catequesis y de Filosofía por parte de un profesor sumamente preparado, y con una enorme vocación académica y docente, pero bastante excéntrico, y en extremo provocador hacia sus alumnos, también él denigraba de la masturbación, hablando de cómo los jóvenes, nos entregábamos excesiva y cuotidianamente al brillametal, recomendándonos afrontar tal vicio, mediante la práctica de la virtud cardinal de la templanza, siendo las otras tres (3) virtudes cardinales, la justicia, la fortaleza y la prudencia. Según Wikipedia, “La templanza es la virtud cardinal que recomienda moderación en la atracción de los placeres y procura el equilibrio en el uso de los bienes creados. Asegura el dominio de la voluntad sobre los instintos y mantiene los deseos en los límites de la honestidad”, siendo una expresión sinónima de moderación, sobriedad y continencia. Y en el Antiguo Testamento, en el libro de Eclesiástico, se encuentran varias condenas respecto de los vicios contrarios a la virtud de la templanza. En primer lugar, en el Capítulo 5, versículo 2, encontramos lo siguiente: “No te dejes arrastrar por tu deseo y tu fuerza para seguir la pasión de tu corazón”. En segundo lugar, dentro del Capítulo 18, versículos 30-32, se expresa lo siguiente: “No vayas detrás de tus pasiones, tus deseos refrena. Si te consientes en todos los deseos, te harás la irrisión de tus enemigos. No te complazcas en la buena vida, no te avengas a asociarte con ella”. Mientras el Capítulo 37, versículos 27-31, incorpora lo siguiente: “Hijo, en tu vida prueba tu alma, ve lo que es malo para ella y no se los des. Pues no a todos les conviene todo, y no a todo el mundo le gusta lo mismo. No seas insaciable de todo placer, y no te abalances sobre la comida, porque en el exceso de alimento hay enfermedad, y la intemperancia acaba en cólicos. Por intemperancia han muerto muchos, pero el que se vigila prolongará su vida” (cursivas fuera de texto). Y finalmente, en el Nuevo Testamento, en el libro de Tito, encontramos, en el Capítulo 2, versículos 11-13, el siguiente pasaje: “Porque se ha manifestado la gracia salvadora de Dios a todos los hombres, que nos enseña a que, renunciando a la impiedad y a las pasiones mundanas (cursiva fuera de texto), vivamos con sensatez, justicia y piedad en el siglo presente, aguardando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo”. Para entonces, a mis escasos quince (15) y dieciséis (16) años de edad, yo ya era un completo adicto a la masturbación, brindándome diariamente, hasta unas tres (3) frenéticas pajas, por lo cual me perseguía un cierto sentimiento de culpabilidad e íntima vergüenza, proponiéndome, día tras día, abandonar tales prácticas autoestimulatorias, pero sin conseguirlo nunca. El agudo cuadro de adicción a la práctica de la masturbación, era propicio para que yo le diera toda la razón a mi profesor de Catequesis y Filosofía, de quien pensaba que era consecuente y coherente con su condena en el exceso de la masturbación. Recuerdo además que en una ocasión, durante una de sus clases, nos expresó que él no nos iba a preguntar qué era un orgasmo, pues ya él los había recibido, por lo cual, en una oportunidad en la que le visité en su oficina, le indagué de qué manera había vivido los orgasmos, pues dada su vocación religiosa, como profesor de Catequesis, como teólogo, y como ferviente católico, yo me preguntaba de qué manera, siendo probablemente célibe y casto, habría conocido los orgasmos, es decir, si acaso al llegar a la pubertad, mediante la masturbación, o mediante alguna cópula con una chica en su juventud o adolescencia, o como consecuencia de algún sueño erótico y sexual que le hubiera provocado una polución nocturna; posibilidades que le planteé a mi ortodoxo y conservador profesor, pero sin conseguir respuesta alguna, y en cambio, expresando cierta hilaridad ante mi inesperada indagación. En otra oportunidad, dentro de una de las clases ofrecidas en uno de sus cursos, condenó las tiendas eróticas, expresando que ojalá se les cayeran los ojos por la sífilis, algo sumamente grave e intolerante, que hasta hoy me provoca una tremenda conmoción. Así las cosas, de todas maneras llegué a hacerme muy cercano y amigo de mi radical profesor, y cuando inicié mis estudios de Derecho en la Universidad, al hablarle de los múltiples amigos que estaba haciendo en la Facultad, me solicitó que se los presentara, y que bien podríamos compartir con ellos algún encuentro, y hasta tomarnos con ellos algún licor, sin que yo pensara que se trataba de algún interés sexual o erótico hacia mis amigos; pero tal encuentro nunca se concretó, pues mis nuevos amigos para nada estarían interesados en compartir algún momento o encuentro con un hombre mayor, y además, mis amigos de Facultad, eran todos plenamente heterosexuales. En otra ocasión, que me encontré en el centro de Madrid con mi profesor amigo, al pasar por un local de peluquería, en el que se encontraban varios jóvenes empleados, me dijo, señalándolos: “Mira los nenes”, pero yo para nada supuse malicia en sus palabras, y mucho menos que se tratara de un comentario que denotara la declaración o la tácita expresión o confesión de un interés erótico o sexual, ni mucho menos homosexual por parte de mi profesor, pues seguía pensando que él no sólo era célibe y casto, sino que era, además, plenamente heterosexual, máxime si para nada era afeminado o excesivamente delicado en sus gestos, expresiones faciales, y en su voz, de manera que era totalmente viril, masculino, y varonil. Pero toda la imagen de coherencia moral entre la prédica y la práctica real de la sexualidad por parte de mi admirado y apreciado amigo y profesor de secundaria resultó ser falsa, pues nos hicimos tan amigos, que años después, al visitarme en mi casa para consultarme sobre asuntos jurídicos y judiciales por mi condición de abogado, me confesó su condición homosexual, su atracción hacia chicos jóvenes y guapos, y hasta su obsesivo gusto por los chimbos grandes, siendo, sin lugar a dudas, tan morboso, mórbido, caliente, cachondo, lascivo, lujurioso, concupiscente, guarro, vicioso, y bizarro como yo, o incluso algo más, es decir, que no cultivaba para nada la virtud de la templanza que entre sus alumnos recomendaba y exaltaba, para refrenar las pasiones, los excesos, los vicios, la inmoderación, las pulsiones, y los instintos. Entonces pasó a confesarme cómo había sostenido un cachondo ayuntamiento sexual con uno de los compañeros con quien me gradué en Secundaria, un chico llamado Manuel José, quien era tan afeminado, que le llamábamos Manuelita, y que para nada me resultaba guapo ni atractivo, máxime siendo de piel trigueña, pero de quien mi profesor resaltó como atributo, ni más ni menos que su chimbo, del cual expresó que era de dimensiones considerables. Una situación más que mi apreciado profe me confesó, consistió en cómo se fue a por un chico egresado de mi colegio, llamado Guillermo, quien cursaba estudios de secundaria, un año atrás que yo, de manera que su edad es un (1) año menor que la mía, y que también egresó como abogado de mi Facultad. Guillermo, como yo, había sido alumno de mi profesor Antonio, y también, como yo, se había hecho un gran amigo suyo. Pues lo que me confesó mi profe y amigo Antonio, es que en una ocasión, unos meses atrás, estando a solas con Guillermo en su oficina de abogado, intentó ni más ni menos que violarlo, es decir, de obligarlo a tener sexo con él, y según me dijo Antonio, aunque Guillermo tiene una estatura de más o menos 1.75 m., y es algo fornido, Antonio, aunque más bajo, pero no menos fornido, llegó a conseguir doblegarlo lo suficiente como para conseguir su atrevido objetivo, pero ante la súplica de Guillermo, quien le dijo: “No, Antonio, por favor… No”, mi osado profesor desistió en su aventurada e inusual empresa sexual, dejando en paz a Guillermo. Lo curioso de todo, es que años atrás, cuando yo me moría de ansias, deseos y ganas desaforadas por darme todo un banquete con un buen y prominente chimbo, sin que hasta entonces hubiera tenido tan exquisita oportunidad, de suerte que sólo había chupado y degustado mi propio chimbo, practicando desde mi pubertad el bizarro arte de la selfsuck o autofellatio, que por fortuna gozo del excepcional privilegio de practicarme. Así las cosas, hasta entonces dado que todavía no me había definido como bisexual, por lo cual no conocía ni un solo chico con el cual darme tal gusto, pues llegué a proponerle a Guillermo, una noche en que departimos un buen rato en el centro de Madrid, que me permitiera chuparle su chimbo, el cual, dada su considerable estatura, y su mediana corpulencia, suponía tan prominente como grueso, considerando además, que por ser Guillermo de piel blanca, su chimbo me resultaría plenamente óptimo para mi desaforado y acumulado deseo sexual, por tanto tiempo incubado en mi lujuriosa, mórbida, caliente, y lasciva mente. Tras pedirle tan atrevido favor a Guillermo, él llegó a vacilar, es decir, por poco aceptó mi propuesta, pero enseguida se cerró, descartando plenamente cualquier posibilidad del ayuntamiento sexual que le propuse, y ello, en razón de su condición plenamente heterosexual. Recuerdo que en una ocasión, le estuve compartiendo varias de mis mejores imágenes porno de chicas europeas, blancas y rubias, que había bajado del ciberespacio, enviándolas a su correo electrónico, pero las descalificó, explicándome que sólo le atraían las chicas mestizas, trigueñas, y en todo caso, de piel obscura. De modo que bien habría podido indagarlo sobre cómo se masturbaba, e incluso, si acaso había intentado practicar la autofellatio o la selfsuck, tal cual yo venía haciéndolo desde mi pubertad, poco después de descubrir el excitante poder de las puñetas, un par de meses después de cumplir los once (11) años de edad. De manera que si me hubiera confesado que había intentado chuparse su propio chimbo, ya fuera su glande, o alguna parte del tronco de aquél, o incluso como yo, la mitad de éste, o al menos un tercio, podría haber ido más lejos con mis atrevidas y cachondas indagaciones, preguntándole tanto por la forma y las dimensiones de su glande, como por la forma de su verga, lo mismo que por su longitud exacta, en términos de centímetros, y bajo estado de erección, para poder, como yo, practicar con éxito el mórbido arte de la selfsuck o autofellatio; y en caso de confesarme tal práctica, le habría preguntado sobre cómo lo conseguía, si acaso estando acostado en su cama, llevando sus piernas y su pubis hacia su cabeza y su boca (que es una postura sumamente incómoda), o si lo hacía como yo, es decir, estando sentado, inclinando la cabeza, hacia su pubis, llegando con su boca hasta su glande y el tronco de su chimbo, consiguiendo chupar uno y otro; para seguidamente indagar a mi joven, guapo, esbelto, pajillero, y deseado amigo y compañero de escuela, Carlitos, sobre si al practicar la selfsuck, recorría con su lengua la parte inferior de su glande, es decir, pasándola sobre el frenillo y sobre la hendidura que va desde el frenillo hasta el ojete, intentando, además, entrar en éste con la lengua, tal cual procedo yo al brindarme los suculentos banquetes y festines con mi propio chimbo; y también le habría indagado sobre su al practicar la selfsuck, lo haría a su vez aleteando con su lengua, pasándola son variada fuerza, velocidad e intensidad alrededor de su glande, y si además frotaba su glande contra sus labios, tomando el chimbo con su mano, tal cual yo lo hago en mis faenas autofelativas, para proceder, seguidamente, a succionar y chupar su glande con sus labios, fungiendo cual poderosa ventosa, teniendo como epicentro, el ojete de su glande, intentando sorber y extraer el cristalino y viscoso précum que producen los huevos, cuya cantidad se incrementa ante una alta y prolongada excitación, máxime si el chimbo disfruta del sexo oral en alguna de sus modalidades, es decir, de una buena felación brindada por los labios, la lengua y la boca, ya sea recibiendo los muy nobles servicios de algún chico, o de alguna chica, incluso travesti o hermafrodita, o de varios chicos o chicas, de igual o de diferente sexo, ya sea a la vez, o de manera alternativa. Tras los anteriores interrogantes que bien le habría podido formular a Carlitos de haberme llegado a confesar íntimamente su práctica de la selfsuck o autofellatio, habría dado un paso adicional, en mi cachondo y morboso test, formulándole un interrogante adicional, más atrevido aún, consistente en indagarle sobre si acaso se había llegado a correr en su boca, en qué cantidad, con cuántos chorros y borbotones de lefa, y en caso afirmativo, preguntarle a su vez sobre qué sabor había percibido en su leche, si acaso sería de sabor dulzón como la mía, o más bien ácida como lo suele ser el semen de los hombres, y si le había gustado su sabor, así como si la había recibido y degustado varias veces, o si acaso acostumbraba hacerlo, y con qué tanta frecuencia. Llegado tan alto y morboso nivel en mi cachondo test, habría subido un escaño más en la apuesta por mis atrevidas indagaciones, procediendo a consultarle a Carlitos, si acaso había visto vídeos o imágenes porno en el infinito ciberespacio, en que chicos o chicas travestis o hermafroditas practicaran la selfsuck o autofellatio, y tanto si su respuesta hubiera sido positiva, o por el contrario negativa, no sólo le habría confesado mis cuotidianas y permanentes visitas a enlaces y páginas porno de tan morbosa práctica, y le habría ofrecido, además, mi amplia colección de imágenes de selfsuck, compartiéndole a su vez, los enlaces y páginas porno con los mejores vídeos de autofellatio, y por qué no, ofreciéndole también, un puñado de fotos y un par de vídeos, que yo mismo me he tomado y grabado, en los cuales aparezco yo mismo, practicando tan bizarra práctica de autoestimulación.

Interregno extraordinario A: Incluyo ahora este cachondo, lascivo, morboso, y muy bizarro Interregno extraordinario, para dar cuenta de cómo me encuentro animando al tope la escritura de las líneas de este libertino relato. Para empezar, hace unos días abrí una cuenta en Twitter denominada Autofellatio @Autofellatio2, en la cual vengo compartiendo las mejores imágenes de chicos practicando el arte de la selfsuck o autofellatio; dando a conocer un breve relato sexual titulado Crónica de mi autofelación o selfasuck; incluyendo además, algunas líneas sobre mis conductas sexuales cuotidianas, tanto escribiendo el presente relato, como leyendo relatos de sexo filial entre hermanos y hermanas, de igual o de diferente sexo; masturbándome a tope, animando mis frenéticas puñetas, disfrutando de los vídeos porno de chicos y de chicas que más me gustan, protagonizados, la mayor parte de ellos, por los actores y actrices porno que más me atraen, y que mejor dotados están; poniéndome una bomba de hule en el glande, la cual lo succiona poderosa y excitantemente; aplicando en mi chimbo erecto una bomba de vacío; y por supuesto, practicando la selfsuck o autofellatio, frotando frenéticamente mi glande, sobre todo su muy sensible parte inferior, contra mis ávidos y golosos labios, que fungiendo en forma de ventosas, succionan la dilatada cabezota de mi chimbo, cuya parte inferior, incluyendo el frenillo y el ojete, es atendida noblemente por mi inquieta y versátil lengua, todo lo cual, consigue sobreestimular y sobreexcitar hasta el tope mi glande y mi chimbo, poniéndolos en su punto de ebullición, a fin de que la subsiguiente puñeta resulte en extremo excitante y placentera.

 

Volviendo con mi amigo Carlitos, aunque nunca llegué a insinuarle suficientemente mis deseos sexuales hacia él y el prominente atributo que permitía adivinar su abultado paquete tras sus jean, y hacia sus turgentes y redondeados caparazones, sí le confesé cuánto me atraía sexualmente mi hermana Natalia, preguntándole directamente si a él le atraía su hermana Diana, tan guapa y atractiva como él, y un par de años menor que Carlitos, y para sorpresa mía, me confesó que sí le atraía, y que solía tener sueños eróticos y sexuales con ella, recibiendo de parte suya unas exquisitas chupadas y mamadas en sus huevos y en su chimbo, y hasta follando a tope con ella. Pero a continuación pasó a confesarme un hecho de lo más morboso y cachondo, consistente en que seis (6) meses atrás, un viernes en la noche, siendo las 7:00 P.M., su hermana Diana se preparó para irse de rumba con unos amigos, advirtiéndole a Carlitos que no regresaría a casa sino pasadas las 2 de la madrugada, y como sus padres estaban de visita en casa de la abuela paterna, Carlitos estaría completamente a solas, viendo la oportunidad para darse gusto con una buena faena de puñetas, animándose viendo porno de internet en su ordenador; y para mayor animación y estímulo de su inminente puñeta, se tomó inmediatamente un par de píldoras de Sildenafil, es decir, de Viagra, y así mismo, llevó hasta su habitación una botella de buen whisky, y un vaso, y se lio un porro de cannabis, y tomó también un poco de la misma yerba, a fin de cargar su habitual pipa, hecha de una madera muy compacta y fina, para fumarla tan pronto se acabara el porro, fumándose, de tal manera, su alucinógena yerba, bajo las dos (2) modalidades, para animar así el extraordinario, desaforado, y muy frenético pajazo, que en cuestión de minutos se brindaría en la soledad de su habitación y de su casa, lo que le permitiría dar rienda suelta a sus más bajos y profundos instintos, a sus vibrantes pulsiones, y a sus fantasías eróticas y sexuales, tan parafílicas como incestuosas, todo lo cual trasciende el plano de lo normalmente aceptado, afirmado y respetado por los estándares apuntalados en sociedades como la nuestra, donde las tradiciones y la cultura, sobre todo en el ámbito sexual, se rigen además, por reglas morales, no pocas veces, incluso, influidas y determinadas por valores y principios de condición religiosa, que a su vez, frecuentemente, rayan con el propio fundamentalismo. Entonces tan pronto Diana se despidió de su hermano Carlos, saliendo de su casa y cerrando la puerta tras de sí, mi guapo, joven, atractivo, esbelto, delicado, viril, y muy deseado compañero y amigo de universidad, se desnudó completamente, pasando con fuerza sus ya inquietas manos por su pecho, posando las yemas de sus dedos índices en sus areolas y pezones, frotándolos con una mediana intensidad, por lo que respondieron sutilmente al mediano estímulo, incrementado al comprimirlos con las mencionadas falanges, procediendo, enseguida, a retorcerlos, pellizcarlos y estirarlos, hasta conseguir en ellos tanta excitación, que se pronunciaron y endurecieron hasta el tope; y a continuación abarcó con sus manos su muy abultado paquete, magreándose y estrujando la bolsa de su muy prominente par de huevos, que por la total excitación se encontraban ya duros, compactos, contraídos, y formando una considerable y perfecta esfera, cubierta por una vellosidad muy poblada, y de tonalidad marrón clara; para finalizar magreándose su par de turgentes, prietos, redondos, y levantados caparazones con los que fue dotado por natura en su retaguardia. se sentó frente a su ordenador, y buscó uno de sus portales porno favoritos en el infinito ciberespacio, buscó uno de sus vídeos porno preferidos, que ya había visto cerca de dos (2) decenas de veces, y que dada su calidad artística por la muy buena actuación de los protagonistas, gozaba al tope viéndolo en cada oportunidad, en ocasiones un par de veces al día, si se encontraba solo en su casa, o de madrugada, en la soledad de su habitación, aprovechando que sus padres y su hermana menor dormían, como si lo viera por vez primera, correspondiente, justamente, a un exquisito ayuntamiento sexual de condición filial o incestuosa, protagonizado por dos (2) hermanos jóvenes y mellizos, chico y chica, de no más de 18 o 19 años de edad, ambos guapos, rubios, y sumamente parecidos, lo cual representaba, según me explicó Carlitos, todo un valioso plus para hacer volar su calenturienta imaginación, su enfermiza mente, su condición guarra, cachonda, y bizarra, su extremada lujuria, su tremenda lascivia, su desaforada concupiscencia, sus intensos deseos eróticos y sexuales, sus profundas pasiones, sus telúricas pulsiones, y sus oníricas fantasías y ensoñaciones, dado que aunque su hermanita Diana es dos (2) años menor que él, son sumamente parecidos, cual si fueran un par de mellizos, siendo la principal diferencia entrambos, que la estatura de Diana es 2 cm. menos que la de su hermano. Interregno extraordinario B: Formulo aquí otro morboso interregno extraordinario, para dejar constancia expresa, explícita y escrita, sobre cómo, mientras escribo las presentes líneas de este relato erótico, morboso, bisexual, transexual, hermafrodita, y por demás, incestuoso y bizarro, me encuentro bajo el efecto de la doble excitación producida por fumar algo de cannabis, y porque llevo en el glande una pequeña bomba de vacío de hule, que lo succiona poderosamente, provocándome una profunda excitación, consiguiendo, además, que mis huevos produzcan una elevada cantidad de mi cristalino y viscoso précum, surtido cual grifo abierto, a través del ojete de mi glande; précum que de encontrarse en el ojete de mi glande, al lubricarlo, me permite practicar la técnica autoestimulativa del sounding, y con el cual, a su vez, impregno mi muy sensible pezón izquierdo, a fin de frotarlo con las cerdas de un cepillo de dientes, el cual también sumerjo en el pequeño recipiente en que vierto los borbotones de mi précum, que escurren directamente desde la fuente, es decir, desde el ojete de mi glande. De manera que froto mi pezón izquierdo, justo al mismo ritmo en que despliego las puñetas con que atiendo mi sobreestimulado chimbo, consiguiendo que la combinación de ambos estímulos incremente mi excitación, pues es una regla de la física, que el todo es más que la suma de las partes. La faena que narro en el presente Interregno extraordinario, me encuentro además animándola al escuchar música electrónica, en particular varios temas propios del género lounge, que está entre mis favoritos, por favorecer estados mentales de condición psicodélica y alucinógena, que bien pueden propiciar situaciones de trance, tal como lo consiguen muchos pueblos originarios de los continentes de África y América. Mientras me dispongo a practicar algo de sounding con un termómetro que encontré en la calle en la mañana del día de hoy, 13 de mayo del año 2020, y que por ser de cristal, resulta óptimo para entregarse a tan cachonda y muy bizarra práctica, estimulando así el túnel que se encuentra al entrar por el ojete del glande. Este tipo de autoestimulación aplicada en el interior de mi glande, me encuentro alternándolo con la vista de tres (3) estupendos vídeos porno, protagonizados por varios chicos de la firma Belami, que se encuentran entre mis actores porno favoritos. El primero de los vídeos está protagonizado por el muy guapo Kevin Warhol, dotado de un precioso chimbo curvo y levantado; Joel Birkin, privilegiado por Natura, con uno de los chimbos más grandes del ciberespacio; Adam Archuleta, dueño de un chimbo que no parece circuncidado, pues suele exhibirlo completamente erecto, y con su prepucio cubriendo su rojizo glande; André Boleyn, cuyo par de huevos es pequeño, y cuyo glande presenta por debajo una profunda hendidura que me enloquece, por lo que le he dedicado no pocas puñetas; y Jack Harrer, quien cuenta con uno de los chimbos más gruesos de la red. El segundo vídeo está protagonizado por Bastian Dufy, cuyo chimbo, algo prominente, presenta en estado de erección, algo así como dos (2) cachondas y morbosas curvaturas; Peter Annaud, quien goza de un chimbo sumamente grueso, coronado por un suculento glande; y Tom Rogers, dotado por Natura con un chimbo un tanto grueso, curvo, y levantado. El tercero de los vídeos porno que me encuentro disfrutando al tope, resulta protagonizado por Kieran Benning, y Nate Donaghy, ambos dotados de unos prominentes chimbos, sumamente gruesos. (Fin del Interregno extraordinario A). Volviendo con la narración que me ofreciera mi joven, guapo, atractivo, esbelto y viril compañero de estudios universitarios, sobre la puñetera faena por el emprendida, tras aparecer el morboso, mórbido, cachondo, e incestuoso vídeo del par de mellizos, Carlitos se tomó un buen trago de su whisky, y a continuación dio un clic para que empezara a rodar el vídeo en la pantalla completa del monitor de su ordenador, a todo volumen, y se acostó en su cama a ver el muy morboso, cachondo, y por demás incestuoso vídeo porno, procediendo a ver cómo su chimbo se iba erectando, creciendo lenta pero sostenidamente, hasta el tope, endureciéndose plenamente, y palpitando autónomamente, cual si se tratara de su segundo corazón, pero de forma alargada, y por su erección, elevado, y por fuera de su cuerpo, vibrando viva y pulsionalmente, y como dotado de una vida propia, como si fuera un pequeño ser vivo y animado, elevándose por sobre su par de huevos y sobre su pubis, efecto producido, sin lugar a dudas, por las dos (2) píldoras de Viagra, consumidas unos veinte (20) minutos antes, cuando su hermana menor le anunció su salida de casa. Entonces, prosiguió Carlitos narrando el inicio de su faena de autoestimulación sexual, expresando cómo procedió, poniéndose de pie, a bambolear su chimbo en total erección, mediante el movimiento fuerte de su cuerpo, agitándose hacia los lados, haciendo danzar su gran polla, y aplicando la fuerza de su mano derecha sobre el mismo, para luego retirarla, liberando la energía acumulada, haciendo saltar su verga cual catapulta. En este momento de la narración erótica y sexual sobre su puñeta, yo ya me encontraba sumamente caliente, cachondo, excitado, y al tope estimulado, de manera que mis huevos estaban compactos y contraídos, mientras mi chimbo estaba hasta el extremo erecto y duro, como pocas veces recuerdo, por fortuna contenido fuertemente por mis sleeps y por mi pantalón jean; pero aunque gozo de la capacidad de contener e impedir el orgasmo y la eyaculación, por muy intensa que resulte la excitación, no sabía en qué podría terminar y desembocar la excitante y morbosa narración ofrecida por Carlitos. En todo caso, ya venía surtiendo una abundante cantidad de précum, humedeciendo, con ello, mis prendas interiores, y si la intensa excitación que me provocaba la morbosa narración de Carlitos continuaba, en cuestión de minutos se humedecería también mi pantalón jean, poniéndome en evidencia ante él, sin yo saber cómo se tomaría mi excitada respuesta. De momento, el par de incestuosos mellizos permanecían completamente vestidos, pero desde el inicio del mórbido y cachondo vídeo se venían magreando, el uno sobando y estrujando las tetas de su melliza hermana, y ésta, sobando y estrujando el abultado paquete de su hermano sobre sus jeans, y ya puestos de pie, estrujándose las nalgas de manera simétricamente recíproca. A todas éstas, Carlitos seguía el ritmo sostenido por la pareja de incestuosos, calientes, y muy jóvenes mellizos, procediendo apenas a sobarse suave y pausadamente su paquete, poniendo sus manos en su par de huevos, hasta magrearlos y estirarlos, lo mismo que estirando su prepucio, de forma que siguiera cubriendo su enhiesto chimbo, a fin de no aumentar sus niveles de estimulación y excitación; pasando ulteriormente a magrearse su buen par de caparazones; confesándome Carlitos, toda la anterior faena de autoestimulación, totalmente embargado por la emoción que le producía traer a su memoria aquella puñeta, animada con tan morboso e incestuoso vídeo pornográfico, y expresándome, a su vez, la difícil situación mental que para él ha representado masturbarse pensando en su hermanita, dado el tabú social con que se concibe el incesto, aunque sólo consista en el íntimo deseo sexual de alguna persona por uno de sus parientes, en particular si se trata del deseo de hijos hacia sus padres, de padres hacia sus hijos, o del deseo hacia un hermano o hermana, como resultaba ser su caso, no pudiendo evitar sentirse fuertemente atraído por su hermana, incluidos sus ya voluptuosos atributos, en particular sus tetas y sus nalgas, en ambos casos, bastante prominentes y para mayor sufrimiento suyo, turgentes y levantadas. Entonces pasó a expresarme, que dada la vergüenza que para él llegó a representar su profunda atracción sexual por su hermana, máxime siendo menor de edad en el tiempo que se despertaron sus deseos sexuales hacia ella, no se había atrevido a confiarle tal situación, ni siquiera a quien desde la secundaria, venía siendo su más grande, íntimo, y mejor amigo, por lo cual, dado que yo experimentaba una situación análoga a la suya, podía confiar en mí, con lo cual estaba consiguiendo desahogarse, a manera de terapia psicológica, y quizás hasta psicoanalítica, a fin de afrontar sus más íntimos y eróticos deseos e instintos, lo cuales, según su parecer, le rompían la cabeza hasta hoy, aunque ahora en menor medida, en razón de los hechos que pasó a confiarme, y que me dejaron tan impresionado como sumamente excitado y ansioso. Entonces, volviendo con la puñeta que se estaba brindando al encontrarse solo en su habitación y en su casa, tras el mutuo magreo de sus cuerpos por parte del par de incestuosos mellizos que protagonizaban el vídeo con cuya vista Carlitos animaba su tremenda faena de autoestimulación, aquéllos pasaron a retirarse mutuamente sus vestimentas, mientras se chupaban ávidamente sus bocas, mientras Carlitos seguía comprimiendo sus huevos y su chimbo totalmente erecto, aguardando con impaciencia y ansiedad apreciar el comienzo de la desnudez de la chica melliza, de modo que sólo empezaría a masturbarse en toda regla, al instante que siguiera a su exhibición, al menos, de uno de sus pezones, de modo que llegado el momento, comenzó a tirar de su prepucio pausada y sutilmente, dando lugar a una tremenda puñeta, aumentando progresiva, pero lentamente, su ritmo e intensidad, a medida que la chica iba siendo desnudada por su hermano mellizo, mientras Carlitos imaginaba que la chica melliza era su dulce y guapa hermanita, y que el hermano mellizo era él mismo. Por otro lado, Charles era tan pajillero, que en alguna ocasión le escuché hablar sobre el efecto que sobre el chimbo tenía mantener un ritmo copioso de puñetas, al conseguirse con ello que el chimbo tomara la impronta de la mano, algo que pensé, sólo me había ocurrido a mí, pero que por el comentario de Charles, supuse que les resultaba común a nuestros dos (2) chimbos. Otra situación que bien habría podido aprovechar para indagarlo sobre la intimidad de sus puñetas, consiste en el hecho de ser él, un gran consumidor de marihuana, en cuyo consumo, él mismo me indujo, y dado que la marihuana, fumada en grandes dosis, produce efectos psicodélicos y alucinógenos, gozando además el cannabis, de un poderoso efecto afrodisiaco y de excitación sexual, tal cual lo llegué a evidenciar yo mismo, tras fumarme un porro por segunda vez, dándome gusto al tope con una frenética puñeta, tras evidenciar el mencionado efecto en mi chimbo, al excitarme y verle levantarse automáticamente, hasta endurecerse y erectarse al tope, mientras yo me encontraba embargado, casi hasta la enajenación, por un poder electrizante que recorría todo mi cuerpo, de pies a cabeza. De manera que con toda seguridad, mi apuesto, guapo, joven, y muy deseado compañero y amigo de escuela, Charles, siendo tanto un pajillero, como todo un consumidor de cannabis, en ambos casos extremo, acostumbraría animar sus pajazos con el consumo de la poderosa yerba, sobre lo cual, si le hubiera indagado sutil y ponderadamente, quizás me habría confesado o compartido detalles sobre su autoestimulación, ciertamente doble, al animarla fumándose algún poderoso porro, y quizás también me habría consultado sobre mi propia experiencia con la morbosa, lasciva, y cachonda combinación que ambos compartíamos, al entregarnos a nuestras frenéticas faenas de autoestimulación sexual. Así las cosas, bien podría haber indagado a Carlitos sobre cuánto aguantaba al entregarse a sus puñetas bajo los poderosos efectos del cannabis, sobre cuánto tiempo conseguía mantenerse en el excitante estado de meseta, es decir, el momento durante el cual se consigue la mayor excitación, y que precede al orgasmo y la eyaculación; sobre cuánta cantidad del cristalino y viscoso précum era surtido por su glande; sobre cuántos chorros o borbotones de leche lanzaba al eyacular, y hasta qué distancia; entre otros cachondos y morbosos interrogantes. Creo que Charles se acerca un poco a la tipología física propia de los hombres metrosexuales, sin llegar a acicalarse como éstos; pero siendo guapo, atractivo, esbelto, delicado, y de gestos finos y sutiles, goza de algunos de los signos propios de la metrosexualidad. No sé si él llegaría a sospechar sobre mi interés sexual por él, o si acaso llegaría a suponer mis conductas sexuales más guarras y bizarras, pero en todo caso doy fe sobre su absoluta heterosexualidad, al punto de que le llegué a conocer un puñado de amantes y de novias. En todo caso, Charles siempre andaba en plan de conquista de alguna guapa y voluptuosa mujer, para lo cual acudía a sitios de esparcimiento frecuentados por auténticas divas. Mi deseado, apuesto, guapo, y joven compañero de estudios, ha sido prácticamente un adicto a las mujeres bellas, y en particular, a sus tetas, presentando, ciertamente, un agudo cuadro de Complejo de Edipo. Su obsesiva atracción por las tetas, o como me gusta denominarlas, las domingas, resultó sumamente contagiosa, por lo menos respecto de mí, que hasta entonces no me atraían mayormente ni las tetas ni las chicas, dado que las éstas, aun hasta hoy, sólo me gustan y atraen en un escaso 25%, frente al 75% con que me atraen los chicos guapos, esbeltos, jovencitos, y de piel blanca. Conversando y compartiendo con Charles sobre temas de sexo, de tetas, y de chicas, aprendí sobre la tipología de los pezones femeninos; recuerdo, en particular, cómo se refirió a dos (2) de tales tipos de pezones, expresando que habían unos pezones y areolas con la forma o el aspecto de tapón de poceta, pues éstos son pequeños, y se levantan sobre una areola amplia; en tanto un segundo tipo corresponde al denominado timbre de bus (timbrebus, en forma de contracción), pues éstos son más anchos, y se levantan sobre una areola pequeña. En ello también me contagió, pues hasta hoy me obsesionan considerablemente los pezones, no sólo los de los chicos, sino también los de las chicas; a los cuales denomino como Pitones, Botones y Comandos, cuando disfruto escenas de vídeos porno en que resultan estimulados por sus poseedores de ambos sexos, travestis incluidos, o por parte de sus compañeros de faenas sexuales. Algo que también expresaba cuando tratábamos temas sexuales, era confesarse a sí mismo como un auténtico y completo pajillero, defendiendo el derecho de los hombres a darse gusto a sí mismos a base de puñetas. Promediando mis estudios superiores, es decir, contando con alrededor de 20 años de edad, gracias a unos cursos sobre la Revolución Francesa de 1789, tuve conocimiento de la literatura extremadamente obscena y lujuriosa del Marqués de Sade, por lo cual me entregué a su lectura, y dado que los libros sólo podían ser leídos dentro de la biblioteca de la Universidad, pues así lo hice. Inicialmente leí dos (2) de sus más obscenas novelas, tituladas Justine, y Filosofía en el tocador, pero tras terminarlas, me di a la tarea de leer una mucho más fuerte y bizarra, titulada Las 120 jornadas de Sodoma o Escuela de libertinaje. Fue tanto el estímulo y tanta la excitación que me produjo la lectura de esta mórbida, lasciva, obscena, cachonda, guarra y bizarra obra, que me erecté al tope leyéndola en la Sala de Reserva de la Biblioteca de la Universidad, consiguiendo, sin que me importara entregarme al acto autoestimulativo de la masturbación en tan sacrosanto lugar, y en cambio, alcanzar una excitación tan alta y sostenida, que pude masturbarme con el simple movimiento de las piernas hacia los lados, de una manera tal, que llegué al orgasmo y a la eyaculación, expulsando gran cantidad de leche dentro de mis prendas interiores, a lo cual contribuyó, sin lugar a dudas, el hecho de entregarme a tan morbosa puñeta, no sólo leyendo una de las novelas más morbosas en la historia de la literatura sexual y erótica, sino además con el morbo del hecho de hacerlo en un lugar público, destinado a la lectura intelectual y académica, el cual estaba lleno de estudiantes y usuarios leyendo algún libro, y para mi mayor morbo, cerca de mí se encontraba un chico leyendo, con el cual, de cuando en vez, nos cruzábamos la mirada, y quien de ser algo perceptivo, bien pudo haberse puesto al tanto de mi muy atrevida faena de masturbación. También promediando mis estudios universitarios, me hice amigo de un compañero de la Facultad llamado Christian, como de casi 1.80 m. de alto, y bastante guapo, atractivo y muy viril, aunque no era de piel blanca, como me gusta que sean los chicos y las chicas. En una ocasión viajé con él y con otros diez (10) compañeros, incluido un profesor, a un evento académico de dos (2) días en la ciudad de Barcelona. En la mañana, estando en el cuarto del hotel en que nos hospedamos, mi amigo Christian salió de la ducha completamente desnudo, hasta que se puso sus prendas interiores, exhibiendo un prominente y suculento chimbo que pendía entre sus piernas, electrizando mi cerebro, mis vísceras, y mi corazón. Una anécdota más durante los cinco (5) años de mis estudios universitarios de derecho, consistió en un jocoso y gracioso comentario por parte de uno de mis mejores amigos y compañero de estudios, llamado Andrés Arias, un par de años mayor que yo, quien al encontrarse platicando conmigo y con otro amigo en común, expresó cómo no podía concebir el sexo entre dos hombres o machos, comentando que “La mujer es cóncava, el hombre convexo”, comentario que me hizo recordar cómo, la Reina de Inglaterra, ni más ni menos que la puritana reina Victoria, penalizó la sodomía, o cópula entre dos (2) hombres, negándose a promulgar una ley que penalizaba el lesbianismo, argumentando que tal comportamiento simplemente no era posible, de modo que le resultaba inconcebible. Me pregunto qué diría hoy la reina Victoria de Inglaterra (1819-1901), quien fue la monarca del Reino Unido entre 1837 y 1901, si navegara hoy en día a través del infinito universo del pornociberespacio, visitando y entrando en portales porno de lesbianismo, apreciando con sus propios ojos las mil maneras en que dos (2) o más mujeres se ayuntan sexualmente o practican sexo entre sí, dando lugar a actos y prácticas sexuales tan diversas, inusitadas, morbosas, y mórbidas como las que pueden practicar dos (2) o más varones; pues el sexo entre chicas va mucho más allá de practicar la cunnilingus, el magreo de nalgas y tetas, o las chupadas y comidas de éstas y de sus pezones, pudiendo no sólo acoplar sus coños como follándose, sino también pasando sus tetas y sus pezones por entre los coños y sobre los clítoris, entre un enorme etcétera, de lo más inesperado, inusual, excepcional, extraordinario, cachondo, morboso, mórbido, lascivo, guarro, y bizarro.

 

Finalizando mis estudios universitarios, es decir, a mis 21 años de edad, probé la marihuana, conociendo inmediatamente su poder sexual. En adelante la marihuana acompañaría mis frenéticas y cuotidianas pajas. En los años siguientes, gracias a que mi dieta era estrictamente mediterránea, es decir, sólo a base de pescado, verduras, aceite de oliva y vino, el gozo y placer producidos por mis acostumbradas pajas, se hicieron más intensos y prolongados, pues conseguía permanecer por más tiempo en el nivel de meseta, hasta llegar a orgasmos sin par, cual si alucinara, pues al llegar al estado de meseta, me sentía como sumergido y nadando en un arrecife marino y coralino exuberante y de tonalidad verdeazul.

 

Hacia los 17 años, cuando terminé segundo grado de bachillerato, me estimulé por primera vez el ano y el recto, introduciéndome una botella de vino, y unos lápices plásticos y cilíndricos o tubulares de colores. Tras el despertar de mi enorme lívido respecto del deseo de ser penetrado analmente, tuve la fortuna de conocer a un chico de mi misma edad, llamado Andrés, surgiendo entre ambos, tan pronto nos conocimos, un hermoso amor y atracción mutuos a primera vista. Andrés es, desde el propio día en que lo conocí, mi amante, mi hombre, mi macho, mi compañero, mi cómplice, mi pareja, y mi marido, dueño de mi cuerpo, de mis pasiones, parafilias, desviaciones, pulsiones, y de mi sexualidad, con quien he practicado todas las fantasías y guarrerías increíble y extremadamente morbosas, calientes, cachondas, lascivas y bizarras que a ambos se nos ocurren. La libertad, o libertinaje, según se vea, a la que nos entregamos mi hermana Natalia y yo, llegó al punto de que tras sorprenderme practicando sexo con Andrés en mi cuarto, en la tarde del día que nos conocimos, al regresar a casa en la noche, pasó a confesarme cómo nos había encontrado teniendo sexo tras regresar sigilosamente a casa tan sólo unos minutos después de haber salido, a fin de sorprendernos en pleno acto sexual, dado que Andrés le había atraído mucho, y como bien sabía que estaríamos teniendo sexo, quería espiarnos a los dos (2). Pero Natalia fue más allá, pues me sedujo consiguiendo tener sexo conmigo, proponiéndome, además, que tuviéramos sexo entre los tres (3), es decir, ella conmigo y con mi amante Andrés, al punto que también ella se hizo amante de mi chico, quien tan a gusto estaba con mi hermana y conmigo, que tras Natalia y yo proponerle que se viniera a vivir con nosotros dos (2), aceptó inmediatamente nuestra propuesta, y al siguiente día se mudó a nuestra casa a convivir con nosotros, pasando los tres (3) cachondos amantes, a conformar un triángulo morboso y libertino, que por uno (1) de sus lados resultaba incestuoso, por otro resultaba bisexual, y por el tercero, heterosexual. Tan mórbidos y calientes nos manteníamos los tres (3) amantes, que dormíamos juntos y desnudos, nos duchábamos juntos, y andábamos también desnudos todo el día por cada rincón de la casa, en el jardín, en la piscina, o en la terraza, follando cada que nos apetecía, incluso cuando alguno despertaba en la madrugada, conseguía despertar a los otros dos (2), ya fuera hablándoles, o chupándoles los huevos, el chimbo, el coño, o las tetas. Paso ahora a describiros físicamente a mí, a mi hermana Natalia y a Andrés. En cuanto a mí, soy pelirrojo, llevo el cabello largo, mis ojos son verdes, soy guapo y esbelto, alto, de 1.82 m. de estatura, piernas largas y macizas, y unas buenas nalgas prietas, turgentes, redondas, y levantadas. Pero lo que más resalta en mi físico, es una parte íntima, ni más ni menos que mi chimbo, el cual, estando erecto, alcanza los increíbles 23 cm. de largo, sin dejar de ser esbelto, pues su grosor es de tan sólo 11 cm. Como es de suponer, también mis huevos son de buen tamaño, pudiendo acumular una gran cantidad de leche, tanto como producir una buena cantidad de précum. Mi verga es curva pero levantada, y está coronada por un glande algo alargado y de color rojizo. Según me han expresado mi hermana y amante Natalia, y mi amante Andrés, me parezco mucho al actor porno David Garret, quien está entre mis favoritos, y con quien comparto, supuestamente, el rostro, los ojos, la nariz, los labios, el pecho, el cuerpo, las nalgas, y hasta la forma del chimbo, que aunque en el caso de Garret es bien prominente, resulta superado por mis 23 cm. En cuanto a mi hermana Natalia, ella mide 1.70 m. de estatura, es blanca, de cabello rubio y ojos verdes como yo, y lo que más resalta en su cuerpo, son sus muy voluptuosas y prominentes tetas, levantadas, turgentes, y macizas, en forma de peras o merengues, coronadas por unas aréolas extensas de tonalidad rojiza, y unos pezones pronunciados y puntiagudos, de coloración también rojiza; sus nalgas son un par de caparazones, turgentes, prietas, redondas y levantadas; y su coño es abultado, y coronado por un prominente clítoris tan prominente, que alcanza a ser glandiforme, es decir, constituye un pequeño glande de unos cinco (5) mm. de largo. Algo curioso de mi hermana Natalia, consiste en su gran parecido con la actriz porno Lucy Li, siendo tanto su rostro, como su cuerpo y sus curvas, muy similares a los que tiene tal actriz, con quien también comparte la forma y el tamaño de sus tetas, lo mismo que la forma de sus areolas y pezones; y también la forma de su coño, que también es abultado, salvo porque está poblado por una vellosidad tan rojiza como su cabello, y porque está coronado, como acabo de decirles, por un clítoris glandiforme; finalmente, también sus nalgas son similares a las de Lucy Li; de manera que ambas chicas parecen hermanas mellizas. Respecto de mi amante Andrés, éste es sumamente parecido al actor porno Johnny Rapid, de quien resulta ser algo así como su clon o hermano gemelo idéntico, con quien comparte su estatura, su rostro, la forma de su cuerpo, la forma de su chimbo, y la forma de sus nalgas.

 

Poco después de finalizar mis estudios universitarios, fui profesor en una facultad de comunicación social, teniendo por una de mis alumnas, a una joven chica, llamada Gloria, algo guapa, rolliza, y proveniente de Andalucía, quien era una auténtica ninfómana, por lo cual, cuando la cortejé, aceptó mis lujuriosas intenciones, de modo que nos entregamos a la cópula, tanto en moteles, como en mi casa y hasta en el baño de la Universidad. El último acto sexual que practiqué con Gloria, consistió en mantener con ella sexo telefónico, diciéndonos obscenidades, morbosidades y guarrerías, mientras nos masturbábamos hasta llegar al orgasmo. El final de mis encuentros sexuales con esta chica se debió a que se encontraba casada.

 

Del despertar sexual a la sexoadicción y mis numerosas parafilias

 

Volviendo con mi autobiografía erótica y sexual, desde la edad de los quince (15) años se despertaron en mi mente y en mi cuerpo, toda mi lascivia, mi lujuria, mi concupiscencia, y mi apetito y deseo sexual, tanto como cada una de mis extremas y bizarras fijaciones eróticas, sexuales y mis numerosas parafilias, haciéndome progresivamente, en una escala geométrica, extremadamente lascivo, cachondo, caliente, guarro, bizarro y morboso, a tal punto, que vengo padeciendo, o disfrutando, según se mire, de una condición sumamente extrema de sexoadicción, de muy variadas y diferentes maneras, pues todo el tiempo, desde mis quince (15) años, vengo pensando de manera permanente e inconmensurable en sexo, recordando todas las prácticas de sexo que he disfrutado con chicos y chicas, imaginándome los íntimos atributos y las dimensiones de los chicos y las chicas que me atraen, representándomelos desnudos, y practicando desaforadamente sexo conmigo, en apoteósicos y desenfrenados ayuntamientos sexuales, trayendo a mi memoria y a mi mente, los atributos, tanto externos como íntimos, de mis actores y actrices porno favoritos, disfrutando noche a noche de los más surrealistas sueños eróticos con los chicos y las chicas que más deseo, lo mismo que con los actores y las actrices porno que más me atraen; y ya despierto y plenamente consciente, masturbándome al tope, incluso chupándome mi propio chimbo, lo cual animo siempre viendo pornografía de imágenes y vídeos de sexo entre chicos y chicas, del mismo o diferente sexo, ya se trate de parejas, de tríos o de polígonos de cuatro (4) lados o más, es decir, de auténticas orgías, lo mismo que imágenes de chicos y chicas, travestis y hermafroditas incluidos, masturbándose, magreándose sus tetas, estimulándose sus pezones, incluso lamiéndolos y chupándoselos. También me la paso viendo imágenes y vídeos de chicos practicando la autofellatio o selfsuck, de tan extrema y muy cachonda manera, que se chupan todo su glande y una buena porción de sus chimbos, de tal suerte que pareciera que se follaran sus muy glotonas bocas, aplicando sus labios sobre sus glandes, cual poderosas ventosas, sorbiéndolos y succionándolos con total fuerza, y lamiéndolos con su lengua, con la cual aletean sobre ellos, formando círculos, y pasándola sobre parte del tronco de sus chimbos. Lamentablemente, la casi totalidad de los vídeos de selfsuck o autofellatio son de condición amateur, por lo cual no he podido conocer la identidad personal de sus practicantes, lo cual echo en falta, pues se trata de chicos jóvenes y sumamente guapos, y dotados de unos chimbos particularmente prominentes, esbeltos, y apetecibles, de modo que me resulta muy excitante y de todo mi interés, conocer sus nombres, sus nacionalidades, sus estaturas, sus edades, ni mucho menos, las dimensiones exactas de sus chimbos. De igual modo he disfrutado viendo vídeos porno de chicas practicando la autocunnilingus, dándose unos tremendos banquetes de coño y de clítoris. Tras culminar mis estudios universitarios me entregué tanto a ver vídeos porno de chicos y chicas, que cuando no los estaba viendo, tanto dentro de casa, como en las calles y espacios de la Ciudad, me parecía escuchar gemidos todo el tiempo, de modo que engañado por mi mente, creía que en algún lugar estaban viendo algún vídeo porno, o que dos (2) o más personas estaban follando con estrépito; al paso que cuando fijaba mi vista en espacios poco iluminados u obscuros, me parecía ver la silueta de los partícipes de algún cachondo ayuntamiento, orgiástico incluso, como cuando me asomaba por la ventana que da al patio y al salón del taller de artes, donde en ese momento laboraba y pasaba mucho tiempo, mi vecino, guapo, joven, apuesto, y atractivo, Maurizio, objeto de todo mi deseo, taller que está ubicado bajo la casa en donde vivo. El permanente disfrute de vídeos porno de chicas, pero principalmente de chicos, me ha llevado incluso a soñar que practico sexo con algún actor porno, como ha sido el caso con Adam Archuleta. Aparte de disfrutar de vídeos en extremo morbosos, guarros y bizarros, suelo entregarme a la morbosa y cachonda lectura de relatos de sexo, incluido el sexo filial entre hermanos del mismo sexo; entre hermanos y hermanas, incluyendo gemelos y mellizos; entre primos y primas; y entre tíos y tías, con sobrinos y sobrinas, éstos sí heterosexuales. Soy extremadamente parafílico, reuniendo un buen número de curiosas parafilias, algunas de las cuales no son muy comunes, e incluso, respecto de alguna de ellas, y que se encuentra entre las que con mayor frecuencia me doy a gozar a tope, no he encontrado con qué expresión se denomina. Entre las principales parafilias que practico, se encuentran las de la masturbación en varias modalidades, que incluyen llevarla a cabo bajo los efectos del viagra (uno de los más poderosos efectos del viagra, consiste en que tras el orgasmo y la eyaculación, el chimbo permanece plenamente duro y enhiesto, haciendo posible continuar con una frenética masturbación, o continuar con la cópula), del alcohol, de la morfina, de la marihuana y del hachís; lo mismo que animarla, tal cual acabo de narrarles, viendo y leyendo relatos eróticos de sexo filial como el que enuncié; viendo fotos e imágenes porno de chicos y chicas; lo mismo que de sus tetas, pezones, chimbas, huevos, chimbos y glandes; viendo vídeos de chicos y chicas, sobre todo practicando sexo oral, comiéndose las tetas, o practicando la autofellatio (en idioma Latín), la autofelación (en idioma Castellano), la selfsuck (en idioma Inglés), y que también podría denominarse, vulgarmente, como automamada o autochupada; la cual es otra de mis parafilias más comunes y casi cuotidianas, pues tengo la fortuna y el excepcional privilegio de poder chuparme y lamerme mi propio chimbo, y mi muy sensible glande, dándome frecuentes banquetes; también animo mis pajas viendo imágenes porno de chicos y chicas, de chimbos, tetas, pezones y coños. Una de las parafilias que practiqué por un tiempo en mi temprana adolescencia, consistió en la actirastia, es decir, el goce del sexo bajo el calor de los rayos del sol. Así mismo, me he llegado a masturbar bajo el potente chorro de agua fría de la ducha, alternándola con agua caliente. También llegué a masturbarme ante el frío y potente viento de un ventilador en su máxima potencia. Además, me he masturbado en la bañera de la casa de un amigo, en piscinas, en aguas termales, bajo potentes cascadas, y en el mar. Hacia los 14 años de edad, hasta llegué al extremo de masturbarme en plena clase, introduciendo mi mano por dentro de mi camiseta deportiva, hasta tomar con los dedos de mi mano izquierda, mi erecto y endurecido chimbo, al cual liberaba de mis prendas interiores, haciéndolo pasar hacia el interior de mi camiseta. Así mismo, llegué a masturbarme al interior de un bus que iba vacío. Ya en la Universidad, atendiendo al criterio de un compañero muy guarro y morboso, llegué a masturbarme en una ocasión, frotando mi chimbo contra el interior suave y pringoso de una cáscara de plátano maduro, pero no conseguí una excitación suficiente como para disfrutarlo, y mucho menos para volverlo a hacer. También recuerdo cómo, en una ocasión, llegué a perforar un cojín, formando una especie de coño, dentro del cual, tras ponerle un pedazo de plástico, metía mi chimbo, procediendo a emular una cachonda cópula. Una más de mis parafilias, es frotarme el muy sensible pezón izquierdo con un cepillo de dientes bañado en mi précum, o frotarlo con el rodillo caliente de un encendedor, y dado que como efecto de la permanente frotación, el pezón se va endureciendo, al cubrirse de callosidades, permanentemente me lo lijo, a fin de conseguir que recupere su sensibilidad. También me froto el pezón con substancias dulces y pringosas, con crema dental, con gel, con agua caliente y fría, con cubos de hielo, con glicerina, y hasta me he hecho picar por los soldados de una especie de ponzoñosas hormigas rojizas y pequeñas, lo cual me excita y calienta a tope. Cuando consigo excitarme al extremo con la ayuda del Viagra, de la marihuana o de la morfina, mi chimbo se erecta y endurece plenamente de manera automática, es decir, sin la participación de la mano, o gracias a la sola estimulación de mi pezón izquierdo. Otra de mis permanentes parafilias, consiste en lamerme mi pezón izquierdo, o succionarlo con la manguera de labomba de vacío con que succiono mi chimbo, estimulándolo al tope, hasta conseguir dilatar mi glande y su ojete, lo cual consigue que mi glande surta copiosamente el précum producido por mi prominente par de huevos, para tras retirar la bomba, pajearme viendo y leyendo los elementos que hace unas líneas enuncié. Durante mis cuotidianas, permanentes y frenéticas puñetas, siempre acumulo el abundante précum que mis huevos producen a cántaros como consecuencia de la masturbación misma, de la aplicación de la bomba de vacío en mi chimbo, de la bomba de hule también aplicada en mi chimbo o en mi glande, y hasta por el efecto sobreestimulatorio de las faenas o banquetes de autofellatio a que me entrego. La copiosa producción del précum surtida por mi glande, la voy acumulando en algún pequeño recipiente, sobre el cual escurro mis huevos y mi chimbo, consiguiendo, tras cada escurrida, depositar hasta cuatro (4) borbotones de mi cristalino y viscoso précum. Algo más que podría ser calificado como prácticas de parafilia, consiste en que mientras veo los vídeos porno de chicos y chicas, voy pronunciando, ya sea a viva voz, con voz baja, o mentalmente, palabras morbosas, guarras y cachondas, según el acto que estén practicando. Si los chicos o chicas se están besando, pronuncio la palabra “Lengua” de manera continuada, una y otra vez, hasta ajustar diez (10) series de tres (3) pronunciaciones de tal palabra, de modo que pronuncio las cachondas expresiones que se me ocurren, exactamente treinta (30) veces. Si las chicas están exhibiendo sus tetas, magreándoselas ellas mismas, o magreándoselas y comiéndoselas unas a otras, pronuncio una y otra vez las palabras “Tetas, Gualimbas, Domingas, Marías, Lolas; Hermanas, Sisters, Gemelas, Twins; Montes, Montañas, Colinas, Cumbres, Cimas, Picos, Volcanes, Nevados; Calabazas, Melones, Toronjas, Peras; Tortas, Pasteles, Ponqués, Merengues; Senos, Pechos, Pechugas, Maracas, Campanas, Teteros, Cántaros, Globos, Gemas, Gomas, Gelatinas”. Y si lo que veo son los pezones de una chica coronando un par de buenas tetas desnudas, entonces pronuncio las palabras mágicas de “Pezones, Pitones, Botones, Comandos, Cerezas, Pepas, Pepitas, Campanillas, Nipples”. Debo aclarar que gracias a que mantuve sexo virtual con un jovencito muy guapo, morboso y cachondo que vive en Colombia, mientras se masturbaba a tope frente a su webcam, viéndome a mí secundándolo en tal práctica, me dio a conocer las expresiones vulgares, cachondas ymorbosas, casi exclusivas de su país, con que se refieren al pene, al que llaman por la expresión Chimbo; a la vagina, denominada por los colombianos como Chimba. Enseguida me comentó que un profesor suyo, al cursar el grado octavo (8°), les comentó en su clase de ciencias naturales, con total burla, el hecho de haber escuchado a un alumno pronunciando la frase, de manera rítmica y musical, de “El chimbo y la chimba se van a casar”, lo cual me produjo gran risa, lo mismo que a mi chico y amante virtual y cibernauta del otro lado del Atlántico, pues a ambos nos resultó sumamente divertida, la muy jocosa y ocurrente copla cantada por el alumno de aquel profesor de ciencias naturales. Tan ocurrente copla me hizo recordar cómo promediando mis estudios de bachillerato, un compañero de grupo pronunciaba un gracioso pregón, con cierta musicalidad, que decía: “Me pica la membrana”, en clara alusión al prepucio. Así mismo, mi amigo colombiano me expresó que en su país nombran a las tetas con expresiones como Gualimbas. De tal manera, me agradaron y resultaron sumamente cachondas las palabras Chimbo, Chimba, y Gualimbas. También me explicó cómo en Colombia se refieren a la vagina con la expresión Sapo, en razón del cierto parecido de las vulvas, sobre todo si son prominentes, con tal especie de anfibio o batracio, y hasta me tarareó una canción popular antioqueña que rinde tributo al coño, mediante la expresión de sapo, y que en uno de sus apartes dice así: “… Sobale el sapo, sobale el sapo; sobale el sapo, sobalo así…”. Tanto me gustaron tales expresiones, que a lo largo de este cachondo, morboso y bizarro relato, las encontrarán por decenas, de modo que usaré en una menor proporción las expresiones de uso común en España, como Verga, Polla, Pija o Pito. Otra expresión con la cual aludiré reiteradamente al chimbo, será la expresión “Molusco”, la cual he llegado a asumir tras ver en acción los chimbos que resultan ser mis favoritos, pertenecientes a los chicos que protagonizan los vídeos porno que más veo; de tal suerte, que tales chimbos se me parecen a varias especies de moluscos, desde babosas, hasta pulpos y calamares, pues estas especies del reino animal, tienen en común con el chimbo, el hecho de ser invertebrados, es decir, carecer de huesos, cual si se tratase de las lenguas que todos llevamos entre nuestras bocas. Como quiera que en el infito universo del pornociberespacio he conseguido conocer decenas de actores porno, he elaborado un Top 20 con los vente (20) mejores chimbos con que semana tras semana suelo disfrutar en plena acción en los mejores vídeos porno con que se da gusto mi lasciva y lujuriosa vista. A continuación les presento tal clasificación:

Top 20 con los veinte (20) mejores chimbos que he encontrado en el pornociberespacio:

  1. El enorme chimbo de Steven Prior.
  2. El prominente chimbo de David Garret.
  3. El prominente chimbo de Joel Birkin.
  4. El chimbo recto y prominente de Helmut Huxley.
  5. El prominente y esbelto chimbo de Cameron Jackson, curvo y levantado.
  6. El chimbo curvo y levantado de Fabien Jacq.
  7. El chimbo prominente y grueso de Kris Evans.
  8. El chimbo recto y prominente de Vadim Farrell.
  9. El chimbo curvo y levantado de Kevin Warhol.
  10. El chimbo curvo y levantado de Julien Breeze.
  11. El chimbo curvo y levantado de Johnny Rapid.
  12. El chimbo grueso de Sam Truitt.
  13. El chimbo grueso de Kieran Benning.
  14. El chimbo grueso de Peter Annaud.
  15. El chimbo curvo y levantado de Tim Walker.
  16. El chimbo curvo y levantado de Xander Hollis.
  17. El chimbo recto de Mark Zebro, cuyo glande luce labrado por la hendidura que va desde el frenillo hasta el ojete.
  18. El chimbo de iguales características que el anterior, lucido por Andre Boleyn.
  19. El chimbo curvo y levantado de Dolph Lambert.
  20. El chimbo prominente, curvo y levantado de Sean Davis, coronado por un prominente glande de una tonalidad cromática entre los colores lila y violeta.

Del mismo modo, he elaborado un Top 10 con los diez (10) mejores prepucios del pornociberespacio, pertenecientes a diez (10) de mis chicos y actores porno favoritos:

Top 10 de los mejores prepucios:

  1. El prepucio de Cameron Jackson.
  2. El prepucio de Kris Evans.
  3. El prepucio de Vadim Farrell.
  4. El prepucio de Helmut Huxley.
  5. El prepucio de Dolph Lambert.
  6. El prepucio de Adam Archuleta.
  7. El prepucio de Kevin Warhol.
  8. El prepucio de Andre Boleyn.
  9. El prepucio de Xander Hollis.
  10. El prepucio de Kieran Benning.

Y con lo que me obesionan los glandes, también he elaborado una lista con el Top 10 de mis diez (10) glandes favoritos:

Top 10 de los mejores glandes:

  1. El glande de David Garret.
  2. El glande de Cameron Jackson.
  3. El glande de Johnny Rapid.
  4. El glande de Kris Evans.
  5. El glande de Vadim Farrell.
  6. El glande de Kevin Warhol.
  7. El glande de Andre Boleyn.
  8. El glande de Mark Zebro.
  9. El glande de Julien Breeze.
  10. El glande de Xander Hollis.

Volviendo con las cachondas y morbosas palabras que suelo pronunciar al leer relatos eróticos de sexo filial, y al ver imágenes y vídeos porno, si las chicas exhiben o estimulan sus coños o sus clítoris, entonces digo repetidamente las palabras: “Chimba, Coño, Sapo, Conejo, Gallo, Peluche, Felpudo, Almeja, Ostra, Concha, Mariposa, Orquídea, Panocha, Cuca, Chocho, Chocha, Chochete, Cueva, Gruta, Caverna, Túnel, Laberinto, Vagina, Vulva, Pussy, Clítoris”. Interregno 1. Formulo aquí un curioso interregno para hacer ver cómo el chimbo, siendo parte del hombre, puede denominarse con expresiones femeninas como Polla, Pija o Verga, mientras la Chimba, siendo parte de las mujeres, puede denominarse con las expresiones de género masculino de Coño, Sapo, Gallo, Conejo, Chocho o Chochete. Volviendo con las palabras morbosas y cachondas que me doy en pronunciar, si lo que veo en los vídeos son unas buenas lamidas, chupadas, mamadas y comidas de huevos, chimbos y glandes, las palabras mágicas, morbosas y cachondas que pronuncio, consisten en “Chimbo, Glande, Huevos, Leche, Lefa”, lo mismo que “Chimbo, Verga, Polla, Pija, Pito, Dick, Cock, Donkey, Molusco, Tentáculo, Trompa, Ofidio, Serpiente, Anaconda, Gusano, Rabo, Seta, Hongo, Champiñón, Cíclope, Palo, Tranca, Tronco, Vara, Barra, Estaca, Mástil, Fierro, Balano, Lanza, Flecha, Sagita, Pene, Falo, Miembro”. Así mismo pronuncio una y otra vez las palabras “Suck, Suck, Suck; Sucking, Sucking, Sucking; Blow, Blow, Blow; Blowing, Blowing, Blowing; Blow Job, Blow Job, Blow Job; Chupada, Chupada, Chupada; Mamada, Mamada, Mamada; Fellatio, Fellatio, Fellatio; Felación, Felación, Felación”. Y si lo que disfruto consiste en escenas de besos profundos y desaforados, sobre todo entre chicos jóvenes y guapos, procedo a expresar palabras como “Kiss, Kiss, Kiss; Lengua, Lengua, Lengua; Tongue, Tongue, Tongue”. Del mismo modo, las escenas de sexo oral que disfruto en los vídeos porno, las animo pronunciando frases morbosas, guarras y cachondas como éstas: “Así se sirven unos huevos, un chimbo y un glande”. “Así es como se chupan, así es como se lamben, y así es como se comen unos buenos huevos”. “Así es que se chupa un chimbo”. “Así es que se atienden un par de huevos y un buen chimbo”. La anterior serie de palabras también la suelo acompañar pronunciando las expresiones “Prepucio, Gorra, Capucha, Capuchón, Cachucha, Capullo, Membrana, Foreskin, Frenillo, Corona (o Cuello, como prefiero llamar la parte inferior del Glande, que le rodea completamente, pasando por el propio Frenillo), Glande, Ojete”. De igual modo, si lo que aprecio en los vídeos es una buena follada por el culo, o las nalgas de algún chico o chica siendo follados, pronuncio permanentemente las palabras “Nalgas, Caparazones, Cachetes, Culo, Orto, Leondro (que es como desde mi adolescencia empecé a llamar al culo, sin saber hasta ahora el porqué)”. De igual manera, si lo que veo son los huevos de un chico follando, siendo follado, felado en su chimbo o en sus huevos, o exhibiendo éstos desnudo o masturbándose, entonces pronuncio las palabras “Huevos, Güevos, Güevas, Escroto, Bolsas, Cojones, Bolas, Pelotas, Balones, Esferas, Globos, Testículos, Gónadas”. Y si lo que disfruto son escenas de vídeos o imágenes porno de chimbos en estado fláccido o erecto, con el prepucio cubriendo el glande total o parcialmente, procedo a pronunciar, una y otra vez, las cachondas y morbosas palabras de “Prepucio, Capullo, Gorra, Sombrero, Cachucha, Capucha, Capuchón, Membrana, Foreskin”. Finalmente, si lo que aprecio son escenas de chicos corriéndose, procedo a decir intermitentemente “Leche, Milk, Lefa, Crema, Cream, Nata, Nieve, Snow, Polvo, Semen, Simiente, Cum, Cumming”. También las prácticas masturbatorias me provocan lanzar expresiones de manera intermitente, tales como “Paja, Puñeta, Zambomba, Jerking”. Por otro lado, si lo que veo en un vídeo de sexo en el cual algún chico o alguna chica le lamben, chupan o comen a una guapa y joven chica su coño y su clítoris, pronuncio entonces, una y otra vez la palabra “Cunnilingus”. Finalmente, si lo que disfruto consiste en vídeos o imágenes de chicos dándose en buen banquete con su propio chimbo, es decir, practicando el cachondo y muy bizarro arte de la selfsuck, entonces pronuncio las palabras de “Selfsuck, Selfsuck, Selfsuck”, alternándolas con las de “Selfsucking, Selfsucking, Selfsuking”, con las de “Autofellatio, Autofellatio, Autofellatio”, y con las de “Autofelación, Autofelación, Autofelación”. Correlativamente, si lo que disfruto es un vídeo de chicas versátiles y elásticas chupándose y comiéndose sus propios coños y sus propios clítoris, entonces pronuncio, una y otra vez, la palabra “Autocunnilingus”. Por otro lado, mientras disfruto del mejor porno de sexo entre los chicos que más guapos me resultan, pronuncio entonces las palabras “Papi, Papito, Papasito, Bombón, Machote, Twink, y Semental”. Y si lo que complace mi lasciva y ansiosa vista, son escenas porno de guapas y jóvenes chicas, las expresiones que pronuncio son “Mami, Mamacita, Bombón, Hembrota, y Muñuñi”, siendo la última expresión, un neologismo aportado por mí mismo al idioma castellano, que constituye un derivado de la palabra muñeca. Una más de mis parafilias, es la de animar mis pajas nocturnas y acostado en la cama, consiguiendo excitarme a tope, recordando uno a uno los actos y situaciones contenidos en los relatos de sexo filial que más morbosos me han resultado al leerlos, o modificándolos mentalmente, de manera que las nuevas versiones me produzcan aún más morbo y excitación; lo mismo que trayendo a mi memoria cada acto desarrollado en los morbosos y cachondos ayuntamientos de los vídeos porno protagonizados por mis chicos y chicas favoritos; y trayendo a mi lasciva y lujuriosa mente, los privilegiados atributos de tales protagonistas, procurando recrear en mi morbosa, lasciva y lujuriosa memoria, las mejores nalgas, los mejores culos, las mejores tetas, las mejores areolas, los mejores pezones, los mejores huevos, los mejores chimbos, los mejores glandes; y en fin, los prepucios, el vello púbico, los frenillos, las coronas y ojetes de los glandes; y en general, la forma, la tonalidad y la coloración de los chimbos, de los glandes, de los huevos, y del vello púbico; lo mismo que el tamaño de cada atributo con que cuenten mis chicos y chicas porno favoritos, incluyendo sus cuerpos, sus formas, y sus rostros; y si se trata de chicos, trayendo a mi lasciva mente sus músculos, si es que los tienen. Cuando veo vídeos de chicos, me resulta suficiente para excitarme a tope, apreciar sus rostros o sus cuerpos, en especial sus labios y sus ojos, sus pechos, e incluso sus pies, los cuales son algunos de mis principales fetiches, reparando además en los gestos que expresan con sus rostros, sus ojos, sus labios y sus bocas mientras follan o son follados, o mientras gozan de ser noblemente servidos en sus huevos, chimbos y glandes, pues algunos chicos expresan su excitación y su placer poniendo unas caras de guarros y morbosos perdidos, como es el caso del actor porno Billy Dexter, quien también se hace llamar Andrej Rovensky. Otro guapo y joven actor porno que pone una buena cara de guarro mientras se lo follan, o mientras le ofrecen una buena mamada en el chimbo, es Andrew Shut; actitud que comparte con Johnny Rapid, quien está entre mis chicos porno favoritos; el tercer chico que pone una auténtica cara guarra y morbosa mientras le sirven noblemente su chimbo, hasta correrse a cántaros, es ni más ni menos que Kris Evans, cuyo nombre de pila es Csaba Szigeti; finalmente, el cuarto chico que pone una cara sumamente guarra y morbosa mientras folla o le chupan su chimbo, es Vadim Farrell. Pero como dije unas líneas arriba, entre las muy numerosas parafilias que practico, existe una cuya denominación técnica desconozco, o no ha sido aún acuñada, y consiste en penetrar el ojete de mi glande con un pezón, ya se trate de los míos, o de los pezones de mis amantes, tanto de chicos como de chicas. A tal práctica parafílica le he llamado, provisionalmente, nippleingland, y no sé por qué no la he podido ver practicada hasta ahora ni en imágenes ni en vídeos porno, siendo que sí se puede encontrar en el pornociberespacio, la práctica denominada nipplefuck, consistente en pasar alguna chica sus tetas y pezones sobre el coño y el clítoris de otra chica, es decir, el equivalente femenino de la práctica que yo realizo. Otra de mis parafilias también involucra mi glande, y consiste en el llamado sounding, por el cual se introducen objetos en su ojete, lo cual yo he hecho con termómetros, que dado que están hechos de vidrio, entran fácilmente en el ojete, sobre todo si éste rezuma el lúbrico y pringoso précum producido por los huevos. Otra de mis extremas y muy cachondas parafilias, consiste en aplicarme la electricidad del cable telefónico en los pezones o en el ojete del glande, lo cual me resulta muy placentero y excitante, pues consigue estimularme a tope, haciéndome sentir literalmente electrizado, como portando una poderosa carga voltaica. Una más de mis acostumbradas prácticas masturbatorias, un tanto parafílica, consiste en masturbarme estando acostado en mi cama, para después seguir haciéndolo elevando mis piernas, consiguiendo sentirme como suspendido en el aire. De igual modo, he llegado a masturbarme a tope, y de manera muy grata, excitante y satisfactoria, haciéndolo acostado bajo el rítmico vaivén de una cómoda hamaca. Así mismo, cuando me entrego a mis puñetas, contengo la respiración cuanto más puedo, tanto al estar en el muy excitante y placentero nivel de meseta, como cuando llego al orgasmo y a la subsiguiente eyaculación. Además, hace unos cinco (5) años, estuve acudiendo a una calle situada en las periferias del centro de la ciudad de Madrid, los fines de semana, y en horas de la madrugada, exhibiéndome en plena calle, mostrando mi enhiesto chimbo o masturbándome, consiguiendo mamar un suculento, apetitoso, y prominente chimbo, con el cual me di unos sabrosos banquetes como una decena de veces, aunque el portador de tan excepcional chimbo resultó tan guarro, que en ninguna ocasión llegó brindarme su leche, ni tampoco, al menos, ni una sola gota de précum. En aquella pecaminosa calle, también fui yo quien recibió los nobles servicios en mi chimbo, y hasta llegué a follar con algún cachondo y muy morboso chico. El exhibicionismo de aquella calle me animó para que un tiempo después, yo me sentara en horas de la madrugada en la ventana de mi cuarto que da a la calle, completamente desnudo y erecto, para entregarme a una buena puñeta, sumamente excitante, en razón de hacerlo ante la propia calle, lo cual le daba un morboso y atrevido elemento exhibicionista.

Entre las más guarras, cachondas y bizarras que me he dado en practicar, se encuentra la de haber ido desde mi propia casa, hasta la oficina donde estuve laborando un par de meses, con un vibrador de baterías metido en mi propio culo, o como yo le llamo, mi leondro. Ya sentado frente a mi escritorio, iba graduando la intensidad de las vibraciones. Algo similar que hice hace una semana, fue ir de un extremo a otro del centro de mi ciudad, y volver, llevando una esfera de hule que succiona mi chimbo a tope, consiguiendo excitarme y calentarme en grado sumo, consiguiendo además estimular la producción de précum por mis huevos, hasta surtirlo a través del ojete de mi glande cual grifo abierto.

Hasta ahora he disfrutado de más de un centenar de chimbos, los cuales he lamido, chupado, mamado y comido, ofreciéndoles mis excepcionales servicios con mis labios y mi lengua, alojándolos en mi más que ávida y hospitalaria garganta, y en algunas ocasiones, si se trata de chimbos notablemente largos, de más de 17 cm., recibiéndolos en mi orto, o como prefiero llamarlo, en mi leondro. Dada la considerable cantidad de chimbos de que por fortuna he podido gozar, he podido disfrutar de chimbos de diferente tamaño, forma, grosor y coloración. El más grande chimbo que hasta el día de hoy he podido lamer, chupar, mamar, comerme, y recibir en mi garganta y en mi vientre, ha sido el de una bellísima chica travesti, llamada María Fernanda de Becker, tan alta, como femenina y esbelta, poseedora de un chimbo totalmente levantado y curvo, de un tamaño impresionante, como de más de 21 cm. de largo, y exquisitamente esbelto como su cuerpo. Esta preciosa hembra que por fortuna conocí, y que me compartió su sexualidad y sus privilegiados y prodigiosos atributos, me follaba al tope, empalándome con su muy excepcional mástil, de tal modo, que cuando su glande llegaba a lo más profundo de mi vientre, me producía un completo gozo y un placer inenarrable, haciéndome ver todos los astros del universo, consiguiendo hacerme sentir primero en el infierno, instantes después en el purgatorio, y seguidamente en la gloria y en el cielo. Hasta ahora no sé cómo María Fernanda de Becker conseguía meter sus 21 cm. de prominente chimbo en mi vientre, sólo sé que lo hacía poniendo en mi orto y en su chimbo, algo de crema de manos. El misterio resulta mayor, si se considera el hecho de que he intentado meterme vibradores de menor tamaño, pero sin conseguir, hasta ahora, introducirlos completamente, pues me resulta sumamente doloroso. El segundo chimbo que pude probar con mi goloso paladar, fue el de un chico afeminado, cuya verga es como de unos 17 cm., algo recta, y coronada por un glande violáceo y pronunciado. El tercer chimbo que llegué a disfrutar, fue el que me ofreció un chico ni muy atractivo, ni muy feo, a quien tras conocer en un parque de la Ciudad, me invitó a su cabaña en un paraje rural cercano a Madrid. Unos minutos después de llegar a su cabaña, y tras una grata plática, animada por un par de tragos de vino, me ofreció su chimbo, que aunque de buen tamaño y grosor, no me atrajo para nada por ser sumamente curvo hacia abajo, es decir, todo lo contrario a mi forma favorita, que es la de curvo pero levantado. No obstante lo chupé devotamente, tanto aquella noche, como en la mañana, antes de despedirme del chico. Uno más de los chimbos que he podido disfrutar, ha sido el propio de otra chica travesti, un tanto guapa, el cual contaba alrededor del glande, con algo así como escamas o pequeñas protuberancias que le hacían lucir extremadamente exótico y único, y ciertamente muy mórbido y cachondo. Otro más de los chimbos que he conseguido disfrutar gracias a aquel libertino Parque, fue el propio de un chico llamado Felipe, de mediana estatura, como de 1.65 m. de alto, un poco guapo y de piel trigueña, quien goza de un chimbo de unos 15 cm. de largo, curvo y levantado. Al chico le había conocido personalmente unos cinco (5) años atrás, es decir, cuando contaba con tan sólo unos catorce (14) o quince (15) años de edad, en razón de que en un programa radial, algo cachondo, transmitido en horas de la madrugada, dejó su teléfono al aire, a fin de conocer amigos de su misma orientación sexual. Entonces le llamé, y acordamos vernos al siguiente día en un sector de un barrio cercano al centro de la ciudad de Madrid. Tras el encuentro acordado, el chico no mostró mayor interés en mí, por lo cual no pasó nada extraordinario, y enseguida nos despedimos. Pero unos cinco (5) años después nos volvimos a encontrar casualmente, y en esa ocasión sí se mostró interesado en mí, por lo cual enseguida nos fuimos a consumar un ayuntamiento sexual en un motel cercano. Tras desnudarnos, pude apreciar su chimbo erecto, un tanto atractivo, al cual me entregué a servir noblemente con mis labios, mi boca y mi lengua. Otro chimbo propio de una chica travesti algo femenina y atractiva, se encontraba sin circuncidar, de modo que su prepucio cubría la totalidad de su glande, siendo imposible contraerlo. Uno más de los chimbos que han marcado mi vida sexual, es el que pude disfrutar noche a noche, durante varios fines de semana, en un par de calles en las goteras del centro de la ciudad de Madrid, en las cuales concurrían chicos y hombres mayores para exhibirse desnudos, masturbándose, practicando sexo oral, y hasta follando. Los mundanos, bizarros y homoeróticos placeres sexuales que aquellas calles ofrecían a sus cachondos visitantes en horas de la madrugada, pude conocerlos en una ocasión que me fui a rematar por sus alrededores, tras una faena de fiesta, sexo y alcohol. Tras evidenciar de qué se trataba el plan de aquellas calles, exhibí mi chimbo erecto y me entregué a una puñeta, a fin de ver qué podía conseguir. Entonces llegó un hombre de no más de treinta (30) años, el cual procedió a exhibir su chimbo, entregándose a una buena paja. Se trataba de un chimbo suficientemente grande y grueso, como de unos 19 cm. de largo, y el chico era de raza blanca, justo como me gustan y atraen los chicos y las chicas. Entonces el privilegiado portador de tan notable, prominente y gruesa verga, me la ofreció para que se la chupara, justo lo que yo pretendía, consiguiendo tan afortunado ofrecimiento no más llegar a la cachonda y obscura calle, de modo que enseguida me acerqué al ofrecido chimbo del muy privilegiado chico, agachándome inmediatamente, a fin de entregarme con total devoción y deseo, a brindarle mis más nobles servicios, a tan prominente, enhiesto, endurecido, y grueso chimbo, lleno de gula, lascivia, deseo y lujuria. En las siguientes madrugadas que concurrí a practicar este sexo bizarro, clandestino y exhibicionista, pude disfrutar una decena de veces de este suculento chimbo, lamentando, eso sí, que este guarro, cachondo, y bizarro chico, nunca llegara a correrse ni en mis manos ni en mi boca, muy a pesar de sostener unas poderosas y plenas erecciones, sin llegar siquiera a expulsar una sola gota de précum. En otra ocasión en que concurrí a la libertina calle, tuve la fortuna de que un joven y muy guarro chico, algo guapo, me chupara el chimbo, tras lo cual me invitó a que le acompañara a otro sector residencial en un barrio aledaño, ubicándonos en la entrada del garaje de una casa ubicada junto al parque de aquel barrio. Entonces el chico me pidió que me lo follase, a lo cual accedí con total gusto, y dado que el chico me resultaba suficientemente guapo, joven y atractivo, tanto como su chimbo, que no obstante no ser muy prominente, ni ser el chico de raza blanca, dado que su verga me resultó esbelta y atractiva, también le ofrecí mi leondro para que me follara. En una más de las noches en que visité aquellas libertinas calles, en busca de sexo espontáneo, entablé relación con un chico normal y corriente, nada guapo o atractivo, pero que accedió a chupar y mamar mi chimbo, de modo que nos fuimos hasta las escaleras de entrada al segundo piso de una casa ubicada a unas tres (3) calles de donde estábamos, con tan buena suerte, que un chico joven, blanco, guapo, apuesto y atractivo, nos estuvo espiando mientras adelantábamos nuestro cachondo ayuntamiento. Entonces procedí a invitar al joven, guapo, y morboso espía y voyeur, quien aceptando mi invitación, nos expresó que su nombre era Felipe, y se integró a nuestro libertino ayuntamiento, el cual devino en un cachondo triángulo homosexual. Dado que el encuentro sexual prometía, les propuse que nos trasladáramos a un motel, en el cual pude apreciar la un tanto prominente, esbelta y levantada tranca del chico que instantes atrás nos espiaba. Hasta el día de hoy, no sé por qué no me entregué a lamer, chupar, mamar y comerme aquel chimbo, y el prominente par de huevos, contenidos en una bolsa tan prieta, contraída y compacta, que formaba una esfera perfecta, de modo pues, que me abstuve de servir noblemente aquel suculento paquete, no obstante gozar el chimbo de aquel privilegiado chico, justo de aquella forma, que para mi muy lascivo y obsesivo gusto, resulta ser mi favorita, tanto como el suculento y provocativo glande rojo que le coronaba. Quizás ello se explica por la plena y absoluta satisfacción que me producía la relación exquisita, deliciosa, estupenda, increíble, y excepcional relación sexual que por ese tiempo venía disfrutando con una chica travesti, tan bien dotada entre sus piernas, como bella, esbelta, delicada, femenina y glamurosa, relación que trataré unas líneas adelante, llamada María Fernanda de Becker, y que por gozar de un chimbo más que prominente, de al menos 21 cm. de largo, consiguió que amainara mi deseo por los chicos y sus chimbos. No obstante, unos meses después, ante la ausencia de mi excepcional amante travesti, me volví a sentir profundamente atraído por los chicos jóvenes y guapos, tanto como por sus chimbos, de modo que al encontrarme en la calle, cerca de mi casa, con Felipe, dado que somos vecinos, le invité a que fuéramos a un motel, aceptando mi propuesta. Ya en el motel, me entregué devotamente a lamer, chupar, mamar y comerme su exquisito, suculento, y muy prominente, curvo, y levantado chimbo, tanto como sus muy abultados huevos, haciéndole gozar a tope con los muy nobles servicios de mis labios, mi lengua, mi ávida boca, y mi hospitalaria garganta, como sólo yo sé hacerlo, como el innato y experto que soy en la práctica del sexo oral. Pero además me dejé empalar y follar por aquella estaca, aunque debo confesar que no lo gocé ni disfruté, no sé si en razón de que para conseguirlo se debe tratar de un chimbo excepcionalmente prominente, como el que tiene mi amante travesti, quien me empalaba con al menos unos 21 cm., llevándome al paroxismo cada que llegaba al fondo de mi hospitalario vientre. Por ese entonces, no me atraía suficientemente degustar la leche ofrecida por algún amante ocasional, pues además, me había acostumbrado al sabor exquisitamente dulzón de la leche que llegó a ofrecerme mi estupenda y excepcional amante travesti, de modo que cuando Felipe se corrió copiosamente, yo no participé de su lechada, permaneciendo como un mero testigo y un simple y pasivo espectador, de lo cual, al día de hoy, me arrepiento grandemente, pues ahora me obsesiona a tope degustar todo tipo de lefas surtidas por unos buenos chimbos de chicos jóvenes y guapos. Uno más de los chimbos de que pude gozar y disponer, fue el de un chico de raza blanca, guapo, aunque de estatura más bien baja, pero de muy buen cuerpo, sobre todo sus nalgas, redondas, prietas, turgentes, y levantadas; tales atributos físicos resultaban enriquecidos en razón de la cierta vanidad de este guapo chico, de manera que se acicalaba y lucía día tras día un look diferente, vistiendo a la moda y ciertamente sexy. Al chico ya le conocía del parque donde muchos concurrían a fumar cannabis, pues en la práctica era una zona de tolerancia. El chico, de quien sabía que su nombre es el de Eduardo, era de orientación homosexual, o bisexual al menos, según llegó a comentarme, pues ya compartiendo nuestra intimidad y nuestra vida sexual anterior, me expresó que había tenido su primera experiencia sexual con otro chico, mientras estaba unido con una novia suya, de suerte que además, me manifestó que eventualmente follaba con alguna chica. Eduardo se reunía diariamente con muchos amigos de similar condición, incluyendo lesbianas y alguna travesti. Este jovencito, que aparentaba apenas los 17 o 18 años, ciertamente me atraía sexualmente, por lo que celebré sumamente el hecho de encontrarlo en una esquina de aquella libertina calle, exhibiendo su chimbo. Entonces me acerqué a él, y dado que me resultó un chico suficientemente confiable, y por conocerlo del parque, le invité a que me acompañara a mi casa. El muy apuesto chico aceptó mi invitación, y tras llegar a mi cuarto se despojó de cada una de sus prendas de manera sensual y pausada, como danzando, hasta quedar cubierto únicamente con unos bóxers blancos, tras los cuales se insinuaba y resaltaba un prominente paquete, que permitía adivinar un chimbo tan grueso como de buen tamaño. En efecto, cuando se retiró sus calzoncillos, salió catapultada una exquisita polla gruesa y prominente, cuyo aspecto es como el de un animal, algo así como un molusco, acompañada por unos huevos abultados, como del doble del tamaño promedio que llevamos los hombres, exhibiendo todo aquel paquete plenamente depilado. Mi furtivo amante resultó pues gozar de un chimbo demasiado prominente para su más bien baja estatura. Tanto llegó a atraerme sexual y físicamente este pequeño pero privilegiado y más que cachondo chico, que nos hicimos novios por un par de meses, durante los cuales compartíamos nuestra sexualidad y nuestra intimidad, en las calles y a la media noche y de madrugada, lo mismo que en mi cuarto, en mi oficina, y también en moteles, animando tales encuentros bebiendo whisky y fumando yerba; de modo que en muchas ocasiones, sentados en las escaleras de entrada de alguna vivienda, mi cachondo chico se sacaba su muy suculento y grueso chimbo, entregándome entonces a degustarlo con total avidez, lascivia, glotonería, gozo, y devoción. Con este guapo chico pude disfrutar a tope varias prácticas sexuales. Él me llegó a chupar el chimbo, me lo follé, me di todo el gusto que pude con su chimbo, su glande y su buen par de huevos, y también él me llegó a follar. Pero una de las cosas que más disfruté con Eduardo, fue recibir sus besos, cuya lengua batía al interior de mi muy ávida y golosa boca, produciéndome gran gozo, pues su lengua me resultaba sumamente áspera, tanto como para raspar deliciosamente la mía. Gracias a Eduardo, conocí a un amigo suyo, de nombre Ómar, joven, algo guapo, y como él, homosexual. Entonces invité a Ómar a mi casa, y tan pronto llegamos, me ofreció su chimbo, más bien prominente, como de 17 cm. de largo, y curvo hacia abajo, es decir, todo lo contrario a la forma que me gusta que tengan los chimbos. Este chico se comportaba de manera dominante, en la manera como me ofrecía su enhiesto y endurecido chimbo para que se lo chupara, mamara y comiera, procediendo a follarme la boca de manera ciertamente fuerte, y prácticamente violenta, lo cual yo disfrutaba, de modo que dado mi gusto por los chimbos, y por prestarles mis más nobles servicios, disfruté grandemente las varias oportunidades en que vino a mi casa, incluso llamándole en horas de la madrugada a su celular, para brindarle mi muy excepcional sexo oral, en el cual soy un innato, avezado, y muy cachondo experto. En una ocasión, volviendo a mi casa tras haber visitado aquellas desenfrenadas calles, cuando ya iba a comenzar la mañana, pude ver, a unos 30 m. de distancia, a un guapo chico orinando en un árbol, permitiéndome ver su prominente y esbelto chimbo, el cual colgaba de su vientre completamente recto, de manera perpendicular, y cubierto por su prepucio, por lo cual, es de suponer, que en estado de erección, debía ser curvo y levantado, tal cual me gusta que sean los chimbos.

Volviendo con el parque al que concurría con cierta frecuencia a beber whisky y fumar cannabis, en una ocasión entablé una relación con un chico algo guapo y aun joven, de piel blanca, musculoso y fornido, practicante de skate, quien me comentó cuánto le gustaba follarse a alguna chica en compañía de otro hombre, penetrándola simultáneamente con él, por lo cual me expresó que le gustaría practicar tal cosa conmigo. Así las cosas, conseguí llevar a tal chico hasta mi casa, en horas de la madrugada, llegando con tal visitante hasta mi hospitalario cuarto, haciéndole sentar ante mi ordenador, repleto de imágenes y vídeos del mejor porno bajados del ciberespacio, tras lo cual, a fin de calentarlo, le hice ver una gran cantidad de fotos de las mejores travestis que había acopiado en el universo de internet. Mi estrategia dio resultado, y aquel chico, cuyo nombre ni siquiera recuerdo, se sacó su chimbo, procediendo a darse gusto con una buena paja, lo cual no desaproveché, pues enseguida engullí su chimbo, lamentablemente muy chico, tal cual él me había confesado, pero conseguí que se corriera en mi golosa boca, dándome todo el gusto con su blanca, espesa, y abundante leche.

Por este tiempo visité en un par de ocasiones, un bar homosexual, que contaba con salones en los que se presentaban vídeos porno de sexo entre machos, todos maduros, por lo que no me resultaban interesantes. También contaba con un salón de orinales, a fin de favorecer el voyerismo, la exhibición, la masturbación, el sexo oral, y algún otro encuentro o acto sexual entre machos. Finalmente, el bar contaba con una sección algo laberíntica, con pequeños cuartos, por cuyos pasillos caminaban los interesados en alguna práctica sexual dentro de aquéllos. En una ocasión, en uno de tales cubículos, encontré a un chico que me pidió le practicara el extremo, guarro y bizarro acto sexual del fisting, pero dada mi inexperiencia al respecto, le produje algo de dolor a aquel joven y furtivo amante.

Uno más de los chicos a quien hace un par de años le chupé vorazmente su prominente chimbo, es el amante y compañero de faenas sexuales de un morboso, cachondo, bizarro y muy amigo mío, quien fuera mi profesor de Filosofía y de Catequesis, en los dos (2) últimos años de educación secundaria, llamado Josef, de quien ya narré algo sobre cómo, en sus clases, defendía la virtud de la templanza, condenando la excesiva práctica de la masturbación por parte de los chicos adolescentes, a la que llamaba brillametal. El amante de mi amigo y profesor, es un chico alto, de ojos verdes, y algo guapo. Cuando le expresé a mi amigo y profesor mi deseo de tener un encuentro sexual con su joven amante, llamado Leonard, me prometió compartirlo conmigo. En efecto, unas semanas después, en horas de la tarde, me llamó al celular desde su oficina, expresándome que me tenía listo el postre, por lo cual debía concurrir enseguida a su lugar de labores, es decir, a su propia oficina, en donde ejerce parte de sus actividades profesionales como docente universitario. Me dirigí pues hacia tal lugar, embargado de deseo, lascivia y calentura, embargado de excitación y expectación ante el ayuntamiento sexual inminente que mi profe y amigo me ofrecía, al compartirme su joven y guapo amante. Cuando entré a la oficina, no encontré al joven chico presente, pero mi profesor y amigo me expresó que no tardaría en regresar. Efectivamente, un par de minutos más tarde, regresó el deseado chico, de modo que mi profe le instó a exhibir y ofrecerme su chimbo para ser noblemente servido por mis ventosos y poderosos labios, mi golosa y hospitalaria boca, y mi versátil lengua. Pero el chico quiso evitar tal situación, por lo cual mi profe le conminó de manera tajante e imperativa, ante lo cual el chico accedió a responder positivamente a la solicitud formulada, pidiéndome que cerrara la puerta con seguro. Así lo hice, y enseguida el chico se bajó sus pantalones, y posteriormente sus sleeps de color blanco, dejándome apreciar su prominente chimbo, en estado de total flaccidez, ante lo cual me arrodillé, y me entregué a meterme su mástil colgante y suave en mi muy golosa y ávida boca, dentro de la cual creció y se endureció, dándome todo el gusto del mundo, apuntalando, además, la punta de mi deseosa, inquieta y versátil lengua en el ojete de su glande, y pasando aquélla alrededor de éste, formando todos los círculos que pude. Mientras tanto, mi solidario profesor, quien sin reservas o reticencias de ninguna índole había accedido a compartir conmigo a si joven y guapo amante, se daba gusto, como todo un voyeur, presenciando con sus ojos el noble ayuntamiento que yo y su amante le ofrecíamos en vivo y en directo. Lamentablemente, la faena felativa que le brindé al chimbo de aquel joven y guapo chico, sólo se prolongó por unos tres (3) o cuatro (4) minutos, sin conseguir satisfacer suficientemente, mi profundo deseo y mi elevada lascivia por chupar, lamer, mamar, y comerme un buen chimbo, y unos buenos huevos como los suyos; y sin que él accediera a mi petición de brindarme su leche, corriéndose copiosamente en mi boca, mi lengua, mi paladar, y mi garganta, como estaba dispuesto a gozar de tan morbosa y guarra situación. Con una comunicación telefónica sostenida con mi morboso y cachondo amigo y profesor, tras yo preguntarle por Leonardito, me preguntó a su vez qué cosa haría con él si lo tuviera a mi disposición, ante lo cual le respondí que acoplaría el ojete de su glande en uno de mis pezones, provocándole a mi profe y amigo, una completa hilaridad, riéndose profusamente, ante mis ocurrencias; tras lo cual, le hice saber que yo era tan guarro como lo era él.

