Mi vecina venía del gimnasio y sus leggins marcaba su vulva, no pude evitar verla y ella lo notó, el comienzo de una aventura
Dejé a Carla en la oficina con un beso rápido en los labios, pero mi cabeza estaba en otro lado: en la propuesta de Ana, en esa frase colgando como una promesa sucia: "Trae a Carla... quiero verla mirar".