¿Que hago?

Me llamo Carlos, tengo 33 años y escribo esta historia porque necesito que alguien más, aparte de los protagonistas de la misma, la conozcan, y de paso probar si, al escribirla, puedo aclarar mis ideas y tomar una decisión que pueda ser acertada.

Avería afortunada

Nuestro protagonista recibe especiales tratos por parte de un técnico que viene a su casa a efectuar una reparación. Ambos disfrutarán sus cuerpos con ansia.

Mi Aventura II

Nuestro protagonista siente que su relación está casi acabada cuando conoce a un hombre que le emboba nada más mirarlo y con el que pasa una noche alucinante de sexo.

Mi Aventura I

Un muchacho experimentado en las relaciones gay decide correr mundo. Se busca alguien que le lleve desde Ibiza hasta la península en barco a cambio de unos “favores”. Y luego busca casa donde dormir, encontrando un muchacho con el que vivirá una relación apasionada.

Aventura con un profesor

Un muchacho que va a recoger a su sobrino al colegio traba conocimiento con un profesor que empieza a cortejarle hasta que ambos disfrutan como locos de sus cuerpos y sus pollas y culos.

La Apuesta

Nuestro protagonista hace una apuesta con un lindo muchacho y al ganar obtiene no sólo una deliciosa felación sino una buena tarde de sexo con ese hombretón.

Amor en la sierra

Dos hermanos que trabajan en el campo, en una región solitaria y casi inaccesible, descubren una interesante forma de aliviar su abstinencia y soledad.

Aventura en Vallarta

Cuando ella tuvo que ir al baño y levantándose se retiró, percatándome de cómo las miradas de los hombres presentes la miraban al pasar al cotonear su cuerpo, sin ninguna arruga o línea que marcara su vestido ya que yo, antes de llegar, le había pedido sus bragas y que ahora guardaba en la bolsa de mi camisa.

Sorpresa menstrual

Un joven espera el metro en el andén de una estación abarrotada. Fija su mirada en una joven provinciana y se las ingenia para poder manosearla aprovechando la aglomeración. Aunque una sorpresa aguarda bajo su falda.

Reporte a mi amo

Una fiel sumisa obedece ciegamente las órdenes de su amo. Exhibiéndose primero delante de hombres y mujeres y luego alcanzando la autosatisfacción a partir del fetichismo de un zapato.