Algunas situaciones escénicas que me calientan viendo vídeos porno protagonizados por chicos y chicas.

Existen otras prácticas o situaciones sexuales que no son estricta, exacta o precisamente parafílicas, pero que consiguen sobre mi cuerpo la misma excitación o placer que las parafilias propiamente dichas. Entre tales prácticas puedo enunciar algunas como las siguientes: 1. Para empezar, algo que me calienta a tope, es ver escenas de chicos del mismo o de diferente sexo, besándose con voracidad, comiéndose sus bocas y sus labios, y entrelazando sus lenguas, y sobre todo, chupándose éstas con reciprocidad, siendo presa de lujuria, lascivia, concupiscencia, y deseos desaforados y desenfrenados. 2. También me arrecha sobre manera, ver cómo algún chico, o alguna chica travesti o hermafrodita, se pajean al tope, ya en solitario, ya en pareja, en tríos, o en grupos mayores, mientras se besan comiéndose sus labios y entrelazando sus lenguas, o mientras juegan, se magrean, o se comprimen sus huevos, al paso que bambolean sus propios chimbos, o los de sus compañeros de faena, al bajarlos con su mano para después soltarlos, de modo que resulten como catapultados por la fuerza de la tensión acumulada antes de liberarlos. 3. Una serie de prácticas porno entre chicos que me ponen sumamente cachondo, y que es de condición fetichista, consiste en que los chicos que se entregan a alguna faena de sexo, lleven uniformes, ya como estudiantes de secundaria, ya como médicos o enfermeros, como bomberos, policías y militares, como personal de prisiones, y particularmente, como obreros, deportistas, y futbolistas. 4. También me resulta sumamente excitante, ver cómo dos (2) chicos proceden a masturbarse acercando sus chimbos, o masturbándose el uno al otro, lo mismo que masturbándose sus dos (2) chimbos a la vez, con una sola de sus manos. 5. Otra de las prácticas sexuales entre chicos, que disfruto ver en imágenes y vídeos porno, es la del llamado docking, o acoplamiento en idioma castellano, consistente en cubrir con el propio prepucio (o foreskin en idioma inglés), el glande y parte del tronco de un segundo chimbo. 6. Otra más de las prácticas sexuales entre chicos, que me encanta ver en los vídeos porno, consiste en que un chico se masturbe, mientras su compañero de faena le lame, le chupa, o le come sus huevos. 7. También me calienta y me pone cachondo hasta el tope, ver a chicos teniendo sexo en baños, cuyas paredes presenten grafitis guarros, cachondos, y morbosos, o cuyas divisiones entre cada cuarto o cubículo, cuenten con hoyos o agujeros propicios para el espionaje, si son discretos y pequeños, o suficientemente grandes para meter el chimbo, y poder entonces follar a través de ellos, o recibir una buena mamada. 8. Una más de las prácticas sexuales que disfruto ver en vídeos porno de chicos, consiste en que consigan provocar la erección de sus chimbos de manera autónoma o automática, es decir, sin la participación de su mano. 9. Otra práctica que me encanta ver en los vídeos porno de chicos, es similar a la anterior, y consiste en que los chicos se corran de manera plena, también de manera autónoma o automática, sin la participación de sus manos. 10. Una más de las prácticas masturbatorias que consiguen calentarme y excitarme al extremo en los mejores vídeos porno, es ver cómo algún chico o alguna chica, masturban a un afortunado chico con sus dos (2) pies, comprimiendo con ellos sus huevos y su chimbo. 11. Una práctica masturbatoria más, de condición extremadamente guarra y bizarra, que me gusta ver en los vídeos porno de chicos, consiste en el llamado sounding, por el cual se introducen objetos a través del ojete del glande. 12. Otra muy bizarra y morbosa práctica que me encanta y fascina ver en vídeos e imágenes porno, consiste en la autofelación (en idioma castellano), autofellatio (en idioma latín), o selfsuck (en idioma inglés), por parte de chicos o chicas travestis y hermafroditas, quienes consiguen chuparse, mamarse y comerse ellos mismos su chimbo, en particular su glande, y en muchos casos, buena parte del tronco de sus enhiestos chimbos. En algunos de los mejores vídeos de esta excepcional y privilegiada práctica, que constituye para mí todo un arte, algunos de los chicos no sólo se dan todo un cachondo banquete o festín con sus glandes y buena parte de sus chimbos, sino que llegan a lamerse hasta sus propios pares de huevos; de tal suerte que tales chicos resultan parecidos a los armadillos y pangolines, que tienen la capacidad de formar unas perfectas esferas con sus versátiles cuerpos. En el mismo sentido, algunos de los mejores selfsuckers gozan de la capacidad de poner sus piernas alrededor de sus cuellos, dándome la impresión de la apariencia de auténticas arañas. En los mejores y más guarros y extremos vídeos de selfsuck que he podido disfrutar, los chicos llegan a correrse copiosamente en sus propias y muy golosas bocas, acumulando en ellas su leche, la cual exhiben ante las cámaras, cual trofeo recibido al hacerse vencedores o ganadores en una competición en la que ellos resultan ser los únicos competidores. Yo mismo soy un gran afortunado, pues puedo practicar la selfsuck, de la cual he disfrutado desde poco tiempo después de que me empezara a pajear a conciencia, es decir, desde la muy temprana edad de mis once (11) años de edad. 12.1. Obviamente, también consigue calentarme a tope, el equivalente femenino de la selfsuck, que en idioma castellano se denomina autocunnilingus, y que suele ser practicada por chicas muy elásticas, con frecuencia gimnastas o atléticas deportistas, que al llevar sus elásticas piernas hasta sus cuellos, también adquieren la apariencia propia de las arañas, procediendo a darse unos auténticos festines con sus propios coños y clítoris, lamiéndolos, chupándolos, comiéndoselos, aplicando sus labios como poderosas ventosas, y azotándolos con sus lenguas. 13. Una serie de materiales pornográficos xxx de todo mi interés, forma parte de los géneros de animación Hentai, Manga y Ánime, que en muchos de los correspondientes vídeos, presentan chicas travestis o hermafroditas que exhiben unos chimbos tan prominentes, que no sólo se abren paso entre sus también prominentes tetas, sino que llegan a chupárselos y comérselos con sus labios y sus bocas, para finalmente eyacular, o correrse y venirse (como decimos vulgarmente), lanzando incontables chorros o borbotones de blanca y espesa leche, la cual, en algunos casos, es incluso luminosa. Todas estas chicas gozan de unos atributos sexuales o genitales de proporciones inmensas, tanto sus huevos, chimbos y glandes, como sus tetas y pezones, pero sobre todo sus chimbos y sus tetas. Tan extremos y surrealistas son los vídeos Hentai, Ánime y Manga, que he llegado a ver vídeos animados protagonizados por chicas que gozan del increíble privilegio de contar con dos (2) muy prominentes chimbos. En los vídeos de estos animados géneros del porno, he podido disfrutar viendo cómo chicas travestis o hermafroditas se follan a alguna chica, empalándola al extremo, con sus muy prominentes chimbos. 14. Entre las escenas porno que me ponen bien caliente, súper excitado, y sumamente cachondo, vale mencionar aquellas en que un chico o chica se magrean, ya sus huevos y sus chimbos, ya sus tetas, o se estimulan y se frotan sus pezones, o se estimulan sus coños y sus clítoris, mientras se dan un buen festín con los huevos, el chimbo, el glande o las tetas de algún afortunado compañero en el cachondo ayuntamiento, ya sea un chico, o una chica, incluso travesti o hermafrodita. 15. Obviamente, también me caliento al tope cuando veo cómo un chico o una chica, incluso travesti o hermafrodita, le chupan los huevos, el chimbo o el glande a otro chico, o a una chica travesti o hermafrodita, mientras resultan follados a tope, practicando entonces un cachondo y morboso ayuntamiento de condición triangular. 16. Otra más de las series que en los vídeos porno me ponen al tope cachondo, consiste en que los chicos o las chicas cabalguen sobre el chimbo que les folle, haciendo danzar, según el caso, ya sus huevos y sus chimbos, ya sus tetas, sobre todo si los sendos atributos resultan prominentes, aunque debo aclarar que mientras los chimbos de más de veinte (20) cm. de longitud me resultan morbosamente atractivos, las tetas, o como las llamo yo, las domingas o las peras, las prefiero sólo un poco más grandes que las de talla mediana, es decir, si son exageradamente prominentes, no les encuentro mayor atractivo, ni tampoco el suficiente valor estético, ni mucho menos un motivo de gran excitación sexual, más allá de un leve sentimiento de morbo, prontamente satisfecho. 17. Una práctica sexual que me resulta de lo más morbosa y cachonda, es ver cómo algún chico Algo que también consigue calentarme al tope, es ver besándose a dos (2) chicos, del mismo o diferente sexo, o de condición travesti o hermafrodita, mientras el uno le menea el chimbo al otro, o lo hacen ambos simultáneamente. 18. Me encanta ver cómo los chicos o las chicas, ya por sí mismos, ya por sus amantes o compañeros en su cachondo ayuntamiento, van despojándose de sus prendas pausadamente, hasta quedar con su ropa interior, para finalmente exhibirse plenamente desnudos. En el caso de los chicos, me calienta al tope ver cómo resaltan sus paquetes tras sus calzoncillos, gustándome ver cómo se magrean sus chimbos y sus huevos contenidos por sus prendas interiores, particularmente si se trata de bóxers, sobre todo si son blancos, o de color rojo; calentándome también a tope, ver cómo al bajar sus prendas interiores, los chimbos salen disparados, al superar la tensión, cual si fueran resortes, o como si resultaran lanzados y catapultados. 19. Me encanta ver a los chicos besándose y magreándose sus huevos y sus chimbos bajo la ducha, en un jacuzzi, en una sala de sauna, o en una piscina, incluso llevando puestas sus prendas interiores, de modo que el agua permita que sus paquetes se transluzcan. 20. Algo que en mucho me fascina y excita, es apreciar cómo un chico lame, chupa y se come un buen par de huevos y un buen chimbo, mientras es follado por un tercer chico. 21. También me calienta a tope, ver chicos o chicas guapos y jóvenes, que estando desnudos, erectos o no, si se trata de chicos de sexo masculino, o de chicas travestis o hermafroditas, luchan y forcejean entre sí, en piscinas, al aire libre, en la cama, correteando y persiguiéndose por playas, sitios de esparcimiento, o por las habitaciones, baños y salones de casas y apartamentos; y en caso de no estar desnudos, desnudándose los unos a los otros y viceversa, correteando, persiguiéndose, y luchando por tales sitios, parajes y lugares; lo mismo que cargándose unos a otros, incluso boca abajo, de modo que le ofrezcan a quienes les tienen levantados, una buena y cachonda mamada en sus huevos y en sus enhiestos chimbos. 22. Entre las escenas porno que más consiguen calentarme, se encuentran también las que consisten en practicar una buena faena de chupadas, mamadas y comidas de unos buenos huevos y de unos buenos chimbos, o de una buena follada, al interior de un coche en marcha, mientras el conductor se da gusto, dándose el lote mirando por el espejo retrovisor, incluso entregándose a una buena puñeta. 23. Una de las formas favoritas de la felación que me encanta ver practicada en los vídeos porno, es la que consiste en que los chicos o las chicas presten con su lengua el más noble servicio a los huevos, a los chimbos y a los glandes, haciendo aletear aquélla sobre éstos, como lo hacen las alas de una mariposa. Práctica que me resulta aún más cachonda, y que me calienta al tope, si los nobles servicios a los huevos, al chimbo y al glande, son enfocados desde abajo, en primer plano, ofreciendo una toma extremadamente cercana. 24. Algo que también me lleva al quinto cielo de la calentura y la excitación, es ver cómo un chico se come unos buenos huevos y un buen chimbo, mientras es follado por un tercer chico. 25. También disfruto apreciar cómo un mamador, sea chico o chica, travesti o hermafrodita incluso, se pasa el tronco de un buen chimbo por entre sus labios de una manera lateral, una y otra vez. 26. Así mismo, algo que dispara mi lívido, es ver el contraste entre los labios rojos de un guapo mamador, con la piel del tronco de un buen chimbo, o con la tonalidad cromática de un buen glande, siendo mis coloraciones favoritas, la violácea clara, la lila, la sonrosada y la rojiza, aunque también me ponen los glandes de tonalidad violácea obscura. Interregno 2: Formulo aquí un cachondo, morboso y muy lascivo interregno, para compartirles cómo, mientras escribo las presentes, morbosas, lascivas, cachondas y bizarras líneas, vengo disfrutando desaforadamente, desde hace unos veinte (20) minutos, de una extrema puñeta, animada por la vista de varios vídeos porno de sexo entre chicos y entre chicas, y por la lectura de relatos de sexo incestuoso entre hermanos, entre hermanas, entre hermanos y hermanas, entre gemelos y gemelas, entre mellizos de igual y diferente sexo, entre tíos y sobrinas, y entre tías y sobrinos. Pero lo más cachondo de la puñeta que mientras escribo embarga mis sentidos, es el hecho de que ingerí 100 mg. de Sildenafil, es decir, de Viagra, y lo primero que hice antes de ir a comprar la dosis de Sildenafil a la botica ubicada a una cuadra de mi casa, fue aplicarme una bomba esférica de hule que me succiona el glande y el prepucio, por lo cual, al paso que consigo excitarme a tope por el efecto del Sildenafil, la correspondiente paja, la visión de los vídeos porno, y la lectura de los incestuosos relatos, la bomba de hule provoca, como efecto inmediato, la producción y expulsión de una muy abundante cantidad de précum, con el cual humedezco las cerdas del cepillo de dientes con el cual procedo a frotar y estimular, con variada fuerza e intensidad, mi muy sensible pezón izquierdo, con el fin de animar mis frenéticas y muy intensas pajas. A fin de aumentar lo máximo posible la excitación que me produce el estímulo de la bomba de hule al succionar mi glande y mi chimbo, la muevo hacia arriba y hacia abajo como masturbándome, y también la retuerzo hacia la izquierda y hacia la derecha. Como acabo de relatarles, me entregué pues a una muy cachonda y desaforada puñeta, animada con los elementos que expresé. Tras leer uno de los muy cachondamente incestuosos relatos sexuales, sobre sexo entre un chico y sus dos (2) hermanas, alterné mi vista procediendo a ver un muy cachondo vídeo de una chica travesti muy joven y guapa, dotada de un prominente chimbo, justo con la forma que más me gusta, es decir, curvo pero levantado, y para mayor calentura del vídeo, la chica procedió a chuparse su endurecido glande, mientras lucía una camiseta ajustada, que dejaba traslucir unos pronunciados pezones, todo lo cual me calentó al tope. Enseguida me entregué a otra nueva puñeta, animándola con la morbosa lectura de un relato incestuoso sobre sexo entre una tía de tan sólo 26 años de edad, y su sobrino de sólo 18, para luego gozar de otro vídeo, con una segunda chica travesti, sumamente rubia y guapa, y dotada de un precioso chimbo de al menos unos 17 cm. de largo, coronado por un suculento glande rojizo, y presidido por unos huevos contraídos, compactos y sonrosados, pero para mi mayor arrechera y calentura, la chica travesti procedió a chuparse su propio chimbo y su voluptuoso glande, llevándome al paroxismo, justo lo que requiero para inspirar mi lasciva y mórbida imaginación, a fin de conseguir la escritura fluida y veloz del erótico, bisexual, morboso, cachondo, bizarro, y por si fuera poco, incestuoso relato que no veo la hora de terminar, pues a estas alturas, voy por las 107 páginas, que hasta ahora contienen más de 91.260 palabras digitadas, por lo cual, como me he fijado como meta ajustar las 100.000 palabras, me restan sólo unas 8.700, y todavía me faltan varios temas y tópicos muy morbosos y cachondos por abordar. 26. Algo que me calienta hasta el tuétano, es ver a un chico erecto, ya sea masturbándose, siendo follado, o recibiendo una mamada, con su par de huevos completamente contraídos, duros y compactos, formando una sola y perfecta esfera, tal cual lo he podido disfrutar en vídeos protagonizados por chicos como Andrew Shut, Tim Walker, Helmut Huxley, y Adam Archuleta. 27. Entre las escenas de mamadas que prefiero y tengo por mis favoritas, están aquellas en que los chicos que disfrutan de una buena y cachonda felación, exhiban su pubis y sus huevos cubiertos de abundante vellosidad, tanto si se trata de una de color negro y obscuro, como si se trata de una vellosidad rubia o rojiza. 28. Una más de las prácticas felativas que más me excitan, es la que consiste en que el chico que recibe las mamadas en su chimbo, atraiga con sus manos la cabeza y el rostro, y específicamente la boca y los labios del chico mamador, a su glande y a su chimbo, metiendo éste hasta la empuñadura o los propios huevos, provocándole al servicial y noble chico unas buenas arcadas en razón del atragantamiento producido por el recibimiento de la presa de carne del chimbo en su garganta. Interregno 3. Formulo aquí un interregno más, para registrar y compartir con los exclusivos y morbosos lectores de este relato, cómo mientras disfruto y gozo al tope un vídeo protagonizado por una guapa, joven y rubia travesti practicando una buena faena de selfsuck, yo mismo me he dado un buen banquete con mi chimbo, frotando mi glande contra mis labios, y usando éstos como poderosas ventosas sobre aquél, al paso que pongo mi lengua sobre su ojete. La excepcional chica travesti prosigue su masturbación haciendo uso de un coño de hule, en el cual hunde su suculento y delicioso chimbo, consiguiendo calentarme grandemente. Pero esta deliciosa y atractiva ladyboy volvió a sorprenderme, pues tomó un chimbo también de hule y de color piel suficientemente grande, para proceder a darse todo el gusto metiéndoselo en su orto, o como prefiero llamarlo, en su leondro. 29. Si algo me calienta en grado sumo, es ver a una chica de buenas tetas y prominentes pezones, lamiéndose y chupándose aquéllas, y lamiéndose y éstos. 30. Algo que me resulta bien cachondo, excitante, lascivo y caliente, es ver cómo una chica de buenas y un tanto prominentes tetas, procede a subirse su blusa, su camiseta o su sostén, solamente hasta conseguir exhibir sus pezones, para después exhibir completamente sus tetas, pasando enseguida a magreárselas y estrujárselas, incluso animando y acompañando el magreo con la aplicación de un vibrador de baterías, colocándolo también sobre los pezones. 31. Una más de las prácticas que me calientan al extremo, es ver cómo las chicas hacen saltar y danzar su buen par de tetas, ya por sí mismas al mover su cuerpo, ya con ayuda de sus manos. 32. También disfruto sumamente, ver cómo algún chico o chica, travesti o hermafrodita incluso, se exhiben desnudos o masturbándose en su cuarto, en el balcón de su casa, en la piscina, o en su antejardín, permitiendo ser vistos desde la calle, a través del cristal del ventanal, o estando éste abierto, consiguiendo seducir a algún inocente y afortunado transeúnte, el cual es invitado a entrar en la casa, a fin de consumar algún cachondo ayuntamiento. 33. Algo que también disfruto ver en vídeos e imágenes porno, consiste en las compilaciones de corridas, denominadas cumshot. 34. Una más de las escenas porno que más me calientan al verlas en mis vídeos porno favoritos, consiste en ver cómo dos (2) chicos, o un chico y una chica, sea hetero, travesti o hermafrodita, se besan mientras toman sus chimbos con sus manos. 35. Otra serie de prácticas sexuales que en grado sumo gozo y disfruto al verlas en los vídeos porno, consiste en que dos (2) chicos tomen con sus manos sus dos (2) chimbos a la vez, entregándose a una cachonda y bizarra puñeta a dos (2) manos. 36. Otra serie de prácticas que encuentro sumamente morbosas, consiste en ver cómo chicos o chicas posan de diferentes maneras ante las cámaras, dentro de sesiones de filmación o fotografía, despojándose de sus prendas, y exhibiendo sus atributos, ya sea masturbándose, o magreando sus tetas y estimulando sus pezones. 37. Algo que también me resulta de lo más cachondo, es ver chicos y chicas manteniendo sexo virtual a través de webcams ante el ordenador y en el ciberespacio, atendiendo a cada estímulo, propuesta o sugerencia de sus amantes virtuales, desnudándose, posando sensualmente, exhibiendo sus íntimos atributos, y masturbándose hasta correrse. 38. Entre las prácticas sexuales que me resultan hermosamente morbosas, está la de un chico sentado en el vientre de un segundo chico, ofreciéndole su chimbo y sus huevos para ser noblemente servidos por su amante, mientras lleva sus manos hacia atrás, a fin de tomar su chimbo erecto y sus huevos. 39. También me calienta en extremo, ver cómo mientras dos (2) chicos se besan vorazmente, un tercer chico le chupa y le come los huevos y el chimbo a uno de los chicos, o alterna entre uno y otro. 40. En cuanto a la animación estética que más me agrada ver en las escenas porno de sexo entre chicos o chicas, está la de que las habitaciones o espacios en que se lleven a cabo los sexuales ayuntamientos, sean muy abiertos, y de una tonalidad color lila o violeta, lo mismo que verde claro. 41. Una más de las imágenes porno que más morbosas me resultan, es la de los huevos de un chico pendiendo, si es que no se encuentran plenamente compactos y contraídos, incluso haciéndoles mover hacia arriba y hacia abajo, ya exhibiéndose desnudos de manera solitaria, o mientras follan o son follados, lo mismo que mientras reciben algún noble servicio en sus paquetes. 42. Entre los hechos que me encanta ver en los vídeos porno, y que consiguen calentarme y excitarme a tope, están las escenas en que mientras alguna pareja practica sexo, llega sigilosa o intempestivamente un tercero, chico o chica, que tras sorprender a la pareja de amantes, permanece observándoles, para pasar a disfrutar de una paja, o sumarse al cachondo ayuntamiento, formando entonces un trío. 43. Me calienta mucho ver escenas porno en donde se practique la llamada paja rusa o cubana, es decir, pasar un chimbo entre las tetas de una chica, incluso travesti o hermafrodita, sobre todo si el glande alcanza los labios de aquélla, a fin de recibir una chupada tras cada cachondo ascenso. 44. También me calienta al extremo, apreciar escenas donde algún chico o alguna chica practiquen la muy cachonda, morbosa y caliente conducta del gang bang, puestos de rodillas alrededor de al menos unos cuatro (4) chimbos con sus sendos pares de huevos, prestándoles a cada uno de los paquetes, sus muy nobles servicios. 45. Entre las prácticas masturbatorias de los chicos que me ponen a cien en los vídeos porno, se encuentra la de aplicar en el glande la electricidad, hasta llegar al orgasmo y la eyaculación. Uno de los mejores vídeos sobre esta morbosa, cachonda y muy bizarra práctica de autoestimulación sexual o masturbatoria, es uno titulado Teen Boy Cumming with Electric Toothbrush, protagonizado por un guapo y joven chico, de unos veinte (20) años de edad, de aspecto europeo, facciones finas, cachetes algo sonrosados, cabello un tanto largo, quien recostado contra la almohada de su cama, de sábanas azules (el color azul cielo o claro, es junto al rojo, el lila, y un tanto el rosa, uno de mis colores favoritos, y de connotaciones sumamente sexuales, lascivas y eróticas para mi gusto) como las paredes de su cuarto, completamente desnudo, con su mediano chimbo hasta el tope erecto, con la bolsa de sus huevos contraída, y luciendo una gorra de color gris, puesta al revés, procede a aplicarse la electricidad de un cepillo de dientes sobre su glande de tonalidad rosa, el cual corona un estupendo chimbo de unos 16 cm. de largo, un poco curvo, hacia abajo, en su cabeza, lo cual realiza por un lapso de tres (3) minutos y 22 segundos, hasta conseguir, gimiendo en voz alta, correrse plenamente, al punto de lanzar unos cinco (5) borbotones de blanca y espesa lefa. 46. También me calienta y me pone cachondo, ver a chicos y chicas cabalgando sobre algún buen y prominente chimbo, haciendo bambolear sus tetas, o sus chimbos y sus huevos según el caso, incluso apoyando sus pies sobre las piernas del follador. 47. Igualmente me calienta y excita al tope, ver cómo dos (2) chicos, del mismo o de diferente sexo, comparten sus nobles servicios al paquete de algún privilegiado y afortunado tercer chico, concurriendo con sus labios y sus lenguas, pasándolos por el tronco y por el glande del chimbo, o sobre los huevos, así como alternando cada uno de los nobles mamadores, lamedores y chupadores, en tan noble servicio de una manera exclusiva. 48. También me resulta sumamente cachondo y morboso, ver cómo un chico comprime la base de sus huevos, consiguiendo compactarlos hasta formar una perfecta esfera, ofreciéndoselos a la boca, a los labios y a la lengua de un afortunado y muy ávido chupador y mamador. 49. Del mismo modo me pone muy cachondo ver a los chicos suspendidos en el aire, o sostenidos sus cuerpos hacia abajo por otro chico, para proceder éstos a comerse, chupar y lamer cada porción del paquete que les resultan ofrecidos. 50. Algo que también me encanta, resultándome tan guarro y morboso, como sumamente bizarro, es ver cómo un chico procede a chupar y mamar el chimbo que a través de un hoyo en la pared, le resulta ofrecido en algún cachondo lugar, baño o habitación. 51. Entre las variadas formas en que me gusta ver practicada la felación de un buen chimbo, está la de hacer entrar éste intermitentemente en la boca, de tal manera, que se pueda apreciar el glande en toda su extensión y magnitud, durante todo el tiempo en que sean prestados los nobles servicios. 52. Así mismo, me pone muy cachondo ver cómo los chicos o las chicas proceden a practicar chupetones con sus ventosos labios, sobre cada uno de los huevos que se les ofrecen, consiguiendo estirarlos con la succión de aquéllos. 53. También me resulta muy cachondo, ver cómo dos (2) chicas se frotan sus tetas las unas contra las otras, bamboleando cada par de tetas, haciéndolas danzar muy cachondamente, lo mismo que sus pezones (prácticas sexuales denominadas en idioma inglés mediante las expresiones tit against tit, en relación con las tetas, y nipple against nipple, en relación con los pezones), los unos contra los otros, consiguiendo frotarlos con cierta fuerza y contundencia, o de tal manera que sólo se froten suave y sutilmente, como si uno y otro pezón aletearan el uno contra el otro, de un modo tal, que pareciera que se besaran en el aire. 55. Entre las escenas de sexo entre chicas que más me calientan, están aquellas en las que una chica chupa con sus ventosos labios todo el pezón y la aréola de las tetas de su compañera de faena. 56. De igual manera me gusta ver cómo las chicas se meten vibradores en sus coños, sobre todo si tienen una completa forma de chimbo. Entre las muy cachondas y bizarras escenas de chicas masturbándose sus coños con algún sofisticado artilugio, se encuentran aquellas en que se dan gusto a tope con un auténtico chimbo eléctrico, con el cual prácticamente se follan. 57. También me gusta ver cómo las chicas se introducen en sus coños bolas chinas, o alguna fruta de forma fálica. 58. Otra serie de escenas porno que disfruto ver, consiste en que los chicos o las chicas derramen aceite sobre sus cuerpos, consiguiendo que sus tetas, pechos, chimbas, chimbos y huevos, luzcan brillantes con el lúbrico líquido. 59. Desde luego, también me calienta sumamente ver cómo los chicos o las chicas travestis o hermafroditas se corren a cántaros, lanzando borbotones de blanca y espesa leche en las bocas, la lengua, las tetas, las nalgas o los coños de aquellos con quienes follan o de quienes reciben sexo oral. 60. Otra práctica que me resulta muy cachonda, es ver a chicos y chicas desnudos mientras practican malabares, piruetas, contorciones, ejercicios físicos o gimnasia. 61. Una imagen fetichista que pude apreciar y disfrutar al tope hace unas semanas buscando buenos vídeos porno de chicas, en este caso, lesbianas, fue el de unas buenas y prominentes tetas cuyos pezones estaban retocados en forma de dos (2) perfectos corazones. 62. De igual modo me calienta suficientemente ver los cuerpos y los atributos sexuales de los chicos y de las chicas que en vídeos o imágenes porno, lucen piercings o tatuajes, sobre todo si se trata de figuras de contenido sexual, tales como las tetas, los chimbos, los huevos, o los glandes. 63. Así mismo, me resulta muy grato, cachondo y excitante, ver cómo algún chico o chica toman el chimbo de un segundo y afortunado joven, ofreciéndoselo a un tercer partícipe, chico o chica, a efectos de prestarle sus más nobles servicios. 64. También me pone sumamente caliente y cachondo, apreciar escenas en las cuales algún chico o chica acompañan las lamidas, chupadas y mamadas de un chimbo, con el magreo, las caricias, y el estiramiento de las bolsas de los huevos, incluso alternando con chupetones y besos a las correspondientes bolsas, o jalando los vellos que cubren éstas. 65. Me gusta a su vez en grado sumo, apreciar cómo las chicas se comen sus propias tetas cuando por su prominencia consiguen alcanzarlas con sus labios. 66. Igualmente me excita ver a las chicas lamerse y chuparse sus propios pezones. 67. Una más de las acciones que me ponen en extremo cachondo, es ver cómo un chico, o una chica travesti o hermafrodita, se masturban frenéticamente, tomando su chimbo mientras reciben una buena mamada por parte de algún chico o alguna chica, incluso si es travesti o hermafrodita. 68. También me resulta sumamente cachondo, ver cómo los chicos y las chicas se aplican una bomba de vacío en sus chimbos y sus coños respectivamente, o incluso sobre sus pezones. 69. Otra más de las prácticas sexuales que he podido ver en los vídeos porno del ciberespacio, fue la que vi en un vídeo en el cual Vadim Farrell recibía una felación consistente en introducir la lengua entre el prepucio y el glande de su chimbo. 70. También me resulta sumamente morboso y cachondo, ver cómo dos guapas y jóvenes chicas se frotan sus pares de tetas, o sus pares de pezones los unos contra los otros. 71. Una más de las prácticas de sexo entre chicos que me resulta en extremo morbosa, cachonda, además de bizarra, consiste en que dos (2) chicos se follen a un tercer chico de manera simultánea, es decir, practicándole una doble penetración al empalarlo con sus dos (2) chimbos a la vez. 72. Otra más de las prácticas sexuales que en mucho me calientan, excitan, y me ponen cachondo, consiste en ver cómo alguna guapa y joven chica bambolea su par de tetas haciéndolas danzar, ya con el movimiento de su cuerpo, ya aplicándoles la fuerza de sus manos o de algún instrumento, a fin de conseguir hacerlas brincar, tras liberar la tensión acumulada. 73. Una práctica, sumamente cachonda y excitante, consiste en que los chicos hagan danzar sus chimbos, tanto fláccidos como erectos, al mover sus cuerpos. 74. Así mismo me encanta ver cómo las chicas se exhiben completamente desnudas, posando sentadas con las piernas abiertas, a fin de mostrar sus coños en toda su dimensión. 75. También me llevan a la máxima calentura, los vídeos en los que los actores porno, solos o en pareja, son filmados mientras son indagados sobre su vida personal, profesional, íntima y sexual, ya estando vestidos, ya desnudándose, procediendo a masturbarse o tener sexo entre sí. 76. También me resulta morboso y cachondo, ver cómo los chicos mueven hacia arriba y hacia abajo su par de huevos, sin mover para nada sus cuerpos, cual si sus huevos gozaran de una animación propia. 77. Igualmente, me pone cachondo ver cómo los chicos mueven sus chimbos erectos, también sin llegar a mover en nada sus cuerpos, haciéndoles danzar cual si tuvieran vida propia. 78. Entre los vídeos porno más morbosos y cachondos que he podido disfrutar en el ciberespacio, se encuentran los protagonizados por chicas hermafroditas, o como se les llama ahora, intersexuales. En concreto, pude ver un vídeo protagonizado por una guapa chica que gozaba de un muy prominente chimbo, y de un también prominente coño, masturbándose a tope. 78.1. También he podido disfrutar de vídeos porno protagonizados por chicas hermafroditas, que aunque no gozan de un prominente chimbo, si cuentan con un coño presidido por un clítoris lo suficientemente grande para formar un auténtico glande. 79. Obviamente disfruto muchísimo ver a un guapo chico, o a una guapa chica, exhibiendo sus nalgas, haciéndolas danzar, ya sea por el movimiento de sus cuerpos, o por la fuerza aplicada por sus manos, exhibiendo a su vez sus ortos, o como yo les llamo, sus leondros. 80. Entre los más mórbidos y cachondos vídeos de sexo entre lesbianas que he podido llegar a disfrutar, disparando mi lívido, están aquellos en que dos (2) guapas y jóvenes chicas comparten un prominente vibrador en forma de chimbo erecto, chupándolo y lamiéndolo al tiempo, o alternando cada una de ellas. 81. También me resultan extremadamente cachondos y bizarros los vídeos donde alguna guapa chica frota sus pezones contra el coño y el clítoris de otra. 82. Otra práctica lésbica, sumamente cachonda, mórbida y bizarra, que me calienta al tope, consiste en la tijera, por la cual dos (2) chicas se frotan sus vulvas, coños o sapos, uno contra el otro. 83. Además me resultan sumamente cachondos y mórbidos, los vídeos en que una chica toma con sus manos el chimbo de algún chico, para meterlo en el coño o en el orto de otra chica, pudiendo alternar con lametazos y chupadas a la verga por ella tomada. 84. Entre las prácticas sexuales entre chicos que he podido disfrutar en los vídeos que busco y encuentro en el infinito mundo del pornociberespacio, vale destacar aquellos en que una chica consigue vendar los ojos de su amante chico, haciéndole creer que le está prestando sus más nobles servicios a sus huevos y a su chimbo, cuando en realidad es otro chico quien le está ofreciendo una buena faena de sexo oral, para tras un buen rato de tal ofrecimiento, al hablarle al servido chico, hacerle darse cuenta de que es otro hombre quien le ha lamido, chupado, mamado y comido sus huevos y su chimbo, sobresaltándolo en grado sumo, tras lo cual, sin embargo, accede a seguir recibiendo el sexo oral homosexual que venía recibiendo. 85. También me encanta a tope ver vídeos donde algún guapo y joven chico bien dotado, pase su enhiesto chimbo entre las tetas de alguna chica, es decir, esa práctica llamada paja rusa o cubana. 86. Del mismo modo encuentro muy cachondo que un chico pase su chimbo sobre el coño de alguna chica, sin llegar a penetrarla. 87. Una práctica también muy cachonda, análoga a la anterior, y que un chico puede practicar con otro chico o con una chica, consiste en pasar su chimbo entre las nalgas de aquél o de ésta, también sin llegar a penetrarla. 88. Una más de las escenas muy cachondas que me disparan mi lívido al verlas en el pornociberespacio, consiste en aquellas en que una chica o un chico le come la boca a algún chico, mientras al mismo tiempo le toma con alguna de sus manos su chimbo, masturbándolo. 89. Otra práctica sexual muy mórbida, cachonda y bizarra que he disfrutado en imágenes y vídeos porno, consiste en el llamado docking (en idioma inglés, acoplamiento), por el cual un chico cubre con su prepucio (en idioma inglés, foreskin), el glande o parte del chimbo de un segundo chimbo. 90. También me resulta sumamente cachondo, ver escenas en las que dos (2) chicos del mismo sexo practiquen el llamado frottage (en idioma castellano, frotamiento), por el cual dos (2) machos proceden a la frotación de sus dos (2) chimbos, el uno junto al otro. Entre las mejores escenas de frottage que he podido disfrutar en el pornociberespacio, se encuentra el practicado en un muy cachondo vídeo, protagonizado por los actores porno de la firma Belami, ni más ni menos que Helmut Huxley, dotado de un chimbo prácticamente enorme, y Kris Evans, quien goza de un chimbo ciertamente grueso. El muy mórbido frottage al que entregan sus dos (2) chimbos es sumamente excitante, ya que el extenso prepucio del chimbo de Huxley cubre totalmente su glande, mientras el glande de Evans resulta parcialmente cubierto por su prepucio. 91. Una más de las prácticas sexuales que me resultan en extremo cachondas y morbosas, consiste en que un chico pendiendo de alguna barra o escalera, disfrute de una buena chupada y mamada de sus huevos y de su chimbo. 92. Otra situación sexual que me excita, estimula, y calienta ver en vídeos porno de sexo entre chicos, consiste en que mientras un guapo y joven chico se encuentra dormido, ya con ropa interior, ya completamente desnudo, sea despertado por los lametazos y chupetones sobre su chimbo y sus huevos, por parte de un segundo chico, o recibiendo en sus labios y su cara, los huevos y el chimbo enhiesto de éste. 93. También encuentro muy cachondo, ver escenas en que un chico se come el chimbo y los huevos de otro chico desde atrás, es decir, desde la parte inferior de sus nalgas. 94. Obviamente, también me resulta de lo más morboso y cachondo, ver escenas de sexo en que un chico se masturba mientras es follado. 95. Tampoco puedo dejar de registrar, la muy morbosa y cachonda práctica sexual del 69, entre chicos y chicas del mismo o de diferente sexo. 96. Otra serie de prácticas de sexo en mis vídeos porno favoritos, es aquella de condición incestuosa o filial, es decir, la práctica de sexo entre hermanos y hermanas, del mismo o de diferente género, y sobre todo entre gemelas, gemelos y mellizos. 97. Algo que también me calienta y excita al tope, es el hecho de que en los vídeos porno, los chicos y chicas giman y griten mientras practican el sexo. 98. Igualmente, me resulta súper cachondo, que los chicos y chicas, del mismo o de diferente sexo, dialoguen entre sí, expresando guarrerías, pidiéndole algo morboso a sus compañeros de faena, o exigiendo ser follados con una mayor velocidad, intensidad o fuerza. 99. También encuentro sumamente cachondo y morboso, ver cómo un chico que recibe una buena mamada en su chimbo, toma éste con sus manos para golpear con él los labios, la lengua y el rostro de su noble felador. 100. Otro tipo de actos sexuales que me excitan al tope al ver vídeos porno de sexo oral, consiste en que quien recibe las chupadas y mamadas en su chimbo, proceda a tomar la cabeza del chico o de la chica que noblemente le atiende y le sirve, de manera que parezca como si se follara la boca del muy servicial y noble felador. 101. También me encanta sumamente, ver cómo un chico o una chica pasan su lengua sobre y alrededor del glande al que sirven, como aleteando cual mariposa. 102. Otro más de los actos sexuales extremadamente cachondos y morbosos en los vídeos porno, consiste en que quienes se entreguen al caliente ayuntamiento, se besen comiéndose sus bocas mientras se dan a la penetración de la cópula. 103. Una más de las cachondas prácticas que me calientan sobremanera en los vídeos porno de chicos, consiste en que un guapo chico se masturbe a tope, mientras se folla su orto, también a tope, sentado sobre un dildo. 104. En la tarde de ayer disfruté unas muy cachondas y morbosas escenas de un vídeo protagonizado por dos (2) jóvenes y muy guapas chicas y un hombre algo maduro, en las cuales, mientras una de las chicas le chupaba y mamaba el prominente chimbo al hombre, la otra le comía las tetas y los pezones a ésta. 105. También en la tarde de ayer, pude disfrutar de un muy mórbido y cachondo vídeo porno de contenido lésbico, en el cual una de las guapas chicas le aplica a la otra un poderoso vibrador de baterías en su coño y en su clítoris. 106. Otra serie de escenas muy calientes y cachondas, son las que acabo de ver en un vídeo porno protagonizado por tres (3) chicos, entre ellos el muy guapo Thomas Fiaty, quienes forcejean entre sí alrededor de una piscina, a fin de desnudar cada uno de ellos a los otros dos (2) chicos, para después, dentro de la piscina, chuparse, mamarse, y comerse los huevos y el chimbo entre sí. 107. Una más de las prácticas sexuales de condición lésbica que he podido disfrutar en varios vídeos porno, consiste en que dos (2) chicas crucen sus piernas de modo que se froten sus coños, práctica que en idioma castellano se denomina tijeras. 108. Otra práctica sexual, sumamente morbosa, cachonda y bizarra, que he podido disfrutar en vídeos porno, tanto de sexo entre chicos, como entre chicos y chicas, consiste en que algún chico o chica siga chupando un chimbo tras recibir su copiosa corrida en la boca y en la cara, sobre todo si tras la corrida, el chimbo mantiene su plena dureza y erección, algo que seguramente resulta hoy en día ciertamente fácil, gracias al poderoso efecto del viagra, fármaco que sin duda ha constituido toda una revolución sexual, para los hombres en general, sobre todo si son muy activos sexualmente, sexoadictos incluso, y para mayor placer y satisfacción de sus afortunados amantes. 109. Una más de las prácticas sexuales que me resultan sumamente cachondas, y que he podido disfrutar en varios vídeos porno, consiste en que un chico o chica cabalgue sobre el chimbo de su compañero de faena, estando éste acostado y a lo largo, mientras quien resulta follado, cabalga de manera horizontal, formando entonces un ángulo de ciento chenta grados (180°), es decir, dando lugar a la formación de una cruz. 110. Algo que me resulta de lo más cachondo, es ver en los vídeos porno a un guapo chico masturbándose con las piernas elevadas, como suspendidas en el aire. 111. Una más de las imágenes y vídeos porno protagonizados por chicos guapos y jóvenes, consiste en que ellos exhiban sus chimbos duros y erectos, luciendo en sus glandes algún piercing. 112. Una muy morbosa y cachonda práctica que acabo de ver en un vídeo porno, específicamente protagonizada por el actor Thomas Fiaty, consiste en introducir su dedo entre el glande y el prepucio de su muy prominente y erecto chimbo. 113. Otra más de las prácticas masturbatorias en extremos morbosas y cachondas por parte de chicos y chicas, consiste en el caso de aquéllos, en comprimir sus paquetes con sus interiores, y en el caso de éstas, en introducir sus tangas y sus bragas entre sus coños. 114. Otra más de las prácticas de autoerotismo o masturbación que me gusta apreciar en los vídeos porno, es la de la aplicación de bombas de vacío sobre los chimbos, los coños, las tetas y los pezones, pues es una de mis prácticas sexuales frecuentes y prácticamente cuotidianas. 115. La mejor exhibición de una aplicación de una bomba de vacío que he podido disfrutar en un vídeo porno en Internet, es la protagonizada por Julien Breeze, a quien Andrew Shut y David Garret le obsequian tal morboso y cachondo artilugio, sentados en un sofá. Enseguida Breeze saca su chimbo para succionarlo con la bomba, tras lo cual, ya plenamente erecto el chimbo dentro de ésta, el glande pasa a gozar de un estupendo frotamiento por parte de un dispositivo ubicado en la parte superior de la bomba, de suerte que el chimbo consigue disfrutar del doble estímulo de la succión y del frotamiento del glande, cual si fuera doblemente servido por una boca y una lengua. Tras el extremo y doble estímulo al que se ve sometido el chimbo de Julien Breeze, éste se corre copiosamente dentro de la bomba de vacío, para finalmente retirarlo de ella, exhibiéndolo, ya recuperando el estado de la flaccidez, ciertamente dilatado y brillante por la humedad de la leche que hubo de verter, y dado que el color del glande de Breeze es el rojo, lucía sumamente excitante, provocador y cachondo. 116. Del mismo modo, me gusta ver cómo los chicos se masturban metiendo su chimbo en coños de hule. 117. Una más de las situaciones morbosas que satisfacen mi lívido y mi deseo sexual, es ver cómo los chicos expulsan a través del ojete de sus glandes, el cristalino y viscoso précum, incluso tomándolo con sus dedos. 118. Acabo de ver unas candentes escenas de un vídeo porno protagonizado por tres (3) fogosos chicos, en la cual, mientras dos (2) de ellos se entregan a un cachondo sesentainueve (69), uno de ellos es follado por el tercero. 119. Del mismo modo, pude disfrutar, en el vídeo que acabo de mencionar, cómo el tercer chico masturba a uno de los chicos que se dan en practicar el sesentainueve, alternado con lametazos a su orto. 120. Entre las cosas que más disfruto en los vídeos, tanto de chicos como de chicas, tanto solos, como en parejas, tanto de diferente como del mismo sexo, están aquellas en que responden, desnudos o desnudándose, algún test o cuestionario sexual, morboso y cachondo, sobre sus atributos sexuales, tales como el tamaño y la longitud exacta de sus chimbos, en el caso de los chicos, o sobre la talla de sus tetas, en el caso de las chicas, o sobre su vida sexual, ya sea pública o privada, procediendo además a satisfacer las órdenes sexuales del interrogador, ya sea desnudándose o exhibiendo sus atributos, masturbándose a sí mismos o a sus compañeros de faena, o follando entre sí. 121. Algo que también me resulta de lo más morboso, caliente y cachondo en vídeos de sexo de chicos o chicas, es ver cómo se embadurnan sus chimbos, huevos, coños y tetas con crema batida, ya en solitario, ya en parejas o en grupos. 122. Una muy morbosa y cachonda escena que me calentó al tope hace un par de días, fue la que disfruté viendo un vídeo casero en el que un chico se exhibe masturbándose su grueso y prominente chimbo, procediendo a acariciarse su también prominente glande con los dedos de su mano, de modo que enseguida emulé la práctica de este chico, la cual doy fe sobre cómo resulta sumamente excitante y placentera, descubriendo, además, cómo la puñeta resulta igualmente excitante, si se consigue hacer subir y bajar el prepucio, tomándolo con los dedos pulgar e índice desde la parte más cercana al glande. 123. Hace unas semanas, también pude disfrutar de un morboso y cachondo vídeo protagonizado por Nino Valens, un guapo y apuesto chico de la firma Belami, en una de cuyas escenas, mientras se lo follaban puesto en cuatro, lucía su prominente chimbo plenamente erecto, al punto de rezumar sucesivas gotas de su cristalino précum, que iban cayendo sobre la cama, en razón del movimiento al ser follado. 124. Otra de las escenas que disfruto sumamente en los vídeos porno de sexo entre chicos, consiste en que se froten sus dos (2) chimbos mientras se besan con toda la lujuria que les embarga. 125. Algo que también encuentro cachondo, sobre todo en vídeos porno de chicos, es ver cómo se masturban al tope, mientras se fuman un cigarro. 126. Una práctica de sexo grupal entre más de dos (2) chicos, que me resulta en extremo morbosa y cachonda, que he podido disfrutar en vídeos porno, consiste en que los chicos formen un trencito, de suerte que aquellos que no ocupan el primer lugar ni el último, consiguen gozar del doble placer de penetrar mientras son follados. 127. Uno más de los vídeos porno que he podido disfrutar en el ciberespacio, es el protagonizado por la española Olvido Hormigos, nacida en 1971, quien fue concejal en el municipio toledano de Los Yébenes. En el vídeo, Olvido Hormigos aparece masturbándose a tope. El vídeo fue publicado en internet por su expareja, sin su consentimiento. 128. Otra serie de prácticas sexuales que disfruto sumamente en vídeos protagonizados por chicos, consiste en que el chico masturbe a su compañero de faena mientras le folla. 129. También me resulta muy cachondo y sumamente morboso, ver cómo en un vídeo porno de sexo entre chicos o chicas, éstos se entregan al sexo en presencia de sus padres, madres, hermanos, hermanas o novios, pero ocultándose, ya sea dándoles la espalda, bajo alguna mesa, o detrás del mostrador de un bar. 130. Otra serie de prácticas o escenas sexuales, no sólo morbosas y cachondas, sino también extremadamente bizarras, sobre todo si se trata de sexo entre chicos, consiste en que tras correrse un chico en los labios y la cara de su compañero de faena, bañándolo con su blanca y espesa lefa, proceden a besarse y comerse sus bocas. 131. Hace un par de meses pude disfrutar de unas escenas de sexo entre un trío de guapos y muy bien dotados chicos, en un muy cachondo y morboso vídeo, del cual formaron parte el muy apuesto Julien Breeze, dotado de un precioso chimbo, curvo y levantado, coronado por un suculento glande rojizo y algo pronunciado, por Andrew Shut, cuyo rostro, aunque afeminado, es muy atractivo, tanto como su prominente chimbo, que aunque algo curvo sobre el glande, el cual es algo violáceo, como tirando a lila; y por un tercer chico, también muy guapo, atractivo, y apuesto, pero cuyo nombre, si acaso aparece en el vídeo, no lo registré. El supercachondo vídeo se inicia con una buena felación por parte del tercer chico a los huevos y al chimbo de Breeze, y tras un par de minutos de esa morbosa faena, entra en escena Shut, quien se entrega a comerse una fruta, ofreciéndosela al muy bien servido Breeze, quien tras recibirla, procede a invitar a Shut a darse gusto con su enhiesto y levantado chimbo, a lo cual accede Shut de inmediato, sirviendo la verga de Breeze, alternando enseguida con el tercer chico, uniendo incluso sus labios entre sí, estando de por medio el glande de Breeze. Este último acto resulta, ya de por sí, sumamente cachondo y morboso, pero creo haber disfrutado un puñado de veces, viendo tal práctica sexual; pues lo que me resultó en extremo cachondo y morboso, fue ver cómo, mientras Shut se entregaba a la felación sobre el chimbo de Breeze, prestándole sus muy nobles servicios, el tercer chico lamía y chupaba el buen par de huevos sobre el que se levantaba el muy bien atendido chimbo de Julien Breeze. 132. Hace un par de días pude gozar a tope de unas muy guarras, morbosas, y cachondas escenas en un estupendo vídeo de sexo entre tres (3) chicos, producido por la empresa pornográfica de Belami. El vídeo está protagonizado por Joel Birkin, quien goza de un enorme chimbo, Jack Harrer, dotado de un chimbo sumamente grueso, y otro chico cuyo nombre no recuerdo. Al inicio del vídeo, los tres (3) dotados machos se entregan a una agitada faena en que el tercer chico les ofrecía a Joel y a Jack unas felaciones extremas y profundas, alternando el noble servicio a cada chimbo, para seguidamente chupar ambos chimbos a la vez. Tras la anterior faena, Joel Birkin pasa su prominente y enhiesto chimbo por sobre los huevos del tercer chico, llevándolo en dirección hacia su orto, donde Jack Harrer lo recibe con sus golosos labios, chupando frenéticamente el ofrecido glande. 133. Otro tipo de acto sexual sumamente cachondo, que acabo de ver por vez primera en el infinito mundo del pornociberespacio, es el de la práctica del 69, pero no estando acostados los protagonistas, sino que uno de ellos se encuentra de pie, mientras el otro se encuentra de cabezas sobre el suelo. Nuevamente, esta grata degustación para mi lasciva vista y mi extrema libidinosidad, me es ofrecida por los muy guapos y jóvenes chicos de la firma pornográfica Belami. Se trata de tres (3) de los mejores actores de tal empresa, ni más ni menos que Kris Evans, Kevin Warhol, y Vadim Farrell. En la práctica aérea del cachondo 69 que estoy comentando, Kevin Warhol se encuentra, puesto de cabeza, brindándole una estupenda felación a Kris Evans, quien corresponde con reciprocidad a Kevin Warhol, mientras Vadim Farrell se entrega a servir noblemente el orto de Warhol. 134. Ya entre las prácticas sexuales fetichistas, vale mencionar las que comportan la aplicación de frutas en los genitales o en el cuerpo de quienes concurren en algún cachondo ayuntamiento. Dentro de tal categoría, pude disfrutar hace un par de días, de un muy mórbido vídeo, también producido por la firma pornográfica de Belami, protagonizado por Bastian Dufy, quien goza de un muy suculento y prominente chimbo, y por Peter Annaud, quien goza de un chimbo sumamente grueso, coronado por un también prominente glande. En el vídeo, Dufy procede a formar un agujero en una sandía, procediendo a atravesar la suculenta fruta con el enhiesto, endurecido, y grueso chimbo de Annaud, para seguidamente prestarle, con total entrega y devoción, sus muy nobles servicios al dilatado glande que se asoma sobre la voluptuosa y rojiza pulpa. 135. Hace tan sólo un instante, pude ver un muy cachondo y mórbido video, en el cual aparece un chico masturbándose con sus dos (2) manos a la vez. No veo la hora de practicar tal modalidad de puñeta. 136. Una más de las escenas porno que me calientan y excitan sumamente, consiste en que los chicos mantengan puestas sus prendas, tales como sus camisas o camisetas, lo mismo que sus pantalones, siempre que exhiban no sólo sus chimbos erectos y sus huevos, sino también sus pies desnudos, dado que éstos constituyen para mí, todo un poderoso fetiche. 137. Otra muy cachonda y morbosa escena que hace unos meses pude disfrutar en un vídeo porno de sexo entre chicos, consistió en cómo, mientras un chico resultaba follado al tope con su chimbo erecto, éste goteaba su cristalino y viscoso précum. 138. Otra serie de prácticas sexuales que me calientan al extremo al verlas en vídeos porno, tanto de chicos como de chicas, consiste en que solos, en parejas, o en grupos de tres (3) o de más protagonistas, posen ante la cámara fotográfica, ya sea exhibiéndose desnudos y masturbándose al tope hasta correrse, o practicando sexo entre sí. 139. Una más de las muy cachondas prácticas sexuales pornográficas que hace unas cuantas semanas pude disfrutar en el infinito universo del pornociberespacio, producida bajo el exclusivo sello de Belami, el portal porno de sexo entre chicos, consistió en que unos cuatro (4) de sus mejores actores porno, exhibían réplicas de sus chimbos en estado de erección,

En cuanto a los actores y actrices porno, también me resultan favoritos bajo sus múltiples atributos, ya sean íntimos, o ya se trate de la belleza de sus cuerpos y rostros, lo mismo que en cuanto a las condiciones o capacidades que demuestran al practicar sexo, como puede ser, tratándose de follar, de cabalgar sobre un chimbo, de bambolear sus tetas, sus chimbos, y sus huevos, o en cuanto a las caras guarras, morbosas y cachondas que exhiban al follar o recibir una buena mamada. En primer lugar, se encuentran aquellos que me resultan sumamente bellos, guapos y atractivos, ya por sus rostros, ya por sus cuerpos. Por ejemplo, entre las chicas más bellas y atractivas del pornociberespacio, está la modelo y actriz Lucy Li, de quien he disfrutado decenas de sus vídeos xxx, en los cuales aparece tanto practicando sexo con algún chico o alguna chica, o formando tríos, apareciendo también ella sola, procediendo a desnudarse, magrearse sus tetas, frotarse sus pezones, incluso con algún vibrador, bambolear sus nalgas y abrírselas, exhibir su coño, estimulárselo con un vibrador de baterías. También me resulta muy guapa y atractiva Victoria Valmer, aunque de ella sólo he visto imágenes, es decir, ningún vídeo. Lucy Li goza de un rostro sumamente bello, y de un cuerpo esbelto y atractivo, gozando de un muy buen par de sabrosas y suculentas tetas, coronadas por un par de aréolas deliciosas, y por unos pezones que incitan la voracidad y el deseo. Victoria Valmer por su parte, es sumamente bella y esbelta. En cuanto a los chicos que más atractivos me resultan, están los actores porno David Garret, Aaron Hawke, Tim Walker, Kris Evans, Helmut Huxley, Dolph Lambert, Roger Lambert, Kevin Warhol, Johnny Rapid, Danny Defoe, Joel Birkin, Nino Valens, Billy Dexter, Dominik Trojan, Cameron Jackson, y Jack Roys. Por otro lado, se encuentran los chicos que me resultan poseedores de una belleza ciertamente exótica, entre los cuales incluyo a los actores porno Kris Evans, Vadim Farrell y Nino Valens. Ya en cuanto a las tetas, mis favoritas son las que posee Lucy Li, pues tienen forma como de pera o merengue, que es mi forma favorita. También su coño, o como yo le llamo, su sapo, está entre mis favoritos, pues es como abultado o abollonado, es decir, según mi morboso criterio, es completamente digno de ser llamado sapo o conejo. En cuanto a mis chimbos favoritos, y que me mantienen al tope deseoso y obsesionado, se encuentran los chimbos de David Garret, Julien Breeze, Tim Walker, Kevin Warhol, Cameron Jackson, Johnny Rapid (este guapo y atractivo chico goza de un esbelto, curvo y levantado chimbo, que al erectarse toca su vientre), Fabien Jacq (cuyo bello y venoso chimbo es quizás el más curvo y levantado que he podido llegar a ver en todo el pornociberespacio), Nino Valens y Julian Tomlinson (los chimbos de estos dos chicos son un tanto más gruesos en su parte inferior, es decir, con forma de plátano). En cuanto a los glandes, mis favoritos son los que poseen David Garret (su glande es como color lila, prominente como el chimbo que corona, y redondeado), Julien Breeze (el cual es tan prominente como alargado), Johnny Rapid (uno de mis favoritos, pues es un tanto alargado), Vadim Farrell (tan alargado como redondeado), Kevin Warhol (un tanto redondeado), Jake Olsen (quien goza de un glande único y excepcional, que me resulta de lo más morboso y cachondo, pues su tamaño es enorme, además de muy alargado, lo mismo que exageradamente grueso respecto de las dimensiones del tronco del chimbo, el cual, sin duda, cabe calificar como una verga cabezona, sin dejar de ser sumamente estética y atractiva, no obstante lo guarra que parece), Jack Roys, Mark Zebro y André Boleyn, gozando, estos tres (3) muy cachondos chicos, de unos muy suculentos y provocativos glandes, en razón de que se encuentran como labrados por debajo, tal cual tuvieran una hendidura, lo cual me resulta en extremo cachondo; pero también me resulta un tanto cachondo y deseable, el pequeño glande del chimbo levantado que exhibe Danny Defoe, un chico muy guapo y con cara de niño. Los chimbos constituyen para mí toda una loca obsesión, reparando tanto en su forma, dimensiones y tamaño, lo mismo que en todas sus partes, desde la base, el tronco, el prepucio, el frenillo, la corona, el glande y el ojete. El cuello de los glandes también me resulta erótico y excitante, y que técnicamente es denominado mediante la expresión “corona”, pero que yo prefiero denominar cuello, por rodear la parte inferior del glande, pasando por el frenillo, y además, porque se ubica justamente donde comienza el glande, que vulgarmente es llamado cabeza. El mejor cuello que he podido disfrutar viendo la pornografía del ciberespacio, es el que luce uno de los principales y más atractivos actores de la firma Belami, ni más ni menos que Kris Evans, quien goza de un chimbo bastante grueso, coronado por un jugoso glande algo obscuro, en cuya base cuenta con un cuello tan considerable, que da lugar a algo así como un exótico glande alado. Uno más de los cuellos que me fascinan hasta el tope, es el que posee el actor porno Nate Donaghy, bastante guapo y atractivo, también vinculado con la firma Belami, cuyo chimbo grueso y prominente me fascina al tope, coronado por un glande no sólo tan apetecible y suculento como el pedazo de verga en que se encuentra, sino similar al poseído por Kris Evans, es decir, como con alas alrededor de la corona, o como yo le llamo, el cuello, lo cual hace que me resulte irresistible, consiguiendo que se me haga agua la boca,. Y si del color o tonalidad cromática se trata, mis glandes favoritos son los de tonalidad violácea clara o lila, por lo cual me encanta el glande de David Garret, el de Helmut Huxley, o el de Jim Kerouac. También me encantan, en segundo lugar, las tonalidades de color violeta, que poseen glandes como el de Dolph Lambert o Kris Evans. Después del color lila, me gustan los glandes de color rojizo, como el de Thomas Fiaty, el de Julian Tomlinson, el de Julien Breeze, el de Tim Walker, y el de Jake Olsen. En cuanto al grosor de los chimbos, aunque yo prefiero las vergas esbeltas, me resulta muy cachondo el chimbo muy grueso con que cuenta Jack Harrer, el de Peter Annaud, lo mismo que el chimbo de Sam Truitt. Por otro lado, si del tamaño se trata, mis chimbos favoritos son los de David Garret, Cameron Jackson, Steven Prior, Joel Birkin y Helmut Huxley. Formulo en esta línea un Interregno extraordinario, para registrar el hecho de cómo desde unas cuatro (4) semanas, no escribo ni una sola letra en el presente relato erótico, sexual, morboso y bizarro, pues me he sentido un tanto bloqueado o falto de inspiración, no obstante lo cual, mi lascivia ha continuado ininterrumpidamente, animando mis cuotidiana puñetas clavando mi lasciva y caliente vista en mis vídeos porno favoritos, en los centenares de imágenes que desde hace noEn varios de los apartes de este cachondo relato erótico, registro las medidas exactas de los diferentes chimbos de mi obsesiva y morbosa predilección, lo mismo que las medidas de aquellos chicos y chicas travestis con quienes he practicado algún encuentro sexual. Lamentablemente no he podido conocer la longitud de los chimbos de algunos de mis actores porno favoritos, y sobre todo, de aquellos chicos amateur que comparten su desnudez y sus puñetas en el pornociberespacio. Entre los chimbos de actores porno cuya longitud no he podido conocer, se encuentran David Garret, y Sean Davis. Otra serie de chimbos cuya longitud desconozco, consiste en la de aquellos chicos que se exhiben en el pornociberespacio practicando la muy cachonda, mórbida, guarra, y bizarra arte de la autofellatio o selfsuck, lo cual es una pena para mi inquieta y lasciva mente, pues alrededor de una veintena de vídeos de selfsuck o autofellatio, aun siendo de condición amateur, son protagonizados por chicos sumamente guapos, y de tan sólo 18 o 22 años, estando, además, dotados de unos chimbos de buen tamaño, como es apenas de esperar, tratándose de faenas autofelativas en las que al menos resulte lamido, chupado, succionado, mamado, y comido el glande, o algo del tronco del chimbo; de suerte que buscando vídeos porno de selfsuck en el infinito universo del ciberespacio, he llegado a encontrar y disfrutas unas estupendas faenas en las que los chicos, gozando de chimbos ciertamente prominentes, de más de 16 cm. de largo, proceden a engullir prácticamente todo el tronco de sus chimbos, dándose unos festines o banquetes sin par, llegando, incluso, a lamerse su par de huevos. Ya respecto de los chimbos que lucen morbosa y guarramente sus troncos surcados por venas, vale destacar a los que poseen dos (2) guapos chicos de la firma Belami, ni más ni menos que Kris Evans y Fabien Jacq. En cuanto a mis huevos favoritos, son los sonrosados y abultados huevos de Helmut Huxley los que más me atraen; pero también me fascinan los huevos prominentes de David Garret, lo mismo que los huevos de Andrew Shut, que también son sonrosados como los de Huxley, y que eventualmente, mientras goza de una buena mamada, o de una buena follada, luce compactos y contraídos, como si fueran una pelota redonda; finalmente, también me encantan los huevos de André Boleyn, en razón de que son sumamente pequeños, tal cual lo son los huevos de Billy Dexter, y los de Dominik Trojan. Y si se trata de prepucios (foreskins en idioma inglés), mis favoritos son los de Cameron Jackson, Xander Hollis, Kris Evans, Vadim Farrell, Joel Birkin, Helmut Huxley, Dolph Lambert, y Adam Archuleta, cuyo chimbo, al tener cubierto su glande por el prepucio, luce como si no hubiera sido circuncidado; también me encantan los prepucios de Kevin Warhol, Fabien Jacq, y Andre Boleyn; mientras echo en falta no haber podido ver y conocer, hasta ahora, los prepucios de chicos tan guapos como Dominik Trojan, Billy Dexter, en razón de que ellos dos (2) son tan guarros, como guapos y atractivos; David Garret, dado el tamaño y curvatura de su bellísimo chimbo; Andrew Shut, por ser él tan guapo como afeminado; Johnny Rapid, siendo su chimbo, uno de los que más me atraen y calientan, dado su tamaño y curvatura hacia arriba; y Steven Prior, dado su más que prominente tamaño. Respecto de las nalgas que me resultan favoritas, son las que luce Dominik Trojan, pues son levantadas y redondeadas, resultándome también muy apetecibles, las nalgas de Johnny Rapid, y las de Andrew Shut. Respecto del sexo oral, entre las mejores lamidas, comidas, chupadas y mamadas, están las practicadas por Billy Dexter, Dominik Trojan, David Garret, Johnny Rapid, Sam Truitt, Kevin Warhol, y Jim Kerouac. En cuanto a los chicos que mejor cabalgan sobre los chimbos al ser follados, uno de mis favoritos es Johnny Rapid, quien incluso, al cabalgar sobre el chimbo que le folla, forma círculos con su culo alrededor de aquél, resultándome muy cachondo cómo en alguno de sus vídeos, apoya sus pies sobre los muslos de su follador; entre algunos otros chicos que cabalgan muy cachonda y morbosamente, se encuentran Dominik Trojan y Andrew Shut. También la cara que ponen los chicos y chicas mientras disfrutan del sexo las clasifico hasta determinar mis favoritas, de suerte que los rostros que más guarros me resultan, son los que ponen Billy Dexter, Andrew Shut, Johnny Rapid, Kris Evans, y Kevin Warhol, quienes exhiben unos gestos faciales de cachondos perdidos. Respecto de los anos, culos, ortos, o como yo les llamo, leondros, que me resultan favoritos, se encuentra especialmente el leondro de Dominik Trojan, cuya forma geométrica es triangular, estando presidido por unas nalgas suculentas, turgentes, levantadas y redondas. También me encanta el leondro de tonalidad sonrosada de Andrew Shut, que se muestra tras abrir sus bellas nalgas. Una de mis categorías porno favoritas, consiste en la muy cachonda y bizarra práctica de la autofelación (en idioma castellano), autofellatio (en idioma latín), o selfsuck (en el idioma inglés), respecto de la cual he encontrado unos cinco (5) chicos que se dan el lote degustando sus propios chimbos, los cuales atienden con sus ventosos y golosos labios y sus versátiles lenguas; sin embargo, no he podido conocer los nombres de estos avezados chicos, pues tal parece, son aficionados o amateurs. En cuanto al sexo colectivo, es decir, grupal u orgiástico, he podido disfrutar de decenas de vídeos súper morbosos y cachondos. Por ahora puedo relacionar un puñado de tales vídeos, casi todos protagonizados por actores porno pertenecientes a la firma de pornografía gay de Belami, que reúne a muchos de los chicos más guapos del porno gay europeo. Uno de los vídeos es el que protagonizan Adam Archuleta, Kevin Warhol, Sean Davis, Andre Boleyn y Jaco van Sant, dentro del film titulado Escándalo en el Vaticano, que cuenta con una primera y una segunda partes, divididas en una buena cantidad de capítulos, en los cuales participan varios más de los actores porno de Belami, tales como Joel Birkin y Jack Harrer. También me resultan muy cachondas y morbosas, las orgías protagonizadas por chicos como Dominik Trojan y Billy Dexter, lo mismo que por Julien Breeze. Finalmente, tratándose de corridas, las más cachondas son las conseguidas por Kris Evans, Adam Archuleta, André Boleyn y Rhis Jagger, pues son sumamente copiosas, al conseguir lanzar estos actores porno, como unas auténticas máquinas sexuales excepcionales y poderosas, lanzar hasta más de siete (7) chorros de blanca y espesa lefa. Por lo demás, uno de mis actores porno favoritos, es Kris Evans, quien goza de un musculoso cuerpo, es sumamente guapo y a atractivo, goza de un chimbo delicioso, grueso y venoso, que se levanta sobre un buen par de huevos prominentes, y está coronado por un bellísimo glande amoratado, y por si fuera poco, como acabo de expresar, Kris Evans goza del don de correrse a cántaros.

Mención aparte merecen los films y cortos de contenido homoerótico, y hasta incestuoso, algunos de los cuales, en particular los de sexo filial entre hermanos, resultan sumamente bellos y sublimes. Uno de los cortos, también rodado como película, es uno de producción brasileña, titulado No quiero volver solito, que expone cómo un chico invidente se enamora de un compañero nuevo en su escuela, ciertamente tímido, llegando a conquistar sus sentimientos.

Para animar mis frecuentes y frenéticas pajas o mis encuentros sexuales con chicos y chicas, suelo usar una bomba de vacío, la cual consigue estimular y excitar mi chimbo al tope, mediante una succión extrema, total y absoluta, al punto de dilatarme el prepucio y el glande, aumentando su sensibilidad, y provocando que mi glande surta copiosamente y a cántaros el abundante précum producido por mis huevos. Otra de las variables de mis prácticas masturbatorias, consiste en tomar mis huevos con mi mano derecha, subiéndolos y bajándolos, práctica que me resulta muy excitante, placentera y suficiente, si es que estoy lo suficientemente excitado, y que me permite graduar la excitación sin llegar al orgasmo y la eyaculación.

En mi ordenador voy coleccionando las imágenes porno favoritas que busco en todo el pornociberespacio, clasificándolas por categorías, tales como Twinks, Dicks, Big Dicks (debo aclarar que sólo colecciono imágenes de chimbos prominentes, o que midiendo al menos unos 15 cm., luzcan atractivos y deseables en su forma o tonalidad, tanto en su tronco, como en su glande; me fascinan, además, las imágenes de chimbos, que ya fláccidos o erectos, se exhiban con el prepucio cubriendo el glande), Cumming (que es como se denominan las corridas o eyaculaciones en idioma inglés), Trannies (en inglés, Shemales o Ladyboys, y en castellano Travestis), Filial (donde acumulo imágenes de sexo entre hermanos y hermanas del mismo o de diferente sexo, así como entre mellizos y gemelos), Domingas (que es como en Hispanoamérica llamamos a las Tetas), Nipples (que en idioma inglés quiere decir Pezones), Hermafroditas, Blowjobs (que se refiere al Sexo Oral o Felación), Docking (es decir, acoplamiento, por el cual el prepucio de un chimbo cubre el glande o algo más de otro chimbo), Fucking (que es como en idioma inglés se denomina el acto de Follar o Copular), Sapos (que es como en Colombia llaman a los Coños, llamándolos también como Chimbas), Clítoris, Lesbos (dedicada a imágenes de sexo entre chicas) y Selfsuck (que es una de mis temáticas sexuales favoritas, dada su condición extremadamente morbosa y bizarra, y que por fortuna yo mismo practico, al punto de disfrutar de la forma y el sabor de mi propio glande, al cual sirvo con mis labios, cual si fueran una poderosa ventosa, y con mi muy golosa y versátil lengua, con la cual rodeo mi glande, formando con ella círculos, y que intento hacer entrar en mi ojete), y también he creado dos (2) carpetas específicas, una con toda una galería de una chica muy guapa y voluptuosa, llamada Victoria Valmer, quien goza de un cuerpo tan rollizo como esbelto, luciendo unas prominentes tetas, unas buenas nalgas y un buen coño. También creé una carpeta con imágenes de la actriz porno Lucy Li, quien es muy guapa, goza de unas buenas tetas en forma de peras o merengue, coronadas por unos exquisitos pezones, y también goza de un prominente y abollonado sapo sumamente suculento. En otra carpeta vengo formando una extensa colección de imágenes del muy guapo y estadounidense actor porno, Johnny Rapid, quien es uno de mis chicos favoritos en el pornociberespacio, tanto como su pronunciado y levantado chimbo. Con este material porno, animo buena parte de mis puñetas, haciendo que en la pantalla del ordenador aparezca con la mayor velocidad, es decir, una imagen por segundo, de toda la galería pornográfica que voy acumulando día tras día, clasificada, como dije, por categorías.

Acabo de ofrecerles a mis muy respetables, morbosos, lascivos, y cachondos lectores, una muy exhaustiva relación de las prácticas sexuales que me resultan favoritas en los vídeos porno muy fuertes, y que más disfruto, protagonizados tanto por chicos, como por chicas, y de condición tanto homo como heterosexual, lo mismo que de condición travesti, y hasta hermafrodita, o como se dice hoy en día, intersexual. Ahora pasaré a registrar las situaciones y expresiones verbales que me gusta encontrar narradas en los más calientes, morbosos y cachondos relatos eróticos de sexo entre chicos y chicas, del mismo o de diferente sexo, incluido el incesto entre hermanos y hermanas, incluyendo mellizos y mellizas, lo mismo que gemelos y gemelas, así como entre tíos y sobrinas, y entre tías y sobrinos. Los relatos de incesto que más me atraen y calientan, son aquellos en los que se narran hechos, prácticas, o situaciones de índole erótica y sexual como las siguientes: 1. Me calienta y excita al tope, leer algún relato de sexo filial, en que se narre cómo los chicos y las chicas sorprenden a sus hermanos y hermanas masturbándose mientras ven revistas, imágenes o vídeos porno, o leyendo libros eróticos. 2. También me estimula al tope, leer situaciones sexuales por las cuales algún chico o chica proceden a entrar sorpresivamente a los cuartos de sus hermanos o hermanas, lo mismo que a los baños, mientras sus hermanos, hermanas, primos, primas, tíos y tías, mientras de cambian de ropa, o se duchan, encontrándoles desnudos, erectos, o magreándose sus tetas, sus huevos, o masturbándose. 3. Una más de las situaciones que encuentro sumamente cachondas dentro de algún relato de sexo filial, consiste en que algún chico o chica, proceda a espiar a sus familiares en el baño o en sus cuartos, a través de agujeros, rendijas, techos o cerraduras, o mediante videocámaras escondidas o camufladas. 4. También me calientan a tope las narraciones eróticas en que los hermanos o hermanas, de manera totalmente intencional, se exhiben desnudos o semidesnudos, dejando abierta la puerta del baño, o la de sus cuartos, mientras se duchan, se cambian de ropa, o se masturban, incluso animando sus puñetas viendo pornografía en el televisor o en internet, llegando al extremo de gemir intensamente, o sosteniendo algún morboso monólogo a viva voz, convirtiendo en palabras, las fantasías alojadas y producidas en sus calientes cerebros, en los que toman cuerpo las cachondas ideas de sexo filial con sus familiares, al punto de pronunciar el nombre de sus hermanos, hermanas, primos, primas, tíos y tías, todo ello, a fin de ser escuchados, y conseguir calentar, e incluso seducir, a los familiares que les escuchan. Obviamente, las puñetas y masturbaciones, incluso acompañadas de los monólogos cachondos que acabo de registrar, pueden darse por parte de chicos y de chicas, mientras creen estar solos en sus casas, siendo sorprendidos en plena faena por alguno o algunos de sus familiares. 5. También me calientan a tope las narraciones de sexo filial en que se relata cómo los protagonistas llevan pocas prendas, ya sea porque los chicos llevan puestos sólo unos boxers, dejando resaltar sus abultados paquetes, con sus chimbos semierectos, o plenamente erectos, incluso; o en el caso de las hermanas, llevando unas cortas faldas, con unas bragas que permiten resaltar sus coños, o translucir sus vellos, o incluso sin llevarlas puestas, permitiendo a sus hermanos, hermanas o tíos, apreciar sus coños a plenitud; o luciendo blusas muy ajustadas y escotadas sin sostén, haciendo resaltar y exhibir parte de sus tetas, e insinuando sus pezones, muchas veces duros y erectos, ya sea de manera espontánea, como consecuencia del frío o del viento, por el deseo sexual en ebullición, en razón de la excitación provocada por sus hermanos, hermanos, primos, primas, o tíos, o porque previamente se los han estimulado. 6. También me resultan muy morbosos y cachondos aquellos relatos de sexo filial en los que los hermanos o hermanas dejan a propósito y a la vista, algún libro erótico, algún vídeo porno sobre sexo entre hermanos y hermanas, del mismo o de diferente sexo, o alguna revista porno xxx, a fin de calentar y seducir al familiar que los encuentre. 7. Igualmente me calientan las narraciones eróticas donde hermanos y hermanas visitan playas nudistas, hasta provocar su total desenfreno, quienes pasan a tener sexo dentro del mar y sobre la playa, chupándose y comiéndose sus bocas y lenguas; las tetas, pezones y tetillas; los huevos, los chimbos, los coños y los clítoris, para terminar follando como poseídos. 8. Otro tipo de relatos que me resulta súper cachondo, es que entre los hermanos lleguen a calentarse viendo canales o vídeos porno, para iniciar magreándose las tetas, las nalgas, lo mismo que los chimbos y los huevos; chupándose éstos y aquéllos, lo mismo que las tetas y los pezones; hasta culminar follando con total lujuria y entrega. 9. Una más de las narraciones de sexo filial que está entre mis favoritas, es la que versa sobre hermanos, primos y tíos que proceden a jugar estrip póker, o el juego de la botella, apostando las prendas que llevan puestas, o sometiéndose a las pruebas sexuales o eróticas que los jugadores les impongan, hasta que los hermanos empiezan por quitarse sus camisas o camisetas, y si vuelven a perder, se despojan entonces de sus pantalones, poniendo en plena evidencia sus paquetes o la erección de sus chimbos tras sus interiores, los cuales también terminan por retirarse en caso de volver a perder, luciendo sus chimbos en total esplendor, para gusto y excitación del resto de los espectadores y muy morbosos jugadores. En cuanto a las hermanas, primas y tías, ellas, ante el primer revés en su suerte, empiezan por despojarse de sus blusas, luciendo sus tetas tras los sostenes, los cuales también se retiran si la suerte les sigue abandonando, luciendo sus liberados pechos, y una vez que vuelven a perder, se retiran entonces sus pantalones o sus faldas, y si una vez más vuelven a perder, quedan entonces plenamente desnudas, luciendo sus coños poblados o depilados ante el resto de expectantes jugadores. Cuando ya no quedan prendas que perder, algunos relatos pasan a narrar cómo el juego deriva en la imposición de penas o pruebas por los jugadores a los perdedores, que van desde danzar eróticamente; practicar sentadillas desnudos; brincar y saltar por un tiempo determinado; menear los chimbos y las tetas; pellizcarse los pezones o comprimirlos con pinzas; recibir entre las tetas alguno, varios o todos los chimbos de los ganadores; masturbarse por varios minutos, ya sea con la mano derecha o con la izquierda en el caso de los chicos; y en el caso de las chicas, metiéndose los dedos en el coño, o frotándose frenéticamente el clítoris, sin que chicos ni chicas puedan llegar a correrse, pues en tal evento serían nuevamente castigados con una pena aún más fuerte o morbosa; o recibir la leche de todos o algunos de los jugadores, tanto ganadores como perdedores en la boca, debiéndola acumular por algún tiempo, tras el cual deben tragarla lenta y pausadamente. Otra de las pruebas o penas frecuentes en los relatos eróticos, consiste en que los perdedores procedan a besar a alguno de los jugadores y jugadoras, primero en sus bocas, comiéndoselas ávidamente, entrelazando sus lenguas, para seguidamente pasar a chupar tetas, pezones, huevos, chimbos, clítoris y coños, hasta que es proferida la pena máxima, consistente en pasar los perdedores a ser follados a tope, y de la forma que alguno de los jugadores o jugadoras prefiera. Una más de las penas a las que en algunos relatos eróticos de sexo entre hermanos, hermanas, primos y primas son sometidas las chicas perdedoras, consiste en que se les practique la estimulación de sus coños y clítoris mediante vibradores o consoladores de buen tamaño y de baterías, mientras los chicos perdedores son sometidos al estímulo mediante bombas de vacío, por lo cual, si llevan vello púbico, son previamente afeitados y rasurados para que la bomba surta efecto. El estímulo mediante vibradores y bombas de vacío no es aplicado por los penitentes, sino por los jugadores o jugadores ganadores, quienes deciden la intensidad y el tiempo de la aplicación, al paso que los penitentes no deben llegar al orgasmo, al menos por el tiempo determinado por los ganadores, pues de lo contrario se harían acreedores a una nueva pena, de mayor intensidad incluso. 10. En los relatos de sexo filial, me gusta que los hermanos y hermanas giman o exclamen, diciendo por ejemplo, “Oh Dios, qué delicia, sigue hermanito, sigue, sigue, fóllame, soy toda tuya, dame duro con ese enorme chimbo que tienes.” O también me gusta que las chicas le digan a sus hermanos o hermanas cosas como “Cómete estas tetas, son todas tuyas, magréalas, bésalas y chúpalas; chúpame los pezones y pellízcalos. Pásame ese pedazo de chimbo entre las tetas”. 11. Vale también registrar, una serie de narraciones frecuentes en los relatos eróticos de sexo filial, consistentes en que hermanos y hermanas acudan a playas nudistas, en las cuales las chicas empiezan por hacer topless, para después, consiguiendo que sus hermanos se calienten de tal manera, que se erectan sus chimbos al tope, de suerte que algunos, al sorprenderse o avergonzarse de su tremenda excitación, proceden a acostarse boca abajo, o a adentrarse en el mar, a fin de ocultar sus erecciones, pero con frecuencia, los relatos eróticos de incesto entre hermanos y hermanas, o entre tías y sobrinos, narran cómo, con intención o sin ella, hermanas y tíos alcanzan en el mar a hermanos y sobrinos, para con el pretexto de jugar, agarrar los huevos y los chimbos de sus hermanos y sobrinos, consiguiendo entonces neutralizar el sentimiento de vergüenza de éstos, quienes ante la provocación de hermanas y tías, se resuelven a corresponder al atrevimiento de sus calientes y cachondas hembras, procediendo a besarlas con avidez y lujuria extremas, entrelazando sus lenguas, para después entregarse a magrearles y estrujarles sus tetas, comiéndoselas; comprimiendo, pellizcando y estirando sus pezones; magreando sus nalgas; y hurgando con sus manos sus coños, para instantes después zambullirse en el agua, para darse un completo festín lamiendo, chupando, y comiéndose los coños, que estando dentro del mar, toman un exquisito sabor salado. 12. Otra serie de situaciones sexuales de relaciones incestuosas, consiste en que las chicas, al practicar topless, le pidan a sus hermanos el favor de que les apliquen crema protectora o bronceadora, mientras sus hermanos, ya sea llevando pantaloneta de baño, o desnudos, llegan a erectarse ante la cachonda circunstancia de estar ante el cuerpo desnudo de sus hermanas, mientras se detienen en realizar la aplicación de las cremas en las tetas, en las nalgas, o cerca de los coños, y en caso de no ser muy atrevidos, son las propias hermanas las que les llevan a pasar todo límite, hasta el punto de consumar el incestuoso ayuntamiento, follando cual si no fueran hermanos. 13. Una más de las situaciones eróticas y en extremo cachondas de sexo entre hermanos que más disfruto al leer en relatos de sexo, consiste en que dos (2) hermanos, del mismo o de diferente sexo, sean sorprendidos por un tercer hermano o hermana mientras follan, de suerte que terminan calentando y excitando al sorpresivo testigo de su incestuoso ayuntamiento, invitándole a unirse a su cachonda faena. 14. Algo que me calienta al tope, erectando y endureciento de manera inmediata mi prominente chimbo, es leer en los relatos de sexo filial entre hermanos del mismo sexo, entre hermanos y hermanas, y entre tíos y sobrinas, cómo se menciona el tamaño exacto de los chimbos, registrando su medida en términos de centímetros, de suerte que me calienta al extremo encontrar cómo el chimbo de algún chico de estos relatos, llega a medir los 23 cm. de longitud, pues ésa es, justamente, la medida de mi chimbo. 15. También me resulta súper cachondo y muy morboso, encontrar en los relatos de sexo, y sobre todo en los de contenido filial o incestuoso, narraciones sobre los pezones, tanto de chicos como de chicas, en los que se detallen sus tamaños y tonalidades cromáticas, o su excitación, erección y dureza, propias del frío, de la calentura, de la autoestimulación, o del ayuntamiento sexual. 16. También me resulta de lo más morboso y cachondo, encontrar narraciones en los relatos de sexo filial, en los cuales un par de hermanos compiten entre sí, para ver quién de ellos aguanta más tiempo masturbándose a tope sin llegar a correrse. 17. También puedo destacar, entre las narraciones que más consiguen excitarme, calentarme y poner sumamente cachondo, al leer los mejores relatos de sexo filial entre hermanos, sobre todo de diferente sexo, aquellas en las cuales, estando la hermana reunida en su casa con algún grupo de amigas, una de ellas ve desnudo por casualidad al hermano de la anfitriona, haciéndose testigo de excepcional del inmenso atributo que pende entre las piernas del afortunado chico, compartiendo su descubrimiento con todas las chicas presentes, incluida la hermana del superdotado semental, avivando la curiosidad de ésta, al punto de conseguir calentarla, tanto como al resto de amigas. La cachonda situación llega entonces tan lejos, que invitan al privilegiado chico a que las acompañe un rato, y tras un rato de hablar con él, le piden que les permita ver su chimbo, a lo cual accede, exhibiendo una verga, que aunque fláccida, en estado de reposo, resulta inmensa, para el asombro, tanto de las morbosas y calientes visitantes, como para la ya entonces excitada y caliente anfitriona y hermana del privilegiado chico. 18. Otra serie de narraciones que me encanta encontrar en unos buenos relatos sobre sexo filial entre hermanos, consiste en que una chica, al entrar en el cuarto de su hermano, en horas de la madrugada, mientras éste duerme, lo encuentre con una tienda de campaña. 19. Otro tipo de narraciones que me resultan de lo más cachondas, excitantes y morbosas en los mejores relatos de sexo, consiste en que quienes se entregan a algún ayuntamiento carnal, lo hagan siguiendo las prácticas sexuales que van viendo en algún vídeo porno, entregándose a imitar exactamente igual a como proceden sus protagonistas. 20. Una más de las situaciones eróticas y sexuales que más disfruto encontrar en los relatos eróticos, sobre todo en los de condición filial o incestuosa, consiste en que un chico o alguna chica le pregunten a alguno de sus hermanos cuán prominente es su chimbo, procediendo, incluso, a solicitarle, una vez han obtenido alguna respuesta, a que les exhiban directamente su chimbo, llegando al extremo de tomar una regla para proceder a medirlo con exactitud, de suerte que si las medidas son de 22 o de 23 cm., consigo excitarme al tope. 21. Una más de las narraciones que hace varios meses pude disfrutar al leer una secuencia de relatos de sexo filial entre una chica y sus amigas con su hermano, titulados El experimento de mi hermana, consistió en que aquélla le pidió a él que le brindara una muestra de su semen para llevarla a la universidad, cuando realmente, la hermana, al recibir a sus amigas en la tarde, creyendo que su hermano se encontraba fuera de casa, habló con ellas sobre cómo había conseguido una más que copiosa cantidad de leche surtida por su hermano, procediendo seguidamente a mezclarla con whisky, a fin de bebérsela ella, y sus tres (3) mórbidas amigas, lo que llenó de asombro y excitación al hermano, quien no se perdía detalle de la conducta de las cuatro (4) chicas. 22. También me resulta muy morboso y cachondo, leer narraciones eróticas y sexuales en las que chicos o chicas le confiesen a sus hermanos o hermanas que se dedican a la actuación porno o a la prostitución, al punto de calentarse con las conversaciones sostenidas entre sí, es decir, con la confidencia de los detalles más calientes y lascivos de tales inusuales labores, de una manera tal, que terminan practicando sexo incestuoso entre sí, hasta convertirse en unos amantes permanentes que comparten al tope su intimidad y sexualidad, sin reservas o reticencias de ninguna índole.

Sobre mis sueños morbosos, eróticos y sexuales

Dada mi obsesión por el sexo y por razón, además, de mi extremada condición como un auténtico sexoadicto, con frecuencia disfruto de sueños eróticos y sexuales de toda índole, aunque en su mayor parte con chicos jóvenes y guapos, tanto con quienes conozco de vista y deseo profundamente, como con quienes han sido mis amantes, pero también con chicos producto de mi imaginación, y hasta con algunos de mis actores porno favoritos. A continuación les comparto el contenido y las experiencias sexuales de que he podido gozar y disfrutar en mis fantasías oníricas. 1. Para empezar, a lo largo de mi vida, desde mi propia infancia, ha sido muy frecuente soñar que me encuentro completa o parcialmente desnudo, erecto, incluso, y hasta masturbándome, en lugares públicos, a través de calles del centro de mi ciudad, ya en solitario, o ante transeúntes y espectadores. 2. En un segundo lugar, entre los sueños eróticos, morbosos y sexuales que he experimentado, se encuentra un grupo de unos tres (3) o cuatro sueños que tuve por un lapso de unos dos (2) o tres (3) años, en los que el protagonista, junto conmigo, era ni más ni menos que el vecino que vivía en el primer piso de la edificación que yo habitaba, es decir, en el segundo piso. El nombre del chico es Maurizio, y a él y su recuerdo, dedicaré un excitante puñado de las páginas del presente y libertino relato sexual, que he decidido compartir con sus eventuales lectores, con dos (2) finalidades principales, una para mí mismo, y otra para vosotros: 1. El primer fin de que pretendo con el presente relato, consiste en que sirva como valiosa terapia respecto de mi enfermiza y patológica sexoadicción, no para curarme ni neutralizar mi enfermiza concupiscencia, sino justamente para todo lo contrario, de un modo tal, que potencie y expanda mi calenturienta y lasciva mente, haciéndome gozar al tope las prácticas y experiencias sexuales que consiga compartir con chicos y chicas, o que yo mismo me brinde, ya sea mediante mis bizarros banquetes de mi propio chimbo, a través de la selfsuck o autofellatio, o a través de mis extremas, cuotidianas, y casi diarias puñetas, que de vez en cuando llego a brindarme en dos (2), y hasta en tres (3) oportunidades dentro del lapso de las 24 horas, o incluso dentro de tan sólo las doce (12) horas, cuando lo hago entre las 2:00 P. M., hasta la media noche, culminando en unas tremendas y copiosas corridas. Aunque siendo preciso, a las pajas o puñetas me dedico diariamente durante las doce (12) horas en forma absolutamente continua o ininterrumpida, y hasta durante 24 horas también continuas, sin interrupción o suspensión, de suerte que las prolongadas, intensas y desaforadas puñetas las llevo hasta el tope, dado que no sólo me jalo prolongadamente el chimbo, sino que lo hago con una variada fuerza e intensidad, bajo variados tiempos, tirando del prepucio principalmente dentro de un nivel medio, alternando con movimientos del prepucio hasta abajo, es decir, hasta la propia base del chimbo, haciéndolo también con variados niveles de fuerza, velocidad, e intensidad; y finalmente, y lo cual es un excepcional modo de darse gusto con una buena puñeta, moviendo el prepucio sólo a lo largo del glande, desde el ojete, hasta el cuello, o corona, como es llamada en anatomía y fisiología, la parte en que se encuentran el glande y el tronco del chimbo, de suerte que el dedo, o los dedos con que se practique la puñeta, subiendo y bajando el prepucio, lleguen justo hasta el frenillo, y de ser posible, si se ha estado expulsando précum, consiguiendo que el dedo, al llegar al frenillo, frote la muy sensible parte inferior del glande con el cristalino y muy suave précum, lo cual tiene la virtud de potenciar la excitación que tenga lugar durante la paja en desarrollo. 2. La segunda finalidad de este mórbido y bizarro relato, consiste en que la lectura de su contenido, anime vuestras mentes, vuestra imaginación, vuestros ayuntamientos sexuales, vuestras puñetas, y en general, vuestra vida erótica y sexual, deseando, además, de que les resulte útil para que emprendáis vuestras propias empresas y proyectos sexuales, ya vosotros mismos, ya con los compañeros sexuales que consigáis que concurran con vuestros deseos, fantasías, y preferencias, por mucho que os resultan a vosotros o a los demás, extremadamente enfermizos o desaforados, siempre que no lleguéis a cometer delitos, a vincular niños ni menores de edad, ni a personas en situación de debilidad, subordinación, vulnerabilidad, ni a vuestros padres, abuelos, hijos, ni nietos, y por supuesto, sin abusar de ningún espécimen animal. Retornando a la narración del segundo grupo de estupendos, exquisitos, y muy cachondos sueños que he podido disfrutar con mi guapo y joven vecino, recuerdo cómo, en uno de ellos, yo conseguí espiarle mientras se daba una buena ducha, estando, para mi pleno gusto, absoluta y completamente erecto. En un segundo sueño con mi muy deseado chico Maurizio, soñé cómo nos besábamos al tope, chupándonos los labios, y acoplando nuestras bocas con total avidez, deseo, lascivia y lujuria, entrelazando nuestras inquietas lenguas. En el tercer sueño que tuve con Maurizio, soñé que yo llamaba a su puerta a fin de verle y saludarle; de modo que en efecto salió a la puerta, encontrándose sin camisa, luciendo sólo una pantaloneta roja, y unas sandalias, de suerte que pude fijar mi vista en sus pies, sus dedos, y sus uñas, todo lo cual es para mí, un poderoso fetiche. 3. Otro de los sueños más destacables de que he podido disfrutar, fue el que tuve ni más ni menos que con un joven y guapo chico que está entre mis favoritos dentro del pornociberespacio, llamado Adam Archuleta, quien actúa para la firma porno Belami. Este guapo y joven chico, de cachetes rojizos, luce un buen chimbo, casi siempre cubierto su glande con su prepucio, cual si no estuviera circuncidado, y goza de la capacidad de correrse a tope, lanzando incontables chorros de lefa. En el sueño que con él tuve, yo le servía noblemente y con devoción, todo su suculento chimbo, colmándole de gusto, excitación y placer. 4. En otro de mis sueños eróticos, disfruté de la imagen de cómo, mientras caminaba desprevenidamente por una calle, pasé frente a una casa de una segunda planta, en la que se encontraban dos (2) guapos y jóvenes chicos, no solamente desnudos, sino también plenamente erectos, para mi total gusto y satisfacción. 5. Uno más de los sueños eróticos y muy excitantes que he llegado a tener, y similar al anterior, fue el de cómo pude disfrutar viendo unas dos (2) decenas de chicos guapos y tan jóvenes, que se trataba de colegiales, todos ellos de raza blanca, quienes se encontraban desnudos, y exhibiendo unos prominentes, esbeltos, y al tope enhiestos chimbos, curvos y levantados, tal cual resultan para mi gusto, y que hasta lucían bellos tatuajes, llenos de colorido, y de una poderosa y seductora atracción. 6. Dada la privilegiada, excepcional, y muy afortunada condición, capacidad, o habilidad de que gozo para practicar la autofellatio o selfsuck, es decir, para practicarme a mí mismo el sexo oral en mi chimbo, pudiendo lamerlo, chuparlo y mamarlo, en razón de sus más que prominentes 23 cm. de largo, y por la flexibilidad de mi cuerpo, en no pocas ocasiones he soñado cómo me doy unos estupendos festines con mi propio chimbo, comiéndomelo hasta la propia base, y succionando con fruición su glande, tal cual procedo frecuentemente estando despierto, lo cual consigo inclinando mi cabeza hacia mi paquete, hasta llegar con mis labios, mi lengua, y mi boca, hasta mi chimbo, y su glande; postura que es la más cómoda y placentera, pues cuando me inicié en la práctica de la selfsuck o autofellatio, al poco tiempo de descubrir e iniciarme en la masturbación, es decir, pasados los escasos once (11) años de edad, cuando todavía era un niño, apenas acercándome a la pubertad, probé practicar la autofellatio, que todavía ni sabía su nombre, acostándome para enseguida llevar mis piernas hasta mi cabeza y mi cuello, consiguiendo efectivamente alcanzar mi chimbo y mi glande con mi boca, mis labios, y mi lengua, pero sin llegar a disfrutarlo, pues la excitación resultaba totalmente neutralizada por la incomodidad de la postura, por mucho que alcanzara el orgasmo y la eyaculación dentro de mi boca, por lo cual dejé de practicar tan incómoda postura, máxime cuando estando sentado, al inclinarme hacia mi paquete, conseguí lamer, chupar, mamar y comerme mi propio chimbo, de una manera totalmente placentera y excitante, como no muchos hombres pueden darse gusto, de modo que de día en día celebro ser un auténtico y muy afortunado privilegiado por Natura, que mereciéndolo o no, me ha prodigado un más que prominente chimbo, y unos también prominentes huevos, para mayor gusto en satisfacer a un hijo absolutamente obsesivo, mórbido, enfermizamente lascivo, concupiscente, sexualmente inquieto, desaforadamente sexoadicto, permanentemente caliente, siempre excitado o excitable, sumamente curioso sobre el sexo, y por si fuera poco, en extremo insaciable, y en extremo guarro, al punto de ser al tope un auténtico bizarro, además de incestuoso, y bisexual. 6. Desde el inicio de mi pubertad, empecé a vivir unos sueños eróticos en los que mi hermana Natalia me veía desnudo, erecto, o masturbándome, tomando mi erecto chimbo, o magreando mi par de huevos, mientras yo hurgaba en su estrecho coño, o estrujaba y magreaba sus tetas, comprimiendo, estirando, y pellizcando sus pronunciados pezones, mientras nos besábamos sin mayor malicia. Pero a partir de la relación sexual incestuosa o filial que inicié hace un par de años con mi hermana, vengo soñando con bastante frecuencia, que practico con ella todo tipo de actos sexuales, tanto felaciones, 69s, y poderosas folladas, hasta conseguir correrme copiosamente y al tope, derramando mi leche en sus tetas, en su rostro, en su boca, o depositándola en el interior de su coño. Algunas veces sueño que ella me espía en la ducha, encontrándome desnudo y erecto mientras me masturbo, o que acude a mi cuarto, retirando mi cobija para bajar mis sleeps, tomando mi chimbo, procediendo a masturbarme, metiendo mi verga en su boca, brindándome una buena felación en toda regla. 7. También he llegado a soñar varias veces, que me encuentro practicando deporte o trotando, junto con mis compañeros del colegio donde estudié, estando ellos y yo mismo, completamente desnudos, y hasta erectos, bamboleando nuestros chimbos. 8. Otro más de los sueños que he tenido, sobre todo en mi niñez, hacia los diez (10) años de edad, consistió en que se me caían el glande, y hasta el chimbo, los cuales volvía como a colocar o atornillar en su lugar. 9. Finalmente, otra serie de sueños que con frecuencia disfruto, consiste en aquellos en los que me reencuentro don quien fuera mi amante travesti, una guapa chica que conocí a mis 17 años, y que es también su edad exacta, al haber nacido igual que yo, el 8 de marzo de (AÑO) yo, siendo muy alta, como de 1.70 m. de estatura, blanca, esbelta, glamorosa, delicada, sexi, muy atractiva, y absolutamente bella y hermosa, llamada María Fernanda de Becker, cuyo principal atributo consiste en que goza de un chimbo sumamente prominente, curvo, y levantado, como de 25 cm. de largo. A mis experiencias con tan excepcional chica, dedicaré varias de las páginas de este libertino relato.

