Capítulo 3

Mi tía Clara: El regreso al camino

El periodo de calma y el regreso al camino

En verdad para los lectores de este tipo de relatos este periodo puede resultarle aburrido, considero que tampoco puedo obviarlo por eso paso a contarles:

El embarazo de su primer hijo, calmo sus ganas de sexo fuera del matrimonio, en verdad su marido le daba lo que quería y aprendió rápido esto de gozar, fallecido el padrino, no le extraño que le dejara el veinte por ciento de sus bienes, si que la casa donde se inicio fuera directamente adjudicada a ella, era tanta la plata en campos y propiedades, que comprendió lo feliz que lo había hecho y lo agradecido que estaba, llego el segundo embarazo está ves de mellizos y al ir a Rosario donde por medio de una cesárea nacieron, atendido por su primo (olvidado en su deseos hacía rato) ya médico acepto la complicación que la dejo yerma por siempre, sentirse castrada la deprimió, sus hijos era el centro de su vida, más de un año le llevo volver a la normalidad en su figura y en la relación con su marido, el cuidado de la nana de los chicos le daba el tiempo libre que a sus veinticinco años aplicaron en el profesorado en la ciudad de Pergamino, conoció a Susana cuando con su auto pasando por Viña a su pedido la llevo, una chica de cinco años menos que como ella quería ser profesora, fue en esos años que cultivo su amistad, olvidando las aventuras del sexo , latentes en su sangre.

Algo cambio en el último año al terminar los estudios, que la habilitaron para dar clases, fue el ver a su marido follando con la sirvienta, una morocha de 18 años, que se retorcía como una serpiente arriba del falo que su marido en asta le ponía en la misma cama donde dormían, sentirse cornuda con una negra cualquiera, no fue lo único malo , averiguando y controlando sus salidas, también era con la vecina, una viuda de unos treinta años, que en verdad estaba un poco más a su altura de mujer, contenerse de gritar o hacer una escena , le abrió otra vez el telón a su sexo.

Ejercicios, dietas, la pusieron rápidamente en forma, ahora no era necesario comprar “velo rosado”, puso sus ojos sobre un amigo de Susana, sabido es que un poco de sal se condimenta la comida a punto, un desperfecto mecánico fue la excusa para que su amiga pidiera su ayuda, rápidamente le pidió que la llevara a la ciudad , su cara de ruego debe haber expresado el “algo más necesario” para la aventura, no se perdió el tiempo, a solas directamente lo incito al sexo, el guío el auto a una quinta perdiendo su imagen en una arboleda , sin duda era una mujer puta y bella sensual desde siempre.

Abrazarse con ese hombre , expresando el carácter de aventura la aceptación inmediata de su parte, encontrarse desnuda , por bronca, cuernos la hizo sonreír, no creo que hubiese imaginado nunca la sesión de sexo impuesta por esta señora, quién mamando como aprendió de su padrino el falo erecto se mantuvo lo llevo a sentarlo en una fuerte silla que sirvió de tope a la cabalgata que con maestría de jinete, le sirvió para sentirse satisfecha, cogida, bien cogida, vengada de sus heridas, el semen encharco, sabiendo con seguridad que era el primero pero no el último de esta nueva etapa.

Alternativamente encontraba amantes, más de uno lo llevo a la casa (ahora suya) del padrino, fue al año que la ahora profesora , hizo el clásico de una puta profesora, su cuerpo más que bien cuidado, estaba bien cogido como decían sus alumnos, las fantasías de los chicos, llegaban al oído por distintos medios, Su amiga cuyo sobrino iba al colegio, la secretaria de su marido, quién con infidencias quería cubrir sus escapadas con él, que tenia habilitado un polvo semanal, utilizado para fantasear la manera o a quién de esos chicos utilizaría .

Fue el hermano de un alumno enfermo, un chico de veintiún años, alto, bien formado, jugador de básquet, que acercando un trabajo de seminario , realmente la impacto, la recepción en su propia casa , debe haber sido algo digno de ver, ella cumpliendo la fantasía del amante joven y el tomar a esa mujer, famosa por su belleza, invitarlo a su estudio (en la casa del padrino) fue algo espontaneo, el horario coincidente con la de su primera vez, ella misma abrió el cancel al cerrarlo con una tranca y llave supo que pensó su padrino hace once años, el joven dispuesto estaba un poco nervioso, al pie de la cama, lo desnudo suavemente, el beso que recibió demostraba pasión , ganas, ya con sus vellos al aire, tomo sus senos con sus manos, como tratando de ponerlos a la altura de las circunstancias, igual un poco caídos por el amamantamiento, no podían disimular una figura hecha para el sexo, otra vez sentó a un hombre en una cama, para mamarlo, esa misma cama, ahora un joven, ya erecto con las lamidas al principio incomprensibles , no se puso a cabalgar por miedo a la fragilidad que aparentemente representaba, algo la llevo a seguir sus manos, una pose aprendida pero poco practicada, era dirigida por ese imberbe, apoyándola sobre la puerta espejada, como si fuese una pared, ver su cara y la cara del amante, mientras que era penetrada debajo de las cachas, empezó el clímax del goce, la juventud a pleno jugando abrió los labios y penetraba totalmente, su largo y juguetón pene, verse chupando los dedos en busca de algo más, marcaba un retrato de sexo a su medida, lamiéndolo en una limpieza total descubrió un nuevo juego agradable, parecía una película donde ella era la protagonista, un juicio de perversión sexual en los Estados Unidos, relatado por su marido , le puso fin a las ganas que le tenía a sus alumnos, lo que no evito utilizar a su primer amante joven, para entregarle la invitación al hermano cuando cumpla los 18 años y hubiese egresado.

Ya en el verano la cama del padrino recibió por primera vez a los dos hermanos, frente al espejo en un colchón mamar a su exalumno , mientras su vagina recibía la larga verga de su hermano, fue la

imagen que más retuvo por años, más de una vez, vio la imagen de su padrino sonriendo con su falo parado sentado sobre la cama, como esperando el turno de goce.

Meses de sexo con ellos, hicieron de su cuerpo, la perfección en mujer, muchas chicas la envidiaban , su marido al escuchar los comentarios o ver alguna visita quizás, le recrimino su conducta, fue ahí cuando ella le dijo, que era una venganza por haberse culeado a la negra (la sirvienta) la secretaría, la vecina, siendo él , el único culpable.

Que no se quejara ahora sabía lo que era ser cornudo , agregando un pedido. Acostúmbrate porque me gusta.

Continúa la serie