Capítulo 1

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  • Fantasías desde la habitación

Capítulo 1: «Fantasías desde la habitación»

Entramos al motel poco después de las nueve de la noche. Había algo especial en elegir uno lejos de la ciudad; nos sentíamos liberados del peso de lo cotidiano, con espacio suficiente para ser atrevidos. Apenas cerramos la puerta, Abril me miró con una sonrisa traviesa, sabiendo que hoy haríamos algo que llevábamos meses conversando en susurros y en mensajes calientes que intercambiábamos durante el día.

Era nuestra primera vez atreviéndonos a vivir nuestra fantasía exhibicionista, y ambos sentíamos la excitación corriendo por nuestra piel como electricidad pura.

—¿Estás lista para jugar? —le pregunté mientras me acercaba a ella por detrás, rozando suavemente su cuerpo atlético con mis manos.

—Siempre lo estoy—respondió ella, girándose para besarme profundamente, deslizando lentamente la punta de su lengua en mi boca mientras me mordía suavemente los labios, provocando aún más el deseo que me consumía desde horas atrás.

Abrí lentamente la mochila que llevaba, sacando un pequeño cuaderno en el que habíamos anotado una serie de retos atrevidos. Mi corazón latía rápido mientras lo abría para leer el primero:

Reto 1: Desnúdate lentamente frente a la ventana abierta, dejándome ver cómo alguien podría observarte desde afuera.

Abril se acercó a la ventana y retiró la cortina sin ninguna timidez. Aunque sabíamos que nadie podría vernos fácilmente, la idea de que alguien pudiera descubrirnos aumentaba nuestro morbo. Ella sonrió traviesamente y comenzó a quitarse la blusa, lentamente, con movimientos deliberadamente sensuales, revelando sus pequeñas tetas firmes, con esos pezones rosados que tanto me excitaban.

—¿Te gusta imaginar que alguien me vea? —susurró provocativa.

—Muchísimo —le respondí mientras observaba cómo bajaba lentamente sus jeans, dejando expuestas sus caderas delgadas y definidas. La visión de su ropa interior mínima, semi transparente, apenas cubriendo su vagina depilada perfectamente, me aceleró aún más.

Ella mantuvo la posición, mirando a través del cristal, disfrutando el riesgo y esa vulnerabilidad fingida que la excitaba profundamente. Sus dedos recorrieron suavemente el borde de su ropa interior, provocando que mi excitación creciera al máximo.

Respiré profundo, retomando el cuaderno para pasar al siguiente reto.

Reto 2: Camina desnuda por el pasillo exterior del cuarto durante algunos segundos, sabiendo que podrían descubrirte.

Ella me miró con una expresión mezcla de susto y placer.

—Eres malo—dijo riendo suavemente mientras terminaba de quitarse lentamente la ropa interior frente a mí. Ahora desnuda, se acercó a la puerta lentamente, girando la llave con nerviosismo.

—Hazlo rápido, amor. Solo unos segundos—susurré, intentando calmar sus nervios con mi voz excitada.

Abril abrió ligeramente la puerta, asomándose al exterior, completamente desnuda y expuesta, dejando que el frío de la noche acariciara sus pezones erectos. Salió despacio, apenas avanzando un par de pasos, totalmente vulnerable. Su cuerpo blanco brillaba en la tenue iluminación del exterior. Su respiración era agitada, llena de adrenalina pura.

—Esto es demasiado excitante—susurró al volver corriendo hacia mí, cerrando la puerta rápidamente y recostándose contra ella, respirando profundamente, casi jadeante.

La miré directamente a los ojos mientras me acercaba lentamente a besarla con pasión. Ambos sentíamos la excitación del juego, y yo particularmente sentía cómo mi erección presionaba dolorosamente contra mi pantalón.

—¿Vamos por otro más? —le pregunté, desafiándola con complicidad.

Ella asintió, excitada, observando atentamente mientras volvía al cuaderno.

Reto 3: Mastúrbate frente al espejo del baño con la puerta abierta mientras te grabo, imaginando que alguien más verá el video.

Ella sonrió excitada, llevándome de la mano hasta el baño. Frente al espejo, Abril observó su propio reflejo por unos segundos antes de comenzar a acariciar lentamente sus tetas, pellizcando suavemente sus pezones duros mientras gemía apenas audible.

Encendí la cámara del celular y comencé a grabar. Ella, consciente de la grabación, abrió ligeramente las piernas, dejando expuesta su vagina húmeda frente al espejo. Su mano derecha bajó lentamente por su abdomen, deslizándose suavemente hasta alcanzar su clítoris, comenzando a frotarlo lentamente en círculos precisos, mientras gemía profundamente, disfrutando claramente del acto de exhibicionismo, sabiendo que alguien, en algún momento, vería ese video.