Hasta ahora les he relatado cómo amenizo y practico mis puñetas, enseguida les comentaré cómo practico el sexo con mis amantes y compañeros sexuales. Como ya lo expresé, soy bisexual, de modo que cuando no me estoy masturbando, como buen sexoadicto que soy, me la paso practicando sexo con chicos y chicas, pues me resulta ciertamente fácil ligar, en razón de mi belleza y de mi esbelto y atractivo cuerpo, y porque resalta el prominente paquete del que por fortuna gozo, el cual se insinúa en los jeans que luzco, o que se hace plenamente evidente cuando voy a la playa o a la piscina del Barrio, al punto de que no pocos chicos y chicas detienen su vista en mi más que abultado paquete, pues si mi chimbo en erección alcanza los 23 cm. de largo, en reposo cuenta con unos considerables 14 cm., que es imposible que pasen desapercibidos para quienes me tengan ante su vista, lo cual consigue mi alta cotización en el mercado sexual en el que disfruto, gozando de una posición dominante y privilegiada, lo cual provoca el deseo de no pocos chicos y chicas, lo mismo que la envidia de algunos hombres, especialmente jóvenes; y por mi condición altamente promiscua y sexoadictiva, basta con que algún chico o alguna chica me resulten guapos o atractivos, o al menos bien dotados de un buen y prominente chimbo, de unas tetas medianamente prominentes o apetecibles, y de unas buenas nalgas redondas y levantadas, para que yo acceda a practicar todo el sexo que pretendan practicar quienes hacia mí se sientan atraídos. En razón de mi sexoadicción, ya me gustaría gozar de un segundo par de huevos, de un segundo chimbo, o al menos de un segundo glande, o de un segundo par de pezones, y hasta de un buen coño, o al menos de un buen clítoris, pues supongo que las chicas sienten un placer y un gozo muy diferente del que sentimos los hombres en el chimbo y en el glande, sintiendo seguramente un placer más intenso, máxime si se tiene en cuenta cómo las mujeres, contrario a los hombres, tienen el potencial y la capacidad de ser multiorgásmicas. De manera que no me molestaría en nada, gozar de un buen par de tetas, medianas y en forma de pera o merengue. De igual modo, me gustaría pues ser hermafrodita, o como se dice ahora, intersexual, llevando debajo de mi prominente chimbo, un también prominente coño. Volviendo con mi fantasía de contar con otro chimbo, aunque de momento no puedo gozar del estupendo privilegio de llevar entre mis piernas una segunda verga, sí conseguí aproximarme a tal situación, pues compré por internet un material para obtener la réplica o impronta de mi chimbo erecto. Para aumentar la semejanza entre mi chimbo y su clon sintético, busqué la ayuda de un amigo pintor, quien consiguió darle a mi réplica, una tonalidad cromática sumamente similar respecto de la propia de mi chimbo y de su glande. La clonación en silicona que obtuve de mi enhiesto chimbo, la aprovecho para animar mis puñetas, chupando tal artilugio, como si se tratara de mi propia verga, e incluso cubro su glande con mi pronunciado prepucio, es decir, simulando con ello no sólo la muy cachonda práctica del docking, sino también el encuentro de mi chimbo con el de mi imaginario hermano gemelo (twin

en idioma inglés); de igual forma simulo practicar el también muy cachondo acto sexual del frottage, es decir, frotando mi chimbo con su absolutamente idéntico y artificial clon; frotando a su vez, los dos (2) glandes entre sí; y finalmente, acoplo mis pezones duros y erectos, con el ojete del glande de mi clon.

Algo más que he conseguido hacer son un experto en programas de imágenes y fotos, es realizar montajes fotográficos en los que aparezco practicando sexo con algunos de mis actores porno favoritos, tales como David Garret, Johnny Rapid, Kevin Warhol, Helmut Huxley, y Cameron Jackson.

Me fascinan y obsesionan los chimbos prominentes, en particular si son curvos pero levantados. Entre mis chimbos favoritos, los cuales he encontrado en el pornociberespacio, y que son de buen tamaño, curvos y levantados, se encuentran el de David Garret, el de Kevin Warhol, el de Johnny Rapid (que es uno de mis favoritos), y el de Fabien Jacq. También he chupado un buen número de chimbos torcidos o curvos hacia abajo, los cuales, aunque no disfruto estéticamente por no resultarme bellos y esbeltos, sí llegan a provocarme cierto morbo. En la satisfacción de mi sexoadicción y lascivia extremas, he llegado a practicar sexo en la calle después de la media noche, consiguiendo exhibirme mientras me masturbo, recibiendo mamadas en mi chimbo, o mamándolos yo mismo, y hasta me han llegado a follar. La primera vez que tuve sexo en la calle, lo hice con un chico maricón, es decir, sumamente afeminado pero algo atractivo, al cual encontré en un parque donde es posible fumar yerba con alguna tranquilidad, es decir, funciona, de facto, como una zona de tolerancia para el consumo de cocaína y de marihuana, aunque de cuando en vez, los consumidores son molestados por agentes de la Guardia Civil. Tras apreciar aquel chico, y evidenciar su acentuada femeneidad, y que se encontraba sólo, con total arrojo, me fui a por él, plenamente seguro y convencido de que conseguiría seducirlo, o al menos, de que él, tanto como yo, se encontraría deseoso de echar un buen polvo, de modo que me acerqué, le abordé, y tras hablarle un par de minutos, le invité a irnos del Parque hacia un par de calles más arriba, donde encontré un lugar solitario y perfectamente óptimo, dada su cierta clandestinidad, para poder disfrutar de algo de intimidad, incluso entratándose de alguna cachonda faena felativa. El lugar semiclandestino de que hablo, se encontraba justo en unas escaleras, al final de las cuales estaba la entrada trasera de la edificación de un teatro, lo que permitía sentarnos a los dos (2) inminentes amantes y compañeros de faena. Tras sentarnos en el lugar, sin reservas o reticencias, el chico pasó a la acción, ofreciéndome su chimbo para que se lo mamara, el cual resultó ser un tanto prominente y deseable, por lo cual, embargado de avidez, excitación, expectación, deseo, y lascivia, me entregué a mamárselo con devoción, tal cual he dicho unas líneas antes, de la manera en que sé cómo servir unos buenos huevos y un buen chimbo, con total maestría y versatilidad. En mi calenturienta, lasciva, libidinosa, y muy concupiscente memoria, quedó plasmada la figura de tan prominente chimbo, el cual, recuerdo, alcanzaba más o menos los 15 o 16 cm. de largo, siendo recto, un tanto grueso, y coronado por un prominente glande violáceo. Tal fuel banquete de chimbo que me dí con aquel afeminado y mórbido chico, que le invité a que fuéramos a un motel para darnos gusto a tope, protegidos por la privacidad e intimidad que nos brindaría una habitación. Así lo hicimos, de suerte que ya en la habitación privada, me entregué a darle gusto a aquel chico en sus huevos y su chimbo, satisfaciendo a la vez mi desaforado deseo sexual goloso y felativo por un buen par de horas. Unos meses después, en horas de la madrugada que siguió al día sábado, tras haber disfrutado de una rumba de música electrónica, animándola fumando yerba y bebiendo whisky, tras regresar rumbo a mi barrio para llegar a mi casa, pasé por una calle cercana al mencionado teatro, y para sorpresa mía, se encontraban unos diez (10) chicos y algunos hombres maduros, exhibiendo sus chimbos, masturbándose y practicando sexo oral; de modo que me sumé a tan cachondos machos, y también yo me exhibí masturbándome, anhelando poder darme gusto chupando, lamiendo, mamando, y comiéndome un buen par de huevos y un buen chimbo de algún chico que se prestara, o que me brindara a mí tan noble servicio. En efecto la suerte me acompañó en aquella libertina y bizarra calle, pues un chico de unos treinta (30) años, y algo afeminado, pero un tanto guapo y atractivo, aunque con la cara propia de un tremendo pervertido, llegó y se situó sobre la acera cerca de mí, procediendo a exhibir un chimbo tan prominente, como grueso y levantado, es decir, tal cual prefiero que sean los chimbos. El mórbido y bizarro chico procedió entonces a masturbarse, y enseguida me lo ofreció, invitándome a acercarme a él, de modo que así lo hice consiguiendo mamar un chimbo muy prominente, grueso y levantado, tal como me gustan los chimbos, máxime cuando su privilegiado y cachondo portador era de raza blanca, pero por mucho que mamé fuertemente aquel chimbo, permaneció absolutamente seco, sin expulsar ni una sola gota de précum, no obstante la previa puñeta que se acaba de brindar su privilegiado portador, y no obstante la fuerza y fricción con que yo lo había chupado y succionado; pero en todo caso disfrute con el suculento festín de chimbo que el muy libertino chico me brindó, situación que se volvió a repetir con total exactitud por unas diez (10) veces más, pues estuve visitando aquella calle por los siguientes dos (2) años, acudiendo desde la media noche que seguía a los días viernes, y tras la siguiente media noche que seguía al día sábado; jornadas nocturnas en que me la pasaba recorriendo el libertino y cachondo, y bizarro par de aquellas calles, a la espera de encontrar algún guapo y joven chico dispuesto a ayuntarse sexualmente conmigo . En otra ocasión que visité aquella morbosa y cachonda calle, tuve la fortuna de que un chico tan guapo como guarro y cachondo me invitara a irme con él hasta un barrio contiguo, hasta la entrada al garaje de un edificio, donde él me folló y yo le follé a él. Interregno 4. Formulo aquí un morboso interregno, para compartirles cómo voy a ajustar las cuatro (4) semanas sin llegar al orgasmo. Antenoche me masturbé tan frenéticamente, que expulsé unos cuantos borbotones de espesa leche, pero sin llegar al orgasmo, tras venir impidiéndolo, muy a pesar de pajearme al tope, usando incluso una bomba de vacío para el chimbo que compré hace como tres (3) semanas para reponer la que se me rompió hace más de cinco (5) años. La aplicación de la bomba de vacío consigue estimular al tope mi chimbo, dilatándolo y haciéndome surtir una gran cantidad de précum, al cual le doy por uso la lubricación de mi sensible pezón izquierdo, el cual froto con un cepillo de dientes, el cual baño con mi viscoso y translucido fluido, para animar así mis frenéticas puñetas, leyendo relatos de sexo incestuoso entre hermanos y hermanas, de igual o diferente sexo, incluyendo gemelos y mellizos; tíos y sobrinas, y tías y sobrinos; lo mismo que viendo imágenes porno de chicos y chicas, en ambos casos de igual o diferente sexo, e incluso de travestis y hermafroditas, lo mismo que de chimbos, glandes, huevos, coños, tetas, pezones, nalgas y culos (o leondros, que es como yo les llamo), y viendo además vídeos de sexo extremo, sobre todo oral, entre parejas de chicos y chicas del mismo o de diferente sexo, lo mismo que vídeos de chicos mamándose sus propios chimbos hasta correrse en sus bocas. Justo en este mismo momento me encuentro aplicando la bomba de vacío sobre mi chimbo, bombeándola a tope, alternando con la vista de un morboso y cachondo vídeo porno entre Adam Archuleta y Vadim Farrell, dos (2) de mis actores porno favoritos, quienes laboran para la firma Belami. En el vídeo se chupan sus bocas, se besan sus pechos, y cada uno le chupa y le come los huevos y el chimbo al otro, para después entregarse a un cachondo 69, antes de culminar su cachondo ayuntamiento follando ambos, siendo Farrell el penetrador de Archuleta. Pero por si fuera poco aplicarme la bomba de vacío en el chimbo, acabo en este instante en que escribo, de darme un buen festín con mi propio chimbo, chupando mi glande con toda la fuerza que pude, para alternar seguidamente con una nueva paja. Mis pajas y encuentros sexuales también los suelo animar con la combinación de varias dosis de viagra, fumando después un poco de marihuana o de hachís, lo que me hace alucinar, al paso que me calienta y consigue ponerme cachondo al tope. Uno de los poderosos y excepcionales efectos que consigo gracias a la ingesta del viagra, es que mi chimbo se va poniendo erecto por sí mismo hasta el tope, sin necesidad de masturbarme, así mismo, consigo templarlo a tope con el solo hechos de estimularme mi pezón izquierdo mediante alguna frotación. Mi inclinación bisexual es permanentemente satisfecha, pues no pocas veces consigo formar tríos y hasta cuadriláteros, seduciendo a parejas y tríos de hermanos, hermanas, primos y primas, y hasta gemelos y mellizos. Me he convertido en un pervertido depravador de chicos y chicas (eso sí, siempre que cuenten con al menos los dieciocho años de edad, es decir, la mayoría de edad, pues procuro evitar cualquier traspié de índole legal o judicial, lo mismo que situaciones embarazosas con los padres de mis jóvenes amantes), a los cuales traigo a mi casa, dando lugar a unas muy morbosas y desenfrenadas orgías entre incestuosas y bisexuales, de manera que nos la pasamos follando hasta por tres (3) o cuatro (4) días enteros, hasta caer rendidos al punto de quedarnos desnudos y dormidos en mi cama, tras practicar todo el sexo que vengo aprendiendo desde mi despertar hormonal, el cual he venido acumulando, y que le enseño a mis jóvenes amantes de ambos sexos, quienes no tardan en aprender mis lecciones, atendiéndolas al pie de la letra y con total interés, pasando a realizarlas conmigo, sintiéndose muy afortunados por haberme conocido, pues no pocos de tales chicos y chicas apenas si disfrutaban el sexo antes de conocerme en la intimidad, padeciendo en muchos casos de eyaculación precoz, mientras las chicas apenas si llegaban al orgasmo al masturbarse, o follando con sus parejas o amantes esporádicos, sin gozar plenamente del sexo, limitándose a complacer al macho de turno, entregándoles sus coños, sus vientres, sus bocas, labios y lenguas, y sus tetas y pezones, sin recibir nada a cambio. Así las cosas, la casi totalidad de chicos y chicas jóvenes que conmigo han perdido la virginidad, o que sin ser vírgenes, han conocido los secretos del sexo que les he confiado, quedan sumamente agradecidos ante mis cachondas y morbosas prácticas y enseñanzas, por lo que se encoñan o prendan de mí, lo cual aprovecho en función de mis preferencias al practicar el sexo, y para hacer realidad mis más morbosas y hasta bizarras fantasías eróticas y sexuales, pues mis jóvenes amantes se muestran dispuestos a seguir cualquier sugerencia erótica o sexual que yo les formule, convirtiéndose en unos chicos y chicas sumamente dispuestos a disfrutar y practicar el sexo conmigo, casi como si fueran mis fieles esclavos sexuales, complaciéndome en cualquiera de mis caprichos al practicar cualquier acto sexual, por muy extraño, excepcional, inusual, excepcional, mórbido, extremo, y bizarro que les resulte, ya se trate de la cópula o del sexo oral, en el cual soy un avezado experto, y que también me gusta recibir en mis huevos y en mi chimbo, lo mismo que en mis pezones, especialmente en el izquierdo, por ser éste mucho más sensible, de modo que mis jóvenes amantes se muestran prestos a poner en práctica mis recomendaciones, tras instruirles previamente en cómo servir noblemente con sus labios, bocas y lenguas, los genitales y los pezones, tanto los masculinos como los femeninos, a fin de que las felaciones consigan el nivel Triple AAA, consiguiendo que los chicos y chicas noblemente servidos, vean asteroides, planetas, lunas, estrellas, cometas, súper novas, galaxias y nebulosas, como si abandonaran la esfera terrestre, atraídos por agujeros negros, y consiguiendo ser calentados al tope, como preludio de muy extensos y extremos orgasmos, clímax y corridas, presididos por espasmos, contracciones, gemidos y gritos, lanzando al aire incontables chorros y borbotones de blanca, espesa y caliente leche, para mayor gusto y deleite de sus nobles servidores. Dado que con frecuencia consigo seducir parejas y tríos de hermanos, hermanas y primos para tener sexo y follar a tope entre todos, suelo conseguir disfrutar del doble o triple placer de besar, lamer, chupar y mamar unas buenas tetas, pezones incluidos, o unos buenos huevos con su prominente chimbo, mientras me follo a algún chico o chica, o mientras algún chico o chica, no pocas veces a la vez, me sirven noblemente mis prominentes, compactos y contraídos huevos, y el pronunciado chimbo que sobre ellos se levanta. Del mismo modo, me encanta poder besarme con algún chico o alguna chica, comiéndome sus labios y su boca, entrelazando las lenguas, mientras me chupan, besan y comen mis huevos y mi chimbo. Obviamente, también con cierta frecuencia, disfruto al máximo el placer de ser follado y penetrado a tope mientras yo también me follo a algún chico o chica, a la vez que me doy un buen banquete de huevos y de chimbo, y si acaso somos más de tres los partícipes del morboso y cachondo ayuntamiento, también me doy gusto magreando uno o dos pares de tetas, o uno o dos pares de huevos y de sus correspondientes chimbos. Del mismo modo, dado que mis tetillas o pezones son altamente sensibles, mientras a la vez que me follan y follo o me chupan mis huevos y mi chimbo, chupando yo al tiempo, ya sea unos huevos y un chimbo, un coño o unas tetas, me froto yo mis pezones, o consigo que me los froten y chupen. Cuando me follan, si acaso no estoy al tiempo follándome algún chico o chica, o disfrutando de una buena chupada y mamada de mis huevos y mi chimbo, procedo entonces a darme gusto con una buena puñeta, alternando con un buen magreo de mis huevos. Durante mis mórbidos, cachondos y muy bizarros ayuntamientos sexuales, cuando veo venir mi inminente orgasmo, me gusta empezar a gemir con variada intensidad, lanzando exclamaciones que confirmen el placer, el gusto y la excitación que voy disfrutando, expresando frases como “¡Oh Dios, qué gusto, qué caliente me ponéis, qué delicia…!”, para seguidamente, a sólo unos 50 o 55 segundos de mi inminente corrida, empezar a recitar, una y otra vez, si me voy a correr en la boca, el rostro, el pecho, o el vientre de algún chico, las palabras mágicas “Chimbo, verga, polla, pija, pito, glande, huevos, leche”, y si me voy a correr en la boca, el rostro o las tetas de una chica, las palabras “Tetas, vulva, chimba, coño, sapo, clítoris”, lo cual calienta a tope a mis compañeros sexuales, sean chicos o chicas, para finalizar mi faena diciéndoles a los destinatarios de mi copiosa leche, justo al empezar a salir por borbotones, “Toma mi leche, toma mi lefa”, la cual derramo en bocas y lenguas, o lanzo contra las caras y las tetas, y algunas veces deposito en los coños. Tanto chicos como chicas, dada la calentura que consigo producirles, disfrutan cada gota de mi espesa y blanca leche, la cual, si deposito en sus bocas, la saborean con gusto y glotonería, antes de tragársela lentamente, y si cae en sus rostros o sus tetas, la toman con sus dedos para llevársela a sus bocas, compartiéndola con sus compañeros de faena cuando el sexual y morboso ayuntamiento es colectivo. Con el fin de que la práctica del sexo entre tres (3) o más partícipes resulte muy divertido y lúdico, les suelo proponer a mis chicos y chicas amantes, la práctica de variados juegos sexuales muy cachondos, incluyendo desde luego el Juego de la Botella, o el del Estrip Póquer, apostando prendas o cumpliendo penas, pruebas o castigos; pero uno de los juegos más cachondos y que está entre mis favoritos, es el de la Ruleta de Nata, consistente en que cada uno de mis compañeros de faena, sean chicos o chicas, procedan a brindarme sólo unas cinco (5) mamadas, siendo relevados por cada uno de los partícipes, pasando cada uno de los mamadores o mamadoras una y otra vez, hasta hacerme correr en sus bocas, de modo que algún chico o chica resulte ganador del premio de nata, quien se hace acreedor a tenerme como su esclavo sexual durante dos (2) días completos, con sus noches, es decir, durante 48 horas completas, pudiéndome exigir que les complazca sexualmente en la manera que quieran, prácticamente de manera ilimitada. Entre las pruebas y penas que me ha tocado cumplir como un perfecto esclavo de los transitorios amos y dueños sexuales de mi cuerpo, sean chicos o chicas, se encuentran las de practicar ejercicios y posiciones algo extenuantes y difíciles, mientras voy desnudo, ordenándome practicar sentadillas y abdominales, lo mismo que ir brincando y bamboleando mis huevos y mi chimbo, practicar estriptis y bailar, chuparme mi propio chimbo (dado el considerable tamaño del que gozo) durante varios minutos, correrme en mi boca, y hasta me han obligado a salir de casa con variados destinos, sin permitirme llevar ropa interior, ordenándome que me masturbe en taxis, lo mismo que en sitios públicos, como parques, cines y teatros, y en baños públicos, duchas y piscinas, todo lo cual, lejos de verlo como un castigo, me resulta cachondo, morboso, bizarro y excitante. Como mis amantes conocen sobre mi profunda sensibilidad en los pezones, me los comprimen con pinzas, me los jalan con las argollas con que me los atraviesan, me clavan agujas y punzones a lo largo de ellos desde el centro y de manera perpendicular, me los frotan, y hasta me cuelgan de ellos objetos en extremo pesados, todo ello, para la morbosa y cachonda complacencia de quienes consiguen hacerse dueños y señores de mi cuerpo y de mi voluntad, durante las 48 excitantes horas a las que se hacen acreedores tras resultar ganadores en la competencia sexual del cachondo juego de la ruleta de nata, o en algún otro juego morboso y sexual. En una ocasión practiqué el juego de la ruleta de nata con un chico y una chica de 19 años, quienes son muy guapos y mellizos entre sí, llamados Daniel y Daniela, a quienes tras seducirlos y practicar sexo entre los tres (3), empujé al incesto, a tal punto, que cuando no follaban conmigo, se la pasaban follando entre ellos, tanto, que se duchaban juntos, iban desnudos por casa, y dormían juntos, de suerte que si uno de ellos despertaba, empezaba a besar o chupar la boca o los genitales del otro hasta despertarle, para enseguida follar un buen rato durante la madrugada, hasta el amanecer, o incluso prolongaban su ayuntamiento hasta la madrugada del siguiente día, invitándome, no pocas veces, a participar con ellos en un cachondo y mórbido triángulo, tan bisexual como incestuoso. Además de ser muy parecidos entre sí, muy a pesar de ser de distinto género, uno y otro parecen ser la versión del género opuesto del otro, al punto de parecer un tanto andrógenos, o si se quiere, hasta hermafroditas, o como los llaman ahora, intersexuales, es decir, cuando la apariencia o morfología de una persona no corresponde plenamente a un género determinado. Creo pues, que algo de tal condición presentan estos mellizos, pues mientras Daniel cuenta con un muy prominente chimbo que alcanza en erección los muy apreciables 20 cm., sus huevos son muy pequeños, lo cual hace que resalte notablemente su chimbo, pues siendo bastante prominente, se levanta sobre una pequeña bolsita, tan pequeña, que puedo contener sus dos (2) huevecillos en mi boca sin esfuerzo. Daniela, por su parte, cuenta con un más que prominente clítoris, tanto, que tiene la apariencia de un pequeño glande, el cual, por supuesto, es sumamente sensible, y que al excitarse, se dilata cual si fuera la cabecilla colorada de un chimbo, a la que sólo le falta contar con un ojete, por lo que no me extrañaría que Daniela contara con un par de testículos internos, lo cual constituye una de las situaciones que caracterizan algunos cuadros extremos de hermafroditismo, o intersexualidad, que es como le llaman ahora a múltiples y diversos casos de tal ambigüedad sexual. Volviendo con los muy morbosos, cachondos, y gracias a mí, incestuosos mellizos, un par de semanas atrás yo les había supercalentado al hacerles picar sus pezones por unas hormigas rojizas ligeramente ponzoñosas, lo cual les provocó a ambos un gozo, placer y excitación extremos, por lo cual ambos se corrieron fuertemente, de suerte que Daniela, por ser multiorgásmica como la mayoría de las mujeres, en aquella faena alcanzó los muy notables seis (6) orgasmos, al paso que Daniel, tras correrse a cántaros, enseguida volvió a tener enhiesto y completamente duro su chimbo, tras lo cual volvió a correrse dos (2) veces más. Como lo expresé algunas líneas antes, practiqué con los morbosos e incestuosos mellizos el muy cachondo juego de la ruleta de nata, del que se hizo ganadora Daniela, quien en la sexta serie de las mamadas, consiguió que me corriera copiosamente, recibiendo en su boca más de trece (13) muy espesos y cálidos chorros de leche, la cual degustó por buen tiempo, antes de tragarse hasta la última gota, escurriéndome el chimbo con sus labios, que cual ventosas, succionaron el resto de leche que habían surtido mis huevos, los cuales iba ordeñando con sus manos, hasta conseguir extraer hasta la última gota de mi espesa y acumulada leche, succionándola con su boca y sus labios. Tras resultar ganadora de la ruleta de nata, Daniela, llena de triunfo, me sorprendió al decirme que la primera prueba por la que yo habría de pasar, consistiría en hacerme picar mi pezón izquierdo, justo el más sensible, según ella sabía, por el aguijón ponzoñoso de una avispa. Entonces la melliza fue hasta su cuarto, y trajo, para sorpresa mía, no una sola avispa, sino todo un panal completo de más de veinte (20) especímenes de tales insectos himenópteros, pidiéndole a su hermano mellizo que me frotara, lamiera, chupara y estimulara de todas las formas posibles, mi muy sensible pezón, para dilatarlo y excitarlo, antes de que fuera aguijoneado por la avispa, a fin de que mi excitación resultara más intensa y extrema hasta el tope. Entonces Daniel procedió a frotar, estirar, pellizcar y retorcer mi pezón izquierdo, para luego lamerlo, chuparlo y morderlo. Cuando mi pezón estuvo a punto, completamente endurecido, dilatado, enhiesto, y al tope sobreexcitado y sobreestimulado, Daniela también procedió a estimularlo, frotándolo, estirándolo y retorciéndolo, para después lamerlo, chuparlo y morderlo, dándose todo el gusto del mundo, cual si fuera una dulce golosina, y cuando al fin se dio por satisfecha, me anunció la inminente picazón de mi pezón izquierdo con su ponzoñosa avispa, de modo que con total habilidad, cual si fuera una avezada entomóloga, tomó una de las avispas con unas pinzas, sujetándola por sus alas, ubicando su largo aguijón sobre mi pezón, el cual recibió al instante una dolorosa e intensa punzada, que se transformó en excitación, gozo y placer, provocando que mi enhiesto y endurecido chimbo se estimulara aún más, al punto de empezar a surtir mi cristalino y viscoso précum, transformando mi glande en un grifo abierto. Entonces Daniela no quiso que se desperdiciara mi lúbrico y preseminal jugo, por lo que me ofreció una copa para que fuera escurriendo en ella mi cristalino fluido, el cual ya vería ella qué utilidad le encontraría. Puse pues mi glande sobre la copa, y enseguida escurrí dentro de ella unos cinco (5) borbotones de mi apreciado, valorado y cotizado précum, pero al instante sentí cómo venían más borbotones, en razón, sin duda alguna,del efecto ponzoñoso de la picadura de la avispa, de modo que expulsé siete (7) borbotones más, depositándolos dentro de la copa; pero para sorpresa mía, me di cuenta que tal situación sería sólo el comienzo de una muy copiosa, y absolutamente inédita, expulsión de précum, por lo que le expresé a la morbosa, cachonda e incestuosa Daniela, que salvo que ella contuviera mi glande con su boca o sus labios, buena parte de mi cristalino jugo se perdería, ante lo cual ella me expresó, enseguida, que no lo iba a permitir, por lo que al instante capturó mi glande con sus labios, provocándome la sensación producida por los borbotones del précum al salir del glande. Yo me encontraba pletórico de excitación, gozo y placer, cual si hubiera salido de órbita, estuviera en un lugar paradisíaco o edénico, o en otra dimensión, dada mi enorme experiencia sexual y morbosa, trascendiendo día tras día las fronteras del placer, la lujuria, la concupiscencia, y la lascivia, y por haber conseguido desde mi temprana adolescencia, evitar el orgasmo y la eyaculación por muy intensa que fuera la estimulación de mi chimbo, glande incluido, al punto de poder correrme sólo a voluntad. Esta inesperada práctica sexual, consistente en una simple picazón de un simple pezón por una aparentemente insignificante criatura alada, y de colores negro y amarillo, sin duda me había provocado trascender un paso más en mi muy extensa, sexual, lasciva, morbosa, cachonda, guarra y bizarra carrera. Como mi sobreestimulado pezón izquierdo se encontraba dilatado, enseguida quise satisfacerlo, pues parecía contar con vida propia, por lo cual le expresé a Daniel, que era mi deseo acoplar mi pezón en el ojete de su glande, de suerte que se mostró complacido, acoplando en seguida su prominente, lúbrico y viscoso ojete con mi pezón izquierdo, lo que a ambos nos resultó plenamente placentero y excitante. Tras darme gusto en mi pezón, cual si éste follara el ojete del prominente glande de Daniel, le pedí a Daniela que acoplara sus prominentes pezones en el ojete lúbrico, húmedo y viscoso de mi sobreexcitado y sobreestimulado glande, satisfaciéndome de inmediato, consiguiendo pues que sus pezones entraran una y otra vez en mi glande, cual si fueran follados. A continuación, Daniela me volvió a sorprender, pues me expresó que su siguiente orden consistiría en que yo practicara la muy morbosa y cachonda práctica de la selfsuck, que tanto yo, y también su hermano mellizo, Daniel, éramos capaces de llevar a cabo. Nos dijo pues, a su hermano y a mí, que deberíamos chuparnos nuestros chimbos durante al menos dos (2) minutos sin llegar a corrernos, so pena de cumplir otra pena aún más difícil. Al momento Daniel y yo nos inclinamos, llevando nuestras golosas bocas hasta nuestros glandes, lo cual nos gustaba mucho a ambos, y además, yo me encontraba suficientemente entrenado para poder chuparme mi chimbo durante los dos (2) minutos de la prueba y hasta más. Al final, tanto Daniel como yo pudimos practicar la autofelación impuesta por Daniela sin llegar a corrernos, eso sí, ambos empezamos a expulsar una gran cantidad de précum, por lo que nos pasábamos la copa para ir escurriendo en ella, cada uno, el muy apreciado jugo que Daniela quería acumular. Tras el noble servicio ofrecido a nuestros propios chimbos, tanto el de Daniel como el mío lucían dilatados y colorados, y obviamente se encontraban muy sensibles por efecto de la sobreestimulación a que los sometimos. Como tanto Daniel como yo teníamos nuestros chimbos en extremo enhiestos y endurecidos, le propuse a él que nos masturbáramos cada uno limitándonos a jalar nuestros huevos, sin tocar el tronco de nuestros chimbos, lo cual consistía en uno de los ejercicios que yo había practicado en mi temprana adolescencia, tras descubrir que con tal ejercicio podía evitar la eyaculación, ya que con ello se evita estimular y excitar el muy sensible glande, por lo cual la recomendé a Daniel que lo practicara, si quería incrementar su capacidad de evitar el orgasmo y la eyaculación como yo lo había conseguido.

Tras la segunda prueba sexual de la selfsuck impuesta por mi dueña, en la que me acompañó su hermano mellizo, Daniela pasó a expresarme la tercera gran prueba, la cual dijo, precisaba de unos artilugios que tenía en su cuarto; se dirigió pues a por ellos, y enseguida apareció con un sistema de cuerdas de caucho, argollas y poleas,las cuales colgó del techo, tras lo cual me explicó que debía ubicar mis piernas, brazos y cabeza en tales cuerdas elásticas, a fin de quedar como suspendido, para seguidamente masturbarme, o ser sexualmente servido por ella y por Daniel, lo cual, me aseguró, me resultaría sumamente excitante y placentero, pues la sensación sería similar a la de estar flotando, máxime si mi chimbo y mis huevos resultaban bien servidos, a base de puñetas o mamadas. Me ubiqué pues suspendido en las elásticas cuerdas, y enseguida me sentí como flotando en el aire, y dado que me encontraba aun excitado por cuenta de la ponzoñosa avispa, por los pezones de Daniela entrando en mi dilatado glande, y por el ojete del glande de Daniel ofrecido a fin de acoplarse con mi sensible y sobreestimulado pezón izquierdo, lo mismo que por los dos (2) minutos de selfsuck que practiqué, enseguida mi chimbo se endureció, quedando enhiesto hasta el tope, por lo cual me entregué a masturbarme sutilmente, a la par que me frotaba mi sobreestimulado pezón izquierdo. Entonces, mientras yo me masturbaba y frotaba mi pezón izquierdo, lleno de gozo, placer y excitación por la sensación de libertad generada por la suspensión de mi cuerpo sobre las elásticas cuerdas, Daniel y Daniela comenzaron a mover el artefacto, consiguiendo que de sentirme como flotando, pasara ahora a sentir que estaba como volando hacia adelante y hacia atrás, lo cual consiguió supercalentarme a tope. Algo de tal sensación pude experimentarla un tiempo atrás en algunas de mis pajas, cuando estando acostado, elevé mis piernas dejándolas suspendidas en el aire hasta alcanzar el orgasmo y la eyaculación, lo cual me resultó ciertamente excitante y placentero. Tras un par de minutos disfrutando de la sensación de volar, Daniela empezó a magrearme suave, sutil y pausadamente mis prominentes huevos, incluso jalándolos hacia abajo con su mano derecha, por lo cual consiguió que nuevamente mi glande fungiera como grifo abierto, surtiendo borbotones del cristalino, viscoso y por ella muy apreciado jugo producido por mis contraídos y compactos huevos, pero ella, muy calculadamente, había puesto su otra mano justo bajo el ojete de mi glande, recibiendo en ella ni más ni menos que 16 muy copiosos borbotones de précum, vaciando mi lúbrico jugo en la copa que venía usando desde la picazón por la avispa, consiguiendo que la cantidad acumulada por la copa llegara ya un poco más arriba de la mitad. Tras finalizar el cachondo magreo de mis huevos, Daniela empezó a masturbarme, pero no tomando mi chimbo, sino como había visto que lo hacíamos Daniel y yo minutos antes, haciendo subir y bajar la bolsa de mis huevos, que por encontrarse duros, compactos y contraídos, cual si fueran una pelota casi completamente esférica, conseguían que la paja indirecta aplicada por la cachonda Daniela fuera intensamente excitante y placentera, lo cual, obviamente, provocó, una vez más, la expulsión de mi cristalino précum, nuevamente acumulado en la copa por la muy atenta y hábil dueña sexual de mi placer y de mi cuerpo, por lo que ya la copa estaba a sólo unos 2.5 cm. de rebosarse. Entonces Daniel, que durante todo el tiempo que yo llevaba suspendido en las cuerdas se había estado masturbando agitando sus huevos como yo le había recomendado, le pidió a Daniela la copa, pues iba a expulsar una copiosa cantidad de borbotones de précum, de modo que tras poner su glande sobre la copa, alcancé a contar como 21 borbotones de su lúbrico líquido, cristalinos y viscosos como los míos, pero creo que fueron más, al punto que la copa quedó casi rebosante, por lo cual Daniela fue a por otra copa, dejando la primera en el refrigerador, quien sabe con qué morbosa, guarra o bizarra intención. A continuación Daniela se dio a la labor de pasar suave y sutilmente sus dedos alrededor y a lo largo del tronco de mi enhiesto y endurecido chimbo, llenándolo de caricias, rozando suavemente mi sensible piel con sus largas uñas, para seguidamente mover con sus dedos pulgar e índice mi prepucio, hacia arriba y hacia abajo, de modo que en cada ascenso, éste cubría por completo mi pronunciado y dilatado glande, mientras en cada descenso, éste resultaba plenamente desnudo. Yo me encontraba completamente embriagado por un éxtasis inenarrable, por todo el acumulado de las prácticas sexuales que desde el día anterior venía viviendo con los guarros e incestuosos mellizos, pero yo había sido el único responsable de mi propio placer, dada la exhaustiva instrucción sexual que le había ofrecido a los mellizos, quienes ahora me devolvían, cada uno a su manera, el placer que gracias a mí habían descubierto. Tanto les he instruido, y tanto he compartido con estos morbosos, cachondos, y por causa mía, incestuosos mellizos, que aunque se dejan llevar por el desenfreno sin límites al practicar el sexo y compartir plena y desaforadamente sus deseos, preferencias y fantasías sexuales más intensas y profundas conmigo, me miran y aprecian con ese respeto que sólo produce la intimidad, a tal punto, que entre ellos y yo, como con casi todos mis amantes, sean chicos o chicas, existe cierto afecto muy profundo y sincero. Se trata de un afecto que linda con el enamoramiento, el erotismo, el encoñamiento y el sentimiento, cual si se tratara de dos (2), tres (3), o más compañeros, novios, amantes y enamorados, pues yo en cuestiones de sexo profeso una total liberalidad, de suerte que no veo problema en que dos (2) chicos, dos (2) chicas, tres (3) chicos o más, formen pareja, o como se denominan ahora, triejas, sin importarme tampoco si entre ellos existe el parentesco de ser hermanos entre sí, tal cual yo lo vengo experimentando desde que Andrés, mi hermana Natalia, y yo, nos hicimos amantes entre los tres (3), compartiendo mesa, techo y lecho, cual si Natalia tuviera dos (2) maridos, convirtiéndonos mi amante Andrés y yo, en los hombres, amantes y machos de mi hermana, sin ninguna reticencia moral, espiritual o mental, pues tanto ellos como yo, gozamos de una mente abierta y preparada para afrontar cualquier situación sexual, emotiva, fantasiosa o erótica que sea. Volviendo con los estímulos que me estaba brindando Daniela mientras yo me mantenía suspendido en el aire, ella procedió a pasar su lengua alrededor de mi glande formando círculos, para después entrar con ella en mi lúbrico ojete. A continuación empezó a chuparme el glande con suma suavidad, aumentando su intensidad progresivamente, convirtiendo sus voluptuosos y rojizos labios en unas poderosas ventosas, llenándome de gusto, excitación y placer, consiguiendo nuevamente que brotaran de mi estimulado glande borbotones de mi précum, gran parte de los cuales ella sorbió, disfrutando su sabor, del cual me expresó le resultaba un tanto dulzón. Tras haber sorbido parte de mi précum, procedió a escurrir mi chimbo sobre la segunda copa, en la cual cayeron unos 16 borbotones del viscoso jugo por ella cotizado.

Interregno 5. Incluyo aquí un interregno para registrar cómo mientras escribo este cachondo, morboso, lascivo y bizarro relato, me masturbo a tope mientras leo además relatos eróticos de sexo entre hermanos y hermanas, entre primos y entre tíos y tías con sobrinos y sobrinas, alternando con la vista de vídeos cachondos sobre las temáticas que en las anteriores y siguientes líneas he señalado y señalaré, frotando y estimulando a tope mi muy sensible pezón izquierdo, mientras escurro mi cristalino, viscoso y copioso précum en una copa, en la cual sumerjo un cepillo de dientes, a fin de frotarme con sus dos (2) lados mi sensible pezón izquierdo, mientras me masturbo leyendo y viendo relatos y vídeos triple x. Interregno 6. Y a continuación dejo registrado un segundo interregno. Mientras vuelvo a la redacción de este morboso, cachondo y bizarro relato erótico, estoy bajo los primeros efectos de dos (2) pastillas de viagra que acabo de ingerir hace unos trece (13) minutos, mediante las cuales espero conseguir una extrema y duradera erección y dureza de mi prominente chimbo, a fin de masturbarme al tope leyendo y viendo relatos incestuosos y vídeos de variadas categorías. En el momento siento deseo de ver un par de vídeos de la actriz porno Lucy Li, quien cuenta con unas bonitas tetas, las cuales se magrea muy cachondamente, y que también bambolea hacia uno y otro lado, haciéndolas danzar cachondamente. En efecto, acabo de ver un par de minutos de un cachondo vídeo de Lucy Li, en el cual se magrea sus prominentes y bellas tetas, para después bambolearlas hacia los lados, frotando seguidamente sus pezones con sus dedos. Mientras veo el cachondísimo vídeo de Lucy Li, voy pronunciando mental y vocalmente las cachondas palabras de “Tetas, Gualimbas, Domingas, Marías, Lolas, Peras, Merengues”, palabras que pronuncio como si fueran mantras, y con las cuales aumento mi calentura y excitación. Enseguida veo cómo la cachonda y morbosa Lucy se pasa un collar de esferas verdes por sobre el pezón de su teta derecha, para después pasarlo desde la base de ésta, haciéndola saltar. Hasta ahora he visto varias decenas de vídeos de Lucy Li, muchos de ellos sumamente morbosos y cachondos, en los cuales tiene sexo con hombres maduros, con chicas tan guapas como ella, mientras en otros se masturba o se complace sexualmente a sí misma, hurgándose su coño, usando vibradores eléctricos sobre sus tetas, sus pezones y su coño, y hasta aplicándose una bomba de vacío en su muy prominente chimba, que por ser sumamente abultada, merece ser llamada sapo, conejo o peluche. Ya pasados los treinta (30) minutos, me di a la lectura de un relato erótico de contenido incestuoso, donde un chico de 19 años consigue tener sexo con su tía. Mientras leía el cachondo e incestuoso relato, conseguí que mi chimbo se erectara y endureciera al tope, como pocas veces lo ha hecho, tanto, que me bastaba masturbarme muy sutilmente, poniendo sólo mis dedos pulgar e índice justo debajo del glande, moviendo hacia arriba y hacia abajo la parte superior de mi extenso capuchón. Tanta excitación y estimulación consiguieron que mis huevos produjeran una buena cantidad de mi cristalino y viscoso précum, el cual, obviamente, seguí acumulando en mi copa para su aprovechamiento ulterior de mi parte o de mis compañeros de faenas sexuales, bañando con un poco de mi lúbrico jugo, el cepillo de dientes, a fin de seguir frotando mi sensible pezón izquierdo, estimulación que siempre acompaña mis cuotidianas, frenéticas, y cachondas puñetas.

Interregno 7. No puedo evitar formular aquí un nuevo interregno, como una forma de compartir con los morbosos y cachondos lectores de este relato, mi sexualidad, mi intimidad, mis pasiones, mis fantasías y apetencias sexuales y mis parafilias, como un completo sexoadicto que soy. Se trata de cómo acabo de ver por un par de minutos un cachondo vídeo protagonizado por dos (2) guapos jovencitos, o como se denominan tales chicos en el idioma inglés, un par de twinks, quienes son actores porno del estupendo portal de sexo europeo, Belami, en el cual se encuentran vinculados una gran cantidad de chicos de raza caucásica, es decir, de mi sexual gusto, casi todos ellos europeos, y muchos de los cuales son de la Europa Oriental, donde abundan los chicos guapos, y que frecuentemente están muy bien dotados en sus paquetes. El vídeo se inicia con Kevin Warhol chupándole los huevos y el chimbo a Dolph Lambert, quien en varias oportunidades luce su glande cubierto hasta la mitad por su bellísimo prepucio. Seguidamente Warhol se baja sus pantalones e interiores, dejando salir su enhiesto chimbo disparado, el cual es curvo y levantado, siendo uno de mis chimbos favoritos en el pornociberespacio. Mientras voy viendo el vídeo de estos cachondos, apuestos, y muy jóvenes chicos, llamados en el idioma Inglés con la expresión Twinks, pronuncio las palabras “Chimbo, Verga, Polla, Pija, Pito, Dick, Cock, Donkey”, lo mismo que las palabras “Huevos, Chimbo, Glande, Leche”, o pronuncio hasta diez (10) o más veces la palabra “Chimbo”, que es la que más morbosa y cachonda me resulta para referirme al falo.

Interregno 8. Me permito ahora formular un interregno más en este erótico, morboso y cachondo relato, para registrar cómo paso a masturbarme suave y pausadamente mientras veo un cachondo vídeo de anime, protagonizado por varias chicas hermafroditas, dotadas de unos enormes chimbos y de muy buenos y apetecibles coños, lo mismo que de unas muy buenas y macizas tetas, coronadas por unos pezones suficientemente prominentes y rojizos, tal cual a mí me apetecen y calientan. Tales chicas hermafroditas se dan gusto al tope, masturbándose sus excepcionales y prominentes chimbos, que son de tal dimensión, que se los pasan entre sus tetas, alcanzando sus glandes con sus bocas, practicando entonces unas buenas y bizarras sesiones de selfsuck, para terminar corriéndose copiosamente y a cántaros, lanzando más de diez (10) chorros de espesa leche, alguna de las cuales es de color rosa.

Tras chupar mi dilatado glande por apenas un par de minutos, Daniela me sorprendió nuevamente al subirse al elástico artefacto de cuerdas, montándose sobre mí, para luego clavarse sobre mi enhiesto chimbo completamente y de una sola vez, lanzando un fuerte grito, que inmediatamente se convirtió en gemidos y jadeos, brincando una y otra vez sobre su deseada estaca.

Pero las extremas, cachondas y guarras pruebas por las que me hacen pasar mis compañeros de faenas sexuales, son para mayor gusto de mi extrema y permanente lascivia. Todas las pruebas sexuales que proceden a imponerme los chicos y chicas que resultan ganadores en el juego de la ruleta de nata, o que me derrotan en los juegos sexuales que practican conmigo, consisten en imponerme a mí las prácticas sexuales que yo mismo les he enseñado para que disfruten a tope su sexualidad. En otra ocasión practiqué el juego de nata con tres (3) chicos, dos (2) de ellos hermana y hermano, llamados Claudia y Enrique, y el tercero, un primo maricón y afeminado de veinte (20) años, de nombre Pablo. Los tres (3) chicos me encantan sobremanera, siendo todos muy guapos. Claudia tiene 1.73 m. de estatura, es de piel blanca más bien pálida como el marfil, de ojos azules y cabello negro y largo, sus cejas son muy marcadas, y sus labios carnosos y muy rojos, es muy esbelta, de cuello y piernas largas, gozando de unas nalgas prietas, redondas y levantadas, pero su principal atributo son sus tetas, que son de tamaño mediano, macizas y levantadas, coronadas por unos pezones largos y puntiagudos de color rojo intenso como sus extensas aréolas. Suelo comparar los rostros y atributos sexuales de mis amantes, tanto chicos como chicas, con los de mis actores y actrices porno favoritos, a fin de fantasear que tengo sexo con éstos, y en el caso de las tetas de Claudia, pude evidenciar que sus bellas tetas me resultaban prácticamente exactas a las que luce la actriz porno Lucy Li, cuyas tetas me fascinan, y que tienen forma de merengue, estando las tetas de ambas coronadas por sendas aréolas de considerable circunferencia, y por sendos pezones un tanto llanos. En cuanto a Enrique, él cuenta con 1.83 m. de estatura, es de facciones muy finas, de ojos grandes, muy expresivos y también azules, sus labios son carnosos y tan rojos como los de Claudia, provocándome siempre desear comérselos, es de cabello negro como su hermana, y lo lleva hasta sus hombros, y su piel también es blanca como el marfil, sus piernas parecen esculpidas, y sus nalgas son prietas, redondas y levantadas, es decir, unos auténticos caparazones. Pero el principal atributo de Enrique pende entre sus piernas, gozando de un hermoso chimbo de veinte (20) cm. de largo, en cuya base se encuentran unos huevos prominentes, cuya bolsa, lo mismo que su pubis, lleva completamente depilados. Claudia y Enrique son lo suficientemente similares físicamente, como para parecer hermanos mellizos, muy a pesar de que ella le lleva dos (2) años de edad de ventaja, teniendo ella los veinte (20) años, mientras la edad de Enrique es la de 18. Enrique es muy esbelto y un poco musculoso, lo suficiente como para desear intensamente su cuerpo, su pecho, su abdomen, sus piernas, y especialmente sus nalgas, las cuales me resultan casi idénticas a las del actor porno Dominik Trojan, mientras su chimbo me hace recordar el de Vadim Farrell, en razón de que ambos cuentan con unos glandes prominentes, más gruesos de lo normal, siendo ciertamente gordos y redondeados, luciendo unos anchos ojetes; en lo que sí se diferencian los dos (2) glandes, es en el color, pues mientras el de Vadim Farrell es un tanto obscuro por ser su piel de tonalidad más bien color canela, el de Enrique es tan rojo como sus labios, los cuales, a su vez son tan rojos como una cereza. resultó ganador del premio de nata, y cuando le pregunté cómo quería iniciar su dominio sexual sobre mí, me sorprendió al responderme que quería que en altas horas de la madrugada fuera con él a un paraje para que me exhibiera masturbándome, con el morboso propósito de conseguir seducir a alguno o cachondo y bizarro visitante, a fin de que tuviera sexo con el mismo en plena calle, con todos los riesgos que ello implicaría. Como ya era la una de la madrugada, mi transitorio dueño sexual me dijo que ya era el momento preciso para dirigirnos al cachondo paraje, del cual me dijo, como era muy visitado y frecuentado por hombres de todas las edades, incluidos chicos y travestis que ejercían la prostitución, había una cierta seguridad para mí. Entonces me ordenó ir sin prendas interiores; de modo que obedeciéndole, me puse sólo mis pantalones y una camisa, pero mi joven dueño sexual volvió a sorprenderme, al ofrecerme una pastilla de viagra para que me la tomara al momento, y tuviera mi chimbo erecto y duro al tope mientras me exhibiera y masturbara en plena calle. Enseguida nos dirigimos ambos al lugar, situado a sólo unas tres (3) manzanas de la casa donde estábamos, y no más salir, sin todavía surtir efecto la pastilla de viagra, ya tenía mi chimbo absolutamente duro y enhiesto, dada la inminente situación morbosa, cachonda, caliente y bizarra que me esperaba. No más llegar, encontramos a unos diez (10) hombres situados a lo largo de dos (2) calles, incluidos unos cuatro (4) chicos jóvenes, y unas dos (2) travestis, una de ellas muy alta, rubia, esbelta, femenina, delicada, joven y muy guapa. Entonces el maricón de Pablo, mi transitorio dueño sexual, me ordenó que desenfundara mi chimbo y empezara a masturbarme, orden a la cual accedí inmediatamente, preso de una extrema lascivia y calentura, de modo que al sacar mi chimbo, éste salió completamente duro, enhiesto, y como disparado, siendo yo plenamente consciente de cómo inmediatamente seduciría a tope a varios de los visitantes de aquel cachondo paraje. A mí, obviamente, sólo me interesaba mantener algún encuentro sexual con alguno o algunos de los chicos jóvenes, tres (3) de los cuales, igual que yo, exhibían sus chimbos masturbándose. Enseguida se acercó un hombre veterano con la intención de mamarme el chimbo, pero inmediatamente me alejé unos metros de él. Por fortuna, uno de los jóvenes chicos, bastante afeminado y delicado, pero sumamente guapo, esbelto, algo rubio, y de mayor estatura que yo, se acercó hasta estar a sólo un par de metros de mí, exhibiendo un chimbo de al menos 20 cm. de largo, con la forma favorita para mi lascivo gusto, es decir, curvo y levantado, y delgadamente esbelto, haciéndolo danzar con su mano derecha, ofreciéndomelo para que se lo chupara, a lo cual, dada mi obsesiva afición por los chimbos grandes y esbeltos, accedí gustoso y de inmediato, acercándome a él, y poniéndome de rodillas, procedí a lamerle y chuparle sus prominentes, contraídos y compactos huevos (supongo que se encontraban en tal estado por razón de que el chico se estaba masturbando hacía un buen rato, aguardando algún macho que le sirviera noblemente su paquete), para seguir pasándole la lengua a lo largo del tronco de su chimbo, deteniéndome en su prominente glande, formando círculos con mi lasciva lengua, con la cual intentaba entrar en el ojete de su glande, para luego entregarme a chupárselo, antes de culminar con una buena mamada, engullendo todo su chimbo. Tras un par de minutos sirviendo noblemente el chimbo de aquel chico, empecé a sentir los chorros de leche en mi lengua, mi paladar y mi garganta, percibiendo un exquisito sabor un tanto dulzón como me gusta que sepa la lefa. Entonces le dije mi nombre y le pregunté el suyo, respondiéndome que su nombre es Edward, y que tenía sólo 18 años recién cumplidos. Enseguida el chico me dijo que ahora era su turno, por lo que se arrodilló, tal cual acababa de hacerlo yo, comiéndome ambos huevos a la vez, para luego entregarse a succionar, con fuerza extrema, mi enhiesto y endurecido chimbo, por lo que no tardé en correrme copiosamente en su boca, paladar y garganta, dejando al morboso chico más que satisfecho. Dado el efecto de la pastilla de viagra, en breve volví a tener levantado y al tope endurecido mi prominente chimbo, por lo que empecé a exhibirme nuevamente, masturbándome sutilmente; enseguida se acercó Pablo, acompañado por uno de los chicos que encontramos al llegar a la erótica calle, entonces Pablo nos presentó a mí y a Edward con su reciente amigo, el cual nos dijo llamarse Mateo, quien además de ser bastante guapo, con una preciosa cara de niño, de cabello rubio y algo ensortijado, contaba con más de 1.80 m. de estatura, y al yo preguntarle su edad, manifestó contar con 19 años, pero aparentaba contar con sólo quince (15) o dieciséis (16). Al acercarse Pablo y Mateo, ambos se masturbaban sutilmente, por lo que pude comprobar cómo Mateo gozaba de unos muy prominentes huevos, sobre los cuales se levantaba un también prominente chimbo de unos 21 cm. de largo, es decir, sólo dos (2) cm. menos que el mío, además de curvo y levantado, coronado por un prominente glande de tonalidad violácea, y por un prominente prepucio, el cual mantenía cachondamente cubierta la mitad de su bella, prominente y deseable cabezota, todo lo cual cualificaba tal chimbo para clasificar dentro del prototipo de mis chimbos favoritos, por lo que no veía la hora de poder lamer, besar, chupar, mamar y comerme tal par de huevos y tan atractivo chimbo. Entonces Pablo me expresó que él y su amigo Mateo querían comerme, ambos a la vez, los huevos y el chimbo, por lo cual, al momento, se arrodillaron, entregándose a compartir, tanto como a disputarse, cada porción de mi prominente paquete, llenándome de gusto, placer y excitación. Tras unos cuatro (4) minutos del noble servicio de los dos (2) cachondos y muy avezados mamadores, les expresé mi intención de suspender de inmediato, y por un momento, la práctica felativa que me venían ofreciendo, a fin de intentar conseguir un encuentro sexual con la travesti más guapa que se encontraba al final de la acera, en la esquina, a unos veinte (20) pasos de nosotros, y quien tras yo coquetearle, en respuesta me había sonreído sensual, maliciosa y pícaramente. Entonces, con mi chimbo duro y enhiesto, me fui caminando hacia ella masturbándome suavemente, y no más llegar hasta ella, se arrodilló y engulló mi chimbo, sin importarle mis 23 cm. de largo, en razón, quizás, de su alta estatura, ni más ni menos que de 1.85 m., lo que debía suponer que contaba con una larga y muy profunda garganta, con capacidad para alojar y recibir mi prominente chimbo, garganta que muy seguramente tenía lo suficientemente entrenada para engullir chimbos largos como el mío, lo mismo que de gran grosor. Se dio pleno gusto mamando mi chimbo, disfrutándolo a tope, haciéndolo entrar y salir de su garganta, cual si ésta resultara frenéticamente follada, de modo que con cada profunda engullida, sus labios llegaban hasta la base de mi chimbo, justo sobre mis huevos. Tras sólo unos dos (2) minutos de recibir y gozar con su devota mamada, pude sentir que estaba a punto de alcanzar el estado previo a una inminente corrida, como consecuencia de la muy fuerte y profunda intensidad con que servía noblemente chimbo, hasta el tope sobreestimulado y dilatado por cuenta de la pastilla de viagra que había ingerido hacía alrededor de una hora, y ante lo muy excitante, morboso, cachondo, atrevido y bizarro que me resultaba la práctica callejera y nocturna del sexo homosexual y exhibicionista; de modo pues, que ante el riesgo de una inminente e irreversible corrida, retiré inmediata y abruptamente mi chimbo de la hospitalaria garganta que me había alojado, a fin de evitar correrme, y porque era mi intención, si acaso se animaba y me lo permitía Pablo, como mi dueño sexual por 48 horas, continuar la faena sexual en su casa, tanto con él, con sus cachondos e incestuosos primos, y además, con los chicos y la travesti con quienes acabábamos de enrollarnos. Al liberar mi chimbo de la profunda garganta de la muy guapa y cachonda travesti, explicándole cómo la interrupción de la noble y exquisita felación que amablemente me estaba ofreciendo, obedecía a que era mi intención poder seguir gozando con ella, lo mismo que con los otros chicos con quienes acababa de verme teniendo sexo, a lo cual ella me expresó cómo tal interrupción le resultaba plenamente justificada, además de en extremo excitante. Le pregunté entonces a ella por su nombre, tras darle el mío, respondiéndome ella que su nombre era Melisa. Enseguida llamé a Pablo, quien se encontraba chupándole el chimbo a su reciente amigo Mateo, mientras se masturbaba con mediana intensidad. Entonces suspendió su labor felativa, aproximándose junto con Mateo hasta llegar a nosotros, preguntándome qué se me ofrecía, por lo cual le formulé mi cachonda propuesta, aclarándole que seguiría siendo mi amo, dueño y señor durante el plazo con el que contaba, pudiendo ordenarme cualquier práctica sexual de parte mía, con él, con sus primos y con los chicos que acabábamos de conocer, pero que era mi intención poder también practicar todo el sexo posible con la chica travesti, dada mi profunda atracción por las chicas travestis, lo mismo que por sus tetas, sus pezones, sus chimbos y sus huevos, a lo cual él asintió. Entonces invitamos a Edward, a Mateo y a Melisa a dirigirnos hacia la casa de los incestuosos primos de Pablo, donde estábamos los cuatro (4) follando a tope desde la mañana del día anterior, a fin de continuar allí la faena sexual entre todos y durante dos (2) días con sus noches, a lo que los tres (3) accedieron gustosos. Nos fuimos pues los cinco (5) morbosos y cachondos amantes a la casa de Claudia y Enrique, y tan pronto entramos, los encontramos en la sala, en la cual estaba el televisor presentando una película de porno extremo sobre sexo entre dos chicos gemelos de sexo masculino, mientras los hermanos se encontraban en el suelo, sobre la alfombra, entregados a la práctica de un morboso, cachondo, e incestuoso 69. Al vernos llegar, los dos (2) hermanos se mostraron complacidos, pues a Claudia le encantaban los chimbos grandes, tanto como a su hermano, quien también se sentía atraído por las chicas travestis, y como los tres (3) invitados contaban con más de 1.80 m. de estatura, los morbosos, cachondos e incestuosos hermanos, suponían que gozaban de unos muy prominentes chimbos, lo cual yo ya había comprobado de primera mano, salvo respecto de Melisa, quien en la lujuriosa calle no había exhibido sus atributos, pero era de suponer, en razón pues de su alta estatura, que gozaría de unos prominentes huevos, y de un también prominente chimbo. Tras ofrecernos a los recién llegados pasar a la cocina y servirnos lo que se nos antojara tomar del refrigerador, ya fueran alimentos o bebidas, Pablo y yo tomamos algo de jamón y de queso, y abrimos una botella de buen vino tinto. Al regresar a la sala, nuestros invitados ya estaban completamente desnudos, y mientras Pablo y Claudia se comían los dos (2) pares de endurecidos, contraídos y compactos huevos, y los dos (2) chimbos de los chicos, Enrique le comía las tetas a la chica travesti, quien al recibir el noble servicio de Enrique, se masturbaba suave y sutilmente, por lo que pude comprobar el tamaño de su paquete, pues se encontraba exhibiendo un prominente, delgado, muy esbelto, curvo y levantado chimbo, algo mayor que el mío, por lo cual le pregunté a su cachonda y travestida portadora por su longitud exacta, a lo cual me respondió que le medía casi los 25.5 cm., es decir, dos (2) cm. y medio más que el mío. Entonces Pablo les explicó a nuestros cachondos invitados, y ahora compañeros de faena, cómo él había resultado ganador de la competencia del juego sexual de la ruleta de nata, haciéndose mi amo y dueño sexual de mi cuerpo y mi voluntad, pudiéndome ordenar cualquier cosa o práctica sexual sin limitación alguna durante 48 horas. Pero tan retorcido resultó ser este mariconcito, que expresó su decisión de compartir con los tres (3) cachondos invitados, lo mismo que con sus morbosos, cachondos e incestuosos primos, todo su poder sobre mí, de modo que cualquiera de los presentes podría darme cualquier orden sexual durante toda la faena de los dos (2) días con sus noches que nos esperaban, lo cual fue celebrado por los dos (2) chicos y por Melisa, quien expresó que ya vería yo quién de los tres (3) me ordenaría las prácticas más cachondas, morbosas, guarras, bizarras, inverosímiles y extremas. Entonces Pablo nos sorprendió una vez más a todos los presentes, tras servir vino para nosotros y para él, sacando seis (6) pastillas de viagra, para que todos, Edward, Mateo, Melisa, Claudia, Enrique, él mismo, y también yo, nos las tomáramos, a fin de que la faena sexual que nos esperaba, fuera en extremo cachonda y al tope desenfrenada, en particular para mí, quien iba a repetir la dosis de viagra, aunque todavía estaba bajo el efecto de la primera pastilla, pues mi chimbo se encontraba enhiesto y endurecido al tope, mientras mis huevos también se encontraban duros, contraídos y compactos al extremo. Nos tomamos pues las pastillas, y a continuación, dijo entonces Pablo, dirigiéndose a Melisa: “Dado que Esteban se siente sumamente atraído por las chicas travestis como tú, te concedo el honor de ser la primera en ordenarle alguna práctica sexual, ya sea consigo mismo, contigo, o con alguno, algunos o todos nosotros.” Entonces Melisa nos sorprendió a todos al decir que su primera orden hacia mí, era que me tomara una tercera pastilla de viagra, pues quería gozar de mi chimbo al tope y por largo tiempo, y que también ella se tomaría una segunda dosis de viagra. Nos las tomamos pues ella y yo, sabiendo cómo su efecto resultaría extremadamente intenso y profundo para mí, al punto de que me costaría correrme, no sólo por las tres (3) dosis de viagra, sino también por mi capacidad para evitar la eyaculación, cuyo aplazamiento me permite disfrutar del sexo a tope, consiguiendo una extrema excitación que llega al paroxismo, pues prácticamente alcanzo a permanecer en el estado de meseta, es decir, ese lapso de plena excitación y placer que precede al orgasmo y la eyaculación. Entonces Melisa me expresó que era su primer deseo que yo le pasara mi chimbo entre sus tetas, alcanzando sus labios con mi glande. Ante tal petición, me mostré plenamente complacido, pero le expresé a Melisa que era mi deseo magrearle, estrujarle y sobarle sus prominentes tetas, lo mismo que besarlas, lamerlas, chuparlas, mamarlas y comérselas, además de frotar, pellizcar, estirar, lamer, chupar y comerme sus prominentes pezones, antes de complacerla pasándole mi chimbo entre sus jugosas, hermosas y prominentes tetas. Melisa estuvo de acuerdo. Empecé entonces el morboso y cachondo magreo de las tetas de Melisa, comprimiéndolas, estrujándolas, amasándolas, apretándolas y retorciéndolas, para proseguir dándome un goloso banquete de tetas, lamiéndolas, besándolas, chupándolas, mamándolas y comiéndoselas, para luego frotar, pellizcar, comprimir, estirar, lamer, chupar y morder sus exquisitos pezones, mientras ella recibía a la vez, una poderosa mamada de su chimbo por parte de Enrique, quien aunque estaba acostumbrado a alojar los 23 cm. de mi enhiesto y endurecido chimbo en su garganta, no conseguía tragarse completamente el chimbo de Melisa, faltándole un par de cm. para tragársela completamente, pero con todo y ello, disfrutó al tope de tan descomunal chimbo. Tras servir noblemente los pezones de Melisa, acoplé el ojete húmedo y lúbrico de mi glande sobre cada uno de ellos, los cuales, dada su gran prominencia, dureza y erección, entraban deliciosamente en mi glande cual si lo follaran. Enseguida le pedí a Enrique que suspendiera su devota labor felativa, a fin de relevarle en sus nobles servicios al prominente paquete de Melisa, de modo que me entregué a darme un completo banquete con los prominentes y compactos huevos de Melisa, para después chupar su húmedo y cálido glande, engullendo finalmente sus 25 cm. de chimbo, que logré alojar completamente en mi profunda y hospitalaria garganta, no sin espasmos y arcadas ante tan prominente y endurecido mástil, mientras que Pablo, no obstante gozar de la condición de ser mi absoluto dueño sexual, se convirtió en mi fiel servidor, al brindarme sus nobles servicios en mis huevos y mi chimbo, lamiéndolos, chupándolos y comiéndoselos. Pero Pablo, al momento de empezar tan noble labor, consiguió resultar compensado, pues empezó a recibir lametazos y chupetones por parte de los dos (2) chicos invitados, quienes procedieron a ofrecerle un atento servicio con sus ventosos labios y sus prensiles lenguas, alternando con aquéllos y con éstas, entre los huevos, el tronco del chimbo, y el glande de Pablo, hasta conseguir hacerle gemir y jadear cachonda y morbosamente. Entonces Pablo, al sentirse próximo a una inminente corrida, retiró su abultado paquete de las golosas fauces, para procurar disminuir su total excitación, estimulación y placer, limitándose a comerse a besos con los dos (2) chicos a la vez, para un minuto después entregarse a chuparles, mamarles y comérseles sus dos (2) chimbos a la vez. Tras estarle brindándole mis más nobles y fervientes servicios al prominente paquete de Melisa, indagué a Pablo por cuál sería la siguiente orden sexual que tendría que obedecer, a lo cual respondió que Melisa podría ordenarme hasta tres (3) pruebas sexuales, entonces Melisa sorprendió a todos los presentes diciendo que era su deseo retirarme a tirones todo el vello púbico y testicular que yo exhibía, hasta dejarme la piel como la de una manzana. Yo suelo llevar mi vello púbico y testicular casi completamente largo, aunque un poco arreglado para que mi paquete luzca un tanto sexy y atractivo, salvo cuando uso la bomba de vacío, para lo cual me paso la máquina de motilar alrededor del chimbo, a fin de que la ventosa de la bomba surta pleno efecto. Entre todos los presentes, era yo el único que exhibía toda mi poblada vellosidad, pues los jóvenes, tanto chicos como chicas de hoy en día, prefieren estar rasurados o depilados permanentemente. Aunque yo sabía que tendría que someterme a tan inusual y sorpresiva prueba, le expresé a Melisa si ello me resultaría doloroso, a lo cual me contestó que sólo un poco, y que ella sabría cómo conseguir que el dolor disminuyera significativamente, explicándome que primero me cubriría todo el vello con alguna substancia dulce y pringosa, y que tan pronto secara, me retiraría a tirones toda la vellosidad con que yo contaba. En efecto fue hasta la cocina, tomó unas tres (3) cucharadas de azúcar, las mezcló con agua, y puso la mezcla a calentar en el horno microondas por unos dos (2) minutos, regresó con el almíbar a la sala, esperó a que se enfriara el tiempo suficiente, es decir, unos cuatro (4) minutos, y enseguida vertió el almíbar por sobre toda mi muy poblada vellosidad, masajeándola bien para que cubriera todo mi pubis y todo mi escroto. Melisa esperó durante unos cinco (5) minutos a que la pringosa substancia secará, y tras el paso de tal tiempo empezó a retirarme con fuertes tirones el vello que cubría mis huevos, de tal suerte que tras unos nueve o diez tirones, éstos quedaron absolutamente privados de cualquier vellosidad, lo que provocó que empezaran a gozar de una notable sensibilidad, estado que Melisa aprovechó para brindarme unos deliciosos lametazos, de lo más excitantes y placenteros; para instantes después empezar a retirar a tirones los vellos de mi pubis, incluidos los que cubren la parte inferior del chimbo, consiguiendo hacerles desaparecer tras unos veinte (20) o veinticinco (25) tirones, dejando todo mi paquete como la piel de una manzana, tal cual ella me había prometido. La sensación que tal defoliación me produjo me resultó sumamente excitante, consiguiendo el elogio de todos los presentes, quienes se encontraban completamente rasurados o depilados, de modo que me puse a tono, gracias a la dolorosa labor de Melisa. Tras esta segunda, y al final grata prueba practicada sobre mi paquete por Melisa, le pregunté sobre cuál sería su tercera orden, a lo cual respondió que la aplazaría por unas dos (2) o tres (3) pruebas más, pues se trataba de una prueba sumamente extrema y excitante, con la cual nos sorprenderíamos todos, de modo que le cedió entonces el turno a alguno de los demás chicos o a la cachonda e incestuosa Claudia. Pregunté entonces quién sería el siguiente soberano en ordenarme alguna práctica sexual, ante lo cual Pablo respondió que lo sortearían entre los dos (2) chicos, los dos (2) hermanos y él mismo, para así definir al nuevo soberano que me podría ordenar las tres (3) siguientes pruebas, salvo que Melisa decidiera formular la prueba que le restaba. Entonces Pablo propuso que se definiera entre los chicos hombres un finalista, mediante una simple y breve competencia sobre quién de ellos cuatro (4) conseguía producir una mayor cantidad de précum durante un (1) minuto y 45 segundos, pues todos los chimbos, lo mismo que el mío, venían surtiendo a borbotones el lúbrico y cristalino líquido, de modo que era una manera útil de aprovechar tan copioso producto. Entonces Pablo fue hasta la cocina, tomó cuatro (4) vasos pequeños, le entregó a los otros tres (3) chicos sendos vasos, y le pidió a Claudia que a la cuenta de tres empezara a contar el tiempo establecido. Entonces los cuatro (4) cachondos machos, dado que ya venían surtiendo copiosas cantidades de précum, empezaron cada uno a magrearse y escurrir sus chimbos y sus huevos, poniendo sus glandes sobre cada vaso, para seguidamente masturbarse por unos 25 segundos, tras los cuales volvieron a escurrir sus huevos y sus chimbos sobre cada vaso; volviendo a masturbarse frenéticamente, para escurrir por última vez sus huevos y sus chimbos sobre cada vaso. Al final, resultó que el claro ganador había sido Edward, haciéndose pues finalista, quien habría de disputar con Claudia por la condición de soberano sobre mi voluntad sexual, pudiéndome imponer las siguientes tres (3) pruebas sexuales, salvo que Melisa reclamara su prevalente turno aplazado. Entonces Pablo expresó que la competencia entre Edward y Claudia consistiría en quién de los dos (2) conseguía mantener por más tiempo en su garganta el chimbo de Mateo, engulléndola hasta la empuñadura. Pablo le pidió pues a Mateo que le ofreciera su enhiesto y endurecido chimbo a Claudia, quien la fue tragando suavemente, mientras Pablo contaba el tiempo. Al final Claudia mantuvo el chimbo de Mateo en su garganta por un (1) minuto y 38 segundos, consiguiendo que por poco Mateo se corriera, perturbando la prueba, pues para conseguir una igualdad de condiciones en la competencia entre Claudia y Edward, se debían engullir el mismo chimbo. Procedió entonces Mateo a ofrecerle su enhiesto y endurecido chimbo a su amigo Edward, quien a diferencia de Claudia se la tragó de un solo envión, consiguiendo alojarla en su garganta por un (1) minuto y 43 segundos, haciéndose ganador de la condición de soberano, dueño y señor de mi cuerpo, sexualidad y voluntad, pudiéndome imponer hasta tres (3) pruebas sexuales, salvo que Melisa decidiera recuperar su aplazado turno. Le pregunté entonces a Edward sobre cuál sería la primera prueba que me impondría, respondiéndome, para sorpresa de todos los compañeros de la desenfrenada faena sexual, que me aplicaría corrientazos eléctricos de doce (12) voltios en cada pezón y en mi glande (entonces recordé un breve pero muy morboso vídeo protagonizado por un guapo chico rubio, quien se exhibe estimulando su glande con un cepillo de dientes eléctrico, hasta llegar a correrse, lanzando 5 borbotones de blanca leche), aplicándome uno cada vez hasta ajustar los cinco (5) corrientazos, durante cinco (5) series, aumentando desde una aplicación, hasta las cinco (5), en cada uno de mis pezones y en mi glande, y que para que me resultara placentero y excitante, yo mismo, o alguno de los presentes, me masturbaría mientras recibo las eléctricas cargas en cada pezón, y me estimularía los pezones al recibir las cargas en el glande. Dicho y hecho, Edward sacó de su mochila el electrizante artilugio, probándolo ante mi temerosa y expectante mirada, de modo que disparaba chispas de color azul, enseguida pidió un voluntario que me lamiera y chupara intensamente mi chimbo, y especialmente mi dilatado glande, a lo cual Claudia imploró gozar de la labor felativa sobre mi enhiesto y endurecido chimbo, entonces Edward le pidió a Claudia que me empezara a chupar huevos, chimbo y glande de manera gradual y sostenida, de modo que en cuestión de 45 segundos me aplicaría un corrientazo en cada pezón, y les pidió a su amigo Mateo y a Pablo, que durante esos 45 segundos me lamieran y chuparan intensamente cada pezón, a fin de que disfrutara en ambos la aplicación de sendos corrientazos. Empezó entonces a correr el tiempo, y enseguida disfruté la doble condición de ser noblemente servido en mis huevos, mi chimbo y mi glande por los ventosos labios y la prensil lengua de Claudia, mientras Pablo y Mateo lamían y chupaban cada uno de mis dilatados, endurecidos y enhiestos pezones, llevándome al tope del gozo, del placer y la excitación. Tras los 45 segundos transcurridos, Edward les solicitó a Mateo y a Pablo abandonar mis pezones, mientras en cambio le solicitó a Claudia que redujera la intensidad de su felación, ello con el fin de evitar mi orgasmo, lo cual echaría a perder la larga y sobreestimulante faena que estaba por soportar. Enseguida Edward me aplicó el primer corrientazo, justo sobre mi pezón derecho, es decir, el menos sensible, tras lo cual contó hasta veinte (20), aplicándome el segundo corrientazo en el pezón y más sensible pezón izquierdo. El electrizante efecto me dejó como anonadado y superestimulado, al punto de haber recibido gratamente los dos (2) corrientazos. Ahora serían dos (2) los corrientazos que Edward me aplicaría, por lo que les pidió a los tres (3) facilitadores que volvieran a sus posiciones. Volvieron a transcurrir los 45 segundos, tras los cuales recibí, de manera inmediata, los dos (2) corrientazos sobre mi pezón derecho, para seguidamente Edward volver a contar hasta veinte (20), aplicándome los dos (2) corrientazos en mi pezón izquierdo. El placer que me embargaba se tornó muy intenso, al punto de surtir copiosamente mi lúbrico y cristalino précum. La práctica serial continuó hasta la número cinco (5), la final y definitiva para electrizar mis sobreestimulados pezones, tras lo cual me sentía como fuera de órbita o en otra dimensión, deseando que mis pezones siguieran siendo servidos, ya fuera por una poderosa lengua o unos ventosos labios, o por la succión de la manguera de mi bomba de vacío, lo mismo que siendo recibidos por el ojete de un húmedo y lúbrico glande, lo mismo que por el servicio de mis propios labios y mi propia lengua. Pedí entonces a todos los compañeros de faena que satisficieran mis sensibles y sobreestimulados pezones, haciéndoles ver cómo ambos parecían tener vida propia. Entonces la muy atenta, cachonda, morbosa e incestuosa Claudia, se entregó a lamerme y chuparme uno y otro pezón. Tras el noble servicio de Claudia, era tal mi excitación en los pezones, que me vi obligado a lamerlos y chuparlos yo mismo por un buen rato, para seguidamente pasar con fuerza, intensidad y velocidad, el lúbrico y húmedo ojete de mi glande acoplándolo sobre ellos, cual si éstos me lo follaran. Tras un par de minutos practicando el anterior, cachondo y morboso acoplamiento, me di a pedirle al resto de los machos presentes, lo mismo que a Melisa, que acoplaran el ojete de sus glandes de a dos (2), de modo que disfrutara el estímulo en ambos pezones a la vez. Tras ser complacido en mis erógenos y sensibles pezones, los cuales resultan ser para mí como dos (2) pequeños glandes, dada su alta sensibilidad, y porque suelo mantenerlos estimulados, duros y enhiestos, Edward me anunció que a continuación me aplicaría las cinco (5) series de electrizantes corrientazos, justo debajo del glande y dentro de su ojete, alternando la aplicación en cada uno en cada una de las cinco (5) series. Le pidió entonces a los cuatro (4) chicos presentes, incluida Claudia, que me estimularan los pezones y los huevos durante otros 45 segundos, de suerte que tras este tiempo, aplicó el eléctrico artefacto en la muy sensible parte inferior de mi glande, consiguiendo hacerme brincar ante la eléctrica punzada. Tras esta primera aplicación, Pablo le pidió a mis nobles servidores que me siguieran lamiendo y chupando huevos y pezones, contando hasta 45, conteo tras el cual aplicó dos (2) veces seguidas sendos corrientazos en el muy húmedo, viscoso, y lúbrico ojete de mi dilatado y brillante glande, por lo que volví a brincar, pero instantes después me embargó tal excitación, que me debí masturbar por más de 40 segundos. Y así continuaron las siguientes cuatro (4) series de las electrizantes estimulaciones que alternaban entonces entre la muy sensible parte inferior de mi glande y el ojete de éste, aplicando en cada serie los tres (3), luego los cuatro (4), y finalmente los cinco (5) corrientazos eléctricos, consiguiendo mi soberano y dueño sexual Edward, hacerme transitar a un estado de alerta y energía como nunca lo había conseguido, mucho mayor del que yo había descubierto al aplicarme la moderada carga voltaica del cable de la línea telefónica, también en mis pezones, mi glande y su ojete, consiguiendo una excitación y vivacidad mucho menor que la conseguida mediante la aplicación del artefacto eléctrico por el muy morboso Edward, a quien sólo un par de horas antes no conocía.

Interregno 9. Paso a registrar ahora un morboso y cachondo interregno, hacia las 5:16 P. M. del día de hoy, miércoles 26 de septiembre de 2018, ingerí una pastilla de viagra, a fin de estimular al tope mi chimbo, mientras voy viendo vídeos de mamadas, e imágenes como las anteriormente relacionadas, lo mismo que leyendo relatos eróticos de sexo entre hermanos y hermanas, incluyendo mellizos y gemelos, del mismo o de diferente sexo. Tras casi los treinta (30) minutos de haber ingerido la pastilla de viagra, sus excitantes efectos tuvieron lugar, por lo que enseguida busqué en uno de mis portales pornográficos favoritos, un morboso y cachondo vídeo de Dolph Lambert, acompañado de Ariel Vanean y Todd Rosset, quienes son actores porno de la firma Belami. El más guapo de los tres (3) es Dolph Lambert, quien es rubio, cuya estatura es de 1.89 m., goza de unos ojos verdeazulados, y luce un precioso y deseable chimbo grueso y levantado, de 19 cm. de largo, coronado por un glande rojizo y prominente, que durante buena parte de sus erecciones es exhibido cubierto parcialmente por su prepucio, lo cual me resulta de lo más morboso y cachondo. El cachondo vídeo se inicia con los tres (3) guapos machotes desnudos en una piscina, para pasar a chuparse sus pollas tras salir de ella. Gracias al excitante efecto de la pastilla de viagra he conseguido que mi chimbo se endureciera y erectara al tope, a tal punto, que me bastó con aplicar unos leves movimientos sobre la parte superior del prepucio, justo bajo el glande, empleando solamente mis dedos pulgar e índice, consiguiendo una excitación plena, cual si me encontrara en el estado de meseta, es decir, el nivel de excitación y placer que precede al orgasmo y la eyaculación.

Volviendo con la orgiástica, caliente y muy cachonda faena en casa de los incestuosos hermanos de Claudia y Enrique, tras cumplir la fatigante, pero al final muy excitante, grata y placentera faena de la aplicación de electricidad en mis más sensibles zonas erógenas, le pregunté a Edward sobre cuál sería la siguiente prueba sexual que me impondría, pero antes de que él respondiera a mi pregunta, Claudia le pidió a Edward que le cediera al menos un turno, dado que ella era la única chica, contando no sólo con un buen par de macizas y levantadas tetas, sino también con un buen coño y un prominente clítoris. Claudia argumentó a favor de su cachonda solicitud que se encontraba sumamente cachonda, caliente y excitada, en razón de ser tantos los compañeros de faena, incluido su propio hermano y su propio primo, y que ante la excitante visita de Edward y Mateo, había llegado al paroxismo de un desenfrenado y desaforado deseo, sufriendo pues de una lascivia insaciable y profunda, pero sobre todo, lo que mayor calentura y arrechera le producía en su volátil imaginación y en su cuerpo, era la presencia mía, en razón de que aunque no podía decir que se encontrara enamorada o prendada de mí, si le resultaba su mayor obsesión, no sólo por mi belleza física, mi esbelto cuerpo, mi cabello rubio, mis carnosos y voluptuosos labios, mis prietas, redondas y levantadas nalgas, y muy especialmente, por mi muy prominente paquete, y además, en razón de que yo le había ofrecido las mejores lecciones de sexo, consiguiendo gracias a mí disfrutar de su cuerpo, su sexualidad y sus deseos sin limitación alguna, y sin reatos de conciencia. Entonces dejó bien claro cómo se encontraba perdidamente encoñada por mí, lo cual, sin embargo, conseguía neutralizar gracias a que compartía su intimidad, sus fantasías y su sexualidad con su hermano Enrique, de quien sí se encontraba tan encoñada como prendada y enamorada, pues él no sólo le atraía sexualmente, sino que se comportaba con ella cual fiel amigo, novio, amante, marido, macho, hombre, dueño, señor y soberano, comportándose con ella tan tierno y dulce, como salvaje, atrevido, e insaciable, satisfaciendo todo su deseo y todas sus expectativas, no sólo morbosas y sexuales, sino también afectivas y emocionales, y porque además, al llevar con su hermano una completa vida sexual de pareja, conviviendo como marido y mujer, aun siendo hermanos, y para mayor morbo, mellizos, tal situación le resultaba aún más mórbida y cachonda, por no decir en extremo bizarra, por tratarse de una relación por la sociedad condenada como inmoral y todo un tremendo tabú, todo lo cual sólo conseguía hacerla sentir complacida por tan excepcional situación sexual, y para ella, todo un afortunado privilegio que le hacía sentir sumamente orgullosa y afortunada, dejando además bien en claro, cómo tal riqueza sexual y afectiva la había conquistado gracias a la labor morbosa y un tanto perversa que yo había llevado a cabo con ella y Enrique hacía poco más de un (1) año, empujándolos al incesto, de modo que tal lapso constituía para ella y su hermano, el mejor tiempo de sus vidas, siendo sólo el comienzo de todo un futuro de sueños por realizar, para siempre juntos, viviendo y compartiendo sin límite alguno su sexualidad y su intimidad. Tras esta muy cachonda y sentida declaración erótica y afectiva de Claudia, confesando sus más profundos sentimientos hacia su hermano y hacia mí, pasó ella a comentarles a los presentes sobre mis virtudes literarias, resultándole yo un avezado escritor de literatura ni más ni menos que no sólo erótica y sexual, sino en extremo pornográfica, morbosa, guarra y bizarra. Hacía un par de meses yo le había compartido a Claudia algunos de los borradores de un par de relatos eróticos que había preparado, los cuales le entregué en razón de que en una de las noches que pasé con ella y su hermano, me levanté de madrugada, encontrándola desnuda ante el ordenador leyendo un muy cachondo relato incestuoso sobre sexo entre dos (2) hermanos y su hermana menor, titulado Un polvo algo especial, que aparece publicado en uno de los mejores portales de relatos eróticos, llamado Todorelatos punto com, de suerte que Claudia, mientras leía la narración de la triangular, bisexual e incestuosa relación, iba masturbándose frenéticamente, fustigándose su dilatado coño, o sapo, como ahora lo llamo, lo mismo que frotándose, pellizcándose y estirándose sus puntiagudos y rojizos pezones, y magreándose sus medianas, macizas, levantadas, y deliciosas tetas. Tan abierta y apacible en la vivencia de su sexualidad se había vuelto Claudia gracias al ejemplo y las enseñanzas que a ella y a su hermano les brindé desde que comenzamos a compartir toda nuestra intimidad sexual, que cuando advirtió mi presencia, en lugar de sorprenderse o avergonzarse, me miró de manera sumamente pícara. Ante su espontáneo gesto, yo le dije: “Sí que te estás dando gustito, ese relato ya lo conocía, y me resulta tan cachondo que lo he leído un buen número de veces, y siempre me parece estarlo leyendo por primera vez, por lo que consigue calentarme a tope, animando no pocas de mis cuotidianas pajas, y de mis excepcionales sesiones autofelativas”. Ella entonces me expresó cómo también a ella le resultaba muy morboso y cachondo tal relato, y que ya era la cuarta vez que lo leía. Entonces le recomendé algunos de los relatos que me resultaban favoritos por su extrema morbosidad, y por tratarse de narraciones de sexo filial entre hermanos, tanto de diferente como del mismo sexo, los cuales han inspirado buena parte de mi labor literaria, a la vez que le prometí compartirle un par de borradores de sendos relatos que estaba por terminar de escribir, tan pronto volviera a visitarles a ella y a su hermano, es decir, al siguiente día, a fin de entregarnos, ella, su hermano, y yo, a una nueva faena sexual, desenfrenada y triangular. En efecto regresé al siguiente día, ni más ni menos que a las 6:00 A. M., y tras tocar la puerta, Claudia me abrió, encontrándola con apenas su sostén y unas translúcidas bragas que dejaban entrever su abultado coño, o sapo, como dicen en Antioquia, Colombia. Le pregunté a Claudia por su hermano, y me dijo que aun dormía, pues habían follado tanto tras yo marcharme, que él terminó tremendamente exhausto, pues follaron una y otra vez hasta las 4:00 A. M. Entonces le expresé que la situación resultaba entonces propicia, porque en efecto le había traído el par de borradores de los relatos que estaba por terminar, los cuales resultaban en extremo cachondos y morbosos como le había prometido, de modo que los saqué de mi carpeta y se los entregué. Entonces tras leer los títulos de los dos (2) borradores de sendos cachondos relatos, se interesó por el titulado Sirviendo noblemente mi propio chimbo, borrador de sólo tres (3) páginas, pero sumamente morboso, cachondo, guarro, y ciertamente bizarro, en el cual relataba parte de mis prácticas habituales de la selfsuck o autofellatio, desde que descubrí el placer de tal arte en mi pubertad, hasta irme haciendo un avezado y permanente practicante, narrando también cómo con algunos de mis amantes que comparten conmigo el excepcional privilegio de gozar de un chimbo de más de unos 18 cm. de largo, pueden como yo practicarse la autofellatio, de suerte que en no pocas veces nos hemos dado un buen merendón con nuestros propios chimbos en compañía, no sólo en pareja, sino también formando unos triangulares tríos, con lo cual nos calentamos mucho más, lo que contribuye a animar las prácticas más morbosas, guarras y cachondas que se nos ocurren en nuestra muy abierta y siempre sorprendente imaginación, ciertamente ilimitada por nuestra extrema lascivia, y nuestra insuperable sexoadicción. Tras leer el cachondo relato, y habiéndose frotado sus pezones mientras lo leía, Claudia me pidió que me chupara mi chimbo ante ella, tal cual lo relataba en el borrador que acababa de leer. Yo me vi inmediatamente excitado al verla frotarse sus prominentes, erectos y muy duros pezones, mientras fustigaba su coño abierto, estimulándose su considerable clítoris, y magreándose su buen par de medianas, macizas, levantadas y jugosas tetas, de modo que yo me encontraba con mi chimbo enhiesto y duro hasta el tope, por lo cual me terminé de desnudar, y la invité a seguirme hasta la sala de su casa, en la cual ella y yo nos sentamos en el sofá, no sin antes colocar bajo cada una de las patas delanteras de éste, un par de gruesos libros, a fin de facilitar el descenso de mi boca hacia mi chimbo, de modo que consiguiera chuparlo con toda mi capacidad, es decir, haciendo entrar en mi boca la mayor parte posible del tronco de mi chimbo. Entonces Claudia volvió a sorprenderme, al decirme que iría a su cuarto a por su cámara de vídeo, pues me dijo que así podría darse pleno gusto cuando yo no les visitara a su hermano y a ella, animando con mi morboso y cachondo vídeo, tanto sus frenéticas masturbaciones como sus ayuntamientos incestuosos y cuotidianos con su hermano Enrique. Cuando Claudia regresó con la videocámara, venía completamente desnuda, bamboleando sus bellas tetas, encontrándome mientras me masturbaba pausada y suavemente, exhibiendo cómo mi chimbo se encontraba enhiesto y tan duro como una barra de hierro, lo mismo que mis huevos, que estaban contraídos, duros, compactos y tan redondeados o esférico como una pelota de tenis; pero aun así, le pedí a Claudia que antes de chuparme el chimbo yo mismo, me magreara los huevos, me batiera el chimbo, y me lo chupara un rato, a fin de conseguir estar completamente excitado, y con el chimbo enhiesto y duro al tope mientras practicaba ante ella la selfsuck que quería presenciar de parte mía. En efecto Claudia complació mi creciente lascivia, pasando a magrearme con intensidad progresiva mis contraídos y compactos huevos, para luego menearme el chimbo, antes de pasar a chuparme el glande, y luego todo mi prominente y enhiesto mástil, el cual, en sólo unos instantes, sería exhibido ante sus ojos, mientras yo mismo lo serviría noblemente con mis ventosos labios, chupándome su dilatada y sensible cabezota, lamiéndola con mi prensil lengua, que pasaría furiosamente por sobre la parte inferior de mi glande, hasta el frenillo, y formaría círculos de lengüetazos alrededor de aquél, intentando incluso entrar con mi punzante lengua en su ojete. Entonces le anuncié a la cachonda, excitada y muy morbosa Claudia, que a la cuenta de tres (3) iniciaría el show que le ofrecería a ella de primera mano, en directo, y en exclusiva, solicitándole que contara con el segundero del reloj de pared colgado sobre el televisor, los segundos exactos durante los cuales permanecería lamiendo y chupando mi propio glande y buena parte de mi prominente, endurecido y enhiesto chimbo, y le pedí que por cada segundo transcurrido, pronunciara de viva voz las muy morbosas y cachondas palabras de “Selfsuck y Chimbo”, a fin de calentarme mientras yo me brindaba la felación que deseaba presenciar. Le pedí entonces que contara hasta tres (3), y cuando lo hizo, tomé mi chimbo con la mano izquierda, incliné mi cabeza hacia mi pubis, alcanzando con mi lengua la muy sensible parte inferior de mi glande, consiguiendo la fricción entre la punta de aquélla y ésta, llenándome de gusto, excitación y placer durante poco más de unos deliciosos 52 segundos, según me expresó Claudia tras suspender mi cachonda y morbosa autofelación. La sobreestimulación que yo mismo apliqué sobre mi chimbo consiguió que mi glande deviniera en un grifo abierto, de modo que pude sentir la inminente expulsión de borbotones de mi cristalino y líquido précum, el cual constituye una de las principales delicias de Claudia y de su hermano, al punto de acumular toda la cantidad que pueden, mezclándolo con el producido por Enrique, conservándolo en el refrigerador, el cual se frotan ambos en sus pezones para frotarlos; pero enseguida ella me sorprendió, al aproximar una copa pequeña, poniéndola bajo mi glande, para enseguida magrearme los huevos, cual si ordeñara las ubres de una vaca, consiguiendo que en la copa cayeran nueve (9) borbotones de su apreciado almíbar, para continuar exprimiendo mi chimbo desde la base de los huevos, hasta el glande, consiguiendo acumular en la copa siete (7) borbotones más; para nuevamente volver a magrearme los huevos, depositando en la copa otros cinco (5) borbotones de précum, tras lo cual volvió a exprimirme el chimbo, acumulando en la copa cuatro (4) borbotones más, dejando mi enhiesto mástil seco. Enseguida le indiqué a Claudia que volviera a contar hasta (3) para iniciar la nueva sesión de la muy cachonda faena sexual de selfsuck, durante la cual debería ella volver a contar los segundos durante los cuales presenciara cómo me chupaba toda la cabeza del chimbo, succionándola con toda la fuerza posible con mis ventosos labios. En efecto contó hasta tres (3), y enseguida volví a tomar fuertemente mi chimbo con mi mano izquierda, inclinándome hacia mi pubis para alcanzar con mis labios mi dilatado glande, y cuando lo alcancé, llevé éste fuertemente con mi mano izquierda hacia mis golosos labios, sorbiendo suavemente la cabezota de mi chimbo, para enseguida succionarla y chuparla con extrema fuerza, como si me follara mi propia boca, consiguiendo que en cada envión mi lengua recorriera mi glande, e intentara entrar en su dilatado ojete. Estuve un buen rato dándome un completo, morboso y guarro festín con mi glande, y cuando lo di por terminado, Claudia me informó que mi autofelación había durado un (1) minuto 56 segundos, es decir, casi los dos (2) minutos, por lo que había durado en tal práctica mucho más del promedio que suelo conseguir cuando lo hago yo solo, sin acompañantes ni ante la webcam que utilizo cuando me exhibo en el ciberespacio ante los cachondos y voyeristas usuarios de algún morboso portal. Dada la profunda y extensa estimulación de mi dilatado glande, había sorbido varios borbotones de mi cristalino y viscoso précum, el cual me encanta saborear, lo cual consigue calentarme y excitarme al tope, por lo que tras finalizar la sesión de selfsuck sobre mi glande, Claudia volvió a acercar la copa, exprimiéndome fuertemente el chimbo, consiguiendo acumular ni más ni menos que trece (13) borbotones de su muy deseado y apreciado néctar, tras lo cual me magreó, estrujó, comprimió y exprimió mis contraídos, compactos y duros huevos, a fin de que expulsara los últimos borbotones de précum, que en total fueron ocho (8), acumulando ya tanta cantidad, que la copa se encontraba llena por encima de la mitad. Una vez exprimido mi lúbrico paquete, le indiqué a Claudia que la siguiente sesión de mi cachonda faena autofelativa, sería la última y definitiva, pues consistiría en chuparme más de las dos (2) terceras partes de mi prominente, duro y enhiesto chimbo, es decir, unos milímetros más de los 7.6 cm., longitud por mí conocida, siendo ése mi tope, según mediciones que yo mismo, al igual que dos (2) chicos tan guapos y muy bien dotados como yo, llamados Francis y Alexis, solíamos hacernos mutuamente, cada vez que nos entregábamos a practicar unas muy intensas faenas de sexo desenfrenado, por compartir nuestra excepcional capacidad y la consiguiente afición al cachondo y muy morboso arte de la autofellatio, con la cual solíamos iniciar nuestros homosexuales ayuntamientos, para volver a chuparnos nuestros glandes y nuestros chimbos, justo antes de corrernos al culminar por lo alto en un morboso y cachondo 69. Los dos (2) chicos vergones y yo conformamos un trío al que llamamos el Club de los Armadillos, y antes de practicarnos la selfsuck, solemos animarnos viendo los mejores vídeos de chicos muy guapos y vergones que se chupen a tope sus enhiestos chimbos, lo mismo que imágenes porno con la misma práctica, mientras nos pajeamos a tope, con diferente intensidad, o nos entregamos a practicarnos los unos a los otros, una buena felación a los huevos y a los chimbos. Entre las cosas más guarras que los tres (3) practicamos durante nuestras cachondas sesiones de selfsuck, está la de competir para determinar quién de los dos (2) se mete una mayor porción de su propio chimbo en su boca, quién consigue llegar más abajo en el tronco de su chimbo con la punta de su lengua, quién pasa por más tiempo chupando fuertemente su glande de manera ininterrumpida, lo mismo que quién aguanta por más tiempo con su lengua, formando círculos alrededor de su glande de manera continua, y finalmente, una vez satisfechos con el festín de chimbo que los tres (3) le habíamos ofrecido a nuestro muy goloso paladar, determinar quién de nosotros acumulaba una mayor cantidad de leche en su boca al corrernos copiosamente en ella. Toda la faena autofelativa que los tres (3) nos practicamos, la dejamos registrada en fotos y vídeos, para después verlos y animar nuestras siguientes pajas o prácticas sexuales en soledad, en pareja o en trío, y también los compartimos en portales porno de la red. Volviendo con la autofelación que le estaba ofreciendo a Claudia, y que ella se encontraba filmando, le pedí pues que contara hasta tres (3), y que enseguida volviera a pronunciar la cachonda palabra chimbo por cada segundo transcurrido, hasta que me corriera en mi boca. Contó pues hasta tres (3), y enseguida descendí sobre mi chimbo, el cual tomé fuertemente con mi mano derecha para conseguir que entrara lo máximo posible en mi boca, y me entregué a procurar que mi chimbo entrara y saliera muy velozmente de aquélla cual si la follara, convirtiendo mis labios en poderosas ventosas que succionaban la parte superior de mi chimbo y mi dilatado glande, mientras oía, segundo a segundo, la muy cachonda palabra chimbo salir de los labios de Claudia. Dada mi entrenada capacidad para conseguir correrme sólo cuando ésa es mi voluntad, conseguí complacer a Claudia por unos muy buenos y cachondos minutos, registrando mi práctica de selfsuck con su cámara, con lo cual animaría en adelante tanto sus sesiones de masturbación ante el ordenador, viendo vídeos de su morboso y lascivo gusto, y leyendo relatos de incesto, y también supuse que con mi vídeo animaría también la práctica sexual cuotidiana con su hermano. Pasados pues los cinco (5) minutos, me corrí en mi boca como pocas veces lo he hecho, exhibiendo ante la cámara de Claudia toda la espesa y blanca leche acumulada, cual trofeo compartido, y dado que a ella le encanta el sabor de mi leche, de la cual dice que le resulta un tanto dulzón, la vertí en su golosa boca, saboreándola un buen rato, antes de tragársela plena de satisfacción y de gusto.

