Adicción cruda a Ana mi, sexo sudoroso
Dejé a Carla en la oficina con un beso rápido en los labios, pero mi cabeza estaba en otro lado: en la propuesta de Ana, en esa frase colgando como una promesa sucia: "Trae a Carla... quiero verla mirar".
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Relatos eróticos sobre sudor
Dejé a Carla en la oficina con un beso rápido en los labios, pero mi cabeza estaba en otro lado: en la propuesta de Ana, en esa frase colgando como una promesa sucia: "Trae a Carla... quiero verla mirar".
Si te gustan los relatos de autosatisfacción, ven a leer, te cuento una divertida sesión matutina con mucho detalle, llena de lujuria y el disfrute de mi propio cuerpo.
Y se fue abriendo, despacio, y sonreía ahora sabiendo que cada segundo que pasaba iba aumentando mi deseo, ahora era ella la que mandaba sobre mí, la que se tomaba todo su tiempo para calentarme, la que se sabía dueña de la situación.