—Así, amor, tócate como si lo hicieras para alguien más—susurré, sintiendo cómo mi excitación alcanzaba niveles extremos.

Ella intensificó el movimiento de sus dedos sobre su clítoris húmedo, incrementando el ritmo poco a poco, excitándose más con la idea de ser observada. Se masturbaba sin pudor frente al espejo, totalmente consciente y disfrutando cada instante de su exhibición frente a mí y la cámara.

Al detener sus movimientos, jadeando intensamente, tomé aire con fuerza y abrí nuevamente el cuaderno con un último reto aún más atrevido que los anteriores.

Reto 4: Ve desnuda hasta la recepción del motel y pide hielos, dejando que quien esté ahí te vea así, expuesta por completo.

Ella se cubrió la boca, sorprendida pero claramente excitada por la idea.

—¿De verdad quieres que haga eso? —preguntó mirándome, aunque ambos sabíamos que estaba deseando hacerlo.

—Por supuesto. Y yo estaré mirándote desde lejos— le respondí.

Ella respiró profundamente, abrió la puerta con firmeza y salió, completamente desnuda, caminando lentamente hacia la recepción. La observé desde la puerta entreabierta mientras se alejaba con pasos elegantes y seguros, su figura atlética resplandeciendo desnuda bajo la luz tenue.

Desde la distancia observé claramente al chico encargado de la recepción. Era joven, tal vez de unos veintidós o veintitrés años, y al verla acercarse completamente desnuda, sus ojos se abrieron con incredulidad y deseo explícito.

Abril, perfectamente consciente del efecto que estaba provocando, se acercó con calma hasta el mostrador, mirándolo a los ojos directamente, seduciéndolo solo con su presencia desnuda.

—¿Podrías darme un poco de hielo, por favor?—le pidió con voz suave y ligeramente nerviosa.

El chico balbuceó torpemente, incapaz de apartar la vista de sus pequeños y firmes tetas, de sus pezones erectos por el frío, de su vagina claramente visible y expuesta ante él.

—S-sí, claro… —respondió torpemente, agitado y excitado.

Le entregó torpemente una pequeña cubeta con hielos, incapaz de ocultar la evidente erección bajo su pantalón.

—Gracias— dijo Abril con una sonrisa pícara, volviéndose lentamente para regresar conmigo.

Ella regresó sonrojada y excitada al cuarto, corriendo hacia mis brazos.

—Fue increíble—susurró jadeante, claramente excitada.

Después de aquel reto atrevido en la recepción, volvimos a la habitación del motel sintiendo una energía sexual imparable. La adrenalina todavía recorría nuestros cuerpos, provocando que cada roce de nuestra piel fuera más intenso y más excitante que nunca. Abril estaba completamente encendida, deseosa de más.

—Llegó el momento—le dije sacando el celular—. ¿Lista para mostrarte al mundo?

Abril asintió, yendo a buscar rápidamente una pequeña maleta en la que había guardado una sorpresa especial. Extrajo de ella un conjunto provocador de lencería negra, semitransparente y con encajes finos. Era pequeña, apenas cubría lo necesario, resaltando sensualmente sus pequeñas tetas firmes y el contorno perfecto de sus caderas atléticas. Al verla vestida así, sentí cómo mi erección latía de deseo puro.

—Estoy más que lista—susurró excitada, recostándose provocativa sobre la cama—. Comencemos con algo suave, y vemos cómo reaccionan.

Sin perder tiempo, comencé a tomar fotografías. Primero algunas discretas pero provocadoras, enfocando sus pezones duros, que se marcaban claramente a través del fino encaje. Luego, más atrevido, enfoqué entre sus piernas, revelando ligeramente su sexo tras la diminuta tela transparente. Abril sonreía excitada, consciente de lo irresistible que lucía.

Cuando tuvimos las primeras imágenes listas, abrí Reddit y entré a un sub-reddit especializado en exhibicionismo amateur. Subí lentamente las fotografías bajo el título: «Mi novia se atreve por primera vez. ¿Qué opinan?»

En apenas minutos llegaron las primeras reacciones. Abril estaba pegada a mí, expectante, respirando agitada mientras leía en voz alta:

—»Wow, qué hermosa eres, tu cuerpo es increíble. ¿Te animas a quitarte algo más?»—comentó alguien inmediatamente.

Abril rio nerviosa y excitada, mirándome mientras lentamente deslizaba los tirantes del sujetador por sus hombros, dejando casi al descubierto sus pequeños pechos.

Tomé rápidamente otra foto, mostrándola más expuesta, y la subimos. Enseguida llegaron más comentarios, cada vez más atrevidos:

—»Me encanta tu lencería, pero quiero verte desnuda completamente… ¿te atreves?»

—»Esos pezones parecen deliciosos, quítate ya ese sujetador.»