Dada la sobreestimulación que le había brindado a mi glande con mis labios y mi lengua, mi chimbo seguía enhiesto y completamente duro, por lo cual Claudia enseguida supuso que me complacería recibir una nueva chupada en los huevos, en mi glande y en mi chimbo, por lo que al momento puso la cámara de modo que filmara los nobles servicios que le iba a brindar inmediatamente a mi paquete. Entonces se arrodilló ante mí, y se entregó a lamer, besar y chupar cada uno de mis huevos, para luego ir ascendiendo por el tronco de mi chimbo con chupetones, besos y lametazos, para después lamer la parte inferior y muy sensible de mi glande, pasándola con fuerza contra sus voluptuosos labios, pasando luego su lasciva, rojiza y muy versátil lengua alrededor de la dilatada, brillante, húmeda, caliente, sobreestimulada y pringosa cabezota de mi chimbo, formando círculos, tras lo cual empezó a chupar mi glande con una fuerza que progresivamente fue aumentando, para instantes después ir engullendo todo mi prominente, enhiesto y endurecido chimbo, hasta conseguir alojarlo en su muy hospitalaria garganta, haciéndolo entrar y salir cual si la follara. Tras unos tres (3) minutos de la poderosa mamada recibida de Claudia, le pregunté si quería recibir ya mi leche, cuando de pronto escuchamos: “No Esteban, no lo hagas todavía”, era Enrique, quien había despertado, y ahora se quería sumar a la faena sexual conmigo y su hermana, quien al advertir la presencia de Enrique, desnudo y al tope erecto, expulsó de su garganta mi chimbo. Entonces Claudia apagó la videocámara, y le expresó a Enrique que no podía haber llegado en mejor momento, pues le tenía una estupenda sorpresa. Entonces conectó la videocámara al televisor, y enseguida reprodujo el cachondo vídeo que acaba de filmar ella misma. Tras iniciarse mi vídeo, aparecí batiendo mi enhiesto y endurecido chimbo, para gusto de Enrique, quien ya se había empalmado al encontrar a su hermana comiéndome el chimbo, de modo que empezó a masturbarse pausada y suavemente, excitándose al tope cuando en el vídeo apareció su hermana magreándome con intensidad progresiva mis contraídos y compactos huevos, para luego menearme el chimbo, antes de pasar a chuparme el glande, y luego todo mi prominente y enhiesto pito. A continuación se escuchó cómo Claudia contó hasta tres (3), y aparecí en el vídeo lamiendo la parte inferior de mi glande, mientras Claudia pronunciaba, segundo a segundo, la palabra chimbo, haciendo más morboso y cachondo el vídeo, y calentando a tope a Enrique. Entonces el muy morboso, cachondo e incestuoso hermano de Claudia se pudo dar todo el gusto con toda la faena de mi autofelación, que culminó con la entrega de mi abundante leche a la muy golosa boca de Claudia, todo lo cual llevó a la total calentura de Enrique, quien enseguida expresó su deseo de que inmediatamente Claudia filmara un segundo vídeo, pero ahora protagonizado por él y por mí, practicándonos unas buenas selfsucks, pues también él goza de un buen chimbo, de 21 cm. exactamente, es decir, 2 cm. menos que el mío, de modo que él y yo compartimos la capacidad de practicar tal arte, dándose él todo el gusto del mundo lamiendo, chupando y mamándose su prominente chimbo y su cabezota diariamente, y en algunas ocasiones varias veces al día, de modo que Claudia puede disfrutar permanentemente del show ofrecido por Enrique, apreciando con sus lascivos ojos cómo su cachondo y morboso hermano se complace intensamente con unos prolongados banquetes de su propio chimbo, con sus ventosos y carnosos labios, con su muy versátil lengua y con su propia boca, hasta correrse copiosamente dentro de ella, mostrándole a Claudia toda la leche acumulada, cual morboso trofeo para compartirlo con ella, depositándola directamente en su boca, quien antes de bebérsela, la saborea siempre por un buen rato, dándose todo el gusto posible, cual si catara un fino y exquisito almíbar, o un añejo y embriagador licor. Entonces Enrique me propuso que para excitarnos lo máximo posible, y para erectar y endurecer al tope nuestros prominentes chimbos, procediéramos a practicar un cachondo 69, invitándome a acostarme con él sobre la alfombra, solicitándole a Claudia que en adelante nos filmara con su cámara de vídeo. Nos entregamos pues a brindarnos el muy cachondo 69 por un par de minutos, comenzando ambos a besar, lamer y chupar los huevos del otro, para después chupar los glandes, y culminar mamando los chimbos, tras lo cual nos sentamos en el sofá, donde el muy morboso, cachondo e incestuoso Enrique, le pidió a su hermana que nos estimulara nuestros huevos y nuestros chimbos, tal cual había procedido conmigo antes de yo exhibirme ante ella practicando mi autofelación. Entonces Claudia le magreó un rato los huevos a su hermano, tras lo cual fue a por los míos, para después menearnos los (2) enhiestos, endurecidos, húmedos y brillantes chimbos a la vez, haciéndolo con cada una de sus manos, aumentando progresivamente la fuerza y la velocidad, consiguiendo que tanto Enrique como yo empezáramos a producir nuestro viscoso y cristalino précum, ante lo cual Claudia acercó la copa, escurriéndonos los huevos y los chimbos, para surtir el apreciado jugo para alguna cachonda, guarra y bizarra destinación, de suerte que mientras Enrique surtió un total de nueve (9) borbotones, yo surtí los siete (7). A continuación Claudia nos chupó a su hermano y a mí los dos (2) chimbos al mismo tiempo, haciéndolos entrar todo lo que pudo en su golosa y muy ávida boca, de modo que Enrique y yo pudimos percibir la excitante sensación de cómo nuestros glandes se frotaban lúbricamente entre sí. Tras poco más de un minuto y treinta (30) segundos de la simultánea felación que nos brindó Claudia a Enrique y a mí, ella dio por terminados sus nobles servicios, exhibiendo en el interior de su boca una buena cantidad de nuestro précum, saboreándolo con gran gusto, y procediendo nuevamente a escurrirnos los huevos y los chimbos sobre la copa, depositando en ella diez (10) borbotones de su hermano y también diez (10) de los míos, quedando la copa rebosante, tomando de ella un buen trago, el cual mantuvo en su boca por un buen rato, para después beberlo muy pausadamente, tras lo cual llevó la copa al refrigerador como acostumbran hacer ella y su hermano, para aplicárselo en sus pezones, en sus labios, y también para degustarlo. Al regresar con nosotros, Claudia nos preguntó si inmediatamente comenzaríamos a brindarnos un completo festín con nuestros chimbos, ante lo cual tanto Enrique como yo le respondimos con un rotundo sí, pues nos encontrábamos excitados, estimulados y calientes al tope, ante la muy deseada e inminente sesión de selfsuck, por la cual nuestros chimbos y nuestros dilatados y sobreestimulados glandes disfrutarían del placer de ser lamidos y chupados por nuestras golosas y versátiles lenguas, lo mismo que por nuestros ventosos y poderosos labios. Entonces le solicité a Claudia que procediera a contar hasta tres (3) como lo había hecho filmándome a mí, para segundo a segundo volver a pronunciar a viva voz las palabras “Selfsuck, Chimbo”. Así lo hizo, y a la cuenta de tres (3) Enrique y yo tomamos con fuerza nuestros chimbos, ambos utilizando la mano izquierda, a fin de llevarlos hasta nuestras bocas, al descender con ellas al encuentro de aquéllos, para pasar nuestras muy versátiles lenguas sobre la parte muy sensible e inferior de nuestros glandes. Enseguida Claudia comenzó a pronunciar las muy morbosas y cachondas palabras de “Selfsuck, Chimbo”, por cada segundo transcurrido, resultando que al final, yo pude conseguir pasar mi lengua durante un (1) minuto y 16 segundos, mientras Enrique pudo pasársela durante un (1) minuto y 33 segundos, de modo que el muy morboso, cachondo, incestuoso y bisexual hermano de Claudia, superó a su maestro, es decir, a mí, quien le había enseñado debidamente, cómo practicar la autofelación de forma cómoda, placenteray prolongada, explicándole también sobre cómo, para favorecer y facilitar el descenso hacia su chimbo, debía practicar ejercicios de flexiones para conseguir la muy conveniente elasticidad requerida para una buena e intensa práctica del selfsuck. Tras la muy exitosa e inicial práctica autofelativa, sobre todo por parte de Enrique, quien me había superado por 17 segundos lamiendo la parte inferior de su glande, le expresé que a continuación procederíamos a chuparnos las cabezotas de nuestros chimbos, aplicando nuestros labios con toda la fuerza posible de unas muy poderosas ventosas, de modo que enseguida le pedí a nuestra excepcional y privilegiada testigo y filmadora, que diera lugar al conteo de tres (3), tras lo cual Enrique y yo descendimos al tiempo, tras tomar fuertemente nuestros enhiesto y endurecidos chimbos, a fin de nuestros dilatados y muy sensibles glandes se acoplaran perfectamente con nuestros muy golosos labios, iniciando pues una buena sesión autofelativa, mientras escuchábamos a la cachonda, morbosa e incestuosa Claudia, pronunciar, segundo a segundo, las cachondas palabras de “Selfsuck, Chimbo”, segundo a segundo, contribuyendo a una mayor calentura por parte de su hermano y por parte mía. Tanto Enrique como yo nos entregamos a un completo festín de chimbo, como follando con nuestros glandes nuestros labios, los cuales sorbían aquéllos, aplicando también la lengua en sus dilatados y lúbricos ojetes. Del mismo modo, ambos tomábamos con fuerza nuestros glandes, pasándolos intensamente por entre nuestros labios formando círculos. Al final, aguanté lamiendo y chupando mi glande durante un (1) minuto 47 segundos, mientras Enrique me volvió a superar, pues consiguió lamerse y chuparse su glande durante dos (2) minutos 26 segundos. Enrique, al ver cómo me había superado en las dos (2) autofelaciones, se mostró muy complacido, tanto como sumamente agradecido respecto de las enseñanzas e instrucciones que yo le había ofrecido para conseguir la plena y prolongada excitación cuando practicara la selfsuck. Ahora sólo faltaba la prueba definitiva de chuparnos y mamarnos todo lo posible nuestros enhiestos y endurecidos chimbos hasta conseguir corrernos copiosamente en nuestras bocas, acumulando toda la leche posible, a fin de depositarla cada uno directamente en la muy ávida y golosa boca de Claudia, para darse todo el gusto del mundo, saboreándola un buen rato, para bebérsela lenta y pausadamente. Entonces le pedí a Claudia que contara una vez más hasta tres (3), tras lo cual Enrique y yo descendimos hasta engullir todo lo que más pudimos nuestros chimbos, mamándolos y chupándolos, aumentando progresivamente la fuerza, velocidad e intensidad, a fin de conseguir alcanzar el muy excitante y placentero estado de meseta que precede el orgasmo y la eyaculación, de modo que mientras más altos sean el nivel y la duración del estado de meseta, mayor será la intensidad del orgasmo, y mucho más potente la eyaculación, es decir, será muchísimo más copiosa, y los chorros de leche podrán ser lanzados hasta mucho más lejos. A Enrique, dado el sincero afecto que comencé a profesarle tanto a él como a su hermana al poco tiempo de comenzar a compartir nuestra intimidad sexual, le instruí debidamente sobre cómo conseguir unos altos y prolongados niveles de meseta, a fin de gozar con la excitación de tal estado, y de disfrutar los potentes orgasmos que ello aseguraba, de modo que pronto adquirió tal capacidad sexual, consiguiendo disfrutar de un altísimo nivel de meseta, permaneciendo en él hasta por más de siete (7) minutos, tras los cuales gozaba de unos poderosos y extremadamente intensos orgasmos, para culminar lanzando incontables y muy copiosos chorros de una muy blanca y espesa leche en la boca de Claudia, quien apenas podía contenerla, sintiéndose sumamente complacida, lo mismo que muy agradecida por la instrucción que yo le había ofrecido a su hermano, consiguiendo que ella y Enrique disfrutaran plenamente su morbosa e incestuosa intimidad sexual. Tras permanecer Enrique y yo durante poco más de tres (3) minutos y medio en el estado de meseta, ambos llegamos casi simultáneamente al orgasmo, eyaculando muy fuertemente, recibiendo en nuestras bocas unos incontables y cálidos chorros de leche, la cual exhibimos ante la videocámara y ante la morbosa Claudia, a quien enseguida surtimos en su boca con su anhelada y deseada lefa, degustándola golosamente por más de un (1) minuto, para luego tragársela muy pausadamente. Dado que la práctica de la selfsuck consigue estimular grandemente el chimbo, poco después de que Enrique y yo nos corriéramos, ya teníamos nuestros chimbos nuevamente enhiestos y duros al tope, mientras nuestros huevos también se encontraban contraídos, duros y compactos, de modo que Claudia, al percatarse de nuestra situación, nos invitó a ducharnos juntos, pues Enrique y yo nos encontrábamos cubiertos de sudor, saliva, semen y précum. En la ducha nos besamos los tres (3), y enseguida Claudia nos enjabonó a su hermano y a mí, deteniéndose en nuestros huevos y nuestros chimbos, para después enjuagarnos, y pasar a brindarle lametazos y chupetones a cada uno de nuestros cuatro (4) huevos, para luego meterse en su muy ávida y golosa boca cada uno de ellos, sirviéndolos con su versátil y cálida lengua, llenándonos a su hermano y a mí de un profundo gozo y una plena satisfacción, tas lo cual fue ascendiendo lenta y pausadamente con su lengua y sus labios por el tronco de nuestros chimbos, alternando con cada uno, para detenerse en la parte inferior y muy sensible de nuestros sobreexcitados glandes, pasando enseguida a colocar la punta de su lengua en nuestros abiertos y sensibles ojetes, formando luego círculos alrededor de nuestros glandes, lo cuales chupó en seguida con fruición, haciéndonos ver a Enrique y a mí multitud de galaxias, supernovas, estrellas, cometas y planetas, perdiendo ambos la noción del tiempo y del espacio, cual si pasáramos a otra dimensión. Entonces la morbosa, cachonda, caliente e incestuosa Claudia pasó a mamarnos los chimbos a su hermano y a mí, engulléndolos completamente, hasta alojarlos en lo profundo de su muy hospitalaria y entrenada garganta, alternando con uno y otro chimbo, realizando series de cinco (5) deliciosas mamadas a cada uno de nosotros.

Tras las inigualables mamadas que nos brindó Claudia a su hermano y a mí, nos pidió que pasáramos nuestros chimbos entre sus tetas, dándonos ambos un buen gusto, recibiendo unas buenas chupadas de nuestros glandes tras cada ascenso. Tras un par de minutos de tan cachonda práctica, Claudia nos pidió que cada uno de nosotros acopláramos el ojete de nuestros glandes en cada uno de sus puntiagudos, endurecidos y enhiestos pezones, lo cual nos llenó a los tres (3) de gusto. Tras terminar de ducharnos, Claudia nos expresó que ahora sería uno de nosotros quien la filmaría a ella, ante lo cual ambos le preguntamos sobre qué practicaría ante la cámara, respondiéndonos que se trataba de una muy cachonda y morbosa sorpresa. Nos dirigimos pues hacia la sala, sentándonos Enrique y yo en el sofá, mientras Claudia nos preguntó quién de nosotros se ofrecía a usar la videocámara, ofreciéndose inmediatamente Enrique, quien seguramente buscaba calentarse a tope por el morbo de ser él quien filmara a su hermana, dada la relación incestuosa entre ambos. Tanto Enrique como yo nos encontrábamos sumamente intrigados por conocer cuál sería la práctica morbosa y sexual que exhibiría Claudia ante la cámara, sobre todo por la lasciva y morbosa imaginación propia de ella. Le volvimos a preguntar entonces por qué cosa pretendía que fuera filmada, sorprendiéndonos sumamente al expresarnos cómo, al estar al tanto de las instrucciones que yo le había formulado a su hermano para conseguir practicar de la mejor manera el arte de la autofellatio, consistentes sobre todo en realizar inflexiones desde la cabeza hasta las rodillas, a fin de conseguir una suficiente elasticidad en su cuerpo, que le permitiera alcanzar con sus labios y su lengua buena parte de su chimbo. Entonces Claudia nos explicó cómo ella había supuesto que si practicaba ella tales ejercicios, podría también alcanzar con su lengua su coño y su clítoris, y con sus labios todo su coño, pudiendo entonces chupárselo, por lo cual se entregó de manera perseverante y disciplinada, día tras día, incluso mañana, tarde y noche, a practicar tales ejercicios, por lo que en menos de un mes consiguió pues alcanzar con su lengua su sensible clítoris, dándose por vez primera al placer de la autocunnilingus, y antes de las cinco (5) semanas ya pudo alcanzar con sus labios todo su coño, consiguiendo chupárselo con suma fuerza e intensidad, al punto de poder succionarlo con sus muy voluptuosos labios, devenidos en unas poderosas ventosas, llenándose de gozo y satisfacción, de modo que celebraba cómo había conseguido estar a la par de nosotros, gozando los (3) de la plena, excepcional y privilegiada capacidad de practicar el morboso y cachondo arte de brindarnos a nosotros mismos el sexo oral en nuestros propios genitales. La buena nueva expresada por Claudia nos calentó sobre manera su hermano y a mí, queriendo presenciar inmediatamente su práctica de la autocunnilingus. Entonces Claudia le pidió a su hermano que procediera enseguida a filmarla, comenzando a calentar su cuerpo con un buen magreo de tetas, seguido por la frotación de sus pezones, para luego pellizcárselos y estirárselos, y enseguida también lamérselos con su muy versátil lengua. Después se metió varios dedos en su depilado y abierto coño, terminando por frotarse y estirarse su sensible clítoris, ofreciéndome después sus tetas para que se las magreara y comiera, dejándome luego a disposición sus deliciosos pezones, los cuales froté, pellizqué, comprimí y estiré, para seguidamente lamerlos, chuparlos y morderlos. A continuación la morbosa y cachonda Claudia me ofreció su coño y su clítoris, con los cuales me di todo el gusto posible, ofreciéndole mis más nobles servicios con mis labios y mi lengua, chupándolos y lamiéndolos, dejándola bien caliente y a punto para que procediera a practicarse la autocunnilingus anunciada. Claudia nos pidió a su hermano y a mí, que tal cual ella nos había calentado y animado en nuestra faena autofelativa pronunciando una y otra vez las muy morbosas y cachondas palabras de Selfsuck y Chimbo, quería que ahora nosotros acompañáramos su autoestimulación pronunciando segundo a segundo las palabras “Chimba, Coño, Clítoris”. Entonces Claudia se acostó en la alfombra frente al sofá en que nos encontrábamos Enrique y yo mientras él filmaba, procediendo ella a extender sus piernas hacia los lados con total elasticidad, exhibiendo su abierto y depilado coño, y enseguida me pidió contar hasta tres (3), y tan pronto lo hice, dobló su cuerpo asombrosamente, alcanzando con su lengua su bello y sonrosado clítoris, al cual le dedicó cerca de dos (2) minutos y medio. Enrique se encontraba en extremo caliente al ver y filmar a su incestuosa hermana gozando con la aplicación de su lengua sobre su propio clítoris, mientras yo también disfrutaba ante el show de Claudia, brindándome una buena y pausada paja, pues todavía nos faltaba presenciar cómo ella aplicaría su lengua en su coño, para finalizar chupándoselo con sus ventosos, voluptuosos y carnosos labios rojos, que tan nobles servicios nos han prestado a Enrique y a mí, llenándonos de gusto. Entonces Claudia me pidió volver a contar hasta (tres), y tan pronto lo hice, volvió a llevar su boca hasta su abierto coño, lamiéndose sus labios con su versátil lengua, mientras Enrique y yo la complacíamos pronunciando a cada segundo las morbosas palabras “Chimba, Coño, Clítoris”, para mayor calentura de la cachonda Claudia, quien estuvo dándose gusto en sus húmedos y cálidos labios durante tres (3) minutos 22 segundos, terminando exhausta, más no satisfecha, por lo que tuvo que descansar un momento, pero aprovechando la filmación por parte de su hermano, se entregó a estimular sus pezones en todas las formas posibles, a magrearse y estrujarse sus apetecibles tetas, para seguidamente comerse el enhiesto y al tope endurecido chimbo de su hermano, y culminar comiéndose mis huevos y mi chimbo, tras lo cual nos expresó que enseguida culminaría su morbosa práctica de autocunnilingus.

Interregno 10. Dejo nuevamente constancia de un interregno. Siendo las 5:56 P. M. de hoy 11 de octubre de 2018, ingerí cuatro (4) píldoras de sildenafil, uno de los nombres del viagra, con la intención de erectar y endurecer mi chimbo al tope, a fin de estar bien caliente mientras escribo este morboso, cachondo y bizarro relato, escritura que alterno leyendo relatos de sexo filial entre hermanos y hermanas del mismo o de diferente sexo, y viendo vídeos porno de mis temáticas, actores y actrices favoritos. Pero el principal motivo de la ingestión de las píldoras de sildenafil, consiste en que pretendo aplicarme en el chimbo la bomba de vacío para reponer la que se me había roto. Para usar la bomba de vacío debo estar completamente depilado, por lo que en el momento me encuentro alternando la depilación de todo mi vello púbico, el cual me estoy retirando a tirones, con las lecturas, la visión de los vídeos que he mencionado, y la escritura de este relato, disfrutando de pajearme a tope, alternando con toda la fuerza que con mi mano derecha, pero sobre todo con los dedos pulgar e índice, aplico sobre mi chimbo, justo en la parte que sigue debajo del glande, para después hacerlo muy pausada, suave y sutilmente, a fin de conseguir el inigualable, excitante y muy placentero estado de meseta. Dado que estoy muy entrenado para evitar el orgasmo y la eyaculación, el sildenafil me facilita mucho más impedir correrme, consiguiendo que mi chimbo esté totalmente enhiesto y duro al tope. La masturbación la alterno además con la práctica del arte del selfsuck, pasando mi lengua por mi glande, y además también acoplo el lúbrico ojete de éste con mi muy sensible pezón izquierdo, lo cual me resulta excitante y placentero. Tal es la calentura que me ha provocado la ingestión de las píldoras de sildenafil, que para erectar mi chimbo al ver vídeos porno, especialmente uno de Johnny Rapid, cuyo chimbo curvo y levantado me enloquece, me es suficiente con frotar mi sensible pezón izquierdo con un cepillo de dientes, previamente humedecido con mi cristalino y viscoso précum, de modo que disfruto al ver cómo mi chimbo se va levantando y endureciendo lentamente, cual si tuviera vida propia. Hacia las 3:00 A. M. de hoy 12 de octubre de 2018, estando acostado en mi cuarto, me he entregado a una buena faena masturbatoria, la cual estuve animando recordando cada acto de varios de los relatos eróticos de sexo entre hermanos y hermanas, lo mismo que cada acto de mis vídeos porno favoritos, mientras he conseguido retirar a tirones la casi totalidad de mi vello púbico, dejando mi pubis tan suave como la piel de una manzana, por lo cual, tras masturbarme un poco, he aplicado la bomba de vacío, bombeando su manguera a tope, dejando la bomba un buen rato sobre mi chimbo, para tras retirarla, volverme a masturbar con mi chimbo sumamente estimulado y dilatado. Dejo ahora constancia sobre cómo, a la fecha de hoy, jueves 25 de octubre de 2018, no sólo me vengo pajeando a tope con la sobreestimulante y muy excitante aplicación de la bomba de vacío, sino que llevo ya casi dos (2) semanas sin correrme, por mucho que me pajee a tope, eso sí, disfruto sentir cómo mi glande surte incontables borbotones de précum, parte del cual se queda dentro de la bomba de vacío, pues ésta estimula su producción y consigue extraerlo.

Volviendo con la narración de la cachonda y morbosa faena de autocunnilingus que Claudia se estaba practicando ante la vista de su hermano y mía, me pidió que contara hasta tres (3), tras lo cual dobló su cuerpo, alcanzando con su lengua el interior de su coño, para después chupárselo a tope con sus ventosos, voluptuosos, carnosos y rojos labios, succionando con toda la fuerza que le fue posible, mientras Enrique y yo pronunciábamos a viva voz, segundo a segundo, las palabras “Chimba, Coño, Clítoris”, contribuyendo a su plena calentura, excitación, satisfacción y placer, máxime si la faena de autocunnilingus se estaba exhibiendo ante mí, su maestro sexual, y ante su incestuoso hermano, quien filmaba a Claudia totalmente absorto, impresionado y excitado al tope, al punto de encontrarse plenamente erecto, y con sus huevos contraídos, compactos, duros, y redondos como una pelota de tenis. También yo me encontraba muy excitado, entregándome a una buena paja, oscilando entre la aplicación de mi mano derecha con mucha velocidad y fuerza, para luego pasar a una velocidad lenta, suave y pausada, ello con el fin de conseguir el nivel de meseta, ese estado de suma excitación que precede al orgasmo y la eyaculación. Ya pasados los increíbles tres (3) minutos y 45 segundos durante los cuales Claudia se estuvo chupando con fruición su abierto coño, para empezar a temblar con unos fuertes espasmos que anunciaban su inminente y poderoso orgasmo. Entonces me masturbé con toda la fuerza y velocidad que me fue posible, a fin de pasar a hacerlo muy pausada y suavemente cuando Claudia llegara a su orgasmo, consiguiendo pues regresar al muy excitante y placentero estado de meseta, de modo que Enrique, tras la culminación de la autocunnilingus por parte de su hermana, siguiera filmando mi cachonda paja, lo mismo que la mamada que sabía yo, me brindaría Claudia. Tan entrenada estaba Claudia en la consecución del placer, tanto el recibido por parte de otros, como el conseguido por ella misma, que su orgasmo se inició tras unos increíbles cuatro (4) minutos y 39 segundos, sin dejar de chuparse frenéticamente su coño, mientras se arqueaba, y temblaba entre espasmos, hasta finalizar tras llegar a los cinco (5) minutos 26 segundos, quedando exhausta, y sumamente complacida, mas no satisfecha. Tras descansar y reponerse por un par de minutos, cuando ya Enrique y yo pensábamos que había culminado el autoerótico y autoestimulante show por parte de Claudia, ella volvió a sorprendernos al pedirla a su hermano que reanudara la filmación, anunciando que enseguida seríamos testigos de cómo frotaría sus pezones con su propio clítoris, una muy morbosa, guarra y cachonda práctica sexual denominada en inglés como nipplefuck, análoga a la que yo suelo practicar acoplando mi pezón, sobre todo el muy sensible de la izquierda, con el ojete de mi glande, consiguiendo un exquisito placer y una muy intensa excitación en uno y otro, práctica que hasta ahora no he podido ver ni en imágenes ni en vídeos ni en dibujos xxx. Lo que Claudia se proponía practicar ante la videocámara sería justo denominar como selfnipplefuck, pues sería ella misma, con su propio pezón, quien frotaría su propio clítoris o sus propios labios del coño. Entonces tan pronto Enrique volvió a encender la videocámara, Claudia nos pidió contar hasta tres (3), y qué ahora, segundo tras segundo, pronunciáramos las palabras “Teta, Pezón, Coño, Clítoris”. Conté hasta tres (3), tras lo cual la muy morbosa, cachonda e incestuosa Claudia llevó su pezón izquierdo hasta su coño, frotándolo sobre sus labios, alternando con la frotación sobre su ya muy estimulado y dilatado clítoris, consiguiendo mantenerse en la doble estimulación durante tres (3) minutos 43 segundos, después de lo cual tomó aire, me pidió volver a contar hasta tres (3), y cuando lo hice, repitió la acción anterior, sólo que ahora fue el pezón derecho el que llevó hasta los labios de su coño y hasta su clítoris, alternando con uno y otro en la frotación y fricción de ambas zonas erógenas, disfrutándolo sobre manera, hasta conseguir mantener tan morbosa y muy cachonda práctica, hasta alcanzar un nuevo, segundo, y muy intenso orgasmo, el cual le sobrevino pasados los cuatro (4) minutos 56 segundos, quedando exhausta, rendida, fatigada y extendida sobre la alfombra como si se encontrara inerte. Entonces Enrique nos expresó que él también tenía una sorpresa para su hermana y para mí, diciéndonos que iría hasta su cuarto para traerla. Ya de vuelta, Enrique nos mostró ni más ni menos que una muy sofisticada bomba de vacío para el pene, que funcionaba a base de baterías, pues en su parte superior contaba como con unos labios de hule para estimular el glande hasta conseguir producir el orgasmo y la eyaculación, además, la sofisticada condición de la bomba de vacío, contaba con un accesorio vibratorio para ser puesto sobre los huevos a fin de estimularlos. Yo les expresé a Claudia y a Enrique, por mi experiencia, al haber tenido varias bombas de vacío desde hacía varios años, que tal artilugio era unisex, es decir, no sólo se podía usar sobre el chimbo, sino también sobre un bien depilado coño, de modo que le expresé a Claudia que lo podríamos compartir y disfrutar ella, su hermano y yo, lo cual fue motivo de celebración por parte del muy morboso, guarro e incestuoso Enrique, dichoso de compartir su juguete con su propia hermana, tanto como conmigo. Entonces Enrique expresó que como congratulación ante la faena de cunnilingus que nos acababa de brindar Claudia, fuera ella quien primero disfrutara en su muy estimulado coño, la aplicación de la bomba de vacío, lo cual animó grandemente a Claudia, quien pidió ser ahora filmada por mí, pues quería morrease con su hermano, y lamerle, chuparle, mamarle y comerle sus huevos y su chimbo, de tal modo que todo el sexo que practicara con él quedara registrado en el vídeo. Entonces Claudia nos propuso que para animar muy cachondamente la succión de su coño mediante la bomba de vacío, pronunciáramos los tres (3), segundo tras segundo, las morbosas y cachondas palabras de “Chimba, Coño, Clítoris”, anunciándonos, además, que pretendía mantener la bomba de vacío durante al menos cinco (5) minutos, hasta llegar a un nuevo orgasmo, y aplicada al tope por parte de su hermano, es decir, siendo bombeada por él, y a la máxima potencia, como para simular que él le estaba practicando sexo oral. Claudia contó entonces hasta tres (3) para que su hermano procediera a colocar la bomba transparente sobre su coño, comenzando a bombear segundo a segundo mientras los tres (3) pronunciábamos las mágicas y cachondas palabras con que Claudia animó la succión de su ya sobreestimulado y dilatado coño.

Formulo aquí un muy pertinente, morboso y cachondo paréntesis, para registrar cómo, mientras escribo esta parte del relato sobre mi experiencia sexual con los incestuosos hermanos de Claudia y Enrique, y específicamente sobre el disfrute de la bomba de vacío que nos compartió éste, me encuentro bajo los poderosos efectos de una doble dosis de sildenafil, que he ingerido con la muy morbosa y cachonda finalidad de animar mis muy frenéticas pajas mientras leo relatos de sexo filial, mientras veo vídeos de chicos y chicas, y con el fin, a su vez, de animar la escritura del presente, morboso y cachondo relato erótico y sexual, llegando al extremo, además, de encontrarme ahora mismo, alternando con la aplicación en mi chimbo, de mi bomba de vacío, que tras un par de aplicaciones, consiguió dilatar al tope mi glande, lo mismo que su ojete. Entre los muy morbosos y guarros vídeos que me encuentro disfrutando, se encuentran algunos protagonizados por Steven Prior, un chico que luce tan guapo como un tanto malevo, cual viril machote, quien goza de un chimbo enorme y grueso, exactamente de 30 cm. de largo. Mientras consigo la máxima succión de mi chimbo por la aplicación de la bomba, siento cómo expulso mi cristalino y viscoso précum, el cual deja sus rastros dentro de la bomba, tras retirar de ella mi sobreexcitado chimbo. Gracias a la permanente aplicación de la bomba de vacío que adquirí hace una semana para reponer la que se me rompió hace más de cinco (5) años, mantengo mi chimbo lo suficientemente estimulado para facilitarme las varias pajas que a diario me brindo, a tal punto, que durante todo el día siento algo así como espasmos en mi chimbo, los cuales me resultan muy cachondos. Además, acabo de enviar a una página de relatos eróticos, uno de mis escritos sobre autofelación o selfsuck, bajo la categoría temática de autosatisfacción, titulado CRÓNICA DE MI AUTOFELACIÓN O SELFSUCK. Los nobles servicios a mi propio chimbo, que espero sea publicado, y masivamente leído por los morbosos y cachondos visitantes, que ojalá dejen unos buenos y morbosos comentarios y opiniones, lo mismo que algunas ideas para seguir escribiendo relatos tan cachondos como el de las presentes líneas, que no veo la hora de terminar, sin poder conseguirlo ante las mil ideas que se me ocurren día tras día, aunque me he propuesto, como límite, inicialmente, finalizar el relato cuando ajuste las 80.000 palabras, pero dado que muy pronto llegué a tal cifra numérica de palabras, he subido el límite de éstas a las 100.000, llegando hasta este preciso instante, a la cantidad de las 87.818 (debo aclarar que este texto no lo escribo de manera recta y hacia abajo, sino yendo y viniendo de arriba abajo, y de abajo hacia arriba, según los elementos cachondos que se me van ocurriendo para introducirlos en cada una de las narraciones del presente relato), de modo que me restan todavía más de 12.000 palabras, con las cuales espero incorporar a este relato tan morboso como multitemático, unos cuatro (4) o cinco (5) temas más. La excitante y muy placentera aplicación de la bomba de vacío en mi chimbo, la alterno aplicando la manguera de ésta en mi muy sensible pezón izquierdo, el cual también consigo lamer con mi lengua. También estimulo mi pezón izquierdo comprimiéndolo con pinzas, y además lo penetro perpendicularmente, con un pequeño resorte, el cual estiro, y sobre el cual paso un cepillo de dientes bañado en mi précum. Por si fuera poco, también alterno con lametazos a mi glande, mientras con mi lengua también intento entrar en su dilatado ojete, pasándome el glande, además, muy fuerte y velozmente por mis ventosos labios, succionándolo con toda la fuerza que puedo.

Enrique llegó a bombear hasta veinte (20) veces, llegando pues al tope, volviendo a bombear cada diez (10) o quince (15) segundos, para compensar la inevitable entrada de aire, alcanzando entonces, una y otra vez, el tope máximo de succión, mientras Claudia, ya transcurrida la mitad del tiempo de meta, se mostraba sumamente complacida, estimulada, excitada, dichosa y llena de gozo, pudiendo los tres (3) apreciar cómo su coño lucía extremadamente dilatado tras la transparente bomba de vacío, incluido su prominente clítoris, que lucía cual pequeño glande sobre su coño.

Interregno 11. Introduzco aquí un interregno más, para dejar constancia sobre cómo, mientras escribo estas morbosas y cachondas líneas, me encuentro con la bomba de vacío aplicada sobre mi chimbo, consiguiendo que se encuentre en extremo enhiesto, duro y dilatado al tope, alternando con la vista de un muy morboso y guarro vídeo protagonizado por tres (3) chicos vergones, dos (2) de los cuales se encuentran sentados a lado y lado del más vergón, llamado Steven Prior, nacido en el Reino Unido, quien exhibe uno de los chimbos más gruesos y prominentes que he encontrado navegando por el pornoceberespacio, que según la información personal sobre él conseguida, mide treinta (30) cm. de largo, chimbo que además, para mi muy lascivo gusto, es curvo y levantado, además de coronado por un glande prominente y obscuro. En el momento el prominente chimbo de Prior se ha convertido en una tremenda obsesión, por lo que le vengo dedicando mis más frenéticas puñetas, viendo sus cachondos y morbosos vídeos, tanto masturbándose, como recibiendo sexo oral, con otros dos chicos tan vergones como él. En algunos vídeos que he visto, su prominente y enhiesto chimbo me resulta parecido a la trompa de un elefante. Dado que me encantan los prepucios, tanto si puedo ver los glandes cubiertos por ellos ya en estado fláccido, ya en estado de erección, me gustaría mucho ver el prominente glande de Prior cubierto por su prepucio, tanto si su chimbo se encuentra fláccido como si se encuentra erecto. Los muy guapos actores porno que en algunos de sus morbosos y muy cachondos vídeos exhiben sus chimbos con sus glandes cubiertos por sus prepucios, son los siguientes: Vadim Farrell, Kris Evans, Adam Archuleta y Dolph Lambert, todos ellos de la firma Belami.

Interregno 12. Formulo aquí un interregno, para hacer constar cómo hace unos 15 minutos, siendo las 3:50 P. M. del día 5 de octubre de 2018, ingerí una doble dosis de viagra para animar la escritura de este cachondo, incestuoso, morboso y bizarro relato, lo mismo que para animar mis pajas leyendo relatos eróticos de incesto, y viendo vídeos de mi gusto. Justo en este instante me encuentro caliente, cachondo y excitado al tope, de suerte que mi chimbo ya está completamente enhiesto y duro, y lo primero que he hecho para iniciar mis pajas, es ver un cachondo y morboso vídeo protagonizados por dos (2) de mis actores porno favoritos, vinculados con el portal de Belami; se trata de André Boleyn y Kevin Warhol. El vídeo se inicia con Kevin chupando el chimbo de André, cuyo pito está entre mis primeros favoritos por cuanto su glande parece como labrado por su parte inferior, cual si tuviera una profunda hendidura, la cual me calienta, excita y estimula al tope, por lo cual ha inspirado y animado no pocas de mis habituales y cuotidianas pajas, con orgasmos muy intensos y muy copiosas corridas. En cuanto a Kevin, también su chimbo está entre mis favoritos, calificándolo con la máxima puntuación de un muy merecido diez (10), pues aunque su chimbo no es muy prominente, es curvo y levantado tal cual prefiero los chimbos. Pero lo que más destaca a Kevin Warhol como actor porno, es la forma como practica las felaciones, de modo que el sexo oral que le suele brindar a los huevos y chimbos que noblemente sirve con sus labios, su lengua y su boca, es desplegado de manera totalmente ávida, golosa y glotona, haciéndolo con absoluta devoción, absoluto fervor, y total entrega, lo mismo que con variada intensidad y desde diferentes ángulos. Tras unos minutos de complacer mi lasciva vista viendo el vídeo entre Boleyn y Warhol, me di a la lectura de un cachondo e incestuoso relato titulado Mi hermano la tiene como un caballo. Mientras me masturbo a tope viendo vídeos porno protagonizados por mis actores y actrices favoritos, incluyendo algunos vídeos muy guarros y morbosos de jóvenes y guapos chicos practicando la autofellatio o selfsuck, y leyendo relatos eróticos sobre sexo entre hermanos y hermanas, tanto hetero, como homosexuales y lésbicos, voy acumulando en una copa los muy considerables borbotones del cristalino y viscoso précum producido por mis huevos, el cual utilizo para pringar el cepillo de dientes con que froto mi muy sensible pezón izquierdo para acompañar mis muy intensas y frenéticas pajas. También consigo excitar mi pezón izquierdo lamiéndolo con mi lengua, lo cual me resulta muy cachondo, al paso que lo retuerzo, comprimo y estiro, a fin de endurecerlo, erectarlo y pronunciarlo, para posteriormente acoplarlo con el ojete lúbrico de mi glande, pasándolo fuerte y velozmente sobre aquél, como si fuera follado por el pezón. Otro de los estímulos que aplico sobre mi pezón izquierdo, consiste en ponerle una pinza, la cual lo comprime fuertemente, y que jalo y retuerzo para mayor efecto sobre el pezón. Finalmente, uno más de los estímulos al que someto mi pezón izquierdo, consiste en penetrarlo desde el centro, hacia abajo, y de manera perpendicular con un pequeño resorte, el cual voy haciendo girar hasta que entre suficientemente en el pezón, para después jalarlo, consiguiendo una suma excitación y un pleno placer.

También me han obligado a vestirme completamente con prendas femeninas, y a maquillarme como una sucia furcia, poniéndome nombres como Isabella, Francesca, Eugenia o Justine, estos últimos tomados de las muy morbosas novelas de sexo escritas por el Marqués de Sade. Otra de las guarrerías por las que me han hecho pasar mis jóvenes y muy pervertidos amantes, tanto chicos como chicas, ha consistido en introducirme en mi ojete vibradores de baterías tan sofisticados, que funcionan a control remoto, obligándome a salir con tan extremo estímulo a la calle, y sin llevar prenda interior alguna puesta, instándome a abordar junto a mi dueño de turno, los buses, el metro y los taxis, y haciéndome sentar en lugares públicos como parques, lo mismo que a entrar en lugares públicos como cines (incluidos los que proyectan porno), cafés, y hasta en bibliotecas, en las cuales me obligan a leer libros eróticos como los del Marqués de Sade, y dado que los vibradores funcionan a control remoto, con el cual se puede graduar la intensidad del efecto vibratorio, me vuelven loco con la graduación que van aplicándome, haciéndola pasar muy lenta y pausadamente del nivel más bajo, al más alto, hasta llegar a conseguir que me corra muy copiosamente, directamente en mis pantalones, pues como les dije, me obligan a salir de casa sin prendas interiores.

Por otro lado, dada mi tremenda sexoadicción, cuando no estoy follando, me la paso masturbándome, y hasta practicando la muy morbosa, cachonda, y en extremo bizarra práctica de la autofellatio (en el idioma Latín), autofelación (en el idioma Castellano) o selfsuck (en el idioma Inglés), es decir, lamiendo y chupando mi propio glande y buena parte de mi propio y prominente chimbo, práctica que tengo el excepcional privilegio de poder llevar a cabo, gracias a mi pronunciado chimbo, y por mi plena flexibilidad. También me gusta acoplar el ojete de mi glande con mi pezón izquierdo, para lo cual consigo estirarlo hasta llegar a pronunciarlo y endurecerlo, a fin de que se acople lo máximo posible al entrar en mi ojete. Sólo me masturbo leyendo relatos de sexo incestuoso, o escribiéndolos, como lo estoy haciendo al escribir el presente relato, que es el más extenso, cachondo, morboso y bizarro que me he propuesto escribir, alternando con la visita de vídeos porno de sexo entre chicos jóvenes de género masculino, entre chicos y chicas también jóvenes, o entre chicas lesbianas, en todos los casos, sólo si ellos y ellas son lo suficientemente guapos y de raza blanca. Muchas veces me masturbo pronunciando las palabras chimbo, verga, polla, pija, falo, pito, miembro y pene, en el orden que me resultan favoritas tales expresiones, es decir, mis palabras favoritas para referirme al miembro viril, son chimbo, seguido de verga, etc., tal cual las acabo de expresar. En cuanto a la expresión falo, ésta también me resulta de lo más cachonda y morbosa, por lo que he llegado a hacerme llamar Maurizio Falonio, y además he imaginado una tierra paradisíaca y exuberante, llamada Falonia, formada por un archipiélago de cuatro (4) islas principales, llamadas Glandía, Clitoria, Pezonia y Tetania, que en conjunto cuentan con 32 km. cuadrados, ubicadas entre el Sureste del Océano Índico y Oceanía. Falonia está poblada por un total de 234 chicos (en total 218), chicas travestis (en total 12) y chicas hermafroditas (en total 4), todos ellos rubios, jóvenes, y dotados de unos chimbos prominentes, curvos y levantados, algunos de ellos sin circuncidar o con unos prepucios muy extensos, y en cuya base cuentan todos ellos con unos abultados huevos, al paso que las chicas travestis también gozan de unos coños enormes, presididos por unos clítoris tan pronunciados, que parecen glandes. Todos los superdotados habitantes de Falonia se entregan con total lujuria, morbo y lascivia, a una permanente práctica sexual desenfrenada y desaforada, de tal magnitud, que pasan hasta tres (3) días con sus noches sin dormir, follando una y otra vez, pues todos gozan del privilegio de ser multiorgásmicos. Para ser aceptados en tal País, los aspirantes deben tener al menos 18 años de edad, y no ser mayores de 35; además, deben acreditar que sus chimbos midan no menos de 18 cm. de largo, y que sean curvos y levantados. Los aspirantes mayores de 35 años pueden radicarse en alguna de las islas menores del Archipiélago de Falonia, específicamente en las islas de Lefania, Lacteania, Semenia, Precumia, Orgasmia, Climaxia, Coñalia o Vaginia, a las cuales pasan a radicarse también, los habitantes de las islas mayores cuando cumplen los 35 años de edad. Los un tanto cuantiosos recursos económicos que requiere el Archipiélago de Falonia como País Libre, Soberano e Independiente, son asegurados con el traspaso que los habitantes que en él se radican hacen de sus rentas, dineros, capitales y demás propiedades, lo mismo que mediante el turismo sexual, por el cual, quienes visitan el Archipiélago pueden disfrutar de algunas playas nudistas en las que pueden practicar todo el sexo libre que deseen, y pueden ver a los habitantes de Falonia mientras practican todo tipo de actos sexuales, a cuyas faenas, si acreditan las calidades de los habitantes de las islas mayores o de las menores, según el caso, pueden sumarse, previo pago de una cuantiosa suma de dinero, la cual les habilita para gozar de todos los placeres y privilegios cual si fueran habitantes. Una última forma de asegurar los recursos económicos para financiar las necesidades del Archipiélago, consiste en la venta de los vídeos que de las faenas de todo tipo son filmadas, tanto las de masturbaciones solitarias, como las de sexo en pareja, en tríos y en grupos orgiásticos, incluyendo las de sexo en que participa la práctica totalidad de los habitantes de Falonia. Las faenas sexuales de que disfrutan los cachondos amantes de Falonia, son presididas por un Director, quien establece, en cada ocasión, el tipo de prácticas sexuales que deben proceder a realizar todos los participantes, una vez conocidos y consultados los deseos, fantasías o preferencias sexuales de los habitantes de Falonia, ya sea en pareja, en tríos y cuartetos, o en grupos de cualquier cantidad de participantes, o entre todos los cachondos habitantes de Falonia en general, dando lugar a encuentros, acoplamientos sexuales y extremas orgías, definiendo las posiciones, el tiempo de los actos sexuales, y la forma de consumar cada encuentro sexual. Cuando los practicantes sexuales de Falonia van a eyacular, se dirigen a una piscina de tamaño suficiente para albergarlos a todos, de suerte que lanzan sus copiosos e interminables chorros de leche dentro de ella, consiguiendo surtirla lo suficiente para que después le añadan jugo de jengibre, algo de chile líquido, otro tanto de mentol, y una buena cantidad de fácula de maíz, de glicerina y de aceite de oliva, todo ello con el fin de que todos se embadurnen dentro de la piscina con la excitante substancia resultante, la cual es calentada gracias a un sistema de calefacción situado bajo la piscina. El viscoso y lúbrico líquido consigue volver a calentar y excitar a tope a todos los habitantes y participantes de la orgía que tiene lugar dentro de la piscina, en la cual todos follan y practican sexo oral y demás actos sexuales, tales como pasar los chicos y las chicas travestis y hermafroditas sus chimbos entre las tetas de tales chicas. Tras unos 45 minutos de frotación y fogueo sexual entre la espesa y viscosa substancia de la piscina, ésta es llenada con agua cálida sin vaciar la lúbrica mezcla inicialmente contenida, a efecto de que los amantes folladores puedan follar y practicar sexo oral sumergidos o nadando bajo el agua enriquecida. Pero no sólo la lefa producida por los huevos y surtida por los chimbos de los habitantes es acumulada en la piscina, sino que también el précum es en ella acumulado, para lo cual todos los habitantes de Falonia deben ir derramando su précum en vasos o copas mientras practican sexo, el cual es posteriormente vaciado en la piscina. Semanalmente los habitantes e Falonia, sin excepción, celebran competencias sexuales de diversa índole, siendo las principales, quién mantiene erecto su chimbo sin tocarlo por más tiempo, quién produce mayor cantidad de précum, quién lanza mayor número de chorros de leche, quién los lanza más lejos, quién se mete más adentro los chimbos en su boca y garganta, y quién los mantiene en su garganta por más tiempo. Otro tipo de competencias sexuales que tienen lugar semanalmente, consiste en practicar tiro al blanco, haciendo uso los participantes de sus propios chimbos, con los cuales apuntan a fin de impactar con sus chorros de leche en las bocas y labios de chicos y chicas, en las tetas y pezones de las chicas travestis y hermafroditas, y en los coños y clítoris de estas chicas hermafroditas. Según cada blanco donde impacte cada chorro de leche lanzado por los chimbos de los participantes, son asignados diversos puntajes; si el chorro entra en la boca, o impacta en algún pezón o en un clítoris, el puntaje asignado es de diez (10) puntos; si el impacto es en los labios, en las tetas o entra en el coño, el puntaje es de cinco (5) puntos. El premio para los tres (3) primeros ganadores consiste en que pueden ser complacidos en todas las apetencias sexuales que se les ocurran, para lo cual pueden incluso conseguir que hasta cinco (5) de los habitantes de Falonia, sean chicos, chicas travestis o chicas hermafroditas, se muden a vivir con ellos en sus cabañas por una semana entera, complaciéndoles en todo acto sexual que les apetezca, con la única condición de permitir que sus faenas sean filmadas o fotografiadas, lo mismo que transmitidas en vivo y en directo, por Internet, de manera encadenada con circuitos cerrados de televisión y portales de sexo virtual mediante la webcam, con el fin de aprovechar todos los recursos pornográficos posibles, produciendo suficiente material sexual audiovisual con el cual financiar la onerosa vida en el Archipiélago, pues los alimentos y otros productos de primera necesidad deben ser importados, y poder asegurar a sus muy cachondos y viciosos habitantes, el placer sin límites para el cual fue creado el pequeño pero paradisíaco Estado Insular de Falonia. Entre las más guarras, cachondas, morbosas y muy bizarras relaciones sexuales existentes en la vida del Archipiélago, se encuentran las de tres (3) hermanos todos ellos rubios, dos (2) de ellos gemelos, de 21 años de edad, de 1.82 m. de estatura, y portadores de unos chimbos privilegiados de 21 cm. de largo, y una hermana de 23 años, travesti, de origen masculino, de 1.84 m. de estatura, y quien goza del excepcional privilegio de ser portadora de un chimbo de 22 cm. de largo, es decir, un (1) cm. más largo que el de sus hermanos gemelos, y que gracias a que se empezó a hormonar antes de los 14 años, consiguió que sus tetas alcanzaran un tamaño mediano, las cuales resultan muy atractivas y deseables, sin necesidad de acudir a implantes, luciendo en cambio la belleza, la femeneidad, la delicadeza y la esbeltez propias de toda una modelo, a tal punto, que sólo cuando deja ver su más que abultado paquete, quienes le ven se dan cuenta del tremendo engaño, pues ella pasa por una muy guapa y atractiva chica, más sorprendente aun cuando libera su prominente chimbo, que ya erecto alcanza los impresionantes 22 cm. de largo. Los muy cachondos, morbosos, calientes, lascivos, bizarros, y por si fuera poco, incestuosos gemelos, cuando no están chupándose las pollas entre ellos, con su travestida hermana incluida, dado el privilegiado tamaño de sus prominentes chimbos, se la pasan dándose banquetes con sus propias vergas, lo cual hacen no menos de dos (2) veces al día, banquetes de los que también su travestida hermana disfruta, pues no es menos guarra y bizarra que sus hermanos gemelos. Los tres (3) hermanos, gemelos y hermana, suelen practicar el tiro al blanco, lanzándose chorros de su leche a sus bocas y pezones, consiguiendo hacerse muy diestros, a fin de participar con éxito en las morbosas y cachondas competencias de tiro al blanco, celebradas semanalmente, consiguiendo los gemelos y su hermana travesti, resultar ganadores hasta por cinco (5) veces consecutivas, llevándose los tres (3) hermanos los tres (3) primeros lugares, incluso empatando en alguna posición dos (2) de los muy avezados y entrenados hermanos. Además, todos los muy cachondos, morbosos y bizarros habitantes de Falonia, participan, cada verano, en una competencia consistente en definir quién llega a introducir la mayor parte de su propio chimbo en su boca, es decir, autofelándose. Todos los habitantes de Falonia se animan a participar en esta mórbida y bizarra competencia, dado que todos están dotados de unos prominentes chimbos, que oscilan entre los 18 y los increíbles 27 cm., por lo cual todos están en capacidad de competir y de darse un gusto extremo, saboreando y sirviéndose noblemente sus propios y muy prominentes chimbos, máxime si todos los habitantes de Falonia deben practicar deportes y ejercicios que incluyen los propios y necesarios para que sus cuerpos sean lo suficientemente flexibles y versátiles, a fin de que puedan darse gusto a sí mismos, chupándose y lamiéndose sus prominentes chimbos. Aparte de los habitantes que gozan de contar con unos chimbos de entre los 23 y 27 cm., también los gemelos y su cachonda hermana travesti, han conseguido, en varias de las competencias, el nada despreciable tercer lugar, llegando los cachondos y entrenados gemelos a meterse en sus bocas hasta los 20.7 cm. de sus chimbos, al paso que su hermana travesti consiguió meterse 21.3 cm. Tras la definición de los tres competidores que mayor longitud de sus chimbos consiguen meterse en su boca, se practica una segunda competencia, consistente en determinar quién rodea con su lengua, formando círculos, el glande de su chimbo, una mayor cantidad de veces durante un (1) minuto, y una vez definidos los tres (3) primeros lugares, se inicia una tercera competencia, consistente en definir quiénes succionan o chupan sus chimbos una mayor cantidad de veces, también durante un (1) minuto. Tras esta tercera competencia, se pasa a la cuarta y final competencia, mediante la cual se determina quiénes consiguen acumular una mayor cantidad de su propia leche en sus bocas. Una más de las muy exclusivas, morbosas y muy cachondas celebraciones festivas que tienen lugar en Falonia, es la del Halloween, el cual se celebra desde el 31 de octubre a las 18 horas, hasta la media noche del 2 de noviembre. Al igual que el Halloween, la fiesta es de disfraces, pero no se cubren los rostros, ni los brazos, ni las piernas, sino sólo los labios, las tetas y los pechos, las nalgas, los genitales y los pies. A efecto de disfrazar y cubrir tales partes de sus cuerpos, los participantes se las pintan, dibujan o lucen accesorios de todo tipo, como piercings, aretes, pendientes y argollas. Algunos de los participantes se ponen en sus bocas extensiones con forma de chimbos, huevos incluidos, luciéndolos fláccidos o erectos, así como de diferentes tamaños; las chicas travestis y hermafroditas se pintan a todo color la figura multicolor de penes en sus tetas, quedando en algunos casos, el ojete de los glandes justo sobre los pezones. Los chicos y las chicas travestis y hermafroditas por su parte, se ponen en su pubis uno (1) o dos (2) chimbos más, se pintan coloridamente sus prominentes chimbos, les ponen moños y pelucas, lo mismo que ojos y caritas a sus glandes, se ponen pesas en los huevos para que se vean en toda su magnitud, y en el caso de los chicos y de las chicas travestis, algunos se ponen coños en su pubis para parecer hermafroditas. Todas las faenas, encuentros sexuales en pareja, en grupos y orgiásticas, lo mismo que las competencias sexuales y las fiestas celebradas en Falonia, son filmadas y fotografiadas para vender tales filmaciones e imágenes como material pornográfico audiovisual, a fin de asegurar ingresos en divisas para el gobierno del Estado de Falonia. Hasta el sexo solitario de las pajas de todos los habitantes de Falonia son filmadas y fotografiadas con igual finalidad, y además, tanto dentro como fuera de las cabañas donde viven los habitantes de Falonia, deben éstos ir completamente desnudos, siendo filmados incluso mientras se duchan y mientras duermen. Por si fuera poco, las chicas travestis y hermafroditas deben cada 15 minutos, si están en casa, magrearse sus tetas y lamerse y chuparse sus pezones, en tanto los chicos, deben a su vez chuparse y lamerse sus chimbos ante las cámaras por al menos una hora y media, tras lo cual deben correrse en sus propias bocas, al menos antes de transcurridas las tres horas siguientes al comienzo de su faena de selfsuck.

En mi temprana adolescencia, empecé a nombrar leondro a mi ano, no sé el porqué, pero tal expresión me resulta de lo más cachonda. También suelo amenizar e incrementar el placer y la excitación de mis cuotidianas puñetas, usando una bombade vacío, la cual tiene el poder de succionar a tope los chimbos, tal cual lo consigo bombeando lo más que puedo, de suerte que mi chimbo se torna dilatado, sobreexcitado, y muy sensible. Cuando aplico la bomba de vacío sobre mi chimbo, lo alterno pues con puñetas y autofelaciones, surtiendo abundantemente mi cristalino y viscoso précum. Hace unos meses adquirí una muy sofisticada bomba de vacío, que por un lado cuenta con un vibrador de baterías que se pone sobre los testículos, y que en su interior cuenta con una especie de lengua que frota el glande mientras el chimbo está dentro de la bomba, succionado a tope por ésta, por lo que la combinación de sendos mecanismos es como una mamada normal, es decir, como si se tratara de una chupada del chimbo, acompañada de los servicios de la lengua, al paso que la estimulación vibratoria sobre los testículos produce un efecto similar a que te los estén acariciando o magreando mientras disfrutas una poderosa mamada del chimbo. Otra cosa que me gusta hacer, y que me resulta muy placentero, es tomar la manquera de la bomba de vacío, poniéndola sobre mis pezones, consiguiendo dilatarlos y agrandarlos, para seguidamente chupármelos, estimularlos y frotarlos con cuanta substancia o instrumentos me resulten placenteros. Una más de las muy bizarras prácticas con que he ambientado mis puñetas, consiste, ni más ni menos, en tomar hormigas de las que pican, para que lo hagan sobre mis pezones, lo que me ha llegado a excitar sobremanera, tanto, que me he propuesto hacerme picar por abejas o avispas, lo que seguramente me produciría un placer y una excitación al nivel del paroxismo. Sólo veo vídeos en los que los chicos se laman, besen, chupen y se coman sus huevos y sus chimbos, encantándome también verles besarse entrelazando sus lenguas con total lujuria, comiéndose sus bocas, y entrelazando sus lenguas con avidez y glotonería, lo mismo que lamiéndose y chupándose sus pezones. En cuanto a los vídeoshetero, sólo me gustan los protagonizados por chicas guapas y de buenas tetas, lamentando que sean muy escasos los vídeos porno de sexo entre chicas jóvenes y chicos también jóvenes, pues casi siempre sus parejas son hombres muy maduros y no muy guapos para mi gusto, aunque suelen estar muy bien dotados, luciendo unos chimbos considerablemente grandes y muy gruesos, por lo que concentro mi mirada en los enhiestos chimbos y los pronunciados glandes. En cuanto a los vídeos porno, tanto hetero, como homo, trans y bisexuales, sólo me atraen si se practican por un buen rato, las diferentes formas de felación, de tal modo que los huevos, el tronco de los chimbos y sus glandes, sean debida y noblemente servidos por los labios, las bocas y las lenguas de los chicos y chicas feladores, convirtiendo sus labios en poderosas ventosas, tanto como en sutiles plumas, ofreciéndoles besos, lametazos y chupetones a los huevos, glandes y chimbos que se les entregan, jalando con sus labios la bolsa de los huevos, practicando la felación con variados ritmos e intensidad, lo mismo que desde variados ángulos, alternado la aplicación de sus labios y sus lenguas, y permitiendo que el glande y todo el chimbo queden expuestos ante los ojos de los espectadores durante toda la correspondiente mamada, alternando los correspondientes besos y chupetones, con el paso de la lengua sobre los escrotos que contienen los huevos, sobre los troncos de los chimbos, alternando debidamente con el paso del tronco del chimbo entre los labios del felador, y pasando la lengua en círculos alrededor del glande, lo mismo que en su muy sensible parte inferior, en su frenillo, e intentando introducir la lengua en el ojete. De modo pues que quiero enfatizar que a fin de que los servicios orales a los chimbos, glandes y huevos sean Triple A, se debe comenzar por lamer, besar, chupar y jalar con los labios sutilmente con los dientes, la bolsa de los huevos, para seguidamente lamer, besar y chupar el tronco del chimbo, tras lo cual se puede proceder a pasar los labios por el tronco del chimbo de manera lateral, continuando con el paso de la lengua por sobre la muy sensible parte inferior del glande, deteniéndose en el frenillo, y de ser posible, intentando que la punta de la lengua penetre el ojete del glande, para proseguir lamiendo, besando y chupando todo el glande, pasando velozmente la lengua sobre él como aleteando, antes de proceder a engullir todo el chimbo, hasta ofrecerle la boca, el paladar y la garganta de una manera hospitalaria, como si el chimbo follara tales receptáculos, variando en velocidad e intensidad, hasta pasar a hacerlo muy veloz y frenéticamente. Me encanta ver cómo los labios rojos de los chicos y de las chicas, contrastan con el color rojizo, sonrosado, y sobre todo violáceo de los glandes al chuparlos. También encuentro sumamente morboso, lascivo, caliente y cachondo, ver cómo los chicos lamen, chupan y besan los huevos y los chimbos, mientras permanecen plenamente erectos, masturbándose incluso. Entre las prácticas felativas más cachondas y morbosas que he podido ver en el ciberespacio, se encuentra una consistente en levantar sobre el cuerpo a un chico boca abajo, de modo que resulte ubicado frente al genital paquete del chico cargador, para que el chico a quien sostiene, proceda a prestarle sus nobles servicios a los huevos y a su enhiesto y endurecido chimbo. Una práctica un tanto similar a la anterior, consiste en que un chico desnudo y erecto se levanta sosteniéndose de una barra, y estando pendiendo, recibe el sexo oral por parte de otro chico o de alguna chica. Una más, y también similar posición extremadamente cachondas y morbosa de sexo entre chicos, se encuentra una en la que un chico desnudo se sostiene de la parte superior de una reja u otra estructura, mientras su pareja sexual se lo folla mientras asciende y desciende sobre el chimbo que le empala. Otra práctica felativa muy cachonda, y que me calienta a tope, es que los mamadores y las mamadoras del chimbo pongan los glandes contra el interior de sus mejillas, de suerte que resulte visible que los chimbos están puestos contra aquéllas, consiguiendo expulsar los chimbos de sus bocas, como resortes, para volver a recibirlos, y nuevamente expulsarlos, haciéndolo una y otra vez, recibiendo además, de parte de los chicos unos golpes o palmadas fuertes o unos suaves y sutiles golpecillos en las mejillas, cuando en su interior están puestos los glandes. Una más de las cachondas y muy morbosas prácticas de sexo entre chicos que me gusta ver en internet, es que dos (2) chicos se entreguen a chupar el chimbo y el glande de un tercer chico a la vez, acercando sus labios besándose de modo que el glande quede de por medio, alternado con besos, lametazos y chupetones a lo largo del tronco del chimbo, lo mismo que sobre su glande. Me encanta ver cómo al retirar los chicos sus interiores, o al serles retirados por su compañero sexual, el chimbo, si está erecto, sale como disparado tras liberarse de la contención de la prenda que le mantenía cautivo. Y en el mismo sentido, me gusta y calienta a tope ver danzar los chimbos erectos ante la manipulación brindada por manos propias o ajenas, y más aún, si la danza es porque los chicos brincan desnudos, o se mecen hacia los lados; y si hay algo que me calienta a plenitud, es ver como un chico consigue mover su chimbo erecto sin manipulación alguna, como de manera automática y espasmódica, cual si el chimbo tuviera vida propia como un ser independiente y animado. Otra más de las cachondas acciones que me calientan fuertemente, es la que practican los chicos blandiendo sus enhiestos y endurecidos chimbos contra la cara, los labios, la lengua, y la boca del chico que les esté sirviendo noblemente aquéllos. También me gusta ver escenas de besos lujuriosos entre chicos y chicas, del mismo o de diferente sexo, y lo que más me gusta de las chicas, constituyendo algunos de mis principales fetiches, son unas buenas tetas, entre pequeñas y medianas, levantadas y macizas, coronadas por aréolas extensas y pezones pronunciados, encantándome y calentándome a tope, apreciar un buen magreo de tetas, lo mismo que una buena chupada y comida de éstas y de los pezones. También me calienta sobremanera ver pasar los chimbos entre las tetas de las chicas, de suerte que en cada ascenso de aquéllos, alcancen los labios de ellas, de modo que resulten chupados sus glandes. Otra de las prácticas sexuales de los vídeos porno que me gustan y calientan, son las de chicos o chicas masturbándose, tras estar completamente vestidos, retirando sus prendas de manera pausada, hasta quedar solamente con sus prendas interiores, sean sostenes o bóxers y calzoncillos, de modo que se aprecie el abultamiento de las tetas, de los coños, o el contenido paquete fálicotesticular, para seguidamente retirárselos lentamente, descubriendo las tetas, los huevos y los chimbos, ya sea fláccidos, semierectos o plenamente erectos, calentándome plenamente que los chicos y las chicas procedan a frotarse sus tetillas, y pezones, a sobarse sus pechos, a magrearse sus tetas y sus huevos, y a blandir sus chimbos, meciéndolos con su mano, cual si fueran resortes, o de goma, bamboleándolos libremente, consiguiendo mover los chimbos hacia los lados, cual si tuvieran vida propia. Me calienta también ver vídeos porno donde participen travestis blancas, guapas y bien dotadas, o verlas masturbándose, y también pude encontrar un cachondo vídeo de una chica hermafrodita, sumamente privilegiada por el Creador y por Natura, al contar con un buen coño, lo mismo que con un pronunciado chimbo, de suerte que en el vídeo aparece masturbándose su considerable y nada solitaria verga, pletórica de gusto y satisfacción. También veo buenos vídeos de chicos practicándose la autofelación, autofellatio o selfsuck, que como ya lo expresé, por fortuna, también yo practico, dado el tamaño de mi chimbo, y por la plena flexibilidad de mi cuerpo, de suerte que consigo alcanzar con mi lengua y mis labios, no sólo mi pronunciado glande, sino más de los dos tercios de mi enhiesto chimbo, el cual, antes de chuparlo y lamerlo con mi lengua, estimulo hasta ponerlo plenamente duro y levantado; y como un total sexoadicto que soy, no hay día que mis puñetas no resulten animadas y alternadas con un buen banquete de mi propio chimbo, consiguiendo estimularlo a tope, al punto de producir una muy abundante cantidad de précum, el cual voy sorbiendo, chupándome el glande, que cual grifo abierto, surte muy copiosamente mi goloso paladar, eso sí, procurando siempre el evitar llegar a correrme, lo cual reservo para ocasiones muy especiales, específicamente para mis encuentros sexuales con chicos o chicas, a quienes me encanta que reciban mi abundante leche en sus bocas, o en sus tetas y pechos. En el ciberespacio he encontrado más de una buena decena de vídeos de varios minutos con chicos que practican el cachondo arte de la selfsuck, dotados de unos chimbos lo suficientemente pronunciados como para alcanzarlos con sus golosos labios, sus cuasiprensiles lenguas, y sus muy hospitalarias, ávidas y ansiosas bocas. Los buenos vídeos de selfsuck los divido en dos (2) grupos, de un lado, aquellos en los que los chicos se inclinan llevando su boca, sus labios y su lengua hasta alcanzar sus glandes y sus chimbos, y de otro, aquellos en los que los chicos se acuestan hasta llevar sus piernas hacia sus cabezas, de modo que alcancen a llevar sus chimbos a sus bocas. Si las tomas son buenas, en ambas posiciones es posible apreciar cómo los chimbos y sus glandes entran en las bocas de los privilegiados selfsuckers, y cómo con sus labios, cual poderosas ventosas, chupan sus glandes como sorbiéndolos. Yo he practicado ambas posiciones, pero la segunda me resulta muy incómoda y fatigante, al punto de neutralizar toda excitación, y aunque he llegado a correrme en mi boca, ello sucede de manera altamente precoz y sin nada de excitación o placer, por lo cual ahora sólo practico la primera posición, que resultándome plenamente cómoda, me permite disfrutar los chupetones que le brindo a mi glande y a una tercera parte del tronco de mi enhiesto chimbo, alternando los chupetones con unas muy placenteras puñetas, que disfruto al tope, dada la sensibilidad que consigo producir en mi glande, gracias a mis nobles servicios, pues succiono mi glande con toda la fuerza que puedo, consiguiendo estimularlo de tal manera, que incremento la expulsión de mi delicioso y cristalino précum. Hasta ahora he encontrado entre quince (15) y veinte (20) vídeos de selfsuck muy cachondos, protagonizados por chicos muy guapos, cachondos, morbosos y bizarros, de entreunos dieciocho (18) y treinta (30) años de edad, en los cuales los chicos lamen sus glandes con sus lenguas, formando unos morbosos círculos con éstas alrededor de aquéllos, para luego pasar a chuparse tales cabezotas, a cuya práctica se entregan, con total glotonería, de modo que lo hacen sorbiéndose sus glandes, cual si sus labios fueran ventosas, concluyendo con unas buenas mamadas, que algunos chicos practican descendiendo con sus bocas y labios hacia sus erectos y libres chimbos, mientras otros lo hacen sujetando sus chimbos con una de sus manos, meneándoselos a medida que se los chupan, haciéndolo, en ambos casos, como si se follaran sus bocas y sus labios. En razón de que casi todos los vídeos de selfsuck que he podido encontrar en el pornociberespacio son de condición amateur, casi ninguno de ellos registra el nombre de sus versátiles y jóvenes practicantes y protagonistas, privilegiados por la Diosa Natura, para poder darse gusto lamiendo, chupando, mamando, y comiéndose sus propios chimbos, dándose unos auténticos festines con la propia carne de sus enhiestas vergas; de manera que tampoco he podido conocer los datos biográficos de los selfsuckers, tales como su nacionalidad o edad, ni tampoco el color de sus ojos, el color de su cabello, o su estatura precisa; ni mucho menos los datos sobre las dimensiones de sus atributos íntimos, es decir, la longitud exacta de sus chimbos, que en varios casos, según puedo apreciar en los vídeos de selfsucking, es superior a los 16 cm., llegando incluso a ser superior a los veinte (20) cm.; con lo que me gustan obsesivamente los chimbos, me resulta sumamente lamentable no poder conocer las dimensiones exactas de las pollas de los chicos selfsuckers, máxime considerando cuán jóvenes y guapos son muchos de ellos, a tal punto, que son de raza blanca, lo cual constituye, para mí, una condición sine qua non para despertar mi interés y atracción erótica y sexual por los chicos. De manera que lamentablemente, sólo dos (2) vídeos de selfsucking identifican el nombre de los selfsuckers: el primero de ellos es un vídeo protagonizado por un chico guapo, joven, y atractivo, de nombre Jeremiah Johnson; y el segundo es uno protagonizado por un chico un tanto más maduro, de unos 25 o 28 años de edad, alto, un tanto rubio, apuesto y atractivo, llamado Jessie Clinton, quien al inclinarse hacia su prominente y totalmente enhiesto chimbo, sólo consigue alcanzar el extremo de su glande con su lengua. En razón del lamentable desconocimiento de los datos biográficos de mis selfsuckers favoritos, he procedido a bautizarles con nombre y apellido, a fin de identificarlos específicamente, con efectos poderosos para mi lasciva mente. A continuación señalo los varios chicos selfsukers a quienes les he bautizado con nombres y apellidos morbosos y cachondos, reseñando sus características físicas, sus atributos íntimos, y la forma en que en los vídeos proceden a practicar la selfsuck: 1. El primero y más cachondo de los chicos selfsuckers, aunque en el vídeo porno no permite exhibir su rostro completo ante la cámara, estando acostado en su cama, luce una camiseta gris y unos jeans azules, para proceder a masturbar su prominente y erecto chimbo, coronado por un prominente y redondeado glande de tonalidad violeta, procede a lamer en círculos su glande con su versátil lengua, para luego chuparlo y succionarlo con fruición, aplicando sus poderosos y ventosos labios, de tal suerte, que capturando su glande con su boca, comprimiéndolo con sus labios, consigue hacer salir su glande a presión, de una manera sumamente excitante, mórbida y cachonda. A este chico selfsucker lo he llamado Dicker Selfsucking. 2. El segundo mejor vídeo de selfsuck que he disfrutado en el pornociberespacio durante varios años desde que lo encontré, es uno protagonizado por un chico de piel muy blanca y cabellera castaño clara, quien sentado en el interior de un baño, se encuentra desnudo, luciendo un delicioso, suculento, provocativo, exquisito, e irresistible chimbo curvo, levantado, y plenamente erecto, coronado por un glande redondeado y de coloración rojiza. El flexible y versátil chico se inclina doblando su vientre, hasta alcanzar su glande con su lengua, recorriendo aquél con ésta, formando círculos, para después chuparse su glande con sus poderosos labios, con tal fuerza, que consigue sorberlo con fruición. A este guapo y muy joven chico selfsucker lo he llamado Glandon Falonia. 3. El tercero de mis vídeos porno favoritos sobre la práctica del selfsuck, es protagonizado por un chico ya un tanto maduro, de entre los 25 y los 30 años de edad, bastante guapo, apuesto, y atractivo, quien luce una sombra de bigote ciertamente sexi. En el vídeo, el chico se encuentra completamente desnudo y acostado sobre su cama; entonces procede a iniciar una fuerte faena de selfsuck, mediante la práctica extrema de llevar sus piernas hasta la cabeza, y su pubis hacia su boca, consiguiendo chupar y mamarse su propio y erecto chimbo; de suerte que repite la cachonda y bizarra faena una vez más, hasta correrse copiosamente en su boca, lanzando chorros desde arriba de su chimbo, el cual lanza varios chorros potentes de blanca leche hacia abajo, quedando el chimbo en una posición perpendicular respecto de la inundada boca, la cual funge como un destino y un recipiente absolutamente hospitalarios ante el líquido y seminal huésped. A este chico selfsucker me he dado en llamarle Falonio Cock. 4. Mi cuarto vídeo porno favorito sobre selfsucking, es protagonizado por un guapo y jovencito chico de piel muy blanca, como pálida, y de cachetes colorados o rojizos. El muy morboso, cachondo, guarro, y bizarro chico selfsucker. A este jovencito chico selfsucker lo he llamado por el nombre de Fellator Suckerdick. 5. Mi quinto chico selfsucker favorito, es uno de apariencia latina pero de facciones blancas, el cual luce un estético chullu, es decir, el gorro que llevan en sus cabezas los amerindios de los pueblos quichuas, herederos del Imperio suramericano de los Incas, quienes habitan en las regiones frías de las altas montañas andinas, principalmente en el Perú. El chico se encuentra sentado y vestido con una camiseta de color blanco, pero exhibiendo un chimbo plenamente erecto, un tanto grueso, y un tanto curvo hacia la izquierda, el cual consigue lamer en su glande, formando círculos con su lengua, tras inclinarse llevando su boca hacia su pubis. A este chico selfucker le he llamado con el nombre de Donkey Suckerson. Interregno extraordinario: Inserto aquí el presente Interregno extraordinario para registrar de manera expresa, explícita y escrita, el hecho de cómo me encuentro animando las presentes líneas que en este morboso, lascivo y bizarro le dedico a los mejores vídeos que sobre la práctica autoestimulatoria de la selfsuck o autofellatio, he podido encontrar en el infinito universo del pornociberespacio, protagonizados todos ellos por muy jóvenes, guapos, atractivos y apuestos chicos, quienes se entregan al arte de la selfsuck con maestría y devoción, brindándole a su ávido y goloso paladar unos auténticos festines con su propio glande y con su propio chimbo, lamiéndolos, chupándolos, mamándolos, y comiéndoselos, en varios casos, hasta correrse en sus bocas, llenándolas con copiosos chorros de blanca y espesa leche. Pero para mayor animación de estas líneas dedicadas al contenido de mis vídeos porno sobre la práctica de la selfsuck o autofellatio, yo mismo, alterno esta escritura, y la vista de tales vídeos, y desde luego, entregándome yo mismo, a tan morbosa y bizarra práctica autoestimulativa, brindándome con devoción, unos suculentos y deliciosos festines con mi lúbrico glande y con buena parte del tronco de mi enhiesto, y hasta el tope, endurecido chimbo (Fin del Interregno extraordinario). 6. Mi sexto chico selfsucker favorito, es un jovencito que aparenta los 18 años de edad. En el estupendamente morboso, cachondo, guarro y muy bizarro vídeo de selfsucking, el joven chico se presenta sentado, totalmente desnudo, y con su chimbo, algo prominente y grueso, totalmente erecto y endurecido, exhibiendo su buen par de huevos contraídos, formando una perfecta esfera compacta y un tanto obscura, que contrasta con la tonalidad blanca de la piel del chico. Este joven, guapo, atractivo, y muy apuesto selfsucker inicia su mórbida exhibición, entregándose a una buena puñeta, mientras consigue hacer mover su enhiesto chimbo hacia arriba y hacia debajo de manera autónoma, sin la participación de sus manos, como si tuviera vida propia, mientras se magrea y masajea la bolsa compacta de sus huevos, bamboleando su enhiesto chimbo como catapultándolo al presionarlo con su mano, antes de liberar la energía acumulada, para un par de minutos después, inclinarse en su búsqueda, capturando con su ávida y golosa boca no sólo su glande, sino también buena parte del tronco de su enhiesto y endurecido chimbo, chupándolo y comiéndoselo con apetito y fruición, subiendo y bajando con sus labios y con su boca sobre su chimbo, como si se follara aquélla con éste. A este morboso, lascivo, guarro, cachondo, y bizarro chico, como buen selfsucker, me he dado en llamarle con el nombre de Foreskin Cockson. 7. Mi séptimo chico selfsuker favorito, es uno ya un tanto maduro, de entre los 25 y los 30 años de edad, algo guapo, apuesto y atractivo, como fornido, corpulento y un poco musculoso. Pero lo que más resalta en el físico de este exhibicionista, morboso, guarro y muy bizarro chico selfsucker, es lo que pende o se levanta entre sus piernas, ni más ni menos que un prominente chimbo de al menos veinte (20) cm. de largo, surcado por unas vistosas venas, y sumamente grueso. Este morboso y bizarro chico selfsucker, se exhibe sentado ante su cámara, luciendo un gorro de tonalidad grisazulada, completamente desnudo, y con su prominente chimbo plenamente erecto, entregándose a una poderosa puñeta, alternándola con unos chupetones brindados a su chimbo, y golpeando con éste su lengua, hasta correrse a cántaros, lanzando unos poderosos y copiosos chorros de blanca y espesa leche, que llegan hasta su rostro y su boca. A este chico selfsucker me he dado en llamarle por el nombre de Glandthony Dickson. Siguiendo con el cachondo y muy bizarro tema de los vídeos porno en los que se exhiben chicos selfsucker, en alguno de los vídeos hasta he podido ver cómo un chico llega a lamerse ni más ni menos que sus propios huevos; y no son pocos los vídeos donde la autofelación culmina en la propia eyaculación, recibiendo los jóvenes y muy cachondos, morbosos, guarros y bizarros selfsuckers, unos copiosos chorros de su propia leche en sus propias bocas, llegando no pocos de los chicos a exhibir la leche acumulada en sus ávidas bocas, cual trofeos de su bizarra práctica autofelativa. En cuanto a mi práctica autofelativa, yo siempre la realizo descendiendo con mi boca hasta mi chimbo, el cual sujeto con mi mano derecha, haciendo pasar mi glande por mis golosos labios, pasando mi lengua alrededor del mismo y por su muy sensible parte inferior, incluido el frenillo, e intentando entrar con ella en el ojete de mi suculento glande, alternando, obviamente, con una fuerte y poderosa succión de éste, todo lo cual consigue sobreestimular mi chimbo, para mayor gusto y excitación de las puñetas que animo con la autofelación, alternando ésta y mis poderosas y frenéticas pajas, con el estímulo de una bomba de vacío, la cual aplico sobre mi enhiesto y endurecido chimbo (para lo cual debo estar lo suficientemente depilado alrededor de la base del chimbo, o de lo contrario no conseguiría el efecto del vacío), dejándola por varios minutos, bombeando cada que entra algo de aire en la bomba, a fin de que la succión consiga mantenerse a tope, a tal punto, que consigo expulsar una considerable cantidad de mi cristalino y viscoso précum, con el cual impregno un cepillo de dientes cuya función consiste en frotar mi pezón izquierdo, que es el más sensible de los dos (2), con el fin de acompañar cada puñeta, pues con ello consigue una suma excitación en extremo placentera.

En general, no me excita ni me gusta ver escenas porno de sexo anal, salvo cuando los chicos o las chicas cabalgan sobre los chimbos de sus folladores, siempre que en el caso de los chicos, al cabalgar, se encuentren plenamente erectos, haciendo danzar cachondamente sus chimbos, y de ser posible, me gusta que los chicos consigan que sus huevos estén contraídos y compactos, formando una completamente esférica pelota, cual si contaran con un único testículo, tanto al cabalgar, como al ser felados. Me gusta igualmente ver cabalgar a las chicas sobre los chimbos al ser folladas, de suerte que se bamboleen sus tetas hacia arriba, hacia abajo y hacia los lados, danzando cachondamente para mi lasciva vista. También me gusta ver cómo los chicos toman sus largos chimbos golpeando la cara, la boca, la lengua o los labios de sus felativos amantes. Una más de las prácticas sexuales de sexo oral que me gusta ver en los vídeos porno, consiste en el cachondo y bizarro acto del gang bang, protagonizado por chicos y chicas que en el centro de un círculo de unos cuatro (4), cinco (5) o más hombres desnudos, muy bien dotados y plenamente erectos, proceden a lamer, besar, chupar y comerse los huevos y los chimbos que alrededor se les ofrecen. En el mismo sentido, me resulta también muy cachondo ver a un chico puesto de rodillas, sirviendo noblemente los paquetes de otros dos (2) chicos, alternando entre uno y otro, o chupando y comiéndose los dos (2) chimbos a la vez, de suerte que los dos (2) chicos se besan mientras les sirven noblemente sus huevos y sus chimbos. Otra de las prácticas sexuales entre chicos del mismo género que comencé a buscar en vídeos e imágenes en el ciberespacio, consiste en el muy bizarro y morboso acto del docking, que conocí gracias a mi amante Andrés, quien lo practica, y que al idioma castellano se traduce como acoplamiento, y que consiste en cubrir con el prepucio, el glande o parte del tronco de un segundo chimbo. Como Andrés goza de un prepucio de considerable extensión, él consigue practicarlo plenamente, llegando a cubrir con su prepucio, buena parte del tronco de los chimbos que a él se entregan, tal cual lo hizo con mi propio chimbo, capturando con su prepucio todo mi glande y una tercera parte del tronco de mi chimbo. Una práctica súper cachonda, morbosa y bizarra entre dos (2) chimbos, consiste en blandirlos el uno contra el otro, o en masturbar los dos (2) chimbos a la vez, de modo que se froten lateral o frontalmente. También me gusta ver vídeos e imágenes del género Hentai, Manga o Anime, especialmente protagonizados por muy guapas, voluptuosas, y jóvenes chicas, ya se trate de Mujeres Normales, o de Travestis y Hermafroditas, dotadas éstas tanto de unos grandes coños, como de unos chimbos enormes, que al igual que las Travestis, alcanzan como unos 50 cm. de largo, con los cuales follan a tope, disfrutando de que les sean noblemente servidos por sus amantes, o que se chupan ellas mismas, pasándolos también entre sus propias tetas, o entre las tetas de otras chicas, ya sean Chicas Normales, Hermafroditas o Travestis, luciendo estas Chicas Virtuales y Animadas, unas tetas de tamaño enorme, tanto como sus prolongados y puntiagudos pezones. Estas Chicas Travestis o Hermafroditas, llegan a correrse de manera impresionante, lanzando unos muy inmensos chorros de blanca y espesa leche, en muchos casos surrealistamente luminosos. A algunos de los chimbos y glandes de estas exquisitas y cachondas chicas Hermafroditas y Travestis, que aunque sólo son dibujos o diseños gráficos, les busco parecido con los chimbos y glandes de mis actores porno favoritos, o con los chimbos que he podido lamer, chupar, besar, mamar y comerme, pues he podido disfrutar de varias decenas de chimbos, y aunque mis favoritos son los que superen al menos los 16 cm, de largo, y que sean curvos pero levantados, también he gozado con chimbos un poco menores en tamaño, algo delgados, lo mismo que curvos hacia abajo. Entre algunas otras prácticas de masturbación que he podido apreciar en el ciberespacio, se encuentran las de chicos que se exhiben practicando el muy morboso y bizarro acto del sounding, consistente en introducir por el meato, es decir, por el ojete del glande, algún alargado y delgado instrumento, a manera de vibrador o consolador a escala, generalmente metálico o de cristal, o en la introducción, incluso, de los propios dedos, como follándose el glande. Yo mismo, cuando tengo el chimbo enhiesto y duro al tope, y el ojete del glande rezumando mi delicioso, cristalino y lúbrico précum, me he introducido un termómetro, que por ser de cristal, resulta sumamente placentero, excitando a tope el muy sensible interior de mi glande. Una más de las escenas súper cachondas que he podido ver en vídeos porno de chicos en internet, consiste en masturbarse hasta llegar a correrse, retirando instantes antes la mano del chimbo, surtiendo la muy copiosa leche de manera libre, autónoma y automática. También he podido apreciar vídeos de chicos que estimulan sus huevos y sus chimbos aplicándose electricidad, hasta conseguir correrse a cántaros bajo el electrizante efecto, cual si su glande deviniera en un grifo abierto. Esta electrizante práctica me imagino que debe ser muy placentera y excitante, pues yo mismo me vengo aplicando la energía eléctrica del cable telefónico en mis pezones y en mi glande, lo cual me sobreestimula al tope, poniéndome en alerta y pleno de ánimo. Finalmente, también he visto imágenes y vídeos de escenas de sexo con hombres o travestis que gozan del ficticio, pero aparentemente muy real privilegio de contar con dos (2) enormes chimbos, entregándose a la práctica del sexo en diversas y cachondas formas. Unas líneas arriba expresé cómo las tetas, las aréolas y los pezones, constituyen algunos de mis principales fetiches, pues bien, entre otros de mis numerosos fetiches preferidos, están los huevos y sus escrotos; los glandes y los prepucios; lo mismo que sus ojetes y sus frenillos; además de los vellos púbicos, especialmente los claros, y sobre todo, los que son rubios como los míos. Cuando los vídeos porno protagonizados por chicos muestran los chimbos mediante tomas cercanas, no paro en detener mi lasciva vista en los huevos de los chicos, en los chimbos y sus glandes, lo mismo que en sus prepucios, frenillos y ojetes, y en particular, también en las venas que recorren los troncos de los chimbos. Vale la pena relatar cómo entre los chimbos favoritos que he podido encontrar en el pornociberespacio, se encuentra el de un guapo y jovencito chico llamado Fabien Jacq, quien goza de un suculento chimbo que es absolutamente curvo y levantado, como en 90°, y surcado por unas gruesas venas que lo adornan y decoran para mayor morbo, deseo y calentura. Aunque los huevos, los chimbos y los pubis de chicos y chicas lucen provocativos al estar depilados, me gusta ver los coños, y por sobre todo, los paquetes de los chicos, luciendo el vello púbico, especialmente, como acabo de expresar, si es claro o rubio como el mío, que casi siempre mantengo medianamente largo. Me encantan los glandes prominentes y alargados, ya sean rojizos, sonrosados, y especialmente violáceos. También me calientan a tope los chimbos no circuncidados, o que son exhibidos por los chicos sin contraer el prepucio, ya se encuentren plenamente erectos, o en estado fláccido. Me encanta y calienta a tope, ver los chimbos y sus glandes lucir brillantes por efecto de estar cubiertos por el cristalino y viscoso précum que escurre desde sus ojetes. Me fascinan los huevos grandes, cuando lucen colgando cual pendientes, pero sobretodo, como ya lo expresé, cuando se encuentran contraídos y compactos, como formando una pelota perfectamente esférica, cual si la bolsa contuviera un único testículo, mientras los chicos son noblemente servidos, o al resultar ellos follados.

A continuación les narraré la que quizás sea la única fantasía erótica, sexual, y en extremo, mórbida y cachonda, que no he podido, ni podré nunca hacer realidad. El centro de mi fantasía, que oscila entre lo sublime y el morbo desaforado, es un chico llamado Maurizio, nacido en el año 1998, quien se encontraba viviendo justo enseguida de la casa a la que me mudé con mi hermana Natalia tan pronto fallecieron nuestros padres. Es un chico muy guapo, como de 1.72 m. de estatura, blanco, pero de piel ciertamente bronceada; cuando nos mudamos, llevaba una abundante cabellera suficientemente larga, y un tanto ensortijada. Sus ojos son verdes como el jade, y su voz exquisita. Tan pronto le vi por vez primera, me atrajo sobremanera, dejándome prendado, tanto, que cuando nos cruzábamos en el camino a nuestras casas, yo le saludaba muy amablemente, y le llamaba por su nombre, pero él me respondía de manera hostil, con un simple movimiento de cabeza. Mi muy deseado chico estudió Artes, dedicándose a la pintura, y también estudió Historia. No obstante mi cierta bisexualidad, mi atracción por él disminuyó casi a cero (0) cuando comencé un fogoso y cachondo romance con una bellísima chica travesti, quien adoptó por nombre el de María Fernanda de Becker, de mi misma edad, es decir, 17 años, sumamente alta, de 1.90 m. de estatura, blanca como el marfil, muy sensual y esbelta, además de delicada, elegante, glamorosa, y exquisitamente femenina, mucho más que casi cualquier mujer con tetas y coño; su voz es también exquisita, sus tetas son más bien pequeñas, lo cual no me importaba, pues las tetas no me atraen por su tamaño o prominencia, sino más bien por su forma, sus areolas y sus pezones, y en todo caso, mi gusto por las tetas resulta eclipsado ante un buen chimbo de buen tamaño, y en eso sí que me deleitaba, pues su principal atributo pendía y pende entre sus piernas, estando dotada de un enorme e increíble chimbo como de unos 21 cm. de largo, esbelto como ella, curvo y levantado, tal como prefiero yo los chimbos; entregándome yo, con total devoción, a degustar tan suculento chimbo, brindándole lametazos, chupetones y mamadas que le llenaban de gusto, placer y excitación; y recibiéndolo también en mi hospitalario vientre, hasta el tope de sus huevos, llevándome al séptimo cielo con cada embestida que me propinaba al follarme con una fuerza y velocidad progresivas, consiguiendo llegar con su prominente glande hasta lo más profundo de mis entrañas, sin saber yo cómo podía hacerlo, dada la prominencia de tan enorme y poderosa tranca, a la que ella, con total sorna, se refería como su clítoris, como cuando yo me disponía a darme todo un festín con su prominente, delicioso, y suculento chimbo, momento en el cual me decía: “Chúpeme ese clítoris”, o diciéndometambién: “Fúmese ese tabaco”. Para animar nuestros cachondos ayuntamientos y nuestras fantásticas cópulas, algunas veces pronunciábamos a viva voz, una y otra vez, de manera intermitente, la expresión “chimbo”, diciendo “Chimbo, Chimbo, Chimbo…”, pues tal palabra nos resultaba sumamente mórbida, lasciva, lujuriosa, caliente, y cachonda, quizás no sólo por nuestra enfermiza obsesión por los chimbos, sino también porque la travestida María Fernanda de Becker y yo, compartimos el hecho de estar dotados de un prominente chimbo; un abultado par de huevos; un par de pezones, o como yo les llamo, pitones o comandos; y un par de nalgas, al interior de las cuales, ambos contamos con un culo, orto, o como yo le llamo, un leondro. En una de las mejores faenas sexuales que disfrutamos, hacia la media noche, me hizo poner de pie sobre la cama, y de frente contra la pared, procediendo a follarme a tope, empalándome con los 21 cm. de su excepcional chimbo, diciéndome que se trataba de una violación, consiguiendo complacerme sexualmente de manera plena, con tan inusitado, ocurrente, y excepcional acto sexual, revistiéndolo además, con la cachonda idea de que me estaba violando sexualmente, es decir, sometiéndome a un acceso carnal violento, o sexo no consentido. María Fernanda es una ávida folladora, a tal punto, que el extremo de su glande, alrededor del ojete, luce pronunciado, presentando la prolongación propia del extremo de los condones, como consecuencia del uso permanente de tales preservativos. A María Fernanda, además, le gustaba ver vídeos porno protagonizados por chicos jóvenes. Siempre animábamos nuestras faenas de sexo en la madrugada, fumando cannabis y tomando whisky, por lo que disfrutábamos del sexo a tope. En una ocasión, María Fernanda se vistió con un uniforme de colegiala para animar nuestro cachondo y desenfrenado ayuntamiento sexual. Algunos de nuestros encuentros sexuales los animábamos también escuchando música, específicamente baladas en castellano y en inglés, particularmente el tema Amante Bandido, interpretado por Miguel Bosé, que es uno de mis himnos. Durante los dos (2) años de mi romance erótico y sexual con María Fernanda, me aficioné a la música electrónica, dada su condición un tanto psicodélica, y me encantaba sumamente el tema Believe, interpretado por la cantante Cher. En cada encuentro sexual, yo permanecía todo el tiempo plenamente erecto, cual si estuviera bajo los efectos del viagra, dada mi profunda atracción por María Fernanda, y en razón de la capacidad de resistencia sexual que unos años antes había conseguido, neutralizando la patológica situación de eyaculación precoz por varios años padecida, que pude superar gracias al consumo de marihuana y de hachís. De modo que durante las faenas sexuales de toda una noche, que compartía con mi excepcional amante María Fernanda de Becker, yo permanecía, como acabo de expresarles, plenamente erecto, lo que ella celebraba con algo de asombro. Desde mi más temprana infancia, soñaba con glandes, tanto el mío como los de otros chicos, y permanentemente me imaginaba a mí mismo chupando y mamando chimbos, por lo cual soy un muy buen y avezado mamador, de modo que le ofrecía a mi travestida amante mis mejores y nobles servicios en su suculento, exquisito y muy prominente chimbo, llenándola de gozo, satisfacción y placer, hasta hacerla correrse en mi muy ávida y golosa boca. Cuando se corría en mi boca, me deleitaba con el sabor excepcional de su leche, el cual me resultaba deliciosamente dulzón, como la más silvestre de las mieles del campo. En fin, tanto disfruté del sexo con aquella joven y absolutamente hermosa y bella chica travesti, que los chicos dejaron de atraerme, incluido mi muy guapo y atractivo vecino, artista e historiador, Maurizio. Pero mi exquisito romance con María Fernanda de Becker sólo duró por dos (2) años, tras los cuales ya no volví a saber de ella, pues no sólo se mudó de su apartamento, sino que abandonó el país, con rumbo, según me había dicho, hacia algún Estado de la Unión Europea, como Italia, o en su defecto hacia Colombia, Argentina o México, en los cuales tenía familiares. La pérdida de todo contacto con mi bella y travestida amante, me dejó un enorme y profundo vacío, pues María Fernanda era para mí una auténtica y perfecta mujer, mucho más femenina, hembra y mujer que la mayoría de chicas que gozan de tetas, coño, clítoris y ovarios, al punto de conseguir hacerme sentir plenamente masculino, viril y varonil, como todo un hombre, un macho, y ciertamente, como todo un semental, haciéndome olvidar de mi condición bisexual, o de mi dimensión un tanto femenina (pues creo que la totalidad del género humano es un tanto hermafrodita, o de condición ciertamente ambigua, al punto de que hombres y mujeres llevan por dentro hormonas tanto masculinas como femeninas), consiguiendo que me viera a mí mismo como un hombre plenamente heterosexual. El principal efecto del vacío que me produjo la pérdida de María Fernanda de Becker, fue que al no encontrar alguna chica travesti que me atrajera suficientemente, volví a sentirme sumamente atraído por los chicos jóvenes y por los chimbos prominentes, pues dado que María Fernanda contaba con un muy prominente chimbo de unos 21 cm. de largo, consiguió que en mis lascivos deseos renaciera, y se multiplicara considerablemente, mi adicción a los chimbos, es decir, creció en mi interior todo un patológico y enfermizo cuadro de chimboadicción extrema. El segundo efecto de la ausencia e invaluable pérdida física de mi travestida amante María Fernanda de Becker, fue que volviera a sentirme sumamente atraído por mi vecino Maurizio, por lo que paulatinamente este chico se fue convirtiendo en mi obsesión, a tal punto, que siempre me asomaba por la ventana cuando escuchaba abrir la puerta de su taller, con la intención de verlo aunque sólo fuera fugazmente. La obsesión por Maurizio me llevó también a asomarme por la ventana que daba al patio de su taller, a fin de espiarlo y poder observar parte de su vida privada, cuotidiana, doméstica, e íntima, y en una de tales expiaciones, llegó a sorprenderme mientras lo hacía, avergonzándome de un lado, pero también satisfecho de que evidenciara en alguna forma, mi inusitado interés por él. Mi extrema obsesión por Maurizio, había sido además animada por María Fernanda, quien cuando le comenté sobre mi profunda atracción sexual hacia él, estimando como imposible conseguir seducirlo o llegar a tener un encuentro sexual con tal chico, en razón de su noviazgo, me expresó que ése no era un inconveniente, advirtiéndome sobre lo muy atrevida que ella era, invitándome a proceder, también yo, de tal manera. De modo que mi muy cachonda y atrevida amante travesti consiguió animarme a ser osado y atrevido con mi deseado chico, por lo cual, paulatinamente procuré aprovechar toda oportunidad para acercarme a él, tratarlo de tú y con cierta confianza, lo mismo que expresándole, cada que cruzábamos algunas palabras, cómo lo había echado de menos, especialmente si llevaba algunos días sin verlo, pues él se ausentaba varias veces durante el año, viajando hacia otras ciudades españolas, o hacia otros países y continentes, por motivo de su labor artística. Lamentablemente él pasaba la mayor parte del tiempo en el taller en compañía de sus colegas artistas, pero sobretodo con su novia, también guapa y de piel blanca, algo pálida. El hecho de que casi todo el tiempo estuviera acompañado por su novia, me llenaba profundamente de celos, lo mismo que cuando en una ocasión le vi salir de su taller con otra chica, a la cual, si mal no recuerdo, le dio algún beso o caricia. Tal ha sido mi obsesión erótica y sexual por este chico, que he tenido unos diez (10) sueños eróticos con él, en uno de los cuales, yo, desde lejos, le veía bajo la ducha, en estado de plena erección. Mi extrema obsesión erótica y sexual con Maurizio, provoca que permanentemente me imagine cómo serán sus íntimos atributos, respecto de los cuales he supuesto que cuenta con unos huevos abultados, de tonalidad marrón claro, un pubis cubierto de una vellosidad de tonalidad clara, presidido por un notable chimbo curvo y levantado como a mí me gusta, de más de 17 cm. de largo, y coronado por un glande rojizo, prominente, y cubierto por un igualmente extenso prepucio. Permanentemente me imagino que me folla a tope, tras lo cual, yo le ofrezco mis mejores y nobles servicios a sus huevos, a su glande, y a su chimbo, hasta recibir incontables chorros de su cálida, espesa y blanca leche en mi boca y mi paladar, que me imagino es de sabor ácido y dulzón, la cual disfruto con total deseo, lascivia y glotonería, degustándola, saboreándola y tragándola. Para animar las profundas pajas a que me entrego cuotidianamente pensando en mi chico, suelo ver un vídeo suyo publicado en Youtube, en el que habla sobre sus labores artísticas, vídeo del cual, tras congelarlo, tomé una de las imágenes, procediendo a imprimirla para complacer mi lasciva e inquieta vista, a fin de animar las frenéticas puñetas ofrecidas a Maurizio. Tal ha sido mi obsesiva atracción erótica y sexual por Maurizio, que en una ocasión, tras verlo escupir al salir de la casa, inmediatamente salí a la calle y tomé con mis dedos su saliva, la cual puse sobre mi pezón izquierdo. Hace como tres (3) semanas conseguí vivir una excitante fantasía erótica y sexual con este guapo chico que me enloquece. Me refiero a cómo me entregué a una fabulosa, frenética, e histórica puñeta, mientras me frotaba, como acostumbro, mi muy sensible pezón izquierdo con un cepillo de dientes, bañado en mi cristalino y viscoso précum, recorriendo con mi lasciva imaginación todo el cuerpo de Maurizio. Empecé recordando sus bellos pies, sus dedos, y sus uñas, los cuales he podido apreciar un par de veces, pues en algunas ocasiones usa sandalias; a continuación imaginé la forma de sus talones, y la textura de las plantas de sus pies; seguidamente pasé a recordar la figura de sus tobillos y de sus pantorrillas, las cuales también he podido ver en un par de ocasiones, pues de cuando en vez se pone unas pantalonetas largas; luego imaginé sus piernas y después sus rodillas y sus muslos; a continuación traje a mi mente la parte superior de su cabeza, que ahora lleva poco pelo, siendo su cabeza como un poco alargada; después me detuve en su frente, luego en sus cejas; a continuación reparé en sus ojazos verdes como el jade, los cuales me doblegan, me anulan, me derrotan, me arrebatan, me seducen, me derrumban, y me obnubilan; seguidamente mi mente se representó sus pestañas, y a continuación sus párpados; después me detuve en sus orejas; luego fue su nariz la que llevé a mi sistema nervioso; para enseguida fijarme en sus cachetes; en un instante pasé a sus labios rojos; a continuación a sus dientes; luego imaginé su versátil, inquieta, y prensil lengua; para luego visitar su mentón; después imaginé su cuello, para posteriormente traer a mi mente sus hombros, tras lo cual viajé a sus antebrazos y a sus brazos; después fueron sus manos, sus palmas, sus largos dedos, y sus uñas, los que llegaron a mi lasciva y deseosa mente; pensé enseguida en su pecho, en sus pezones y en sus areolas, suponiendo tanto aquéllos como éstas, de un color rojizo como el fuego; luego pasé a su vientre, desde su ombligo y su cintura, hasta detenerme en su pubis, imaginándolo completamente poblado por un vello marrón claro; después imaginé sus nalgas redondas y levantadas, lo mismo que prietas y turgentes, como dos (2) suculentos y apetecibles caparazones, suponiéndolas cubiertas de una muy estética vellosidad de tonalidad clara; enseguida mi mente se hizo testigo de cómo, tras abrir tan preciosas nalgas, permitían apreciar un rojizo triángulo, en cuyo centro se encontraba un orto tan estrecho como deseable y estético; posteriormente fue la bolsa de su par de huevos la que traje a mi lasciva, morbosa, inquieta, y agitada mente, imaginándolos fláccidos, y pendiendo suculentamente bajo un prominente chimbo, tal cual penden los frutos de las ramas de los árboles; para después imaginarlos contraídos, duros y compactos, formando una prominente y perfecta esfera, cubierta por una vellosidad marrón clara, tras lo cual pasé a imaginar la prominente bolsa de los huevos, completamente rasurada, tan suave como la piel de una manzana. Tras toda la onírica representación anterior de todos los atributos físicos y estéticos del cuerpo de mi amado y muy deseado chico, ya sólo me faltaba el plato fuerte, de modo que a continuación, mi imaginaria vista tuvo por objeto su chimbo, que como dije, calculo que su longitud, en estado de erección, es de al menos unos 19 cm. de largo, aunque puede ser de mayor tamaño, y supongo, además, que presenta la forma, dimensión y características, propias de mis morbosas preferencias en materia de chimbos, es decir, algo delgado, esbelto, curvo y levantado, coronado por un bellísimo glande, no sé si con la forma que poseen la mayor parte de los glandes de los hombres, o si sería en cambio como redondeado, o por el contrario más bien alargado y puntiagudo como una pirámide, resultándome estas dos (2) últimas formas, sumamente cachondas y apetecibles; glande que para la extremadamente morbosa imaginación que poseo, resulta un tanto prominente y de tonalidad rojiza como el fuego, coronado por un ojete, que también he supuesto algo ancho y abierto; al paso que en mi mente representé cómo su glande se encontraba cubierto por un prepucio que también supuse extenso; de modo que, dada mi atracción casi enfermiza por los prepucios, imaginé el chimbo de Maurizio en estado de total flaccidez, y cubierto totalmente por su pronunciado prepucio, tras lo cual mi mente supuso que su chimbo alcanzaba una mediana erección, por lo cual su prominente prepucio conseguía cubrir solamente las tres cuartas partes del glande; cubriendo, finalmente, sólo medio glande, cuando la erección del chimbo se hacía total. Así mismo, mi imaginación se preguntaba sobre cómo sería la parte inferior de su glande, es decir, si sería más bien normal como el glande poseído por la mayor parte de los hombres, o si luciría como labrado, es decir, con alguna cachonda hendidura que recorriera la parte inferior del glande, desde el frenillo hasta el ojete, lo cual, sin lugar a dudas, provocaría enloquecerme. Tras conseguir que mi mente se formara la representación de cada elemento y atributo sexual del cuerpo desnudo de mi deseado chico, masturbándome suavemente, pasé entonces a imaginar todo un cachondo ayuntamiento sexual. Entonces imaginé que con el pretexto de consultarle sobre temas relacionados con las artes y la cultura del Renacimiento, visité a Maurizio en su taller, tan pronto me di cuenta de que se encontraba laborando y a solas. Toqué el timbre de su puerta, y enseguida la abrió. Le encontré sin camisa, con unas sandalias de cuero, y con una pantaloneta roja y ajustada, un par de centímetros arriba de sus rodillas, permitiéndome así, ver buena parte de sus piernas, y que resaltaba sus prominentes, levantadas, redondas y turgentes nalgas. Entonces le comenté que tenía un par de consultas que formularle, preguntándole si podía recibirme en el momento, a lo que él me respondió que sí, invitándome pues a pasar. Al sentarnos en un cómodo sofá, pude evidenciar que se encontraba pasando una fuerte resaca, lo cual me confirmó al expresarme que había bebido con sus amigos un par de botellas de whisky, hasta más de la media noche, pero no tenía dolor de cabeza alguno, ni algún malestar mayor, sino sólo algo de fatiga y de somnolencia. El estado de resaca resultaba para mí una situación favorable para llevar a término el encuentro sexual que me había propuesto concretar con mi deseado chico, pues bajo los efectos de una resaca, aumentan en grado sumo el deseo y la excitación sexual, al punto de provocar, no pocas veces, una fuerte y sostenida erección. Así las cosas, mi plan se encontraba bajo condiciones sumamente favorables. Entonces, para irme ganando la confianza de mi deseado, guapo, apuesto y joven chico, le formulé mis inquietudes sobre las artes y la cultura del Renacimiento, ante lo cual procedió a ilustrarme más que suficientemente. Tras unos minutos de conversación, le confesé cuánto me encantaban sus ojos verdes, tanto como sus pies, procediendo a exponer y explicarle algunos elementos propios de las diferentes formas propias del fetichismo en el ámbito erótico y de la sexualidad humana, lo mismo que algunos de los elementos y situaciones constitutivas de algunas de las parafilias más comunes y frecuentes, deteniéndome justamente en una de mis parafilias principales, es decir, la podofilia, como se denomina la atracción erótica y sexual por los pies, animada, en mi caso, por pies como los poseídos por Maurizio, de tal suerte que unos bellos pies, sobre todo si son propios de chicos jóvenes, guapos y de piel blanca como él, constituyen unos muy poderosos fetiches para estimular mi lascivia, excitación, y calentura, produciéndome un inmenso placer, al complacer mi muy ávida vista, lo mismo que mi muy golosa boca, mi muy golosa lengua, y mis muy golosos labios. Tras conseguir la plena atención de Mauricio hacia el tema que le expuse, procedí a ofrecerle mis más sinceras disculpas por haberle estado espiando a través de la ventana que da al patio de su taller, violando su sacrosanto derecho a la privacidad y a la intimidad, argumentando en mi favor, cómo había incurrido en tan censurable e injustificada conducta, en razón de mi obsesiva fijación por él y por su cuerpo, explicándole que sólo era mi intención poder apreciarlo en su vida cuotidiana y laboriosa, así como apreciar su pecho, su vientre, su espalda, y por sobre todo, sus pies, dado que como acababa de exponerle, presentaba un cuadro erótico y parafílico de podofilia. Entonces le confesé también, cómo atesoraba el breve vídeo publicado en Youtube, en que él hablaba ante la cámara sobre sus labores artísticas, deleitándome al apreciar en tal vídeo su rostro, sus suaves y sutiles gestos, y escuchando su más que cautivadora, y para mí, muy dulce y exquisita voz; confesándole además, cómo había impreso una de las imágenes de tal vídeo tras congelarlo, animando con tal imagen mis cuotidianas y frenéticas puñetas, complaciendo así, mi muy lasciva y deseosa vista. Interregno 13: Formulo aquí un morboso y cachondo Interregno, para registrar cómo, mientras escribo estas eróticas y lascivas líneas, me vengo entregando a una frenética puñeta, animada por la aplicación, en mi chimbo, de una bomba de vacío de hule, la cual succiona fuertemente mi glande y parte del tronco de mi verga. Para mayor excitación y estímulo de mi chimbo y de mi glande, le doy vueltas a la bomba, retorciendo así mi chimbo. A continuación me dispongo a buscar algún cachondo relato de sexo entre hermanos o entre tíos y tías con sus sobrinas y sobrinos respectivamente, a fin de seguir animando tanto mi puñeta, como la escritura del presente relato. Ya encontré un relato de sexo filial entre hermanos, cuyo título promete, pues el relato se titula Dos parejas y una sola habitación, y trata sobre cómo un hermano y su hermana, realizan un viaje con sus respectivos novios, alojándose en un hotel en que sólo hay una habitación para los cuatro (4) chicos. Tras regresar de una visita a la playa, una vez en el cuarto de hotel, las dos (2) parejas inician un cachondo ayuntamiento sexual, la una frente a la otra, y seguidamente las dos (2) chicas proceden a magrearse y chuparse sus tetas, a estimularse sus coños, y finalmente, a comérselos. Volviendo con la narración de mi fantasía con Maurizio, mi deseado chico se mostró ciertamente sorprendido ante mi sincera confesión, lo mismo que expectante ante lo que pasaría en los instantes y momentos subsiguientes, pues yo seguramente le resultaba una auténtica caja de sorpresas, que alimentaban tanto su impresión, como su curiosidad, y sin duda alguna, también su excitación sexual. Ante la receptividad de mi deseado y joven chico, dado que ya había conseguido ponerle en la situación que yo necesitaba, a fin de apuntalar y concretar el encuentro sexual que con todo mi empeño me había propuesto sostener con él, pasé a confesarle cómo había tenido más de cinco (5) sueños eróticos en los que era él el protagonista, en uno de los cuales, recuerdo haberle visto erecto bajo la ducha, mientras en otro, yo le mamaba y comía sus huevos y su chimbo, puesto de rodillas ante su desnudo cuerpo; comentándole además, sobre las varias puñetas a que me había entregado desde los días en que lo conocí, consiguiendo llegar a unos orgasmos tremendamente intensos, que culminaban en unas corridas extremadamente copiosas. Estas sinceras manifestaciones de mis íntimos deseos sexuales y lascivos hacia él, le sorprendieron aún más, y pude evidenciar que le había puesto en extremo ansioso y vulnerable ante mis contundentes avances de conquista. A continuación me propuse reventarle el coco, lo que quise conseguir preguntándole si había llegado a retratar a personas desnudas reales, que posaran para él, respondiéndome mi deseado y abrumado chico que dos (2) chicas amigas suyas habían posado desnudas, mientras él las retrataba. Entonces le planteé que a mí me interesaba conseguir unos cuatro (4) retratos a todo color, siendo el primero, uno en que apareciera desnudo, pero que los otros tres (3) que me interesaban, resultaban extremadamente obscenos y pornográficos, pues deseaba aparecer en el primero (1°) de ellos, no sólo desnudo, sino también plenamente erecto; en el segundo (2°), masturbándome; y en el tercero (3°), ni más ni menos que practicando el arte de la autofellatio o selfsuck. Entonces Maurizio, para mi mayor sorpresa, me expresó que él estaría dispuesto a retratarme en las cuatro (4) mórbidas y cachondas poses de mi muy lascivo interés, siempre que nadie más se enterara, lo cual podría él hacer a partir del mediodía del viernes de la semana siguiente, pues Adriana, su novia, viajaría fuera de la ciudad por tres (3) días. Mi morbosa solicitud artística y pictográfica consiguió calentar y excitar a Maurizio hasta el tope, a tal punto, que su entrepierna se veía claramente abultada, llenándome de gozo por estar consiguiendo tener éxito en mi cachondo plan. Le expresé entonces a Maurizio, mi complacencia por estar él dispuesto a retratarme en las cuatro (4) cachondas y sexuales poses, dejándole en claro, que mi cuerpo y mi desnudez estarían a su entera y completa disposición. Entonces mi deseado, guapo, y joven artista, me sorprendió grandemente, al expresarme que ahora mismo podría él, no sólo fotografiarme desnudo, erecto, masturbándome, y practicando la autofellatio, sino también filmándome en las mismas posturas y poses, lo cual me llenó de satisfacción, provocándome una tremenda erección. Maurizio fue pues a por su cámara digital, y me propuso tomarme una serie de fotografías que plasmaran una secuencia que registrara cómo me iba despojando de mis prendas, una tras otra, hasta quedarme totalmente desnudo. Entonces comencé con mi camisa, desabrochando cada botón, y al instante, Maurizio empezó a tomar fotografías con su cámara. Tras despojarme de mi camisa, procedí a retirar la correa de mis jeens, seguidamente su botón, luego bajé la cremallera, al instante me desanudé los cordones de los zapatos, para seguidamente retirarlos, y a continuación me quité los calcetines, dejando mis pies desnudos; enseguida me bajé los jeens, para después retirarlos, quedándome con los meros sleeps, los cuales apenas si contenían mi prominente paquete, el cual contaba con un chimbo en su máximo nivel de erección y dureza. Maurizio, al ver el tamaño de mi chimbo tras mis sleeps, procedió a alabar el prominente tamaño, solicitándome que fuera retirando hacia abajo mis sleeps, hasta exhibir completamente desnudos, tanto mi compacto y contraído par de huevos, como mi prominente, endurecido, y enhiesto chimbo. Así lo hice, de modo que Maurizio me tomó unas diez (10) o doce (12) fotografías. A continuación, Maurizio me expresó que el paso siguiente sería fotografiarme practicando unas buenas puñetas, de modo que me tomó una serie de unas doce (12) o quince (15) fotografías, registrando mi mano en la base de mi chimbo, lo mismo que bajo el glande, y finalmente, mis dedos índice y pulgar en la parte media del tronco de mi chimbo, y sobre el prepucio, justo bajo el frenillo. Entonces mi pornográfico fotógrafo me expresó que ya sólo faltaba fotografiarme practicando la selfsuck, exhortándome a hacerlo, de manera que tomé mi enhiesto chimbo con mi mano derecha, incliné mi cabeza, y acerqué mi glande y mi lengua, a fin de colmar aquél con lametazos, pasando mi golosa lengua por el frenillo del glande, alrededor de éste, e intentando entrar en su lúbrico ojete, todo lo cual quedó registrado en unas dos (2) docenas de fotografías. Tras la anterior serie de autofellatio practicada con mi lengua, ya sólo restaba exhibirme ante la cámara chupando mi chimbo y mi glande con mi boca y con mis labios, haciéndoles fungir como poderosas ventosas, a fin de succionar parte de mi prominente, endurecido, y enhiesto chimbo, lo mismo que mi sensible glande, a lo cual me entregué dando lugar a todo un suculento y muy bizarro festín ante mi sumamente deseado, joven artista, historiador, y excepcional espectador, quien demostraba ser un avezado fotógrafo, dada la seguridad y los ángulos desde los cuales tomaba las fotografías. Entonces llevé mi chimbo y mi boca con mis labios, a un enfermizo encuentro, como si follara mis labios con mi chimbo, con auxilio de mi mano derecha; y a continuación procedí a pasar mi glande frotándolo con fuerza contra mis labios, formando círculos con aquél sobre mis poderosas ventosas, alternando con la aplicación de mi lengua alrededor de mi glande, sobre mi frenillo, y lamiendo todo lo que podía, el tronco de mi chimbo, de suerte que Maurizio tomó nuevamente unas dos (2) docenas de fotografías, plasmando cada acto de la suculenta sesión de autofellatio, de la cual resultaba ser un exclusivo testigo de excepción. Entonces Maurizio me sorprendió grandemente al expresarme que a continuación procedería a filmarme en vídeo realizando las mismas prácticas que acababa de fotografiar, pues mientras me decía esto, procedió a despojarse de su pantaloneta roja, poniendo en plena evidencia la plena erección de su prominente chimbo, apenas contenida tras sus sleeps blancos, exhibiendo, al despojarse de éstos, un más que prominente, suculento, y en extremo endurecido y enhiesto chimbo, que lucía un glande tan duro y prominente, aunque cubierto aun por su extenso prepucio, y brillante y húmedo, tras contraerse la membrana, por obra de la lubricidad producida al rezumar su cristalino précum, como consecuencia de la excitación ante mi desnudez y mis poses sexuales ante el lente de su cámara, varias de ellas tan morbosas y cachondas, como en extremo guarras y bizarras, lo cual me llenó de gozo, pues además me planteó que en algunas de las cachondas y morbosas tomas, él deseaba participar activamente, concretamente practicando el docking, es decir, acoplando nuestros prepucios con nuestros glandes, o el frottage, es decir, frotando nuestros chimbos, el uno contra el otro. Entonces Maurizio me preguntó si deseaba que me tomara algunas otras fotografías más, antes de proceder a filmarme en vídeo, a lo cual le respondí que me gustaría que me fotografiara lamiendo y chupando mi propio pezón izquierdo, lo mismo que acoplándolo con el ojete lúbrico de mi glande. Maurizio, desnudo y erecto, procedió pues a complacer mis morbosos deseos, haciendo las tomas que le indiqué, tomándome unas seis (6) u ocho (8) fotografías más. Para proceder a filmarme practicando los actos sexuales que acababan de ser registrados bajo el formato de la fotografía, lógicamente me vestí nueva y completamente, para seguidamente retirarme una a una cada una de mis prendas, mientras Maurizio, mi joven y guapo fotógrafo, desnudo y erecto como se encontraba, me filmó con dedicación, atención, y desde varios ángulos, a fin de registrar mi exhibición, mi cuerpo, mis atributos sexuales, y mis masturbaciones y estímulos, de la manera más artística y morbosa que pudo conseguir. Tras filmarme lamiendo y chupando mi muy sensible pezón (o como yo le llamo a los pezones, tanto de chicos como de chicas, pitones o comandos, resultándome incluso los pezones como similares a pequeños glandes, tal cual resultan ser los clítoris, al punto de que los clítoris de mayor tamaño tienen la apariencia plena de los glandes, sin poderse diferenciar unos de otros) izquierdo, y finalmente, acoplando éste con el lúbrico ojete de mi glande, y frotando su muy sensible parte inferior, justo alrededor del frenillo, contra mi pezón izquierdo; Maurizio, sin dejar de filmarme, concurrió conmigo, trayendo su enhiesto y endurecido chimbo al encuentro del mío, frotando nuestros dos (2) prominentes y casi exactamente iguales chimbos, el uno contra el otro, es decir, practicando el muy morboso y bizarro acto sexual del frottage, para seguidamente tomar ambos chimbos con su mano izquierda, dando lugar a una frenética y muy excitante puñeta, que gracias a su labor artística, resultó registrada en el formato del vídeo, tras lo cual me invitó a que yo la continuara, a lo cual me entregué con devoción, gozando de la textura de la piel de tan exquisito y caliente chimbo, mientras Maurizio continuaba con su excepcional filmación. Tras la culminación de la filmación desarrollada por Maurizio, le expresé que era mi intención volver a vestirme, y que también lo hiciera él, pues deseaba que tuviera lugar una tercera filmación, con él y yo como protagonistas. Así lo hicimos, y seguidamente le expliqué el hecho de cómo me había atrevido a intentar seducirle erótica y sexualmente, y de manera progresiva, animado por María Fernanda de Becker, mi excepcional amante travesti, quien me recomendó comportarme con él de una manera tremendamente atrevida, muy a pesar de mi pesimismo y escepticismo ante tal empresa, dado que él se encontraba ennoviado con una guapa chica. Ante el estado en que felizmente conseguí poner a Maurizio, quien no sólo se había excitado al tope mientras me fotografiaba posando yo desnudo, erecto, y practicando actos sexuales morbosos, cachondos, y hasta bizarros ante el lente de su cámara, viéndose compelido a unir su chimbo con el mío, practicando además una buena puñeta, de suerte que en adelante se mantuvo plenamente erecto, incluso tras proceder a vestirse, de modo que me jugué el todo por el todo, y le solicité que procediera a poner la cámara filmadora en grabación autónoma y automática, enfocándonos a ambos, y enseguida le invité a acercarse a mí, a mi cuerpo, y en tanto lo hizo, me lancé a por sus labios, iniciando un cachondo beso, que enseguida me fue correspondido, al punto de que nos entregamos a comernos voraz, ávida y golosamente nuestras bocas, entrelazando nuestras prensiles lenguas, mientras nuestras manos recorrían nuestras espaldas, para después proceder a estrujarnos y magrearnos nuestros paquetes y nuestras nalgas, procediendo él, enseguida, a despojarme de mi camisa, retirando uno a uno cada botón, para después retirar mis zapatos, a fin de despojarme después de mis jeans, y por último de mis calcetines, dejándome pues, únicamente en interiores, mientras yo procedí a bajarle su roja pantaloneta, que presentaba incontables manchas de pinturas de varios colores, en razón de las labores pictóricas de mi deseado chico, retirándole, finalmente, sus sandalias de cuero de sus delineados y bellos pies, de suerte que ambos quedamos luciendo, únicamente, nuestros calzoncillos, siendo los míos de color azul, uno de mis colores favoritos, y los suyos de color rojo escarlata, justo mi primer color favorito; luciendo ambas prendas interiores, sumamente abultadas, pues apenas si contenían nuestros ya muy erectos y endurecidos chimbos, junto con nuestros también prominentes dos (2) pares de compactos y contraídos huevos. Entonces le expresé a Maurizio que para potenciar el placer y la excitación durante el cachondo ayuntamiento que estábamos iniciando, nos tomáramos cada uno, 100 mg. de un par de píldoras de Sildenafil, es decir, de Viagra. Fue entonces a por un vaso de agua, y tan pronto regresó con él, nos las tomamos simultáneamente a la cuenta de tres (3). Reanudamos pues nuestro cachondo ayuntamiento, procediendo yo a lamerle, morderle y chuparle su par de erectos y endurecidos pezones rojizos, tras lo cual ascendí a su deliciosa, sabrosa, y fresca boca, para comerme y chupar sus voluptuosos labios rojizos como el fuego o el magma de un volcán, entrelazando mi lengua con la suya, mientras le magreaba su abultado paquete sobre sus ajustados bóxers, a todo lo cual nos entregamos por más de unos excitantes, exquisitos, y muy placenteros seis (6) minutos, al final de los cuales retiré sus ajustados bóxers con un solo movimiento, llevándolos hacia abajo, produciendo el efecto de que su ya completamente duro, erecto, y enhiesto chimbo, saliera como disparado o catapultado, palpitando como un corazón, como con vida propia, en razón de la estimulación y excitación acumulada, incrementada por el poderoso efecto de los 100 mg. de Viagra que había ingerido. Entonces celebré lleno de gozo y plena satisfacción, apreciar cómo el chimbo de Maurizio tenía el mismo tamaño y grosor que el mío, es decir, su longitud alcanzaba los 23 cm., y su forma era tan curva como levantada, tal cual el mío. El prominente chimbo de mi joven y furtivo amante, al superar el encierro de los sleeps, salió disparado, lanzando al aire y al espacio, una considerable cantidad de su cristalino précum. En cuanto a los huevos de Maurizio, éstos se encontraban contenidos en una bolsa plenamente dura, contraída y compacta, formando una pelota de mediano tamaño, completamente esférica, dada la enorme excitación que veníamos compartiendo, como consecuencia de nuestro ayuntamiento y magreo sexual sobre nuestros paquetes y nuestros cuerpos, y por el poderoso efecto de la ingestión de Sildenafil. A continuación Maurizio, con total reciprocidad, me devolvió el noble servicio que yo acababa de brindarle, por lo que procedió a lamer, morder y chupar mis muy sensibles pezones, llegando a producirme tal grado de excitación, que le pedí que acoplara el ancho ojete de su glande, con cada uno de mis endurecidos pezones, accediendo a tan cachonda solicitud, dándome gusto por un par de deliciosos minutos, tras los cuales me pidió que también yo acoplara mi ojete con sus pezones, pedido que correspondí embargado de calentura, lujuria, morbo y lascivia. Seguidamente me entregué a colmar de besos, lametazos y chupetones su pecho, mientras recorría su espalda con mis viciosas manos, al tiempo que mi lengua y mis labios hurgaban su ombligo, para seguidamente magrear sus nalgas con toda la fuerza que podía. Tras el magreo de las turgentes, redondas y levantadas nalgas de mi amante, lentamente, él a mí, y yo a él, nos fuimos retirando la pantaloneta y mis jeans, para luego bajar éstos, pasando a magrearnos los paquetes, que apenas contenían nuestros endurecidos huevos y nuestros enhiestos chimbos, e instantes después bajar lentamente los bóxers el uno al otro, y viceversa, provocando que los chimbos salieran disparados al liberarse de la tensión. Tras apreciar el chimbo de Maurizio en toda su magnitud y dimensión, me impresionó y sorprendió sumamente, que su tamaño resultaba prácticamente, exactamente igual al mío, es decir, alcanzaba los 23 cm., pero también su forma y grosor eran casi idénticos, estando ambos curvados y levantados, casien unos 90 grados. Entonces procedimos a masturbarnos mutuamente por unos segundos, tras los cuales nos magreamos cada par de huevos por un buen rato, al cabo del cual me puse de rodillas para entregarme con voracidad, a lamer, chupar y comerme los prominentes, rojizos y compactos huevos de mi amante chico (los cuales, según mi preferencia, imaginé cubiertos por una buena cantidad de vello de una tonalidad tan dorada como el oro, y tan lacio como su cabello), llenándolo de placer, excitación y gozo, al punto de conseguir hacerle gemir diciendo: “¡Oh, sí, oh Dios! No pares, sigue, sigue, sigue. No te detengas, sigue, sigue, sigue. ¡Qué bien me comes los huevos Esteban! ¡Oh, cuánto me calientas! ¡Qué cachondo me siento! ¡Oh, qué delicia! ¡Uhmmm! Toma mis huevos, son tuyos; chúpalos y cómetelos”. Entonces alterné la aplicación de mi lengua y de mis labios en sus prominentes, contraídos, y compactos huevos, con el fuerte magreo de ellos con mis manos. Enseguida el Sildenafil empezó a conseguir el efecto sobre nuestros chimbos, poniéndolos tan duros y erectos, que se movían y palpitaban como teniendo vida propia, surtiendo sendos chimbos, además, una copiosa cantidad de précum, viscoso y cristalino, que yo empecé a sorber del chimbo de mi chico, exprimiéndolo con fruición, de una manera tal, que mientras magreaba la bolsa de sus huevos, productores éstos del apreciado précum, aplicaba mis labios sobre el glande de su chimbo, a la vez que recibía en mi lengua, el viscoso y cristalino líquido, tan sumamente valorado y apreciado por mi paladar, con total gula, glotonería y avidez, poniendo mi versátil lengua, justo en el ancho ojete de su glande, el cual fungía como grifo abierto, consiguiendo tomar aquel jugo, directamente de la fuente, saciando con ello mi lasciva sed. Seguidamente retiré mi boca del suculento chimbo de Maurizio, procediendo a tomar una buena cantidad de précum con mi mano izquierda, escurriendo sobre ella, tanto los huevos, como el propio chimbo y su glande, para después sorber una buena porción del lúbrico y viscoso líquido, dándole todo el gusto posible a mi paladar, y a continuación esparcir el resto en mis labios y en mis pezones. A todas éstas, me encontraba súper cachondo y caliente, por haber conseguido hacer realidad el ayuntamiento sexual con mi deseado, joven y guapo chico Maurizio. Tras degustar y saborear en mi paladar, el muy sabroso, delicioso, suculento, y exquisito précum brindado por Maurizio, me entregué a lamer, chupar, y comerme sus huevos y su prominente chimbo, mientras magreaba y estrujaba sus prietas, turgentes, redondas, y levantadas nalgas, faena en la que estuve concentrando todo el poder de mis labios, de mi lengua y de mi boca, por cerca de tres (3) minutos, dándome un suculento, delicioso y muy sabroso festín, tras el cual le expresé a Maurizio, que a continuación le daría rienda suelta al fetichismo que por sus pies, se apoderaba tanto de mi deseo, como de mi cabeza. Entonces, sin decir más, descendí ante los pies de mi joven y deseado amante, procediendo a comerme los cinco (5) dedos de cada uno de sus finos y esbeltos pies, chupando con avidez, cada uno de ellos, es decir, procediendo a chupar uno a uno sus diez (10) bellos dedos. El noble servicio que con total devoción le ofrecí a los pies y dedos de Maurizio, se prolongó por casi cinco (5) minutos, lo cual me dejó más que satisfecho, aunque deseando que tal festín ocurriera nuevamente y muy pronto, dada mi fijación y obsesión fetichista y sexual por los pies. Tras darme gusto con los deseados pies de Maurizio, me levanté para comerme sus labios y su boca, entrelazando nuestras lenguas, a lo cual nos entregamos durante algo más de los tres (3) minutos. Tras esta última y muy cachonda faena, procedí a tomar con mi mano derecha nuestros dos (2) chimbos, que se encontraban enhiestos y endurecidos al tope, tanto como húmedos y brillantes por efecto del abundante précum que ambas pollas rezumaban, práctica denominada en el idioma inglés mediante la expresión frottage. En tan cachondo y morboso acto sexual, sumamente agradable, placentero y excitante, estuvimos dándonos gusto durante casi tres (3) minutos, tras los cuales di un paso más, al proceder a practicar el muy cachondo, morboso, y cuasibizarro acto del docking (que en idioma castellano corresponde a la expresión “acoplamiento”), mediante el cual cubrí con mi prepucio (en idioma inglés, foreskin), el glande y parte del tronco del chimbo de mi joven y guapo amante Maurizio, consiguiendo un profundo placer para él y para mí. Tras un par de minutos del acoplamiento, la fusión, y la comunión entre los dos (2) prominentes chimbos, me entregué a lamer y llenar de besos el pecho de mi deseado Maurizio, deteniéndome sobre sus pezones, los cuales lamí y chupé con total devoción, para seguir lamiendo, besando y chupando su vientre, hasta llegar a su chimbo y a sus huevos, procediendo a lamer, besar, chupar, y comerme éstos, uno a uno, y después ambos a la vez, para seguidamente magrearlos, estirarlos, jalarlos y comprimirlos, mientras lamía y besaba todo el tronco de su muy prominente, y en extremo enhiesto chimbo, para proceder a continuación, a aletear con mi lengua sobre la muy sensible parte inferior del glande, al cual, instantes después, le pasé mi lengua con fuerza y velocidad alrededor, formando círculos, alternando tal aleteo, con la penetración de la punta de milengua, en el muy lúbrico, y muy ancho, ojete que corona el sumamente hermoso, suculento y delicioso glande del chimbo de Maurizio, tras lo cual cubrí la cabeza de su chimbo con su prominente prepucio, procediendo a hacer entrar mi golosa lengua entre el glande y el prepucio, para finalmente descubrir nuevamente el glande, entregándome a chuparlo y succionarlo con toda la fuerza que pude, mediante mis ventosos labios, haciéndolo de tal manera, y con tal intensidad, que sentía brotar del glande varios borbotones del delicioso précum producido en los prominentes y compactos huevos, el cual me resultó de un sabor un tanto dulzón, cual melifluo almíbar de origen silvestre. Hasta ahora, tanto Maurizio como yo, veníamos dándonos gusto y placer de manera extrema y al tope, de modo que él daba muestras suficientes del control sobre el orgasmo y la eyaculación, tanto como yo había aprendido a conseguirlo, animados él y yo, además, por la ingestión de los 100 mg. de Viagra, el cual consigue tanto una extrema erección, como la neutralización de una rápida eyaculación. Ante tan afortunados efectos, procedí a dar lugar a una muy cachonda y morbosa práctica, ni más ni menos que la frotación de nuestros dos (2) prominentes, brillantes, y lúbricos glandes, frotando el uno contra el otro por la muy sensible parte inferior de ambos, como si ambos se ayuntaran y acoplaran entre sí, cual si fueran dos cachondos y enfermizos amantes, llegados a una total, perfecta, y plena comunión entre sí. A todas éstas, tanto Maurizio como yo, nos encontrábamos embargados por un altísimo y extremo nivel de calentura, placer, lascivia, deseo y lujuria. Entonces le di paso nuevamente a mi lujuriosa mente, y a mi infinita y fantasiosa imaginación, al punto de proponerle a mi guapo, joven, y cachondo amante, que me tratara como si él fuera mi hermano mayor, que en este momento se encontraba consumando este cachondo e incestuoso ayuntamiento sexual conmigo, porque justo hoy estaba yo cumpliendo los 18 años de edad, y era ése su regalo de cumpleaños para mí. La fantasía sexual, morbosa e incestuosa que me proponía vivir con Maurizio, la había escrito en un relato de cuatro (4) páginas titulado El regalo de cumpleaños que me dio mi hermano, protagonizado por dos (2) hermanos, llamados Estefano, el mayor, de 22 años de edad, y Sebastián, el hermano menor, de 18. Para darle contenido a la muy fantasiosa, lasciva, y filial representación que con versatilidad fue producida por mi excitado y hasta el tope, estimulado sistema nervioso, le expresé a Mauricio que él, como mi hermano mayor, tenía cuatro (4) años más que yo, y que ambos éramos rubios, de ojos verdes, y de 1.80 m. de estatura; viviendo solos, él y yo, desde que a la edad de mis once (11) años, perdimos a nuestros padres, quienes habían fallecido en un aparatoso accidente automovilístico. Pero a fin de animar mi cachondo ayuntamiento sexual, y la presente fantasía que me propuse vivir con él, le entregué el relato erótico de la misma, expresándole que él sería el primer y privilegiado lector del relato, pues lo había escrito sólo un par de meses atrás, y era hasta ahora inédito. Al compartir el cachondo relato erótico e incestuoso con Maurizio, me proponía que él, al conocer su contenido, se calentara al tope, en razón de su excepcional, morboso, lascivo, y por si fuera poco, incestuoso contenido. Maurizio tras ojear las líneas del cachondo, homosexual, y por si fuera poco, incestuoso relato de cuatro (4) páginas, me expresó que le resultaba tan interesante, como sumamente mórbido, inusual, y particularmente, cachondo hasta el extremo; y me manifestó que entre las muy cachondas prácticas sexuales que había podido ver a través de mi relato, la que más le interesó, fue la práctica del selfsuck o autofellatio, pues él, en razón de la prominencia de su chimbo, se había iniciado en su disfrute desde el propio inicio de sus masturbaciones, es decir, desde sus escasos once (11) años de edad, práctica que hasta ahora, según me dijo, ha animado sus cuotidianas pajas. Entonces me expresó que dado que yo contaba, al igual que él, con un prominente chimbo, suponía que también yo practicaría el arte del selfsuck, ante lo cual yo le confirmé el acierto de su suposición, dándole la razón, y diciéndole cómo, también yo, me había entregado a tan satisfactoria, excitante, y placentera práctica, desde que descubrí el gusto de la masturbación, en la cual, al igual que él, me había iniciado a mis once (11) años de edad, disfrutando, también cuotidianamente, de tan grato y excepcional estímulo hasta el tope, dándome unos exquisitos y suculentos banquetes y festines con mi propio chimbo, entregándome a lamerlo, chuparlo y comérmelo con total gula y glotonería, hasta degustar, como postre, mi propia y copiosa leche, producida por mis propios huevos, y surtida por mi propio glande. Le di entonces las gracias por apreciar mi muy morboso, cachondo, e incestuoso relato, y le propuse que lo leyéramos entre ambos. Entonces fui yo quien inicié la lectura del cachondo relato, empezando a decirle a viva voz: “¡Oh, Estéfano, hermanito, qué buen regalo de cumpleaños me has dado! De verdad que me has sorprendido; es el mejor regalo que me podrías dar. Muchas gracias por compartirme tu cuerpo, tus atributos, y por darme este placer tan exquisito”. Entonces Maurizio, siguiendo mi fantasía, procedió a expresarme: “No sabes Sebas, cuánto deseaba darte este regalo en este cumpleaños tuyo, pues llevaba años esperando este momento. Empecé a desearte de manera extrema e intensa, tanto con amor, como con pasión y lujuria desenfrenadas, desde que te empezaste a masturbar a tus once (11) años de edad, habiéndote sorprendido completamente desnudo, y entregándote a una frenética puñeta, en una tarde que regresé a casa más temprano de lo acostumbrado, encontrándote en pleno acto, con las manos en la masa, de una manera tal, que al concentrarte devotamente en tu pajazo, no te diste por enterado de mi presencia tras la puerta de tu cuarto; sorprendiéndome en grado sumo, el hecho de que a pesar de tu poca edad, consiguieras masturbarte tan intensa y fuertemente, sin llegar al orgasmo y la eyaculación, como si fueras todo un experto y maestro en la práctica de la masturbación, arte que para nuestro desaforado gozo, tú y yo somos unos afortunados en compartir. Al ver tu prominente chimbo, absolutamente duro y erecto, me quedé absolutamente prendado de ti, de tu cuerpo, de tus huevos, y de tu chimbo. Pero lo que más me sorprendió, fue que tu chimbo y el mío no sólo tenían el mismo tamaño, 23 cm., como si ello fuera el resultado de que ambos compartimos una igual estatura. Pero además, ambos chimbos tienen también el mismo grosor, y la misma forma, incluidos los glandes, y hasta la tonalidad cromática de éstos, estando cubiertos por unos pronunciados prepucios, también prácticamente idénticos, los cuales lucen absolutamente estéticos, exquisitos y provocativos, cuando cubren las cabezotas de nuestros chimbos, tanto si se encuentran en estado de flaccidez, como si se encuentran levantados, duros y erectos; y por si fuera poco, también pude apreciar cómo nuestros huevos también son prácticamente idénticos en tamaño, forma, y coloración; de modo que nuestros chimbos resultan ser algo así como un par de gemelos, muy a pesar de que yo te llevo cuatro (4) años de edad. Después de aquella primera vez en que fui testigo de tus primeras puñetas, conseguí espiarte una docena de veces más, tras despedirme falsamente de ti hacia el medio día, regresando a casa sólo unos quince (15) minutos después, consiguiendo verte desnudo y concentrado en atender tu inquieto chimbo, animando tu inquieta mente y tu ávida vista, viendo vídeos de porno extremo en el ordenador de tu cuarto, sentado ante tu escritorio. Como tenías, igual que yo, la capacidad de llegar al orgasmo y la eyaculación sólo a voluntad, yo conseguía sincronizar mi puñeta con la tuya, practicándola con tu mismo ritmo, fuerza e intensidad, al punto de correrme al tiempo contigo, ahogando mis gemidos y gritos de excitación, placer y felicidad, para que no me sorprendieras y pensaras mal de mí, llegando a reprocharme que en lugar de cuidarte y protegerte, como ha sido mi deber tras la desaparición de nuestros padres, violentase tu intimidad y privacidad, y lo que es peor, te pervirtiera o te diera mal ejemplo. Cuando no te podía ver desnudo o masturbándote a tope como frecuentemente, día tras día, y noche tras noche lo hacías, me conformaba con verte en paños menores, entrando en calzoncillos a la ducha, saliendo de ella rumbo a tu cuarto con la sola toalla en la cintura, o yendo por casa, en temporada de calor, con la sola pantaloneta, o para mi mayor goce, disfrute, excitación, y ansiosa vista, con tan sólo tus ajustados guayumbos. Cuando no conseguía complacer mi lasciva y deseosa vista, me extasiaba apreciando tu cabello, tu frente, tus cejas, tus ojos, tus mejillas, tu nariz, tus labios, tu mentón, tu cuello, tu pecho, tu vientre, tus brazos, tus manos, tus piernas, y hasta tus pies; sobre todo si sólo llevabas puesta tu pantaloneta de baño, cuando nadábamos en la piscina, o nos acostábamos a recibir el sol. Pero una vez llegada la temporada de invierno, ambos debíamos ir muy cubiertos para hacer frente al frío, de modo que ya no era frecuente verte en paños menores durante el día, por lo cual me conformaba con extasiarme mirando tu rostro, tu cabello rubio, largo y ensortijado, tu frente, tus cejas marcadas, abultadas y rojizas, tus bellos ojazos, tan verdes como el jade, tus mejillas rojizas, tu nariz respingada, tus voluptuosos labios rojos, tus bellos, esbeltos, y largos brazos, y tus encantadoras manos, disfrutando también de tu suave, deliciosa, exquisita, y seductora voz, que siempre ha sido como música para mis oídos. Algo que fue determinante para que me decidiera a conquistarte afectiva y sexualmente, fue el filme brasileño Do Começo ao Fim (en idioma castellano, traducido como De comienzo a fin), producida en 2009, y dirigido por dirigida por Aluizio Abranches, protagonizado por dos (2) hermanos, el menor de los cuales, llamado Thomas, nace cuando su hermano, Rodrigo, cuenta con seis (6) años de edad. El pequeño Thomas nace con sus ojos cerrados, abriéndolos sólo unas semanas más tarde, de suerte que la primera imagen que ve, es la de su hermano Rodrigo, quien ya se mostraba sumamente atraído por su hermano recién nacido, siendo correspondido por el pequeño Thomas, de modo que ambos chicos se amaron profundamente desde niños que se aman desde niños, y que consuman sexualmente su unión, entregándose plenamente el uno al otro, consiguiendo ser tan libres, como absolutamente felices, por encima, y más allá de los prejuicios y tabúes sociales. Te aseguro Sebastián, que este regalo de hoy, será sólo el preludio y el comienzo de todo el sexo que compartiré y te enseñaré, y que espero recibir también de ti, pues has demostrado que también eres un experto y maestro en las artes de amar y de practicar el sexo libre, espontáneo y natural, sin reticencias, reservas, temores, prejuicios, ni tabúes. Ya verás cómo no habrá día en que no te chupe y te coma tus huevos y tu chimbo, y podrás practicar conmigo todos los actos sexuales y cachondos que se te ocurran o te apetezcan, por muy guarros o bizarros que te resulten. Dormiremos juntos y desnudos, nos ducharemos juntos, andaremos desnudos por la casa, la terraza y el jardín, y nadaremos también desnudos en la piscina.” El fantasioso y cachondo diálogo sostenido con mi joven amante Maurizio, me llevó al extremo de un lascivo paroxismo, animando mi imaginación sin límites, por lo cual le dije a mi cachondo compañero de faena lo siguiente: “Pues yo, Estáfano, también llegué a expiarte un puñado de veces, mientras pensabas que yo dormía, o que me encontraba concentrado en mis estudios, por lo cual, en varias oportunidades, me atreví a entrar con sigilo en nuestro baño mientras te duchabas, aprovechando que no ponías la cerradura de la puerta, y conseguí así, ser testigo de tu desnudez, y hasta de tus erecciones bajo la ducha, con no pocas y frenéticas pajas incluidas; con igual sigilo llegué a expiarte mientras te cambiabas de ropa en tu cuarto; y también llegué a presenciar cómo te entregabas noche tras noche, a una frenética puñeta antes de dormir; pero lo que rebasó todas mis expectativas, fue presenciar cómo te masturbabas a tope viendo vídeos porno en nuestra sala, tanto vídeos rentados en la videotienda, como filmes de porno triple x ofrecidos por los canales porno de nuestro servicio de televisión por cable, los cuales veías después de la media noche, suponiéndome profundamente dormido; lo mismo que ante el ordenador en el escritorio de tu cuarto, a cualquier hora de la mañana, del medio día, de la tarde, o de las primeras horas de la noche, mientras yo fingía estar sumamente ocupado, atendiendo mis deberes escolares, pero tan pronto acudías a la puerta de mi cuarto para verificar que me encontraba sumamente concentrado en tales deberes, yo sabía que había llegado el momento para ser el feliz, privilegiado, y excepcional testigo y espectador de tus desenfrenadas puñetas, por lo cual, unos minutos después, con total sigilo, me aproximaba a la puerta de tu cuarto, para deleitar mi vista con las plenas erecciones de tu más que prominente chimbo, totalmente duro y enhiesto; con tus puñetas, inicialmente pausadas, suaves y sutiles, y después frenéticas, intensas y fuertes, como si tu mano resultara motorizada, como el anuncio de tus más que poderosos e inigualables orgasmos, que preceden y anticipan tus potentes y copiosas corridas, lanzando incontables chorros y borbotones de leche blanca y espesa, que por desgracia no pude saborear ni beber, preguntándome siempre, cómo sería su sabor, consistencia, y temperatura. De manera que también yo, desde la edad de unos catorce (14) años, me quedé prendado de tu cuerpo, de tus huevos, y de tu prominente chimbo, por lo cual, en varias ocasiones, llegué a soñar contigo, sueños en los cuales fui testigo de tus pajas; y en los que también soñé que te chupaba tus huevos y tu chimbo; y hasta soñé que me follabas a tope, empalándome con tu preciosa estaca”. Las veces que llegué a espiarte en horas de la madrugada masturbándote a tope viendo vídeos de sexo fuerte y triple x, pude constatar que su contenido consistía en sexo entre chicos y chicas del mismo y de diferente sexo, por lo cual pude albergar la esperanza en que te interesaras sexualmente en mí. Entonces me pregunté cuál sería el contenido de los vídeos que veías cuotidianamente en tu ordenador, por lo cual, en varias ocasiones, aprovechando que estabas fuera de casa, busqué el historial de navegación de internet, sorprendiéndome sumamente no sólo que además de los muchos vídeos de sexo entre chicas lesbianas, y entre chicos y chicas, la mayoría de los vídeos eran sobre sexo entre chicos, todos muy guapos. Pero para mayor sorpresa mía, pude ver en tu historial de internet, la visita de portales porno que contenían imágenes y vídeos de sexo entre hermanos y gemelos jóvenes, tanto de hermanos con sus hermanas, incluyendo mellizos, lo mismo que de hermanas, pero sobre todo de hermanos y gemelos de sexo masculino, de suerte que evidenciar tales gustos, preferencias, y fijaciones sexuales tuyas, no sólo me provocaron una extrema excitación y calentura, sino que me hicieron suponer que podríamos llegar a compartir una relación afectiva, erótica, y sexual, no obstante ser hermanos, y contra todos los prejuicios y tabúes que rigen en la sociedad”. Tras culminar la lectura a dos (2) voces de mi cachondo, morboso, homosexual, e incestuoso relato erótico y sexual sobre el cachondo ayuntamiento entre estos dos (2) hermanos, le expresé a Maurizio que lo que había determinado mi firme propósito de intentar seducirle para conseguir el ayuntamiento sexual que había logrado con él, era mi amante travesti, llamada María Fernanda de Becker, con quien había tenido un estupendo romance, sexual incluso, y quien tras conocer mi atracción enfermiza por él, me había animado a ser atrevido, consiguiendo pues, que yo me lanzara con todas mis fuerzas y mi inventiva, a por él, sin importarme nada ni nadie, dándole rienda suelta a mis instintos y deseos más primarios, confiando en que mi profunda devoción por él y por su cuerpo, lograran alcanzar el propósito de seducirlo, haciendo que mi sueño se tornara en una realidad delirante, onírica, surrealista, apasionada, inesperada, y tan inefable como mi romance con aquella chica travesti. Entonces, embargado de calentura, excitación y lascivia, invité a mi amante Maurizio, a que nos tiráramos sobre la alfombra, a fin de entregarnos a un cachondo y morboso 69, en cuya práctica permanecimos por alrededor de unos tres (3) o cuatro (4) excitantes minutos. Tras disfrutar de esta muy cachonda práctica sexual, en la que nos ayuntamos Maurizio y yo de manera simétrica, consiguiendo disfrutar, al tiempo, él y yo, de los huevos y los chimbos de uno y otro, ya sólo restaba consumar nuestro desaforado encuentro sexual follándonos a tope como ambos lo deseábamos. A fin de conseguir follarnos a tope, de una manera cómoda, placentera e higiénica, procedí a abrir mi maletín de accesorios, artilugios, y juguetes sexuales, extrayendo un enema para que se lo aplicara en su vientre mi amante Maurizio, con el fin de dejarlo tan limpio como la piel de un bebé. Yo no tendría que aplicarme el enema, en razón de que llevaba 48 horas sin comer alimentos sólidos, tanto por querer gozar de los beneficios del ayuno, como por tener mi vientre y mi orto preparados y dispuestos para recibir y alojar hospitalariamente una buena verga, un buen chimbo. Le entregué pues a Maurizio el enema, explicándole su finalidad y la forma de usarlo, y entonces se dirigió al baño, lo aplicó en su vientre, y al terminar, me llamó para invitarme a que disfrutáramos de una buena ducha, tan cálida como refrescante, lo mismo que revivificante, pues la faena sexual que veníamos disfrutando era tan excitante como fatigante. Entré pues al baño, bamboleando mi prominente y absolutamente enhiesto chimbo, encontrando a Maurizio bajo la ducha, recibiendo el agua cálida, y masturbándose suavemente, mientras se pellizcaba sus pezones.

También he practicado sexo virtual a través de Skype, gracias al cual me he masturbado mutuamente a través de webcams, con chicos tan guapos, como guarros y bizarros, entre los cuales recuerdo a un apuesto chico de unos 16 años, quien vive al norte de España, y recuerdo a otro chico bien vergón, de nacionalidad turca, y extremadamente guarro, quien se masturbaba ante la webcam mientras fumaba hachís, sin que yo me quedara atrás, pues también yo me exhibía ante él fumando cannabis, es decir, ambos fumábamos sendos psicotrópicos provenientes de la misma planta. Así mismo me he exhibido masturbándome y practicando la selfsuck a través de la webcam en algunos portales de sexo, alternando los lametazos, los chupetones y las mamadas de mi glande y de mi chimbo, con la aplicación de mi poderosa bomba de vacío, para mayor gusto de no pocos hombres y chicos espectadores, tan guarros y salidos, como voyeristas y en extremo bizarros. Una curiosa anécdota que me ocurrió mientras me entregaba a una morbosa, lasciva, guarra, y bizarra faena de selfsuck, dándome todo un banquete con mi propio chimbo, alternando con la aplicación sobre éste, de mi poderosa bomba de vacío, todo ello ante mi webcam, exhibiéndome ante un portal porno, tal cual acabo de narrarles, fue que recibí en el chat de tal portal, un mensaje que me insultaba, diciéndome que yo era un cochino; hasta ahí todo resultaba de lo más normal, pero enseguida la persona que me insultaba, me expresó que había reconocido los muebles en los que yo estaba sentado entregado a mi bizarra faena, pues mi ordenador y mi escritorio se encuentran justo junto a la entrada de mi casa; y a continuación la persona que me insultaba, le expresó a la gente del chat, lo bueno que le resultaría delatarme ante mi familia; lo cual me asombró, pero dado que mi única familia es mi hermana Natalia, no me importó, dada la vida sexual incestuosa que con ella vengo compartiendo, y porque tanto ella, como ambos, también nos hemos exhibido masturbándonos, y practicando sexo ante la webcam en portales porno del ciberespacio; razones por las cuales, la hostilidad del inesperado y hostil testigo de mi impúdico y atrevido exhibicionismo sexual, me resultó poco más que una mera necedad, propia de quienes parece que tienen por vocación en su vida, la de ser unos auténticos imbéciles o idiotas. Lo que sí me dejó sumamente intrigado, fue la identidad de la persona que me insultó, pues me gustaría saber su edad, conocer su apariencia física, y dado que me pudo ver en el portal porno de Internet, ni más ni menos que masturbándome a tope, usando mi poderosa bomba de vacío, estimulándome los pezones con artilugios, y con mi propia lengua, y con mis propios labios, y por si fuera poco, lamiendo, chupando, y mamándome mi propio chimbo; pues el desconocido testigo de mis excesos y desafueros tendría que ser de orientación homosexual, o bisexual por lo menos; de modo que me pregunto si es de esos maricones que se las dan de muy decentes y escrupulosos, llegando a discriminar a la propia gente de la comunidad LGTBI, con la cual ni yo ni mi hermana nos identificamos plenamente, tal cual lo expresé en las primeras líneas del presente relato, pero a la cual respetamos de manera real, auténtica y absolutamente sincera, pues muchos de nuestros mejores amigos,, y de nuestros mejores amantes y compañeros de ayuntamientos y faenas sexuales, sí se identifican con la comunidad LGTBI, y también ellos respetan y valoran, el hecho de que tanto mi hermana como yo, no nos identifiquemos con su comunidad erótica o sexual, sin reprocharnos, ni mucho menos conminarnos a que nos identifiquemos con ella, o que nos rotulemos bajo alguno de sus estereotipos. Por el contrario, algunos de nuestros amantes, tanto chicos como chicas, al ver de primera manos cómo mi hermana Natalia y yo asumimos nuestra identidad, vocación, hábitos, preferencias, y costumbres sexuales, de manera libre, espontánea, y convirtiendo las pulsiones y los instintos sexuales de nuestros cuerpos, nuestros espíritus, y nuestras mentes, sin que mi hermana y yo nos encasillemos o nos dejemos encasillar o rotular dentro de los estereotipos de la comunidad LGTBI, también ellos han asumido no encasillarse ni dejarse encasillar. Por lo cual, supongo, aquel hostil maricón, seguramente, si acaso ha salido del armario, como decimos en España, bien podría ser de esos mariquitas afeminados que se avergüenzan de besarse con su amante o su pareja en lugares públicos; o que les repugna practicarle una felación a algún chimbo, pero que saltan de felicidad sobre una buena verga, si acaso tienen el valor y el aguante para soportar que le partan el orto. Tal cual les comenté anteriormente, sólo me masturbo viendo vídeos porno de temáticas como las que he relatado, viendo imágenes porno, o leyendo relatos de sexo filial; además, mientras me masturbo, siempre lo hago frotando con un cepillo de dientes, con ambos lados, mi pezón izquierdo, que es el más sensible, lo cual incrementa notablemente mi excitación, y también me lo froto con el rodillo de un encendedor, incluso caliente; y para conseguir una mayor sensibilidad en mi pezón izquierdo, me froto el pezón con papel de lija, pues ante el constante frotamiento de los pezones, éstos se van endureciendo con una especie de callosidad que impide la sensibilidad, y con ello, la excitación que consiguen los frotamientos, la succión o los lametazos. Mi bisexualidad consiste en una proporción equivalente a una preferencia del 75% por los chicos, y un 25% por las chicas, de modo que en tal proporción veo los vídeos e imágenes porno que me gustan, y como hasta la belleza cansa, cuando ya estoy saturado de ver chicos, paso a ver chicas practicando sexo con hombres o con otras chicas, masturbándose, magreándose sus tetas, o posando desnudas. Una más de las cosas que he practicado sobre mis muy sensibles pezones, es la de comprimirlos con pinzas, para luego jalarlas; también he procedido a atravesar los pezones lateralmente con una aguja, lo mismo que perforándolos a lo largo, desde el centro, de modo que al masturbarme me atravieso alguna argolla lateralmente, la cual jalo, o me doy punzadas hasta el fondo del orificio de los pezones, todo lo cual me calienta y excita a tope, y con lo cual, sin falta, amenizo mis prolongadas puñetas, pues entre mi chimbo y mis pezones existe algo así como una cierta coordinación, de modo que al estimular uno y otros a la vez, doy lugar a una situación de sinergia, tanto si me estoy masturbando, como si estoy con algún chico o alguna chica, por lo cual me gusta estimular mis pezones, solicitándole a mi amante que los chupe y muerda suavemente. En algunas ocasiones ambiento mis puñetas con imágenes porno de chicos y chicas, algunas de la cuales son impresiones de imágenes de sexo oral practicado por chicos guapos y jóvenes, o pongo alguna revista Playboy abierta en las páginas donde aparecen chicas desnudas, imágenes que ubico en las paredes donde tengo mi ordenador, para mi lujuriosa y mórbida vista. Justo en este mismo momento en que estoy escribiendo las presentes líneas de este morboso, cachondo, guarro y bizarro relato, me encuentro masturbándome a tope, mientras veo vídeos porno de temáticas como las que he comentado, y leyendo relatos eróticos de incesto entre hermanos y hermanas. En unos minutos suspenderé mi puñeta para ir donde el boticario a comprar una pastilla de viagra, para conseguir masturbarme gozando de tener mi chimbo duro y enhiesto al tope, y proceder a escanearlo bien erecto, para ubicar alguna imagen en el ciberespacio. En este preciso momento, acabo de regresar a casa tras adquirir la pastilla de viagra, la cual me tomé en la propia botica, e inmediatamente regresé a sentarme frente al ordenador, me di a la lectura de un relato incestuoso, de modo que al instante la píldora de viagra surtió efecto, poniendo mi chimbo absolutamente duro, compacto y enhiesto al tope, por lo que me entregué a una cachonda y caliente puñeta. A continuación me puse a ver un cachondo y bizarro vídeo de un guapo y joven chico, dotado de un pronunciado chimbo, al cual, tras masturbarse, se entregó a ofrecerle él mismo sus muy nobles servicios, alternando entre el glande y el tronco, procediendo a pasarse aquél horizontalmente entre sus labios, para después chupárselo como si se follara aquéllos y su boca, fungiendo sus labios como unas poderosas ventosas. Mientras veo estos vídeos, me masturbo procurando conseguir el nivel de meseta, que consiste en alcanzar un intenso y prolongado placer antes de llegar a la eyaculación, al orgasmo, o sin llegar a éste. Tal nivel de meseta descubrí que podía conseguirse mediante una masturbación practicada con extrema fuerza y velocidad por todo el tiempo que sea posible, para luego pasar a un ritmo lento, suave y pausado, alcanzando un estado de una muy intensa y prolongada excitación. Mientras mayor sea la fuerza, la velocidad y el tiempo de la masturbación que se consiga aplicar sobre el chimbo, mayor será, proporcionalmente, el nivel o la altura del estado de meseta al que se puede llegar, y mayor será el tiempo que se consiga permanecer en tal estado, y además, con la experiencia y el conocimiento del funcionamiento de los huevos y de la excitación, se puede conseguir prolongar por grandes lapsos el estado de meseta, al punto de sólo correrse a voluntad, y hasta evitar la eyaculación y el orgasmo, o conseguir incluso que aquélla y éste sean parciales. Quiero pues compartir mi experiencia y el saber que he conseguido adquirir en la práctica sexual y de mis muy frenéticas, extremas y desaforadas puñetas, pues dado que tras un par de años de iniciarme en la masturbación tras la pubertad, dado que me masturbaba varias veces al día, llegué a padecer un tremendo y nada agradable cuadro muy agudo de eyaculación precoz, llegando pues al orgasmo tan sólo instantes después de iniciar la paja y sin siquiera alcanzar la plena erección, lo que me mortificó y avergonzó por varios años. De modo que conozco lo incómodo y vergonzoso que le resulta a los hombres de cualquier edad el padecimiento de cuadros de eyaculación precoz, máxime si son, como yo, muy morbosos, lascivos, cachondos, calientes, bizarros, o hasta sexoadictos, tal cual es mi caso, por ello comparto en estas líneas mi experiencia en la superación total, plena y exitosa de tal disfunción sexual, con el fin de que quienes la padezcan, intenten seguir mis pasos, consiguiendo, ojalá, un éxito como el que yo, por fortuna, puedo hoy exponer. Creo pues que la terapia para no sólo superar un cuadro de eyaculación precoz, sino también, el de prolongar por largo tiempo la excitación, hasta llegar al alto nivel de meseta, permaneciendo en éste por un buen tiempo, quizás al menos, para empezar, algo más de un par de minutos, durante los cuales la excitación se consigue bajo el estado gratificante de una plena y total erección y dureza del chimbo, consiste en los siguientes pasos: 1. Se inicia la masturbación con una fuerza e intensidad que pueden oscilar entre un nivel sutil y muy lento, hasta uno suave o moderado y un tanto más veloz, hasta conseguir la plena erección y dureza del chimbo, y una moderada excitación. 2. Tras alcanzar tal erección y dureza del chimbo, se puede permanecer en la práctica de una sutil y lenta masturbación, o alternar en la fuerza, velocidad e intensidad, aumentando y disminuyendo una y otra vez por el tiempo que se quiera o se sienta poder conseguirlo. 3. Los pasos 1 y 2 se pueden animar viendo vídeos o imágenes porno que no produzcan una muy alta excitación, a fin de evitar un inminente orgasmo y la consiguiente eyaculación. En el mismo sentido, la masturbación inicial que suponen los pasos 1 y 2 se puede también animar con recuerdos o fantasías sexuales de toda índole, siempre que no sean muy fuertes, con el fin de evitar las consecuencias señaladas. 3. Tras conseguir una satisfactoria masturbación con el chimbo plenamente enhiesto y totalmente duro, se puede ir aumentando la velocidad sin llegar al estado de un inminente orgasmo o de una inevitable eyaculación, para lo cual, todo aquel que siga los pasos de esta terapia, debe identificar de qué manera puede neutralizar el orgasmo y la eyaculación. A tal efecto puede resultar efectivo o eficaz, mover el prepucio de manera parcial, masturbarse usando sólo los dedos pulgar e índice, agitar suavemente el chimbo haciéndolo danzar, o masturbarse moviendo la bolsa de los huevos hacia arriba y hacia abajo, y en caso de que la masturbación esté siendo animada mediante la visión de imágenes o vídeos porno, mediante la lectura de relatos eróticos, o recordando o imaginando cosas, prácticas o fantasías de condición sexual, procurar que no sobrepasen un nivel moderado que lleve a una excitación lo suficientemente alta como para provocar el indeseable orgasmo y la consiguiente eyaculación. 4. En el cuarto paso de la presente terapia que les comparto y recomiendo, se puede ya llegar al sumamente excitante, placentero, delicioso y muy cachondo estado de meseta, cual si camináramos por una paramuna altiplanicie de más de 4.000 m. de altura sobre el nivel del mar. En este estado de placer, excitación y gozo absolutamente plenos, se puede mantener una masturbación que puede oscilar entre sutil, suave y muy lenta de un lado, y un tanto más fuerte, y veloz, pero moderada de otro, salvo en caso de que se esté en capacidad de aumentar la velocidad, la fuerza y la intensidad, pero sin precipitar orgasmo y eyaculación en caso de no desearlos, pues de lo contrario, si se quiere eyacular y alcanzar ya el orgasmo se puede darle fuertemente al chimbo, con unas fuertes sacudidas aplicadas con toda la mano, con el fin de que el orgasmo, si se quiere llegar a él, resulte sumamente intenso, tanto como la eyaculación, que puede consistir en el lanzamiento de varios chorros de leche hasta bien lejos. 5. A fin de incrementar la excitación al iniciar la práctica masturbatoria de esta terapia o en cada uno de los pasos siguientes, se puede consumir una (1) o dos (2) píldoras de viagra. También se puede aplicar en el glande alguna substancia gélida o mentolada, lo mismo que algo de jengibre o ají picante (también llamado pimiento). Así mismo se puede estimular la excitación frotándose las tetillas o hurgando el ano. Un recurso más para conseguir una excitación del chimbo al tope y absoluta, es aplicarse en él una bomba de vacío, la cual consigue succionarlo con tremenda intensidad y fuerza, al punto de dilatarlo y aumentar su sensibilidad, al paso que estimula la producción del précum, que para algunos sexoadictos que no sean algo escrupulosos, como es mi caso según les he relatado hasta ahora, puede tener varios usos, para nosotros mismos o para quienes se ayunten sexualmente con nuestros cuerpos. En fin, cada hombre o chico sabrá cómo animar sus puñetas o acompañar la práctica de la terapia expuesta. Ojalá que a muchos les resulte eficaz y efectiva, sobre todo si como yo, se confiesan como unos auténticos sexoadictos insuperables y sin remedio en el ilimitado universo erótico y sexual, pletórico de deseos, fantasías, sueños, pulsiones, instintos, pasiones, fijaciones, caprichos y parafilias. la evitando llegar al orgasmo y a la eyaculación, para pasar con éxito a una muy lenta y pausada masturbación, lo más sutil posible, tras la cual mayor y más placentero será alcanzar el nivel de meseta, permaneciendo en tal nivel en proporción a la fuerza, velocidad y tiempo de la masturbación inicial, y en proporción a la manera lenta, pausada y sutil masturbación posterior, llegando pues a la plenitud y al paroxismo del placer, del gusto y de la excitación de una manera simplemente inenarrable. Créanme que siguiendo los sencillos pasos de tan simple técnica, podrán conseguir el increíble efecto que les he descrito. Dado que gozo de la capacidad de poder evitar el orgasmo y la eyaculación, y como me masturbo a tope con la técnica antedicha, además al calor de la lectura de relatos de sexo filial, y viendo imágenes y vídeos porno, cuando por fin decido alcanzar el orgasmo y la eyaculación, consigo expulsar hasta más de diez (10) chorros de muy espesa y blanca leche, lanzándolos bien lejos, como hasta más de 1.5 m. de distancia.

Como ya les dije, sólo me masturbo viendo vídeos o imágenes de sexo, o leyendo relatos incestuosos de sexo filial entre hermanos y hermanas, incluyendo gemelos y mellizos del mismo o de diferente sexo, y entre tíos y tías con sus sobrinos, ésos sí de diferente sexo.

En cuanto a mi amigo y amante Andrés, él también tiene 18 años, mide 1.73 m. de estatura, es rubio, pelirrojo y esbelto como yo, su rostro es de facciones muy finas, contando con unos gruesos y voluptuosos labios rojos, todo lo cual le hace lucir bastante guapo, y goza de unas nalgas redondas y levantadas, lo mismo que de unas piernas también largas, gruesas y macizas. Como les digo, Andrés es sumamente guapo, al punto de ser muy parecido en su cuerpo y rostro, a uno de mis actores porno favoritos, ni más ni menos que a Cameron Jackson (un hermoso actor porno de nacionalidad checa, nacido en 1986), con la diferencia de que su chimbo es mucho más largo que el del mencionado actor, pues su principal atributo, también él lo lleva entre las piernas, gozando de un enorme chimbo, que al igual que el mío, alcanza, en erección, los 23 cm. de longitud, y que también, tal cual el mío, es delgado, curvo y levantado; ambas pollas parecen gemelas, salvo porque la suya está coronada por un prepucio más extenso que el mío, y porque su glande, aunque similar al mío, es un poco amoratado, como violáceo claro, exactamente color lila, justo mi tonalidad cromática favorita, tanto para pintar paredes o ilustrar imágenes y dibujos, como respecto de los glandes. Pero además, también él es poseedor de unos huevos grandes, que como los míos, acumulan mucha leche, y producen gran cantidad del précum que precede las eyaculaciones. Pero una de las cosas más excitantes de la vida sexual mía y de Andrés, es que gracias al tamaño de nuestros chimbos, podemos chupárnoslos nosotros mismos, lo cual hacíamos desde nuestra temprana adolescencia, según nos confesamos, cuando descubrimos el placer de la masturbación, intentando, con total éxito, lamernos y chuparnos nuestros glandes y un 65% de nuestros prominentes chimbos. Ahora pasaré a relataros cómo inicié mi vida sexual con Andrés. Poco después de cumplir los 17 años, me inscribí en un curso de natación en el Centro Polideportivo del Barrio. En el grupo éramos nueve (9) aprendices, todos chicos entre los 17 y los 21 años de edad, todos muy guapos, altos y esbeltos, pero el único que llamó mi atención por su belleza y cuerpo esbelto y macizo, fue Andrés, a quien como resultó ser nuevo en nuestro Barrio, tras presentármele y ofrecerle mi amistad y servicios, le propuse llevarlo a recorrer toda la zona del Barrio y sus lugares de interés, lo cual me agradeció, y tan pronto terminamos la instrucción de ese día, nos fuimos a duchar juntos, con la idea de recorrer el Barrio. Ambos nos desnudamos, y yo no pude evitar apreciar de reojo su considerable chimbo, dándome cuenta de que su tamaño era el mismo que el del mío, lo mismo que su forma curva, delgada y levantada, y también el tamaño de sus enormes huevos, era el mismo mío. Igualmente pude reparar que contaba con un capuchón extenso, que era lo único que diferenciaba nuestros casi gemélicos chimbos, cuyos glandes también resultaban casi idénticos en cuanto a su condición alargada, salvo que mientras el suyo es como de color lila como ya dije, el mío, en cambio, luce una tonalidad sonrosada. De pronto él dijo: «Pues bien, a ducharnos», de modo que nos dirigimos a las duchas, pero yo estaba súper cachondo y caliente, ya que llevaba unos diez (10) días sin correrme, pues prácticamente soy capaz de evitar la eyaculación todos los días que quiera, meses incluso, consiguiendo expulsar mi leche sólo cuando lo deseo, reservándola para ocasiones muy especiales, como llenar de leche la boca de mis amantes, hasta con veinte (20) chorros de espesa lefa, madurada tras meses de acumulación. Como vengo diciendo, yo estaba súper cachondo y caliente dentro de la ducha, máxime tras haber visto la polla y los huevos de mi nuevo amigo, de modo que me empecé a masturbar bajo el agua, pronunciando el nombre de Andrés, pensando que nos mamábamos nuestras pollas, practicando un morboso, caliente y cachondo 69. De pronto él me llamó desde la ducha, y me pidió que fuera hasta allí un momento, llamado ante el cual concurrí erecto como estaba, sin reparar en ello, ante la premura del llamado de Andrés, quien al yo llegar hasta él, me explicó que había perdido sus lentes de contacto, solicitándome se los ayudara a buscar, pues sin ellos no veía nada. Inmediatamente los encontré para alivio suyo, pero de pronto se resbaló, cayendo al suelo, y cuando intentó levantarse, se encontró con mi polla, erecta a tope como estaba ante sus atributos, la cual alcanzó a tomar con su mano derecha, diciéndome que perdonara. Yo, algo apenado, le entregué sus lentes y volví a la ducha, no pudiendo evitar reanudar mi masturbación, pronunciando, nuevamente, una y otra vez, el nombre de Andrés. Entonces Andrés apareció en mi ducha, haciéndome apenar sobremanera. Él me dijo que perdonara, pero quería preguntarme si me atraían los chicos, diciéndome que veía que sí, ante lo cual le pregunté que cómo lo sabía, a lo que él me explicó que debía ser así para estar erecto cuando acudí a su llamado, y por haberme luego encontrado masturbándome y pronunciando su nombre. Yo le ofrecí mil disculpas, y él me dijo que no tenía nada de qué disculparme, porque a él también le atraían los chicos, y que tan pronto me vio en la piscina, yo le había atraído, tanto por mi físico y mi belleza, como por mi abultado paquete, diciéndome que tenía una bonita y gran polla, poniendo énfasis en su similitud con la mía y entre nuestros huevos, tanto en forma, como en tamaño. Enseguida me dijo que quería besar, lamer, chupar, mamar y comerse mis huevos y mi chimbo, allí, y ahora mismo, pero yo le expresé cómo, aunque mis deseos eran recíprocos, resultaba más prudente que buscáramos la intimidad de mi hogar, pues sólo vivía con mi hermana, y ella estaba por salir, y no volvería hasta el anochecer. Entonces nos terminamos de duchar rápidamente, nos vestimos, y nos dirigimos a mi casa. No más entrar, nos topamos con mi hermana Natalia, quien lucía una corta minifalda, y una ajustada blusa sin sostén, que no sólo resaltaba sus prominentes tetas, sino que dejaba insinuar sus considerables pezones, que bien sabía yo, tras las frecuentes ocasiones en que la espiaba a través de la puerta de su cuarto cuando se preparaba para salir, se frotaba, pellizcaba, estiraba y hasta lamía, para estimularlos, a fin de endurecerlos, erectarlos y pronunciarlos, de modo que no pasaran desapercibidos para quien reparara en sus tetas. Al presentarla con mi nuevo amigo, y ahora inminente amante Andrés, ella se mostró con él un tanto coqueta, lo que evidenció que tal cual yo, se había sentido atraída por mi chico, en razón de ser bastante guapo; enseguida se marchó, diciendo que no regresaría hasta el anochecer, guiñándome un ojo de manera maliciosa y cómplice.