—»Estás increíblemente sexy. ¿Te animas a enseñar tu panocha?»

Cada mensaje aumentaba su deseo. Abril, con una sonrisa pícara, decidió responder ella misma a algunos:

—»Gracias por sus comentarios… ¿de verdad quieren que me quite más cosas?»—escribió ella provocadora.

La respuesta fue inmediata y explosiva:

—»Sí, por favor, desnúdate lentamente para nosotros. Muéstranos cómo te excitas al hacerlo.»

—»Deseo ver claramente tu vagina, ver si estás tan mojada como imagino.»

—»Me encantaría imaginar que te tocas mientras lees esto.»

La excitación de Abril era evidente. Me miró fijamente, mordiendo suavemente su labio inferior, y lentamente retiró el sujetador por completo, dejando expuestos sus pezones rosados y erectos. Tomé varias fotos explícitas, y volvimos a compartirlas en Reddit.

La reacción fue inmediata, directa y salvaje:

—»Dios mío, tus pechos son perfectos. ¿Ahora nos mostrarías tu vagina húmeda?»

—»Muéstranos más, quiero verte completamente desnuda y abierta para nosotros.»

—»Si te atreves a mostrar más, prometo masturbarme pensando solo en ti.»

Abril leyó esa última frase en voz alta, excitándose aún más, deslizando lentamente sus dedos sobre su tanga húmeda, disfrutando de ser observada indirectamente por extraños que pedían desesperadamente verla totalmente expuesta.

—»Me gusta saber que se masturban viéndome. Estoy muy mojada leyendo sus comentarios»—respondió ella directamente.

Las peticiones fueron todavía más intensas y explícitas:

—»Muéstranos tu clítoris, ábrete bien y enséñanos cómo te gusta tocarte.»

—»Quítate ya la tanga, necesito verte desnuda completamente.»

—»Quiero imaginarte gimiendo, tocándote mientras leo cómo disfrutas.»

Abril ya no aguantaba más. Frente a la cámara retiró lentamente su tanga, revelando completamente su vagina húmeda, brillante, abierta frente al lente. Tomé rápidamente fotografías explícitas, mostrando claramente su excitación evidente.

Al compartirlas, los comentarios explotaron nuevamente:

—»¡Eres perfecta! Se nota que disfrutas mucho exhibiéndote, ¿te gustaría hacerlo en vivo?»

—»Necesito verte masturbarte en video, por favor, déjanos verte más.»

—»Mi polla está durísima viéndote así, ¿harías una videollamada conmigo ahora mismo?»

Abril sonrió, completamente excitada, acariciándose ya lentamente frente a mí, incapaz de ocultar cuánto la encendía esta situación. Uno de los usuarios, «MikeHot22″, insistió directamente:

—»Hagamos una videollamada ya, quiero verte tocarte en vivo. Prometo que no lo olvidarás nunca.»

Abril se giró hacia mí, masturbándose despacio mientras me miraba fijamente, jadeante:

—¿Y si aceptamos su propuesta? Necesito que alguien más me vea así, tocándome—susurró provocadora.

—Hazlo—respondí, totalmente excitado—. Dile que aceptas ahora mismo.

Ella tomó nuevamente el celular y respondió al usuario sin ninguna duda:

—»Acepto la videollamada. Quiero que me veas masturbarme en vivo.»

La excitación era palpable en el ambiente. Sabíamos perfectamente que lo siguiente sería cruzar una frontera aún más atrevida y perversa.

—¿Lista para ir más lejos aún?—le pregunté, con la excitación al máximo.

—Más que lista—respondió Abril, ya entregada completamente al placer perverso de saberse observada y deseada por otro.

La habitación del motel se sentía cargada con una tensión sexual explosiva. Abril estaba recostada desnuda sobre la cama, con el teléfono entre sus manos temblorosas, esperando la videollamada del usuario de Reddit que había elegido: MikeHot22. Mi corazón latía con fuerza al imaginar lo que vendría.

—¿Lista, amor?—le pregunté, acariciando suavemente su pierna, sintiendo la excitación que vibraba en cada centímetro de su piel.

Ella asintió, respirando profundamente, y entonces la pantalla iluminó el cuarto. La videollamada entrante mostró brevemente el rostro atractivo y confiado de Mike. Tenía aproximadamente unos veinticinco años, facciones marcadas y una sonrisa que delataba claramente su excitación.

—Hola preciosa—saludó él, sonriendo intensamente al ver el cuerpo desnudo de Abril a través de la cámara.

—Hola—respondió ella con una mezcla de nerviosismo y morbo en su voz. Decidida a cruzar límites, lentamente levantó el teléfono para mostrar su rostro, revelando completamente su identidad por primera vez. La mirada de Mike se iluminó aún más al verla completa.