Tan pronto Natalia cruzó y cerró la puerta, le dije a Andrés que nos desnudáramos inmediatamente, tras lo cual nos besamos y morreamos, estrujando nuestros muy prominentes y erectos chimbos, lo mismo que nuestros también prominentes, y por la suma excitación, compactos y contraídos huevos, sorprendiéndonos ambos por la igual longitud, y más que similar forma de nuestros chimbos, incluidos nuestros glandes un tanto alargados, y en el extremos redondeados, lo mismo que por la prácticamente igual dimensión del tamaño de nuestros huevos. Enseguida noté cómo Andrés movía sus huevos hacia arriba y hacia abajo, lo que me resultó curioso y divertido, lo que quizás hacía para terminar de romper el hielo entre los dos, pues apenas teníamos unas cuatro (4) horas de conocernos. Tras expresarle cuán graciosa me resultaba su capacidad para mover sus huevos, le hice ver que uno de mis actores porno del ciberespacio, vinculado con el portal Belami, llamado Kris Evans, tan musculoso como guapo y atractivo, podía también mover sus huevos como él, y seguidamente le demostré cómo yo podía mover mi erecto chimbo haciéndolo subir y bajar, tal cual lo puede hacer Adam Archuleta, uno de mis actores porno favoritos, quien también está vinculado con la firma Belami, y quien siendo tan guapo y atractivo, como morboso, guarro y cachondo, cuenta con unos cachetes rojos, lo mismo que con un bello chimbo de 19 cm. de largo, que no pocas veces exhibe cubierto por su prepucio, cual si no estuviera circuncidado, culminando sus exhaustivas faenas de sexo en los vídeos, corriéndose copiosamente y a cántaros, lanzando bien lejos sus borbotones de leche. Entonces Andrés me comentó cómo en su escuela, cuando sus compañeros le empezaron a ver desnudo cuando iban a las duchas, al reparar en el más que prominente tamaño de su chimbo, lo empezaron a apodar con motes como “El Caballo”, “El Burro”, “El Elefante”, “El Trípode”, “El Tres Piernas”, o “Pie Grande”, lo cual inicialmente le apenaba en grado sumo, pero paulatinamente le fue restando importancia a tales apodos, pues se sentía sumamente orgulloso por haber resultado sumamente privilegiado por Natura con tan grandes y excepcionales atributos, con los cuales podía satisfacer tanto a chicas como a chicos, y él mismo disfrutaba apreciando el tamaño de su chimbo y de sus huevos, encantándole practicarse sus cuotidianas puñetas, haciendo ascender y descender su mano por el largo tronco de su pronunciado chimbo, disfrutando también de estrujarse y comprimirse sus prominentes huevos, que por su gran tamaño producían una inmensa cantidad de précum y de leche, que casi todos sus amantes, tanto chicos como chicas, disfrutaban lubricándose con aquél y con ésta sus penes, sus tetas y sus pezones, lo mismo que recibiendo los copiosos y numerosos chorros de espesa y blanca leche en sus caras, sus tetas y sus bocas, saboreándola por un buen momento, antes de beberla y tragarla, como si con ello saciaran su muy lasciva, morbosa, guarra, y en extremo bizarra sed. Entonces yo le expresé que también a mí mis amigos y compañeros de escuela me llamaban “El Bombero”, “El Mutante” y “El Alienígena”, pero de buen rollo, pues varios de mis colegas me confesaban cómo mi gran dotación les provocaba gran envidia, sobre todo a aquellos que contaban con unos pequeños chimbitos, que no superaban ni siquiera los trece (13) cm. de largo, como si fueran chinos o japoneses, los cuales poseen unos pequeños chimbitos que me resultan sumamente ridículos y hasta repugnantes, pues para mí, lo mínimo que debe tener de longitud un chimbo, para lucir estético y deseable, al punto de querer tocarlo, jalarlo, chuparlo, y comérselo, son al menos unos 14 cm. Siguiendo con los motes o apodos que me adjudicaron ante mi excepcional atributo, algunos otros colegas que conocían las dimensiones propias de los chimbos de cada grupo racial del mundo, me empezaron a llamar entonces “El Negro”, “El Africano”, o “El Afro”, pues los hombres de raza negra gozan del prácticamente exclusivo privilegio de contar con los chimbos más grandes del mundo entero, incluso más grandes que el que poseemos Andrés y yo, exhibiendo unas vergas descomunales, capaces de partir un coño en dos (2); pero no obstante el gran tamaño que suelen tener los chimbos de los hombres de raza negra, a mí no me atraen para nada tales pollas, pues no me atraen en lo más mínimo ni los chicos ni las chicas de raza afra, como tampoco la gente de aspecto amerindio, ni la mestiza, tampoco la gente mulata, por no hablar de la gente zamba, es decir, fruto de la mezcla entre la raza amerindia y la raza negra, ni la del Lejano Oriente, ya sean Chinos, Coreanos o Japoneses, ni tampoco la gente del Sureste de Asia, así como tampoco la gente de la India; quienes sí me atraen un poco, son las gentes de raza Semita, tanto Árabes como Israelíes, y gentes de otros pueblos Semitas de Medio Oriente, que preferiblemente sean al menos algo blancos en su piel. Volviendo con el tema del tamaño de los chimbos, yo por mi parte, disfruto tan grandemente el excepcional tamaño de mi chimbo, que me gustaría poder tenerlo un par de centímetros más grande, a tal punto, que adquirí una bomba de vacío para el pene, que me aseguraron los vendedores de la tienda erótica donde la compré, que conseguía alargar el pene; también he intentado colgarme objetos pesados anudados a mi chimbo; y por último he intentado practicar ciertas técnicas o ejercicios diversos que recomiendan en el ciberespacio para alargar el pene; pero hasta ahora no he tenido éxito con ningún método, por lo que estaría dispuesto hasta a operarme, pues el tamaño del chimbo no sólo me resulta en extremo morboso, lascivo, cachondo, guarro y bizarro, sino que nos confiere a los hombres un plus de virilidad, que aumenta nuestra cotización en el ámbito sexual ante cada compañero sexual, o ante quienes conozcan o evidencien tal condición, sean chicos o chicas, de modo que un chimbo grande, es a los hombres tan valioso como lo son unas grandes tetas para las mujeres, las travestis y las transexuales; con la diferencia de que las tetas, si son descomunales, ya no resultan tan atractivas, estéticas o apetecibles, mientras un chimbo, por grande que sea, no deja de lucir muy bien en la entrepierna de su excepcional, privilegiado y afortunado poseedor, de suerte que tanto chicos como chicas, con algunas excepciones, siempre querrán comérselo, chuparlo, mamarlo, y alojarlo en sus receptivas gargantas, y en sus hospitalarios coños y culos. Entonces le comenté a Andrés que el mote más curioso para referirse a alguien con un chimbo muy prominente como el que él y yo poseíamos, era el de Elefante, en razón de la belleza de esta especie enorme de mamífero, cuya trompa casi llega al suelo, pendiendo de su cabeza, de manera muy similar a como penden los chimbos desde la entrepierna de un hombre. Este comentario produjo en mi mente una morbosa idea, la cual inmediatamente compartí con Andrés, a quien enseguida le propuse que creáramos y fundáramos un exclusivo club integrado por chicos tan privilegiados por Natura como él y como yo, con el nombre de Club de los Elefantes, el cual bien podríamos animar creando cuentas o perfiles en internet, incluso en redes sociales como Twitter, a través de los cuales podríamos a su vez compartir vídeos e imágenes de los chicos con los chimbos más grandes en el mundo de la pornografía, lo mismo que fotos y vídeos de nuestros prominentes chimbos, tanto erectos como fláccidos, todo lo cual, a su vez, podríamos animar compartiendo nuestras experiencias sexuales, o relatos eróticos y sexuales publicados en el ciberespacio. Mi idea le resultó a Andrés tan interesante, como excitante, morbosa y cachonda. Entonces enseguida nos sentamos desnudos y erectos ante mi ordenador, y procedimos a crear en Twitter el grupo o la cuenta titulada Club de los Elefantes, subiendo como imagen de perfil, una foto de Steven Prior, uno de los actores porno con uno de los chimbos más grandes y atractivos que he podido ver en todo el pornociberespacio. El primer twitt que compartimos en la morbosa cuenta que acabábamos de crear, contenía tres (3) imágenes de Steven Prior, acompañado, en una de ellas, de otro chico también vergón. Tras magrearnos los chimbos y los huevos, le propuse a Andrés que para seguirnos calentando, viéramos varios vídeos de chicos que guardaba en el ordenador. Le expresé a Andrés cuáles eran mis preferencias en el morboso arte del porno, tanto de sexo entre chicos, entre chicas, o entre chicos y chicas, de modo que le planteé cuánto me calentaban las escenas de sexo oral, específicamente de chicos o chicas lamiendo, besando, chupando, mamando y comiendo huevos, glandes y prominentes chimbos como el suyo y el mío; expresándole también cuánto gozaba con ver besos en extremo lujuriosos y morbosos, en los que chicos y chicas se comieran con avidez y gula, sus labios y sus bocas, entrelazando sus prensiles lenguas. Le comenté cómo me gustaba que fuera el sexo oral, tanto entre actores y actrices porno, como el que yo practicaba o me practicaban, explicándole que una buena lamida, chupada, mamada, y comida de unos suculentos huevos, y del chimbo que sobre ellos se levanta, debía iniciar con lametazos y chupetones a los huevos, jalándolos por los vellos, si están presentes, con los labios y los dientes, chupando pues, uno a uno cada huevo, y después los dos (2) huevos a la vez, para después comerse uno a uno cada huevo, haciéndolos entrar en la boca, antes de recibir en ella los dos (2) huevos a la vez, comiéndoselos, y sirviéndolos con lametazos de la lengua; tras ese noble servicio a los huevos, una buena felación debe continuar con el lento ascenso por el tronco del chimbo, también con el noble servicio de la lengua, pasando los labios y la lengua velozmente y con avidez, a lo largo del tronco del chimbo por su parte lateral, para detenerse después en la muy sensible parte inferior del glande, justo sobre el frenillo, azotándolo con la lengua, aleteando sobre él y sobre toda la parte inferior del glande, cual si la lengua fuera una exótica mariposa, para luego frotar la parte inferior del glande contra los labios y la lengua, brindándole chupetones de diferente intensidad; a continuación, se puede proceder a pasar la punta de la lengua, con diferentes ritmos e intensidad, alrededor del glande, para un momento después, frotar el grande con fuerza contra los labios, formando círculos, y proseguir chupando el glande fuertemente con los labios, aplicados como poderosa ventosas, para enseguida intentar entrar con la lengua en el ojete; a todo el noble servicio anterior, se puede adicionar la penetración de la lengua entre el glande y el prepucio, para proceder, a continuación, a lamer, besar, chupar y comprimir con los labios, cual poderosas ventosas, toda la cabezota fálica, haciéndola entrar y salir de la boca; tras lo cual los nobles servicios de la boca deben ser ofrecidos a todo el chimbo, llenándolo de besos, chupetones, y mamándolo y comiéndolo, hasta alojarlo con total hospitalidad, y dándole la bienvenida, en la garganta del noble felador. Por lo demás, los nobles servicios ofrecidos al chimbo, pueden variar en intensidad, fuerza y velocidad, y la mamada puede ser total y profunda, o parcial. En todo caso, el sexo oral prestado al chimbo en cada modalidad o momento, puede y debe ser acompañada con el magreo de los huevos, o alternado con lametazos y chupetones a éstos. Entonces nos sentamos, completamente desnudos, ante la pantalla del ordenador, en el escritorio de mi cuarto, y enseguida abrí uno de mis vídeos favoritos, uno protagonizado por David Garret (sin duda uno de mis actores porno favoritos, a quien le doy un puntaje de 10 y Triple AAA, de quien lamentablemente no he podido conseguir sus datos biográficos, ni siquiera su nacionalidad, su edad, ni tampoco el tamaño exacto de su muy prominente chimbo, que es lo que más me interesa, pero quien es un chico seguramente europeo, bastante alto, como de unos 35 años, sumamente guapo, y quien goza de un delicioso chimbo bastante grande, algo grueso y curvo, pero levantado y esbelto, coronado por un prominente y jugoso glande redondeado y violáceo), y por Andrew Shut, de nacionalidad checa y nacido en 1988, un tanto afeminado pero guapo, y poseedor de un esbelto chimbo de 18 cm., que no obstante no ser curvo hacia arriba, sino algo hacia el frente, alcanza a verse provocativo, tanto como sus huevos, marrón claros y apretaditos cuando le maman el chimbo, o cuando se lo follan frenéticamente. En el vídeo, antes de follar, la polla de David Garret es noblemente atendida, mediante besos, lametones, chupetones y mamadas por Andrew Shut, mientras seguidamente Garret le practica una muy buena y cachonda mamada a su polla, la cual es servida por múltiples y cachondos besos a su tronco, para continuar ofreciéndole lametazos a su glande, formando unos bellos y sublimes círculos con su versátil lengua. Tras dos (2) sesiones de sexo oral mutuo entre Garret y Shut, éste procede a cabalgar, completamente erecto, sobre la polla de Garret, quien minutos después se lo folla desde atrás, estando Shut dándole la espalda y agachado, haciéndole correrse, para posteriormente venirse él en la boca de Shut. Después vimos vídeos porno protagonizados entre Billy Dexter (cuya estatura es de sólo 1.67 m., y cuyo chimbo es de sólo 15 cm., pero atractivo) y Dominik Trojan (quien tiene 1.81 m. de estatura, y cuyo chimbo mide unos 17.5 cm. de largo, gozando además de unas redondas y deliciosas nalgas, de modo que cuenta con uno de los culos, o como yo les llamo desde mi temprana adolescencia, leondros, que me resultan favoritos en todo el pornociberespacio por el que he navegado desde hace más de 11 o 12 años, siendo él, junto a Billy Dexter, con quien comparte muchas de sus faenas sexuales, y Cameron Jackson, Andrew Shut, y David Garret, estos últimos, protagolos primeros chicos porno de quienes tomé nota de sus nombres), quienes son de nacionalidad checa y sumamente guapos y cachondos, de modo que aunque no cuentan con unos chimbos lo suficientemente grandes para mi gusto, ambos, además de guapos, son excepcionales mamando chimbos y follando, resultándome Billy Dexter sumamente cachondo y morboso, pues pone una cara de guarro perdido mientras le maman su chimbo, lo mismo que mientras se lo follan. Entre las prácticas sexuales más cachondas que he visto por parte de Billy Dexter, hay una que consiste en que después de mamarles sus chimbos a dos (2) compañeros de faena, procede a pender de una escalera, entregándose a mamar el grueso y enhiesto chimbo que le es ofrecido a sus labios, su lengua y sus fauces. En el vídeo que vimos, se maman deliciosamente sus pollas y se follan estupendamente, para terminar corriéndose cada uno en la boca y la cara del otro, con unas copiosas y abundantes cargas de leche. También vimos vídeos de Cameron Jackson, quien además de ser muy guapo, goza de un bien grande, levantado y grueso chimbo que alcanza los 20 cm., el cual, en algún vídeo, he visto cómo lanza más de cinco (5) o seis (6) chorros de leche. Seguidamente vimos algunos de los más guarros vídeos de Julien Breeze, de 28 años y también checo, de 1.83 m. de estatura y ojos verdes, quien luce un chimbo de 18 cm. de longitud, algo grueso, curvo y levantado, coronado por un bello y apetecible glande, de color rojizo, también levantado, y algo prominente. También vimos varios vídeos protagonizados por Tim Walker, un muy guapo y apuesto chico rubio, de nacionalidad checa, nacido en 1992, de 1.75 m. de estatura, y dotado de un esbelto, suculento, y muy prominente chimbo curvo y levantado, de 20.3 cm. de largo, que exhibe en su base un pequeño pero atractivo lunar de color marrón claro, que para mí constituye todo un poderoso fetiche; estando tal chimbo, coronado por un glande suculento, puntiagudo, y piramidal, de color rojo. Algunos otros vídeos que vimos a continuación, están protagonizados por un joven y muy apuesto chico de nacionalidad checa, llamado Xander Hollis, nacido en 1992, quien cuenta con 1.67 m. de estatura, y goza de un chimbo, que aunque sólo mide 15.2 cm. de largo, es perfectamente curvo y levantado, coronado por un hermoso glande de color rojo, y que en varias ocasiones exhibe cubierto por un bello y prominente prepucio que me enloquece. A continuación vimos un vídeo protagonizado por Thomas Fiaty (nacido en 1993 y de nacionalidad checa, cuya estatura es de 1.83 m., quien cuenta con un prominente chimbo de 19 cm. de largo y curvado hacia abajo, que aunque por su forma no estaría entre los chimbos que me gustan, es ciertamente esbelto, suficientemente prominente, y coronado por un glande rojizo), y otro joven chico, de quien hasta ahora desconozco su nombre e identidad, portador de un muy pronunciado chimbo, cuyo glande luce cubierto por su muy extenso prepucio; en el vídeo porno protagonizado por estos dos (2) chicos, ambos pasan a chuparse sus huevos y sus chimbos, tras conocerse al hacer ejercicio en un gimnasio. Enseguida vimos un segundo vídeo protagonizado también por Thomas Fiaty, esta vez junto a un apuesto chico, de nacionalidad checa, de nombre Julian Tomlinson, de cabello ensortijado, de 19 años de edad, de 1.72 m. de estatura, y portador de un delicioso chimbo en forma de plátano (es decir, un tanto más grueso desde la base del tronco hasta la mitad), y levantado, de 17.7 cm. de largo, coronado por un prominente glande redondeado y rojizo. Los últimos vídeos que vimos, fueron un par protagonizados por un chico jovencito muy guapo, llamado Johnny Rapid, cuyo nombre real es Hylan Anthony Taylor, de nacionalidad estadounidense, nacido en 1992, cuya estatura es de sólo 1.67 m., quien posee un esbelto y delicioso chimbo de buen tamaño y un tanto grueso, de 19 cm. de largo exactamente, sumamente curvo y levantado, al punto de que si se encuentra acostado, el glande de su chimbo erecto toca su vientre, contando su chimbo erecto como con dos (2) puntos de inflexión, es decir, como dos (2) puntos de curvatura, los cuales me enloquecen enfermizamente, y cuyo glande se parece a una seta u hongo, justo como son las cabezas de los champiñones de forma fálica. Johnny Rapid es uno de mis chicos favoritos, lo mismo que su muy suculento y provocativo chimbo, el cual me pone muy cachondo, pues como acabo de decir, goza de mi forma favorita, es decir, curvo y levantado, mientras su glande, un tanto obscuro, es algo alargado, por lo que le he dedicado decenas de mis muy intensas, frenéticas y cuotidianas pajas, viendo sus vídeos (lamentablemente en la mayoría de los vídeos, Johnny Rapid aparece practicando sexo con hombres muy maduros), y sus imágenes (las cuales colecciono en una carpeta del ordenador por su apellido), hasta llegar a correrme a tope. Tras esta morbosa y cachonda faena en que le dimos gusto a nuestros lascivos ojos viendo los vídeos porno que acabo de mencionar, le expresé a Andrés que la próxima vez veríamos unos vídeos protagonizados por chicos como Jake Olsen, un muy guapo chico de nacionalidad eslovaca, nacido en 1999, cuya estatura es de 1.75 m., y cuyo precioso chimbo alcanza los 21.5 cm. de largo, y está coronado por un enorme y alargado glande rojizo; Sam Truitt, un apuesto chico de 1.83 m. de alto, privilegiado por natura, al dotarlo de un prominente y muy grueso chimbo que alcanza los 24 cm. de largo. Vimos además, algunos vídeos de los chicos de Belami, protagonizados por varios de mis actores favoritos, tales como Kevin Warhol (cuyo chimbo, que alcanza los 16.5 cm., es levantado y esbelto, estando entre mis favoritos, siendo uno de los actores más guapos y cachondos de Belami y de todo el ciberespacio, quien es todo un experto en la práctica de la felación, a la cual se entrega con total fervor y devoción, mediante lametazos, chupetones, mamadas y comidas sobre huevos, glandes y chimbos, siendo un estupendo mamador, al que sin reticencias ni reservas, le doy una calificación Triple AAA; el checo Andre Boleyn, nacido en 1990, de 1.75 m. de estatura y ojos marrones, quien luce un hermoso chimbo de 17.5 cm. de largo, cuyo glande parece labrado por debajo, como dividido por una profunda hendidura que va desde el ojete hasta el frenillo, hendidura similar a la que luce Mark Zebro, cuyo prominente chimbo alcanza los 21.5 cm., hendiduras que hacen lucir muy apetecibles ambos chimbos, para mi obsesivo, lascivo y morboso gusto), quien en algunos vídeos llega a correrse en cantidades alarmantes, lanzando casi diez (10) chorros de lefa. Uno más de los muy guarros vídeos que vimos, fue uno protagonizado por Dominik Trojan y Mark Zebro, a quien en unos baños públicos, Dominik le mama y le chupa su chimbo a través de un orificio de la pared, para después felarse mutuamente, y finalmente, a través del cachondo, guarro y bizarro agujero de la pared, follar como posesos, repitiendo cada uno de los actos de su cachondo ayuntamiento sexual, de manera directa, dentro del cuarto de baño en que se encontraba Trojan. Adam Archuleta, de nacionalidad checa, nacido en 1990 (quien es guapo, de 1.80 m. de estatura, de ojos verdes y cachetes rojizos, de huevos apretaditos y cuyo chimbo, de 19 cm., parece no haber sido circuncidado, luciendo un extenso prepucio, por lo cual, en diversos momentos, exhibe su glande cubierto por su prepucio, y quien también lanza una buena cantidad de chorros de leche hasta bien lejos); entre los más cachondos vídeos que he podido ver de Archuleta, se encuentra uno en el que se masturba, consiguiendo mover por un buen lapso su chimbo levantado, cual si tuviera vida propia; el joven y guapo chico de nacionalidad checa, Helmut Huxley, de 21 años y 1.93 m. de estatura, que luce unos bellos cachetes colorados, quien cuenta con un chimbo de 20 cm. de largo, casi completamente recto, y coronado por un prominente glande violáceo. Entre las imágenes y escenas de los vídeos de Huxley que más morbosas y cachondas me resultan, es ver su largo chimbo fláccido y con el prepucio cubriendo su glande. Otro de los chicos más apuestos, quien es actor porno del portal Belami, es Kris Evans, de nacionalidad húngara, nacido en 1986 (de 1.93 m. de estatura y ojos verdes, cuyo chimbo es grande, grueso, y venoso, exactamente de 19 cm., siendo él muy guapo, luciendo un cuerpo perfecto y musculoso, y quien en los vídeos se corre a cántaros, hasta más de 7 veces); Vadim Farrell, nacido en Hungría en 1986 (de 1.83 m. de alto y ojos verdeazulados, cuyo enorme chimbo de 20 cm., está coronado por un glande algo alargado y prominente, el cual luce un prominente ojete, que me encanta ver completamente cubierto por su extenso prepucio; así mismo, en uno de los vídeos suyos de Belami, Vadim Farrell se exhibe desnudo en diferentes poses, masturbándose, y hasta haciendo danzar cachondamente su enhiesto chimbo, calentándome a tope); Jim Kerouac, nacido en Hungría en 1991, (de 1.78 m. de alto y ojos verdes, quien goza de un gran chimbo levantado, de 19 cm. de largo, coronado por un bello glande amoratado); Joel Birkin, un guapísimo chico de nacionalidad checa (quien es sumamente alto y atractivo, siendo él el chico con el mayor chimbo del ciberespacio de quien conozco su nombre, el cual alcanza los impresionantes, siendo algo grueso y ciertamente recto); Dylan Maguire, un guapísimo chico de nacionalidad eslovaca, nacido en 1991 (cuya estatura es de 1.78 m., de ojos color castaño, y quien luce un esbelto chimbo de 18 cm.), Fabien Jacq, un guapo, esbelto y joven chico con cara de niño, cuya estatura alcanza 1.82 m., quien goza de uno de mis chimbos favoritos, pues aunque sólo alcanza los 16 cm. de largo, es supremamente curvo y levantado, casi como en unos 90°, es decir, su chimbo, tras la curvatura, se levanta casi de manera perpendicular, presentando un exquisito glande de color rojizo, y luciendo unas muy gruesas venas obscuras alrededor del tronco, que lo hacen más morboso, atractivo y deseable; y Jack Harrer (quien tiene una estatura de 1.74 m., es de ojos de color castaño claro, y cuyo chimbo es bastante grueso, alcanzando los 18.5 cm. de largo). Jean-Luc Bisset, un guapo chico de ojos de tonalidad verdeazul, de 1.78 m. de alto, y un chimbo algo grueso y levantado, que alcanza los 17 cm. de largo; Nate Donaghy, un apuesto, guapo, joven, y muy atractivo chico, de 1.77 m. de estatura, cabello negro, ojos castaños, y un prominente y delicioso chimbo de 20 cm. de largo; Nino Valens, un guapo y apuesto chico de nacionalidad húngara, cuyo rostro me recuerda el de los aborígenes de la raza humanoide de los Na’vi, de la película Ávatar. Este precioso húngaro mide de 1.82 m. de estatura, y cuyo chimbo, que es grueso en la base, mide 18 cm., estando coronado por un exquisito glande de color violáceo; Danny Defoe, un guapo chico de origen húngaro, con cara de niño, de ojos azules, 1.80 m. de estatura, y un chimbo algo delgado, de 18 cm. de longitud, coronado por un pequeño glande, de una tonalidad entre rojiza y sonrosada; Bastian Dufy, un guapo y joven chico de origen checo, de tan sólo 21 años de edad, 1.80 m. de alto, ojos azules, y un precioso chimbo, como con dos (2) hermosas curvaturas, levantado para mi mayor gusto, y que alcanza los estupendos 20 cm. de largo, siendo un tanto grueso; Rafael Moretti, un chico guapo, de rostro exótico, cejas negras acentuadas y obscuras, ojos verdeazulados, de 1.86 m. de estatura, y un bello chimbo grueso y de 19 cm. de largo, coronado por un glande de tonalidad entre sonrosada y rojiza; Sven Basquiat, un chico algo guapo, de nacionalidad checa, nacido en 1993, de ojos azules, cuya estatura es de sólo 1.69 m., mientras su chimbo, de sólo 17 cm., goza, sin embargo, de un suculento y bellísimo glande prominente y redondeado, de tonalidad rojiza; Kieran Benning, de sólo 21 años de edad, de nacionalidad eslovaca, de 1.83 m. de estatura, y quien goza de un suculento chimbo que alcanza los muy considerables 21 cm. de largo, siendo sumamente grueso, coronado por un glande precioso, suculento, delicioso y deseable, de una bella tonalidad cromática rosa; Charlie Bogard, un guapo chico que goza de una estatura de 1.82 m., y cuenta con un chimbo de 19 cm. de largo, un tanto curvo hacia abajo, coronado por un muy prominente glande de tonalidad rojiza; Peter Annaud, quien es bastante guapo, tiene 1.83 m. de estatura, y goza de un delicioso chimbo grueso, de 18.5 cm. de largo; Hoyt Kogan, un guapo chico originario de Moravia, en la República Checa, de ojos verdeazules, labios rojos, 1.87 m. de alto, y dotado de un chimbo delgado de 17.5 cm. de largo, coronado por un pequeño glande sonrosado; y Harris Hilton, un apuesto chico con cara de niño y cuerpo un tanto musculoso, que le han merecido ser calificado como metrosexual, siendo sus ojos azules; su estatura es de 1.85 m., y goza de un chimbo algo grueso y recto, de 19 cm. de largo, coronado por un glande sonrosado, y de un hermoso prepucio, que luce grandemente cuando cubre la cabezota de su chimbo; Tom Pollock, un chico rubio, de 1.83 m. de alto, ojos azules, y no muy guapo para mi gusto, pero quien registro en estas líneas en razón de lo mucho que me calienta y excita al tope, ver su prepucio al cubrir el glande de su chimbo, el cual es levantado, y cuya longitud alcanza los 16.5 cm.; y Rhis Jagger, cuya estatura es de 1.84 m., y su chimbo mide 18 cm., y aunque Jagger no me atrae mayormente por estar ya entrado en años, sin ser suficientemente guapo, ni ser algo musculoso, lo registro aquí por gozar de la capacidad de correrse a cántaros, lanzando incontables chorros de leche en un puñado de sus vídeos porno, acompañado por actores porno de la compañía pornográfica, Belami, tales como Kris Evans. Otro buen chimbo, de tamaño considerable, es el que posee el guapo chico de Belami, una de las mejores firmas del porno homosexual que se encuentra en el infinito universo del pornociberespacio, llamado Sean Davis, el cual es algo curvo y levantado, estando coronado por un prominente glande, como labrado por debajo, y de tonalidad lila.

Dada mi obsesión por los chimbos, reparando en sus tamaños, formas, y grosor, lo mismo que en sus prepucios y

En algunas ocasiones, si voy viajando, voy trayendo a mi memoria cada uno de los chicos porno favoritos para mi lascivo gusto, o si estoy en casa, para matar el tiempo, voy escribiendo cada uno de sus nombres, numerándolos a todos, tal cual lo ejemplifico como sigue, registrando, además, la longitud exacta, en centímetros, de sus chimbos:

THE BEST TWINKS OF THE WEB

  1. Billy Dexter
  2. Dominik Trojan
  3. Giorgio Garzia
  4. Mike Green
  5. David Garret
  6. Andrew Shut
  7. Mark Zebro
  8. Julien Breeze
  9. Cameron Jackson
  10. Thomas Fiaty
  11. Julian Tomlinson
  12. Jake Olsen
  13. Jack Roys
  14. Kris Evans
  15. Vadim Farrell
  16. Jim Kerouac
  17. Kevin Warhol
  18. Adam Archuleta
  19. Andre Boleyn
  20. Jack Harrer
  21. Sean Davis
  22. Jaco van Sant
  23. Luke Hamill
  24. Dylan Maguire
  25. Arne Coen
  26. Helmut Huxley
  27. Dolph Lambert
  28. Danny Defoe
  29. Keran Benning
  30. Nate Donaghy
  31. Peter Annaud
  32. Nino Valens
  33. Sven Basquiat
  34. Bastian Dufy
  35. Fabien Jacq
  36. Rhys Jagger
  37. Ariel Vanean
  38. Jean-Daniel Chagall
  39. Jean-Luc Bisset
  40. Charlie Bogard
  41. Jarrod Lanvin
  42. Kirk Gauguin (17 cm.)
  43. Hoyt Kogan
  44. Gino Mosca
  45. Johnny Rapid
  46. Sam Truitt
  47. Kameron
  48. Xander Hollis
  49. Tim Walker
  50. Ray We
  51. Jessie Clinton
  52. Paul Walker

Para continuar con el registro de mis preferencias en el pornociberespacio, paso a compartir con Ustedes, mis respetables, mórbidos y muy cachondos lectores, los veinte (20) vídeos porno de sexo entre chicos que más cachondos, morbosos, lascivos, guarros y morbosos me resultan, los cuales he acopiado en mi memoria y en mis sentidos, a lo largo de los últimos cinco (5) años, de manera que he elaborado el siguiente

TOP 20 DE MIS VÍDEOS PORNO FAVORITOS

  1. Beauty like in formers, protagonizado por Billy Dexter y Dominik Trojan, el cual se inicia con besos entre ambos, mientras a continuación, Trojan pasa a besar los pezones de Dexter, hasta descender a su vientre, tras lo cual le ofrece una cachonda y morbosa mamada a su enhiesto chimbo, para luego ser él quien recibe los muy nobles servicios por parte de Dexter, quien le ofrece una frenética felación mientras él se sienta en una baranda, faena tras la cual le folla al tope mientras Dexter se encuentra arrodillado en unas escalas, exhibiendo Trojan sus suculentas, apetitosas y redondas nalgas, follándose al tope a Dexter, para seguidamente cabalgar sobre el chimbos de éste, hasta recibir en su rostro la copiosa corrida de éste, para finalmente ser él quien se corre en el rostro de Dexter de manera también sumamente copiosa.
  2. El segundo vídeo sumamente morboso y cachondo que he disfrutado al tope desde que lo encontré en el pornociberespacio, está protagonizado por David Garret y Andrew Shut, el cual se inicia con unos exquisitos besos entre ambos, seguidos por el descubrimiento del chimbo de Garret por parte de Shut, quien lo toma con su mano, para proceder a brindarle una poderosa y deliciosa mamada con toda la fruición que le permiten sus labios, tras lo cual es correspondido por Garret, quien también le ofrece una deliciosa mamada en su delicioso y enhiesto chimbo, la cual se presenta, ante los ojos de sus espectadores, como una felación en toda regla, plena de lascivia, lujuria, avidez, y concupiscencia, digna de ser publicada y socializada entre todos los morbosos espectadores que disfruten de tan cachondo vídeo, para su completo deleite y satisfacción, en razón de la profunda devoción con que Garret le ofrece su felación al chimbo de Shut, tras la cual, él vuelve a recibir los nobles servicios de su compañero de faena en su prominente, enhiesto, y muy grueso chimbo, para seguidamente volver él a servir con sus fauces, su lengua y sus labios, el chimbo de Shut, mientras al mismo tiempo le brinda caricias con sus dedos al rosáceo orto de éste, tras lo cual se entrega a follar al tope a Shut, quien cabalga frenéticamente sobre su prominente, enhiesto y endurecido chimbo, estando también él, no sólo plena y absolutamente erecto, sino también con la bolsa de su buen par de huevos compacta y contraída, formando una perfecta esfera.
  3. El tercer gran vídeo porno que me permito registrar en esta selección, es el protagonizado por Fabien Jacq y Bastian Dufy, actores porno de la firma Belami, en el cual ambos se entregan a unas poderosas y exquisitas mamadas, en las cuales disfruto al tope del que me resulta uno de los mejores chimbos que he encontrado en el pornociberespacio, me refiero al exquisito e irresistible chimbo de Fabien Jacq, pues es sumamente curvo y levantado, de hecho, es el más curvo y levantado que he podido conocer, haciéndoseme agua la boca, y es además venoso, y coronado por un suculento glande de color rojizo.

Tras deleitarnos Andrés y yo con los muy cachondos vídeos pornográficos de mis chicos favoritos en el ciberespacio, pasé a abrir algunos de mis vídeos de mis chicas favoritas. Los primeros vídeos que abrí, fueron tres (3) protagonizados por una joven, guapa y voluptuosa chica, llamada Lucy Li. En el primer vídeo que vimos, se dedica principalmente a magrearse sus apetecibles y prominentes tetas, la cuales tienen la forma de merengues o de peras, que es mi forma favorita, bamboleándoselas con sus manos, o haciéndolas danzar por su movimiento, cual si fueran dos (2) buenas porciones de gelatina o de goma, lo cual me calienta, me excita, y me pone cachondísimo al tope, produciendo el mismo efecto en mi joven y bisexual amante. Las areolas de las tetas de Lucy Li son tan provocativas como aquéllas, estando coronadas por unos pezones planos, igualmente provocativos. A continuación, Lucy Li procede a ponerse de espaldas, exhibiendo su culo, o como prefiero llamarlo, su leondro, y un prominente coño, tan abollonado como suculento y apetecible, digno de ser llamado por la palabra “sapo”, expresión coloquial y vulgar que usan en la región de Antioquia, en Colombia, para referirse a la vagina, supuestamente en razón de la similitud entre tal batracio y el coño de la mujer, según me ha comentado mi primo Sebastián, quien vive allí desde los catorce (14) años, teniendo actualmente 19, siendo bisexual como yo, y compartiendo conmigo, igualmente, una extrema condición sexoadictiva, lasciva, morbosa, cachonda, y en extremo guarra y bizarra, al punto de que cada que podemos, tenemos sexo virtual vía Skype, por lo que somos prácticamente novios o amantes virtuales, siendo cada uno el confidente del otro. En el segundo vídeo de la muy cachonda actriz porno Lucy Li, ella se exhibe completamente desnuda, aplicándose en su depilado y prominente coño una bomba de vacío, lo cual me calienta en grado sumo, dado que también yo suelo aplicarme en el chimbo una de tales bombas. Finalmente, en el tercer vídeo, Lucy Li procede a aplicarse un vibrador de baterías en sus pezones, entre sus tetas, y en su coño.

Con lo excitado que se encontraba Andrés, me manifestó que era bisexual, que también le gustaban las chicas jóvenes y blancas o rubias como él, mi hermana y yo, y que mi hermana le había atraído y calentado por su cuerpo, sus tetas, sus piernas y su prominente y levantado culo, haciéndome ver lo afortunado que yo era, al convivir con una hermana tan buena como la mía, confesándome que si fuera su hermana, la espiaría cuanto pudiera, y se le insinuaría sexualmente, aunque fuera exhibiéndose desnudo, erecto incluso, y hasta masturbándose, tal cual había él procedido con su hermana Andrea, a quien tan sólo con un par de exhibiciones para provocarla, la había convertido en una de sus amantes, y ahora follaban con mucha frecuencia. Ante tan cachonda e incestuosa confesión, yo a su vez le confesé que a mí también me atraían las chicas, y en particular mi hermana, a la cual, frecuentemente, espiaba en la ducha, en su cuarto o en el jardín y la piscina cuando hacía topless, confesándole que durante la semana le dedicaba no pocas puñetas a sus estupendos, bellos y voluptuosos atributos, pensando que me la follaba, que me lamía, besaba, chupaba, mamaba y comía mis huevos, mi glande y mi polla, que le pasaba ésta entre sus prominentes, macizas y levantadas tetas, así como el glande sobre sus sonrosados, pronunciados, puntiagudos, endurecidos y erectos pezones, de modo que entrasen penetrando el ojete de mi prolongado, violáceo, y lubricado glande, para luego proceder yo, a excitar y estimular sus pezones, entregándome a frotárselos con mis dedos, pellizcárselos, lamérselos, chupárselos y mordérselos, magreándole seguidamente sus grandes y deliciosas tetas, estrujándolas y apretándolas, chupándolas y comiéndomelas, para luego comerle el coño y pasarle mi lengua por su clítoris, para terminar follándomela a tope, empalándola con mis 23 cm. de polla, embistiéndola sin parar, y sin tener compasión o piedad, para terminar haciéndole mamar nuevamente mi polla, hasta que me hiciera correr copiosa y abundantemente en su boca, degustando y tragando toda la lefa que hubieran acumulado mis prominentes huevos. Esta narración calentó sobremanera a Andrés, quien me preguntó si mi hermana era lo suficientemente cachonda y caliente para llegar a follar con él, a lo cual le contesté que ella era muy activa sexualmente, por lo cual, bajo las condiciones adecuadas, estaba seguro de que se la podría follar no una vez, sino por siempre, lo cual excitó y calentó a Andrés a tope, expresando cómo anhelaba poder follar con mi hermana Natalia, pues físicamente correspondía al modelo de mujer que más le atraía, por su edad, sus ojos verdes como los míos, su esbeltez, sus proporciones, su silueta, sus abultadas tetas y su aspecto rubio.

A continuación le propuse a Andrés que viéramos unos vídeos de autofellatio (en idioma latín), selfsuck (en idioma inglés), o autofelación (en idioma castellano), que como tales expresiones lo indican, consisten en practicarse uno mismo el sexo oral en el propio chimbo, alcanzando el glande o alguna porción de la verga, con la lengua y los labios, lamiéndolos y chupándolos. Entre mis vídeos favoritos sobre tan noble, morbosa, cachonda y bizarra práctica, que no muchos hombres son capaces de realizar, y que por fortuna no es mi caso, están unos nueve (9) o diez (10) vídeos protagonizados por chicos muy guapos, justo como los prefiero, es decir, blancos o rubios, y poseedores, además, de unos chimbos pronunciados, esbeltos, curvos y levantados, a los cuales les prestan el muy noble, pero a la vez morboso, cachondo y bizarro servicio, con sus labios y lenguas, hasta prácticamente comérselos, pues casi todos los chicos de mis vídeos favoritos, gozan del privilegio de contar con unos chimbos de más de 17 cm. Como estos vídeos me calientan a tope, cerca de unas cuatro (4) o cinco (5) de cada diez (10) pajas que me hago viendo porno en mi ordenador, las animo viendo a esos fabulosos chicos chupándose y lamiéndose sus exquisitos, suculentos, deliciosos y provocativos chimbos, al punto de que se me hace agua la boca. Yo quería calentar a Andrés al tope al ver los vídeos, para luego sorprenderlo, demostrándole cómo yo podía hacer lo mismo con mi glande y mi pronunciado chimbo, pero él, en razón de que su polla es tan grande como la mía, y siendo también su cuerpo no menos flexible que el mío, inmediatamente me hizo saber que también él podía lamer y chupar su glande y algo más, preguntándome si yo, por compartir con él el tamaño de nuestras pollas, podría igualmente practicarme a mí mismo el sexo oral, a lo cual le respondí que por supuesto, pasando ambos a relatar cómo nos chupábamos las pollas al menos una vez al día o de madrugada, viendo vídeos de chicos practicando todas las formas del sexo oral, o como nosotros, autofelándose, y leyendo relatos eróticos sobre sexo entre chicos, o entre hermanos y hermanas, tanto del mismo, como de diferente sexo. Entonces le propuse a Andrés que nos diéramos un bizarro banquete con nuestros enormes chimbos, y que para conseguir su extrema dureza y erección prolongadas, sin tener que pajearnos demasiado, nos tomáramos cada uno una pastilla de viagra. Así lo hicimos, y enseguida establecimos una apuesta sobre quién aguantaría más tiempo chupándose el chimbo sin correrse, apuesta que creí ganar yo, en razón de mi entrenamiento para evitar la eyaculación hasta por varios meses por muy intenso que fuera el estímulo sexual propio o por parte de mis parejas amantes, pero en la que Andrés salió triunfador, quizá porque él me traía bien cachondo, excitado y caliente desde que nos fuimos a la ducha, de suerte que yo terminé corriéndome abundantemente en mi boca, recibiendo en mi paladar unos veinte (20) chorros de espesa leche, toda vez que llevaba unos dos (2) largos meses jalándome la verga sin llegar a correrme. Andrés, en cambio, consiguió evitar la eyaculación, porque según él, su hermana Andrea lo había adiestrado para sólo correrse a voluntad, por mucha que fuera la excitación, ya fuera la suya propia, autofelación incluida, o la de su pareja sexual, ya fuera follando, o recibiendo sexo oral; ya fuera de manera alternada, o en la cachonda posición del 69; por muy intensos que fueran los nobles servicios recibidos por sus huevos, su glande y todo su prominente chimbo.

Para yo volver a tener dura y erecta mi prominente verga, saqué de mi escritorio uno de mis más valiosos, morbosos, excitantes y prácticos artilugios sexuales con que acostumbro amenizar mis cuotidianas puñetas, lo mismo que muchos de mis encuentros sexuales con chicos y chicas, consiguiendo erecciones plenas y prolongadas; me refiero a una bomba de vacío para el pene, la cual chupa el chimbo a tope, al punto de dilatarlo, incluido el glande, haciendo mucho más placenteras las pajas y las cópulas. Enseguida metí en la bomba mi fatigada, exhausta, sobreexplotada y fláccida polla, de tal suerte que por llevar plenamente depilado mi pubis, la bomba surtió un efecto inmediato tras comenzar a bombear sobre mi chimbo, intentando romper el récord de los 8 minutos 16 segundos, lo cual conseguí con éxito, pues la compañía de mi nuevo amante me animó a bombear por 8 minutos 56 segundos, tras los cuales, aprovechando la dilatación que ahora exhibía mi prominente chimbo, lo mismo que mi alargado glande, me entregué a darme un banquete de selfsuck, lamiendo y chupando la sensible y dilatada cabeza de mi polla, tomándola fuertemente con mi mano derecha, para hacerla pasar con fuerza y velocidad entre mis golosos y ávidos labios, lo mismo que haciendo entrar en mi boca, una buena porción de mi dilatado y endurecido chimbo,consiguiendo chuparlo y lamer su cabezota, sirviéndola noblemente con mi prensil lengua, con especial atención al ojete. Tan pronto terminé mi festín, le entregué la bomba de vacío a Andrés, para que también él excitara, sobreestimulara y dilatara su prominente chimbo. Enseguida introdujo su esbelta y suculenta pija en la bomba, y por estar tan depilado como yo, además de plenamente erecto, inmediatamente consiguió el objetivo de la bomba de vacío, llegando a excitarse de tal manera, que emitía pequeños y sostenidos gemidos. Tanto estimuló su polla, que tras unos tres (3) minutos se la tuvo que retirar, dejando salir una pija dilatada, hinchada, húmeda, y brillante, al resultar bañada por el abundante, viscoso y cristalino précum producido por su par de huevasos, en forma alarmante surtido por su dilatado glande, el cual fungía como un grifo abierto. Tanta era la excitación alcanzada por su chimbo, que se vio obligado a masturbarse, para luego pedirme el favor de brindarle mis nobles servicios orales, de modo que se la lamiera, besara, chupara, comiera y mamara, a lo cual me entregué con ardiente devoción, lascivia, morbo y deseo desenfrenado, chupándole sus hermosos, contraídos y compactos huevos, besando y lamiendo el tronco de su enhiesto chimbo, besando lamiendo y chupando la cabezota de su bella polla, y engullendo todo el chimbo con avidez y glotonería, alojándolo en mi hospitalaria garganta, la cual fue como follada gracias a los movimientos de Andrés, mientras yo me comía su chimbo con total frenesí. Enseguida retiré la manguera de la bomba de vacío, para ponerla sobre mis pezones, bombeando por unos 45 segundos, consiguiendo hacerles erectar y endurecer, para luego chupármelos y lamérmelos yo mismo, entregándole entonces a Andrés la manguera, para que también él se diera gusto sobre sus sonrosados y sensibles pezones, poniéndoselos tan erectos y endurecidos como los míos, de modo que también él, tal cual yo acababa de hacerlo, se los frotara, pellizcara, lamiera y chupara, para su mayor placer, gusto y excitación, tras lo cual no pudo más que celebrar el hecho de cómo, hasta ahora, había vivido conmigo los momentos más libertinos, libidinosos, morbosos, lascivos, excitantes, parafílicos, fetichistas, extremos, desenfrenados, cachondos, calientes, y especialmente desaforados, al tope extremos, libertinos, guarros y bizarros, para la plena satisfacción y desenfreno de dos (2) jóvenes sexoadictos como nosotros, de modo que en tan sólo unas cuantas horas había gozado y disfrutado de mucho más sexo que en toda su vida anterior, que ya sumaba 18 años, y en particular desde los 11 años de edad, en la cual había empezado a masturbarse, a ver pornografía, y a chuparse y lamerse su propio glande y su propia polla. Aprovechando que ambos habíamos conseguido poner a tono nuestros pezones, que tras ser bombeados se encontraban erectos, duros y pronunciados, resultando por ello más sensibles, le propuse a Andrés que nos los frotáramos, estiráramos, pellizcáramos, lamiéramos y chupáramos el uno al otro, lo cual nos puso más calientes y cachondos de lo que ya estábamos.

Entonces Andrés, caliente, excitado y cachondo perdido, tanto o más que como lo estaba también yo, me preguntó por cuál sería la siguiente práctica sexual que emprenderíamos, pues no quería que nuestra faena terminara. Ante su inquietud, le propuse que leyéramos relatos eróticos de chicos bisexuales y tríos, pues a ambos nos atraían tanto los jovencitos como las jovencitas, y según platicamos, nuestras prácticas sexuales favoritas entre chicos y chicas, sin importar el género, eran las de sexo oral, excitándonos también cuando ente chicos y chicas, o entre chicas lesbianas y sobre todo entre chicos del mismo sexo masculino, se besan intensa, desaforada, morbosa y frenéticamente, con suma avidez, total ansia, absoluta glotonería y profundamente, jugando con sus prensiles lenguas. Cuando tuve la polla a punto, le pedí a Andrés que me dejara comerle, lamerle y chuparle los huevos, el glande y el chimbo, lo que me permitió gustoso. Entonces empecé a lamerle y besarle los huevos, que como he dicho, son tan grandes como los míos, y de similar color marrón claro, con algo de vello rubio o rojizo como los míos, que enseguida pasé a chupar e intentar abarcar con mi boca, mientras Andrés emitía unos pequeños gemidos, y yo me masturbaba. Entonces empecé a subir con mi lengua y labios por el tronco de su prominente, enhiesto y endurecido mástil, lamiéndolo y besándolo, para posteriormente lamer, besar y chupar la parte inferior de su glande, que es la zona más erógena y sensible de la polla de un hombre, por lo cual los gemidos de Andrés se intensificaron. A continuación procedí a lamer, besar, chupar y succionar su glande, hurgando su ojete con mi lengua, haciéndole emitir unos sutiles pero sostenidos gemidos a mi caliente, cachondo y excitado chico, quien seguidamente pasó a ver cometas, estrellas, constelaciones y galaxias, cuando engullí su enorme pija, atravesando mi campanilla, hasta llegar a mi garganta, pero pronto Andrés me pidió que abandonara su polla, pues estaba a punto de correrse, y quería hacerlo más tarde. Cuando solté su deliciosa pija, ésta salió surtiendo una gran cantidad de borbotones del cristalino précum producido por los considerables huevos de Andrés, que le pedí me escurriera sobre mi mano, a fin de llevarlos a mi boca, lengua y paladar, que con avidez, sed y glotonería, recibieron una cantidad más que considerable de mi deseado y valorado précum, pues el cuenco de mi mano derecha quedó rebosante del cristalino y viscoso líquido, que estuve degustando por un buen rato, antes de tragarlo lenta y pausadamente. Enseguida me expresó que me devolvería los nobles servicios que con fervor le había ofrecido a sus huevos, a su glande y a todo su chimbo, haciéndole gozar de excepcional manera, por lo que empezó a lamer, besar, chupar y comerse mis compactos, prietos y contraídos huevos, repitiendo todo lo que yo le había practicado en el tronco de su polla, en su glande, en el ojete de éste, y también él me mamó la pija, y se la tragó tanto como yo a la suya, de una manera tan intensa y excitante, que por poco me hace venir, y no quería vaciar mis huevos por segunda vez en nuestro primer encuentro sexual, al menos por el momento, y en todo caso, era mi propósito correrme junto con Andrés cuando él lo hiciera.

Tras nuestros mutuos lametazos, besos, chupetones, mamadas y comidas a nuestros huevos, a nuestros glandes y a nuestras pollas, practicando un morboso y cachondo 69, le propuse que nos excitáramos los pezones frotándolos, estirándolos, pellizcándolos, lamiéndolos, besándolos, chupándolos y mordiéndolos. Entonces empecé a frotar mi glande contra sus pronunciados, endurecidos y muy erectos pezones, bañándolos con el précum que en abundancia surtía el ojete de la larga, prominente, sonrosada y muy sensible cabezota que corona mi chimbo, haciéndolos entrar en mi receptivo y hospitalario túnel, lo que tanto a Andrés como a mí, nos resultó muy cachondo, lascivo, morboso, sumamente excitante, y en extremo guarro y bizarro, tras lo cual él hizo lo mismo con el ojete de su glande sobre mis pezones, frotando, además, la muy sensible parte inferior de su prominente cabezota, contra mi pezón izquierdo, no sin antes bañarlo con el précum de ambos. Enseguida busqué en uno de los cajones del escritorio, uno de los sencillos artilugios o instrumentos con que suelo excitar el interior del glande de mi polla, ni más ni menos que un termómetro, obviamente de cristal, el cual introduzco por el ojete de mi glande, cuando tengo el chimbo en total y plena erección, consiguiendo algo así como masturbarme el chimbo por dentro, consiguiendo una inmensa excitación, y un muy intenso placer, provocando que mis huevos produzcan una cantidad alarmante de précum, que surtido por mi glande. Entonces le expliqué lo que haría, procediendo a penetrar mi glande con el termómetro hasta bien adentro, hundiéndolo inicialmente con suavidad, sutileza y de manera pausada por unos 35 o 40 segundos, tras los cuales, lentamente, fui aumentando la fuerza y velocidad, consiguiendo hacerlo por unos dos (2) minutos más, tras los cuales, al retirar el artilugio de cristal, expulsé una inmensa cantidad de mi viscoso y cristalino almíbar. Seguidamente le entregué a Andrés mi muy útil instrumento, procediendo a pajearlo lo suficiente para que alcanzara una plena y sostenida erección, a fin de que el termómetro le provocara una absoluta excitación y un gran placer como el que yo acababa de brindarme. Entonces Andrés comprimió su par de huevotes, comprimió el tronco de su chimbo, y escurrió su glande, con el propósito de que el termómetro entrara en condiciones de total lubricación. Pero a pesar de su resistencia para impedir la eyaculación, sólo pudo masturbarse el glande por apenas un minuto y treinta segundos, justo lo suficiente para quedar sumamente complacido, satisfecho, excitado, caliente y ciertamente extasiado, a más de sumamente sorprendido, quizá por ser la primera vez que lo hacía, o por vislumbrar cómo ahora podría alternar sus pajas y autofelaciones, con la mismísima penetración de su glande, usando mi pequeño e improvisado artilugio que hice fungir como vibrador para tan noble y bizarro servicio a tan sensible zona erógena con que Dios y la Naturaleza nos dotó a quienes pertenecemos al género masculino, lo mismo que a los hermafroditas, o intersexuales, como ahora se llaman ellos a sí mismos, es decir, quienes cuentan con órganos de ambos sexos, masculino y femenino, en condiciones anatómicas diversas, pudiendo tratarse de supuestos hombres, que no obstante tener pene, cuentan con ovarios internos; y de igual manera, hay mujeres que cuentan con unos clítoris tan grandes y pronunciados, que prácticamente consisten en pequeños glandes, tan prominentes a veces, que prácticamente consisten en penes; y en el ciberespacio he encontrado imágenes y vídeos de chicas dotadas de enormes penes, tanto como de perfectas y grandes vulvas, exhibiéndose mientras se masturban uno y otro órgano sexual, apareciendo muy calientes y cachondas, pletóricas de excitación, gusto y placer. Ya quisiera yo contar con el plus de un buen coño, rodeado de prominentes labios, y presidido por un buen y sensible clítoris, para poder follar, a la vez que soy follado, o pudiendo hacerme puñetas, mientras también me meto los dedos o algún vibrador en el coño. Sería la hostia, y el culmen del bizarrismo.

Tras la anterior, y en extremo mórbida, guarra y bizarra excitación del propio interior de nuestros prominentes, húmedos y enhiestos chimbos, Andrés me interrogó sobre si le tenía alguna otra sorpresa erótica, sexual, morbosa, cachonda, caliente, lasciva, guarra y bizarra, para seguir excitándonos a tope como lo veníamos haciendo, a lo que le respondí que seguiríamos estimulando nuestras tetillas, ante lo cual me preguntó sobre cuál sería la manera, respondiéndole yo que nos untaríamos algo de dulce, concretamente miel, lo cual hicimos hasta ponerla bien pringosa y pegajosa, resultándonos a ambos, de lo más placentero, frotarnos los pezones con la yema de los dedos, o pasándonos un lapicero que se pringara con la dulce y pegajosa substancia. Entonces le propuse a Andrés que siguiéramos excitando y frotando nuestros duros, erectos y sensibles pezones, pero ahora con fécula de maíz, antes de lo cual me limpié con un paño húmedo mi pringoso pezón izquierdo, que es el de mayor sensibilidad, la cual comparto con Andrés. Tras limpiarme yo, y limpiar también el pezón izquierdo de Andrés, procedimos a aplicamos en los mencionados pezones de ambos, la fécula de maíz, frotándonosla con los dedos, consiguiendo excitarnos a tope, gracias a la plena suavidad de ese polvo de virtudes tan excitantes y placenteras que en algún programa de tv sobre encuentros sexuales, pude ver cómo era aprovechado por la directora de tales encuentros. Tras frotarnos la fécula, le dije a Andrés que a continuación nos aplicaríamos glicerina, la cual también nos aplicamos y frotamos en nuestras tetillas el uno al otro, poniéndonos realmente calientes, excitados y cachondos. Entonces invité a Andrés a que siguiéramos excitándonos los pezones, esta vez con crema dental, frotándola con un cepillo de dientes, y tras unos momentos haciéndolo, nos causó un profundo placer y una absoluta excitación, dada la sensación gélida de la crema dental. A continuación le propuse que nos frotáramos alternadamente, agua helada y caliente, una y otra vez, aplicando el vital líquido con las cerdas de dos (2) cepillos de dientes, lo que también nos provocó una profunda excitación. Para finalizar la profunda excitación y estimulación de nuestras sensibles y sonrosadas tetillas, le propuse a Andrés que calentáramos los metálicos rodillos de un encendedor, para frotarnos tal cual veníamos haciendo. Tras hacerlo unas cinco (5) veces, nos sentimos profundamente satisfechos, complacidos, excitados, cachondos, calientes, lascivos, deseosos, ansiosos, y por sobre todo, en extremo libertinos, parafílicos, desviados, desenfrenados, desaforados, y absolutamente guarros y bizarros.

Después de aquellos bizarros frotamientos, estimulaciones y excitaciones de nuestras muy sensibles tetillas, le expresé a Andrés que ya era hora de la prueba final y definitiva, consistente en aplicarnos electricidad en nuestros más que provocados pezones, para lo cual tomé y desconecté el cable del teléfono, procediendo a poner su enchufe en mis tetillas por unos segundos, tras los cuales invité a Andrés a hacer lo mismo. Lo hicimos hasta por cinco (5) veces, poniéndonos más vivaces, sensibles, energizados, y en guardia. Para conseguir aguantar el ligero pero a la vez ciertamente doloroso corrientazo del cable telefónico sobre nuestros pezones, le propuse a Andrés que nos aplicáramos el cable mientras recibíamos una lamida y chupada de nuestros glandes, con lo cual pudimos llegar a unos excitantes y placenteros 45 segundos, provocando que nuestros chimbos surtieran hasta unos treinta (30) goterones de nuestro muy cotizado, viscoso y cristalino précum, el cual depositamos en una copa de cristal, acumulando ésta una cantidad un poco superior a la tercera parte; précum al que ya le encontraría alguna cachonda y bizarra destinación, ya fuera para lubricar a tope nuestros chimbos y pezones, o para saborear en el paladar, antes de tragar, para saciar nuestra lasciva y cachonda sed, tan delicioso y mezclado fluido surtido por Andrés y por mí. A continuación le propuse a Andrés que nos aplicáramos el cable telefónico en el propio ojete de nuestros muy sensibles glandes, y tal cual lo habíamos hecho sobre nuestras tetillas, le indiqué que para poder aguantar el corrientazo, nos lamiéramos la parte inferior y en extremo sensible de nuestros glandes, gracias a lo cual, conseguimos soportar la electricidad por unos 40 segundos, lo que nos resultó ampliamente satisfactorio, y al extremo excitante, lascivo, cachondo, placentero, morboso y bizarro, consiguiendo surtir una vez más, varias decenas de précum que depositamos en la copa.

Con lo excitados y cachondos que nos encontrábamos, y teniendo nuestras pollas duras y erectas a tope, no deseábamos otra cosa que comernos los labios y las bocas, entrelazando nuestras muy ávidas y prensiles lenguas, para después pasar a besarnos, lamernos, chuparnos, comernos y mamarnos los huevos, los glandes y los chimbos mutuamente. Primero fui yo quien le empecé a lamer, besar, chupar y comer, cada uno de los grandes huevos a Andrés, pero sin conseguir hacerlos entrar en mi muy ávida y golosa boca de manera simultánea, dado su gran tamaño; pero sí pude conseguir hacerlo gemir, primero sutilmente, y después con mayor sonoridad. Tras darme un delicioso festín con sus prominentes y prietos huevos, fui subiendo por el tronco de su esbelta, curvada y elevada polla, besándolo y lamiéndolo, para posteriormente detenerme en la parte inferior de su muy sensible, noble, sonrosado y alargado glande, el cual lamí, besé y chupé, alternando mis nobles servicios, ascendiendo hasta llegar a besar a Andrés en sus labios y su boca, chupándolos con frenesí, y entrelazando nuestras lenguas. Tras ello, procedí a lamer todo su glande, pasando mi lengua por su provocativo ojete, y chupando toda la prominente, alargada, sonrosada, brillante y viscosa cabezota de su enhiesta estaca con mi boca y mis labios. Entonces procedí a irme comiendo su polla hasta que pasó por mi campanilla y se detuvo en mi garganta; me costó un gran esfuerzo, pero lo conseguí. Durante todo el tiempo que le dediqué la mejor práctica del sexo oral que sé hacer al glande y a la polla de Andrés, él no paró de gemir, cada vez más fuerte y de manera continuada. Sus gemidos, que habían iniciado tan pronto apliqué mis labios, boca y lengua a sus huevos, se fueron intensificando a medida que ascendía por el tronco de su erectísimo chimbo, haciéndose más intensos y sostenidos, una vez que le lamí, besé y chupé a Andrés la parte inferior de su violáceo, alargado y dilatado glande. Sus gemidos siguieron aumentando, en sonoridad y excitación, en cuanto llené de besos todo su hermoso y delicioso glande, recorriéndolo con mi lengua, y atrapándolo fuertemente con mis labios, con los cuales lo succionaba; para terminar, finalmente, comiéndome sus 23 cm. de delicioso y exquisito chimbo, lo que estoy seguro, le hizo ver estrellas y cometas, pero tan pronto me dijo que se iba a correr, solté su chimbo, sacándolo de mi garganta y de mi boca, consiguiendo impedir su eyaculación, pues quería mantenerlo excitado, y que acumulara mucha más leche para mi degustación en mi lengua y paladar, mientras yo mismo me recuperaba de la corrida que lamentablemente me había sobrevenido durante la competencia de selfsuck que sostuve con Andrés. Entonces me expresó: “Ya que te has dado todo el gusto del mundo lamiéndome, besándome, chupándome, mamándome y comiéndome huevos, glande y polla, pues ahora seré yo quien pruebe tus huevos, tu glande y tu chimbo, dándote todo el gusto con los muy nobles servicios que le sé ofrecer a todo ese paquete que posees, y que por su tamaño, belleza y estética, merece ser bien servido, y espero no ser inferior al gusto que tú has sabido bien darme, al punto de casi hacerme correr.” Tras esta caliente y atenta declaración, Andrés pasó a atenderme los huevos, el glande y el chimbo, de la misma manera, con la misma intensidad y en el mismo orden que yo había procedido con él, como si proceder de igual forma que yo, fuera plena garantía de conseguir satisfacerme tal cual yo lo había conseguido con mis orales, linguales, labiales y bucales servicios. Cuando tras lamer, besar, chupar y comerse mis contraídos y prominentes huevos, empezó a lamer, besar y chupar mi glande, para pasar a comerse y tragarse mi considerable polla, pude ver nubes y constelaciones, llevándome al propio paraíso, completamente embargado de placer y excitación, como pocas veces lo había vivido con mis amantes, ya fueran chicos o chicas, de suerte que sus lengüetazos, lamidas, besos, chupadas, mamadas y comidas de mis huevos, glande y chimbo, me resultaban francamente excepcionales. Tras unos instantes de comerse y tragarse mi polla, Andrés estaba a punto de hacerme correr, de lo cual le advertí con el propósito de que diera por terminados sus nobles servicios sobre mi excitada verga, a lo cual accedió inmediatamente, para mi afortunada satisfacción, en favor de mi muy cachondo y morboso interés, pues era mi intención seguir acumulando leche para su posterior degustación, y para mayor placer mío, pues todavía esperaba poder aguantar la eyaculación por al menos una hora más.

Tras nuestros mutuos servicios de sexo oral sobre nuestros huevos, glandes y chimbos, teníamos aquéllos duros y repletos de leche, y éstos húmedas y brillantes por la copiosa cantidad de précum surtido, y completamente enhiestos y compactos como dos (2) barras de hierro. Excitado, caliente y cachondo a tope, tal cual yo lo estaba, Andrés me preguntó sobre qué cosa practicaríamos ahora para satisfacer nuestro infinito deseo de sexo y nuestra inmensa lascivia y libidinosidad, ante lo cual le propuse que volviéramos a lamernos, chuparnos, besarnos, mamarnos y comernos nuestros prominentes huevos y nuestras también prominentes pollas el uno al otro, sin llegar a corrernos, pues aun era media tarde. Entonces tomamos la postura de un 69, sirviendo noblemente cada uno los deliciosos huevos y el también delicioso chimbo del otro, empezando por atender con nuestras muy ávidas y versátiles lenguas, la muy sensible parte inferior de nuestros sonrosados y dilatados glandes, para continuar lamiendo, chupando, besando y mamando completamente, las prominentes y alargadas cabezotas que coronan nuestros chimbos, finalizando con unas poderosas mamadas y comidas de éstos, hasta conseguir alojarlos en nuestras hospitalarias gargantas, lo cual disfrutamos por casi dos (2) minutos. Enseguida le propuse a Andrés que practicáramos nuevamente una sesión de selfsuck, para lo cual ambos nos pajeamos lo suficiente como para poner nuestras vergas duras y enhiestas al tope, tras lo cual, los dos (2) al tiempo, nos inclinamos descendiendo sobre nuestros glandes con nuestras lenguas, lamiéndonoslos, lo cual hicimos unas cinco (5) veces, para luego proceder a chuparnos toda la porción de polla que ambos pudimos, saciando, por un momento, nuestro lascivo, goloso, morboso, guarro y bizarro apetito por nuestros propios chimbos. Tras esta cachonda, morbosa y bizarra sesión de selfsuck, que nos acreditaba ante el morboso y lujurioso mundo como dos (2) auténticos, golosos y lascivos selfsuckers, terminamos súper cachondos y súper calientes, no pudiendo estar más excitados, deseosos y ansiosos de lo que estábamos, ante lo cual le propuse a Andrés que leyéramos relatos eróticos de temática bisexual entre chicos jóvenes como nosotros. Entonces entramos a Todorelatos punto com, donde leímos los cinco (5) relatos más calientes y cachondos que pudimos encontrar, referidos a temáticas como sexo entre deportistas, entre artistas y entre modelos. Tras leer el último relato, le propuse a Andrés que siguiéramos leyendo relatos eróticos, pero ahora sobre sexo filial o incestuoso, específicamente, sobre sexo entre hermanos y hermanas, lo mismo que entre mellizos y gemelos, en todo caso, entre parejas de hermanos de ambos o iguales géneros.

Comenzamos leyendo el relato Un polvo algo especial, donde una chica de nombre Catalina, de 21 años de edad, blanca y de ojos azules, con 1.74 m. de estatura, de prominentes tetas, buen culo y estrecha cintura, visita en su apartamento a su hermano menor, llamado Felipe, quien tiene tan sólo 19 años de edad, contando con una estatura de 1.79 m., y que como ella, también es de ojos azules, lo mismo que esbelto, guapo, musculoso, con unos labios gruesos, y dotado de un buen culo, pero cuyo principal atributo le cuelga entre sus piernas, gozando de un chimbo de 19 cm. y de unos también prominentes huevos. Catalina y Felipe se convirtieron en amantes desde hacía dos (2) años, en razón de que en una ocasión Catalina despertó en horas de la madrugada, yendo hacia el baño, cuando de pronto le pareció escuchar el televisor de su hermano, por lo que fue hacia su cuarto, sorprendiendo a Felipe completamente desnudo, viendo un programa pornográfico, y masturbándose frenéticamente. Felipe se sobresaltó ante la irrupción de Catalina, cubriéndose su erección con la cobija, pero Catalina le expresó que no debía sentir vergüenza alguna, pues a su edad era normal, y que ella también se masturbaba con cierta frecuencia, tanto en su cuarto como en la ducha, y que incluso se daba gusto con un buen vibrador. Entonces Catalina volvió a sorprender a su hermano, expresándole no sólo que le encantaban los chimbos grandes, sino también diciéndole que el suyo, por su tamaño y forma, le resultaba justo como a ella le gustaban los chimbos. Pero Catalina fue aun más lejos en su atrevimiento, pues le dijo a Felipe que no tenía por qué masturbarse teniéndola a ella tan cerca y dispuesta. Entonces le pidió a Felipe que descubriera su enhiesto chimbo, el cual enseguida se volvió a levantar a tope. Catalina, entonces, empezó a cubrir con caricias los abultados y contraídos huevos de Felipe, para comenzar a pajearlo sutilmente, aumentando lentamente la fuerza y velocidad, para un momento después, lamer, besar y chupar los huevos de Felipe, y luego ir subiendo por el tronco húmedo del chimbo, hasta lamer, besar y chupar el glande, hasta mamar, comerse y tragarse toda la prominente estaca de Felipe, quien no daba crédito al placer y gusto del que estaba gozando como nunca lo había imaginado. Entonces Catalina le expresó a Felipe que a partir de ahora dejarían de ser hermanos, para pasar a ser amantes, de suerte que ella sería para él su mujer, su hembra, y que él sería para ella su hombre y su macho, y que tendría con él todo el sexo que quisiera, complaciéndolo en todas sus fantasías, deseos y guarrerías que se le ocurrieran, convirtiéndose en su puta, su perra, su loba, su zorra, su golfa y su furcia, asegurándole que en adelante le prestaría con total entrega y devoción, sus nobles servicios a sus huevos, a su glande y a su polla, la cual podría pasarle entre sus tetas cuanto quisiera, pudiendo magreárselas a su antojo, chupárselas, besárselas y comérselas, tanto como a sus pezones. Y le aclaró que también podría lamerle, chuparle y comerle el coño y su clítoris, y que la podría también empalar con su prominente y enhiesto chimbo hasta el fondo de su coño, hasta correrse dentro de él, sobre su cara, sobre sus tetas, o dentro de su boca, pues en adelante degustaría y se tragaría toda la leche que él le brindara. Como esa noche el hermano mayor, Lucas, no vino a amanecer, advirtiendo a sus hermanos que no regresaría hasta el día siguiente, justo antes de la noche, Catalina le advirtió a Felipe que contaban con todo el tiempo suficiente para practicar todo el sexo que pudieran. Entonces invitó a Felipe a que fueran juntos a su cuarto. Una vez en la cama, Catalina se despojó de toda su ropa, y le ofreció sus macizas y levantas tetas a Felipe para que las magreara y estrujara, a lo cual se entregó él lleno de lascivia, para después besarlas, lamerlas, chuparlas y comérselas con total glotonería, y unos instantes después pasó a detenerse en los sonrosados, prominentes, endurecidos y enhiestos pezones de Catalina, lamiéndolos, chupándolos y mordiéndolos suavemente, llenando de gozo y excitación a la cachonda y ahora incestuosa hermana, a quien le encantaba y calentaba en grado sumo que le estimularan sus pezones de todas las maneras posibles, y que ella misma, cuando se masturbaba, frotaba, pellizcaba, estiraba, ensalivaba, y hasta se lamía ella misma, además de que se punzaba con agujas y alfileres, tanto perpendicularmente desde la punta, como atravesándolos por completo lateralmente. Una práctica más que acostumbraba en sus encuentros sexuales con sus amigos íntimos y amantes, es que les pedía que acoplaran el ojete de sus glandes sobre cada uno de sus pezones, disfrutando del interior húmedo de las cabezotas de los chimbos; lo cual pasó a solicitarle a Felipe tan pronto dejó de darse gusto con sus pezones. Tras el acoplamiento morboso y ciertamente bizarro entre los pezones de ella y el ojete del glande de él, quedaron ambos satisfechos y complacidos, aunque más calientes, deseosos y cachondos. Entonces Catalina le expresó a su hermano cuánto le encantaba disfrutar la lefa sobre su cara, sobre sus tetas, entre su coño, y sobre todo en su boca y paladar, para degustarla y tragársela hasta la última gota, disfrutando también del précum cristalino y viscoso, con el cual le gustaba lubricar sus pezones, esparcir en sus tetas y en sus labios, y saborearlo para lentamente tragarlo, comentándole a Felipe que suponía que él le surtiría de una muy buena cantidad de leche y de précum, atendiendo a la prominencia de sus huevos, lo que Felipe le confirmó, diciéndole que para fortuna de ella, su producción de ambos fluidos sería más que copiosa, pues llevaba más de una semana masturbándose viendo porno, pero sin llegar a correrse ni una sola vez; comentario que avivó la calentura de Catalina, quien no veía la hora de catar la leche de su hermano. Entonces Catalina sacó de su nochero una copa de cristal, y le pidió a Felipe que fuera depositando en ella todo el précum que pudieran producir sus prominentes huevos, a fin de ir degustando el cristalino y viscoso líquido mientras llegara el momento de degustar su espesa leche. Enseguida Felipe escurrió su chimbo sobre la copa, surtiéndola con once (11) borbotones del apreciado précum, para mayor gusto y satisfacción de la cachonda, caliente e incestuosa hembra y amante. Entonces Felipe le expresó a Catalina que él gozaba de la excepcional capacidad de conseguir correrse sola y exclusivamente a voluntad, por mucho que se masturbara, o por mucho que le estimularan chupándole su chimbo, e incluso, por mucho que follara, y por estrecho que fuera el coño que penetrara, de modo que le advirtió a su hermana que cuando quisiera recibir su leche como ella prefiriera, solamente se lo solicitara, y él se correría en el tiempo y con el ritmo de su preferencia. Entonces Catalina le planteó a Felipe que era su deseo que enseguida le lamiera, chupara y comiera su coño y su clítoris, para inmediatamente después follársela muy veloz y fuertemente un rato, tras el cual procediera a llevar todo su paquete hasta su boca, para ella culminar chupándole, mamándole y comiéndole su chimbo, hasta recibir toda la leche que le pudiera ofrecer. Bajó pues Felipe al coño de Catalina, procediendo a chuparle el coño y el clítoris, comiéndoselos con frenesí, provocando unos fuertes gemidos a su hermana, que seguro llegaron a ser escuchados en el vecindario, pero que a Felipe no le importaban, pues era mayor el gusto y satisfacción de Catalina ante sus nobles servicios, y porque la posibilidad de ser escuchados le resultaba más morboso y cachondo, pues era como tener sexo en público. Tras unos momentos en que Catalina disfrutó del sexo oral que le ofreció su hermano, le dijo que ya era el momento de que se la follara, de modo que tan pronto Felipe abandonó el la exquisita gruta de su hermana, ella abrió sus piernas y le ofreció su coño plenamente abierto, advirtiéndole que la empalara en un solo envión, con toda la fuerza posible y hasta el fondo, sin detenerse ni un instante, por mucho que ella gritara o se quejara. Al instante Felipe tomó posición, se masturbó lo suficiente para que su chimbo se erectara y endureciera a plenitud, apuntó hacia el deseado y ofrecido coño de Catalina, y la empaló con toda la fuerza con que nunca le había metido su prominente polla a ninguna de sus ciertamente numerosas amantes, provocando un muy fuerte grito de Catalina, quien se quejó evidenciando un inmenso dolor, pero sin que Felipe menguara en sus muy fuertes y veloces enviones tal cual era el deseo de su hermana, quien momentos después pasó de gritar fuertemente, a gemir complacida, dichosa y llena de placer, pidiendo que se la follara más y más fuerte y con toda la velocidad posible, exclamando: “¡Oh Dios, cuánto gusto; qué delicia, me muero; oh, Felipe, ohhh, me matas de placer y de gusto! ¡Oh, nunca me habían follado así, ni me habían empalado con un chimbo de 19 cm. y tan esbelto como el tuyo! ¡Me estás haciendo ver estrellas! ¡Oh, me muero, me matas de placer y de gusto; oh Dios, qué delicia, me siento en el cielo, en el infierno y en el purgatorio a la vez! ¡Oh, pero qué puta soy follando con mi propio hermano menor! Dios mío, si Lucas se enterara, no sé qué pensaría de nosotros ni cómo reaccionaría, quizá se sentiría defraudado en el amor, el cariño y la confianza que nos tiene. Aunque la verdad, Felipe, es que Lucas me atrae tanto como tú; desde hace buen tiempo me lo imagino desnudo, y muy bien dotado por un chimbo propio de su gran estatura; hasta he soñado follando con él y chupándole su gran verga. Lucas se convirtió desde hace varios meses en objeto de mi deseo, de mis fantasías eróticas y de mis masturbaciones, pero no he sabido cómo conseguir insinuármele, pues siento por él tanto un cariño inmenso, como un profundo respeto. Soy la más perra y pervertida del mundo, pero no quiero dejar de serlo. A partir de hoy dejarás de ser mi hermano, y seremos como marido y mujer. Te complaceré en todo Felipe, sin pedirte nada a cambio; aunque seas menor que yo, seré tu esclava, sólo viviré para ti; me podrás follar como quieras, cuando quieras, a la hora que quieras y cuanto quieras, y cuando Lucas esté en casa, ya veremos cómo nos la apañamos, porque desde ahora sólo quiero estar a tu lado. Aprovecharemos para estar juntos cada que Lucas salga de casa, cuando llegue de noche o de madrugada, cuando amanezca por fuera, cuando llegue ebrio, mientras duerma, mientras se duche y mientras esté ocupado estudiando o viendo televisión, y hasta le suministraré somníferos, con tal de pasármela a tu lado. En cuanto podamos, dormiremos juntos y desnudos, nos ducharemos juntos, y mientras Lucas no esté durante el día en casa, también andaré completamente desnuda para ti. ¡Oh Dios, qué delicia, cuánto gusto, cuánto placer! Dame más, con más fuerza; no te detengas, ni tengas compasión ni piedad por mí; párteme este coño en dos (2), que desde hoy te ofrezco, y que será únicamente tuyo, porque seré completamente tuya; y tú serás mi hombre, mi macho, mi amante y mi marido, siendo yo tu hembra, tu mujer, tu amante, tu puta, tu perra, tu loba, tu zorra, tu golfa y tu furcia, para solamente vivir para complacerte, sin volver a entregarle mi cuerpo a ningún hombre más. Vamos Felipe, dame más, empálame hasta el fondo, taládrame este coño con ese bello mástil que tienes.” Felipe siguió complaciendo los lujuriosos deseos de Catalina, bombeando con su enhiesto y prominente chimbo con inusual fuerza y velocidad dentro del coño de su hermana, quien salmodiaba alabando la gran estaca del hombre que para ella había dejado de ser su hermano menor, y que en cambio le resultaba su único amante y follador, cual si fuera su marido. Entonces Catalina, aunque exhausta, mas no satisfecha, sintió que era el momento para darse el último banquete con los huevos, el glande y el chimbo de Felipe, lamiéndolos, besándolos, chupándolos, y comiéndoselos, hasta por fin recibir toda la leche con que le surtiera Felipe su boca, saboreándola y bebiéndosela. Le pidió pues Catalina a su incestuoso amante que llevara todo su prominente paquete a su hambrienta y golosa boca, pedido ante el cual Felipe cesó de bombear el coño de Catalina, retirando su chimbo, llevando su par de huevos, plenamente duros, compactos y contraídos hasta sus labios, procediendo Catalina a lamer el escroto que Felipe lucía poblado de una bellísima vellosidad rojiza, besándolo y estirándolo suavemente con sus labios, para después chupar cada uno de los huevos, hasta contener los dos (2) en su boca, tras lo cual cubrió de lametazos y chupadas del tronco de la apreciada polla, para después pasarse, con total velocidad, el prominente chimbo por entre sus labios, de forma lateral, tras lo cual estimuló con su versátil lengua, la parte inferior del glande de Felipe, quien enseguida, embargado de placer, empezó a gemir suavemente, animando a Catalina, quien deseaba complacer a Felipe, de forma tal que gozara tanto como ella lo venía consiguiendo. Enseguida pasó a recorrer con su lengua todo el sonrosado glande, formando círculos con su lengua, con la cual intentó penetrar el ojete de la prominente cabezota, pasando luego a besar con devoción el sonrosado glande, para después chuparlo y hacerle pasar con fuerza y velocidad entre sus voluptuosos y sonrosados labios. A estas alturas, ya se vendría el anhelado postre de nata que con avidez deseaba Catalina, por lo que fue engullendo el chimbo de Felipe, succionándolo y estimulándolo con su lengua, hasta tragárselo a tope, hasta el fondo de su garganta, y expulsándolo unos instantes después, para decirle a su hermano que era el momento preciso para que se corriera en su boca. En consecuencia, Felipe se masturbó con una extrema velocidad y total fuerza por unos instantes, para después seguirse masturbando con sutileza, suavidad y de manera pausada, a fin de alcanzar el nivel de meseta, en el que la excitación es muy intensa, y se consiguen orgasmos muy intensos y prolongados, siempre que una fuerte y veloz masturbación, se pase a una lenta y sutil puñeta. Estuvo pues masturbándose suavemente por más de un (1) minuto en el nivel de meseta, hasta que por fin le anunció a Catalina su inminente corrida, depositando su glande en la boca de su incestuosa amante, consiguiendo surtirla con la impresionante cantidad de 35 chorros de blanca, espesa, cálida y por más de una semana, acumulada leche, que Catalina se vio en la necesidad de tragar inmediatamente en cerca de una tercera parte, pero sin dejar perder ni una sola gota, de suerte que pudo retener en su paladar las dos terceras partes de su más que deseada leche, degustándola por más de un minuto, tras lo cual la fue bebiendo pausada y lentamente, disfrutando del sabor en grado sumo, el cual le resultaba ciertamente dulzón, único y exquisito, como nunca le había parecido el sabor de la leche con que ninguno de sus no pocos amantes le habían surtido su boca, pareciéndole el sabor de todo el semen que hasta ahora había degustado, siempre ciertamente ácido, pero nunca tan dulzón y exquisito como el producido por Felipe, de modo que se propuso estimular a Felipe, en adelante, tanto como ella pudiera, aunque él evitara correrse, incluso por varios días, ya que la espera bien valdría la pena, pues cuando recibiera su leche, ésta sería más y más copiosa. Tal cual Catalina le prometió a Felipe, en adelante siguieron follando casi a diario, entregándose a sus encuentros sexuales tan pronto como su hermano Lucas se marchaba de casa, o incluso mientras él se duchaba, dormía, veía televisión, se embriagaba en casa o regresaba ebrio de la calle; de suerte que en cuanto tenían oportunidad, ambos hermanos follaban, practicaban sexo oral, se duchaban juntos, y si se marchaba para estar por fuera todo el día, iban desnudos por casa, o en el mejor de los casos, si Lucas amanecía por fuera o se marchaba por varios días, dormían juntos y desnudos, o follaban toda la noche. A Catalina le encantaba que Felipe le empalara su coño hasta el fondo y con una fuerza, velocidad e intensidad extremas. Del mismo modo, le fascinaba servirle noblemente sus huevos, su glande y su prominente chimbo, cubriéndolo de lametazos, chupetones y besos, hasta comérselos y llevar el enhiesto chimbo hasta el fondo de su hospitalaria y amigable garganta, para luego recibir el chimbo entre sus macizas, prominentes y levantadas tetas, de modo que en cada ascenso pudiera chupar la cabezota del mástil de Felipe. Disfrutaba también de la forma intensa en que su hermano le chupaba y comía el coño y su prominente y sensible clítoris, azotándolo fuertemente con su templada lengua, faena tras la cual a Catalina le gustaba que Felipe le volviera a empalar su ardiente coño por un buen rato, para cerrar cada ayuntamiento, con una buena mamada del adorado y prominente chimbo de Felipe, hasta conseguir hacerle correr copiosamente en su paladar, acumulando las decenas de chorros de lefa con que solía surtirla, y cuyo sabor dulzón le embriagaba, bebiéndose la blanca, espesa y cálida leche, de manera lenta y pausada, tal y como degustaba y bebía los almíbares de frutas y la leche condensada que tanto disfrutaba al saborear e ingerir. Hacía cuatro (4) meses que Felipe se había mudado de la casa familiar al apartamento donde ahora vivía, para estar cerca de la universidad donde estudiaba artes gráficas, de modo que desde entonces él y Catalina ya podían follar sin preocuparse de no ser sorprendidos por Lucas; sin embargo, Felipe le había prestado copia de las llaves del apartamento a Lucas, pues él laboraba cerca de allí, y a veces debía quedarse en su oficina hasta altas horas de la madrugada, por lo que de vez en cuando se iba a pasar la noche durmiendo en el apartamento de su hermano, y una que otra vez visitaba a Felipe a cualquier hora del día o de la noche, pues ambos se llevaban muy bien, de suerte que Lucas se comportaba con Felipe como un padre con su hijo, sobre todo desde que quedaron huérfanos de padre y madre, quienes fallecieron en un aparatoso accidente vehicular cuando Felipe tenía escasos doce (12) años. Obviamente Catalina también tenía copia de las llaves del apartamento de Felipe, y lo visitaba día tras día, en la mañana, en la tarde o en la noche, amaneciendo con él muy frecuentemente, y a veces hasta quedándose en el apartamento hasta una semana entera, follando desenfrenadamente, y disfrutando de todas las guarrerías y prácticas bizarras que se les ocurrían, pues ambos hermanos, además de incestuosos, eran dos (2) auténticos sexoadictos. En una ocasión, cuando Catalina llegó al apartamento de Felipe para visitarlo, con el único propósito de follar con él, lo encontró desnudo en su cama, en plena masturbación, con el chimbo extremadamente duro, enhiesto, húmedo y brillante por la muy copiosa cantidad del cristalino y viscoso pécum producido por su prominente par de huevos, surtido a través de su prominente y sonrosado glande, desde el cual escurría derramado a lo largo del tronco de su chimbo, cual si su glande fuera un grifo abierto. Felipe estaba viendo un vídeo porno de sexo entre una pareja de jóvenes hermanos, lo que animaba las puñetas que se brindaba durante los lapsos en que no se daba gusto follando con Catalina. Al encontrarse a Felipe masturbándose, Catalina aprovechó la situación de su hermano como hacía siempre que lo encontraba dándose placer a sí mismo, de modo que inmediatamente fue a por el deseado chimbo de Felipe, llevándoselo a su golosa boca, pero tras unas cuantas mamadas, escucharon cómo abrían la puerta del apartamento, obviamente, por parte de Lucas, quien no podía ser más inoportuno, por lo que interrumpieron la muy cachonda y morbosa, además de incestuosa, deliciosa mamada ofrecida por Catalina a Felipe, por lo que Catalina se metió inmediatamente al baño, para evitar ser sorprendida en el cuarto de Felipe, y quizás tener que darle alguna explicación a Lucas. Ya en el baño se vistió, y arregló su cabellera, mientras Felipe se cubrió con sus cobijas, intentando ocultar la total erección de su prominente chimbo, cubriéndose con una almohada. Entonces Lucas entró al cuarto de Felipe, lo saludó y abrazó, y enseguida salió Catalina del baño, saludó a Lucas, quien se sorprendió de encontrar a su hermana, pero sin sospechar nada sobre la clandestina relación de los incestuosos y hermanos amantes. Los tres (3) hermanos conversaron un rato sobre trivialidades y sobre sus ocupaciones y estudios, tras lo cual Catalina decidió marcharse, no sin antes preguntarle a Lucas sobre si él permanecería mucho tiempo en el apartamento durante su visita, a lo que él respondió que sólo estaría allí alrededor de una hora más. Entonces Catalina se despidió de ambos hermanos, diciéndole a Felipe, al oído, que en tanto se marchara Lucas, reanudarían lo interrumpido. Tras poco más de una hora, Catalina regresó, y enseguida se fue a por Felipe, desnudándolo, y desnudándose ella misma, lo cual sorprendió a su hermano, quien le preguntó sobre el por qué se desnudaba ella y lo desnudaba también a él, ante lo cual Catalina le respondió que lo hacía porque deseaba que echaran un polvo ahora mismo. Enseguida Catalina reanudó la mamada que Lucas había interrumpido inoportunamente, iniciando los nobles servicios de sus labios, su lengua y su boca, sobre los huevos prietos y contraídos de Felipe, entregándose a lamerlos, besarlos y chuparlos, hasta metérselos a la boca, comiéndose primero cada uno, y después los dos (2) a la vez con su entrenada y golosa boca. A continuación dejó los huevos, para ir ascendiendo con su lengua y labios por el tronco del enhiesto chimbo, ofreciéndole lamidas, besos y chupetones, haciendo pasar velozmente entre sus lúbricos labios, los laterales del tronco del más que prominente, apreciado y deseado mástil de Felipe, hasta detenerse en la parte sumamente sensible e inferior del glande de su hermano, lamiéndola con fuerza, besándola, y chupándola. Siguió entonces con su noble labor, esta vez sobre todo el glande del apetecible, deseado y admirable chimbo de su hermano, ofreciéndole lametazos, besos y chupetones, deteniéndose en colocar su lengua en el ojete, con toda la fuerza que le fue posible, como intentando follar el interior de la apetitosa y sonrosada cabezota con su perforadora lengua. Los nobles servicios ofrecidos al enhiesto chimbo de Felipe, culminaron al comerse Catalina todo el largo y durísimo chimbo por completo, tragándose toda la enorme estaca hasta alojarla en su hospitalaria garganta por un breve lapso, pues no quería que su hermanito se corriera todavía, de modo que expulsó la polla de Felipe, permitiéndole descansar justo el tiempo suficiente y necesario para que al reanudar sus nobles servicios, no se fuera a correr. Entonces le pidió a Felipe que le pasara el chimbo entre sus macizas tetas, de modo que su cabeza alcanzara sus ávidos y golosos labios para noblemente servirla, sorbiendo además, para saciar su lasciva sed, el muy abundante, viscoso y cristalino précum, que por borbotones surtía el estimulado y sobreexcitado glande, tras ser producido y acumulado por los huevos prietos del hermano. Tras un buen rato del ir y venir del chimbo de Felipe entre las hospitalarias y macizas tetas de la incestuosa Catalina, ésta le pidió a su hermano que colocara el lúbrico ojete de su glande, sobre cada uno de sus sonrosados, pronunciados, endurecidos y al tope enhiestos pezones, tras lo cual ambos consiguieron una excitación y un placer sin igual. Tras un buen rato de esta cachonda estimulación de los pezones de Catalina, y del glande de Felipe, éste le expresó a su hermana que ahora le devolvería los nobles servicios por él recibidos en sus huevos, en su glande y en su chimbo, por lo que bajó hacia su húmedo y caliente coño, pasando por éste su ávida y golosa lengua, para luego chuparlo con frenesí, hasta detenerse en su sensible y pronunciado clítoris, jalándolo suavemente con sus dientes, y jalando también sus labios vaginales, para volver a azotar el sensible clítoris con su cuasi prensil lengua, hasta hacer gemir a Catalina, quien estaba pletórica de gozo, placer y satisfacción. Tan entregados estaban los incestuosos y hermanos amantes al placer de dar y recibir los nobles servicios del sexo oral, que no se percataron de la presencia de Lucas quien asombrado y sumamente sorprendido, les venía observando desde hacía un par de minutos. Cuando Catalina y Felipe se dieron por enterados de la presencia de Lucas, se sorprendieron sumamente, sintiendo algo de temor, dado el respeto que ambos profesaban por su hermano mayor, quien era el jefe de su hogar desde el fallecimiento de sus padres, siendo un hermano excepcional, responsable y muy afectivo con ellos dos (2), especialmente con Felipe, por ser él el menor entre los tres (3). Entonces Catalina y Felipe fueron interrogados por Lucas, quien les dijo: “¿Qué carajo estáis haciendo?”, pero enseguida fue Lucas el sorprendido, pues Felipe le contestó: “Pues algo que la gente y la sociedad reprueban y condenan, pero que a nuestra hermana y a mí nos encanta un montón, y que nos resulta de lo más normal, pues no le hacemos daño a nadie”. Ante la muy sincera y a la vez atrevida respuesta de Felipe, Lucas le replicó: “¿Cómo va a ser normal tener sexo entre hermanos?, eso es incesto, es el colmo de la aberración y la perversión.” Pero el atrevimiento de los dos (2) incestuosos y hermanos amantes era tal, que permanecían desnudos sin intentar cubrirse, de suerte que el propio Lucas se empezó a excitar,ante la desnudez exhibida por Catalina, al punto de erectársele su chimbo a tope, situación que no pasó desapercibida para ella, quien al instante se percató, de suerte que no dejó pasar la oportunidad, llevando su mano derecha directo al más que abultado paquete de Lucas (Lucas es muy guapo, es tan alto, que su estatura es de 1.85 m., es rubio, de ojos azules como sus hermanos, muy viril y varonil, esbelto y musculoso, de muy buenas nalgas y macizas piernas, y su principal atributo, al igual que Felipe, cuelga entre sus piernas, gozando de un chimbo de 21 cm., y de unos huevos más que prominentes), comprimiéndolo con fuerza, sorprendiendo en extremo a su excitado hermano mayor, quien le dijo a Catalina: “¿Pero qué haces?”, a lo que ella le contestó que comprobaba cómo, aun cuando les censuraba, se había puesto cachondo y sumamente excitado al sorprenderles teniendo sexo y apreciar su desnudez, y quizás también la de Felipe. Entonces Catalina fue aun más lejos, y le dijo a Lucas que mejor dejara de reprobarles, y se uniera a ellos en su encuentro sexual, pues según ella, le encantaría sostener un trío, máxime si en éste participaba su propia hermana, propuesta incestuosa que enseguida fue coadyuvada por Felipe, quien le hizo ver a Lucas cuán buena estaba su hermana, y lo mucho que podría gozar teniendo sexo con Catalina, tal cual lo llevaba él disfrutando desde hacía alrededor de dos (2) años, que según él, venían siendo los más excitantes y placenteros de toda su vida. Entonces Lucas le aceptó la cachonda, morbosa e incestuosa propuesta a Felipe, expresando que tenía plena razón, pues Catalina estaba suficientemente buena como para privarse del placer de follarla y comérsela, y que además, si la compartían entre los dos (2), resultaría extremadamente cachondo, lujurioso y morboso, por tratarse de un acto sexual doble y triangularmente incestuoso, además de ciertamente bisexual. Y pasó enseguida a confesar cómo en una ocasión en que había salido de casa despidiéndose de ella, advirtiéndola de que no regresaría hasta el anochecer, más o menos hacia las 10:00 P. M., pero una vez salió a la calle, tan pronto iba a tomar un taxi, uno de sus colegas le llamó a su celular para informarle que el encuentro se había cancelado, por lo cual regresó a la casa, y no más entrar, escuchó unos gemidos de condición sexual emitidos por el televisor del cuarto de su hermana, por lo que se dirigió hasta allí de manera sigilosa, encontrando, para fortuna suya, la puerta del cuarto entreabierta, sorprendiendo a Catalina con los ojos clavados en la pantalla del televisor, y estimulando su clítoris y su coño, lo mismo que su pezón derecho, visión ante la cual tuvo que sacarse su chimbo y empezar a masturbarse al ritmo de su caliente y cachonda hermana, hasta conseguir correrse simultáneamente con ella, para inmediatamente retirarse, salir a la calle nuevamente por unos minutos, y regresar a casa saludando a Catalina con voces fuertes para que se percatara de su prematuro regreso. Lucas siguió confesando cómo a partir de aquella tarde en que sorprendió a Catalina desnuda y masturbándose, se empezó a sentir profundamente atraído por ella, por su cuerpo y sus atributos, por lo que se propuso seguirla expiando cuanto pudiera, por lo que en adelante se le hizo costumbre fingir salidas prolongadas de casa, de tal modo que en no pocas ocasiones en regresaba a casa con total sigilo, se volvió a encontrar a Catalina desnuda, viendo porno y masturbándose y magreándose sus tetas, y estimulando sus pezones. Ante las cachondas confesiones de Lucas, Catalina le expresó que si se había sentido atraída por ella, bastaba con algún gesto para haberla tenido para él cuanto quisiera, eso sí, sin desplazar a Felipe. Entonces Lucas le dijo a su hermana que nunca era tarde para recuperar el tiempo perdido, y que ahora veía sus sueños y fantasías vueltos realidad, de modo que no se lo pensó más, y enseguida se bajó los pantalones y sus ajustados bóxers, desenfundando un chimbo completamente duro y enhiesto, de 21 cm., es decir tres (3) cm. mayor que el de su hermano Felipe. Catalina quedó impresionada ante las prominentes dimensiones de la estaca de su hermano mayor, pues estaba acostumbrada a los 18 cm. de Felipe, sin esperarse que en su propio círculo familiar pudiera existir un chimbo aun mayor que el de su amante hermano menor, muy a pesar de que la prominencia del chimbo de Lucas era de esperarse ante el 1.85 m. de estatura. Entonces Catalina reparó en los huevos de Lucas, los cuales también encontró más que prominentes, calculando que no podría abarcarlos ni siquiera con sus dos (2) manos, y menos aun, engullir con su boca los dos (2) a la vez, como sí podía hacerlo con los huevos de Felipe. Catalina estaba como ensimismada ante la calentura y el inminente placer que se daría al degustar los apetecibles huevos y el prominente, esbelto y levantado chimbo de Lucas, haciéndosele agua la boca. Del ensimismamiento ante el inminente encuentro con su nuevo e incestuoso amante, fue sacada por éste, quien le conminó a darse gusto con todo su prominente paquete, consiguiendo que Catalina se entregara a brindarle los nobles servicios que hasta ahora estaban reservados para Felipe. Catalina estuvo más de cinco (5) minutos dándose un completo banquete con los huevos, el glande y el chimbo de Lucas, alternando con unos cachondos y lascivos besos a la boca de éste, comiéndose esa boca preparada para chupar, mamar y comerse sus tetas, sus pezones, su coño y su clítoris, de modo que los recientes amantes se comieron sus muy ávidas y hambrientas bocas, hasta entrelazar sus cuasi prensiles y versátiles lenguas. A continuación Catalina procedió a ofrecerle sus macizas y levantadas tetas a Lucas, para que las magreara a su antojo, pidiéndole se las besara, lamiera, chupara y comiera, incluidos sus pronunciados, endurecidos y erectos pezones, labor que Lucas ejerció con devoción, tras lo cual le propuso a Catalina que les mamara a Felipe y a Andrés sus dos (2) prominentes, enhiestos y completamente duros chimbos a la vez, pues dijo que lo justo era que Catalina le diera a ambos hermanos el mismo gusto y placer, pues tenía cómo poder satisfacer a los dos (2) cachondos e incestuosos amantes; pedido ante el cual Catalina accedió loca de ardor y calentura, procediendo a alojar en su hospitalaria, lasciva y golosa boca, los dos (2) chimbos que se le ofrecían, jugando con uno y otro glande mediante su voraz y versátil lengua. A continuación Felipe tomó la palabra, y le propuso a Lucas que acoplaran los ojetes de sus glandes sobre los pronunciados, erectos y endurecidos pezones de su hermana, lo cual, aseguró, les resultaría muy cachondo y excitante a los tres (3), entonces Lucas y Felipe procedieron a pellizcar y estirar cada uno cada pezón de Catalina, con el fin de que consiguieran entrar en los ojetes de cada uno de sus glandes, que por las prominentes dimensiones de sus chimbos, eran lo suficientemente anchos y abiertos como para alojar los penetrantes y pronunciados pezones de su cachonda e incestuosa amante y hermana, ahora por Felipe y Lucas compartida. Enseguida consiguieron acoplar sus lúbricos ojetes en cada pezón de Catalina, gozando los tres (3) amantes a tope con tan cachondo, morboso y bizarro acto, el cual practicaron por cerca de tres (3) placenteros y excitantes minutos. Enseguida Catalina invitó a Lucas a pasarle su chimbo por entre sus prominentes y macizas tetas, de modo que al ascender, la cabezota de su verga alcanzara sus labios, para noblemente servirla, a lo que los incestuosos hermanos se entregaron devotamente por unos dos (2) minutos y medio para evitar la eyaculación, pues Catalina deseaba que los huevos de sus hermanos produjeran el máximo de leche posible, con el fin de degustarla y beberla. Tras recibir la polla de Lucas entre sus tetas y labios, Catalina expresó que era el turno de Felipe, pues tenía claro que debía satisfacer la lujuria y el deseo de ambos de manera exactamente igual, pues no sólo se lo merecían, sino que ambos le atraían de la misma forma, sin preferir a uno ni a otro. Entonces Felipe se entrega pasar su enhiesto y húmedo chimbo por entre el par de tetas de Catalina, llevando su glande tras cada ascenso a su ávida y glotona boca, recibiendo deliciosos chupetones, empapando el canal de sus pechos y su mentón con su cristalino y viscoso précum, surtido a borbotones. Tras la cachonda práctica sexual entre Catalina y Felipe, aquélla expresó su deseo de que Lucas le lamiera, besara, chupara y comiera el coño y el clítoris, mientras Felipe le ofrecía sus huevos y su chimbo para noblemente servirlos, consiguiendo disfrutar de la simultánea comida de su coño, mientras ella hacía igual cosa con los bajos atributos de Felipe, que desde hacía un par de años venían siendo su deleite y el objeto de cuotidianos festines interminables, cada que visitaba a su hermanito menor en su apartamento, siempre que no estuvieran otros visitantes, pues aunque también fantaseaba con poder follarse a Lucas, cuyo cuerpo deseaba tanto como al de Felipe, ante aquél se mostraba temerosa por su fuerte carácter y condición de hermano mayor. Pero ahora celebraba con sumo éxtasis, de poder darse gusto con sus dos (2) hermanos, pareciéndole increíble la fortuna de que en ese momento Lucas le comía su ardiente coño, mientras se daba el gusto de comerse hasta la saciedad los huevos y el chimbo de Felipe, algo que ni siquiera en sueños había llegado a vislumbrar. Mientras disfrutaba al tope con los labios y la lengua de Lucas en su coño y en su clítoris, Catalina lamía y brindaba deliciosos chupetones a los huevos, al tronco de la polla, y al glande que le ofrecía su hermanito menor, formando círculos con su versátil lengua, alrededor de la cabezota del apreciado chimbo, alternando los fuertes chupetones, con la colocación de su lengua en el lúbrico ojete, como intentando penetrarlo. Entonces Catalina le expresa a sus hermanos que antes de ser follada por cada uno de ellos, quiere verles chupándose sus chimbos en la posición cachonda del 69, a lo cual acceden, procediendo Lucas y Felipe a practicar su primer acto homosexual ante los ojos de su hermana, lo cual hicieron por no más de dos (2) minutos treinta (30) segundos, pues ninguno de los dos (2) quería correrse aun, deseando ambos conservar toda su leche para surtir la boca de Catalina, quien siempre que follaba con Felipe, le pedía correrse en su sedienta boca, recibiendo en cada oportunidad, no menos de diez (10) chorros de blanca y espesa leche para su deleitación en su hospitalario paladar, saboreándola por unos momentos, antes de beberla lenta y pausadamente, cual si se tratara de un almíbar dulce y concentrado. Los hermanos, ahora directamente incestuosos y homosexuales entre ellos, se entregaron pues a un cachondo y morboso 69, mientras catalina les contemplaba frotándose sus pezones, y estimulando su clítoris, absorta y excitada ante la morbosa práctica que en frente de ella exhibían sus hermanos, provocándole que sus pezones y su coño ardieran de placer, excitación, lascivia y deseo, al punto de obligarle a cesar en su propia estimulación, pues quería ofrecerle su corrida a su hermano Lucas, a fin de cerrar con broche de oro su primer encuentro incestuoso, esperando poder follárselo diariamente y varias veces al día, eso sí, sin marginar a Felipe, quien siempre sería su amante, y a quien esperaba ofrecerle todo su cuerpo con la misma intensidad y entrega que a Felipe. Entonces Catalina le solicitó a Felipe que le ofreciera un show a Lucas, practicando su excepcional capacidad, de suerte que Felipe procedió a sentarse en la cama, tomando su prominente chimbo con su mano derecha, para inclinarse hasta descender con su boca sobre su estaca absolutamente erecta, lamiendo toda su cabezota, hasta engullir algo más de la tercera parte de su pija. Esto puso a Lucas súper cachondo, expresando cómo también él se chupaba y mamaba su propio chimbo, lo cual era de esperarse, pues la verga de Lucas era dos (2) cm. más larga que la de Felipe, siendo su cuerpo igualmente flexible. Entonces Lucas también se sentó al borde de la cama, tomó con fuerza su erectísimo chimbo, y descendió con su boca hasta su glande, lamiéndolo con su lengua, para finalmente engullir un poco más de la mitad de su enorme mástil, calentando sobremanera a Felipe y a Catalina. Pero entonces Felipe sorprendió a Lucas al decirle cómo Catalina era capaz de lamerse y comerse su propio clítoris y su propio coño, lo cual sorprendió a Lucas, diciéndole a Catalina que le ofreciera un show inmediatamente, expresando que tal habilidad era de esperarse, dada su destreza como gimnasta desde antes de la pubertad. Entonces Catalina se estimuló el clítoris por unos segundos, se acostó en la cama, y enseguida descendió hasta su ardiente coño, pasando sus brazos bajo sus piernas, procediendo a lamerse con gran intensidad su sensible clítoris, para después lamerse su coño golosamente, hasta llegar a chupárselo como si se lo comiera. La visión que de esta excepcional, morbosa y en extremo cachonda práctica de autocunnilingus le ofreció Catalina a sus hermanos, calentó éstos a tope, por lo cual Lucas y Felipe le expresaron a su caliente, lasciva e incestuosa hermana, que ya era hora de que ambos se la follaran, de tal suerte que Felipe le dijo a Lucas que por ser la primera vez que se follaría a Catalina, sería él el primero en hacerlo, pues además quería presenciar la incestuosa cópula. Entonces Catalina se acostó, abriéndose totalmente de piernas, tanto como puede hacerlo una gimnasta y contorsionista tan avezada como ella, exhibiendo todo su coño completamente abierto, invitando a Lucas a que la empalase con su excepcional chimbo, con total fuerza, y de una sola vez, hasta el fondo de su caverna, donde lo alojaría con ansias locas. Entonces Lucas se acercó a Catalina, tomó su chimbo con su mano derecha, apuntó al ofrecido, abierto, expuesto y húmedo coño, y enseguida empaló a su hermana, quien al momento lanzó un inmenso grito de dolor, que de seguro fue escuchado por los vecinos más cercanos, un grito tan fuerte como nunca lo había hecho, ante la profunda penetración y estocada por el tremendo tamaño del chimbo de Lucas, pero enseguida le pidió que se la follara con total fuerza y velocidad, por lo que del grito pasó a gemir intensamente, pidiendo más y más caña. Así lo hizo Lucas, quien no paró de bombear y bombear tan fuerte y velozmente como pudo, mientras Catalina, absorta de placer, le pidió que cuando se fuera a correr, llevara su chimbo hasta su boca, a fin de recibir su blanca, espesa y abundante leche, para degustarla, saborearla y bebérsela lenta y pausadamente hasta la última gota, tal cual ella saboreaba, degustaba y tragaba la espesa, dulce y blanca leche condensada, que era una de sus golosinas favoritas, pues le recordaba el sabor de la leche de su hermano menor, y ahora le recordaría también la inminente y abundante lefa que iba a surtir el glande de Lucas, quien al contar con unos huevos de mayor tamaño que Felipe, esperaba que también su anhelada leche fuera aun más copiosa para su morboso, lascivo y muy bizarro apetito y deleite. Entonces Catalina le pidió a Felipe que tan pronto Lucas abandonara su coño para llevar su chimbo a su boca, procediera a chuparle el coño y su clítoris intensamente, pues quería correrse de manera simultánea con Lucas, haciéndole partícipe, según dijo, de la primera follada con su hermano mayor, lo mismo que de su primer orgasmo con él . Tras un par de minutos más, Lucas anunció su inminente corrida, ante lo cual Catalina urgió a su hermano a llevar su anhelado chimbo a su boca. Tan pronto el deseado chimbo llegó a la golosa boca de Catalina, estuvo comprimiendo fuertemente su cabezota con sus labios, chupándola con todas sus fuerzas durante más de treinta segundos, para después alojar el chimbo todo lo que pudo en su garganta, para segundos después seguir chupando el delicioso glande, succionándolo con avidez, mientras Lucas empezó a anunciar su inminente eyaculación, diciendo en voz alta: “Me corro, me corro. ¡Oh, oh! Toma mi leche hermanita, hace días que no tengo sexo ni me masturbo, por lo que te saciarás con la gran cantidad de lefa que te voy a brindar.” Y enseguida empezó a surtir de lefa la boca de Catalina, expulsando en total veintiún (21) chorros de blanca, espesa y caliente leche, hasta saciar a Catalina, quien hábilmente pudo retener toda la lefa sin dejar escapar ni una sola gota, del espeso y caliente líquido tan deseado por ella, saboreando el almíbar de Lucas por más de un (1) minuto, para irlo bebiendo muy lentamente, tal cual ella lo hacía con la leche condensada. Finalmente, tal cual Catalina lo deseaba, se corrió a la par que Lucas sobre la boca de Felipe, quien sintió las intensas contracciones del coño de su hermana, recibiendo el manantial de flujos por ella lanzados. Tras sendos orgasmos por parte de la nueva e incestuosa pareja de amantes, Catalina les propuso a sus hermanos que se ducharan los tres (3) para asearse y reponerse con el fin de ser follada por Felipe, pues ella había quedado absolutamente exhausta, ante la extrema manera con que se la folló Lucas, y ante todo, por el prominente tamaño del chimbo con que Lucas le empaló. Ya en la ducha, Lucas y Felipe enjabonaron a Catalina, deteniéndose en su par de prominentes, macizas y levantadas tetas, en sus aréolas y pezones, lo mismo que en su coño; mientras ella comprimía y magreaba los dos (2) pares de huevotes de sus hermanos, jalando fuertemente cada par con cada una de sus manos, como quien ordeña las ubres de una vaca, hasta conseguir erectar los dos (2) prominentes chimbos a tope. Entonces pasó a besar con total morbo a uno y otro hermano en sus labios y en su boca, entrelazando una y otra vez sus lenguas. Tras una serie de cachondos, mórbidos y lujuriosos besos entre Catalina y sus hermanos, éstos procedieron a lamerle, besarle y chuparle sus pronunciados y sonrosados pezones, llenándola de excitación y placer. Seguidamente se entregaron a hurgarle el coño y a estimularle el clítoris a Catalina, consiguiendo calentarla a tope. Una vez estuvieron a punto de ebullición los calientes e incestuosos amantes, dieron término a la refrescante y reanimadora ducha, dirigiéndose los tres (3) al cuarto de Catalina, quien al llegar sorprendió a sus hermanos diciéndoles que ya que iba a ser la primera vez en que follaría con Felipe tras haberlo hecho con Lucas, debería hacerlo de manera especial, por lo que les expresó que quería que ambos la empalaran por su coño a la vez. Tan cachonda y bizarra propuesta, además de doblemente incestuosa, y ciertamente bisexual, dejó por un instante a los dos (2) hermanos sin aliento, pero enseguida la más que atrevida y morbosa propuesta de su cachonda hermana les calentó sobremanera, por lo que Lucas y Felipe le expresaron que le darían todo el gusto, empalándola con sus dos (2) estacas a la vez, y Felipe, además, le propuso a Lucas que para no ir a correrse demasiado pronto, ni en distintos momentos, empalaran a Catalina de manera lenta y pausada, y que ambos procuraran mantener un ritmo suave, lento y sincronizado, pues el hecho de que sus dos (2) chimbos entraran en el coño de Natalia a la vez, implicaría que uno y otro chimbo se frotaran durante la doblemente incestuosa cópula, recibiendo una doble excitación, la cual podría hacerles correr enseguida, y dentro del coño de la caliente y cachonda Catalina, quien siempre prefería recibir la copiosa y muy espesa leche de Felipe en su boca y paladar, la cual ella apreciaba en grado sumo por su sabor dulzón. Entonces Catalina les pidió a sus hermanos que se corrieran ambos en su boca, a fin de acumular toda la leche posible, mezclando los dos sabores, el dulzón de la lefa de Felipe, y el sabor un tanto ácido de la lefa de Lucas. Entonces Catalina le pidió a Felipe que se acostara, quien enseguida se acostó en la cama, exhibiendo su mástil en todo su esplendor, recibiendo a Catalina, quien se puso sobre el cuerpo de Felipe, y tras clavarse el chimbo de éste, le solicitó a Lucas que le empalara el coño lentamente, de modo que Lucas procedió a penetrar el ya empalado coño con su chimbo, provocándole un gran dolor a Catalina por la doble penetración, doblemente incestuosa. Entonces los hermanos procedieron a follarse lenta y pausadamente a Catalina, haciéndole gemir cada vez más fuerte, hasta llegar a exclamar: “¡Oh Dios, que gusto, qué delicia! ¡Oh hermanitos, qué afortunada soy de tener vuestros chimbos en mi coño! ¡Oh, qué gusto, qué placer y qué puta soy! ¡Soy la más puta, la más perra, la más zorra, la más loba, la más golfa, la más furcia, pero lo que me hace más puta y depravada es que follo con mis dos (2) hermanos! ¡Oh, cuánto me hacen gozar, fóllenme suavemente pero hasta el fondo, que mi coño recibirá hospitalariamente vuestro par de grandes chimbos! ¡Oh, eso es, eso es, qué rico, qué delicia, me muero de gusto y de placer!” Y entonces, de gemir intensamente de forma extremadamente cachonda y caliente, pasó a jadear, absorta de gusto, placer y excitación, para luego decir: ¡Oh, qué caliente y cachonda me tenéis! Entonces Catalina les pidió a sus hermanos que concluyesen la penetración de su coño, pues ante el par de estacas que empalaron su coño le tenían exhausta y fatigada. Por lo que le propuso a Felipe que alternara la cópula que anteriormente había tenido con Lucas, quien se la había follado mientras él le chupaba y comía el coño, de modo que en un par de minutos fuera él quien le follara, mientras ella se daba todo el gusto del mundo con los huevos, el glande y el chimbo de Lucas, hasta correrse simultáneamente con Felipe, quien tal cual lo había hecho Lucas, ante su inminente corrida, habría de pasar del empalamiento a Catalina, a ofrecerle su chimbo a la boca de ella, a fin de surtirla de toda la leche que había acumulado en sus prominentes huevos. Tan pronto los hermanos retiraron sus chimbos del coño de Catalina, ésta expresó cómo, con Felipe, creyó que había tocado fondo, pero que ahora que Lucas se había sumado al incestuoso ayuntamiento, el trío que hoy habían iniciado, sería más que doblemente excitante y cachondo que el dúo que conformado con Felipe en los últimos dos (2) años. Entonces les dijo a sus hermanos: “Aquí me tenéis mis machos, desde hoy seréis mis hombres y mis dueños, dueños de todo mi cuerpo, dueños de mi boca, de mis labios, de mi lengua, de mi garganta; dueños de mis tetas, de mis areolas y de mis pezones; dueños de mis manos, de mis piernas y de mis nalgas; y dueños de mi coño y de mi clítoris. Podréis poner y pasar vuestros chimbos en mi boca, en mis tetas, en mis manos y en mi coño; y también podréis acoplar los ojetes de vuestros glandes en mis pezones; os serviré noblemente vuestros huevos, vuestros glandes y vuestros chimbos, con mis labios y mi lengua, y podréis surtirme toda vuestra blanca, espesa y cálida leche en mi boca, en mi cara, en mis tetas y en mi coño; y degustaré y me tragaré vuestra abundante lefa cuanto deseéis. Podréis follarme cuanto os plazca, incluso empalándome con vuestros dos (2) chimbos a la vez; y también os haré todas las puñetas que se os antoje. Me podréis besar, lamer, chupar y comerme el coño y el clítoris. A partir de hoy me quedaré a vivir con Felipe en este apartamento, y espero Lucas que tú nos visites a diario y te quedes todas las noches que quieras. Espero que en el día andemos desnudos por casa, que nos duchemos juntos los tres (3), y que durmamos también los tres (3) juntos, siempre desnudos y follando a nuestro antojo. ¿Qué os parecen mis planes?” Por respuesta, Lucas y Felipe no pudieron más que celebrar el futuro de la doblemente incestuosa propuesta de Catalina, expresándole que la complacerían en todos sus deseos, fantasías y preferencias, cual si ella fuera su mujer, su novia o su esposa. Entonces Felipe le expresó a Lucas cuán guarra y bizarra era Catalina, celebrando que ella fuera la morbosa e incestuosa amante de ambos, siendo por su belleza, cuerpo esbelto e insuperables dimensiones de sus atributos, la chica más buena, guapa y deseable que habían conocido en toda su vida sexual; comentario confirmado por Lucas, para quien Felipe y él resultaban ser más que afortunados por convertirse en los únicos amantes de Catalina, sin tener que compartirla con ningún otro chico, siendo pues, unos absolutos privilegiados ante los favores que su cachonda e incestuosa hermana les brindaría exclusivamente a ellos. Ante la satisfacción de Catalina ante la celebración que Lucas manifestó sobre su nueva vida sexual entre los tres (3) hermanos, incestuosos, y muy cachondos amantes, ella se acostó volviendo a abrir sus piernas con un ángulo de 180°, exhibiendo su coño plenamente abierto ante Felipe, quien enseguida respondió a la señal por la cual su hermana le estaba invitando a follársela, por lo que se acercó a su cuerpo, se masturbó hasta conseguir la plena erección de su chimbo, procediendo a empalar a Catalina de un solo envión, hasta el fondo de su coño y con todas sus fuerzas, provocándole que lanzara un fortísimo grito de dolor, pero enseguida le dijo a Felipe que se la follara veloz y muy fuertemente, procediendo Felipe follarse a su cachonda hermana, tal cual era el deseo de Catalina, quien pasó de gritar, a empezar a gemir cada vez más fuerte, mientras le pedía caña y más caña a su cachondo hermanito, quien la complació con una tremenda fuerza y velocidad como nunca lo había hecho, animado por el morbo de compartir a su cachonda hermana con Lucas, quien ya estaba recibiendo los nobles servicios orales de Catalina en sus huevos, su glande y su chimbo como ella lo deseaba, haciendo gozar a Lucas, quien se encontraba pletórico de éxtasis, gusto y excitación, como nunca lo había conseguido con ninguna de sus muchas amantes, quienes apenas si lo satisfacían, sin que alguna de ellas le hubiera practicado el sexo oral con la habilidad, destreza y devoción con que ahora lo hacía Catalina, quien parecía haber conseguido la experiencia de buena mamadora que ahora demostraba, ni más ni menos que con Felipe, pues hasta ahora no le había conocido novios, amantes ni amigos a Catalina, con los cuales se hubiera podido haber enrollado para hacerse tan diestra en las artes amatorias que ahora demostraba con él y con su hermano, a quien pasó a apreciar como un más que acreditado maestro de Catalina, no obstante ser el hermano menor. Entonces Lucas se empezó a sentir cachondo y lleno de morbo ante la condición en extremo lasciva de su hermano Felipe, tal cual lo demostraba el hecho de complacer sexualmente a Catalina por dos (2) años, y tal cual lo venía comprobado desde hacía un par de horas, cuando los había sorprendido en su incestuoso ayuntamiento, de modo que se empezó a sentir profundamente atraído por Felipe, muy a pesar de que nunca había sentido atracción alguna por personas de su mismo sexo, pero pudo más el hecho de evidenciar que su hermano era tremendamente guapo, esbelto, musculoso, y muy varonil, viril y masculino, y reparando en su pecho, su vientre, sus nalgas prietas, y sobre todo, en su esbelto y levantado chimbo, que aun siendo dos (2) cm. menor que el suyo, era lo suficientemente grande como para admirarlo y desearlo tener entre sus manos, entre sus labios, en su boca y en su garganta, recibiendo toda la leche que los prominentes huevos de Felipe pudieran surtir a través de su glande, que según Catalina era de sabor dulzón, deseando degustarla y tragarla. La repentina atracción que empezó a sentir por Felipe fue tal, que se propuso entonces amanecer con sus dos (2) hermanos, a fin de seducir a Felipe, hasta conseguir al menos unas mutuas mamadas, a las cuales Felipe quizás accedería si le proponía practicarlas simultáneamente con Catalina. de suerte que el hermano mayor acepta la invitación, y termina follándose a su cachonda hermana junto con su hermano menor, no sin antes conseguir que su hermana les lamiese, besase, chupase, mamase y comiese sus huevos y sus pollas, metiéndose ambas a la vez en su muy ávida y golosa boca.

El siguiente relato que leímos, trata sobre dos (2) muy lascivos, morbosos, calientes y cachondos gemelos, absolutamente idénticos entre sí, tanto en su físico, incluida su genitalidad, como en sus gustos y preferencias sexuales, de nombres Carlos y Damián, siendo desde la pubertad, amantes entre sí, quienes viven solos con su hermano mayor de 25 años, llamado Mauricio, quien es muy guapo y varonil, además de muy alto, pues mide 1.86 m. de estatura; es rubio y de ojos azules; esbelto y musculoso; de muy buenas nalgas y largas piernas macizas; y como apenas es de esperar, por su estatura, goza de un muy enorme chimbo de 25 cm., curvo y levantado, coronado por una prominente cabezota violácea, cubierta por un muy extenso prepucio, y que exhibe un muy ancho ojete que pide ser noblemente servido por la lengua de quienes le tienen ante sí. Los gemelos han ocultado su vida incestuosa ante su hermano Mauricio, muy a pesar de saber que él gusta del sexo con chicos muy jóvenes, aunque manteniéndolo en secreto como los gemelos, muy a pesar de que es conocedor del incestuoso sexo que por años vienen practicando, pues en una ocasión en que regresó a casa mucho antes de lo esperado, tan pronto entró escuchó gemidos prevenientes de la habitación de los gemelos, emitidos por el audio del ordenador donde se reproducía un vídeo porno de chicos, confundiéndose tales gemidos con los emitidos por los gemelos. Como la puerta estaba entreabierta, Mauricio pudo apreciar cómo los gemelos se masturbaban ellos mismos y después entre ellos, pero estuvo por cerca de una hora esperando una inminente corrida de sus hermanos, pero ninguno de ellos se corrió, eso sí, pudo ver cómo escurrían el précum producido por sus huevos y surtido por sus glandes, acumulándolo cada uno en su mano izquierda, para luego cubrir con él sus pezones, e intercambiarlo ofreciéndoselo cada uno a la la boca del otro, saboreándolo y degustándolo como si fuera un almíbar o un postre. Tras este bizarro intercambio de leche entre los incestuosos gemelos, éstos dieron por terminada la faena, cerrando el vídeo, y vistiéndose plenamente, y se dieron a cumplir con sus estudios universitarios. Tras el show de incestuoso, homosexual y bizarro sexo que le habían ofrecido los gemelos a su hermano Mauricio sin saberlo, éste se recontracalentó al tope, por lo cual volvió a salir sigilosamente de la casa, y se dispuso a visitar a uno de sus chicos jóvenes y amantes, a fin de descargar con él toda su arrechera y calentura provocada por sus hermanos. Tan pronto llegó al apartamento de su joven chico, se fue a por él, desnudándolo con premura, y desnudándose él, comiéndose la boca de su amante, mientras estrujaba el prominente chimbo del chico con fuerza, consiguiendo erectarlo al tope, para seguidamente descender con su lengua hasta los juveniles y sonrosados pezones, para lamerlos, besarlos y chuparlos con frenesí, tras lo cual se fue a por el enhiesto y pronunciado paquete del chico, lamiendo, besando, chupando y comiéndose los prietos huevos, jalando con sus labios los bellos de tonalidad castaña que cubrían el escroto y el pubis del joven amante, provocándole al chico unos suaves gemidos, que se incrementaron tan pronto Mauricio procedió a pasarse el tronco de su chimbo entre sus labios de manera lateral. llevando su vida sexual en la completa clandestinidad, pues se avergüenza de ello, sintiéndose ciertamente pervertido, persiguiéndole un permanente complejo de culpa, aun siendo él bisexual, pues no sólo ha mantenido una relación sexual triangular con un apuesto chico de 19 años y con su también guapa hermana de 21, sino que lleva una licenciosa vida sexual que raya en la promiscuidad. El padre de los tres (3) hermanos falleció como consecuencia de una aparatosa caída mientras se daba un baño, cayendo de cabeza contra el borde de un escalón, cuando los gemelos contaban con tan sólo once (11) años de edad. Ante el fallecimiento del padre, la viuda madre de tres (3) hijos no soportó su ausencia, por lo que fue perdiendo la cordura, a tal punto, que sólo cinco (5) meses después de la muerte de su amado esposo, ella consiguió suicidarse, mezclando barbitúricos y alcohol. Los gemelos lucen muy guapos y atractivos; lo mismo que varoniles y viriles; gozando de 1.82 m. de estatura; son de cabello rubio como su hermano, que lucen largo hasta los hombros; son de ojos azules, esbeltos y musculosos; de muy buenas nalgas, y piernas largas y prietas como su hermano Mauricio, pero cuyo principal y privilegiado atributo lo lucen colgando entre sus piernas, gozando de un chimbo de 19 cm. de largo, en cuya base llevan unos muy prominentes huevos, y que dada la belleza de la vellosidad que les cubre el pubis, y la bolsa de sus huevos, nunca se depilan, pues es rojiza como sus cabelleras, y es la admiración de sus amantes, tanto chicos como chicas. Los gemelos comparten toda su intimidad, siendo ambos bisexuales, y mantienen una relación sexual incestuosa desde los 14 años de edad, cuando de exhibirse sus erectos chimbos, y masturbarse el uno frente al otro, pasaron a hacerse puñetas entre sí, lo mismo que sus gustos y preferencias sexuales, y hasta se masturban juntos en su cuarto, mientras ven vídeos porno en el televisor o en el ordenador, viendo también imágenes porno de chicos y chicas, llegando a practicar competencias como la de quién se corre primero, quién se corre después, quién lanza más chorros de leche, o quién los lanza más lejos, y también competían para determinar quién entre los dos (2) acumulaba mayor cantidad del cristalino y viscoso précum en sendas copas, de modo que en razón de tan cachondas, morbosas, y en extremo guarras y bizarras competencias, habían desarrollado la capacidad de correrse sólo a voluntad, por lo cual ambos gemelos consiguen evitar eyacular ni una sola gota de semen por hasta más de siete (7) u ocho (8) meses, y cuando lo hacen, siempre eyaculaban simultánea y sincronizadamente, a fin de que les resultara más guarro y morboso, y para acumular toda la espesa, blanca y cálida leche de ambos, también en sendas copas, para determinar quién surtía mayor cantidad de lefa, lanzando ambos gemelos, en varias oportunidades, hasta más de 35 chorros de semen, tras lo cual mezclaban los contenidos de ambas copas, y la degustaban tras darse una ducha refrescante, reponedora de agua inicialmente caliente, seguida por agua fría, que recibían en sus prominentes paquetes, a fin de reanimar sus chimbos hasta que recuperar su erección, a fin de seguirse masturbando viendo vídeos y fotos porno, mientras tomaban sorbos del semen de ambos, compartiéndolo entre sus bocas al besarse con total lascivia y lujuria, resultándoles exquisito el sabor dulzón propio de la leche de ambos, como gemelos idénticos que son. Tan bizarros y guarros son con la degustación de sus copiosas cantidades de leche producidas por sus prominentes huevos, que no sólo mezclan la leche de ambos, sino que también le adicionan el viscoso y cristalino précum abundantemente producido por sus dos (2) pares de prominentes huevos de que gozan,y por si fuera poco, conservan la tercera parte de la bizarra combinación láctea en el refrigerador, a fin de seguirla degustando (hasta volver a correrse copiosamente) en sus paladares, compartiéndola entre cachondos besos de lengua, hasta beberla muy lentamente, o para lubricarse sus siempre excitados pezones. Como vengo diciendo, los gemelos Carlos y Damián comparten toda su intimidad sexual, salvo que no les atrae el sexo anal, por lo que nunca han follado, pero sí se han confesado cómo estarían dispuestos a recibir en su interior algún chimbo de dimensiones superiores al de los suyos, pues en una ocasión, manteniendo sexo virtual por Skype con un joven y apuesto chico de Turquía (de tan sólo 18 años de edad igual que ellos, y poseedor de un chimbo algo prominente, de 17.5 cm. de largo), éste les explicó cómo el placer de ser penetrado por un chimbo muy grande, de más de veinte (20) cm., producía un placer inefable al llegar hasta el fondo del vientre con cada envión efectuado por quien fuera el follador que gozara del muy prominente fálico privilegio, siempre que hundiera su enorme, duro y erecto mástil, con toda la fuerza posible, ya fuera un chico, un hombre maduro o algún travesti de alta estatura, que garantizara contar con un prominente chimbo (lo cual es relativo, pues hay hombres de baja estatura que gozan de chimbos muy grandes, y hombres altos que adolecen de penes ciertamente pequeños), comentándoles el chico turco que él gozaba de la fortuna de contar con el muy prominente chimbo de 23 cm. de su hermano, de 22 años, es decir, cuatro (4) años mayor que él, quien venía siendo su amante desde hacía cuatro (4) años, cuando lo había seducido no más tener él la edad de los catorce (14) años, desvirgándolo y convirtiéndolo en su objeto y compañero sexual, ofreciéndole su prominente chimbo en su boca, en sus manos y en su trasero, aunque el hermano también le lamía, besaba, chupaba y comía sus huevos y su chimbo, permitiéndole también que le penetrara, aunque sin gozar tanto como él, dado que su chimbo no era suficientemente largo. Ante el planteamiento de su amigo virtual, los gemelos compraron un vibrador de 22 cm., justo 3 cm. más largo que sus chimbos, y metiéndoselo cada uno de ellos al trasero del otro, lenta y suavemente hasta el fondo, comenzando, al alcanzar el tope, a empujarlo con fuerza y velocidad, de suerte que pudieron comprobar que el planteamiento del chico del ciberespacio era cierto. Aunque disfrutaron mucho con el fálico artilugio, se propusieron que el placer descubierto, fuera reservado a un chimbo real y de carne, de al menos 22 cm., y pensando cómo conseguirlo, estuvieron fantaseando, incluso, con ser penetrados por su hermano Mauricio, a quien frecuentemente espiaban a través de un orificio en la pared de su cuarto, justo cuando se masturbaba completamente desnudo, viendo vídeos porno de chicos en el televisor, blancos y rubios como él y como ellos, por lo que ambos conocían la impresionante longitud del chimbo de 25 cm. de su hermano, haciéndoseles agua la boca, deseando lamer, besar, chupar, mamar y comerse tal estaca, para terminar recibiéndola entre sus traseros. Ante el fálico privilegio de su hermano Mauricio, los gemelos se plantearon varias veces la posibilidad de seducirlo, máxime si le atraían sexualmente los chicos jóvenes como ellos, pero el profundo respeto que profesaban por Mauricio, quien era un hermano excepcional, atento y en todo preocupado por su bienestar, haciéndose cargo del cuidado de los gemelos en todo sentido, comenzando a laborar tan pronto sus padres fallecieron, destinando la mayor parte de su sueldo a cubrir todas sus necesidades materiales, culturales, lúdicas y deportivas, costeándoles incluso viajes por toda España, y cubriendo su educación en un prestigioso y costoso colegio bilingüe, por lo que los gemelos vivían sin que les faltara nada de lo necesario, de modo que continuaron viviendo con el mismo nivel de comodidad del que gozaban cuando vivían sus padres. De manera pues, que dado que los gemelos no follan entre sí, su homosexualidad se limita a masturbarse mutuamente el uno al otro; a besarse, chuparse y lamerse sus sensibles tetillas; y a lamerse, besarse, chuparse y comerse sus huevos, sus glandes y sus chimbos, muchas veces practicando el 69, recibiendo en algunas oportunidades, varias decenas de chorros de la lefa fuertemente lanzada por cada uno de sus chimbos, llegando velozmente a las gargantas de cada gemelo. Pero Carlos y Damián, antes que homosexuales, son ciertamente bisexuales, pues a ambos les atraen las chicas rubias y jóvenes, y por ser ellos lo suficientemente guapos y atractivos, no les ha costado mucho ligar, aunque sin ennoviarse o tener una pareja estable, consiguiendo disfrutar del sexo con chicas de manera suficiente, follándoselas y poniéndolas a mamar sus chimbos. Con las chicas más libertinas, hasta han mantenido orgías de dos (2) parejas, intercambiándoselas incluso, y haciendo que follen entre las dos (2) chicas. Ambos gemelos comparten una común atracción por las tetas y los pezones de las chicas, magreando aquéllas y frotando, pellizcando y chupando éstos. Otra de las prácticas sexuales preferidas por los cachondos e incestuosos gemelos, consistía en pasar sus chimbos entre el par de tetas de sus amantes, de modo que en cada ascenso de sus chimbos, sus glandes alcanzaran los labios de las chicas, para que ellas les prestaran sus muy nobles servicios a sus prominentes cabezotas. Tras un buen rato de darse gusto pasando sus chimbos entre las tetas de sus amantes chicas, los gemelos procedían a comprimirse y estrujarse las bolsas de sus huevos, lo mismo que el tronco de sus pollas, a fin de escurrir todo el précum posible, a fin de esparcirlo sobre los pezones de sus amantes, lo mismo que en los labios de ellas, con el propósito de calentarlas a tope, y convertirlas en unas auténticas guarras, con las cuales poder gozar sin límites de todo el sexo que pudieran. Una semana antes de cumplir los 18 años, los gemelos se dieron a la tarea de preparar una celebración excepcionalmente morbosa, caliente, cachonda y sexual, a la altura de sus lascivos y lujuriosos gustos, para lo cual invitaron a su prima Clara, de su misma edad, de 1.90 m. de estatura, rubia y de ojos azules como ellos, quien se convirtió en una travesti de muy buenas proporciones, muy femenina, guapa y esbelta, dotada además por natura de un chimbo prominente de veinte (20) cm. de longitud, quien complacía a sus primos gemelos en todas sus preferencias y guarrerías, sirviéndole noblemente sus paquetes, entregándoles sus tetas y dejándose follar por ellos. El día que los gemelos cumplieron los 18 años de edad, se propusieron pasarlo a lo grande, celebrándolo practicando una buena sesión de sexo como lo acostumbraban, de modo que hacia el medio día, en la intimidad y privacidad de su cuarto, se entregaron a practicarse puñetas el uno al otro, hasta llegar a calentarse tanto tras un buen rato de sus mutuas masturbaciones, que Carlos le propuso a Damián que ya era hora de celebrar su cumpleaños por lo alto, de modo que se lamieran, besaran, chuparan, mamaran y se comieran sus huevos y sus pollas mutuamente, bajo la excitante postura del 69, hasta correrse copiosamente en sus bocas, pues justo llevaban cuatro (4) meses de masturbarse y mamarse sus chimbos sin llegar a correrse. Convinieron entonces la mutua felación, ajenos a la situación de que su hermano Mauricio, quien les espiaba cuanto podía para animar sus puñetas, estaba al otro lado de la puerta, escuchando la incestuosa faena que los gemelos se proponían emprender, por lo que irrumpe abruptamente en el cuarto de sus hermanos gemelos, sorprendiéndolos desnudos, erectos y dispuestos a consumar el convenido y homosexual incesto, que es condenado por Mauricio, quien lanza un grito diciéndoles: “¿Pero qué demonios piensan hacer?, escuché que van a practicar un 69. ¿Cómo se les ocurre? Es el colmo de la perversión y de la aberración. A parte de que es un acto homosexual, vosotros sois hermanos, por lo que además sería una práctica incestuosa. ¿Acaso les he dado mal ejemplo desde que murieron papá y mamá, quedando a cargo de vosotros? ¿O quién consiguió pervertirlos, acaso algún maricón?” Pero los gemelos permanecieron tranquilos, pues son tan morbosos, cachondos y lascivos, hasta el nivel de la sexoadicción, que no sólo le advierten a Mauricio que no desistirán de ofrecerse mutuamente el placer que desean, pues llevan haciéndolo desde que iniciaron su vida sexual y sus pajas, y porque quieren celebrar con un 69 su cumpleaños número 18. Pero los gemelos van tan lejos en su atrevimiento, que le confiesan a Mauricio cómo lo vienen espiando por años mientras se masturba, siendo testigos de que le gusta el sexo entre chicos jóvenes como ellos, tal cual lo evidencian los vídeos de sexo entre chicos jóvenes que acostmbra ver mientras se masturba hasta correrse, pasando a alabarle el gran tamaño de su chimbo, de modo que lo invitan a participar de su incestuoso y homosexual encuentro sexual, permitiéndoles chuparle y mamarle sus prominentes y contraídos huevos y su enorme polla, y ofreciéndole darse gusto también con ellos, chupando y mamando sus huevos y sus chimbos, consiguiendo excitar a Mauricio, pues los gemelos permanecían desnudos y en plena erección, sin el mínimo asomo de vergüenza o de pudor, ya que ambos son ciertamente exhibicionistas, y el hecho de que Mauricio fuera testigo de sus atributos, siendo conocedores como lo eran, además, de su atracción enfermiza y febril por los chicos jóvenes, les resultaba aun más cachondo y excitante, al punto de que Mauricio, dada su homosexual atracción por chicos jóvenes como sus hermanos gemelos, no pudo ser indiferente ante la desnudez de sus cuerpos, presidida por unos esbeltos y prominentes chimbos exactamente iguales, y para él sumamente atractivos y deseables, al punto que comenzó a excitarse y erectarse, levantándosele la toalla que le cubría, haciendo evidente la erección y el tamaño de su chimbo, de lo cual se percataron Carlos y Damián, de suerte que este último, con total atrevimiento, despojó a Mauricio de su toalla, liberando su prominente paquete, tomándolo inmediatamente con su mano derecha, estrujándolo, y haciéndole ver a Mauricio cómo el placer asalta y embarga los sentidos de maneras insospechadas. Ante la sorpresiva acción de Damián, Mauricio fue incapaz de reaccionar, quedándose totalmente mudo y estupefacto, lo que Damián aprovechó para lanzarse a por el muy enhiesto chimbo de Mauricio, de 25 cm. de largo, chupándolo y engulléndolo con su boca, ante lo cual Mauricio respondió con gestos de sumo placer e inesperada excitación, muy a pesar de la condena y censura que de la homosexualidad les había formulado a sus muy cachondos hermanos gemelos, de modo que terminó siendo tremendamente derrotado por Carlos y Damián, al punto de que Mauricio dejó salir un par de lágrimas, y enseguida les dijo a los gemelos: “Oh, ¿pero qué hago molestándoles por sus gustos, preferencias y prácticas sexuales, con qué derecho les condeno, si yo mismo he tenido sexo con muchos chicos?”, de modo que siendo sincero con ellos, pasó a confesarles que a él le atraían sexualmente tanto los chicos como las chicas jóvenes, pero que se sentía atrapado por la culpa, y muy avergonzado, en parte por la censura, condena y discriminación que la gente y la sociedad mantiene contra quienes tienen una orientación sexual diferente a la heterosexual, condenando tanto la homosexualidad de hombres y mujeres, tanto como la propia bisexualidad, lo mismo que a las personas travestis y transexuales, como a quienes tienen sexo o alguna relación estable, erótica, e incluso afectiva con ellas. Entonces siguió confesando los secretos de su clandestina vida sexual, pasando a comentarles que él era ciertamente un completo pervertido, además de sexoadicto, pues no sólo practicaba un sexo en extremo bizarro con chicos y chicas jóvenes, recién llegados a la mayoría de edad, siendo un perfecto bisexual, sino que además follaba con una pareja masculina de hermanos a los que empujó al incesto, lo mismo que con una pareja también de hermanos y mixta, a quienes también inició en el incesto, y que ahora están esperando un hijo. Pero además, les expresó cómo había seducido a los primos de Bilbao, Mateo y Lucas, hermanos entre sí, y Lucas convertido en una bella travesti, que tomó el nombre de Fernanda, de 1.82 m. de estatura, dotada de un increíble chimbo de 21 cm., follando con tales primos, y recibiendo el chimbo de Mateo en su boca, y el de Fernanda en su trasero. también de como él, por lo que cada que follaba con algún chico lo disfrutaba enormemente, pero al regresar a casa se arrepentía y se prometía no volver a follar con ningún chico, pero en cuestión de un par de horas volvía a desear follar, chupar y mamar algún joven chimbo. Mauricio, ante la profunda atracción que estaba sintiendo hacia los gemelos, pasó confesarles cómo había tenido ya más de una decena de amantes de no más de 19 años, con los cuales practicaba diversos actos sexuales, y que lo que más le gustaba era practicar con ellos, de manera mutua, el sexo oral, encantándole incluso recibir sus corridas dentro de su boca. Pero Mauricio fue más allá en sus confesiones, expresándoles a sus hermanos el hecho de que varias veces los había expiado en su cuarto cuando ellos pensaban que se había marchado para volver a casa mucho después, pero que él regresaba, y con total sigilo, se asomaba por la rendija de la puerta, siendo testigo de cómo se masturbaban durante bastante tiempo, viendo pornografía en el ordenador, para terminar practicando el 69; y que tras culminar ellos sus faenas homoincestuosas, él se marchaba de casa, para encontrarse con alguno de los chicos que estuviera disponible, con el cual, mientras follaba, le pedía que actuara como si fuera cada uno de sus hermanos, alternando entonces unas veces como Carlos, y otras como Damián, con lo cual fantaseaba imaginando tener sexo con ambos. Entonces pasó a relatarles lo mucho que le fascinaban los chimbos grandes, gruesos y levantados, lo mismo que los glandes, y que le encantaba practicar un bizarro acto, consistente en acoplar su chimbo con algún otro, de modo que su prepucio lo cubriera, ya fuera el glande o parte del tronco. Entonces, mientras Damián seguía dándose todo el gusto con el enorme chimbo de su hermano mayor, quien empezó a gemir, embargado por la excitación de las chupadas y mamadas ofrecidas por los labios, la lengua y la boca de Damián, quien sorprendió a Mauricio por resultarle tremendamente experto en la práctica del sexo oral, recibiendo los nobles servicios brindados por el gemelo, de una manera inmensamente placentera, como nunca lo había conseguido con ninguno de los jóvenes chicos que le habían chupado, comido y mamado su prominente paquete. Ante la satisfacción de Mauricio ante los nobles servicios prestados por Carlos en sus huevos, éste le expresó a Damián que ya que estaban cumpliendo años, los celebraran en grande, chupando entre los dos (2) el prominente glande de Mauricio, compartiéndolo entre lametazos y servicios por sus sonrosados, voluptuosos y lascivos labios, besándose frenéticamente con el glande de por medio. a lo que enseguida se entregaron con devoción, llevando a Mauricio al paroxismo del quinto cielo, como no se lo imaginaba ni esperaba, y menos aun de sus hermanos. Entonces Carlos le pregunto a Mauricio si a continuación quería ser noblemente atendido en sus huevos y su chimbo, o si por el contrario era su deseo lamer, besar, chupar, mamar y comerse los huevos y los chimbos idénticos de él y de Damián, consulta ante la cual Mauricio respondió que llevaba años deseando chupar y comerse los considerables paquetes de ambos, lo mimo que fantaseando cómo se corrían en su boca, recibiendo las copiosas cantidades de leche que les había visto lanzar cuando les espiaba. Entonces Damián, erecto como se encontraba, se fue hacia Mauricio, poniéndole sus contraídos huevos en su boca, pidiéndole le lamiera, besara, chupara, mamara y comiera, a lo que el hermano se entregó con gusto y devoción. Tras unos momentos de tan noble servicio, Damián se mostró complacido, diciéndole a Mauricio que ahora era el momento de darse gusto con los huevos de Carlos, quien enseguida se los acercó a su boca, consiguiendo que Mauricio los lamiera, estirara con sus labios y sutilmente con sus dientes, para seguir chupándolos, besándolos y meterse cada uno en su boca quien con total decisión, le introduce su polla de 21 cm. en la boca, hasta hacerle tragársela hasta los huevos, alojándola en su estrecha y estrenada garganta, advirtiéndole a su madre que su chimbo es exactamente igual de largo que el de su hermano gemelo, expresándole que deberá prepararse, para a partir de ahora, recibir sus pollas en boca, garganta, tetas, pezones y coño, todos los días de la semana, exigiéndole que en adelante deberá mamarles a ambos sus pollas desde el amanecer, despertándolos con una profunda mamada y comida de huevos y pollas, para luego volverlo a hacer al medio día, nuevamente en la tarde, y también al anochecer, e incluso, también de madrugada, cuando se encuentren profundamente dormidos. Ambos gemelos también acordaron en que cada mamada sólo sería el momento preliminar de todo un acto sexual que sería continuado por el paso de sus pollas entre sus tetas, y de sus glandes por sus pezones, para luego comerle y chuparle el coño y el clítoris, pasando después a follarla alternativamente uno y otro por un buen rato, tras lo cual ella volvería a chuparles, mamarles y comerles huevos y polla, hasta conseguir hacerles correr copiosamente, degustando y tragando toda su leche. Los gemelos también convinieron en que los tres (3) se ducharían juntos al menos un par de veces diariamente, que en adelante dormirían juntos y desnudos los tres (3), y que igualmente pasarían todo el día en casa desnudos. Entonces, para rematar, le advirtieron a su madre que en adelante dejarían de ser madre e hijos, y se convertirían en amantes y folladores; que en adelante, ellos serían sus hombres, sus machos y sus maridos, mientras ella se convertiría en su puta, su perra, su loba, su zorra, su golfa y su furcia; que se la follarían cuando quisieran, como quisieran, donde quisieran, a la hora que quisieran y cuanto quisieran.

Luego leímos un relato de dos (2) hermanos, chico y chica, de nombres Sebastián y Estefanía, de 19 y 20 años de edad respectivamente, con el pretexto de practicar yoga mediante un vídeo instructivo, terminan calentándose a tope, al punto de terminar follando y practicando sexo oral, llegando a tal extremo en su lascivia y morbosidad incestuosa, cachonda, caliente y bizarra, que una noche en que el hermano mayor de ambos de 37 años de edad, llega excesivamente ebrio a casa, de modo que la cachonda, incestuosa y muy morbosa Estefanía, invita a su hermano mayor a presenciar la supuesta práctica de yoga con su hermano menor, convencida de que el hermano mayor estará como en otro planeta.

A continuación leímos un relato de sexo filial, consistente en una versión de mi autoría, respecto del relato originalmente titulado Ayudas en familia, donde paso a exponer cómo una bella chica de 22 años, alta, rubia, de ojos azules y de muy bonito y esbelto cuerpo, llamada Isabel, le manifiesta a su prima, de nombre Eugenia, también de 22 años (alta, rubia, de ojos azules, esbelta y de muy buen cuerpo, incluido un pecho más que prominente, lo mismo que un muy buen y levantado culo), cómo no había podido quedar embarazada por parte de su marido, a quien según exámenes médicos, le habían diagnosticado una absoluta esterilidad, por lo cual Isabel le comentó a su prima sobre cómo estaba dispuesta a conseguir hacerse embarazar por su primo Mauricio, de tan sólo 19 años de edad, pero muy guapo y atractivo, de 1.85 m. de estatura, esbelto, fornido y rubio de ojos azules, por lo que le consultó a su prima sobre si creía poder convencer a su hermano para que follara con ella, a fin de conseguir embarazarla. A la hermana inicialmente le pareció una solución extrema, pero tras la insistencia y el convencimiento de Isabel, Eugenia accedió a hablar con su hermano para intentar convencerle de acceder al pedido de su necesitada prima. Cuando Mauricio escuchó la propuesta de su prima Isabel, se sorprendió y exaltó en grado sumo, pero enseguida le provocó un grande morbo, pues Mauricio no sólo era muy activo sexualmente, teniendo entre sus jóvenes y amigos colegas una muy bien ganada fama de follador, sino que contaba con un enorme chimbo de 21 cm., que cuando no lo usaba para follar, se estimulaba él mismo para saciar su enorme apetito sexual; además su prima Isabel le atraía y la deseaba profundamente; de ella le encantaban sus pechos, sus piernas y sus nalgas; de suerte que le expresó a Eugenia que podía comunicarle a su prima que él estaba dispuesto a follar con ella cuanto quisiera, hasta conseguir su deseado embarazo, o incluso después de ello. Entonces Eugenia llamó telefónicamente de manera inmediata a su prima Isabel, para comunicarle sobre la aceptación de Mauricio a su incestuoso y urgente pedido, ante cuya noticia, ella le consultó a Eugenia si sería posible que iniciara con Mauricio el coito esa misma noche, aprovechando que estaba justo en sus días fértiles, y que su marido había salido de viaje, y no regresaría hasta tres (3) días después, por lo cual Mauricio podría pasar con ella todo el tiempo de ausencia de su estéril cónyuge, con el fin de tener éxito en la fecundación. Isabel, además, le expresó a Eugenia si estaría dispuesta a acompañarla durante los coitos con su hermano, con el fin de no sufrir tanta vergüenza, a lo que Eugenia accedió positivamente, pero no tanto por aliviar el corte de su prima, sino más bien porque le resultaba cachondo y morboso ver a su prima y a su hermano desnudos y follando, máxime cuando ella era bisexual, y ambos le atraían incestuosa y sexualmente, sin llegar al punto de que ambos se enterrar, reparando en los atributos de los inminentes folladores, de una manera sutil y discreta, para una vez a solas, en su cuarto, masturbarse a tope con sus dedos y su consolador de 21 cm., y magrearse, estrujarse y sobarse sus prominentes, macizas y elevadas tetas, frotándose, pellizcándose y estirándose sus prominentes, sonrosados y endurecidos pezones, para luego lamérselos, chupárselos, para seguir atendiendo su ardiente coño, excitando su prominente y sensible clítoris, culminando con el servicio de su enorme consolador, empezando con una aplicación sutil, haciéndolo entrar sólo un par de centímetros en su coño, para ir aumentando la fuerza, velocidad y profundidad, hasta hacerlo entrar a tope, y con extrema fuerza y velocidad, para llegar a un inmenso orgasmo que la dejaba rendida, exhausta, pero nunca totalmente satisfecha, pues ella era una auténtica sexoadicta y ninfómana. Mauricio aceptó iniciar la cópula con su prima Isabel esa misma noche, pues estaba súper cachondo con la idea de follar con ella. Entonces Eugenia le expresó a su hermano Mauricio que su prima le había solicitado estar presente durante los encuentros sexuales con él, para no sentir tanta vergüenza, lo cual a Mauricio, en lugar de incomodarlo o molestarle, le resultó tremendamente morboso, cachondo y caliente, pues siempre había tenido la fantasía sexual de exhibirse, máxime si conseguía excitar y calentar a su hermana, la cual ciertamente le atraía, deseando desde hacía un buen tiempo, podérsela follar. Entonces ambos fueron hasta la casa de Isabel, a la cual llegaron a las 7:00 P. M. Inmediatamente llegaron, Isabel les hizo pasar a su habitación, y sin más, se desnudó completamente, invitando a Mauricio a hacer lo mismo. Entonces Mauricio se quitó su camisa, luego sus zapatos y calcetines, después el pantalón, dejando ver el gran paquete que formaba su prominente chimbo ya casi totalmente erecto, sorprendiendo a Isabel por su tamaño, sabiendo que una vez liberada, crecería aun más; lo cual se confirmó tan pronto Mauricio se despojó de sus bóxers, tras lo cual su polla empezó a crecer hasta alcanzar su tope, ante la excitación que le produjo la desnudez de su bella y voluptuosa prima, quien ya seducida por el tamaño del chimbo que en instantes le penetraría el coño que ella le ofrecía a su primo, no pudo dejar de preguntarle sobre cuánto medía su pija, a lo cual Mauricio le respondió que 21 cm., ante cuya respuesta, Isabel expresó que era mucho más grande que la de su marido, y que de hecho, era la polla más grande que había visto, y le comentó a Mauricio que gozaba de una verga muy esbelta, bonita y de buen color, además de ser propia de un actor porno. Entonces Isabel le comentó a Mauricio que primero le besaría, lamería, chuparía, mamaría y comería sus huevos, su glande y su polla, a fin de que produjera mucho semen, de forma que resultara más fácil y probable tener éxito en la consecución del muy deseado embarazo; pero lo que ella quería y deseaba, era probar aquellos enormes huevos y la muy considerable polla con que estaba dotado su primo. Entonces empezó a lamer, besar y chupar los huevos de Esteban, para luego rodear su riquísimo, sonrosado y sensible glande con sus labios, llegando a chuparlo, colocando la punta de su lengua en el orificio, para luego engullir lentamente los 21 cm. de chimbo de su primo, llevándoselo hasta lo más profundo de su estrecha garganta, provocando gemidos en su cachondo primo, quien empezó a exclamar: “¡Oh, prima, que rico me chupas, me mamas, me comes y te tragas mi chimbo, no creí que fueras tan buena mamando, toma mi chimbo, es todo para ti, has con él lo que quieras!” Ante tal alabanza de Mauricio a los nobles servicios que Isabel le estaba ofreciendo al chimbo de su primo, también ella comenzó a exclamar una declaración, confesando. “Creo que ahora lo que menos me importa es que consigas preñarme, ahora lo que quiero es tener este precioso y enorme chimbo por todo mi cuerpo, lo mismo entre mis labios, mi lengua, mi boca y mi garganta, como entre mis tetas, sobre mis pezones y por dentro del coño, todo lo cual ten entrego para que te des todo el gusto que desde hoy te ofrezco. Ya no quiero convivir más con el impotente de mi marido.” A continuación le pidió a Mauricio que pasara su polla por entre sus tetas, logrando chupar su glande en cada movimiento ascendente. Tras un momento de recibir la polla de su primo entre sus tetas y sus labios, Isabel, quien tenía unos pezones sonrosados, prominentes, pronunciados, y en aquel momento duros, erectos y puntiagudos, le pidió a su primo que le pusiera el hoyito de su glande en sus jugosas, deseables y sensibles cerezas, para que su glande fuera penetrado por ellos, tras ser bañados por el cristalino y viscoso líquido por tal glande surtido; tal práctica sexual los dejó a ambos bien excitados, cachondos y satisfechos, máxime tratándose de que su relación sexual resultaba incestuosa.

A continuación, ambos se dispusieron a iniciar el coito, cuya práctica era el inicialmente supuesto y real motivo de su encuentro sexual, con el propósito de conseguir que Andrea resultara embarazada, pero que ahora resultaba para Isabel un objetivo apenas secundario, ante su pleno deseo de simplemente follar con su primo, tanto como él lo deseara, sin reservas ni reticencias de cualquier índole, máxime cuando en razón de la absoluta impotencia sexual de su marido, llevaba más de un año sin tener sexo, contando sólo con sus frecuentes, pero insuficientes masturbaciones, y de una tremenda colección de vibradores, de baterías incluso, y hasta de una bomba de vacío que aplicaba sobre su rasurado y prominente coño, para excitarlo y dilatarlo a tope, aplicándola también sobre sus prominentes tetas para pronunciarlas, aplicándose a la vez la manguera de la bomba sobre sus pezones, consiguiendo dilatarlos y pronunciarlos, para luego frotarlos, comprimirlos, pellizcarlos, retorcerlos y estirarlos con sus dedos, de modo que se erectaban y endurecían al tope, procediendo a lamérselos con su propia lengua, gozando de una profunda excitación, inferior, sin embargo, al placer que se daría follando con algún hombre, prestándole los buenos y nobles servicios que ella sabía ofrecerle a los huevos, glandes y pollas de quien se hiciera su amante; de modo que Isabel estaba sexual y tremendamente ansiosa, capaz de subirse por las paredes, estando más que decidida a poder follar como pudiera, por lo que no iba a desaprovechar todo el sexo que le pudiera ofrecer Mauricio. Entonces ella le pidió a Mauricio que se diera a la tarea de penetrarla, advirtiéndole que en razón del enorme tamaño de su polla, la fuera penetrando lentamente; exhortación respecto de la cual Mauricio respondió positivamente, pero una vez su verga llegó al tope del vientre de Isabel, comenzó a follarla de manera que con cada embestida, llegaba con total fuerza hasta el fondo de su coño, provocando, inicialmente, cierto dolor en ella, quien enseguida, sin embargo, le pidió a su primo que la follara muy fuerte y rápidamente, entregándole todo su coño, y pidiéndole a Mauricio que le llenara el coño con sus 21 cm. de esbelto chimbo, que le partiera el coño en dos, que la empalara sin piedad, compasión o consideración, porque ya el propósito de quedar embarazada, le resultaba algo secundario, pues ahora sólo quería ser follada por él, quien en adelante sería dueño de su boca, de sus labios, de su lengua y de su garganta, tanto como de sus tetas y de su coño, esperando y deseando poder follar con él todos los días, prometiéndole que lo visitaría diariamente en su casa, y que en adelante, él sería su único y auténtico marido, su amante, su macho y su hombre, y que pretendía divorciarse de su marido, aduciendo su esterilidad, a fin de ser tan libre como feliz, y de compartir su intimidad sexual con su nuevo e incestuoso amante. Pero Isabel llegó tan lejos en su deseo, lascivia, calentura y lujuria, que les consultó a sus primos si podría irse a vivir con ellos a su casa al siguiente día, para poder darse todo el gusto con su primo, y follar con él cuanto ambos quisieran y pudieran. Entonces Eugenia expresó algo que ni Mauricio ni su prima se esperaban, diciendo que Isabel podría mudarse a vivir con ellos, pero a condición de que follaran y tuvieran sexo entre los tres (3), convirtiéndose en un trío de amantes incestuosos, en una auténtica trieja conformada para follar y gozar de todo el sexo posible, tras lo cual se fue quitando su blusa y su sostén, exhibiendo ante los dos (2) incestuosos amantes sus prominentes, levantadas, y macizas tetas, coronadas por unos pezones sonrosados y de buen tamaño, que se encontraban duros y erectos, para luego retirar su falda y sus bragas, y enseguida magrearse las tetas, pellizcándose los pezones, lamiéndoselos ella misma, y hurgando su coño y su excitado clítoris, proponiéndole a Isabel que tuvieran sexo ahora mismo, pidiéndole le permitiera magrear, sobar, estrujar, besar, chupar y comer sus tetas y pezones, lo cual excitó a Isabel, quien inmediatamente le ofreció a su prima no sólo sus tetas y sus pezones, sino también su boca, sus labios y su lengua, lo mismo que su coño y su clítoris. Tras la aceptación de Isabel ante sus deseos y propuesta bisexual, lujuriosa, lasciva, caliente, morbosa, cachonda, y además incestuosa, Eugenia se fue a por las tetas de su más que cachonda y desenfrenada prima, magreándolas, apretándolas, estrujándolas, sobándolas, besándolas, lamiéndolas, chupándolas y comiéndolas de manera voraz e insaciable, concentrándose luego en sus para ella deliciosas y provocativas cerezas, las cuales frotó con sus dedos, las pellizcó, las estiró, las lamió, las chupó y hasta las mordió, para finalizar frotándolas con sus propios pezones también sonrosados, pronunciados, erectos, y endurecidos, lo que excitó y calentó profundamente a Isabel, quien enseguida quiso devolverle el favor a su cachonda e incestuosa prima Eugenia, practicando sobre sus tetas y sus pezones, los mismos nobles servicios que ella le había ofrecido, tras lo cual pasó a pedirle que le comiera el coño y le chupara su clítoris, pedido ante el cual Eugenia no se hizo esperar, prodigando al coño y al clítoris de Isabel, de muy intensos besos, chupetones y lamidas, haciéndola disfrutar con tal servicio por unos dos (2) minutos, tras los cuales le pidió hacerle a su coño y clítoris, exactamente lo mismo que había hecho ella, siendo inmediatamente atendida por Isabel. A todas éstas, Mauricio se había estado masturbando mientras veía a las en tal momento lésbicas amantes de su hermana y prima, pero ulteriormente bisexuales (dada el cachondo e incestuoso trío que con él iban a establecer), teniendo sexo, siendo sorprendido por su ahora bisexual hermana, quien acababa de iniciar la cachonda y bizarra conducta incestuosa con su prima Isabel, conducta que en forma inminente iniciaría con su no menos cachondo hermano, quien hacía unos minutos había consumado su incesto con su prima Isabel. De suerte que Eugenia al ver a su hermano con su prominente chimbo erecto, masturbándose a tope gracias a las escenas lésbicas e incestuosas ofrecidas por su prima y su hermana, se fue, de manera inmediata, a por el completamente enhiesto, duro, húmedo y brillante mástil exhibido por Mauricio, iniciando una suave y sutil, puñeta, que paulatinamente pasó a prodigarle de manera frenética, advirtiéndole cómo él gozaba de una polla y unos huevos capaces de satisfacer tanto a ella como a su cachonda, caliente, y también incestuosa prima. Entonces Mauricio retiró las manos de su cachonda hermana de su enhiesto y casi violentado chimbo, para evitar una eyaculación inminente, pues quería evitar y retardar correrse por ahora, de modo que pasó más bien a ofrecerle sus huevos a su hermana, quien se dio un completo festín con las contraídas glándulas, repletas de espesa leche, y que surtían el viscoso y suave précum, que Eugenia aprovechó para tomar toda la cantidad que pudo con su mano, para esparcírselo por sus prominentes tetas y lubricar sus pronunciados y endurecidos pezones, y lamerse el resto de précum que quedaba en su mano y sus dedos. Tras el ofrecimiento que de sus huevos le hizo Mauricio a su cachonda hermana, ésta se entregó a prestarles sus más nobles servicios, lamiéndolos, besándolos, chupándolos y comiéndoselos, para continuar con una faena similar a la de su prima, procediendo a ascender por el tronco de la dura y enhiesta polla de su hermano, cubriéndola de besos, lengüetazos y chupadas, para detenerse en la parte inferior del sensible glande, que besó, lamió y chupó, para proceder seguidamente a comprimir y chupar, alternando con el servicio de su ávida lengua, toda la cabeza de la deseada pija, avanzando en el rito de su morboso incesto, para finalmente llenar su boca con los 21 cm. del chimbo noblemente servido, y enhiesto al tope, el cual se fue tragando hasta hundirlo en su profunda y estrecha garganta. Entonces Mauricio le pidió a su hermana que soltara su polla porque estaba a punto de correrse, y quería reservar su leche para su prima. Eugenia entonces expulsó la enorme, caliente y excitada pija de su hermano, pero le pidió que se la pasara entre sus tetas, chupando con total glotonería su duro, sonrosado, prominente, brillante, húmedo, y muy sensible glande tras cada ascenso, para después pedirle que pusiera su glande sobre sus pezones, para penetrárselo con cada uno de ellos. Tras unos momentos de esta cachonda y caliente práctica, Eugenia le ofreció su coño y su clítoris a su hermano Mauricio, quien pasó a comerse y lamer uno y otro, hasta que su hermana le pidió que se la follara inmediatamente, de manera profunda y fuerte, hasta partirle el coño en dos, consiguiendo ser empalada por los 21 cm. de la polla de su caliente y cachondo hermano, consumando nuevamente el incesto. Entonces Esteban le metió en un instante su considerable y muy dura verga haciendo gritar de dolor a su hermana, pero que sólo instantes después estaba gimiendo de puro gusto y placer, disfrutando la follada de su hermano como nunca se lo había imaginado, pidiendo, cada vez, que le diera más y más fuerte, sin piedad y compasión, prometiéndole que en adelante tendría a su disposición ambos coños, el de su prima y el de ella, y que sería el dueño de sus cuerpos, de sus manos y sus dedos, de sus bocas, de sus labios, de sus lenguas, de sus gargantas, de sus tetas y de sus pezones, así como de sus coños y sus clítoris. Para cuando Mauricio anunció su ya irreversible e inminente corrida, ofreciéndosela a su golosa prima, ella acercó con extrema premura su lasciva boca, pues quería degustar y tragar toda la espesa leche que Mauricio consiguiera irrigarle y que con ansias deseaba fuera muy abundante y copiosa, teniendo en efecto la buena suerte de recibir ni más ni menos que diecisiete (17) enormes chorros de blanca, caliente y espesa leche, para total gusto, morbo y placer de la cachonda e incestuosa hermana, quien cayó rendida y apenas satisfecha, pues quería disfrutar al límite de todo el sexo incestuoso que le pudieran entregar su prima y su hermano.

Tras leer este relato muy extenso, cachondo, morboso, extremo, bizarro e incestuoso, Esteban y Andrés se fueron a duchar juntos, volviendo a besarse entrelazando sus lenguas, y alternándose, tras aplicarse gel en sus pollas, procedieron a lamerse, besarse, chuparse, mamarse y comerse sus huevos, glandes y pollas, para luego lamerse, frotarse y chuparse sus pezones, sobre los cuales pusieron mutuamente sus sensibles glandes, a efecto de un cachondo acoplamiento. Instantes después de su cachonda ducha, ambos volvieron al cuarto de Esteban, quien le propuso a Andrés que se lamieran ambos y ellos mismos sus pezones, pero sólo como un morboso preludio de una nueva sesión de autofellatio por parte de los dos (2) amantes, quienes tras lamerse sus propias tetillas, pusieron a tono sus pollas, cuya erección procedieron a animar buscando y viendo, precisamente un par de los mejores vídeos de selfsuck, donde cada uno de los dos (2) muy guapos y jóvenes chicos selfsuckers, gozaban de grandes, esbeltas, curvas y levantadas pollas que ellos mismos lamían y se chupaban. Entonces Esteban y Andrés procedieron a inclinarse hasta lamerse y chuparse sus glandes por un par de minutos, para luego comerse una tercera parte de sus enormes chimbos. Tras unas cinco (5) o seis (6) comidas de toda la polla propia que pudieron. Promediando la bizarra sección de selfsuck, Esteban hizo un interregno para comentarle a Andrés sobre cómo él y dos chicos más, con quienes compartía prolongadas faenas de sexo, incluyendo el acto de la autofellatio, habían conformado el que denominaron como Club de los Armadillos, en alusión a que este acorazado mamífero tiene la capacidad de enroscar su cuerpo, formando una esfera perfecta. Club que se habían propuesto como un espacio para compartir sus prácticas de selfsuck, y que estaría abierto a todo chico de confianza con quien compartieran tal capacidad, o que deseara entrenarse para disfrutar de la misma. De modo que Esteban invitó a Andrés a integrarse al Club de los Armadillos, haciéndole ver cómo los otros dos (2) integrantes del mismo estarían más que complacidos de su membrecía. Entonces tras la grata invitación de Esteban, los dos (2) amantes se dispusieron a practicar un cachondo 69, con el ya inaplazable propósito de correrse cada uno en la boca del otro, degustando y tragando por fin toda la leche que acumulaban. Entonces Andrés se corrió abundantemente en la boca de Esteban, a quien le depositó en su anhelante boca, más de quince (15) chorros de blanca, espesa, y cálida leche, que por casi un minuto mantuvo en su boca, degustándola con su lengua y su paladar, para írsela tragando lenta y pausadamente, hasta la última gota; mientras Esteban, por haberse corrido un par de horas antes, sólo consiguió irrigar la boca de Andrés con apenas nueve (9) chorros de su también blanca, espesa y caliente lefa.

Tras este último y pringoso acto, ambos amantes estaban rendidos, despidiéndose, no sin antes prometer que al siguiente día volverían a practicar todo el sexo que pudieran, acordando la hora de su reencuentro para las 10:00 A.M., pues la hermana de Esteban saldría temprano de casa.

Al siguiente día, me desperté hacia las 6:30 A.M., pues tuve un sueño erótico en el que follaba y tenía todo el sexo posible con mi hermana, que resultó tan real, que me hizo correr y despertarme. Entonces me duché para limpiar todo el semen que me había embadurnado para recibir bien limpio a Andrés. Durante la ducha me estuve pajeando un poco. Hacia las 7:30 A.M., mi hermana Natalia se despidió, diciendo que no regresaría hasta el anochecer, lo cual celebré por todo el tiempo que podría disfrutar practicando sexo con mi nuevo, reciente y tanto o más que yo, cachondo, caliente y morboso amante. Entonces encendí el computador para leer relatos eróticos de chicos, y para ver vídeos de mis actores favoritos y de autofellatio, ello con el fin de encontrarme bien excitado y caliente para cuando llegara Andrés. Pero tras la confesión que le había hecho a Andrés sobre cómo deseaba follar con mi hermana, y tras el sueño cachondo, morboso y caliente que había tenido con ella, busqué relatos eróticos de sexo entre chicos y sus hermanas, que al leer, me calentaron al extremo de empezar a exclamar: «¡Oh sí, oh Natalia, que rico follas, que coño tan rico, apretadito, estrecho, húmedo y caliente, oh Dios, qué delicia, oh, qué coño tienes! Toma mi polla, toda para ti, ¿te gusta cómo tu hermano te folla, te gusta mi polla en tu coño hermanita?» Mientras imaginaba que ella me decía: «¡Oh, Esteban, me encanta tu polla, qué grande es! Métemela hasta el fondo, empálame con tus 23 cm. de verga. ¡Oh Dios, qué delicia, qué chimbo tan grande tienes! ¡Oh, santo cielo, cuánto me haces gozar! Méteme esa verga con fuerza, no te detengas, fóllame sin piedad ni compasión, no me permitas dar un solo respiro, dame bien duro, párteme el coño en dos. Vamos, dame con esa enorme pija, quiero sentirla bien adentro. Fóllame hasta desfallecer. ¡Oh, bendita sea tu polla! ¡Oh, qué delicia!» Y enseguida empecé a imaginar que me lamía, besaba, chupaba, mamaba y comía mis huevos, mi glande y mi polla, mientras yo le decía: «¡Oh, Natalia, qué rico me lames, chupas y comes mis huevos! ¡Oh, hermanita, cómete mi polla, es toda para ti! ¡Oh, cómo me la comes! No sabía que eras una experta mamando pollas. ¡Oh Dios, qué delicia!» Y entonces imaginé cómo ella me decía que le encantaba el tamaño, la forma y el sabor de mis huevos, de mi glande y de mi polla. Tras imaginarme cómo mi deseada y sabrosa hermana elogiaba mis considerables huevos y mi enorme, duro y enhiesto chimbo, empecé a exclamar: «¡Oh, Natalia! Me corro, recibe mi leche, recibe la lefa que mis huevos acumularon para ti. Toma mi leche espesa, saboréala con tu lengua y tu paladar, dale gusto a tu glotona boca, recibe los chorros de leche blanca, caliente y espesa que te voy a obsequiar. ¡Oh, Natalia! Recibe mi leche, tómala, toda para ti. ¡Oh, Natalia, oh, oh, oh!” Pero de pronto apareció Natalia en la puerta de mi cuarto diciendo «Hola Esteban», mientras yo, sorprendido y avergonzado le decía: «¡Natalia!” ¿Desde cuándo estás ahí? A lo cual me respondió: «¿Con que eso es lo que haces cuando no estoy, jalarte la polla leyendo relatos obscenos y viendo vídeos guarros? Y además escuché cómo gemías pronunciando mi nombre. ¿Acaso me deseas, te gusto, te atraigo sexualmente y como mujer? Ya decía yo que te ponías cachondo conmigo cuando me veías en topless o cuando llevaba poca ropa. Pero creo que has llegado muy lejos. Tu situación es extrema, por lo que creo que te mereces una terapia de choque.» A lo cual le pregunté: «¿A qué te refieres con lo de terapia de choque?» Recibiendo por sorprendente respuesta, que tal terapia consistiría en complacerme y darme todo el gusto posible, satisfaciendo todos mis caprichos, deseos, fantasías y guarrerías, por muy extremas e inusuales que resultaran. Yo, todavía sin comprender nada, le pedí que me aclarara a qué se refería con todo lo que me acababa de explicar, pues aunque eso era lo que yo más deseaba y anhelaba, me parecía un sueño y no me lo podía creer, ante lo cual ella me explicó que a partir de hoy mismo dejaríamos de ser hermanos, para convertirnos en amantes, que en adelante ella sería mi mujer, mi hembra, mi puta, mi perra, mi zorra, mi golfa, mi furcia, y que yo sería su hombre, su marido y su macho. Que en adelante yo sería el único dueño y señor de su cuerpo, que míos serían su boca, sus labios, su lengua y su garganta; que míos serían sus tetas y sus pezones; y que podría disponer a mi antojo de su coño y de su clítoris. Me aseguró que en adelante lamería, besaría, chuparía y comería mis huevos, mi glande y mi chimbo; que se lo pasaría entre sus tetas, y que le podría poner mi glande sobre sus pezones; que podría comer y chupar su coño y su clítoris, para luego empalarla y follarla a tope con mi enorme polla. Me aseguró que a partir de ahora me despertaría en la mañana con una mamada y comida de mis huevos y de mi polla, para volver a hacerlo al medio día, y nuevamente en la tarde, lo mismo que en la noche, antes de dormir, e incluso también de madrugada, cuando me encontrara profundamente dormido, despertándome con una poderosa mamada, chupada y comida de mis huevos y de mi chimbo. Y también me aseguró que cada mamada sería sólo el preludio de una buena follada, tras la cual recibiría toda mi leche en su boca, su lengua, su paladar, sus tetas y su coño, para degustarla, saborearla, y finalmente tragársela. Entonces me dijo que empezaríamos ahora mismo con la terapia de choque, que retirara mis manos de mi chimbo porque quería apreciarlo en todo su esplendor, pues nunca había visto un chimbo tan prominente, ni siquiera en vídeos porno, expresándome cuánto le obsesionaban los chimbos extremadamente grandes como el mío, celebrando contar con uno justo en su propia casa, y para mayor morbo, de su propio hermano. Tras escuchar a mi hermana expresándome todo el sexo que se proponía practicar conmigo, mi polla se encontraba nuevamente a tope, enhiesta, dura y erecta, luciendo sus invaluables 23 cm., por lo que le complací su lasciva vista, retirando de mi chimbo mis manos, por lo que mi cachonda e inminentemente incestuosa hermana no pudo más que asombrarse, pasando su lengua por sus ansiosos y voluptuosos labios, preguntándome cuál era la medida exacta de mi polla, elogiando tanto su tamaño como su curvatura elevada, y el color sonrosado de mi glande, advirtiéndome que aunque mi chimbo era inmenso, con las chupadas y mamadas que en adelante me brindaría, conseguiría un aumento de al menos uno (1) o dos (2) cm. más.

A continuación mi hermana empezó a besar, lamer y comer mis huevos, ascendiendo por el tronco, provocándome gemir de gusto, pasando luego a lamer, besar y chupar la muy sensible parte inferior de mi glande, que seguidamente chupó, para terminar comiéndose y tragándose toda mi verga hasta pasar por su campanilla, recibiéndola y alojándola en su muy profunda y hospitalaria garganta, como si fuera una experta y avezada mamadora de pollas, cual profesional y muy entrenada puta. A continuación me pidió que le pasara mi chimbo entre sus tetas, de modo que en cada ascenso la tomara con su boca, dándose un completo festín, para luego pedirme que pusiera mi glande sobre sus pronunciados, duros y erectos pezones, de modo que penetraran mi glande, lo cual nos llenó de gozo, placer y excitación a ambos. Seguidamente me solicitó que le magreara y estrujara sus tetas, que se las chupara y comiera, que eran para mí, lo mismo que sus pezones, los cuales me pidió le frotara, pellizcara, comprimiera, retorciera, estirara, lamiera, chupara, y mordiera, y en cuanto la complací, comenzó a gemir exclamando: «!Oh, sí, oh, Dios mío, qué delicia; oh, cómo me calientas Esteban! Me tienes viendo las estrellas, me siento en el Paraíso. Sigue, sigue, sigue. Me encantan tus labios y tu lengua en mis pezones. ¡Oh, pero qué puta, perra, zorra, desviada y cachonda soy, además de una perdida incestuosa que folla con su propio hermano, pero me encanta!» Entonces me ofreció su coño y su clítoris para que se los chupara y comiera, dando lugar a otra faena durante la cual siguió gimiendo, para enseguida pedirme que me la follara bien fuerte, que la empalara y le partiera el coño en dos. La complací con todas mis fuerzas, llegando con mi durísimo chimbo hasta el fondo de su estrecho pero profundo coño, mientras gritaba cuánto la estaba haciendo gozar, cuánto le encantaba mi enorme polla en su vientre, y cuán puta, perra, zorra, golfa, furcia, incestuosa, morbosa, caliente y cachonda era. Entonces le anuncié mi inminente corrida, ante lo cual me pidió que me corriera en su boca para degustar, saborear y tragar toda la leche que mis huevos descargarían para ser lanzados por mi enhiesta polla, la cual lanzó unos diez (10) u once (11) chorros de espesa y caliente leche, que acumuló por completo en su boca, para luego tragárselos, dejando mi pija exprimida y seca por la potente succión bucal de una boca que había devenido en una poderosa ventosa.

Tan pronto nos recuperamos de tan extenuante faena follando como posesos, mi hermana nos propuso que fuéramos a darnos una ducha. Ya bajo la ducha, nos enjabonamos mutuamente todo el cuerpo, deteniéndonos en los pechos, el coño, los huevos y el chimbo. Entonces le propuse que alternáramos a ducharnos con agua caliente y fría para mayor excitación de ambos, tras lo cual mi polla se levantó y endureció a tope, tanto como los pezones de Natalia. Ante mi nueva erección, y la contracción de mis huevos que también se endurecieron, Natalia procedió a besarlos, lamerlos, chuparlos y comerlos. De pronto se levantó, y mirándome directamente a los ojos, me comentó algo que me sorprendió. Ella me dijo: «Ayer que me despedí de ti y de tu amigo Andrés, me supuse que algo traías entre manos, por lo cual desistí de ir al centro de la ciudad, y pasados unos cinco (5) minutos regresé a casa, abrí con sigilo la puerta, y me dirigí silenciosamente hasta tu cuarto. Allí os encontré a ambos desnudos y meneándose vuestras pollas, sorprendiéndome sobremanera el parecido de ambas, salvo porque la de Andrés tiene un prepucio más extenso que la tuya, y porque su glande no es sonrosado como el tuyo, sino más bien violáceo. Me dí perfecta cuenta de que veíais vídeos porno de chicos lamiénsose, chupándose, mamándose y comiéndose unos a otros sus huevos, glandes y chimbos, practicando la cachonda y morbosa postura del 69; y para mayor sorpresa mía, también pusieron en el ordenador un par de vídeos de chicos lamiendo, chupando, mamando y comiéndose sus propios glandes y sus propias pollas, tras lo cual Ustedes se confesaron que gozaban de tan bizarra habilidad, procediendo a apostar quién se correría primero al practicarse a sí mismos el sexo oral, apuesta que, por cierto, perdiste tú. Pero no es eso lo que quiero comentarte, sino que pude escuchar cómo Andrés te explicaba que era bisexual, que le atraían también las chicas, y que yo misma le había calentado, que le había gustado mi cuerpo, tanto como mis tetas y mi culo, expresándote lo afortunado que eras al vivir junto conmigo, ante lo cual le confesaste que me espiabas en la ducha, en mi cuarto y haciendo topless, y le manifestaste también, cómo te pajeabas frecuentemente imaginando que me follabas y teníamos sexo. Entonces Andrés te preguntó si yo era lo suficientemente cachonda y caliente para llegar a follar con él, a lo cual tú le respondiste que podría tener esperanza, por lo muy activa que yo era sexualmente. Entonces Natalia volvió a sorprenderme, al decirme que: “Pues bien, a mí me resulta muy guapo tu amante Andrés, tanto como vuestras casi gemélicos huevos y chimbos, de modo que sí los tres (3) nos atraemos, creo que podemos follar y tener todo el sexo que queramos entre Ustedes y yo. ¿Qué te parece?” Mi sorpresa transmutó en celebración ante la morbosa, cachonda y caliente propuesta de Natalia, quien ante mi positiva respuesta, me solicitó que invitara a Andrés a amanecer en nuestra casa, de modo que folláramos desde el medio día en que ella regresara, hasta el amanecer.

Cuando hacia las 10:00 A.M. llegó Andrés para nuestro sexual encuentro, inmediatamente nos dirigimos a mi habitación, nos desnudamos, pusimos un vídeo de Johnny Rapid, empezamos a masturbarnos, e inmediatamente le comenté toda la situación con Natalia, cómo habíamos follado, ciertamente, gracias a él, y cómo su deseo de follar con mi hermana se iba a cumplir, en razón de su mutua atracción erótica y sexual. Andrés no pudo más que celebrar tan estupenda y cachonda noticia, calentándose sobremanera, por lo que aproveché para lamer, besar, chupar, mamar y comerme sus huevos, su glande y su erecta, dura y húmeda polla. Entonces seguimos practicando todo el sexo que pudimos, repitiendo la faena del día anterior, para terminar en la ducha entre besos, caricias y chupadas sobre nuestros huevos, glandes, pollas y pezones, hasta la hora del mediodía, para esperar a Natalia en mi cuarto, desnudos, pajeándonos y viendo porno bisexual, así como leyendo relatos de tríos, integrados por alguna cachonda hermana.

No más llegar la hora indicada por Natalia, ésta se presentó en mi cuarto, sorprendiéndonos en un delicioso, morboso, cachondo y caliente 69. Natalia, sin sorprenderse, nos saludó maliciosamente, diciéndole a Andrés que suponía que yo ya le había puesto de presente su invitación, a lo cual Andrés manifestó estar al corriente, a más de muy ansioso, deseoso, excitado, cachondo y caliente, expresándole a Natalia su admiración por sus atributos.

Entonces Natalia se despojó de su blusa, su sostén, su pantalón y sus bragas, acostándose en mi cama con las piernas abiertas, y pidiéndole a Andrés le ofreciera sus huevos para besarlos, lamerlos, chuparlos y comerlos, alabándolos por su prominencia y compresión, expresándole a Andrés que los suponía repletos de leche, ante lo cual él le expresó que así era, pues no se corría desde el día de ayer, en que se había corrido copiosamente en mi boca. Entonces Natalia le manifestó cómo quería degustar, saborear y tragar toda la leche con que nosotros le surtiéramos en abundancia extrema, pues no sólo nos calentaría y excitaría a tope, sino que nos exprimiría los huevos y los chimbos hasta vaciarlos por completo dejándolos secos.

Entonces Natalia decidió que alternaría cada práctica sexual con cada uno de nosotros, de modo que nos excitáramos y calentáramos con igual intensidad y de la misma forma, por lo cual, una vez atendió los huevos de Andrés, fue a por los míos, los cuales también alabó, expresando lo parecidos que eran a los de Andrés. Una vez se dio todo un festín con mis huevos, siguió atendiendo con besos, lamidas y chupadas el tronco de la polla de mi amante, para luego hacer lo mismo con la mía, llenándome de gozo y placer, hasta arrancarme algunos cachondos gemidos, exclamando: «¡Ohh, Natalia, qué delicia! ¡Ohh Diosss, cómo atiendes mi polla! Tómala, ahora sólo te pertenece a ti y a Andrés, tengo unos huevos y una polla suficientes para complaceros a ambos. ¡Ohh, qué delicia! Seguidamente Natalia procedió a besar, pasar su lengua y chupar la parte inferior del glande de Andrés, llevándolo al quinto cielo, provocándole gemidos de gozo, placer, excitación, calentura, lascivia y felicidad. Tras un momento suficiente de tan noble servicio, Natalia me practicó a mí lo mismo en tan sensible zona erógena, haciéndome ver nubes y estrellas, al punto de gemir nuevamente, alabando su noble servicio y habilidad, ahora, además de morbosos, incestuosos, para mayor morbo, lascivia, excitación, placer, gozo, perversión, calentura y cachondez.

Tras conseguir dejarme más que complacido, aunque no plenamente satisfecho, pues la faena apenas iniciaba, procedió a llenar de besos, pasar lengüetazos y chupar el glande de Andrés, haciéndole salmodiar y exclamar su pleno gozo durante casi dos (2) minutos del noble servicio de Natalia, tras los cuales, poniendo de manifiesto cómo el glande de Andrés era violáceo, mientras el mío era sonrosado, fue a por él, para servirlo tal cual lo había realizado con el glande de Andrés. Su más que exquisita, deliciosa y contundente pero a la vez sutil y delicada felación sobre la dura cabeza de mi prominente y enhiesto chimbo, me resultó súper excitante, haciéndome gemir nuevamente, alabando tanto su noble habilidad, como sus labios y su casi prensil lengua. Natalia dejó libre mi pija, justo antes de que pudiera llegar a correrme, para entregarse a toda la polla de Andrés, haciéndola pasar por su campanilla, alojándola en su versátil y profunda garganta, follándose ella misma con rápidos movimientos seguidos también por Andrés, labor a la que se entregaron por apenas un (1) minuto y algunos segundos más, con el fin de evitar una inminente corrida por parte de Andrés, que no podía dar crédito a que Natalia pudiera tragarse los 23 cm. de su enhiesta y durísima polla. Tras darse un festín con el chimbo de Andrés, Natalia fue a por el mío, engulléndolo en un instante con su boca y garganta, las cuales le follé al compás de sus movimientos, para soltarla de tal modo que no llegué a correrme, lo cual no quería conseguir, pues todavía faltaba pasarle la polla por las tetas, de modo que la cabezota de mi verga alcanzara su boca, para luego pasarle el glande en sus pronunciados, endurecidos y erectos pezones sonrosados como mi glande.

Entonces Natalia le ofreció sus tetas a Andrés para que pasara su excitadísimo, levantado, endurecido, húmedo y caliente chimbo, chupando con sus labios el glande tras cada movimiento de ascenso. Tras unos instantes de tan extremo estímulo, Natalia le pidió a Andrés que colocara su glande sobre sus pezones, para entrar con ellos en su sensible glande, lo que llenó a ambos de un inmenso gozo. A continuación fui yo quien pasé mi verga entre las tetas enormes de Natalia, recibiendo su noble y labial servicio en la sonrosada y sensible cabeza de mi chimbo, para luego posicionarla sobre sus pezones, gozando con ella tanto como lo había conseguido con Andrés instantes antes.

Seguidamente Natalia le ofreció sus tetas nuevamente a Esteban, solicitándole se las magreara, sobara, apretara y estrujara, para luego frotarle, pellizcarle, lamerle y chuparle sus deliciosos pezones. Andrés se dio todo un festín, llenándola de alabanzas y elogios, celebrando nuestro cachondo, morboso y caliente encuentro. Cuando ambos se dieron por complacidos, fui yo quien tuve a mi disposición las tetas y los pezones de Natalia, dándome todo el gusto que me había dado en la mañana.

Entonces Natalia le ofreció a Andrés su coño y su clítoris, quien procedió a comérselos y chuparlos con total avidez, haciendo que Natalia gimiera y gritara cuán puta, perra, zorra, golfa, fursia, cachonda, caliente, morbosa, lasciva y pervertida era. Cuando sintió que le venía un inminente orgasmo, retiró a Andrés de su coño, aguardando unos instantes antes de ofrecerme su coño y su clítoris, con el fin de no llegar al orgasmo, pues quería alcanzarlo, según dijo, con Andrés, por lo cual me pidió que fuera yo quien se la follara inicialmente, procediendo a abrirse de piernas totalmente para exponer y ofrecerme su coño, exhortándome a que se lo metiera de una sola vez, de manera rápida y hasta el fondo, sin darle tiempo a reaccionar, para que todo el dolor que le produjera mi enorme, enhiesto y endurecido chimbo, transmutara enseguida en gozo y placer. Así lo hice, y tan pronto mi verga llegó hasta el tope de su vientre, chocando mis huevos con la entrada de su coño, Natalia pareció desfallecer, quedando como sin aliento, pero enseguida se mostró complacida, empezando a gemir como una posesa, pidiéndome caña, que le diera más y más fuerte y rápido, que le metiera mis 23 cm. de chimbo en su coño, que le diera hasta el fondo, que la empalara partiéndole el coño en dos (2), sin tener piedad o compasión, exclamando lo delicioso que se sentía mi polla, lo mucho que le encantaba, y lo esbelta y bella que le resultaba. Tras unos tres (3) minutos deliciosos, durante los cuales también yo elogié el coño de Natalia por su estrechez, calidez, humedad y profundidad, exaltando a su vez su gran talento y habilidad para follar, me pidió que sacara mi polla para ser follada por Andrés, quien enseguida la empaló y le dio todo el gusto hasta hacerla correr unos dos (2) minutos después, en un orgasmo de intensos espasmos que daban cuenta de la inmensa calentura que le embargaba.

Tras reponerse por unos cinco (5) minutos del orgásmico trance al que la llevamos, se dispuso a lamer, besar y comer los huevos de Andrés, siguiendo por el tronco de su polla, después se detuvo en la parte inferior de su glande, el que después lamió, besó y chupó con sus versátiles labios, para proceder a comerse y tragarse el chimbo entero, hasta conseguir que Andrés se corriera en una copiosa cantidad de unos once (11) o (12) chorros de caliente y espesa leche, surtiéndola para su mayor degustación y placer, exprimiéndole los huevos y la polla hasta vaciarlos y dejarlos secos por completo. Ahora sería yo quien surtiera a mi todavía sedienta Hermana de toda la lefa que mis huevos venían acumulando para mi hermana, que aunque menor que la de Andrés, por haberme corrido con él el día de ayer, y en la pasada mañana, dentro de la boca de Natalia, esperaba poder conseguir dejarla suficientemente saciada, por lo menos hasta la nueva faena que iniciaríamos unas horas después, antes de que cayera la noche.

Entonces, siendo las 2:00 de la tarde, tras el extremo encuentro de Natalia con Andrés y conmigo, nos fuimos a duchar los tres (3) juntos, con el fin no sólo de limpiarnos y asearnos, sino de reponernos con una buena ducha de agua, que les propuse alternar unas tres (3) veces, entre caliente y fría, tanto con el propósito de disfrutarla y espabilarnos, como de excitar nuestras zonas erógenas. Natalia nos enjabonó a nosotros, deteniéndose en nuestros pechos, nuestros huevos y nuestros chimbos, consiguiendo al instante que se pusieran enhiestos y duros al tope; en tanto nosotros le enjabonamos a ella, deteniéndonos en sus tetas, sus pezones y su coño. Tras enjabonarnos y frotarnos, nos seguimos calentando, lo cual incrementamos esparciéndonos gel en pezones, glandes y coño. Acto seguido, al ver Natalia cómo Andrés y yo manteníamos los chimbos enhiestos y duros al tope, se agachó y arrodilló entre ambos para empezar a lamer, besar, chupar y comerse nuestros prominentes huevos, ya contraídos por el agua fría, y la sensación helada producida por la aplicación del gel. Natalia alternaba entre los huevos de cada uno de nosotros, alabando su prominencia, su tonalidad, su contracción y su suavidad, pues ambos nos manteníamos sin vello, el cual nos arrancábamos con facilidad. Tras el noble servicio de Natalia sobre nuestras erógenas glándulas, tanto Andrés como yo empezamos a expulsar précum o líquido preseminal, de modo que tanto el précum de Andrés como el mío, fueron sorbidos y succionados con suma fuerza y hábilmente por Natalia, quien expresó, complacida, satisfecha y gustosa, su grato sabor, el cual le resultaba un tanto almidonado, cual fécula de maíz, lo mismo que un tanto dulzón, apreciación acertada por nuestra avezada catadora, pues yo mismo conozco perfectamente el sabor del précum de Andrés y el del mío, de suerte que a mí mismo me resulta grato saborear y degustar ambos lúbricos almíbares. Entonces Andrés y yo nos fuimos a por sus prominentes tetas, para magrearlas, estrujarlas, sobarlas, apretarlas, comprimirlas, comérnoslas, besarlas, lamerlas, chuparlas, y hasta morderlas a nuestro antojo, pasando después a frotar, pellizcar, comprimir, retorcer, estirar, lamer y chupar sus endurecidos y sonrosados pezones, poniéndola suficientemente cachonda, excitada y caliente, por lo que nos ofreció sus tetas para que pasáramos entre ellas nuestros chimbos, alternando con lapsos de algo más de un (1) minuto, chupando nuestros glandes tras cada ascenso, los cuales pusimos instantes después, sobre sus penetrantes, pronunciados, endurecidos, erectos y bellos pezones, a fin de acoplarlos con nuestros lúbricos ojetes.

 

Una vez repuestos, y ya sumamente excitados tanto Natalia como nosotros, ella nos invitó a iniciar la nueva faena en su cuarto. Cuando llegamos, le expresé a Natalia que le brindaríamos un show, en el cual Andrés y yo le demostraríamos nuestra principal habilidad, entonces ambos nos inclinamos para empezar a besar y lamer la cabezota de nuestros chimbos, para instantes después empezar a comernos toda la porción de chimbo que pudimos alcanzar, excitando fuertemente a Natalia, quien por el asombro que mostraba, no se le había pasado por su mente que los chicos pudieran excitarse y estimularse sus chimbos, no sólo practicándose puñetas, sino también, en algunos casos como el de Andrés y el mío, lamiéndonos y chupándonos nuestros propios chimbos. Tras expresar su asombro ante la cachonda, morbosa y extrema habilidad que nosotros compartíamos y practicábamos, Natalia lamentó no poderse alcanzar su coño y su clítoris, aunque sólo fuera con su lengua, ante lo cual le propuse que se lamiera ella misma sus pezones, pues con ello conseguiría un efecto similar al de la autofelación que tanto Andrés como yo exhibíamos ante ella, para sorpresa y envidia suya, o a la autocunnilingus, que las mujeres súper elásticas, flexibles y contorsionistas, son capaces de practicarse, entregándose entonces a unos fabulosos banquetes en los que se chupan, lamen y comen sus propios coños y sus propios clítoris. De modo que Natalia, siguiendo mi consejo y sugerencia, empezó a frotarse y pellizcarse sus pezones hasta erectarlos, estimularlos, excitarlos y endurecerlos a tope, para luego conseguir lamérselos, obteniendo una gran excitación y satisfacción, gracias a mi cachondo y morboso consejo.

Tras un buen rato de autoexcitación sobre sus pezones, le indiqué a Andrés que la recompensáramos, lanzándonos cada uno de nosotros a por uno y otro de sus pezones, los cuales empezamos a frotar y comprimir delicadamente con nuestros dedos, para después pellizcarlos, aumentando la fuerza en forma paulatina, consiguiendo estirarlos. Después atendimos los superestimulados pezones de Natalia con nuestros labios y nuestras lenguas, entregándonos a sus excitados, puntiagudos y erectos pezones, dándonos un exquisito, excitante, caliente, cachondo, morboso, lascivo, lujurioso, bisexual, y en mi caso, incestuoso banquete, lamiéndolos, besándolos y chupándolos, llevando a Natalia a la gloria y al paroxismo como nunca antes lo había conseguido, muy a pesar de ser tan cachonda y morbosa como yo. Tras este delicioso acto, le brindamos a Natalia nuestro plato fuerte, ni más ni menos que colocar cada uno la cabeza de nuestros erectos y duros chimbos sobre sus pezones, para que éstos penetraran y entraran en nuestros glandes, acoplándose con éstos cual si los follara, consiguiendo que Natalia gozara con la lubricidad del líquido preseminal o précum, que en cantidades alarmantes producían nuestros cargados huevos, surtiendo sus enhiestos pezones, lubricándolos grandemente.

Pero los cachondos y morbosos servicios que Andrés y yo le ofrecimos a Natalia no pararon ahí. Tras la penetración de nuestros chimbos por sus penetrantes, pronunciados, puntiagudos y estirados pezones, que entraban por los estrechos orificios de nuestros dilatados glandes, llevándonos a un altísimo nivel de éxtasis hasta el paroxismo, procedimos a frotar sus pezones con el líquido viscoso surtido por nuestros repletos huevos, para luego estimulárselos con crema dental, luego con gel, después con dulce, seguidamente con fécula de maíz, a continuación con glicerina, una vez más con un cepillo de dientes humedecido con agua muy caliente, alternando con hielo, pasándole seguidamente el rodillo caliente de un encendedor, para terminar con la bizarra aplicación de la electricidad del cable telefónico, ya no sólo en sus sometidos y muy bien y cachondamente atendidos pezones, sino también en su sensible clítoris, todo lo cual la llevó al paroxismo del quinto cielo, haciéndole ver estrellas, galaxias, nebulosas, agujeros negros y cometas. Pero llegamos tan lejos en la estimulación y excitación de sus deliciosos pezones, que se los perforamos con una aguja de lado a lado, y también perpendicularmente, moviéndolos y punzándola a buena profundidad, consiguiendo que gimiera por el placer alcanzado con mis técnicas morbosas, calientes y cachondas. Todo lo cual iba a practicar unos minutos después, con mi amante Andrés.