—Eres hermosa—dijo él con una sonrisa de lujuria evidente—. Quiero verte bien, quiero disfrutar cada detalle.

Abril colocó el celular estratégicamente sobre una mesita frente a ella, asegurándose de que toda su figura desnuda y su rostro quedaran perfectamente visibles para él. Comenzó a deslizar lentamente sus manos sobre sus pequeños senos, acariciando suavemente sus pezones erectos mientras Mike se mordía los labios de placer frente a la cámara.

—¿Te gusta verme así?—preguntó ella provocadora, acariciándose más intensamente.

—Muchísimo—respondió él con voz ronca y excitada—. Quiero que escupas sobre tus tetas, quiero verlas húmedas y brillantes solo para mí.

Abril sonrió perversa, manteniendo la mirada fija en la cámara, y lentamente dejó caer saliva desde su boca, humedeciendo claramente sus pezones rosados y firmes. Sus senos pequeños brillaban ahora húmedos, aún más provocativos bajo la luz tenue del motel.

—Perfecto… ahora acarícialos lento y sucio, aprieta tus pezones para mí—pidió Mike, completamente excitado, mientras la cámara mostraba claramente cómo él se masturbaba intensamente, disfrutando del espectáculo.

Abril obedeció de inmediato, usando sus dedos para frotar sus pezones humedecidos con saliva, apretándolos y tirando suavemente de ellos, gimiendo despacio, disfrutando plenamente de ser observada y dirigida por aquel extraño frente a ella.

—Abre bien tus piernas, necesito ver tu vagina—ordenó Mike con autoridad excitante.

Abril separó lentamente sus piernas atléticas, mostrando con total descaro y claridad su vagina abierta, mojada, brillante por la excitación acumulada durante toda la noche. Sus dedos se deslizaron lentamente sobre su clítoris hinchado y sensible, acariciándolo despacio, mostrando claramente su deseo y excitación a través de la cámara.

—Dios mío, qué mojada estás—jadeó Mike con la voz entrecortada—. Quiero que metas dos dedos dentro de ti, profundamente, y que te folles tú misma imaginando que estoy ahí, penetrándote fuerte.

Abril no dudó ni un segundo. Introdujo dos dedos lentamente en su vagina, dejando escapar un gemido profundo mientras comenzaba a moverse suavemente, penetrándose frente a él. Su rostro expresaba el placer intenso que sentía al exhibirse de esa forma tan explícita frente a un desconocido.

—Así… qué rico gimes. Ahora saca tus dedos y chupa tu sabor frente a mí—pidió él con voz claramente excitada.

Abril obedeció, sacó lentamente sus dedos empapados de sí misma y los llevó provocativamente hasta su boca, chupándolos despacio, saboreando su propia excitación, mostrándose totalmente desinhibida y entregada al morbo extremo del momento.

—¿Te gusta cómo sabe tu vagina?—preguntó él jadeando profundamente.

—Me encanta—respondió ella con voz temblorosa de placer.

Mike aumentó la velocidad con la que se masturbaba, visiblemente a punto de llegar al orgasmo mientras observaba cada detalle de Abril expuesta frente a él.

—Ahora necesito verte correr… mastúrbate rápido, tócate duro como si te estuviera penetrando profundamente, quiero escucharte gemir fuerte para mí—ordenó él sin disimular su excitación.

Abril obedeció inmediatamente, frotándose intensamente el clítoris mientras gemía sin pudor, acelerando el movimiento de sus dedos hasta que su respiración se volvió irregular, salvaje y desesperada.

—Sí, así… córrete, hermosa, córrete fuerte para mí—insistió Mike, al borde de eyacular.

Abril explotó en un orgasmo intenso, dejando escapar gritos fuertes de placer absoluto, mientras su cuerpo atlético se tensaba y temblaba frente a la cámara. Simultáneamente, Mike jadeó ruidosamente, eyaculando abundantemente sobre sí mismo, gimiendo de placer extremo ante la visión de Abril masturbándose para él.

Tras unos segundos, ambos quedaron jadeando frente a la pantalla, con miradas satisfechas y perversas.

—Ha sido increíble…—dijo Mike finalmente, recuperando la respiración—. Espero que esto se repita pronto.

Abril sonrió agotada y satisfecha:

—Seguro lo haremos—susurró, antes de terminar la llamada.

Luego, se giró hacia mí con ojos brillantes de excitación y placer absoluto, claramente satisfecha por haber cruzado esa frontera.

—¿Qué te pareció?—preguntó suavemente, con una sonrisa traviesa, aún húmeda y exhausta.

—La cosa más excitante que he visto en mi vida—respondí sin dudar, mientras me acercaba a besarla profundamente, sabiendo perfectamente que esa había sido solo la primera vez de muchas.