Entonces busqué en mis archivos cachondos del ordenador, uno de mis escritos eróticos favoritos, titulado Exaltación de los Pezones, que había compuesto tras haber espiado a Natalia en la ducha, pudiendo apreciar la belleza y voluptuosidad de los pronunciados y rosáceos pezones que coronaban sus prominentes, levantadas y macizas tetas; entonces le pedí a Natalia que lo leyera mentalmente, imaginando cómo ella estimulaba y excitaba sus pezones, tal cual lo acababa de hacer ella misma con sus dedos, labios y lengua, recordando a la vez todas las estimulaciones con que Andrés y yo la habíamos atendido, es decir, con nuestros dedos, nuestros glandes, nuestros labios, nuestras lenguas, lo mismo que frotándola con las substancias antedichas, con el cepillo de dientes, el agua caliente, el gélido hielo y el rodillo caliente del encendedor, para continuar punzando y atravesando sus pezones con la aguja, hasta finalizar aplicándole la electricidad del cable telefónico tanto en sus pezones como en su excitado y sensible clítoris. Una vez que Natalia procedió a leer mentalmente el erótico, yo me di a la tarea de leer en voz alta la cachonda y morbosa poesía, cuyo texto es el siguiente:

EXALTACIÓN A LOS PEZONES

Pezones desnudos,

pezones exhibidos,

pezones expuestos,

pezones publicados,

pezones públicos,

pezones servidos,

pezones escaneados,

pezones implantados,

pezones simétricos,

pezones proporcionados,

pezones polares,

pezones bipolares,

pezones multipolares,

pezones poliédricos,

pezones poligónicos,

pezones prismáticos,

pezones perpendiculares,

pezones tridimensionales,

pezones nivelados,

pezones desnivelados,

pezones germinados,

pezones germinales,

pezones incipientes,

pezones insinuados,

pezones insinuantes,

pezones escandalosos,

pezones de escándalo,

pezones percibidos,

pezones rastreados,

pezones monitoreados,

pezones conectados,

pezones interconectados,

pezones interceptados,

pezones marcados,

pezones enmarcados,

pezones coloreados,

pezones pintados,

pezones dibujados,

pezones enmarcados,

pezones diagramados,

pezones distendidos,

pezones relajados,

pezones relajantes,

pezones tranquilos,

pezones intranquilos,

pezones tranquilizantes,

pezones terapéuticos,

pezones drogados,

pezones pacificados,

pezones salvíficos,

pezones salvadores,

pezones redimidos,

pezones redentores,

pezones de redención,

pezones correspondidos,

pezones vergonzantes,

pezones vergonzosos,

pezones vanidosos,

pezones vanos,

pezones fatuos,

pezones orgullosos,

pezones soberbios,

pezones altaneros,

pezones egoístas,

pezones egocéntricos,

pezones ególatras,

pezones del paroxismo,

pezones reales,

pezones irreales,

pezones imaginados,

pezones imaginarios,

pezones expresivos,

pezones impúdicos,

pezones de impudicia,

pezones contaminados,

pezones contaminantes,

pezones virales,

pezones virulentos,

pezones delirantes,

pezones del delirio,

pezones extraños,

pezones de oración,

pezones suplicantes,

pezones de súplica,

pezones de suplicio,

pezones de venganza,

pezones vengativos,

pezones pronunciados,

pezones imponentes,

pezones potentes,

pezones puestos,

pezones dispuestos,

pezones colocados,

pezones potenciales,

pezones agotados,

pezones agitados,

pezones gratuitos,

pezones puntiagudos,

pezones excitados,

pezones lascivos,

pezones endurecidos,

pezones de piedra,

pezones esbeltos,

pezones calientes,

pezones vaporosos,

pezones humeantes,

pezones gaseosos,

pezones inflamables,

pezones extendidos,

pezones voluminosos,

pezones deseados,

pezones del deseo,

pezones cálidos,

pezones frotados,

pezones estimulados,

pezones surtidos,

pezones mimetizados,

pezones admirados,

pezones de admiración,

pezones admirables,

pezones envidiados,

pezones de envidia,

pezones estimulantes,

pezones pellizcados,

pezones comprimidos,

pezones apretados,

pezones enaltecidos,

pezones reprobados,

pezones excitantes,

pezones cachondos,

pezones morbosos,

pezones mórbidos,

pezones voluptuosos,

pezones híbridos,

pezones anidados,

pezones parasitados

pezones agrandados,

pezones sublimes,

pezones servidos,

pezones atendidos,

pezones excelentes,

pezones enaltecidos,

pezones enardecidos,

pezones honrados,

pezones reputados,

pezones señalados,

pezones previsibles,

pezones imprevisibles,

pezones imprevistos,

pezones rastreados,

pezones acumulados,

pezones rebosantes,

pezones rebosados,

pezones insuperables,

pezones inalcanzables,

pezones imposibles,

pezones insufribles,

pezones esmaltados,

pezones visibles,

pezones invisibles,

pezones delatados,

pezones impresionantes,

pezones de estupefacción,

pezones narcotizantes,

pezones narcóticos,

pezones suspendidos,

pezones en suspensión,

pezones suaves,

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pezones arrebolados,

pezones rojizos,

pezones dorados,

pezones rupestres,

pezones lúdicos.

Tras el intenso servicio que Andrés y yo le ofrecimos a los pezones de Natalia después de que ella misma se los lamiera y chupara, ella quiso devolvernos la atención a nuestras tetillas, solicitándonos que nos las frotáramos, pellizcáramos, comprimiéramos, estiráramos y lamiéramos nosotros mismos y entre nosotros, para seguidamente también ella entregarse a frotárnoslas, pellizcárnoslas, comprimírnoslas, estirárnoslas, lamérnoslas, y además chupárnoslas, consiguiendo que nos calentáramos sobremanera.

Tras unos diez (10) minutos durante los cuales Natalia jugó y se dio un cachondo y caliente banquete con nuestras endurecidas y excitadas tetillas, le expresé a Natalia que ya que su coño estaba completamente depilado, podría hacer uso de mi bomba de vacío, propuesta que le encantó sobremanera, de modo que se la apliqué, al punto de hacerla gemir como una posesa, inflamando su delicioso y bonito coño y su sensible clítoris. La aplicación de la bomba de vacío duró unos cinco (5) o seis (6) minutos, tras los cuales, para mayor excitación y calentura, Andrés y yo nos dispusimos a lamer y chupar su jugoso coño, que por la aplicación de la bomba de vacío, se encontraba dilatado, tanto como sus labios y su clítoris, de modo que atendimos a Natalia con el noble servicio de nuestros labios y nuestra lengua sobre todo su coño y su clítoris.

Interregno 14. Introduzco aquí un morboso y muy cachondo interregno, para dejar constancia escrita sobre cómo hoy, jueves 25 de octubre, siendo las 4:55 P. M., ingerí 100 mg. de sildenafil, es decir, de viagra, con el fin de animar una buena faena de pajas durante lo que queda de esta tarde y las primeras horas de la noche, leyendo relatos de sexo entre hermanos y hermanas, viendo unos buenos vídeos de chicos y chicas chupándose sus huevos, sus chimbos y sus tetas, o practicando la selfsuck, que yo mismo, ante la plena erección provocada por el sildenafil, me brindaré, dándome un buen banquete con mi propio chimbo, alternando con la aplicación de la bomba de vacío, a fin de dilatar y estimular considerablemente mi chimbo. Lo primero que he hecho tras gozar de la plena erección de mi chimbo, el cual se fue erectando por sí mismo bastándome con frotar mi pezón izquierdo, fue ver un buen vídeo protagonizado por los actores porno de la firma Belami, Helmut Huxley y Joel Birkin, quienes gozan de unos muy prominentes chimbos. Han comenzado besándose, para después Helmut sacarle a Joel su chimbo, y ofrecerle una muy buena mamada, siendo luego correspondido por éste. Seguidamente, tras aplicarme un buen rato la bomba de vacío bombeando al tope sobre mi chimbo, en extremo enhiesto y endurecido, me dispuse a ver un cachondo y morboso vídeo lésbico, protagonizado por la actriz porno Lucy Li, quien además de resultarme muy guapa, posee las mejores tetas que he podido encontrar en todo el pornociberespacio. Luego me dispuse a ver un morboso y cachondo vídeo de la marca Belami, protagonizado por los actores porno Kevin Warhol (quien además de ser muy guapo, y de ser un estupendo y excelente mamador de chimbos, el suyo se encuentra entre mis chimbos favoritos), y Vadim Farrell (también muy guapo y un tanto maduro, poseedor de un chimbo un tanto prominente, coronado por un glande tan redondo y romo como pronunciado y un tanto obscuro, dada la tonalidad color canela de la piel de Farrell). Entre las cosas que más me agradan y calientan de Farrell, es que por momentos exhibe su enhiesto chimbo con su glande cubierto por su prepucio; y también me encantan los gestos que hace con su rostro y sus labios cuando le chupan su chimbo o cuando folla.

Tras finalizar la anterior faena, le propuse a Andrés que besáramos a Natalia en sus labios y su boca con apasionados y frenéticos besos de lengua, hurgándonos entre los tres nuestras hambrientas y golosas bocas, para mayor excitación y placer de todos. Entonces le pedí a Natalia que introdujera el termómetro de vidrio por el orificio del chimbo mío y del de Andrés, que rebosaban nuestro lúbrico précum, llevándonos al paroxismo. Tras esta cachonda, morbosa, lasciva, caliente y bizarra excitación sobre el interior de nuestros sensibles glandes, a más de enormes, bastante dilatados tras las excitantes faenas de ayer y de lo que llevábamos del día de hoy, al ser nuestros glandes y pollas chupadas por entre Andrés y yo, lo mismo que por Natalia sobre nosotros, le pedí a ella que nos ofreciera una bien puta y bizarra lamida, mamada y comida de nuestros huevos, glandes y pollas, para aprovechar toda la ardiente calentura que llevábamos acumulando por sus nobles servicios, y por la follada de su coño. Mientras nos ofrecía sus labios, su lengua, su boca y su garganta, Natalia se frotaba y pellizcaba sus enhiestos y endurecidos pezones con una mano, mientras con la otra hurgaba su coño y excitaba su clítoris. Cuando nos resultó suficiente el noble servicio que nos brindaba Natalia, Andrés y yo nos dispusimos a pasar frenética y alternadamente nuestras pollas por entre sus macizas y prominentes tetas, consiguiendo la chupada de las cabezas de nuestros chimbos, cada vez que ellos ascendían, para instantes después colocar los orificios de nuestros glandes sobre sus sobreexcitados pezones, surtidos por todo el précum producido por nuestros prominentes huevos, los cuales, seguidamente, le ofrecimos para que los llenara de besos, lengüetazos, chupadas y comidas, llevando a su boca cada uno de los cuatro (4) huevos que le ofrecimos.

Posteriormente, con el fin de conseguir el descanso de los genitales de Natalia y de los nuestros, le propuse a ella y a Andrés que nos besáramos por un momento, de suerte que nos dispusimos a chuparnos los labios y a entrelazar nuestras golosas y libidinosas lenguas entre los tres (3), y también en pareja. Tras esta sesión de calientes besos, nos fuimos a duchar, con el fin de lavar nuestros sudorosos y lúbricos cuerpos, y para reanimarnos con agua fría, y después gozar de una buena ducha de agua tibia. Entonces los tres (3) nos volvimos a excitar, de suerte que Andrés y yo volvimos a tener erectos, levantados y duros nuestros chimbos, mientras Natalia exhibía la erección de sus pezones. Entonces Natalia tomó la iniciativa, y le propuso a Andrés chupar entre los dos (2) la cabezota de mi verga, de suerte que ver cómo me prestaban tal servicio a la vez noble y delicado, lo mismo que mórbido y bizarro, me hizo ver nubes y estrellas, excitándome como pocas veces lo he conseguido. Entonces, dado que la idea era que los tres (3) nos mantuviéramos parejos y nivelados respecto de cada práctica y excitación sexual, fui yo quien junto con Natalia llené de besos, lamí y chupé la cabeza del chimbo de Andrés, llevándolo al paroxismo, mientras Natalia y yo saciábamos nuestra glotonería, sorbiendo el abundante y delicioso précum surtido por la verga de Andrés, besándonos Natalia y yo, mezclando bizarramente, el lúbrico y morboso líquido que habíamos acumulado en nuestras ansiosas bocas.

Posteriormente Andrés y yo nos dispusimos a frotar nuestras tetillas con los pezones de Natalia, aprovechando toda la lubricidad del précum surtido por nuestros chimbos y que tomábamos con los dedos. Tras un rato de frotar nuestras endurecidas y erectas tetillas con los también duros, erectos y sobreexcitados pezones de Natalia, procedimos a aplicar la bomba de vacío sobre cada una de sus tetas, bombeando hasta el tope, lo cual hicimos sobre cada una durante unos cinco (5) minutos, calentando altamente a Natalia, quien tras la aplicación de la bomba de vacío, se sorprendió al ver sus prominentes tetas dilatadas y como alargadas, procediendo a magreárselas, y a frotarse y lamerse y chuparse sus propios pezones, pidiéndonos a Andrés y a mí que hiciéramos lo mismo, por lo cual se las magreamos, estrujamos, frotamos sus pezones con saliva y luego con abundante précum, se los pellizcamos, estiramos, y finalmente colocamos nuestros glandes sobre sus pezones, para que éstos penetraran nuestras alargadas y sensibles cabezas de nuestros chimbos.

A continuación Andrés propuso que él y yo compitiéramos para ver quién de los dos (2) se correría lanzando más chorros de leche sobre las tetas de Natalia, de suerte que el perdedor se bebería junto con Natalia, toda la leche de ambos. Entonces Andrés determinó que para que ambos lanzáramos mayor cantidad de leche, Natalia nos chupara un poco los chimbos, al mismo tiempo, alternando con uno y otro chimbo durante tres (3) lapsos de sesenta (60) segundos, sincronizando pues la faena previa a la competencia que definiría quién de nosotros dos (2) conseguiría lanzar la mayor cantidad de chorros de leche sobre las tetas de mi hermana. Natalia entonces engulló las cabezotas de las pollas de ambos, chupándolas golosamente durante no más de un (1) minuto para evitar que nos corriéramos, tras lo cual ambos nos empezamos a masturbar pausadamente, luego un poco más velozmente, otra vez con menor velocidad, y enseguida con toda la fuerza y rapidez posible, hasta que empezamos a corrernos; quien primero lo hizo fue Andrés, quien lanzó 13 chorros de espesa y cálida leche, mientras yo, unos segundos después, lancé sólo once (11), de suerte que como perdedor, procedí a recoger y sorber toda la leche de ambos, compartiéndola entre besos con la muy golosa boca de Natalia, saboreándola y degustándola por cerca de un (1) minuto, tras lo cual nos la tragamos por completo.

Entonces Natalia volvió a sorprendernos a Andrés y a mí, al expresar cómo nosotros ciertamente gozábamos del sexo un tanto mejor que ella, en razón de que no sólo nos dábamos gusto con ella, sino también entre nosotros, diciéndonos cuánto desearía poder practicar sexo no sólo con cada uno de nosotros, sino también con alguna chica de su edad, ante lo cual Andrés le comentó, para felicidad suya, que él contaba con una hermana de tan sólo 19 años, y que era tan caliente, cachonda y morbosa como nosotros, al punto de ser también bisexual, y que él se la follaba casi a diario, siendo además visitado por ella casi cada madrugada, despertándolo con unas deliciosas y voraces mamadas. Entonces Andrés le dijo a Natalia que la invitaría a nuestra casa en plan de amanecida justo el día de mañana, garantizándole a Natalia una estupenda, cachonda y bisexual orgía a modo de cuarteto, llenando a Natalia de felicidad y satisfacción, consiguiendo calentarla y hacerla fantasear con su inminente amante. Por mi parte, yo también me calenté, pues no sólo soy bisexual, sino que una hermana de Andrés, muy de seguro, será tan guapa como él, y también, de seguro, contara con unos buenos atributos. Entonces Andrés nos expresó que para ir calentándonos con la cachonda de su hermana Andrea, con sus atributos, y con las guarradas que hacía, entráramos a una página electrónica donde había subido varias imágenes de ella desnuda, mostrando sus tetas y su coño, lo mismo que lamiendo, besando, mamando y comiéndose sus nuevos y su chimbo, de modo que los tres (3) nos fuimos para mi cuarto, encendimos el ordenador, y entramos a una página dedicada a vídeos, fotos y relatos de sexo filial. Enseguida Andrés buscó las imágenes de su hermana, que en total eran 25; primero vimos algunas donde ella posaba en ropa interior muy sexy, luego otras tantas exhibiendo sus tetas y magreándoselas, y pellizcándose y lamiéndose sus prominentes y enhiestos pezones sonrosados, similares a los de Natalia, luego vimos algunas imágenes de cuerpo entero y completamente desnuda, después unas más metiendo sus dedos en su coño y frotando su ciertamente prominente clítoris, imágenes todas, que calentaron altamente a Natalia, no sólo por sus fantasías lésbicas hasta ahora nunca satisfechas, sino sobre todo ante el inminente encuentro sexual con la hermana de Andrés, quien según lo evidenciaban las imágenes vistas le resultaba guapa, buena y deliciosa, tanto como morbosa, caliente, cachonda, y para colmo, como ella misma, bizarra e incestuosa, de suerte que empezó a masturbarse abiertamente, tras ver las imágenes en que Andrés se follaba el coño de su hermana. Entonces Natalia me pidió que sacara la cámara digital, a fin de que Andrés le fotografiara de la misma y exacta manera que lo había conseguido su hermana, es decir, posando en ropa interior, luego completamente desnuda, después exhibiendo sus tetas y pezones, magreándoselas y pellizcándolos y lamiéndolos respectivamente, para luego abrirse de piernas para que Andrés fotografiara su coño, y su masturbación, pidiéndole a Andrés que se acercara con la cámara a su clítoris para exhibir sus detalles, a continuación procedió a besar, lamer, chupar y mamar mi chimbo para que le fotografiara Andrés tan noble y cachondo servicio, tras lo cual quiso posar mientras yo le follaba su ardiente y ansioso coño, lo cual también fue fotografiado por Andrés. Tras la sesión fotográfica, Natalia urgió a Andrés a subir las fotos a la incestuosa página, no importándole que alguien le reconociera, pues no le importaba llegar a tener una reputación de puta incestuosa, sino que según expresó, ello le podría traer beneficios, llegando a ser deseada y codiciada, lo mismo por chicas que por chicos, en cuyo caso, nos dijo, no le importaría compartir sus amantes con nosotros dos (2) o con Andrea.

Estábamos escuchando cómo Natalia fantaseaba con darle rienda suelta a sus fantasías y deseos sexuales, cuando por simple casualidad, sonó el celular de Andrés, quien al contestar se encontró con la voz de su hermana Andrea, quien le comentó que se encontraba algo aburrida y sin nada qué hacer, preguntándole a su hermano si podría acompañarlo donde quiera que estuviera, ante lo cual Andrés le respondió que justo estaba hablando de ella, y que tenía varios admiradores de sus fotografías presentes en el ciberespacio, y que tales admiradores estaban al tanto de su condición y costumbres, al punto que querían invitarla a su casa, estando dispuestos a recibirla ahora mismo, invitación que agradeció Andrea sobremanera, diciendo que se pondría en camino de inmediato, solicitándole a su hermano le informara la dirección para tomar un taxi.

En cuestión de menos de diez (10) minutos, Andrea llegó a nuestra casa, sorprendiendo a Natalia por su belleza y magníficas proporciones, lo mismo que por sus prominentes tetas. Entonces los dos (2) hermanos se besaron como dos (2) cachondos amantes, chupándose sus labios y bocas, y entrecruzando sus lenguas. Tras ese caliente saludo, Andrés le pidió a su hermana que se desnudara completamente para que le contempláramos Natalia y yo, tras lo cual Andrés le invitó a sentarse para que contemplara algo que hacía tiempo no había podido practicar, entonces me pidió que me acercara, y estirando su prepucio, lo acercó a mi glande, cubriéndolo completamente con tan pronunciada membrana, o foreskin, como se dice en el idioma inglés, lo que me resultó sumamente cachondo, morboso y bizarro, sorprendiendo tanto a su hermana como a la mía con tan deliciosa práctica, la cual expresó, se denomina «docking», expresión inglesa que al castellano se traduce como «acoplamiento». Tras cerca de minuto y medio cubriendo y frotando mi glande con su pronunciado prepucio, empezamos a cruzar nuestros chimbos, blandiéndolos cual espadas, procurando que sus alargadas cabezas se encontraran y chocaran entre ellas, produciéndonos a ambos un efecto como electrizante y cachondo, de naturaleza absolutamente bizarra, máxime tratándose de dos (2) enormes y cuasigemélicos chimbos. Por si fuera poco, enseguida me pidió que buscara algún resorte o cordón elástico, el cual, tras encontrarlo y entregárselo, consiguió con él atar nuestros chimbos, de modo que ambos quedaron plenamente unidos, y que al estar rebosantes de abundante précum, la frotación entre ambos nos resultaba sumamente placentera, mientras Andrés y yo apreciábamos nuestros casi idénticos falos desde arriba, resultándonos como dos (2) prominentes y plenamente erectos penes siameses, para mayor sorpresa de Andrea y de Natalia, quienes alababan y elogiaban nuestros amarrados y lúbricos chimbos.

A continuación, Andrés me propuso que le ofreciéramos a nuestras cachondas, calientes, morbosas, lascivas, bizarras e incestuosas hermanas, un show de selfsuck, a cuya práctica nos entregamos por unos tres (3) minutos, tras los cuales Natalia, tal cual lo había hecho antes, se estimuló, excitó, frotó, pellizcó y estiró sus pezones, invitando a Andrea a hacer lo mismo, para seguidamente lamérselos, secundada por la hermana de Andrés.

Tras aquella cachonda lamida de sus propios pezones, practicada por las recientes y lésbicas amantes, Andrea le propuso a Natalia que se frotaran mutuamente sus pezones, lubricándolos previa y plenamente, con el abundante précum surtido por sus incestuosos y bisexuales hermanos, lo cual las excitó sobremanera, dado el noble servicio que previamente habían recibido la una de la otra, lo mismo que por sus propias y golosas lenguas, sobre sus pronunciados pezones, de suerte que se friccionaban sus tetas con fuerza, formando círculos, procurando que los pezones de cada una se frotaran con los de la otra.

Como el coño de Andrea estaba completamente depilado, Natalia le dijo que se lo iba a sobreestimular junto con su clítoris, tal cual lo había conseguido ella momentos antes con la bomba de vacío, de modo que enseguida Natalia le aplicó la bomba de vacío al rasurado coño de Andrea, bombeando lentamente hasta alcanzar el tope, dejándola por cuatro minutos durante los cuales Andrea pudo ver nubes, asteroides, cometas, planetas, estrellas, constelaciones, y galaxias, hasta comenzar a gemir, luciendo, al retirar la bomba, un coño y un clítoris al tope dilatados. A continuación Natalia aplicó la bomba de vacío sobre cada una de las tetas de Andrea por tres (3) minutos, lo mismo que el tubo sobre cada pezón por otros dos (2) minutos, consiguiendo dilatarlos a tope, para seguidamente chuparlos ella, Andrés y yo, dándonos un festín con su par de pronunciadas, erectas y endurecidas cerezas. Tras este noble, colectivo, bisexual, y además incestuoso servicio sobre los exquisitos pezones de Andrea, Natalia procedió a estimularlos tal cual su hermano y yo lo habíamos hecho con ella, hasta llegar a punzarlos y atravesarlos con la aguja, para finalmente aplicarles electricidad con el cable telefónico, lo que excitó y calentó profundamente a Andrea. Pero Natalia fue más allá, y le aplicó la electricidad del cable telefónico al propio y sensible clítoris de Andrea, quien respondió a tan extremo estímulo con unos fuertes espasmos, contracciones y temblores, cual si se tratara de un volcán en erupción o de un sismo.

Lo siguiente que expresó Andrea, fue que quería lamernos, besarnos, chuparnos y comernos a su hermano y a mí, nuestros huevos y nuestros chimbos. Empezó por mí, estrujando mis huevos entre sus manos, maravillada de cómo eran tan prominentes como los de su hermano, enfatizando en cuánta leche deberían producir, acumular y guardar. Enseguida llenó mis huevos de besos, lamiéndolos, besándolos y chupándolos uno a uno, para después introducírselos en su hambrienta y muy ávida boca, haciéndome gemir de placer, excitación y gusto. Entonces Andrés le explicó a su hermana que para mayor justicia y equidad, lo mismo que por sincronía, debía ir practicando sexo con cada uno de nosotros a la par, de modo que le debería atender los huevos a él inmediatamente, antes de proceder a atender mi chimbo. Andrea se entregó pues a prestarle sus nobles servicios a los huevos de su hermano, consiguiendo estimularlo y excitarlo a tope. Enseguida nos pidió a su hermano y a mí que acercáramos nuestros plenamente enhiestos y duros chimbos a su boca, con la cual abarcó a ambos, pasando su versátil y cuasiprensil lengua alrededor de nuestros dilatados y húmedos glandes, haciéndonos gozar como nunca, al sentir el frotamiento producido entre nuestros dos (2) sensibles glandes por un buen rato. A continuación se entregó a lamer, besar y chupar la parte inferior de mi sensible glande, al punto de provocarme gemir de excitación y placer, para seguidamente practicar lo mismo bajo la cabeza del chimbo de Andrés, quien también, desbordado de gusto y placer, empezó a gemir tal cual lo acababa de hacer yo.

A continuación, Andrea nos ofreció sus prominentes y exquisitas tetas, para que pasáramos Andrés y yo, de manera alternada, nuestros duros chimbos entre ellas, de modo que nuestros glandes fueran chupados por su boca. Tan noble servicio por parte de sus tetas y de su boca nos calentó y excitó a tope. Entonces Andrés le expresó a su hermana que seguidamente él y yo colocaríamos el orificio de nuestros glandes sobre sus erectos y endurecidos pezones, para que éstos los penetraran, comenzando a pellizcarlos y estirarlos, a fin de garantizar su plena erección y dureza. Entonces yo les expliqué que dado que hasta ahora no había encontrado ninguna expresión ni en castellano ni en inglés para referirse a tan cachonda y morbosa práctica, procediéramos a llamarla «nippl in gland» o «teat in gland», es decir, «pezón en el glande», expresiones que a mis tres (3) morbosos, cachondos, bizarros, pervertidos, depravados, lujuriosos, desviados, bisexuales, parafílicos, insaciables, y para colmo, incestuosos amantes, les resultaron en extremo excitantes, placenteras, deliciosas, lascivas, cachondas, calientes, bizarras y morbosas, haciéndome saber que en adelante practicarían frecuentemente la práctica por mí registrada con tan vicioso neologismo, de suerte que contaría con la autoridad suficiente para establecer cuándo colocar los glandes sobre los pezones de las chicas, haciéndome además al privilegio de contar con sus cerezas cuanto quisiera. Yo les dí mis más sinceros agradecimientos, y les prometí que mi glande siempre estaría duro y en disposición de surtirles sus pezones con mi cristalino y viscoso líquido. Tras conseguir tal resultado, Andrés me ofreció los puntiagudos, pronunciados, estirados y endurecidos pezones de su hermana, para que colocara sobre ellos mi glande, el cual surtió de précum aquellas sonrosadas y provocativas cerezas, para mayor excitación de ambos. Tras un par de minutos de tan cachondo acoplamiento, fue Andrés quien colocó su glande sobre cada pezón de su hermana, lubricándolos plenamente con su translúcido précum, para mayor excitación de los incestuosos y amantes hermanos.

Andrea estaba más que satisfecha y a gusto con la cantidad y sabor de nuestro abundante précum, al punto de proponernos que lo fuéramos depositando en una copa, a fin de acumular una buena cantidad, que sirviera para degustarlo grandemente, y para lubricar labios y pezones de los cuatro (4) bisexuales amantes. Entonces fui por la copa, y enseguida Andrés y yo nos dimos a la tarea de ordeñar nuestros huevos y nuestros chimbos, consiguiendo la expulsión casi total de la transparente y muy suave leche constituida por nuestro précum. Una vez escurrimos hasta la última gota del valorado y viscoso líquido, tomamos un poco del mismo para aplicarlo sobre los pezones sonrosados de Natalia, antes de lo cual los pellizcamos, frotamos y estiramos, con el fin, tal cual habíamos procedido con Andrea, de alargarlos y endurecerlos, antes de proceder a colocar los lúbricos ojetes de nuestros dos (2) alargados y también sonrosados glandes sobre las cerezas que se nos ofrecían plenamente enhiestos y punzantes, acoplándolos con ellas. Tan cachonda y bizarra práctica nos llenó a los tres (3) de gusto, placer y excitación, consiguiendo que nuestros dos (2) pares de huevos produjeran y acumularan gran cantidad de la codiciada, viscosa y cristalina leche. Pero tal néctar resultó tan apreciado por Andrea, que se dio a la tarea de masturbarnos a su hermano y a mí, con el único y lascivo propósito de que produjéramos más y más de nuestro suave, cristalino, viscoso, y codiciado líquido, de suerte que nos pajeó una y otra vez por cerca de un (1) minuto, alternando entre el chimbo de Andrés y el mío, para luego escurrirnos y exprimirnos nuestros huevos y chimbos, por lo que tras unas cinco (5) series, ya la copa contenía su deseada leche hasta más de la mitad.

Lo siguiente que nos practicó la cachonda, morbosa, lasciva, caliente, bisexual, bizarra, y por si fuera poco, incestuosa hermana de Andrés a él y a mí, fue aplicarnos unas cinco (5) veces la electricidad del cable telefónico sobre nuestros muy sensibles glandes y pezones, provocándonos espasmos y temblores, y que escurriéramos copiosamente su más que deseado précum. Tras esta última bizarra experiencia sexual, arrimé mi prominente, enhiesto, húmedo, lúbrico, y sobreestimulado chimbo al de Andrés, para proceder a masturbarnos ambos chimbos de manera conjunta, sujetándolos con mi mano derecha, para luego hacer él lo mismo con su mano izquierda, pues Andrés es zurdo, consiguiendo él y yo gozar plenamente, hasta casi llegar a corrernos, pero él consiguió soltar los húmedos y prominentes chimbos justo antes de que pudiéramos eyacular, y en cambio, procedimos a ordeñar la cristalina substancia líquida, tan codiciada por Andrea, depositándola en la copa, que ya casi estaría rebosante.

Entonces Andrea le expresó a Natalia que ya era hora de que cada una follara con el hermano de la otra, de modo que ambas se acostaron abriendo bien sus piernas para ofrecernos a Andrés y a mí, sus expuestos y depilados coños, presididos por sus prominentes, sonrosados y sensibles clítoris. Ambas nos exhortaron a penetrarlas hasta el fondo con la primera estocada, embistiéndolas con total fuerza y contundencia, hasta partirles el coño con nuestros enormes, enhiestos y duros chimbos; así lo hicimos, provocándoles a ambas un fuerte grito de dolor, que enseguida transmutó en continuados gemidos, alabando nuestros chimbos, y pidiendo que les folláramos más y más fuerte, sin compasión ni piedad. Andrés y yo estuvimos dándoles toda la caña que pudimos, durante el lapso de unos cinco (5) o seis (6) minutos, a los estrechos, húmedos y cálidos coños de cada una de nuestras lascivas, calientes, cachondas, morbosas y viciosas amantes. Ambos les dejamos de follar antes de que pudiéramos llegar a corrernos, pues queríamos hacerlo dentro de sus muy ávidas y sedientas bocas, después de una cachonda, intensa y profunda chupada, mamada, comida y tragada de nuestros prominentes y duros chimbos, y de nuestros huevos prominentes, duros, compactos, redondos, contraídos, y al tope repletos de espesa y blanca leche, con la cual surtir e irrigar la boca, el paladar y la garganta de nuestras desenfrenadas y desaforadas amantes, de modo que les ofrecimos nuestros prominentes paquetes para que les prestaran su más noble servicio, que al proceder en tal sentido, nos hicieron ver a ambos todos los colores y matices que existen, y como una cuarta dimensión, mientras yo, en particular, dada la sobreestimulación extrema conseguida por la faena en que estábamos desde hace ya mucho tiempo, me sentía como nadando o buceando bajo un mar pletórico de corales multicolor. Pero de pronto Andrea suspendió su exquisita felación para decirnos que les lanzáramos a sus bocas, con nuestros chimbos desde afuera, nuestra espesa, abundante y blanca leche, con el fin de determinar quién de nosotros dos (2) lanzaba más chorros de lefa, para premiar a quien resultara ganador en tan cachonda competencia. Tras unos dos (2) minutos y medio de recibir en mi chimbo los nobles servicios de Andrea, retire mi polla de su garganta y de su boca, llegando al orgasmo, lanzando hacia su boca once (11) chorros de leche. Tras mi copiosa corrida, Andrés retiró su verga de la garganta y de la boca de mi hermana, apuntándola hacia ésta, para lanzar la increíble cantidad de catorce (14) increíbles e interminables chorros de espesa lefa, resultando pues ganador de la cachonda contienda. Entonces Andrés le preguntó a su hermana cuál sería el premio que recibiría tras su victoriosa competencia, ante lo cual Andrea le expresó que se había hecho acreedor a una lamida, besada, chupada, mamada y comida de sus huevos y de su polla por parte de ellas dos (2) de manera conjunta. Pero entonces Andrés expresó que para recibir tan cachonda atención sobre sus huevos y su chimbo, éstos debían reponerse, para lo cual, nos invitó a todos a darnos una buena ducha refrescante para recobrar el aliento necesario para una nueva faena sexual.

Nos dirigimos entonces a la ducha, bañándonos con abundante agua caliente, y enjabonándonos entre cada pareja de incestuosos hermanos, pues ya estábamos deseando un poco de sexo filial. Enseguida nuestras hermanas, mientras se frotaban cada una sus clítoris y sus pezones, se entregaron a frotar, pellizcar, estirar, comprimir, lamer, chupar, y hasta morder nuestras sensibles tetillas, endureciéndolas como piedra, y erectándolas como penecillos, o como pequeños glandes, que es como yo me represento mis muy erógenos pezones. La verdad es que desde hace mucho tiempo tengo una muy bizarra fantasía erótica, consistente en desear contar con un (1) chimbo de más, o al menos con un glande adicional; fantasía erótica que llega al límite de la ciencia ficción, al imaginarme que me transplantan un glande o un pene de un donante muy bien dotado, o que me fabrican un chimbo con una impresora 3D, a partir de mi propia verga, a partir de células madre, consiguiendo replicarla completamente en forma, coloración y textura, pero con un par de centímetros más de longitud. De ser factible, estaría dispuesto a gozar de todos los glandes posibles en alguna parte de mi cuerpo, con el fin de estimularlos uno a uno, o a varios al tiempo; y si tuviera dos (2) chimbos, podría follar o masturbarme con uno y otro alternadamente, o en caso extremo, masturbarme o chuparme los dos (2) chimbos a la vez, esto último en caso de que ambos chimbos estuvieran uno junto al otro, lo que también me permitiría follar con los dos (2), penetrando con tan excepcional y fálico binomio, algún ofrecido y afortunado coño, pudiendo también recibir los nobles servicios en el par de chimbos, o pudiendo pasar mis dos (2) chimbos entre un buen par de hospitalarias tetas. En fin, que si tuviera ese doble privilegio, podría llegar a correrme tras dos (2) estupendos orgasmos simultáneos, que me permitieran surtir una doble cantidad de précum y de leche, tanto para mi uso personal, como para irrigar a mis amantes, lubricando sus labios y pezones, surtiéndoles la boca y el paladar, y bañando sus rostros y sus tetas.

Según seguíamos recibiendo el agua tibia sobre nuestros cuerpos, nuestras hermanas empezaron a masturbarnos suavemente, y pasados un par de minutos, puse el agua fría de la ducha, lo cual acabó de calentarnos a los cuatro (4), al despertar y avivar plenamente nuestros cuerpos, sintiendo cómo éstos se templaban, tras lo cual volví a poner el agua tibia. En el estado de calentura y extrema lascivia en que nos encontrábamos los cuatro (4) cachondos, bisexuales y mórbidos amantes, nuestras hermanas procedieron, alternando cada una de ellas entre Andrés y yo, a llenar de besos, lengüetazos, y chupetones, nuestros huevos y nuestros chimbos, haciendo que éstos se pusieran en pie de guerra, y consiguiendo que nuestros huevos se contrajeran y endurecieran, tomando la forma totalmente esférica de dos (2) prominentes pelotas, sobre las cuales, con total esplendor, se levantaban nuestros prominentes y enhiestos chimbos, de suerte que ya estábamos listos para iniciar una nueva faena de sexo bisexual, extremo, bizarro, e incestuoso. Entonces nos secamos, y nos dirigimos a mi cuarto, pues invité a todos a que leyéramos relatos eróticos de contenido incestuoso, para después ver fotografías de chicos y de chicas, lo mismo que vídeos de temática bisexual y de autofelaciones. Los cuatro (4) amantes nos dimos a la excitante labor de masturbarnos mientras leíamos los cachondos relatos bisexuales y de sexo entre hermanos y hermanas, y viendo imágenes y videos porno, y cuando puse un par de vídeos de chicos practicando el muy morboso y bizarro arte de la selfsuck con sus prominentes chimbos, Andrés y yo nos entregamos a chupar y lamer nuestros propios glandes y chimbos, mientras Andrea y Natalia, tal cual habían aprendido, se dieron un festín con cada uno de sus pezones, lamiéndolos y chupándolos.

Como tras la bizarra autofelación Andrés y yo teníamos nuestros chimbos y huevos a tope, Andrea expresó que había llegado el momento de entregarle a Andrés su cachondo premio, del cual dijo que sería incrementado, en razón de que no sólo iba a recibir besos, lamidas y chupadas en su chimbo de manera simultánea por parte de Natalia y de ella misma, sino que yo lamería, besaría y chuparía sus prominentes y compactos huevos, pudiendo también alternar con cada una de ellas, el noble servicio sobre el glande y el chimbo de Andrés. Entonces el afortunado ganador entregó su enhiesta y dura verga a sus dos (2) furtivas amantes, mientras yo me di a la labor de servir sus huevos, para luego alternar con Andrea y con Natalia, mi más noble servicio sobre el glande y el chimbo de Andrés, tan generosamente compartidos por aquellas dos (2) hembras lésbicas, morbosas, lascivas, viciosas, cachondas, calientes, bizarras, y por si fuera poco, incestuosas, convertidas en nuestras perras, zorras, nuestras lobas, nuestras furcias, nuestras putas y nuestras golfas, que nos satisfacían con todo tipo de guarrerías, dándose gusto, además, tanto entre ellas mismas, como masturbándose sus propios coños y clítoris; magreándose sus propias tetas; y frotándose, estimulándose, excitándose y lamiéndose sus propios pezones.

A continuación Andrea expresó que deseaba ser fotografiada y filmada en vídeo practicando sexo con nosotros tres (2), para subir las fotos y los vídeos a todos los sitios posibles de internet, a fin de exhibirse y de ser deseada por un sinfín de cibernautas cachondos y morbosos de ambos géneros y de cualquier orientación sexual. Entonces instalé una estupenda cámara de vídeo que hacía un par de meses había adquirido, sin saber que la utilizaría ni más ni menos que practicando sexo con mi amante Andrés, con su hermana y con la mía, aunque la protagonista sería Andrea, pues fue ella quien tuvo la cachonda y exhibicionista iniciativa. Activé pues la función de grabar, y enseguida me di a besar a Andrés en su boca, chupando sus labios y cruzando su lengua con la mía, lo cual seguidamente practiqué con su hermana, y luego, a su vez, con la mía. A continuación le propuse a Andrés que procediéramos a darle a cada hermana un buen magreo de tetas, estrujándolas, para luego comérnoslas, y seguidamente lamerles y chuparles sus puntiagudos, pronunciados, erectos, endurecidos y sonrosados pezones, dándonos un cachondo festín. Tras este noble servicio, les pasamos a nuestras hermanas nuestras pollas entre sus prominentes tetas, alcanzando a llevar las alargadas cabezas de nuestros compactos y enhiestos chimbos, rezumantes de abundante, radiante, translúcido y lúbrico précum, hasta sus hambrientas bocas, sus prensiles lenguas, y sus sonrosados y ventosos labios, para que fueran besadas, lamidas y chupadas, al tope de succionar con total fuerza los dilatados glandes, como ordeñándolos para extraer de ellos todo el précum que les fue posible. Entonces Andrés y yo comenzamos a gemir, cada vez con mayor volumen, gritando Andrés la frase de «¡Oh, Dios, qué delicia de tetas Natalia, qué afortunado es tu hermano! El muy cabrón me tiene a mí como su servicial y atento amante, siendo el dueño de mi boca, de mis labios, de mi lengua, de mi garganta, de mis pezones, de mis manos, de mis huevos, de mi chimbo, de mi glande y de toda la leche que puedo producir”. Pero además vive contigo para follar al límite, y por si fuera poco, ahora mismo está follándose a mi hermana. ¡Oh Dios, qué delicioso chupas mi chimbo! ¡Toma mi verga que con todo gusto se le ofrece a tus macizas, levantadas y putas tetas! ¡Ahora estos 23 cm. son sólo para ti! ¡Oh, qué arrechera! ¡Oh, cómo me haces gozar! Toma guarra, recibe este chimbo entre tus tetas, y chúpame la cabezota, toma puta, toma zorra; no te basta con follar con tu cachondo hermano, sino que también follas con su amante, vaya perra estás hecha. Vaya golfa que es tu hermana, claro que es como la mía, y no les basta con follar con sus hermanos y sus amantes, sino que también se comen entre ellas como las hembras más cachondas, viciosas y bizarras del mundo. Yo por mi parte empecé a exclamar: «¡Oh, Andrea, qué gusto! ¡Qué suculentas tetas grandes y macizas te gastas! ¡Oh, qué delicia!, ¡Oh, qué cachondo y caliente me siento! ¡Estoy en la gloria! ¡Qué delicia! ¡Qué bien me lo chupas! Se ve que Andrés te ha entrenado muy bien. Vaya hermana la que tienes Andrés, pero qué bueno que la compartes conmigo y con Natalia.” Entonces Natalia, excitada y caliente al tope al sentir nuestros suaves, lúbricos y endurecidos chimbos entre sus tetas, y nuestros glandes entre sus labios, gozando Andrea del mismo cachondo y morboso acto de mi parte, expresó: “Eso es chicos, pasadnos vuestros prominentes, enhiestos, endurecidos húmedos, suaves y esbeltos chimbos entre nuestras tetas, y acercadnos esas largas y húmedas cabezotas que surten vuestra exquisita miel a nuestros labios para chupároslas y degustar vuestros jugos. Sabed que aunque Andrea y yo nos hemos convertido a partir de hoy en un par de lésbicas y viciosas amantes dispuestas a vivir y practicar todo el puto sexo que se nos ocurra compartir, siempre estaremos dispuestas a entregaros nuestros cuerpos a vosotros, follando al tope con nuestros cachondos hermanos y con sus bisexuales amantes. Y estoy segura de que aunque vosotros también os entregaréis desde hoy a compartir y practicar todo el sexo os plazca, siempre querrán disfrutar plenamente con cada una de nosotras, pues tenéis unos huevos y unas pollas suficientes para complaceros no sólo entre vosotros, sino también a cada una de nosotras, que desde hoy os entregamos nuestros cuerpos para que los gocéis a tope, para hacer realidad todas las fantasías y guarrerías que se os puedan pasar por vuestras cachondas, morbosas, lasciva, parafílicas y bizarras mentes.

Entonces les comenté algo que les iba a agradar plenamente, sobre una de mis amantes preferidas y favoritas, pues tanto ellas como nosotros somos extremadamente lascivos, calientes, cachondos, morbosos, bizarros, desenfrenados y parafílicos, en una palabra, sexoadictos. Se trata de mi primo, o más bien debo llamarla prima (quien es sobrina de mi madre), pues a partir de los quince (15) años comenzó a vestirse con prendas de mujer, a maquillarse y a tomar hormonas, consiguiendo convertirse en una bella y sensual chica travesti, que engaña en cuanto a su original género, tanto a hombres como a mujeres, incluso si se trata de los ojos más expertos, tomando el nombre de María Fernanda de Becker. Ella tiene sólo 20 años de edad, y nació en la ciudad de Bilbao, siendo su padre de origen plenamente vasco, mientras su madre y la mía son de origen andaluz, lo cual dio lugar a una sinigual belleza de mi hoy travestida prima. Ella es blanca, de cabello largo, negro y lacio, de ojos verdes, labios rojos y carnosos, siendo muy femenina, delicada, sensual y esbelta. Tiene 1.85 m. de estatura, goza de un buen culo, unas tetas medianas y levantadas, que terminan en unos jugosos pezones rojizos y pronunciados, y largas piernas. Yo le pude conocer cuando todavía no se había cambiado de género, teniendo para entonces el nombre de Sebastián. Como él nació, se crio y vivía en Bilbao, sólo pude verle una vez que viajé con mi madre a tal ciudad para visitar a mi tía, y a en aquel momento, guapísimo primo. Por entonces yo tenía catorce (14) años, es decir, la misma edad que mi primo. Tan pronto conocí a mi primo, me pareció un chico bastante guapo por su esbeltez, delicadeza, sensualidad y seductor rostro de ojos verdes y expresivos, siendo además, ya en aquel entonces, un tanto coqueto y pícaro. Sin embargo, aunque Sebastián ciertamente me atraía, la atracción no era propiamente sexual o erótica, y mucho menos morbosa. Él también parecía ajeno a cualquier interés plenamente sexual, y durante los tres (3) días que mi madre y yo estuvimos en su casa, no le vi con ningún amigo, amiga o ligue de ningún tipo, ni tampoco llegó a insinuarse sexualmente ante mí, no obstante que a pesar de mi corta edad, ya percibía con total claridad y certeza, cuándo los chicos y las chicas pueden resultar homo o bisexuales, de modo que yo estaba convencido de que mi primo seguramente era homosexual o, al menos, bisexual como yo, que desde hacía un par de años ya me fijaba tanto en chicos como en chicas, deteniéndome sólo en sus rostros, ojos y labios, pues aún no se habían despertado todas mis hormonas, deseos sexuales y morbosos, y mucho menos las bizarras fantasías que un par de años después se empezaron a activar en mi cuerpo, en mi mente y en mi conciencia, persiguiéndome durante mi día a día en cualquier lugar que estuviera, lo mismo que mientras dormía, disfrutando los más eróticos, bizarros y surrealistas sueños sexuales de toda índole. De modo que aunque Sebastián me atraía y agradaba plenamente, no pasamos de conversar, ver películas en compañía, y buscar en Youtube los vídeos de música electrónica que era la favorita de ambos. Nuestra despedida para volver mi madre y yo a Madrid, fue muy emotiva, y prometimos comunicarnos con frecuencia vía Skype y vía Facebook, a fin de escribirnos, estar al tanto el uno del otro y platicar mediante videollamadas. Tan pronto llegué a Madrid, enseguida me dí una ducha, durante la cual, inesperadamente, se activó ya plenamente mi líbido, deseo y apetito sexual, pues aunque ya desde hacía unos cinco (5) o seis (6) meses me venía masturbando con cierta frecuencia, era la primera vez que me sentía desbordado por una poderosa pulsión de lascivia incontenible, de la cual, sin duda alguna, era responsable mi femenino, esbelto y delicado primito Sebastián, por lo que me vi obligado a masturbarme como nunca lo había hecho, pensando en mi primo, hasta llegar al más fuerte orgasmo que hasta ahora había disfrutado, consiguiendo correrme copiosamente, como nunca antes lo había hecho. Tras la ducha, me sequé muy bien, me vestí, encendí mi ordenador, y le envié un mensaje a Sebastián por Facebook; mientras estuve navegando por el ciberespacio, él me respondió e invitó a iniciar una videollamada; al momento nos conectamos y empezamos una conversación entre risas y banalidades, evitando yo confesarle cómo me había acabado de practicar una frenética puñeta pensando en él, por temor a que se sintiera ofendido o se escandalizara por mi conducta; pero a partir de entonces nos comunicamos por videollamada casi día tras día, lamentando ambos, siempre, el día que por algún compromiso, contratiempo, o daño de nuestros ordenadores o programas informáticos, no podíamos comunicarnos, aunque al menos fuera a través del chat de Facebook.

Interregno 15. Inserto aquí un cachondo interregno, para dejar constancia de cómo siendo las 5:31 P. M. del día de brujas de 2018, ingerí dos (2) píldoras de Sildenafil (es decir, Viagra), con el fin de animar una faena de puñetas en lo que resta de la tarde y las primeras horas de la noche que sigue, mientras leo relatos de sexo filial entre hermanos y hermanas y veo vídeos bien cachondos de chicos y chicas, a la vez que voy terminando este morboso, cachondo, bizarro y extenso relato. La faena que he iniciado es muy extrema, si se tiene en cuenta que voy a ajustar las tres (3) semanas sin correrme, máxime si he venido usando casi diariamente la bomba de vacío sobre mi chimbo, la cual consigue sobreestimularlo al tope, al punto de provocar la expulsión de una considerable cantidad de mi viscoso y translúcido précum.

Volviendo al tema con mi primo Sebastián, durante el año siguiente mantuvimos una permanente comunicación audiovisual sumamente amena. Tras unos cuatro (4) o cinco (5) meses, empezamos a compartir nuestras intimidades sexuales, gustos y preferencias, confesándonos ambos cuánto nos masturbábamos, en cuánto tiempo nos corríamos y en qué cantidad, llegando al punto de empezar a exhibir ante la cámara nuestra desnudez, mostrando nuestros huevos y nuestros erectos chimbos, tras lo cual pasamos a masturbarnos hasta corrernos. Él, sin embargo, nunca se despojaba de su camisa o camiseta, lo cual no me importaba, pues me resultaba suficiente poder ver los contraídos huevos, y el más que prominente y erecto chimbo de mi cachondo y caliente primo. En adelante nos pajearíamos casi a diario frente a las webcams, mientras prácticamente nos hicimos novios y amantes. Para cuando ambos cumplimos los quince (15) años de edad, habiendo nacido ambos en el mes de noviembre, yo el día 10 y él el día 19, me dijo el día 18 de noviembre a través de la webcam, que para el siguiente día 19, como celebración de su cumpleaños, me tendría una sorpresa, lo cual me mantuvo inquieto, en suspenso, expectante y curioso, ante la inminencia de una sorpresa de contenido erótico o sexual; de modo que al día siguiente, en la tarde, nos comunicamos vía chat, a través del cual me dijo que ya mismo me daría la sorpresa, para lo cual realizó una videollamada. Tan pronto nos conectamos, quedé estupefacto al verla lucir vestida de mujer, con una blusa ajustada y escotada, una falda, y muy estéticamente maquillada. Entonces me expresó que a partir de hoy se presentaría en sociedad oficialmente como una chica, adoptando por nombre, el de Estefanía. Me preguntó cómo le parecía, a lo cual le respondí que se veía absolutamente hermosa, delicada, atractiva, sensual y femenina, más de lo necesario para conseguir prendar a cualquier hombre, incluso de condición heterosexual. Enseguida me expresó que yo le atraía muchísimo desde que volví a casa tras pasar aquellos días con ella y su madre, y que no veía la hora de estar físicamente conmigo, a fin de comerme a besos. Yo le expresé que también yo me había prendado de ella cuando volví a casa con mi madre, al punto de ofrecerle varias pajas muy placenteras y extremas, pensando en su rostro, su cuerpo y su manera de ser, hasta conseguir correrme a cántaros, como nunca antes lo había hecho en mi ya recorrida vida. Entonces me propuso que para celebrar este cambio, nos masturbáramos y expresáramos cosas morbosas, de modo que enseguida se desnudó, esta vez, despojándose lentamente también de su ajustada blusa y de su sostén, luciendo unas ya considerables tetas que le pregunté cómo le habían surgido, expresándome que lo había conseguido gracias a las hormonas que venía inyectándose hacía nueve (9) meses; entonces pude reparar en cómo sus bellas tetas estaban coronadas por unas areolas extensas y rojizas como sus pronunciados y estéticos pezones. Enseguida empezó a pajearse, y a escribir y pronunciar frases cachondas. Fue tal la calentura, que en poco más de dos (2) minutos me corría copiosamente, corrida que mi ahora cachonda prima celebró y elogió, para correrse, también ella, unos (2) minutos después. Tras nuestras sendas corridas, seguimos conversando cerca de media hora, manteniendo por el siguiente mes, diariamente, todo el sexo virtual que nos permitía el ciberespacio, exhibiéndonos y diciéndonos cosas calientes y morbosas, tanto auditivas como escritas. Entonces, en el mes de enero siguiente, me dio la estupenda y afortunada noticia de que ella y su madre nos visitarían el domingo próximo para quedarse en nuestra casa por al menos una semana. Tan estupenda noticia que mi prima me dio el día miércoles, me mantuvo extremadamente caliente y excitado hasta la tarde del domingo que mi tía y mi prima por fin llegaron a casa. De modo que no paré de cascármela todo lo que pude, a través del ciberespacio, ante los ojos de Fernanda, lo mismo que al ducharme en el baño, lo mismo que en las noches, antes de dormirme, o cuando despertaba en horas de la madrugada. Cuando mi tía y mi ahora travestida prima llegaron a casa, no pude más que sorprenderme de lo guapa y deseable que se veía, pues se veía aun más bella y atractiva que a través de la webcam. Cuando llegó, lo primero que me dijo fue que ya era todo un hombre, y yo le expresé que ella era ya toda una señorita, o toda una mujer. Al ver tan bella y apetecible travestida primita, mi chimbo se levantó y endureció al tope, al imaginar y anhelar con impaciencia, que se diera la primera oportunidad que nos permitiera tener todo el sexo que pudiéramos darnos. Por fortuna, mi madre les invitó a ambas a salir para comer algo y llevarlas a dar un paseo por el centro de Madrid, pero Fernanda, con habilidad, se excusó diciendo que tras el arduo y fatigante viaje, se encontraba algo exhausta para acompañarlas, de modo que consiguió quedarse a solas conmigo, pues también Natalia, mi hermana, andaba fuera de casa, y no volvería hasta la tarde del día siguiente, de modo que María Fernanda aprovechó las condiciones que se daban para conseguir quedarse a solas conmigo, pues prácticamente, a pesar de la distancia, nos habíamos hecho novios y amantes, por lo que mi ahora travestida y bella prima podría por fin complacer todo su deseo sexual cultivado hacia mí y hacia mi cuerpo, cuyo único desahogo había sido de naturaleza virtual, por lo que tan pronto se fueron su madre y la mía, empezó a comerme la boca, a recorrer mi cuerpo, despojándome de toda la ropa, pidiéndome a mí que le despojara de la suya, salvo de sus bragas. Cuando la vi completamente desnuda, la encontré plenamente hermosa, pareciéndome que poseía un cuerpo propio de las más esculturales modelos o reinas de belleza, o de una actriz porno, pues casualmente la encontré sumamente parecida a una de mis actrices porno favoritas, llamada Lucy Li, quien es sumamente guapa, de labios gruesos y sensuales, tetas medianas, justo con una de las formas que me resultan favoritas, que está entre la de pera y la de merengue, con la diferencia de que mientras las tetas de Lucy Li están coronadas por unas areolas anchas y por unos pezones más bien llanos, y de tonalidad rosácea, las tetas de María Fernanda lucen en cambio unas areolas más angostas, y coronadas por unos pezones rojizos y pronunciados, más que suculentos y apetecibles. De modo que mi travestida primita me resultaba sumamente parecida a una de las modelos porno que amenizaban e inspiraban mis acostumbradas y diarias pajas, lo cual me producía un efecto doblemente cachondo, lascivo y morboso. Ya desnudos los dos, salvo que ella mantenía sus bragas puestas, nos morreamos, besamos y acariciamos, dirigiéndonos a mi habitación, nos acostamos en la cama, poniéndome yo sobre su cuerpo, entregándome a besar, lamer y comerme sus medianas pero macizas tetas, coronadas por unos apetecibles y prominentes pezones rojizos, que enseguida lamí, besé y chupé golosamente. En ese momento mi prominente chimbo estaba erecto hasta el tope, pero entonces sentí cómo se juntaba con el chimbo de mi chica, pues se había retirado las bragas, sorprendiéndome al sentir su polla junto a la mía, pues dada la plena femineidad de mi travestida amante, me había olvidado que contaba con un más que prominente chimbo, muy a pesar de que tenía conocimiento de su forma, tonalidad y tamaño, lo mismo que de sus huevos, pues la había visto desnuda durante todo el año anterior que mantuvimos comunicación y sexo virtual en el ciberespacio, en extremo morboso, cachondo y desaforado, que por lo demás, y para colmo, venía siendo de condición incestuosa. Pero tan pronto tomé con mi mano derecha los abultados y compactos huevos, y el prominente, endurecido y al tope enhiesto chimbo de mi amante prima Fernanda de Becker, me sorprendí mucho más ante el tamaño y las dimensiones de aquéllos y de éste, y aún más cuando pude ver todo su considerable paquete, pues hasta ahora no había visto en vivo y en directo un chimbo y unos huevos de tan grandes proporciones, de modo que hasta ese momento el chimbo más grande que había visto en toda mi vida era el mío propio, de 23 cm., por lo que tuve que preguntarle a mi deliciosa, travestida, incestuosa, y genitalmente privilegiada prima y amante, cuál era la longitud exacta de su chimbo, ante lo cual me respondió que en erección alcanzaba los increíbles 25 cm., es decir, 2 cm. más largo que el mío. No pude más que admirar y celebrar el gran tamaño de tal verga, acompañada de unos también prominentes huevos contraídos y de color marrón claro, cubiertos con un poco de vello púbico tan negro como el ébano, que asciende hasta rodear toda la base de su prominente, delicioso y esbelto chimbo, y que hace juego con su larga y lacia cabellera. Al igual que mi chimbo, el de ella es curvado y levantado, y también coronado por un glande alargado como el mío (la forma alargada de nuestros glandes, es similar a la del glande de Vadim Farrell, uno de mis chicos favoritos, quien es uno de los actores porno de Belami), y de tonalidad rojiza como sus areolas y pezones, cubierto el de ella por un prepucio bastante extenso. Tras expresarle mi total admiración por los atributos de que privilegiadamente, como bendecida por natura, gozaba increíblemente entre sus piernas, ella me expresó que en adelante yo sería el total, completo y exclusivo dueño, amo y señor de sus huevos y de su chimbo, y que aunque llegara a follar y tener sexo con otros chicos diferentes que yo, su mente, su espíritu y su alma sólo serían para mí, y enseguida se entregó devotamente a pajearme pausada, sutil y suavemente, celebrando el parecido entre nuestros dos (2) chimbos, alternando su deliciosa puñeta, con apretones y caricias a mis prietos y contraídos huevos. Mientras ella se dio a estimular mi enhiesto, endurecido y prominente chimbo, sólo dos (2) cm. menor en longitud que el suyo, pajeándolo con suaves pero a la vez contundentes e intensos movimientos, al paso que yo también empecé a practicarle una estupenda puñeta, para seguidamente juntar nuestros dos (2) chimbos, uno junto al otro, en un cachondo y bizarro ayuntamiento, de modo que ella y yo nos alternábamos las manos para practicarnos el uno al otro, unas magníficas masturbaciones sobre los hermanados chimbos de dos (2) primos hermanos, por igual morbosos, cachondos, calientes, lascivos, y por lo demás incestuosos. Entonces me dijo que pusiera mi chimbo frente al de ella para practicar conmigo el muy cachondo acto sexual llamado docking, expresión que se traduce como acoplamiento, consistente en abarcar y cubrir el glande con el prepucio de un segundo chimbo. Como Fernanda contaba con una polla inmensa, obviamente su prepucio también resultaba más que prominente y suficientemente extenso, lógicamente un poco más que el mío, resultándole posible cubrir mi glande con total facilidad, de modo que estiró su prepucio, abarcando y cubriendo todo mi glande, muy a pesar de ser algo alargado como el de ella. Tras cubrir mi lúbrica y sensible cabeza, comenzó a comprimir y magrear los dos (2) ayuntados chimbos, pajeando ambos a la vez, lo mismo que magreándolos con total empeño y devoción. Tras la muy cachonda, morbosa, bizarra, en extremo excitada práctica del docking, mi prima bajó con su boca hasta mi pubis, para entregarse a servir noblemente con su lengua y sus labios, mis abultados, contraídos, compactos, y esféricos huevos, ya para entonces repletos de leche, procediendo a besar, lamer, chupar y atrapar cada uno de ellos, subiendo a continuación con sus labios, su lengua y su boca por el tronco de mi enhiesto chimbo, besándolo, lamiéndolo y chupándolo, para luego detenerse en la muy sensible parte inferior de su larga cabezota, ofreciéndole besos, lamidas y chupadas. Tras un par de minutos de tan noble servicio, mi travestida amante procedió a comprimir mi glande con sus labios, alternando entre besos y poderosas e intensas chupadas, penetrando el rezumante y lúbrico ojete de mi dilatada y más que estimulada cabezota, con su versátil lengua, para seguidamente empezar a comerse y tragarse todo mi muy portentoso chimbo, a ella ofrecido, y por ella levantado, hasta llevarlo hasta lo más profundo de su garganta, que por su considerable longitud, engulló hospitalariamente y con total facilidad mis nada despreciables y fálicos 23 centímetros. Como ya les he expresado desde el inicio de este relato, prefiero evitar correrme cuanto más pueda, con el fin de conseguir una mayor y más intensa excitación durante cada encuentro sexual, a fin de conseguir, cuando por fin decido eyacular y alcanzar el orgasmo, aquélla y éste resulten al tope extensos, intensos, desaforados, y únicos, lanzando pues, lo más lejos y fuertemente posible, una buena cantidad de chorros de leche, precedidos, como podrán imaginarse, de una muy considerable cantidad del précum producido y acumulado por mis huevos, con el cual lubrico plenamente mi polla, manteniéndola absolutamente húmeda, y dándole a ésta un sabor adicional para mayor gusto de mis amantes; líquido cristalino y viscoso que puedo además aplicar sobre los labios, las tetas, los pezones, las tetillas y los huevos de chicos y chicas según el caso, quienes suelen apreciar el néctar que mi chimbo surte a cántaros. Como les vengo diciendo, dado que procuro evitar correrme, tan pronto su gloriosa mamada estaba a punto de producir mi inminente eyaculación, retiré mi bien servido chimbo de las golosas fauces de María Fernanda, procurando dejar descansar mi verga, dedicándome nuevamente a magrear, besar, lamer, chupar y comerme sus exquisitas tetas, alternando con un noble servicio de mis labios y de mi lengua sobre sus prominentes, enhiestos, endurecidos y rojizos pezones, tras frotarlos, comprimirlos, estirarlos y retorcerlos con mis dedos empapados por mi cristalino y viscoso précum. Una vez que mi chimbo se relajó, desapareciendo el riesgo de una inminente eyaculación, se fue levantando autónomamente, cual si tuviera vida propia, por lo que se la ofrecí a Fernanda nuevamente, pasándola entre sus tetas, hasta alcanzar a llevar mi largo glande a sus labios y su boca, para que lo besara, lamiera y chupara, dándose un cachondo y morboso festín, que le llenó plenamente de placer, excitación y gozo, tanto a ella como a mí mismo. Tras un par de minutos de tal acto, procedí a acoplar el orificio de mi glande sobre cada uno de sus exquisitos y provocativos pezones, surtiéndolos con abundante précum, consiguiendo que mi glande fuera penetrado y follado por sus puntiagudos, pronunciados, erectos y endurecidos pezones, llenándonos ambos de infinito placer y de gusto. A la altura del tiempo delicioso y exquisito que llevábamos gozando con nuestro primer encuentro sexual físico, le propuse a María Fernanda que adoptáramos ambos un nuevo nombre o apelativo que expresara nuestra morbosa, cachonda, lasciva, libidinosa, caliente y bizarra condición. Ella me preguntó entonces qué nombre adoptaría yo, a lo que le contesté que desde hace varias semanas se me había ocurrido hacerme llamar Falonio Glander, apelativo que le resultó tan original como cachondo, pero me expresó que a ella no se le ocurría algún nombre llevar, entonces le propuse que se hiciera llamar Faliana, haciéndose mi tocaya, y que ya veríamos qué apellido adoptaría para acompañar su cachondo nombre.

Tras adoptar nuestros nuevos y cachondos nombres, me dirigí a mi travestida y amante prima por su nuevo y cachondo apelativo, diciéndole: “Bueno Faliana, en atención a tu nuevo nombre, te voy a lamer, besar, chupar y comer esos preciosos, contraídos y prominentes huevos, lo mismo que ese rojizo glande, y tu portentoso y suculento chimbo; te deleitaré con mis labios, mi lengua y mi boca, la cual, si te apetece, puedessurtir con tu leche para degustarla con mi paladar, pues la quiero saborear, y tragar hasta la última gota.” Entonces me entregué a ofrecerle mi noble servicio a sus huevos, a su glande y a todo su magnífico chimbo, dándome, con esas tres (3) cosas, un completo y sabroso festín. El servicio que con devoción le presté a sus huevos, lo inicié pasando por ellos mi muy versátil lengua, como aleteando con ella cual mariposa sobre aquéllos. Enseguida procedí a jalar los vellos de su capullo con mis labios, para seguidamente chupar cada uno de los huevos con mis labiales ventosas, alternando con variada fuerza. A continuación pasé a capturar uno y otro huevo con mi hambrienta y muy ávida boca, para luego comerme los dos (2) suculentos y prominentes huevos, sobre los cuales, a la vez, les pasaba mi golosa e inquieta lengua. Cuando me di por satisfecho con el capullo de sus huevos, me entregué a pasar todo el trono enorme del chimbo de Faliana de manera lateral u horizontal entre mis labios, sacando la punta de mi lengua, a fin de brindarle todo el placer posible, correspondiendo a los nobles servicios que con todo gusto, le había brindado ella a todo mi paquete. Después me detuve en la parte inferior y muy sensible de su largo glande, aleteando con mi lengua, con especial atención a su frenillo, pues éste es uno de mis principales fetiches. Lo que hice seguidamente fue pasar mi lengua alrededor de su exquisito glande, formando círculos con ella, alternando con el intento de penetrar su ancho y lúbrico ojete, que por demás es otro de mis fetiches, tanto como los prepucios (en idioma inglés, foreskins), los cuales me gusta ver cubriendo los glandes. De modo que tras darme gusto con el glande de Faliana, se lo cubrí con su pronunciado prepucio, procediendo a penetrarlo con mi lengua. Lo que hago después con el delicioso glande de María Fernanda de Becker, mi travestida primita, es llenarlo de besos y lametazos, para luego chuparlo y succionarlo con total fuerza e intensidad. Tras darme un buen gusto con la cabezota del majestuoso chimbo de Faliana, ya sólo faltaba el plato fuerte, es decir, la comida y mamada de esa portentosa pija de increíbles 25 cm. de largo, lo cual me exigía proceder pausadamente si quería alojarla en el fondo de mi hospitalaria y anhelante garganta. Entonces llevé el chimbo de mi prima hasta mi campanilla, consiguiendo contener la tercera parte de su tamaño, para luego ir engullendo un segundo tercio muy pausadamente, lo que me llevó más de 40 segundos. Ya sólo me faltaba completar la tercera parte restante, lo cual me llevó aun más tiempo, como unos 55 segundos, casi faltándome el aire. Pero con todo empeño lo conseguí, manteniendo el poderoso, erecto y endurecido chimbo de Faliana en mi garganta, moviéndose dentro de ella cual si la follara, durante el lapso de algo más de 30 segundos, de modo que me di por satisfecho, no totalmente, como perfecto sexoadicto que soy, pero pude cumplir plenamente mis expectativas, complaciendo a mi amante prima de manera plena y absoluta, tanto como ella se lo merecía, de suerte que nuestros sentimientos, y nuestra atracción erótica y sexual, resultaron mutuos, recíprocos y equivalentes en intensidad y absoluta entrega del uno al otro.

Ante el placer y deleitación del suculento festín que me estaba dando con el delicioso y prominente chimbo de mi amante, cachonda, travestida, y conmigo, incestuosa prima, empecé a exclamar a toda voz: “¡Oh, Faliana, qué delicioso chimbo tienes, vaya tamaño tiene tu hermosa polla, que se ofrece a mi exigente paladar, qué rico es chuparte, mamarte y comerte esa prominente verga! ¡Me tienes prendado con tu portentosa pija! ¡Cómo me pone cachondo perdido ese enorme pito del que gozas!” Y entonces empecé a exclamar a viva voz todos los nombres del pene, vulgares o no, que más me gustan y me ponen caliente y cachondo, de la siguiente manera: “Chimbo, Verga, Polla, Pija, Pito, Falo, Miembro, Pene, Dick. Huevos, Chimbo, Glande, Ojete. Leche, Lefa, Semen. Tetas, Domingas, Pezones, Pitones.” El postre que me ofreció Fernanda tras mis nobles servicios a sus huevos, a su glande y a su chimbo, lo mismo que al cachondo himno declamado en exaltación de sus erógenos atributos, fue irrigar miboca y paladar recibir con unos trece (13) poderosos chorros de una leche espesa, blanca como la nieve, y de un delicioso sabor dulzón, exprimiendo yo sus huevos y su chimbo, para aprovechar hasta la última gota de tan sabroso y exquisito almíbar natural y silvestre, que estuve catando y saboreando por más de un (1) minuto y 36 segundos.

El hecho es que mi principal fetiche con los chicos (siempre que sean de raza aria, es decir, blancos o rubios, generalmente de origen europeo, o descendientes de europeos nacidos en el continente americano o demás regiones del globo donde llegaron europeos; los chicos de Europa Oriental son particularmente guapos, especialmente los checos), son sus chimbos, siempre que sean de más de 15 cm. de longitud, curvos, pero levantados; entre mis fetiches con los chicos, están también sus glandes, sus prepucios y sus huevos, los mismo que su leche, sobre todo si se corren un buen número de veces, lanzando su espesa y blanca lefa hasta bien lejos, tal cual lo consiguen actores porno como Adam Anchuleta, Kris Evans y André Boleyn. Me encanta ver a los chicos besándose, y lamiendo, besando, chupándose y comiéndose sus tetillas, sus huevos y sus chimbos. En cuanto a las chicas, mis fetiches son sus tetas, no importándome mucho su tamaño, siempre que no sean caídas, sino macizas, teniendo también por fetiches, sus areolas y pezones. Para darme gusto con mi fetichismo por los pechos, las areolas y los pezones de mi travestida, delicada y sensual prima , procedí a sacar mi bomba de vacío, aplicándola durante poco más de tres (3) minutos sobre cada teta de Fernanda, consiguiendo que se pronunciaran o alargaran, estado que mantuvieron tras retirar la bomba, entregándome entonces a magrearle, sobarle, estrujarle, lamerle, besarle, chuparle y comerme cada teta, dándome tremendo banquete para gusto de mi golosa boca. Tras este cachondo servicio de mis manos, mis labios, mi lengua y mi boca, procedí a aplicar el tubo o manguera de la bomba de vacío sobre cada uno de sus deliciosos pezones, durante unos dos (2) o tres (3) minutos, provocando que se pronunciaran y dilataran a tope, condición que conservaron tras retirar la manguera de vacío. Aquellas rojizas cerezas me resultaron deliciosas, procediendo nuevamente a frotarlas, comprimirlas, pellizcarlas, y estirarlas, además de retorcerlas con mis dedos cubiertos de abundante précum, colmando a Fernanda de placer y de gusto, tanto como gozaba yo al tener a mi disposición la realización de una de mis favoritas prácticas fetichistas. Tras el servicio de mis dedos sobre esos ricos pezones, me entregué a besarlos, lamerlos, comprimirlos con mis labios y chuparlos, hasta quedar plenamente satisfecho, para después volver a acoplar el orificio de mi glande sobre las erectas, pronunciadas y endurecidas cerezas de Fernanda, surtiéndolas nuevamente con mi cristalino y viscoso néctar. Sentir sus prominentes y endurecidos pezones entrando en mi glande, me llevó al paroxismo, de modo que para darle rienda suelta a mi profundo y extremo fetichismo sobre esas cerezas que me tenían extasiado, procedí a sacar mi equipo de elementos, accesorios, juguetes, artefactos, artilugios y complementos con que animo mis prácticas sexuales con mis amantes, tanto como mis faenas masturbatorias. De mi equipo saqué pues, un encendedor, un cepillo de dientes, un poco de fécula de maíz, un sobrecito de miel, glicerina, un tanto de crema dental, algo de gel, una piedra pómez, una pinza de ropa, una aguja un tanto gruesa, y traje agua caliente en un vaso, lo mismo que tres (3) cubos de hielo. Entonces empecé a frotar los pezones de Fernanda con un cepillo de dientes humedecido en el agua caliente, alternando con uno de los cubos de hielo que pasaba velozmente sobre los mismos. Después calenté el rodillo metálico del encendedor, pasándolo sobre sus bellas cerezas, provocando con ello excitarlas al tope, colmando a mi travestida y delicada amante de placer, excitación y gusto. Seguidamente procedí a frotar los pezones de Fernanda con la piedra pómez, a fin de conseguir en ellos una mayor sensibilidad, de modo que el efecto y excitación de las siguientes prácticas y substancias que sobre ellos efectuara, tuvieran una mayor intensidad para que gozara total, extremada y totalmente. A continuación volví a frotar sus pezones con el cepillo de dientes humedecido en agua caliente, alternado nuevamente con la aplicación de un cubo de hielo, haciéndole gozar a plenitud. Enseguida le apliqué un poco de gel a sus pezones para refrescarlos, procediendo a frotarlos con mis dedos pringosos por mi cristalino précum, alternando con los frotamientos del cepillo de dientes, una vez más humedecido en agua caliente, pasando una vez más el cubo de hielo por esas dulces y al extremo excitadas cerezas. Lo que hice a continuación fue esparcir un poco de miel sobre cada uno de los pezones de Fernanda, para excitarlos yo y ella misma al frotarlos con nuestros dedos, de modo que la pringosa y pegajosa miel, le hiciera gozar de un intenso placer. Tras un corto momento de tal frotación y excitación, procedí a irrigar con glicerina sus rojizas cerezas, para frotarlas nuevamente con el cepillo de dientes humedecido en la ya tibia agua, alternando con un último cubo de hielo. Después sequé completamente los humedecidos pezones de Fernanda, para proceder a aplicarles un poco de fécula de maíz, que por su plena suavidad, al ser frotada con los dedos, se consigue una tremenda excitación, tal cual lo he evidenciado yo mismo, cuando estimul

o mis muy sensibles y entrenadas tetillas. En efecto, la sensación del frotamiento de la fécula de maíz, llenó a Fernanda de placer, excitación y gusto. La siguiente cosa que hice, fue comprimir con la pinza de ropa, cada uno de los pezones de Fernanda, tirando de ellos para excitarlos y estirarlos, alternando con la manguera de la bomba de vacío, consiguiendo pronunciarlos y dilatarlos al tope, para después besarlos, lamerlos y chuparlos, llevando a Fernanda al paroxismo del éxtasis, para posteriormente acoplar el orificio de la larga cabezota de mi chimbo sobre sus puntiagudos pezones, que entraron penetrando en mi glande como follándolo, haciéndome gozar plenamente. La penúltima cosa que hice, fue atravesar horizontalmente la aguja en cada pezón, tirando de ella para estirarlos, acto de extrema excitación que fue de total agrado para Fernanda. Ya por último, quedaba la más bizarra, extrema y cachonda práctica que realizar sobre las duras y rosáceas cerezas de mi travestida amante, consistente en aplicarles un tanto de electricidad, de modo que acerqué el cable telefónico hasta mi cama, y enseguida lo coloqué con algo de presión sobre cada pezón de Fernanda, mientras le lamía el otro pezón libre, a fin de que pudiera soportar por algunos segundos el corrientazo eléctrico. En total, sobre cada pezón apliqué unas cinco (5) o seis (6) descargas, que fueron suficientes para hacer gozar a mi cachonda amante, que se mostró más que complacida y excitada al tope, por todas las prácticas sexuales en que estaba versado, que me acreditaban como un amante y follador original, ameno, morboso y bizarro, por lo que me dijo que esperaba estar siempre a mi altura, y que deseaba follar conmigo tanto como yo quisiera y se lo permitiera.

Tras aplicar algo de electricidad sobre los pezones de Fernanda, por mí bautizada como Faliana, me entregué a lamer, besar, chupar y comerme sus huevos, su glande y su enhiesta y enorme verga, hasta tragarme ésta por completo, llevándola lentamente hasta lo hondo de mi garganta, haciéndola gemir paulatinamente, hasta hacerla gritar de gusto, alabando mi lengua y mis labios, diciéndome: “¡Oh, primo, qué bien me comes el chimbo! Tómalo, es todo tuyo, lo mismo que mis huevos y todo mi cuerpo, que a partir de ahora te pertenecen para que lo administres a tu antojo y completa satisfacción; en adelante te serviré tus huevos y tu delicioso chimbo cuanto quieras, me podrás magrear, sobar y estrujar las tetas a tu antojo, y podrás frotar, pellizcar, estirar, comprimir, lamer, besar y chupar mis pezones. También me podrás pasar tu polla entre mis tetas, y colocar tu glande sobre cada pezón. Además, tendrás a tu entera disposición mis huevos y mi verga, para lamerlos, besarlos, chuparlos y comértelos cuanto quieras. Pero ahora te voy a empalar con mis 25 cm. de chimbo para hacerte gozar como no te imaginas.” Entonces tomó una buena cantidad de mi cristalino, viscoso y suave précum, y también algo del suyo, escurriendo y exprimiendo nuestros huevos y nuestros chimbos, acumulando entre sus dedos todo el précum que pudo, con el cual me lubricó el ano y el recto, para después meterme su enhiesto y endurecido chimbo de una sola vez, hasta el fondo de mi vientre, haciéndome gritar de dolor, para segundos después, llenarme de gozo, excitación y placer, provocándome gemir y exclamar a toda voz, cuánto me estaba haciendo gozar con sus 25 cm. de ese chimbo levantado y esbelto, pidiéndole que me follara más y más fuerte y rápidamente, sin piedad, compasión o consideración alguna, de modo que siguió empalándome con su cachonda estaca, para seguidamente decirle: “qué delicioso chimbo, vaya verga la que tienes, pero qué magnífica pija escondes, qué polla más cachonda posees, pero qué falo tan poderoso te ha regalado la naturaleza, tu pene parece una barra de premio.” El placer que me daba Fernanda cada que llegaba con su poderoso y templado chimbo al fondo de mi vientre, era simplemente indescriptible, inefable y hasta ahora desconocido para mí. Y es que hasta ahora no había gozado suficientemente del sexo anal, pues el par de veces que me dejé penetrar por algún chico, creo que en razón de que sus chimbos no superaban los 16 cm., no podían entrar en mi vientre lo suficiente como para hacerme gozar. El placer con la penetración que me estaba infligiendo Fernanda, en cambio, superaba exponencialmente todas mis expectativas, consiguiendo que gozara como nunca antes hubiera gozado con ninguno de mis amantes, fueran chicos o chicas. Mientras Fernanda o Faliana (como prefería llamarla en atención a su condición caliente, cachonda y morbosa, lo mismo que atendiendo a su prominente, pronunciado y esbelto chimbo del que era su privilegiada portadora) me follaba entrando con su poderoso y endurecido chimbo, de increíbles 23 cm. hasta el fondo de mi vientre, yo permanecía con mi polla plenamente erecta y con los huevos contraídos y compactos, siendo aquélla y éstos acariciados y estrujados, en una palabra, masturbados por la mano derecha de mi travestida, cachonda, morbosa e incestuosa amante. Por fortuna, aunque me resultaba inenarrable el placer de ser penetrado por tan inmensa estaca, a la vez que era masturbado, pude con todo y ello, evitar llegar a una inminente eyaculación, como si la poderosa y profunda penetración consiguiera suspender o neutralizar cualquier acción de mis huevos para descargar la inmensa cantidad de espesa leche que debían estar acumulando. Tal era la extrema y profunda excitación sobre mi endurecido chimbo y mis contraídos huevos, que el précum me brotaba derramándose, como si se tratara de un grifo algo abierto; entonces, sin dejar de follarme profundamente, la cachonda, morbosa, incestuosa y bizarra de mi travestida prima Faliana, iba tomando entre sus dedos todo el cristalino, viscoso y suave précum que podía, para proceder a esparcirlo a lo largo de mi chimbo y sobre mis huevos, llevándose el resto a su boca, a sus labios, a sus tetas y a sus pezones, alternando la sabrosa puñeta con que atendía mis huevos y mi chimbo, con el magreo de sus tetas, y el frotamiento y estiramiento a base de pellizcos sobre sus considerables pezones, tanto aquéllas como éstos, bañados y cubiertos por mi néctar.

Cuando por fin terminó de follarme tras unos seis (6) placenteros y a la vez celestiales e infernales minutos, mi muy caliente, cachonda, morbosa, lasciva e incestuosa prima Faliana, me expresó que ahora era mi turno para follármela a tope, tal cual lo esperaba de un primo tan guarro, morboso, cachondo, lascivo, desenfrenado, libertino y caliente como yo, diciéndome que estaba segura de que yo sabría cómo complacer todo el interior erógeno y sexual de una chica, aunque como ella, contara con un aditivo consistente en un buen par de huevos y un largo chimbo, o como ella decía, refiriéndose a sus viriles atributos, aunque contara con unos ovarios externos, y con un pronunciado clítoris, tan sensible como eréctil y penetrante, sin dejar de ser una auténtica mujer, una hembra en toda la extensión de la palabra, expresándome cómo ella me demostraría cuán hembra, mujer y femenina resultaba ser, tanto como cualquier otra chica. Pero antes de proceder a follármela, le propuse que practicáramos ambos una buena sesión de autofellatio o selfsuck cada uno, por el lapso de al menos dos (2) minutos, con el fin de vernos mutuamente, lamiendo y chupando nuestros propios y prominentes chimbos, así como para calentarnos y excitarnos a tope con nuestro excepcional, privilegiado y propio noble servicio con que nos dotó natura para degustar y estimular nuestros propios chimbos. En efecto nos agachamos, y como el chimbo de Faliana es dos (2) cm. más largo que el mío, ella se comió su propio chimbo, casi hasta la empuñadura, tal visión me recontracalentó, por lo cual produje una copiosa cantidad de précum que tomé con mis dedos, para lubricar el ano, o como yo prefiero llamarle, el leondro sonrosado y estrecho de mi travestida y bellísima primita, y tal cual había procedido ella conmigo, la empalé de una sola estocada, hasta el fondo de su vientre, respondiendo con un tremendo grito, que al momento transmutó en gemidos, sonidos guturales, respiraciones profundas y pausadas, espasmos, exclamaciones guarras, y palabras, frases y expresiones ininteligibles, para finalmente exclamar: “¡Oh, primo, mi hombre, mi amante, mi macho, qué bien me haces gozar, me tienes gozando como a una puta, una perra, una loba, una zorra, una golfa, una furcia; qué rico me follas, qué delicia sentir tu duro y enorme mástil en mis entrañas, dame duro, fuerte y profundo con ese chimbo delicioso que posees, vamos, fóllame fuerte, hasta lo más profundo, fóllame con rapidez, no te detengas, no me dejes respirar que sólo tengo fuerzas para tu prominente pollón, eso es, más fuerte, dame más! ¡Oh, Dios mío, qué delicia, nunca me había sentido así, que afortunada soy de tener un primo tan machote, caliente, fuerte y capaz como tú, eres una máquina de follar, dale duro a tu hembra, aquí tienes a tu mujer, toda para ti, sólo para ti! ¡Oh Dios, cuánto gusto, cuánto placer, eso es, jódeme bien jodida, que todo mi cuerpo es tuyo!” Mientras pronunciaba tales palabras, yo meneaba su prominente chimbo y estrujaba sus huevos, alternando con el magreo de sus tetas y con el frotamiento, los pellizcos, la compresión y los estiramientos de sus rosáceos, endurecidos y muy pronunciados pezones. Tan pronto mi cachonda y travestida prima Faliana sintió que podría producirse su inminente orgasmo, expulsó a toda prisa mi chimbo de su cálido y hospitalario vientre, explicándome que al igual que yo, le gustaba aplazar y retardar sus corridas indefinidamente, con el fin de gozar mucho más el sexo mientras follaba, para producir muchísimo précum, y correrse a cántaros, lanzando al menos quince (15) chorros de espesa y blanca leche, poniendo énfasis en que el orgasmo que me iba a brindar momentos después, sería el postre de la mejor follada que hasta ahora ambos habríamos de disfrutar. De modo que para evitar una inminente eyaculación, me propuso que nos diéramos una refrescante ducha, practicando un sexo suave, pausado y sutil, como si el tiempo se detuviera para nosotros.

Nos dirigimos pues a la ducha, bañándonos con bastante agua fría, la cual recibimos en nuestros chimbos y huevos con el fin de bajarnos la calentura acrecentada a tope por toda la faena sexual que llevábamos, cuando de pronto sentimos que abrían la puerta de la casa, escuchando inmediatamente el llamado de mi madre, quien había regresado con mi tía. Rápidamente yo salí del baño, me sequé el cuerpo y el cabello velozmente, me puse mis cómodas bermudas, y saqué algunos alimentos del frigorífico, simulando preparar algo de comer para mi prima y para mí. Saludé a mama y a mi tía, quien me preguntó por Fernanda, a lo que le respondí que se estaba duchando porque sentía el calor de Madrid en esta temporada. A los dos (2) o tres (3) minutos mi prima salió del baño, tomó su equipaje, y se fue a la habitación de mi hermana para vestirse. Yo me sentía un tanto molesto por la repentina y abrupta interrupción de mi faena por la inoportuna llegada de mi madre y mi tía, pero cuando Fernanda salió de la habitación, me susurró al oído que en la madrugara me visitaría para reanudar nuestro encuentro sexual. Tal noticia me puso al palo, calentándome a tope, pues el riesgo de ser sorprendidos por nuestras madres o por mi hermana, me resultaba súper caliente, excitante y cachondo, máxime tratándose de que mi prima fuera travesti, por lo que mi familia me consideraría no solamente un salido, un pervertido y un morboso, sino también bisexual e incestuoso. Ya eran las diez (10) de la noche, cuando llegó a casa mi hermana. Ante su llegada, mi madre expresó su satisfacción, pues dijo que ya mismo se iría con mi tía a tomarse un par de tragos en un bar, por lo que no llegarían hasta el amanecer. Tan pronto se marcharon ella y mi tía propuso que antes de retirarnos a dormir jugáramos una partida de parchís, juego que para nada me interesaba, salvo que apostáramos prendas con mi travestida prima o hasta con nuestras madres, pero después de todo, tal partida serviría para matar el tiempo mientras los demás se durmieran, permitiendo que mi primita escapara del cuarto de mi hermana hacia el mío, para reanudar la faena sexual abruptamente interrumpida. Hacia las once (11) de la noche dimos por terminado el juego, y tanto mi madre como mi tía se notaban fatigadas, por lo que Fernanda y yo nos guiñamos los ojos con complicidad y satisfacción, de modo que todas se fueron a dormir, y mi prima se fue al cuarto de mi madre para ir monitoreándolas para tan pronto se durmieran, no perder tiempo y visitarme inmediatamente en mi habitación. En efecto las dos hermanas cayeron en cuestión de cinco (5) o seis (6) minutos en un profundo sueño, por lo que mi hermana, al instante, corrió hasta mi habitación, entrando en ella completamente desnuda, con sus prendas de dormir en la mano para prevenir cualquier contratiempo, y con su prominente y hermoso chimbo enhiesto, exclamando: “Ya cayeron las dos”, encontrándome con el garrote duro y elevado. Enseguida nos morreamos, besándonos, cruzando nuestras prensiles y ansiosas lenguas, mientras ella estrujaba mis huevos y mi chimbo, al paso que yo le magreaba, estrujaba y sobaba sus tetas, que enseguida le besé, lamí, chupé y comí, para luego frotarle, pellizcarle y estirarle sus pronunciados, erectos, duros y rosáceos pezones, que enseguida besé, lamí y chupé, cual si se tratara de dulces golosinas, dándome un tremendo festín con los que resultaban ser, para mí, unos de mis más deseados fetiches.

Tras este primer escarceo, saqué la bomba de vacío para dilatar mi chimbo a tope, bombeando sobre ella tanto yo como Fernanda durante unos tres (3) minutos, mientras ella jugaba con mis huevos; después introduje el chimbo de Fernanda en la bomba, bombeando durante dos (2) minutos más que yo, pues quería llevarla al colmo de la calentura, la cachondez, la lascivia y el deseo, de modo que su enorme polla por poco alcanzó el tope de la bomba, consiguiendo dilatar su precioso chimbo como pocas veces he visto el mío. Tan pronto retiré la bomba de su chimbo, me di a ofrecerle mi noble servicio oral al mismo, llenándolo de lametazos, besos y chupadas, deteniéndome en la parte inferior de su prominente, sonrosado y sensible glande, al punto de hacerla gemir suavemente, pues sabía que debía guardar la discreción necesaria para evitar cualquier contratiempo con nuestras madres. A continuación puse la manguera de la bomba sobre sus deliciosas y objeto de mi profundo fetiche, bombeando durante tres (3) intensos minutos, hasta conseguir dilatarlas y pronunciarlas a tope, y colocando el orificio de mi glande sobre ellas, surtiéndolas como mi viscoso, suave y abundante précum producido por mis estimulados huevos, consiguiendo que esos apetecibles pezones entraran en mi glande como follándolo, llenándome de gusto, excitación y placer, excitando también, intensamente, con tal acoplamiento, a mi cachonda y caliente prima. Entonces mi travestida e incestuosa prima tomó la bomba de vacío, puso mi chimbo dentro, y empezó a bombear, pero me advirtió que bombearía durante no menos de seis (6) minutos, pues quería excitar mi chimbo a tope, para después lamerlos, besarlo, chuparlo y comérselo.

Entonces pasó a comentarme sobre cómo mantenía sexo con una inverosímil y súper cachonda chica que había conocido en una página electrónica de contactos sexuales. Me dijo que se trataba de una chica de sólo 19 años, con la cual venía practicando un sexo duro, extremo y súper placentero, con la cual llegaba a gozar a tope, al punto de alcanzar a correrse, tanto ella como su amante, hasta siete (7) o más veces; tal situación compartida por mi travestida prima me resultó un tanto extraña, en razón de que habiendo adoptado como género el femenino, y siendo tan femenina y delicada, pensaba que a ella sólo le atraerían los chicos y sus pollas, antes que las chicas con sus tetas y coños, de modo que le hice una anotación al respecto, ante la cual me aclaró que aunque se trataba de una chica, ella contaba con una preciosa polla de 19 cm., los suficientes, según ella, para empalarla, follarla y hacerla gozar a tope; entonces le pedí que me aclarara si se trataba simplemente de otra chica travesti como ella, ante lo cual me respondió que se trataba de algo más cachondo y excepcional, expresándome que aunque no le atraían las chicas, ni sus tetas y sus coños, con su excepcional amante resultaba diferente, pues no sólo contaba con un esbelto y prominente chimbo, sino que además contaba con un coño y un clítoris, de suerte que se trataba de una chica hermafrodita, o como son llamadas ahora las personas que poseen órganos sexuales de ambos géneros, una chica intersexual. Entonces Fernanda me expresó lo bien que se sentía follando y practicando sexo con tal chica de dobles atributos sexuales y genitales, de modo que disfrutaba follándosela por el coño, mientras le meneaba su prominente chimbo, los cuales no estaban acompañados de huevos, lo que le resultaba aún más cachondo, morboso y bizarro, disfrutando también de que ella le penetrara, empalara y follara con su más que considerable chimbo, el cual le besaba, lamía, chupaba, mamaba y comía, mientras le hurgaba el estrecho coño, dedeándole su prominente clítoris, consiguiendo hacerla gemir, gritar y exclamar guarrerías. A esas alturas de la conversación, no sólo me supercalenté, poniéndose mi chimbo y mis huevos a toda máquina, sino que me moría por conocer a tal espécimen hermafrodita, o intersexual, como se llaman ahora tales personas; de modo que le pregunté a mi prima sobre si era posible que la integráramos en nuestras faenas de sexo, dado que eran unas fuertes amantes, y siendo su amiga, supuestamente súper cachonda, caliente y morbosa, ante lo cual me dijo que ella ya estaba al tanto de mí, y que de hecho conocía mi cuerpo desnudo, tanto mis huevos como mi chimbo, y que me había visto eyacular en una de las sesiones en que mi prima y yo habíamos practicado sexo virtual a través de las webcams, al punto de que yo la había calentado, de tal modo que desde que me conoció, deseaba echar un buen polvo conmigo, pues le encantaban y enloquecían los chimbos grandes y con la forma que el mío lucía.

Recuerdo que cuando tomé el bus para dirigirme hacia la Universidad para mi supuesto primer día de clases en el pregrado de Derecho, se subió un chico guapo y atractivo, de piel blanca como me guastan tanto los chicos como las chicas, de cabello negro y largo, alto y de cuerpo esbelto, y para sorpresa mía, se sentó a mi lado. Al mirar de reojo, pude ver que estaba mirando una credencial de ingreso a mi universidad, de modo que aproveché tal pretexto para dirigirme a él, preguntándole si había pasado a la u, tras lo cual me respondió que sí, y para sorpresa mía, ese chico resultó ser uno de mis compañeros de primer semestre.